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miércoles, 23 de diciembre de 2020

Joulutorttu, molinillos finlandeses de ciruelas

     Se acerca el día en que Papá Noël surcará los cielos repartiendo alegría entre los ilusionados pequeños, y no tan pequeños, de cada casa. Como soy un poco cotilla, he querido ver como realizan los preparativos finales antes de emprender su mágico viaje. Hoy, con mucho sigilo, vamos a colarnos en la mismísima casa de Papá Noël.  Así que cerraos bien los abrigos, para no enfriaros, que nos disponemos a surcar Finlandia, sobre un trineo, hasta llegar a nuestro destino. Ya me puedo imaginar, en una gran sala llena de duendes envolviendo los últimos regalos, mientras degustamos una gran taza de chocolate acompañada de algo dulce que nos haga entrar en calor después del gélido viaje. Y nada más adecuado en estas fechas que unos deliciciosos joulutorttu, cuyo nombre significa pastelillo de Navidad, ya que son tradicionales por estas tierras.


    Las base de esta delicia puede ser de masa danesa, de masa tipo sablée o de hojaldre, siendo esta última opción la más tradicional y es, además, la que yo he elegido para traeros, ya que es la más rápida y menos complicada de preparar... si eliges comprar el hojaldre ya hecho, claro está. Suelen estar rellenos de mermelada de ciruela especiada, aunque también se pueden encontrar rellenos de mermelada de manzana, y estar cubiertos con una fina capa de azúcar glass; aunque yo los he adornado con azúcar perlado y luego los he espolvoreado con azúcar moreno tal como nos propone Eva en su receta.


    Ingredientes :

  • 1 paquete de hojaldre fresco con mantequilla cuadrado
  • 100 g de ciruelas pasas sin hueso
  • 1 naranja, zumo y ralladura
  • 1/2 limón, el zumo
  • 1 cuchradita de canela
  • 1 clavo
  • 4 vainas de cardamomo
  • 1/4 de cucharadita de nuez moscada
  • 1 cucharadita de azúcar moreno + para espolvorear
  • 1 yema de huevo, talla M
  • 1/4 de cucharadita de leche
  • Azúcar perlado


    Lo primero haremos el relleno ya que tiene que estar bien frío antes de rellenar el hojaldre. Retirar las vainas del cardamomo y machacar las semillas junto al clavo hasta que estén trituradas muy finas. Poner en un cazo, a fuego suave, las ciruelas troceadas junto a los zumos, la ralladura, el azúcar y todas las especias. Dejar cocer, aplastando las ciruelas con un cuchara, hasta que se forme una pasta espesa pero con textura untable. Retirar del fuego y dejar enfriar por completo. 

    Una vez bien frío el relleno, sacar la plancha de hojaldre de la nevera y cortar, con un cuchillo muy afilado, en cuadrados iguales. Yo la dividí en cuadrados de unos 10cm de lado, saliendo unos molinillos bastante grandecitos. Colocar los cuadrados en una bandeja de horno cubierta con papel, dejando sitio entre ellos para que al subir no se toquen, y hacer un corte en diagonal en cada una de las esquinas hacia el centro sin que lleguen a tocarse los cortes. Repartir el relleno en el centro de los cuadrados y doblar alternando las puntas hacia el centro, dándoles forma de molinillos. Presionar ligeramente las puntas unidas en el centro para que no se despeguen al cocer. Meter en la nevera mientras precalentamos el horno a 200ºC, con calor de arriba-abajo.

    Una vez caliente el horno, sacar de la nevera. Batir la yema junto a la leche y pincelar los hojaldres con la mezcla. Poner un poco de azúcar perlado en la unión del centro y espolvorear toda la superficie con un poco de azúcar moreno. Hornear, a media altura, de 12 a 15 minutos, hasta que el hojaldre haya subido y esté bien dorado. Sacar del horno y pasar los molinillos, con el papel, a una rejilla hasta que terminen de enfriarse.


    Mira que a mí lo del relleno de ciruelas no me hacía mucha gracia pero le dí una oportunidad, afortunadamente porque están para ponerles un piso. Y parede que a mis chicos también les ha gustado, menos mal que me había comido uno cuando aún estaban templados, porque a la que me descuido ni los pruebo, jejjeje.

    Fuente : Bake-Street para Claudia&Julia

viernes, 5 de junio de 2020

Pastel Corso con flores de calabacín {Repesca de Cooking the Chef}

    Una de mis mayores pasiones es la cocina, eso es evidente ya que si no este blog no habría tomado forma. Pasear por los mercados deleitándome con los aromas de lo que allí se exhibe y encontrar productos de temporada llenos de sabor es, sin duda alguna, otro de mis pasatiempos preferidos. Y en eso estaba cuando encontré unas flores de calabacín. Entre que su temporada es muy corta y que en contadas ocasiones las encuentras a la venta, no me lo pensé dos veces y acabaron en el carro de la compra... ya miraría al llegar a casa como las prepararía.
    Y, buscando buscando, me encontré con este pastel en Bake-Street, una adaptación de la receta de Yotam Ottolengui, incluida en su libro Exuberancia. Vamos, que esto era una doble señal de que iba a salir sí o sí, además de ser una delicatessen.
    Teniendo en cuenta que hoy es día 5, que sería el día de publicación de Cooking the Chef, ésta sería otra genial aportación para la propuesta del Chef Ottolenghi.



    Siempre he pensado que para hacer una receta un poco tuya hay que darle un toque personal y es lo que yo he hecho en esta. En la receta original Ottolengui usa hojas de acelgas, que Eva cambia por espinacas. Así que yo, que no tenía ni una cosa ni la otra, las he sustituido por un buen manojo de berros que me habían regalado y que tenía que usar ya sí o sí, que no estamos para tirar comida ¿no os parece? Además he variado un poco las cantidades de algunos ingredientes y sustituido algunos otros por los que tenía en la nevera, quedando así más al gusto de los de mi casa.


    Ingredientes :
  • 1 masa de hojaldre redonda
  • 1/2 cebolla morada pequeña (85 g)
  • 2 tallos de apio (65 g)
  • 3 dientes de ajo grandes
  • 125 g de berros 
  • 2 cucharadas de menta fresca picada (usé hierbabuena)
  • 2 cucharadas de perejil fresco picado
  • 2 cucharaditas de salvia fresca picada
  • La ralladura de 1 limón
  • 15 g de piñones ligeramente tostados
  • 75 g de queso feta desmenuzado
  • 50 g de queso pecorino romano rallado
  • 100 g de ricotta (usé Philadelphia)
  • 6 flores de calabacín 
  • 2 cucharadas de aceite de oliva + un poco para pincelar
  • Huevo batido para pincelar
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • Pimienta negra de molinillo

    Pelar y picar bien fino la cebolla, el apio y los ajos. Poner una sartén con las dos cucharadas de aceite y, a fuego medio, saltearlos hasta que estén tiernos. Añadir los berros y las hierbas aromáticas y rehogar hasta que se queden secos, de 6 a 8 minutos. Retirar del fuego y agregar el feta, el pecorino, los piñones y la ralladura de limón. Salpimentar, remover con cuidado y dejar enfriar.
    Mientras lavaremos y secaremos con muuuucho cuidado las flores de calabacín.
    Una vez que el relleno esté frío por completo, extender la masa de hojaldre sobre una bandeja de horno cubierta con papel y rellenar con la mezcla anterior dejando un borde de unos 3cm.
    Con ayuda de una cucharilla, poner montoncitos de Phildelphia repartidos por la superficie y coronar con las flores de calabacín. Doblar el borde de la masa sobre el relleno haciendo unos pliegues, para evitar que el relleno se escape, como si fuera una galette. Pincelar con el huevo batido y refrigerar durante por lo menos 10 minutos.


    Calentar el horno a 220ºC, con calor de arriba-abajo.
    Hornear, a media de altura, durante 30 minutos. La masa deberá estar dorada y la base hecha, así que si véis que se empieza a dorar demasiado cubrir los últimos 5 minutos con papel aluminio.
    Sacar y colocar sobre una rejilla y, cuando se haya templado un poco, pincelar con un poco de aceite de oliva para que coja brillo.


    Servir caliente o a temperatura ambiente.


    Puede parecer que siendo ésta una "tartita" de verduras sirva como primer plato pero que no os engañe que llena un montón. Vamos, que ese trata de un plato principal en toda regla. Puedo dar fe de ello ya que el segundo plato que preparé quedó relegado para la cena, jajjjaja.


jueves, 12 de diciembre de 2019

Carabineros en hojaldre con muhammara de piquillos. Calendario de Adviento Día 12

    Pues como lo prometido es deuda, hoy, detrás de la ventanita del Calendario de Adviento, nos encontramos con un delicioso entrante, preparado con las colas de los carabineros cuyas cabezas y peladuras usamos, hace un par de días, para preparar una velouté.


    Ésta es una de esas recetas que son muy fáciles de preparar y, sin embargo, te van a hacer triunfar en la mesa con toda seguridad. Consta de dos partes a cada cual más sencilla y deliciosa.


    Ingredientes :
    Para los carabineros
  • 8 carabineros medianos
  • 1/2 plancha de hojaldre fresco
  • Huevo batido
  • Semillas de sésamos negro
  • Sal
    Para la salsa
  • 270 g de pimientos de piquillo
  • 40 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 25 g de nueces peladas
  • 1/2 cucharada de melaza de granada
  • 1/2 cucharadita de comino en polvo
  • 1 diente de ajo pequeño
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo 

    Precalentar el horno a 200ºC, con calor de arriba-abajo.
    Como os he dicho antes vamos a usar las colas sin cabeza y ya peladas, dejando la parte final, y a las que habremos retirado los intestinos. Secar bien con papel de cocina, salar ligeramente y reservar.
    Cortar tiras finas, de 2 cm de ancho como máximo, y envolver con cada una de las tiras una de las colas, solapando ligeramente cada capa, empezando por la cola hasta llegar a la parte de la cabeza.
    Ir colocándolas sobre una bandeja, apta para horno y forrada con papel, dejando espacio entre ellas para que se pueda hinchar bien el hojaldre.
    Pincelar con el huevo batido y espolvorear con unas pocas semillas de sésamo negro. Hornear , a media altura, durante unos 15 minutos, hasta que estén bien doraditas.
    Mientras se hornean los carabineros prepararemos la salsa. Tan fácil como triturar juntos todos los ingredientes, tras haber escurrido bien los piquillos, retirado todas las semillas que tuvieran y pelado el diente de ajo. Cuando la salsa esté fina, echar en un bol.
    Sale bastante cantidad de salsa pero se puede conservar metido en un bote, dentro de la nevera, durante unos cuantos días. No os sabría decir cuantos porque a mis chicos les ha gustado tanto que se la han puesto a todo... por cierto, como acompañamiento de carne a la plancha está impresionante también. 😉😋


    Para preparar los platos donde vayamos a servirlo. Mojar una brocha de cocina en la salsa y dar una pincelada en el fondo del plato. Encima del brochazo colocar los carabineros envueltos en hojaldre nada más salir del horno. Acompañar con unas medias nueces peladas, unos granos de granada, un puñadito de berros y la salsa preparada. Servir enseguida.


    Los carabineros así están deliciosos pero ya mojados en la salsa... buuuahhh, mojados en la salsa es que pasan a otra dimensión.

    Fuente : La tauleta

jueves, 30 de junio de 2016

Palmeras de tomates secos y romero {Cocinillas lok@s por Lorraine}

    Otra vez se llegamos a final de mes, hay que ver lo deprisa que pasa el tiempo, sin darnos casi ni cuenta nos hemos comido ya la mitad del año.
    Los niños han cogido vacaciones en el cole así que nos las tenemos que ingeniar para tenerlos entretenidos, no solo para que no se aburran, sino para que no nos pongan la cabeza loca recordándonoslo continuamente. Una buena manera de ello es meterse en harina con ellos y  preparar cosas sencillas.
    Esta receta de Lorraine es ideal para lograr pasar una tarde divertida y, además, dejar la cena preparada quedando ellos como los grandes protagonistas.


    Ingredientes :
  • 1 plancha de hojaldre
  • 140 g de tomates secos en aceite 
  • 1 ramita de romero fresco
  • 1 huevo
  • Harina para espolvorear

    Escurrir bien los tomates del aceite y picarlos finos. Yo los trituré ligeramente con la batidora, añadiendo un poco de su aceite, para que quedara casi como un puré. Los tomates que yo tenía en casa eran muy oscuros así que la mezcla quedó un poco rara. Como podéis ver en las fotos el relleno de las palmeras es muy oscuro.
    Lavar, secar y picar bien finas las hojas de romero.
    Espolvorear la superficie de trabajo ligeramente y extender la plancha de hojaldre, con ayuda de un rodillo, hasta formar un rectángulo de unos 30cm de ancho, 35 de largo y un grosor aproximado al de una moneda de 1€.
    Cubrir el hojaldre con la pasta de tomates secos y espolvorear con el romero picado. Comenzar a enrollar los dos lados largos hacia el centro hasta que ambos se encuentren en el medio. Batir ligeramente el huevo y pincelar la superficie donde se tocan para que se queden pegadas ambas partes. Pasar a una bandeja de horno, forrada con papel, y meter en la nevera, durante por lo menos 30 minutos, para que se endurezca y coja cuerpo.
    Precalentar el horno a 200ºC.
    Sacar el rollo de la nevera y, con un cuchillo muy afilado, cortar rodajas de 1 cm de grosor. Colocar extendidas sobre la misma bandeja forrada con el corte hacia arriba. Pincelar las palmeras con el huevo batido y hornear, a mitad de horno con calor de arriba-abajo, durante unos 15 minutos hasta que se hayan hinchado y estén doradas. Dejarlas enfriar en la misma bandeja.


      Las palmeras están buenas pero estoy segura que mis peques no las habrían probado al saber de que eran si no las hubieran hecho ellos, jejjeje. Una buena manera de que prueben cosas nuevas.

    Este mes todos los integrantes del grupo hemos ido un poco de cabeza, es lo que tiene el final de curso, así que ha sido Blanca la que se ha encargado de preparar la portada... chula, chula.


    Y estos son el resto de participantes del reto este mes
    Blanca de Menjar a ca la Blanca
    Alicia de Pan, uvas y queso
    Mavi de Mandarinas y Miel
    Bea de Sweet Cookies by Bea
    Nati de Paladares... Sabores de Nati
    Mar de El horno de Mar

    Fuente : Baking Made Easy  de Lorraine Pascale

lunes, 13 de junio de 2016

Pastéis de Belém o casi

        Hace mucho tiempo que tuve la suerte de probar esta delicia en Portugal, en mi visita a la Expo de Lisboa, anda que no ha llovido desde entonces, pero lo que nunca olvidaré es que me gustaron mucho mucho. Este año un compañero estuvo por allí y tuvo el detalle de traerse unos cuantos para la hora del café... absolutamente divinos.


    Los que seguís mis perfiles en las redes ya sabréis que estoy haciendo el curso de Macarons al milímetro de La tallerería. No, no se me ha ido la olla, que no voy a hablaros de macarons sino de como aprovechar las yemas que me han sobrado después de utilizar las claras de  todos los huevos que he utilizado. Una de las propuestas que nos hicieron era hornear estos pastelillos... una maravillosa y sabrosa idea que en casa ha gustado un montón.
    Después de probar un par de recetas,  que tres semanas de curso dan para muchos huevos, está de Megasilvita es la que ha parecido más deliciosa por abrumadora mayoría, aunque yo he reducido las cantidades para ajustarlas a mi molde.


    La receta original, secreta desde hace casi 200 años, se les atribuye a los monjes del Monaterio de los Jerónimos, en la freguesía lisboeta de Belém, pasando la receta, cuando en 1834 cerró el convento, a un anexo de una antigua fábrica de caña de azúcar que, con el tiempo, se convirtió en la Fábrica de los Pastéis de Belém, donde se sigue fabricando este apreciado dulce desde entonces.
   
 
    Ingredientes :
  • 1 plancha de hojaldre rectangular
  • 200 g de azúcar + 1 puñadito para el hojaldre
  • 125 ml de agua
  • 5 yemas
  • 37 g de maizena
  • 250 ml de leche
  • La corteza de 1 limón
  • 1 palo de canela
  • Azúcar glass para espolvorear
  • Canela molida para espolvorear
    Hacer un almíbar con los 200 g de azúcar y el agua, cociendo durante 5 minutos. Retirar y reservar.
    Estirar la plancha de hojaldre, espolvorear con el puñadito de azúcar y pasar el rodillo para que penetre. Formar con él un rollo a lo largo y cortar en 12 trozos. Engrasar ligeramente un molde de 12 magdalenas y cubrir cada hueco con un trozo de hojaldre. Estirar con los dedos desde el centro hacia afuera dejando el borde un poco más grueso. Meter en la nevera mientras preparamos la crema.
    En una tacita de leche disolver la maizena hasta que no queden grumos.
    Poner el resto de la leche con la piel de limón y la canela en un cazo y, cuando rompa a hervir, retirar del fuego. Añadir la mezcla de harina y leche, remover hasta que esté totalmente integrado y volver a llevar al fuego, sin dejar de remover. Cuando comience a hervir retirar de nuevo, añadir el almíbar en hilo removiendo continuamente. Poner de nuevo en el fuego y dejar cocer un par de minutos hasta que espese un poco. Retirar, colar para retirar los posibles grumos y dejar templar.
    Precalentar el horno a 230º C.
    Batir ligeramente las yemas, verter sobre la crema templada y remover con unas varillas hasta que la mezcla esté uniforme. Colar de nuevo.
    Sacar el molde preparado anteriormente de la nevera y rellenar con la crema reservada sin llegar hasta el borde ya que en el horno crecerá algo.


    Yo me pasé un poco con el llenado, como podéis observar en la foto, y casi se me desbordan.
    Hornear durante unos 20 minutos hasta que los bordes estén doraditos.
    Sacar y dejar enfriar durante unos 10 minutos antes de desmoldar. Sacar y colocar sobre una rejilla hasta que estén fríos.


    Se pueden comer tanto templados como a temperatura ambiente, eso sí, espolvoreados por encima con un poco de azúcar glass y canela molida.


    El resultado es impresionante, casi parece que estés en Lisboa degustando uno de los pastelillos más tradicionales de su gastronomía.

sábado, 23 de abril de 2016

Rosas de manzana para Dulcinea #diainternacionaldellibro2016

    Como ya sabéis hoy se celebra el día internacional del libro. Esta fecha fue elegida y aprobada por la UNESCO, en Noviembre de 1995, ya que supuestamente coincide con la muerte de  Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega. Aunque realmente no es del todo cierto ya que Cervantes murió el día 22, aunque se le enterró el 23, y Shakespeare el 23 del calendario juliano, o sea, 10 días después según el calendario gregoriano que es el actual. De todos modos es una buena manera de poder cumplir el objetivo de fomentar la cultura.
    En España ya se celebraba antes el día del libro, aunque no siempre en esta fecha. Durante el reinado de Alfonso XIII este firmó un decreto por el que se creaba El día del Libro Español celebrándose en la fecha en la que se creía nació Cervantes, el 7 de Octubre, no siendo hasta 1930 cuando se instauró la fecha actual.
    En Cataluña, además, coincide con Sant Jordi donde es tradicional intercambiar y regalar rosas y libros entre parejas y personas queridas. (Fuente : Wikipedia)
    Yo me he querido unir a esta celebración preparando estas deliciosas rosas, y me he permitido la licencia poética de dedicárselas a la damisela del caballero de la triste figura, la bella Dulcinea, ya que en este año se cumple el 400 aniversario de la publicación de El Quijote.


    Ya llevaba tiempo detrás de preparar estas rosas, quedan tan tan bonitas...


    Y son tan fáciles de hacer que ahora no me explico como he tardado tantísimo tiempo en decidirme a prepararlas. Pero bueno, vamos a ello. Me he basado en la receta de Cooking with Manuela pero con algún cambio para darle mi toque personal, ella lo pincela con mermelada y yo con crema pastelera. Aún así os invito a visitar su entrada ya que tiene un vídeo de como montar las rosas que os va a venir genial para entenderlo mejor.
    Ingredientes :
  • 1 plancha de hojaldre
  • 2 manzanas rojas (He usado Fuji)
  • El zumo de 1/2 limón
  • 3 cucharadas de crema pastelera
  • Harina para espolvorear
  • Canela en polvo
  • Azúcar glass para adornar
    Lavar bien y secar las manzanas. Cortar por la mitad a lo largo, sin pelar, y retirar el corazón y las partes duras. Laminar finamente cada mitad.


    Poner en un bol un poco de agua y el zumo de limón. Introducir en él las láminas de manzana y remover para que se impregnen bien y evitar así que se oxiden.
    Cocer en el microondas, a máxima potencia, durante 3 minutos para que se ablanden y evitar así su rotura al enrollarlas.
    Espolvorear la mesa de trabajo, colocar la masa de hojaldre encima, espolvorear un poco más de harina para que no se pegue y estirar con un rodillo hasta obtener una superficie de 38x30 cm. Cortar la parte más larga por la mitad y la corta en 6 tiras de unos 5 cm. En total saldrán 12 tiras.
    Repartir la crema sobre las tiras y extender por toda su superficie.
    Escurrir las láminas de manzana y secar. Colocarlas en el extremo superior de cada tira, de la mitad hacia arriba, poniendo la parte de la piel hacia fuera, sobreponiendo ligeramente unas sobre otras.
    Espolvorear con canela y doblar la mitad inferior sobre las láminas. Ir enrollando y apretar el final para sellarlo y que no se abra. A mí se me olvidó espolvorear con la canela en este punto las dos primeras que hice, aunque lo solucioné espolvoreándolas una vez colocadas en el molde en el que las iba a hornear. Y ya las hice así todas. Colocar en un molde engrasado y reservar en la nevera.


    Precalentar el horno a 190ª C.
    Meter el molde a una altura un poco más baja de la mitad del horno y dejar cocer durante unos 35 minutos con calor de arriba-abajo y otros 10-15 minutos o hasta que el hojaldre esté cocido con calor solo de abajo.


    Una vez cocido el hojaldre, dejar enfriar sobre una rejilla. Justo antes de servir espolvorear con azúcar glass.


    En mi caso ha tardado más en cocerse al estar unas rosas junto a otras. Pero también podéis hacer la versión individual poniendo cada rosa en el hueco de una bandeja de magdalenas con lo que tardará menos en cocerse, unos 40-45 minutos.


    Sea como sea el resultado es espectacular. Una rica manera de comer tarta de manzana de forma distinta y estéticamente preciosa.


    Venga, ¿os animáis a preparar esta preciosa delicatessen? Seguro que todos se quedarán con la boca abierta.

domingo, 31 de enero de 2016

Tarta Tatín de manzana especiada y helado de yogur {Cocinillas Lok@s por Lorraine}

    Son varias las versiones de como se originó esta receta y todas las sitúan, a finales del s.XIX, en el mismo lugar al sur de Orleans, en la pequeña localidad de Lamotte-Beuvron. Todo ocurrió en las cocinas del Hotel  Tatin donde, una de sus propietarias, Stephanie Tatin, tuvo un desliz al preparar una tarta de manzana. Unos dicen que se le fue el santo al cielo dejando caramelizar las manzanas tanto que casi se le deshicieron y por no desaprovecharlas les puso la masa por encima antes de llevarla al horno, otros que se le olvidó poner la masa debajo y lo intentó arreglar cubriendo las manzanas con la masa. La tercera versión es que se quedaron sin horno y probó a hacer la tarta en una sartén. Para mí la segunda versión es bastante improbable, de las otras dos no sabría decidir cual es la más acertada. Lo cierto es que en aquella región las tartas invertidas son una antigua especialidad, cocinadas en una cazuela tapada y con unas ascuas encendidas encima para que las preparaciones se cocieran uniformemente, antes de que los hornos estuvieran presentes en las cocinas de las casas y/o establecimientos.
    Fuese como fuese, de ese momento surgió la que probablemente sea la tarta de manzana más famosa de la historia de Francia. Aunque fue el Restaurante Maxin's de París, a principios del s.XX, quien la popularizo internacionalmente, llamándola de tal forma en honor a su creadora.


    La original Tatin de manzana ha sido versionada por infinidad de cocineros, incluso realizando versiones con otras frutas o en preparaciones semi-saladas. Anteriormente había publicado alguna de estas variantes semi-saladas, de cherrys y albahaca (aquí) y de endivias y manzanas (aquí), pero la original se me había resistido... hasta ahora.
    Este mes los cocinillas lok@s por Lorraine decidimos que esta iba a ser la receta elegida para comenzar el año, ya que tocaba propuesta dulce, y puedo decir que esta vez lo he conseguido. En esta ocasión el logo lo ha realizado Teresa, chulísimo también ¿verdad que si?


    La versión de Lorraine nos la presenta en raciones individuales pero yo he preferido hacer una sola tarta mediana para liarme menos, ya que no las tenía todas conmigo, jejjjeeje.
    Aunque en el encabezamiento de la receta se leía que era especiada yo no vi por ninguna parte especia alguna entre los ingredientes, salvo la vainilla del helado con el cual acompaña la tarta, así que esa ha sido mi aportación, la he espolvoreado con speculoos y es que a la manzana le va el rock&roll. Dios, qué buen gusto le ha dado!!!


    Ingredientes :
    (Para el Tatín)
  • 2 manzanas Granny Smith
  • 50 g de mantequilla
  • 75 g de azúcar
  • 1/2 paquete de masa de hojaldre
  • 2 pizcas de mezcla de especias para speculoos (receta aquí)
    Para el helado de yogur
  • 4 yogures griegos (460 g)
  • 50 g de azúcar glas tamizado
  • 1 cucharadita de vainilla en polvo
    Primero preparaemos el helado batiendo todos los ingredientes hasta que la mezcla esté uniforme y meter al congelador.
    Al cabo de una hora sacar el helado del congelador y batir, para romper los cristales de hielo que se hayan formado, y volver a llevar al congelador.
    Pelar las manzanas y cortar en cuartos y descorazonar.
    Poner en una cazuela, que luego pueda ir al horno, la mantequilla y el azúcar y dejar que se fundan, a temperatura media-baja, hasta que se forme un caramelo color miel. No dejar que tome demasiado color ya que si el caramelo es muy oscuro luego con la cocción en el horno podría amargar y echar a perder la preparación.
    Agregar la manzana, remover para mezclar ligeramente y dejar cocinar 5 ó 6 minutos. Retirar y dejar enfriar.
    Precalentar el horno a 220º C.
    Estirar el hojaldre hasta que tenga un grosor de 3 mm, cortar un círculo de tamaño 2 dedos mayor del diámetro del molde elegido y pinchar la superficie para que no crezca. Espolvorear con una pizca de speculoos las manzanas caramelizadas, tapar con el hojaldre extendido y remeter los bordes con los dedos para cerrar la preparación.
    Hornear a mitad de horno, con calor de arriba-abajo, durante 25 minutos. Mientras, volver a sacar el helado, batirlo de nuevo, y devolverlo al congelador.
    Cuando termine el tiempo, el hojaldre debe estar doradito y el jarabe que se forma debe burbujear por los laterales, sacar del horno y dejar reposar unos minutos. Poner el plato de servir encima de la cazuela y volcar el Tatin sobre él. Espolvorear con la otra pizca de speculoos.
    Volver a sacar el helado del congelador para poder trabajarlo mientras se templa un poco la tarta.

    
    Esta tarta se puede servir templada o a temperatura ambiente, lo que hace que sea la preparación ideal para llevar por ahí cuando no se va a tener una nevera a mano.


    Mi consejo es tomarla templada acompañada de una bola de helado... ummmm, está brutal.


    Y, como colofón final, unas pocas virutas de choclate negro por encima. Ufff, así ya de lujuria!!!


    Solo me falta invitaros a descubrir las preparaciones del resto de participantes del reto de este mes :
    Catina de La cocina de Catina
    Mavi de Mandarinas y Miel
    Bea de Sweet Cookies by Bea
    Chus de Siguiendo a Nenalinda
    Sergio de La cocina de Sergio
    Marisa de Marisa en la Cocina
    Blanca de Menjar a ca la Blanca

domingo, 31 de mayo de 2015

Empanada de hojaldre rellena de atún {El Asalta Blogs}

    Los días pasan muy muuuy rápido, demasiado deprisa diría yo. De nuevo llegamos al último domingo, que además coincide con ser el último día del mes. Y esto quiere decir que se me acumulan los retos, vamos que si ya lo llevaba mal este finde ya voy de cráneo total, jejjeje.
    De momento comencemos con el primero, el más irreverente y sanguinario reto de la blogosfera, donde en esta ocasión nos hemos despachado más que a gusto desplumando a Anaïs, del blog Mi madre no cocina. Este mes el robo ha sido limpio, he pasado por su cocina casi de puntillas y, sin hacer ruido, me he llevado algo ideal para ir a comer al campo, sobre todo ahora de cara al buen tiempo. Mi robo no ha sido otro que una empanada de hojaldre rellena de atún digna del paladar de un marajá.


    Ha llegado El Asalta Blogs.


    La verdad que cuando encontré esta joya no me lo pensé, algo sin demasiada complicación ni demasiado tiempo de preparación, además de una buenísima opción para tener la cena preparada con antelación o para llevar a comer a la playa, yujuuuu.


    Ingredientes :
  • 1 cebolla
  • 1 pimiento rojo
  • 2 planchas de hojaldre
  • 1 lata grande de atún en aceite de oliva
  • 1 huevo batido para pincelar
  • 1 chorrito de aceite de oliva virgen extra
    En la receta original el relleno incluye un par de huevos cocidos pero yo no se los he puesto ya que a mi hijo no le gusta el huevo y quería que él también cenara, jejjeje. Qué le voy a hacer, al final no voy a ser tan madrastrona!! También lleva un puerro picado pero a mise me olvidó... ¡¡qué cabecita la mía!!


    Poner una sartén al fuego con el aceite de oliva y pochar la cebolla y el pimiento rojo cortados muy finitos. Cuando esté muy blandito y dorado retirar del fuego. Añadir el atún bien escurrido y remover para integrar. Dejar enfriar.
    Precalentar el horno a 200º C.
    Extender una de las placas de hojaldre sobre una bandeja de horno forrada con papel.
    Distribuir por encima la mezcla del relleno, dejando un par de dedos libres alrededor de los bordes.
    Tapar con la otra placa de hojaldre y cerrar bien, sellando los bordes con un tenedor para que no se abra durante el horneado. Pinchar con un tenedor la superficie y pincelar con el huevo batido.
    Meter a mitad de horno, bajar la temperatura a 190º C, y dejar cocer durante unos 25 minutos, hasta que el hojaldre haya subido ligeramente y la superficie esté dorada.


    Se puede comer caliente, templada o fría, a gusto del consumidor ya que, de cualquiera de las formas, está realmente exquisita.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Saint-honoré de sobrasada y pasta choux #HoySobrasadadeMallorca

    A veces la inspiración para crear un plato te sorprende en el momento que menos te lo esperas. Hace algún tiempo que tengo claro que, como decía Serrat en una canción, "las musas han pasao de mí, andarán de vacaciones" pero el lunes debieron reincorporarse a su puesto porque, de repente, mientras miraba una revista de cocina, surgieron de nuevo como un rayo, jejjeje.
    Estaba ojeando la receta de un saint-honoré cuando me topé con la foto del postre donde el precioso caramelo dorado que lo cubría llamó mi atención. Nada más verlo pensé que tenía el mismo brillo que tiene la sobrasada semi derretida... sobrasada!!!! Acababa de ver en mi mente la receta que hoy os traigo : le saint-honoré de sobrasada.


    No recordaba muy bien hasta cuando tenía de tiempo para poder presentarla al concurso #HoySobrasadade Mallorca, organizado por el Consejo Regulador Sobrasada de Mallorca y cuyos colaboradores son Caty de Circus Day, Manu de Cocinando con Catman y Lydia de Un hervor, así que le pregunté a mi queridísima Cris que acababa de publicar su aportación al concurso.
    ¡¡¡Quedaba menos de una semana!!! Como siempre iba a cocinar contra reloj, jejjeje, claro que eso no es una novedad para mí, incluso yo diría que trabajo mejor de esta manera, bajo la presión de saber si vas a llegar o no.
    Nada más salir de trabajar me fui a comprar los ingredientes que iba a necesitar y al llegar me puse a ello. Meeekkk, comenzó la primera dificultad, la pasta choux no me salió lo suficiente espesa y los bocaditos se expandieron en la bandeja del horno formando conchas. Ya no me daba tiempo a hacer otra masa ese día, tenía que ir de extra escolares con Sonia, así que en cuanto se enfriaron los congelé y servirán para otra preparación. Al día siguiente Sergio vino a comer a casa, clases de inglés con Sonia, vamos que no tocar la receta y el tiempo iba corriendo inexorablemente. Siguiente día, segundo intento de pasta choux... BIEN!!! Esta vez quedaron perfectos. Saco la sobrasada del frigo y, a la que me descuido casi se la habían comido. Para colmo llamada del cole para ir a buscar a la peque que no se encontraba bien... A la porra con las fotos, para cuando quise llegar a casa ya casi era de noche, uffff!!! Estaba luchando contra los elementos como Felipe II solo que yo he tenido más suerte que él y he conseguido mi objetivo : llegar a tiempo, rayando el tiempo límite, de presentar mi aportación.
    Pero no me enrollo más aquí os dejo el logo del concurso, creado por Caty, y mi receta.


    Ingredientes :
  • 1 disco de hojaldre de 20 cm de diámetro
  • 1 yema de huevo
  • 1 puñado de piñones recién tostados
    Para la pasta choux
  • 150 g de harina
  • 20 g de azúcar
  • 125 ml de leche
  • 125 ml de agua
  • 3 huevos grandes
  • 100 g de mantequilla
  • 1 pizca de sal
    Para la mousse de sobrasada
  • 100 g de sobrasada
  • 100 ml de nata líquida 35% MG
  • 1 cucharadita de miel
    Para el caramelo de sobrasada
  • 150 g de azúcar
  • 45 g de sobrasada
    Para la mousse de queso de Mahón
  • 100 g de queso semicurado de Mahón
  • 250 ml de nata líquida 35% MG
  • 1 cucharadita de miel
   

    Lo primero que tendremos que hacer es la pasta choux.
    Precalentar el horno a 180ºC
    Llevar a ebullición el agua y la leche en una cazuela. Añadir la sal, el azúcar y la mantequilla cortada en dados. Cuando la mezcla esté uniforme echar la harina de golpe y remover durante unos 5 minutos.
    Apartar del fuego e ir añadiendo los huevos de uno en uno, integrando bien entre cada adicción. Meter la masa en una manga pastelera con la boquilla redonda gruesa.
    Extender el hojaldre en una bandeja de horno, forrada con papel, y cubrir con una espiral de pasta choux. Pincelar con la yema de huevo batida y hornear durante una media hora hasta que haya subido y esté bien dorado. Dejar enfriar sobre una rejilla.
    Hacer 12 montoncitos con el resto de la masa, de unos 3 cm de diámetro, sobre otra bandeja de horno cubierta con papel.


    Hornear durante unos 25 minutos, los míos tardaron un poco más, unos 30 minutos aproximados. Tienen que haber subido bien y parecer que empiezan a abrirse por la superficie. Dejar enfriar sobre una rejilla.


    Derretir el queso de Mahón con 150ml de nata líquida y dejar enfriar. Meter en la nevera para que esté muy fría cuando vayamos a montarla.
    Mientras se enfrían las preparaciones anteriores empezaremos a hacer la mousse de sobrasada con la que rellenaremos los bocaditos.
    Poner la sobrasada cortada en trocitos junto con el resto de los ingredientes de la mousse en el vaso de la batidora y triturar hasta que quede una mezcla homogénea. Meter en una manga con la boquilla larga puesta, rellenar los bocaditos con la mezcla y reservar.
    Para hacer el caramelo de sobrasada, con el que bañaremos y pegaremos los bocaditos a la base, pondremos en un cazo el azúcar con una cucharada de agua a fuego suave y, sin remover, dejaremos que vaya cogiendo un color tostado. Cuando esté todo el azúcar hecho caramelo añadir la sobrasada en trocitos e ir removiendo poco a poco hasta integrar.
    Mojar en el caramelo la parte superior de los bocaditos y dejarlos boca abajo en una bandeja engrasada con mantequilla para que no se pegue, tocando en caramelo en la bandeja. Cuando se haya endurecido mojar la parte inferior en el caramelo y colocar sobre la base formando una circunferencia en todo el contorno.


    El caramelo que sobre extenderlo sobre un papel de horno engrasado y, cuando esté frío y duro,  trocearlo con ayuda de un mortero hasta hacerlo casi polvo.
    Para montar la mousse de queso de Mahón añadir 100 ml de nata líquida a la preparación que teníamos reservada en el frigo, agregar la cucharadita de miel y batir hasta que tenga consistencia de mousse  y meterlo en una manga con boquilla redonda no muy grande y rellenar el centro del saint-honoré haciendo montoncitos.
    Espolvorear con el polvo de caramelo de sobrasada y los piñones tostados.


    No solo queda un plato estéticamente  bonito sino que es una verdadera delicia para el paladar. Un gran entrante a tener muy en cuenta en las próximas comidas navideñas. 


    A pesar de que lleve miel en su composición no es un plato dulce, lo que hace es suavizar el sabor de la sobrasada.


    ¿A qué el corte es apetecible? Pues la foto no le hace justicia. Está espectacular