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martes, 30 de julio de 2024

Dorayakis rellenos de anko

    Desde hace unos años, gracias a unos dibujos animados, es fácil encontrar dorayakis en los supermercados pero, aunque los que comía Doraemon estaban rellenos de anko, por aquí sólo los hay  rellenos de chocolate. 

    Ya llevaba tiempo rondando por mi cabeza el hacerlos como los toman en Japón así que cuando leí el libro de Durian Sukegawa, Dorayaki, se reavivaron mis ganas. El hecho que me decidió a ponerme con ellos fue el club de lectura que tuvimos, la semana pasada, de dicho libro. De vez en cuando llevo algo que tenga que ver con la temática del club así que estaba claro lo que iba a ser en esta ocasión ¿no os parece? Por fin me iba a decidir a hacerlos.

    Supongo que os estaréis preguntando que es eso de anko. Así que lo primero es contaros que se trata de una pasta dulce de judías rojas, azuki, imprescindible en la repostería tradicional japonesa, aunque  también es común usarla en otros países asiáticos, por ejemplo como relleno en los Mooncakes que se comen en la Fiesta de Medio Otoño, una de las más importantes de China.

    Lo primero será preparar el anko de relleno así que vamos al lío

    Ingredientes :

  • 125 g de judías azuki
  • 115 g de azúcar
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
    La noche anterior dejar las alubias en remojo, bien cubiertas de agua a la que añadiremos 1/4 de cucharadita de bicarbonato, retirando las que estén rotas o dañadas.

    Al día siguiente escurrir y lavar bajo el chorro de agua fría. Poner en la olla rápida cubiertas, hasta un par de dedos por encima, con agua. Llevar a ebullición a fuego alto, reducir a fuego medio y dejar cocer un par de minutos. Colar, desechando el agua de cocción, enjuagar bajo el grifo del agua fría, escurrir y volver a poner en la olla. Cubrir de agua de igual manera que antes, llevar a ebullición, cerrar la olla y bajar el fuego. Dejar cocer durante 20 minutos. Cuando pase la presión, abrir la olla y comprobar que las alubias estén blandas y se puedan aplastar al presionarlas entre las yemas de los dedos. Colar, pero conservando el agua de cocción.

    Poner las judías en el vaso de la batidora, junto a 2 ó 3 cucharadas del agua de la cocción, y triturar hasta que tengamos una pasta fina, añadiendo más agua si estuviera demasiado espesa. Pasar la pasta por un colador para retirar las pieles y echar en una cazuela junto al aceite. Llevar a fuego medio y cocinar unos 3 ó 4 minutos antes de añadir la mitad del azúcar, removiendo hasta que se absorba por completo. Agregar el resto del azúcar, sin parar de remover, hasta que se integre. Espolvorear la sal y seguir cociendo, removiendo todo el tiempo para que no se pegue en el fondo, hasta que la pasta esté bastante densa. Volcar sobre una fuente amplia, extender y dejar enfriar sin tapar. Guardar en un recipiente hermético en la nevera, allí se conservará bien durante dos semanas y hasta dos meses congelada. 

    Ahora que ya tenemos preparado el anko del relleno nos liaremos con las tortitas.

    Ingredientes :

  • 2 huevos L, batidos (110-115 g)
  • 30 g de azúcar
  • 15 g de miel
  • 1 cucharadita de levadura química (tipo Royal)
  • 1 pizca de sal
  • 30 g de leche
  • 30 g de agua
  • 120 g de harina tamizada
  • 10 g de mirin (opcional)
    Mezclar todos los ingredientes, que deberán estar a temperatura ambiente, hasta obtener una masa ligera. Tapar y dejar reposar en la nevera durante media hora para que adquiera una consistencia algo más densa.

    Calentar una sartén antiadherente a fuego medio y, sin engrasar, ir vertiendo cucharadas de masa. Dar la vuelta cuando la superficie se llene de burbujitas, con ayuda de una espátula, dejar unos segundos y sacar. Sin dejar que se enfríen, porque sino no se pegarán los bordes, poner sobre una de las tortitas un montoncito de anko en el centro, tapar con otra tortita e ir apretando los bordes hasta cerrar los dorayakis por completo.

    Los dorayakis que llevé al club volaron, fueron vistos y no vistos, así que no deberían estar muy malos. Menos mal que tuve la precaución de dejar un par de ellos en casa para que los comiera mi hija, porque si no menuda me hubiera montado, jejjejje. 

    Fuente :  Anko: adaptada de Bake street Tortitas: Belén Casal en Instagram

martes, 23 de julio de 2024

Pepinillos agridulces

    Llegada esta época del año, con estos calores, lo que más apetece es comer de barbacoa. Bueno, de barbacoa, de barbacoa exactamente no, que una no tiene jardín para poder hacerla y no creo que sea demasiado buena idea el prepararla en el balcón. Hace bastantes años,  de hecho más de 30 que jolín como pasa el tiempo, se me ocurrió montar una en el balcón de la casa donde estaba alquilada y madre mía la que se armó, los vecinos casi llaman a los bomberos del humo que salía de allí. No se me volvió a ocurrir, por supuesto, y la barbacoa nunca más se volvió a usar.

    Pero corramos un tupido velo y vayamos a lo que nos ocupa hoy que son los maravillosos pepinillos agridulces que he preparado para acompañar hamburguesas, perritos y demás viandas que se suelen cocinar en una barbacoa.

    Ingredientes :

  • 2 pepinos dulces pequeños
  • 120 ml de agua
  • 60 ml de vinagre de vino blanco
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de pimienta negra en grano
  • 1/2 cucharadita de semillas de mostaza 
  • 1 hija de laurel
  • 1 ó 2 ramitas de eneldo fresco

    Lavar los pepinos, secar y cortar en rodajas de un tres o cuatro milímetros de grosor. 

    Lavar un bote y su tapa, meter los dos en un cazo bien cubiertos de agua, llevar a ebullición y dejar cocer durante unos minutos. Sacar con ayuda de unas pinzas y dejar escurrir. Secarlo cuando esté tibio, meter en el bote el azúcar, la sal, las especias y las hierbas. Introducir también las rodajas de pepino.

    Echar en un cazo el agua y el vinagre, poner al fuego medio y llevar a ebullición. Verter dentro del bote preparado anteriormente, cerrar bien y dejar enfriar boca abajo para que se haga el vacío.

    Cuando esté a temperatura ambiente meter en la nevera y dejar por lo menos un día antes de consumir. 

    Como no están esterilizados posteriormente es recomendable consumirlos, como mucho, en tres o cuatro semanas, es por eso por lo que se hace poca cantidad de cada vez.


jueves, 1 de septiembre de 2022

Cebolla roja encurtida

    Hoy, para comenzar septiembre, os traigo algo que siempre es bueno tener como fondo de armario. Algo que no lleva demasiado tiempo de preparar, que es ideal para acompañar ensaladas, tacos, hamburguesas e infinidad de platos más, y que pronto vamos a utilizar en otra receta que os voy a dejar por aquí.

    Recetas hay muchas, sólo tienes que decidir las especias con las que lo vas a preparar según el toque que le quieras dar. Yo he elegido la versión que ha preparado Eric Lahuerta en su perfil de Instagram pero un poquito más suave.

    Ingredientes :

  • 3 cebollas rojas
  • 500 ml de agua
  • 300 ml de vinagre de manzana
  • 50 g de azúcar
  • 20 g de sal
  • 4 hojas de laurel
  • 1 puñadito de granos de pimienta negra

    Pelar y cortar la cebolla en juliana fina. 

    Echar en una olla el resto de los ingredientes y poner a fuego alto. Cuando rompa a hervir dejar cocer 5 minutos y retirar.

    Añadir la cebolla en juliana y, cuando baje un poco la temperatura, echar en un bote y tapar. Llevar a la nevera y dejar que macere por lo menos 24 horas antes de consumir.


jueves, 28 de noviembre de 2019

Rollitos de pavo, arándanos rojos y brie. Salsa de arándanos rojos con semillas de mostaza y naranja

    Hay que ver lo que nos gustan aquí las celebraciones, es descubrir que en cualquier sitio hacen fiesta por algo que en nada lo estamos celebrando nosotros también, y es que nos va la marcha. O puede ser que el buen rollo que te da el juntarte y montar una fiesta nos puede. 😂😂
    Que llega San Patricio pues todo se vuelve verde y se llena de tréboles y, ala, a jartarse de cerveza. En Halloween nos disfrazamos y arropamos nuestros huesos de santo y buñuelos con telarañas y sangre. Así que llegado Thanksgiving Day, Día de Acción de Gracias, lo que tocaría sería comer pavo con salsa de arándanos... y, en esas, llegamos a la entrada que hoy os traigo, que es básicamente eso : pavo con arándanos rojos. Pero, como nuestra cena va a ser más informal, la preparamos en modo "para llevar". 😉😉
  

    Antes de ponernos al lío, vamos a ver que es eso del Thanksgiving Day, que además de alimentar el cuerpo no está de más alimentar el conocimiento ¿no os parece?
    En cuanto al origen de esta tradición, hay constancia de que empezó a celebrarse durante el primer cuarto del siglo XVII.
    La mayoría de los historiadores señalan su inicio en el año 1621 donde los colonos de la Colonia de Plymouth (que hoy en día forma parte del estado de Massachusetts) no contaban con suficiente comida para alimentarse y, en la primavera de 1621, un grupo de indios les  ayudaron, enseñándoles como tenían que labrar sus campos, para cultivar así sus propios alimentos. También les enseñaron a pescar y cazar, lo que hizo que no terminaran muriéndose de hambre.
     En agradecimiento a los indígenas les ofrecieron una celebración donde compartieron sus alimentos. Año tras año se tomó la costumbre de reunirse todas las familias de la colonia y dar gracias por todo lo conseguido en los anteriores doce meses. Ese acto es el que (según la mayoría de expertos) se señala como el inicio de la tradicional celebración del Día de Acción de Gracias.
     Poco a poco fue extendiéndose la costumbre entre otros colonos, convirtiéndose en algo tan popular y arraigado en todo el territorio norteamericano que, en 1863, el presidente Abraham Lincoln proclamó oficialmente el último jueves de noviembre como día de fiesta nacional.
    Es tan importante para ellos, o más si cabe, como el día de Navidad y, esta celebración, da inicio a la cuenta atrás hacia Navidad. (Fuente : 20minutos) 


    Igual no vendría mal el recordar el origen de esta fiesta a su presidente actual, para ver si así le afloraba un poco de empatía hacia los que hoy pasan por lo que pasaron ellos mismos en otra época.
    Bueno, ahora ya vamos a por la receta.


    Ingredientes :
    Para la salsa de arándanos rojos
  • 125 g de arándanos rojos frescos
  • 1 chalota pequeña
  • 1/2 cucharada de aceite de oliva
  • 1/2 cucharada de jengibre fresco rallado
  • 1/2 cucharada de granos de mostaza amarilla
  • 1/2 rama de canela
  • 1 estrella de anís
  • 35 g de azúcar
  • La piel de 1 naranja
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo

    Para el sazonador para aves
  • 2 cucharaditas de salvia picada seca
  • 1 y 1/2 cucharadita de tomillo seco
  • 1 cucharadita de mejorana seca 
  • 3/4 de cucharadita de romero seco
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada rallada
  • 1/2 cucharadita de pimienta negra molida
    Para los rollitos
  • 8 hojas de masa filo
  • 400 g de carne picada de pavo/pollo
  • 1/2 cucharadita de sazonador para aves
  • 125 ml de salsa de arándanos rojos
  • 200 g de queso brie cortado en 16 lonchas
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo
  • Aceite de oliva
    Lo primero prepararemos la salsa. En una cazuela, a fuego medio, poner a dorar, durante 3 ó 4 minutos, la chalota picada muy fina y el jengibre.Añadir las semillas de mostaza, la canela y la estrella de anís y dejar cocer, sin parar de mover, hasta que las semillas comiencen a saltar y empiece a desprenderse el aroma de las especias, unos 2 ó 3 minutos.
    Agregar los arándanos, el azúcar, la piel de naranja y 90 ml de agua. Salpimentar al gusto y llevar a ebullición. Bajar el fuego al mínimo y dejar cocer 10 minutos. Apartar del fuego y dejar enfriar antes de retirar la canela, la estrella de anís y la piel de naranja. Si os sobrara después de preparar la receta la podréis conservar en la nevera, metida en un tarro de cristal, durante 3 días como máximo.


    Para preparar el sazonador sólo tendréis que triturar todos los ingredientes del mismo, hasta que se convierta en un polvo fino, y guardar en un botecito hermético. Utilizaremos muy poca cantidad así que lo que os sobre guardarlo en un sitio seco y al abrigo de la luz.
    Poner en un bol la carne picada y espolvorear por encima el sazonador, la sal y la pimienta. Amasar, con las manos o con una cuchara de madera, hasta que esté repartido uniformemente.
    Precalentar el horno a 200ºC, con calor de arriba-abajo. Preparar una bandeja de horno cubriéndola con papel.
    Sacar las hojas de la masa filo y partirlas por la mitad a lo ancho. Mantenerlas tapadas con un trapo húmedo limpio para que no se sequen, ya que se vuelven quebradizas enseguida.
    Coger una de las mitades de la masa filo y colocarla a lo largo en la superficie de trabajo. Poner, en uno de los extremos, dejando tres dedos de margen para poder cerrarlo, 1 cucharada de la carne. Extender una cucharadita sobre ella y cubrir con una loncha de brie. Pincelar con un poco de agua los bordes de la masa para que se quede sellado al doblar. Doblar los tres dedos de margen que habíamos dejado en el extremo sobre el relleno. Después doblar los laterales sobre la masa doblada, como si fuera un sobre, y envolver sobre el resto de masa como si fuera un burrito. Colocar sobre la bandeja preparada y repetir el proceso con el resto de la masa filo hasta terminarla.
    Pincelar por encima con un poco de aceite y hornear, a mitad de altura, durante 15 minutos o hasta que estén bien doraditos.
    Dejar enfriar los rollitos sobre la bandeja durante unos pocos minutos. Servir acompañados con el resto de la salsa de arándanos.


    Si la salsa hubiera quedado demasiado espesa, podéis aclararla con un poquito de agua hasta que consideréis que tiene la textura perfecta para mojar los rollitos en ella.


    Rico no, lo siguiente... palabrita del niño Jesús.

    Fuentes : Adaptadas de Epicurious (Salsa), Spend With Pennies (Sazonador para aves) y Recipe Runner (Rollitos)

martes, 5 de marzo de 2019

Muéganos y sirope casero de maíz {Cooking the Chef}

    Cada vez más cerca del día de la mujer y, a pesar de encontrarnos en el s.XXI y muchos puedan pensar que ya no tiene sentido la celebración de este día, historias como la de Cristina Martínez nos dicen que aún queda mucho camino que recorrer.
    Se casó para escapar del acoso de su padre y se encontró explotada por la familia de su marido del que, también, recibía malos tratos. No tuvo más remedio que huir para escapar de las palizas y los golpes dejando atrás su patria y a sus hijos. No quiero ni imaginarme hasta que punto tuvo que llevar la cosa para renunciar a ellos, sin duda alguna, una de las decisiones más difíciles de su vida.
    Ella, además, tiene mucho que decir sobre la migración existente entre México y EEUU ya que, aunque se haya convertido en una chef de prestigio internacional, no deja de ser una persona indocumentada dentro de un país cada vez más restrictivo con ellos y, aunque pague impuestos, no puede acceder a la nacionalidad ya que fue fichada en una de sus incursiones.
    Con su restaurante, South Philly Barbacoa, ha conseguido llevar un trocito de su Capulhuac natal a Filadelfia a través de su barbacoa de borrego, con la receta que, con los métodos tradicionales, aprendió a cocinar desde niña en su familia. Además, desde allí se coordina un movimiento social que trata de ayudar a los "sin papeles" sin derecho de trabajar legalmente en EEUU. Nos encontramos con la historia del día a día de una luchadora sin tregua, por lo que pienso que ha sido una decisión más que acertada la de las chicas de Cooking the Chef eligiéndola a ella para este mes.
    Mi intención era preparar una de esas tradicionales barbacoas pero, tras la infructuosa búsqueda de sus ingredientes, me he decidido por un dulce presente en cada una de las ferias mexicanas : unos deliciosos muéganos. Aquí os dejo el recopilatorio con el resto de aportaciones al reto.


    Mis blogs de referencia, cuando deseo que mi casa se inunde con los olores de México, son Rústica y Enchílame esta gorda y, tanto Maite como Lupita, logran introducirme un poquito más en la gran riqueza gastronómica de su país. En esta ocasión la receta es de Maite y, si no conocéis su blog, os aconsejo que os paséis a leer sus entradas porque son, además de un regalo para los sentidos, verdadera poesía.


    Ingredientes :
    Para el sirope de maíz (Fuente : Repostería Suena Dulce)
  • 150 g de azúcar
  • 35 g de azúcar glass
  • 1/8 de cucharadita de cremor tártaro
  • 1/2 cucharadita de zumo de limón
  • 60 ml de agua
    Para la masa
  •  250 g de harina
  • 1 pizca de sal
  • 1/2 cucharadita de levadura química (tipo Royal)
  • 1 cucharada de semillas de anís molidas
  • 15 g de manteca
  • 1 huevo L
  • El agua que admita (yo le puse 80g)
    Para la miel de piloncillo (panela)
  • 125 g de panela
  • 20 g de sirope de maíz
  • 100 g de agua
  • 1 palo de canela
  • 1 clavo de olor
  • 1 pizca de semillas de anís
  • Unas gotas de zumo de limón

    Prepararemos primero el sirope, para que pierda un poco de calor, poniendo en un cazo a fuego medio el agua, el azúcar, el cremor tártaro y el zumo de limón. Cuando rompa a hervir añadir el azúcar glass e ir integrándolo con cuidado. Dejar cocer hasta que la superficie se llene de espuma. Filtrar a través de un colador fino y dejar enfriar. Cuando esté frío su consistencia será espesa, como la de la miel.
    Mezclar la harina, la pizca de sal, la levadura, y las semillas de anís molidas en un bol. Formar un volcán y añadir en el centro el huevo ligeramente batido. Ir mezclándolo hasta que tenga una consistencia arenosa, entonces agregar la manteca e integrar. Verter poco a poco el agua hasta que obtener una masa suave y blandita. Amasar hasta que se vuelva elástica y se deje de pegar a los dedos. Cubrir y dejar reposar unos 10 minutos a temperatura ambiente.
    Pasado ese tiempo, dividir la masa en dos y estirar, con la ayuda de un rodillo, hasta te tenga un grosor de unos 5mm. Con un cuchillo afilado, cortar cuadrados de unos 2 cm de lado.


    Despegar con cuidado y freír, en abundante aceite caliente, hasta que estén dorados. Sacar y poner sobre papel de cocina para retirar el exceso de grasa.
    Para hacer la miel poner en un cazo la panela, el sirope de maíz, el zumo, el agua y las especias y cocinar, a fuego vivo, hasta que se vuelva oscura y espese un poco, unos 10 minutos más o menos hasta que esté a punto de bola, removiendo de vez en cuando. Colar y dejar enfriar un poco.
    Colocar los cuadraditos sobre un papel de horno y regar con la mayor parte de la miel por encima hasta cubrirlos por completo. Con ayuda de un par de cucharas formar bolas, regar con el resto de la miel y dejar secar por lo menos durante media hora.


    A pesar de estar regados con la miel os aseguro que el conjunto no es tan dulce como pudiera parecer. Y el sabor que le dan las especias hacen de este un bocado sublime, no me extraña que esté presente en las ferias de parte del país.


    Debéis apretar las bolas para que queden bien adheridos los cuadraditos aunque si alguno se suelta no debéis dudar en hacer como yo y disfrutar del manjar antes de llevar a la mesa. Podríamos decir que es el control de calidad, jejjeje.


lunes, 25 de febrero de 2013

Pasta de curry verde... o eso es lo que pretendía ser

    En muchos platos de la cocina oriental había visto utilizar la pasta de curry verde. Pensaba que era la mezcla de alguna hierba con ese polvo de curry, que no es una especia sino una mezcla de muchas de ellas, pero tras buscar e investigar sobre el tema vi lo equivocada que estaba. De ese polvo de curry amarillo anaranjado no tenía nada, eso sí, de mezcla de hierbas y especias lo tenía todo pero, ademá,s con bastante guindilla verde para darle ese super picante sabor que predomina en los platos asiáticos... de ahí que se llame verde.
  

    Como no podía ser de otro modo me lancé como una posesa a hacer la dichosa pasta pero un poco a mí manera.
    Basándome en la receta de pasta de curry verde que VelSid publicó en Gastronomía & cía (pincha aquí), pero con una adaptación muy libre por mi parte, he conseguido una pasta, que pica como un demonio, que se asemeja bastante a lo que debería haber sido, jajjaja.
    Los ingredientes son un poco diferentes adaptándolos a lo que Yo tenía en casa así que los que deberían haber sido os los pongo entre paréntesis
    Ingredientes :
  • 1 chile verde, sin semillas ni pedúnculo ( debían ser 40 g)
  • 30 g de pimiento verde, sin semillas ni pedúnculo (no debería llevar)
  • 20 g de raíz de jengibre fresca
  • 4 dientes de ajo (12 g)
  • 60 g de chalota
  • 10 g de citronella seca (debían ser 7 g de fresca)
  • 2 cucharadas de cilantro seco (debían ser 5 g de raíz de cilantro)
  • 1 cucharadita de semillas de cilantro
  • 1 cucharadita de semillas de comino
  • 1 cucharadita de pimienta negra en grano
  • 1 cucharada de salsa de pescado
  • 1 pizca de sal (solo si fuera necesario)
  • 1 chorrito de agua (no debería llevar)
  
    Pelar y trocear las chalotas, los ajos y la raíz de jengibre.
    Trocear el chile y los pimientos.
    Tostar ligeramente las especias en una sartén sin grasa hasta que empiecen a desprender su aroma. Retirar. Además tendrás un ambientador natural porque dejará un olor divino en toda la cocina, jejjeje.
    Poner todos los ingredientes menos la sal y el agua en un bol y triturar con la batidora. Ir añadiendo poco a poco el agua para que la mezcla tome textura de pasta. El agua lo he añadido ya que tanto la citronella como el cilantro eran secos en vez de frescos, sino no habría hecho falta añadirla.
    Rectificar de sal, Yo tuve que añadirle una pizca.


    Pasar a un recipiente con tapa y conservar en la nevera, bien tapado, durante no más de 4 días. Aunque también se puede congelar, que es exactamente lo que Yo hice con más de la mitad de la pasta que me salió; eso si, lo hice en cubiteras y una vez congelado lo desmoldé y guardé los cubitos de pasta en una bolsa de plástico, para luego poder sacar la cantidad  justa que necesite.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Masa madre... mi #experienciapanarra

    Ya tenía el gusanillo de hacer pan con masa madre y cuando vi que ManuCatman nos enseñaba a hacerla, y no parecía algo tan complicado, ya fue lo que me llevó a lanzarme de cabeza a la piscina.
    Tengo que decir que siguiendo casi fielmente sus explicaciones me salió a la primera. Y eso que los dos primeros días no las tenía todas conmigo.

    Yo reciclé un bote de conservas de tapa con cierre de rosca para hacer la mezcla.
    Día 1
    Mi mezcla de inicio la realicé con harina de trigo integral ecológica. Puse 80 g de harina y 80 ml de agua filtrada. La removí hasta que estuvo bien mezclada , la tapé y la dejé reposar a temperatura ambiente durante todo un día. Mi cocina, en invierno, tiene una temperatura bastante estable, entre 18 y 20º C. Hacer una marca con un rotulador indeleble por donde llega la mezcla.
    Día 2
    Al día siguiente solo removí. Allí no se apreciaban burbujitas ni nada. ni siquiera había aumentado nada de volumen. La mezcla estaba como el primer día. Buaaaa, esto pintaba a fracaso!! Otra vez le tocaba reposar 24 horas.
    Día 3
    Horror de los horrores!!! Ni burbujas ni aumento de volumen... Cómo siempre estaba a tiempo de tirarlo le dí otra oportunidad. Lo removí de nuevo, lo tapé y otras 24 horas de reposo al canto, jejjeje
    Día 4
    Me armé de paciencia , respiré hondo y abrí el bote. Oooooh!!! Maravilla de las maravillas. Aquella mezcla estaba ahora burbujeante y llena de vida, con un apreciable aumento de volumen. Eureka, lo había conseguido, había conseguido insuflarle vida. Me sentía como el profesor Frankenstein de las masas madres o, mejor dicho, de las levaduras.
    Bueno, bromas aparte, esto ya empezaba a pintar mejor así que pasé a alimentar la mezcla.
    Deseché la mitad de la mezcla y añadí 100 g de harina de trigo y 100 ml de agua a temperatura ambiente. Remover, tapar y reposar otras 24 horas.
    Día 5
    Al abrir el bote ya comenzaba a apreciarse el olorcillo característico de la mezcla, un olor ligeramente ácido, parecido al de la cerveza. Otra vez tocaba repetir el proceso del día anterior y, de nuevo, otro reposo de 24 horas. Este era el segundo refresco.
    Día 6
    Este es el último refresco repitiendo el mismo proceso de los días anteriores sólo que esta vez con 75 ml de agua filtrada y 125 g de harina... de fuerza!!! Dios mío, los refuerzos anteriores los había hecho con harina de repostería!!!! Me había equivocado de paquete!!!
    Tapar y dejar reposar otras 24 horas. Con esto conseguiremos una masa madre hidratada al 60%.
    Día 7
    Este día la masa ya está lista para poder utilizarse. Deberéis seguir alimentándola día a día. Pero si no vais a utilizarla más que de vez en cuando podéis dejarla en la nevera alimentándola cada 2 ó 3 días. Ahora que, cuando vayáis a utilizarla, deberéis sacarla con 2 días de antelación y hacerle un par de refrescos.

    Conclusión
    Si Yo he podido vosotros podéis y con esta maravilla veréis que os salen unos panes que no tienen nada que ver con los comerciales. Con un aroma y un sabor que nos transportarán a tiempos pasados donde el pan era pan de verdad y, además, era alimento. Cosa que ahora no se puede decir de los panes que venden en los supermercados. Las levaduras que contiene la masa madre son muy beneficiosas para el aparato digestivo, en especial para el intestino, ya que nos ayudará a mantener una buena flora bacteriana en él.

    
    Y con esto y un bizcocho hasta mañana ... que os traeré la receta de un riquísimo pan con masa madre. La receta del panettone también la hice con esta maravilla.

sábado, 26 de febrero de 2011

Polvo de cítricos

    Hace algún tiempo que había visto en alguna de mis revistas de cocina unos sobrecitos con ralladura seca de naranja o de limón y cuando estaba picoteando de blog en blog me encontré con esta receta para prepararlo Yo misma. La receta la encontré en "mi granito de sal" y ahora tengo a mano siempre ralladura de mandarina, de naranja,...de cualquier cítrico.

  Lo primero que tendremos que hacer es retirar al máximo la parte blanca de las pieles. 




    Precalentar el horno a 90º
    Poner las pieles sobre la bandeja del horno, todas del mismo lado y meter al horno. Cuando pase una hora darles la vuelta.


    A la media hora volver a darles la vuelta y dejarlos media hora más. Sacar las pieles secas del horno y dejarlas enfríar bien. Triturar en el Thermomix velocidad progresiva 5_7. Al final darle un golpe de turbo. Guardar bien cerrado en botes herméticos.


viernes, 18 de febrero de 2011

Pasta fresca larga: Tonnarelli con pesto de cilantro

    Whole Kitchen en su propuesta salada del mes de Febrero nos invitan a preparar un clásico de la cocina italiana: pasta fresca "larga".


    Hace bastante que los Reyes me trajeron la máquina de estirar y cortar pasta y casi la tenía olvidada...y, con lo buena que está la pasta hecha en casa, no creo que tarde demasiado en volver a usarla. Esta vez he elegido hacer tonnarelli. Esta pasta, cuya forma se parece a spaguetti cuadrados, es originaria de los Abruzzos donde se llama maccheroni alla chitara. Chitara es una guitarra y, la pasta, recibió este nombre porque se hacía presionando  con un palo de amasar una gruesa capa de masa para que atravesara una herramienta con cuerdas de alambre semejante a una guitarra.
    Ingredientes:
  • 200 g de harina
  • 2 huevos
  • Pesto de cilantro (pincha aquí)
    Para preparar la pasta he seguido las indicaciones que Giuliano Hazan explica maravillosamente en su libro "La pasta clásica". Este libro me lo dieron de regalo al comprar el periódico un fín de semana y, para mí, me regalaron una verdadera joya. Con sus explicaciones ya he preparado varias veces pasta fresca y un buen número de sus salsas...están todas buenísimas, pero ya las iré publicando poco a poco en otras entradas.





    La pasta yo la hago en un bol para que, así, no se escape nada de huevo al amasar.
    Hacer un volcán en la harina.












    Añadir los huevos uno a uno en el cráter formado por la harina.











    Batir los huevos suavemente hasta que la mezcla sea uniforme.













    Con el mismo tenedor, incorporar poco a poco la harina a los huevos hasta que se forme una pasta.









    Comenzar a trabajar con las manos hasta que la harina esté totalmente integrada. La masa debe estar húmeda pero no pegajosa. Cuando se alcanza la consistencia adecuada, envolverla en film plástico y dejar reposar un rato.








    Limpiarse bien las manos. Desenvolver la masa y comenzar a amasar.
    Sostener la masa con una mano mientras se la dobla con los dedos de la otra mano.
    Usar la base de la palma de la mano para empujar la masa hacia abajo y lejos. Rotar la masa un cuarto de vuelta y repetir una y otra vez hasta que esté uniforme y muy suave.





    Envolver de nuevo con film plástico y dejar reposar al menos 20 minutos.
    Cuando pase ese tiempo empezaremos a estirar la masa. Se puede hacer perfectamente con rodillo pero si tienes máquina te ahorrará bastantes esfuerzos. 











    Cortar la masa en cuatro partes y envolver las partes con la que todavía no vayamos a trabajar.
   











    Empezar a aplastar la primera pieza con los dedos hasta que esté algo fina.










    Pasar la masa por la máquina con los rodillos en la posición más abierta. Sujetar la masa que va saliendo sin empujarla ni estirarla.












    Doblar la masa que ha salido de la máquina en tres y volver a pasar por la máquina con los pliegues a los costados. Hacer esto dos o tres veces hasta que salga bien lisa.








    Estirar la masa sobre un paño de cocina limpio.
    Repetir esto mismo con el resto de las piezas.
    Reducir una muesca en los rodillos de la máquina y repetir el proceso anterior con todas las piezas e ir reduciendo las muescas hasta la penúltima para hacer los tonnarelli.
    Si hiciera falta, cortar las masas de unos 30 cm. para que los tonnatelli no sean excesivamente largos.






    Pasar las masas por los cortadores más finos de la máquina, la de hacer spaguetti. Como las habremos pasado por la penúltima muesca serán algo gruesas, lo suficiente como para que al pasarlas por los cortadores las cintas tengan una sección cuadrada.







    Para dejar la pasta hasta que la vayamos a cocinar la debemos dejar extendidas. Yo las extiendo sobre una rejilla puesta de pié.







    Poner una olla con abundante agua salada, echar los tonnarelli de una sola vez y cocer hasta que estén "al dente". Servir con la salsa que más nos guste. Mis hijos, por supuesto, eligieron salsa de tomate frito.


    Los mayores, sin embargo, elegimos como salsa el pesto de cilantro.