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miércoles, 30 de septiembre de 2026

Ensalada de tomate rosa con bacalao ahumado

    Parece que el tiempo no se ha dado cuenta que el otoño ya ha comenzado por lo que, con estas temperaturas que por lo menos por aquí parece se nieguen a descender, lo que sigue apeteciendo son comidas fresquitas. Esta ensalada que os traigo es ideal para paliar el calor además de estár riquísima.

    Ingredientes :

  • 1 tomate rosa grande o 2 pequeños
  • 1 barqueta de bacalao ahumado en aceite
  • 1 puñadito de cacahuetes fritos con miel 
  • Unas cuantas hojas de rúcula 
  • Aceite de oliva virgen extra

    Preparar una ensalada es lo más fácil del mundo, no tiene ningún misterio. Casi da vergüenza el explicar como hacerlo, pero vamos allá.

    Lavar, secar y cortar en rodajas finas el tomate y disponer en el fondo del plato de servir. Sacar el bacalao de la barqueta, escurrir ligeramente y colocar las láminas sobre el tomate. 

    Dejar en la nevera hasta la hora de servir. Justo antes de llevar a la mesa, repartir por encima la rúcula y los cacahuetes ligeramente machacados y regar con un hilo de aceite.


viernes, 18 de septiembre de 2026

Tartaletas de almendra y frambuesas

    Última receta de un verano que toca a su fin. Aunque tan sólo hayan bajado ligeramente las temperaturas, no me he podido resistir a reinaugurar el encendido del horno y preparar algo especial para el desayuno y, además, celebrar que hoy hace 16 años que este blog se puso en funcionamiento. 

    Ingredientes :

  • 2 huevos L
  • 120 ml de aceite de girasol
  • 130 g de azúcar 
  • 140 g de harina
  • 30 g de almendra molida
  • 125 g de yogur griego natural
  • 2 cucharaditas de levadura química (tipo Royal)
  • 1 pizca de sal
  • 2 cucharaditas de zumo de limón, colado
  • 1 cucharadita de ralladura de limón
  • 75 g de frambuesas frescas
  • 1 puñado de almendra laminada

    Calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo. Engrasar los moldes que se vayan a usar con spray desmoldante o encamisarlo con mantequilla y harina. Reservar

    Poner la ralladura y el azúcar en un bol grande y trabajar con las puntas de los dedos para que se impregne este último del aceite del limón. Dejar reposar y, mientras, tamizar la harina, la levadura y la sal. Lavar las frambuesas, secar y partir por la mitad. Reservar. 

    En el bol del azúcar añadir los huevos, uno a uno, batiendo bien. Verter el aceite en hilo, batiendo a velocidad baja, hasta integrar. Agregar 1/3 de la harina tamizada, la mitad del yogur, otro tercio de la harina y el resto del yogur, batiendo a velocidad baja entre cada adicción. Echar el resto de la harina y mezclar, con ayuda de una espátula, hasta que esté homogéneo. Añadir las frambuesas y el zumo e integrar con la espátula.

    Repartir la masa entre los moldes, cubrir con almendra laminada y hornear, a media altura, durante unos 25 minutos, hasta que las tartaletas estén doradas y bien cocidas.

    Sacar del horno, dejar reposar unos minutos antes de desmoldar y colocar sobre una rejilla hasta que se enfríen por completo.


miércoles, 8 de julio de 2026

Crujiente o crumble de ciruelas en freidora de aire

    No hemos llegado a mitad de julio y ya estamos en plena segunda ola de calor. Encender el horno en estas circunstancias sería una verdadera locura pero, gracias a la freidora de aire, podemos quitarnos un poco el antojo de comer algo crujiente y recién horneado sin morir en el intento.

    Hace unos días encontré en la frutería de mi barrio las ciruelas-fresa que tanto le gustan a mi hija y, como no, volví a casa con la bolsa bien cargada, ya que la temporada en bastante corta y tenía que aprovecharla. Craso error, porque no tuve en cuenta que mi hija no iba a parar mucho por casa; así que, como las últimas estaban bien maduras y ya comenzaban a arrugarse, para que no llegaran a estropearse, preparé esta delicia.

    Ingredientes :

  • 300 g de ciruelas-fresa
  • 50 g de harina
  • 35 g de almendra molida
  • 45 g de azúcar moreno
  • 1 pizca de sal
  • 50 g de mantequilla fría
  • 1 cucharada de agua
  • 1 cucharadita de almidón de maíz (maicena)
  • 2 anises estrellados
  • 1 cucharada de azúcar fina (opcional)

    Lo primero que haremos será preparar el crujiente. Para ello, mezclar en un bol la harina, la almendra, el azúcar y la pizca de sal. Añadir la mantequilla fría cortada en cuadraditos pequeños. Trabajar frotando con la punta de los dedos hasta obtener una mezcla con la textura de migas gruesas. Reservar en la nevera.

    Lavar, pelar y cortar en cuartos, o en gajos si las ciruelas fueran más grandes, retirando los huesos. Poner en el fondo del recipiente donde lo vayáis a hornear e introducir los anises entre los gajos cortados; yo, como podéis observar, opté por prepararlo en unas fuentecitas individuales. Espolvorear por encima de ellas el azúcar fino, si lo queréis más dulce o las ciruelas son aciditas, aunque yo no se lo puse porque las mías eran muuuy dulces. 

    En un vasito, mezclar el agua con la maicena, hasta que ésta esté bien disuelta, y verter sobre las ciruelas cortadas. Distribuir el crujiente, anteriormente preparado, por encima pero sin apretarlo, y meter a la freidora, sobre la rejilla, a 190ºC. Cocinar durante 10 minutos, hasta que la superficie esté dorada y las ciruelas burbujeantes. 

    Sacar con cuidado de no quemaros, porque estará muuuy caliente, y dejar que pierda un poco de calor sobre una rejilla. Servir aún caliente acompañado de helado de vainilla.

    Ese contraste frío-calor que se obtiene con el helado es lo que hace que este postre esté sublime; pero, aún sin él, el crujiente está rico a rabiar.

martes, 26 de mayo de 2026

Torta Caprese

    Los que me conozcáis un poco, bien en persona o por las redes, sabéis que otra de mis pasiones es la lectura. No hay nada más placentero para mí que unificar ambas aficiones; así que, cuando decido preparar algún dulce para alguno de los múltiples clubs de lectura en los participo, intento que, de alguna manera, tenga relación con el libro sobre el que se debate.

    De ahí surgió la idea de preparar esta Torta, ya que es precisamente en Capri donde se desarrolla la parte principal de la historia. El libro: "Mañana seguiré viva" de Marta Pérez-Carbonell. Un libro que os recomiendo sin dudar, del cual tenéis la reseña tanto en mi perfil de Instagram como en el de Facebook. 

    No se sabe con seguridad como se originó este dulce proveniente de la isla de Capri, de ahí su nombre, aunque existen varias teorías : una princesa, un pastelero, varios mafiosos, todo cabe en ellas. Lo que sí es cierto es que, el no agregar harina a la mezcla, fue un olvido , por lo que también se le conoce como uno dei pasticci più fortunati della storia (uno de los errores más afortunados de la historia)

     Pero vamos al lío, que aquí a lo que venimos es a cocinar.

    Ingredientes :

  • 180 g de chocolate 70% de cacao
  • 180 g de mantequilla 
  • 180 g de azúcar glass + para decorar
  • 4 huevos L
  • 220 g de harina de almendra
  • 1 cucharada de ron moreno
  • 1 pizca de sal
  • 1 pizca de cremor tártaro (opcional)

    Todos los ingredientes deberán estar a temperatura ambiente. Derretir el chocolate y dejar que se atempere hasta que también esté a temperatura ambiente. Separar las claras de las yemas y reservar.

    Precalentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo. Engrasar bien el molde elegido con mantequilla, yo utilicé uno desmontable de 20cm.

    Montar la mantequilla junto a 130g del azúcar hasta que la mezcla blanquee y esté espumosa. Añadir las yemas, una a una, integrando por completo entre cada adicción. Verter el chocolate fundido, poco a poco, y el ron, y mezclar hasta que esté homogéneo. Agregar la harina de almendra, de 2 veces, y la pizca de sal, trabajando con una espátula hasta que se integre. Reservar.

    Empezar a montar las claras junto al cremor, a velocidad baja, hasta que empiecen a espumar. Subir la velocidad y seguir montando. Cuando empiece a coger consistencia espolvorear por encima los 50g restante del azúcar y seguir montando hasta obtener un merengue firme y brillante.

    Agregar un poco del merengue a la mezcla de chocolate para aligerar la mezcla. Añadir el resto del merengue y trabajar con una espátula, con movimientos envolventes de abajo hacia arriba, con cuidado de no desmontar las claras. Rellenar con la masa el molde preparado anteriormente, nivelando la superficie. Hornear sobre una rejilla a media altura durante unos 35 minutos. La superficie deberá estar crujiente y, si se pincha con una brocheta, ésta deberá salir húmeda y con alguna miguita adherida, ya que es un bizcocho muuuy húmedo, pero sin restos de masa cruda.

    Dejar enfriar por completo dentro del molde, colocando éste sobre una rejilla. Una vez frío por completo, desmoldar, dar la vuelta al bizcocho dejando la parte más lisa hacia arriba, y espolvorear generosamente con más azúcar glass. Como podéis ver en las fotos, yo lo espolvoreé sobre una plantilla para que quedara más chulo.

    Está más rico de un día para otro, una vez que se ha asentado la miga. Un pastel denso y jugoso, ideal para acompañarlo con uno de esos expresos que tanto les gustan a los italianos.

jueves, 26 de febrero de 2026

Angel Food de mandarina y almendra

    No sé si será la edad pero, este invierno, se me está haciendo especialmente cuesta arriba, y eso que en Valencia no tenemos el intenso frío del interior, con esa humedad que te cala y se te mete hasta en los huesos, y días y más días viendo mínimamente el sol al que estamos tan acostumbrados. Así que tendré que levantar el ánimo de alguna otra manera y merendar alguna delicatessen es una de las mejores opciones que se me ocurren, ¿no os parece?

    Que no os engañe la primera foto que el chocolate tan sólo está en el exterior porque, lo reconozco, el bizcocho se me peló un poco al desmoldarlo y no iba a quedar demasiado bonito en las fotos, o eso me parecía a mí. Pero el interior, madre mía del amor hermoso, ¡¡¡cómo está el interior!!!

    Ingredientes :

  • 300 ml de claras de huevo (1 bote de 9 claras pasteurizadas)
  • 1 cucharadita de crémor tártaro
  • 1 pizca de sal
  • 180 g de azúcar
  • Ralladura de 2 mandarinas
  • 80 g de harina 
  • 15 g de almendra molida
    Para el baño :

  • 150 g de chocolate de cobertura

  • Almendras fileteadas tostadas

    Calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo. Tamizar la harina y la almendra molida y reservar. Añadir la ralladura al azúcar y trabajar, pinzándola entre los dedos, hasta que éste se impregne por completo del aroma cítrico de la mandarina.

    Poner las claras en un bol, espolvorear el crémor tártaro por encima y empezar a montar a velocidad baja hasta que el crémor esté disuelto y las claras empiecen a espumar. Añadir la sal y subir la velocidad hasta que se formen picos blandos.

    Bajar la velocidad e ir incorporando el azúcar aromatizado a cucharadas hasta que se vuelva brillante y firme. Añadir una cucharada de harina y trabajar con una lengua de repostería hasta que esté integrada. Repetir el proceso con el resto de la harina y la almendra molida integrando todo, con movimientos envolventes de abajo hacia arriba, hasta que la mezcla esté homogénea, suave y esponjosa.

    Volcar en el molde, que no estará engrasado, y meter a mitad de horno. Dejar hornear unos 40 minutos hasta que al pinchar con una aguja, cerca del centro, ésta salga limpia.

    Dar la vuelta al molde y dejar enfriar por lo menos una hora antes de darle la vuelta. Pasar un cuchillo por las paredes, tanto del molde como del tubo. Volcar sobre el plato de servir, retirar el molde y terminar de enfriar sobre una rejilla.

    Una vez el bizcocho esté frío por completo, fundir la cobertura de chocolate y dejar templar ligeramente. Volcar por encima y extenderlo bien, cubriendo por completo tanto la parte superior como los laterales. La capa, como podéis ver, debe quedar bastante finita. Espolvorear las almendras fileteadas y dejar que el chocolate se solidifique.

    A ver quién me se atreve a decirme que esta delicia no consigue levantar el ánimo a cualquiera. Está taaan esponjoso que da la sensación de pegar un mordisco a una nube, pero con sabor a mandarina y almendra. Está rico no, lo siguiente.

lunes, 19 de enero de 2026

Ensalada de invierno con mandarinas y granada

    Tras las comilonas de las pasadas fiestas lo que se impone es comer cosas más ligeras. Pero no por ello debemos dejar que se vuelvan aburridas y lleguen a quitarnos las ganas de vivir, mira que ya nos conocemos, así que la propuesta que os traigo está llena de color, vitaminas y nutrientes. Una alegría para la vista y el estómago en esta primera entrada de 2026.

    Ingredientes :

  • 100g de espinacas baby
  • 100 g de rúcula
  • 2 mandarinas
  • 1 buen puñado de nueces peladas
  • 3 cucharadas de granos de granada
  • 1 puñado de lascas de parmesano
  • 2 cucharadas de hojas de hierbabuena
    Para el aliño :

  • 60 ml de aceite de oliva
  • 2 cucharadas de vinagre balsámico
  • 3 cucharadas de zumo de mandarina
  • 1 cucharada de sirope de arce
  • Sal 
  • Pimienta negra de molinillo

     Lavar, escurrir y secar bien las espinacas, la rúcula y las hojas de hierbabuena. Pelar  las mandarinas retirando todo lo posible la parte blanca, y separar los gajos. 

    En un bote poner los ingredientes del aliño, cerrar bien y agitar hasta que la mezcla emulsione.

    Poner en una fuente las espinacas, la rúcula, la mitad de las hojas de hierbabuena, las lascas de parmesano, los gajos de mandarina, 2 cucharadas de granos de granada y la mitad de las nueces. 

    Justo antes de llevar a la mesa, regar con el aliño preparado, remover para que todo se impregne y repartir por encima la hierbabuena, las nueces y los gajos de granada reservados.

    Fuente : Adaptada de Patrick Rosenthal

miércoles, 12 de febrero de 2025

Financiers de mandarina y clavo

    Desde varias semanas antes de San Valentín las redes se llenan de corazones y los colores que predominan son el rosa y el rojo. Yo creo que no hay nada más amoroso, y que demuestre mejor el cariño hacia los nuestros, que preparar algo especialmente rico para que lo disfruten a tope. 

    Así que en el blog, por lo menos este año, no habrá corazones, ni se teñirá de rosa o rojo sino de naranja, ya que la delicatessen elegida para la ocasión ha sido unos financiers de mandarina y clavo, que están para relamerse de gusto. Vamos, que seguimos disfrutando de productos que están en plena temporada.

    Ingredientes :

  • 100 g de mantequilla
  • 60 g de harina
  • 90 g de almendra molida
  • 110 g de azúcar glas + para espolvorear
  • 30 g de miel
  • 1 pizca de sal
  • 1/4 de cucharadita de clavo molido
  • 2 cucharaditas de ralladura de mandarina
  • 2 cucharaditas de zumo de mandarina
  • 120 g de claras de huevo 

    Lo primero será preparar la mantequilla dorada. Poner en un cazo a fuego medio y dejar cocinar hasta que adquiera un color avellana, retirando la espuma según vaya saliendo. Apartar del fuego, añadir la miel, mezclar bien y dejar atemperar.

    Calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo. Engrasar los moldes con spray desmoldante.

    Poner en un bol las harinas tamizadas, la sal, el clavo molido, la ralladura y el glas. Agregar las claras de una en una, integrando bien entre cada adicción. Verter la mantequilla y remover, con ayuda de una espátula, hasta que la masa esté homogénea. Por último añadir el zumo e integrar por completo.

    Verter la mezcla en los moldes elegidos. Yo elegí uno de 9 cavidades rectangulares y, aunque es de silicona, lo engrasé para no tener ningún riesgo de que se pudiera pegar.

    Cocer unos 35 minutos, a media altura de horno, hasta que estén bien dorados. Dejar enfriar por completo sobre una rejilla antes de desmoldar.

    Espolvorear con más glas justo antes de servir.

    Fuente : Adaptada de Adopte un gateau

sábado, 18 de enero de 2025

Brownie de Ferrero Rocher

    Comienzo en el 2025 con el mismo propósito que me hice el pasado año, dar un poco más de vida al blog, y que no cumplí tanto como era mi intención. Y que mejor comienzo que con labores de reciclaje, porque todo el excedente de turrones y dulces que me sobraron de la Navidad sino me lo voy a terminar por comer yo sola y no tengo ninguna gana de acabar rodando como una bola, jejjeeje.

    Lo primero ha sido rebajar parte de la caja de los Ferrero Rocher que me quedaban. Que están ricos solos, es verdad, pero, y lo que disfrutaron mis compañeros de trabajo con esta preparación... la alegría que reflejaban sus ojos, y una docena menos de bombones pa mi cuerpo, han compensado el sacrificio y el esfuerzo.

    Ingredientes :

  • 175 g de chocolate con praliné (Nestlé postres)*
  • 100 g de mantequilla
  • 70 g de azúcar moreno
  • 2 huevos L
  • 1 pizca de sal
  • 75 g de harina
  • 20 g de avellana molida
  • 12 Ferrero Rocher
    * Podéis sustituirlo por chocolate con leche para postres y un par de cucharadas de praliné de avellana, añadiendo este último después de agregar los huevos.

    Calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo. Forrar un molde rectangular con papel de horno y reservar. Tamizar la harina y reservar.

    Fundir el chocolate junto a la mantequilla en el microondas a pequeños golpes, removiendo entre cada uno de ellos, teniendo cuidado de que no se queme. Es preferible poner varios tiempos cortos que arriesgarse. Cuando estén totalmente fundidos, añadir el azúcar y remover hasta integrar.

    Agregar los huevos de uno en uno, batiendo con las varillas manuales, al principio parece que se corta pero al cabo de un poco ya veréis como se pone cremosa la mezcla, batir hasta integrar. Echar la harina tamizada, la avellana molida y la pizca de sal y, con ayuda de una lengua pero sin trabajar demasiado, remover la masa, con movimientos envolventes, hasta que esté totalmente uniforme. Volcar la masa en el molde y extender sobre la superficie.

    Distribuir los Ferrero de forma uniforme por la superficie, hundiéndolos ligeramente en la masa. Como podéis ver en las fotos yo use 12 bombones, pero si queréis que los trozos salgan más pequeños añadir más Ferrero más juntos.

    Hornear, a media altura, de 25 a 30 minutos. Una vez pasado ese tiempo, sacar y dejar enfriar sobre una rejilla, sin sacar del molde. Desmoldar cuando esté totalmente frío. 


    La verdad que no le hace falta decoración alguna, a lo sumo un poco de azúcar glas en una parte como yo le puse, porque está suficientemente bueno.


    Y, ¿qué me decís de este corte? Es verlo y no poder parar de salivar.

sábado, 17 de agosto de 2024

Crujiente o crumble de higos en freidora de aire

    Siempre me emociona que mis compañeros de trabajo se acuerden de mí cuando recogen fruta de sus árboles. Y eso es precisamente lo que ha pasado esta semana cuando me han dejado, en la nevera del trabajo, una "cajita" de higos, que no era tal sino una pedazo de caja. Como en mi casa siempre me han dicho que de ser bien nacido es el ser agradecido no he podido por más que preparar algo dulce, con parte de ellos, para agradecerle el detallazo. Pero claro, primero tenía que probar yo la receta, ya que era mi estreno con ella en la freidora de aire, porque al final también he sucumbido yo, y bien contenta que estoy ahora de haberlo hecho, a comprarme una.

    Ingredientes :

  • 300 g de higos (de 6 a 8 dependiendo del tamaño)
  • 40 g de harina
  • 10 g de copos de avena
  • 30 g de azúcar
  • 15 g de almendra laminada*
  • 30 g de mantequilla fría

    Lavar y secar los higos y cortarlos, a lo largo, por la mitad o en cuartos dependiendo de su tamaño. Engrasar con mantequilla un molde o fuente, que quepa en el cestillo de la freidora, e ir colocando dentro los higos troceados.

    Echar en un bol el resto de los ingredientes y trabajar, con las puntas de los dedos, hasta que tengan la textura de unas migas no demasiado finas.

    Repartir las migas por encima de los higos, introducir en la freidora y programar a 180ºC durante 10 minutos. Sacar y dejar templar.

    Los crujientes se deben comer templaditos o, como mucho, a temperatura ambiente, acompañados de nata montada, yogur o helado. 

    Mi recomendación : comerlo con una buena bola de helado de vainilla... disfrute máximo con ese contraste de temperaturas, os lo aseguro.

jueves, 7 de marzo de 2024

Cupcakes de naranja sanguina y semillas de amapola

    El continuar encontrando naranjas sanguinas en el mercado me crea la necesidad de seguir rebajando la lista de recetas pendientes de probar con ellas. La lista es bien larga así que sólo espero que la temporada se alargue un poquito más. Los cupcakes que hoy os traigo son de las recetas más recientes en entrar en ella pero los vi taaan bonitos que no me he podido resistir a prepararlos ya mismo.

    Os aseguro que, además de quedar muy cuquis, están para ponerles un piso. De la receta original he cambiado las cantidades de alguno de sus ingredientes (la del azúcar, por ejemplo). Además, he preparado la mitad de la crema de queso que lleva por encima, quedando la cantidad justa que se necesita para formar los rosetones.

    Ingredientes :

    Para las magdalenas .

  • 180 g de harina
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 1/4 de cucharadita de bicarbonato sódico
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • 2 cucharaditas de semillas de amapola
  • 135 g de azúcar
  • 1 cucharadita de ralladura de naranja
  • 100 g de aceite de girasol
  • 2 huevos L
  • 200 g de sour cream (nata ácida)*
  • 50 ml de zumo de naranja sanguina, colado
  • 1 cucharadita de pasta de vainilla
    *La nata ácida la encuentro en Aldi pero, si no tenéis, podéis sustituirla por la misma cantidad de yogurt griego natural

    Para la crema de queso :

  • 115 g de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 60 g de mantequilla en pomada
  • 125 g de azúcar glass
  • 1 y 1/2 cucharada de zumo de naranja sanguina, colado
  • 1/4 de cucharadita de pasta de vainilla

    Calentar el horno a 175ºC, con calor de arriba-abajo. Preparar un molde de muffins con cápsulas de magdalenas o con vasitos de cartón rígidos, como ha sido mi caso, y reservar.

    Tamizar en un bol la harina, la levadura, el bicarbonato y la sal. Añadir al bol las semillas de amapola y remover para que se mezcle bien todo.

    En otro bol poner el azúcar y la ralladura y trabajar con los dedos para que el azúcar se impregne de la esencia de la naranja. Añadir los huevos y batir, a velocidad media-alta, hasta que blanquee y esté espumoso. Verter el aceite y mezclar. Agregar la nata ácida, el zumo y la vainilla y seguir batiendo hasta que la crema esté uniforme. Bajar la velocidad al mínimo y echar la mezcla de harina de 2 veces removiendo, sin trabajar demasiado, tan sólo hasta que esté integrado.

    Rellenar las cápsulas, hasta 1/3 de su capacidad, y hornear, a media altura, durante unos 18 minutos. Al pinchar con un palillo, para comprobar que estén bien hechos, este deberá salir limpio. Sacar del horno y del molde y dejar enfriar sobre una rejilla.

    Cuando las magdalenas estén completamente frías, prepararemos la crema de queso. En un bol poner la mantequilla junto el glass y batir hasta que esté bien cremosa. Añadir el queso, bien frío, el zumo y la vainilla y batir, a velocidad alta. hasta que esté bien integrado y quede una crema sedosa. Meter en una manga con boquilla de estrella y hacer rosetones encima de las magdalenas. Meter en la nevera hasta que los vayáis a degustar.

    Fuente : Adaptada de Short Stack Kitchen

lunes, 27 de marzo de 2023

Angel Food Cake de naranjas sanguinas y arándanos rojos

    Este año se me ha echado el tiempo encima y casi se me pasa la temporada de naranja sanguina sin publicar ninguna receta que la incluyera, con lo fotogénicas que son y, sobre todo, lo riquísimas que están. En esta primera receta que os traigo las naranjas que encontré no estaban demasiado rojas pero aún así su sabor seguía siendo delicioso. 

    Me ha sorprendido gratamente la mezcla de estos ingredientes ya que el resultado no tiene nada que ver con el dulzor que esperas encontrar en este tipo de pastel. La acidez que le aporta los arándanos rojos combina a la perfección con la delicada dulzura de las sanguinas consiguiendo el punto justo de ambos sabores conservando la etérea textura que le caracteriza.

    Ingredientes :

  • 300 g de claras de huevo 
  • 1 cucharadita de crémor tártaro
  • 1 pizca de sal
  • 200 g de azúcar
  • 2 cucharaditas de mermelada de naranja dulce
  • 100 g de harina
  • Ralladura de una naranja sanguina
  • 100 g de arándanos rojos deshidratados
    Para el glaseado
  • 120 g de azúcar glass
  • 1,5 - 2 cucharadas de zumo de naranja sanguina

    Lo primero que tendremos que hacer es lavar y secar muy bien los arándanos y cortarlos en trozos más pequeños, yo los partí en dos y los más gordos en tres. Lavar concienzudamente la naranja y secar antes de rallar su cáscara y exprimir el zumo de media. Reservar. Echar en un cuenco el azúcar y la ralladura y trabajar con las puntas de los dedos hasta que el azúcar quede totalmente impregnado del aceite de la ralladura y reservar. Tamizar la harina y reservar.


    Calentar el horno a 175ºC, con calor de arriba-abajo.

    Echar las claras en un bol amplio. Espolvorear por encima el crémor tártaro y la sal. Empezar a batir, a velocidad baja, hasta que empiecen a espumar y el crémor esté totalmente integrado. Subir a velocidad media y batir hasta que se empiecen a formar picos blandos. Ir añadiendo el azúcar antes preparado a cucharadas, subir la velocidad y seguir batiendo hasta que el merengue esté brillante y forme picos duros. Agregar la mermelada e integrar. Bajar de nuevo la velocidad, espolvorear la harina sobre el merengue y trabajar hasta que la mezcla esté uniforme. Añadir los arándanos e integrar, con ayuda de una espátula para que queden repartidos uniformemente. 

    Volcar la masa en el molde de Ángel sin engrasar. Alisar la superficie y meter sobre la rejilla del horno, procurando que quede a una altura centrada. Dejar cocer durante unos 40 minutos o hasta que esté bien cocido, la superficie cuando se toque no se pegue a los dedos y pinchando con una aguja cerca del centro ésta salga limpia. Sacar del horno y girarlo boca abajo, dejándolo reposar sobre las patitas del molde por lo menos durante una hora. 

    Para desmoldarlo pasar una puntilla por todo el borde para despegarlo de las paredes del molde, girarlo y dejar terminar de enfriar sobre un plato en el cual, previamente, habréis espolvoreado con azúcar glass. Una vez totalmente frío prepararemos el glaseado, mezclando bien los ingredientes del mismo, y bañar con él la superficie del bizcocho. 

    Dejar que se seque un poco el glaseado antes de llevarlo a la mesa y preparaos para disfrutar de lo lindo porque está rico no, lo siguiente... vaya, como para ponerle un piso, jejjejeje. 

viernes, 3 de marzo de 2023

Hinojo crujiente con semillas de sésamo

    Viernes de cuaresma, hoy toca abstenerse de comer carne. No es que sea yo mucho de seguir esta norma pero con platos como éste hasta haría el sacrificio de intentarlo, jejjejeje. Y más estando el hinojo en plena temporada.

    Ingredientes :

  • 2 ó 3 hinojos 
  • 1/2 limón
  • 3 cucharadas picadas en granillo
  • 2 cucharaditas de semillas de sésamo
  • 2 cucharaditas de pimentón ahumado
  • 3 cucharadas de pan rallado
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra

    Calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo.

    Lavar y secar los hinojos. Retirar las hojas, reservando algunas para la decoración del plato y cortarlos en rebanadas. Ir colocándolas, una al lado de la otra, en una fuente de horno cubierta con papel. Rociar con el zumo del limón y salar. Repartir por encima de ellas las avellanas y el sésamo y regar con un hilo de aceite. Por último espolvorear sobre el conjunto el pimentón y el pan rallado.

    Hornear, a media altura, durante unos 40 minutos. Sacar del horno, decorar con las hojas reservadas del hinojo y servir enseguida.

    De este plato yo creo que lo más complicado pudiera ser el picar las avellanas así que no me diréis que no es fácil de preparar. Y rico ya ni os cuento... bocatto di cardinale

    Fuente : Timo e vaniglia

domingo, 4 de diciembre de 2022

Vánocka, pan navideño de la República Checa

    Hoy se celebra Santa Bárbara. Muchas costumbres están asociadas a este día en la República Checa donde, aunque los regalos navideños los traerá San Nicolás dentro de un par de días, antiguamente los niños colocaban en la ventana un calcetín esperando que la Santa los llenara de golosinas, aunque si habían sido traviesos le que encontrarían sería carbón y patatas, mientras que las muchachas casaderas cortaban ramilletes de cerezo poniéndolos en un florero, con la esperanza de que florecieran antes del día de Nochebuena ya que, si esto ocurría, querría decir que en menos de un año se casarían y si no no habría boda. Fuente : https://espanol.radio.cz/

    Preparar vuestras maletas que hoy nos vamos de viaje para conocer un poquito más de sus tradiciones navideñas. Eso sí, abrigaos bien porque en la República Checa, nuestro destino, tiene que hacer ya un frío de mil demonios. Y, para paliar un poco ese gélido clima, no sólo vamos a encender la chimenea, también pondremos el horno en funcionamiento para preparar una Vánocka, el pan tradicional checo típico de Navidad.

    Este pan consta de tres trenzados, uno encima de otro, teniendo cada uno un significado distinto. El trenzado de la base, de 4 cabos, simboliza los cuatro elementos; el del medio, de 3 cabos, el sentimiento, la razón y la voluntad; y, para finalizar, el de 2, el conocimiento y el amor.

    Son varias las supersticiones ancestrales que lleva asociado a la hora de prepararlo, como que se debe evitar que el pan roce con ningún objeto de plata o ningún otro metal. Aunque las más curiosas son que la persona que lo prepara deberá llevar un delantal blanco y un pañuelo en la cabeza, no podrá hablar durante la preparación debiendo pensar en alguien querido, para ahuyentar a los malos espíritus, y que deberá saltar mientras la masa esté levando.

    También existe la tradición, más normal y compartida en otros países en sus panes dulces navideños,  de meter dentro una moneda gozando, la persona que la encuentre en su rebanada, de riqueza y salud durante todo el año. Pero cuidado, que si la Vánocka se quemará o se rompiera atraería la mala suerte.

    Ingredientes :

  • 25 g de levadura fresca
  • 500 g de harina de fuerza
  • 230 ml de leche templada
  • 10 ml de ron + 30 ml para macerar las pasas
  • 100 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • Ralladura de un limón
  • 2 yemas M
  • 100 g de azúcar
  • 50 g de pasas sultanas 
  • 80 g de almendras laminadas
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/4 de cucharadita de clavo de olor en polvo
  • 1/4 de cucharadita de jengibre en polvo
  • 1/8 de cucharadita de nuez moscada rallada

    Para decorar

  • Clara de huevo
  • Almendras laminadas 
  • Azúcar glass

    Macerar las pasas en el ron durante una hora y después escurrir y secar un poco el exceso de líquido con papel. Echar la levadura en la leche tibia removiendo hasta que se disuelva.

    Poner en el bol de la amasadora la harina, las especias, el azúcar, la sal y la ralladura y mezclar. Añadir la mezcla de leche y levadura, el ron y las yemas y comenzar a amasar. Cuando la masa esté homogénea y comience a despegarse de las paredes del bol empezar a agregar la mantequilla, poco a poco, cortada en trocitos. Continuar amasando hasta que se vuelva suave y brillante y pase la prueba de la membrana. Entonces volcar la masa sobre la mesa de trabajo, ligeramente engrasada, estirarla, con ayuda de un rodillo, hasta formar un rectángulo. Poner por encima las pasas y las almendras, cortar en trozos colocando unos encima de otros con el objetivo de que queden bien repartidas por toda la masa. Bolear , colocar en un bol ligeramente engrasado, tapar y dejar levar hasta que doble su tamaño.

    Una vez levado, desgasificar, volver a poner sobre la mesa de trabajo y dividirlo en 8 partes iguales y una de esas partes dividirla en dos. Estirar formando cabos. Unir bien uno de los extremos de 4 de los cabos, reservando los otros cubiertos con un paño para que no se resequen, y comenzar a trenzar. Una vez trenzado unir bien los extremos y pintar con clara de huevo batida. Colocar sobre una bandeja de horno, cubierta con papel y reservar. Trenzaremos ahora los 3 cabos gruesos que nos quedan, uniendo bien los extremos, y colocar encima de la otra trenza. Pincelar con clara batida. Retorcer entre ellos los cabos más pequeños y poner en la parte superior, dejando los extremos pillados por debajo del pan. Pincelar también con clara. Engrasar ligeramente un plástico lo suficientemente grande para que lo abarque y cubrir con él el pan. Dejar levar de nuevo hasta que casi vuelva a levar.

    Calentar el horno a 185ºC, con calor de arriba-abajo. Una vez levado volver a pincelar con clara batida y espolvorear con azúcar y almendra laminada. Hornear a media altura. Pasados 5 minutos, bajar la temperatura del horno a 150ºC y dejar cocinar 40 minutos más.

    Sacar sobre una rejilla para que se enfríe. A la hora de servir, volver a espolvorear ligeramente con azúcar glass.

    Fuente : Con harina en mis zapatos