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lunes, 19 de abril de 2021

Muffins de fresas y almendra

     Hoy he tenido un día de pesadilla y es que cada vez llevo peor los lunes. Se supone que el finde debería servirme para descansar y relajarme pero nada más lejos de la realidad, siempre hay algo que hacer en la casa y más con dos adolescente en ella. La verdad que no puedo quejarme demasiado de ellos ya que colaboran todo lo que pueden. 

    Este finde, para recompensarles, les he preparado estos deliciosos muffins. Aunque no sé muy bien si debería considerarlo más un chantaje que una recompensa, jejjjeje. Y es que en cuanto encuentro fresas en el mercado son ellos mismos los que me los piden. Ahora que no me extraña porque están increíblemente buenos.

    Ingredientes :

  • 150 g de harina
  • 150 g de harina de almendra
  • 170 g de mantequilla
  • 275 g de azúcar fina
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
  • 1/4 cucharadita de sal fina
  • 300 g de fresas
  • 240 ml de leche
  • 120 g de nata líquida
  • 2 huevos L
  • 90 g de almendras fileteadas

    Calentar el horno a 170º C. Preparar un molde de magdalenas colacando cápsulas de papel en su interior.

    Derretir la mantequilla y dejar enfriar. Lavar las fresas, secar, retirarles el pedúnculo y partirlas en trozos no demasiado pequeños. Tamizar, en un bol amplio, la harina junto a la levadura, el bicarbonato y la sal. Poner los huevos, la leche y la nata en una jarra y batir hasta que esté la mezcla esté uniforme.

    Añadir al bol la harina de almendras y el azúcar y mezclar hasta que esté uniforme. Agregar los trozos de fresa, reservando algunos para la decoración y mezclar con cuidado. Hacer un hueco en el medio y verter dentro la mezcla de líquidos preparada anteriormente. Mezclar con movimientos envolventes, con ayuda de una espátula, justo hasta que esté todo integrado pero sin trabajar demasiado para evitar que el gluten de la harina se desarrolle y queden gomosos los muffins.

    Rellenar las cápsulas del molde hasta 2/3 de su capacidad. Repartir los trozos de fresa reservados y las almendras fileteadas por encima y hornear alrededor de unos 25 minutos hasta que estén doraditos y al pinchar con un palillo éste salga limpio. Retirar del horno y dejar un para de minutos antes de sacarlos del molde. Colocar sobre una rejilla y dejar que se enfríen por completo.

    Fuente : Adaptada de The Sweetest Taste

viernes, 9 de abril de 2021

Corn dogs, los perritos empanados norteamericanos {Reto CocinArte}

     Hoy es mi cumpleaños y este año tampoco lo voy a poder celebrar realizando un viaje. Bueno, quizás no físicamente pero, no me voy a resignar y, me voy a ir bien lejos, aunque sólo sea de manera virtual. Así que, si os queréis venir conmigo, preparar vuestras maletas que el avión está a punto de despegarcon destino a Nueva York. Y, para reponernos de tan largo vuelo, nada mejor que pararnos a comer algo rico, y muy típico de estos lares, en el primer carrito de comida callejero que encontremos. Allí veo que asoma uno, en aquella esquina... Al abordaje!! Vamos a meternos unos icónicos par de perritos entre pecho y espalda, pero no cualquier perrito sino unos riquísimos corn dogs


    Los corn dogs son salchichas de frankfurt clavadas en un palo, recubiertas por una masa de pan de maíz, y fritas en aceite muy caliente. Normalmente van acompañadas, para mojar en ellos, de los típicos kétchup y mostaza dulce. Aunque comenzaron a popularizarse en 1942 en Texas, los primeros que se sirvieron clavados en un palo tardaron varios años en hacer su aparición, en Springfield (Illinois) en 1946. (Fuente : Wikipedia)


    Con nuevas fuerzas retomadas nos vamos haciendo caminito para visitar el Flatiron Building, uno de los más espectaculares y emblemáticos rascacielos con los que cuenta esta ciudad, que es precisamente la obra propuesta por María para el reto CocinArte de este mes. Este edificio de 87 metros de altura fue construido en 1902 por el arquitecto Daniel Hudson Burnham. Aunque en su origen su nombre era Fuller Building, en honor al fundador de la empresa que lo construyó y que falleció dos años antes de su finalización, con el tiempo acabó denominándose con el apodo con el que se le conocía desde el principio, Flatiron Building, debido a que su planta en forma de cuña recordaba a unas planchas domésticas famosas por entonces.


    Ingredientes :

  • 10 salchichas de frankfurt
  • 80 g de harina
  • 65 g de harina de maíz
  • 1 cucharada de azúcar
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • 120 ml de leche
  • 1 huevo M
  • 1 cucharada de miel
  • Aceite para freír

     En un bol mezclar las harinas, el azúcar, la levadura y la sal. Cortar las salchichas a la mitad de su longitud y, por la parte cortada, insertar un palo de brocheta en cada trozo. Reservar.

    Batir la leche, los huevos y la miel hasta que la mezcla esté uniforme. Hacer un huevo en el centro del los ingredientes secos y verter dentro la mezcla de los líquidos. Batir durante unos 5 minutos hasta que la mezcla esté homogénea y haya montado ligeramente. Echar la mezcla en un tarro largo y estrecho, yo utilicé un vaso de cubata, sin llenarlo por completo.

    Poner a calentar el suficiente aceite, en una sartén donde quepan bien las brochetas, para que llegue a cubrirlas por completo. Cuando esté bien caliente, ir bañando las salchichas, de una en una, en la mezcla preparada anteriormente. Dejar escurrir un poco y freír en el aceite caliente procurando que se doren de manera uniforme, entre 3 y 5 minutos dependiendo del grosor de las salchichas. Dejar sobre papel absorbente, para retirar el exceso de grasa, en un sitio caliente para que no se enfríen. No freír muchas a la vez para evitar que se toquen y se queden pegadas unas a otras. Repetir el proceso hasta terminar con todas las brochetas de salchicha. 

    Servir de inmediato acompañadas de kétchup y mostaza dulce... o con la salsa que os apetezca y más os guste.

    Fuente : Adaptada de Homemade Hooplah

sábado, 3 de abril de 2021

Bundt de naranja sanguina y cardamomo

     Puede que en estas fechas lo que tocara publicar fueran dulces pascueros pero no quería dejar pasar más tiempo sin traeros la receta de esta delicia que os enseñé hace bien poco por las redes y que, tanto mis hijos como mis compis, disfrutaron como enanos comiéndolo. Un riquísimo bizcocho que podéis hacer con naranjas normales, o incluso con mandarinas, si no lográis encontrar esta variedad. 

    Además que un bizcocho es bienvenido en cualquier fecha y ocasión, ¿o no es verdad?

     No soy mucho de poner glaseado a los bizcochos. Aunque en el blog hay ya unos cuantos bañados creo que solo pongo glaseado para los que voy a fotografiar para subir al blog. Sin embargo, en este caso lo recomiendo ya que el bizcocho no es demasiado dulce y le dará el justo el punto de dulzor que le falta. Y como, además, está hecho con zumo de naranja le aportará un extra de sabor. Y no me diréis que no queda con un color precioso y la mar de fotogénico hecho con el zumo de las sanguinas.


     Ingredientes :

  • 230 g de azúcar
  • 3 huevos L
  • 140 g de nata líquida
  • 60 ml de zumo de naranja sanguina
  • 180 ml de aceite
  • 290 g de harina
  • 10 g de levadura química
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
  • 1 cucharadita de cardamomo
  • 1/2 cucharadita de canela
  • 1/2 cucharadita de sal
  • Ralladura de 1naranja sanguina

    Para el glaseado

  • 75 g de azúcar glass
  • 1 cucharada de zumo de naranja sanguina

    Calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo. Engrasar con spray antiadherente el molde de bundt elegido, dejándolo escurrir  boca abajo para retirar el exceso de grasa, o pincelar bien con mantequilla fundida. Tamizar la harina junto a la levadura, el bicarbonato, la sal y las especias, mezclar bien y reservar.

    Triturar el azúcar junto a la ralladura para que esta se armatice e impregne de su aceite. Poner en un bol, añadir los huevos y batir, a velocidad alta, hasta que la mezcla blanquee y esté muy espumosa. Bajar la velocidad y, sin dejar de batir, ir vertiendo el aceite en hilo. Cuando esté homogéneo incorporar la nata junto al zumo y batir hasta que la mezcla esté uniforme.

    Hacer un volcán en la mezcla de harina y echar dentro el preparado anterior. Mezclar con la ayuda de una espátula, con movimientos envolventes, hasta que la masa esté uniforme y verter en el molde preparado anteriormente. Dar unos ligeros golpes sobre la encimera, para que penetre por todos los lados y las posibles burbujas suban a la superficie, y hornear sobre la rejilla a media altura durante unos 45-50 minutos, hasta que al pincharlo con una aguja esta salga húmeda pero sin restos.

    Cuando esté bien cocido sacar del horno y dejar reposar, sobre una rejilla, durante 10 minutos. Pasado ese tiempo, zarandear el molde para que el bizcocho se despegue bien, poner la rejilla encima y dar la vuelta al molde para que el bizcocho acabe reposando sobre ella. Dejar que se enfríe por completo antes de proceder a glasearlo.

    Cuando esté bien frío preparar el glaseado mezclando ambos ingredientes y regar con él la superficie del bundt.

    La verdad que no pensaba yo que el añadir cardamomo a la naranja le iba a dar un toque tan sumamente delicioso, y eso que adoro el sabor de esta especia, pero ha superado con creces mis expectativas y este bundt ha pasado a engrosar mi lista de Top10 bizcocheriles, jejjeje.


    Fuente : Adaptado de Pemberley Cup&Cakes

martes, 30 de marzo de 2021

Codornices estofadas en escabeche de chocolate negro, fresas maceradas picantes y crujiente de totopo

     Ha pasado ya un año desde el confinamiento y aún no he terminado de probar la inmensa cantidad de recetas que tengo apuntadas de entonces. La verdad es que, aunque he hecho bastantes, es tan larga la lista que parece que no tenga fin. Además, como he estado un poco apartada del blog, se me han ido acumulando deliciosas recetas pendientes de subir aún teniendo las fotos hechas. Intento ponerle remedio aunque me temo que me va a costar un mundo ponerme al día. 

    Jamás me pude imaginar que me iba a gustar tanto la cocina de Dabiz Muñoz. Ese revoltijo de texturas y sabores, que parece imposible que vayan a casar, acaban conjugándose para crear verdaderas delicias... como estas codornices con aire mexicano, ya que la salsa en la que están estofadas se asemeja bastante a su mole negro. Poco a poco os iré trayendo las delicatessen que me he atrevido a hacer, aunque con alguna ligera variación, de las recetas que compartió en su perfil de Instagram.


    Vamos al lío porque es un proceso largo ya que se cocina a fuego lento, dándole tiempo para que de simples ingredientes pasen a ser, como diría el mismo David, un ejemplo perfecto de gochismo ilustrado.

    Ingredientes :

  • 4 codornices 
  • 5 pimientos secos
  • 5 tortillas de maíz
  • 1 cebolla grande
  • 6 dientes de ajos
  • 3 tomates maduros
  • 1 guindilla
  • 5 ramitas de mejorana fresca
  • 2 ramitas de tomillo fresco
  • 1 vaso de vino tinto
  • 1 chorrito de vinagre de Jerez
  • 150 g de chocolate negro de hacer
  • 4 clavos de olor
  • 25 g de mantequilla 

    Para las fresas picantes

  • 150 g de fresas
  • 1 lima
  • 1 cebolleta
  • 1 ramita de mejorana fresca
  • 1 cucharada de pasta de chiles (yo le puse sriracha) 
  • 1 chorrito de aceite de oliva virgen extra

    Además

  • 5 tortillas de maíz
  • Aceite para freír


    Lavar y secar bien los pimientos secos. Abrirlos y retirar todas las semillas interiores. Colocar sobre una bandeja de horno, con la piel hacia arriba, y tostar por ambos lados en el grill del horno. Asar tambien los ajos sin pelar hasta que estén blanditos. Pelar, cortar la cebolla en juliana y reservar. Lavar, secar, cortar en octavos los tomates y reservar.

    Sacar los pimientos del horno y ponerlos en un bol. Echar agua hasta que los cubra y dejar reposar, por lo menos, media hora. Tostar las 5 tortillas en el horno por los dos lados hasta que estén bien crujientes. 

    Salar  las codornices, previamente limpias, y dorar en una cazuela, con un generoso chorro de aceite de oliva, a fuego fuerte. Retirar y reservar. En la misma cazuela poner a pochar la cebolla a fuego bajo. Cuando esté bien pochada añadir los tomates, rehogar, tapar y dejar cocinar unos 5 minutos. Sacar los pimientos rehidratados, reservando 1 vaso del agua del remojo, y agregarlos a la cazuela cortados en trozos junto a la guindilla, la mejorana y el tomillo, los clavos de olor y los ajos asados. Verter el vino y el vinagre, remover y dejar cocer, a fuego medio, para que el alcohol se evapore pero sin dejar reducir demasiado el líquido. 

    Colocar las codornices bien juntas dentro de la cazuela. Es importante que estén bien prietas unas con otras para que guarden la forma y no lleguen a deshacerse. Mojar con el vaso de agua del remojo de los pimientos reservada y echar más agua hasta que las codornices estén cubiertas por completo. Romper por encima de ellas las tortillas crujientes, tapar y dejar cocinar, afuego muuy suave, hasta que estén tiernas. Sobre hora y cuarto, más o menos, dependiendo de lo grande que sean las codornices. Apagar el fuego y dejar reposar, tapadas, media hora más.

    Mientras reposa, cortar en juliana fina las otras 5 tortillas de maíz y freír en aceite caliente hasta que estén bien crujientes. Sacar y dejar escurrir sobre papel de cocina para retirar el exceso de grasa. Conservar en caliente.

    Lavar, quitar los pedúnculos de las fresas y cortarlas en cuadraditos pequeños. Ponerlas en un bol y regar con el zumo de la lima. Picar la cebolleta del mismo tamaño que los cuadraditos de fresa y añadirlas al bol. Espolvorear con las hojas de la mejorana picadas y rallar un poco de la piel de la lima por encima. Regar con la cucharada de salsa de chiles y un chorrito de aceite y remover hasta que todo se integre. Reservar.

    Sacar las codornices, con muchísimo cuidado para que no se rompan. Pasar la salsa por un chino, apretando bien todo para que salga todo el líquido posible, volver a poner en la cazuela y llevar a fuego medio-alto. Picar el chocolate bien fino y reservar. Reducir la salsa hasta que coja algo de cuerpo y tenga una textura almibarada. Añadir el chocolate y dejar fundir por completo. Volver a colocar las codornices dentro de la cazuela y dejar cocinar 5 minutos para que se mezclen los sabores. Retirar del fuego y echar la mantequilla en taquitos. Tapar y dejar derretir. Mezclar moviendo ligeramente la cazuela y llevar a la mesa.

    Servir acompañado del "pico de gallo de fresas", poner por encima los totopos crujientes y comer en seguida.


    Puede que al oir describir el plato por el mismo chef como suculento hasta decir basta o puro néctar de los dioses pueda resultar chocante e incluso llegara pensar que es un poco prepotente... hasta que lo pruebas y descubres que, incluso, puede haberse quedado corto en sus afirmaciones. Ahí lo dejo...


    Fuente : Perfil de Instagram de Dabiz Muñoz

martes, 23 de marzo de 2021

Magdalenas de chocolate y naranja sanguina

     Reconozco que últimamente estoy un poco perezosa con el blog, y no precisamente porque haya dejado de cocinar ni mucho menos. Los que me seguís por la redes sabéis lo que me gusta leer y, en estos meses, me he venido tan arriba con las lecturas conjuntas que me ha quedado muy poco tiempo para dedicarle a otras actividades que también me gustan, entre ellas el blog. Decir que me ha quedado poco tiempo es un eufemismo, la verdad es que estos meses estoy yendo de culo para llegar a todo, pero prometo que voy a bajar un poco el nivel lector y no dejar tan de lado el blog.


    Una de las recetas que tenía pendiente por subir son estas deliciosas magdalenas que, a buen seguro, lograrán aportarnos un chute extra de energía gracias al chocolate que llevan... que no hay penas que no se curen con una onza de chocolate. Además de que casadas como están con la dulzura que le aporta la naranja sanguina, aprovechando que aún se las puede encontrar en los mercados, hacen de sean un puro manjar.


    Ingredientes :

  • 2 huevos L
  • 120 g de azúcar 
  • 115 g de mantequilla en pomada
  • 60 g de queso crema
  • 70 ml de zumo de naranja sanguina
  • 1 cucharadita de levadura
  • 160 g de harina 
  • 30 g de cacao sin azúcar
  • 1 pizca de sal

    Para el glaseado

  • 100 g de azúcar glass
  • 1-2 cucharadas de zumo de naranja sanguina

     Calentar el horno a 190ºC. Tamizar la harina junto al cacao, la sal y la levadura. Cubrir con capacitos de papael un molde de magdalenas.

    Batir la mantequilla con el azúcar hasta que la mezcla esté cremosa. Añadir el queso y seguir batiendo a velocidad media-baja. Incorporar los huevos  1 a 1, batiendo bien entre cada adicción. Echar la mitad de la mezcla de harina tamizada e integrar. Verter el zumo y batir hasta que la crema esté uniforme antes de agregar el resto de la harina. Terminar de mezclar con una espátula de cocina y rellenar con la masa los capacitos, hasta las 3/4 partes de su capacidad.

    Hornear, a media altura, durante unos 20-22 minutos. Pinchar para comprobar que estén bien hechos antes de retirar el molde del horno. Dejar reposar 5 minutos antes de desmoldar las magdalenas y colocarlas sobre una rejilla hasta que terminen de enfriarse.

    Una vez frías prepararemos el glaseado echando poco a poco el zumo en el azúcar glass hasta que obtengamos la textura deseada. Teniendo en cuenta que no deberá estar ni demasiado líquida, para que no se escurra demasiado, ni tan densa que se quede como un pegote encima de la magdalena.

    Una vez bien frías las magdalenas bañarlas repartiendo el glaseado por encima de ellas. Yo me ayudé de una cucharilla, como podéis observar en la foto. Dejar reposar un rato para darle tiempo al glaseado a que se seque un poco y ya las tendréis listas para degustar.


    Ñam, ñam. Ricas no, lo siguiente.

    Fuente : Adaptada de Con harina en mis zapatos

lunes, 8 de marzo de 2021

Crema de tupinambos y zanahorias con pesto de sus hojas y avellanas

     Aunque estemos en los últimos coletazos del invierno siguen los días desapacibles, donde el frío y la lluvia parece que no quieran dejar de acompañarnos. Nada apetece más que reconfortar el cuerpo y hacerle entrar en calor con un rico plato de cuchara, con lo que nos gusta el cuchareo y lo bien sienta. Así que, como esta tarde se está poniendo fría fría, os voy dejando una cremita rica y contundente que seguro que os entona a tope.


    Hacía tiempo que no encontraba tupinambos en el mercado y es que tengo que reconocer que últimamente me dejo caer poco por allí... bueno, por allí y por cualquier otro sitio, que esto de la pandemia me está pasando factura. Pero a lo que íbamos, que el otro día los encontré y no me pude resistir a llevarme unos cuantos para casa, además de un buen manojo de zanahorias cuyas hojas eran ideales para hacer un pesto de acompañamiento. Aquí os dejo el resultado de lo que hice con todo ello. Vamos pues al lío.


    Ingredientes :

    Para la crema

  • 1 cebolla mediana
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 300 g de tupinambos
  • 300 g de zanahorias
  • 500 ml de agua
  • 200 ml de nata líquida
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida

    Para el pesto

  • 1 taza de hojas de zanahorias
  • 1 diente de ajo pequeño
  • 1 puñado de avellanas tostadas + unas pocas para adornar los platos
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharada de parmesano rallado
  • 1 chorrito de aceite de oliva virgen extra

    Lo primero preparemos la crema. 
    Pelar y picar fina la cebolla. Poner en una cazuela el aceite a fuego medio. Cuando esté caliente echar la cebolla y dejar sofreír bien. Mientras la cebolla se pocha, pelar y picar en cuadraditos las zanahorias y los tupinambos. Añadir ambos a la cazuela y rehogar ligeramente antes de verter el agua. Salpimentar y llevar a ebullición. Bajar el fuego al mínimo, tapar y dejar cocer hasta que todo esté bien blando. Apartar del fuego y, mientras dejamos que baje un poco la temperatura, prepararemos el pesto.

    Lavar concienzudamente las hojas de zanahoria. Retirar los tallos e ir echándolas en el vaso de una picadora. Añadir el ajo pelado y cortado en trozos, las avellanas, el parmesano rallado, una pizca de sal y un poquito de aceite. Triturar hasta que se forme una pasta e ir añadiendo más aceite, en hilo, hasta que esté bien ligada y tenga la textura deseada. Pasar a un bote con cierre hermético y tapar. Golpear el resto de las avellanas y reservar.

     Una vez que haya bajado la temperatura de las verduras, agregar la nata y triturar hasta que tenga una textura bien fina. Volver a llevar al fuego para que se caliente de nuevo. Rectificar de sazón y servir enseguida para que no se enfríe.

    Repartir en los platos, echar un poco de pesto en el medio de cada uno y espolvorear con las avellanas troceadas por encima.

    Fuente : Pesto, adaptado de Patty's Cake

martes, 23 de febrero de 2021

Raspberry Angel Food Cake

     Con casi 10 días de retraso os traigo una propuesta para los enamorados, jejjeje. Porque yo soy rebelde y, en mi rebeldía, me niego a que me digan que tengo que celebrar ese día en una fecha concreta. Además soy de los que piensan que el amor debe celebrarse a cada momento de cada día. 


    Después de esta arenga tan revolucionaria os cuento que esta delicia la preparé la semana del 14 pero no me nació publicarla entonces. Sin embargo, no podía dejar pasar mucho tiempo en hacerlo porque, de los Angel Cake que llevo hechos hasta ahora, éste se ha sido el que más me ha gustado, los ha superado a todos y, además, con nota. Cierto es que esta era la segunda vez que lo preparaba pero, la vez anterior, las fotos no me salieron todo lo bien que yo esperaba y fue difícil parar a mis fieras sin que metieran el cuchillo y se lanzaran a por él, jejjeje. En esta ocasión me ha quedado subidito de tono, se me fue la mano con el colorante, aunque tengo que reconocer que ese color rosa chicle que tenía resultó impactante pero muy cuqui, por lo menos a mí me lo parece así ¿Qué os parece a vosotros?


    Ingredientes :

  • 9 claras de huevo pasteurizadas 
  • 100 g de harina tamizada
  • 200 g de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharadita de cremor tártaro
  • 1 y 1/2 cucharaditas de pasta de frambuesa
  • 3 cucharadas de frambuesa liofilizada
  • Colorante rosa (usé Claret de Sugarflair)


    Precalentar el horno a 170º
    Tamizar la harina.
    Batir las claras, a velocidad baja, junto a la sal y al cremor tártaro, hasta que este último esté totalmente disuelto, aproximadamente durante 1 minuto.
    Subir la velocidad hasta que se formen picos blandos. Bajar de nuevo la velocidad e ir incorporando el azúcar a cucharadas. Deberán quedar unas claras brillantes y firmes. Incorporar la pasta de frambuesa y batir, a velocidad media, durante 1 minuto.
    Bajar la velocidad y agregar la harina, poco a poco, hasta que esté integrada. Deberá tener un aspecto suave y esponjoso.
    Añadir la frambuesa liofilizada y mezclar con delicadeza, con ayuda de una espátula y con movimientos envolventes, para que no se baje la mezcla, y verter uniformemente en un molde de corona sin engrasar. 

    Hornear 40 minutos. Comprobar que está hecho tocándolo para ver si está firme y pinchando cerca del centro con una brocheta.
    Retirar del horno y darle la vuelta, poniendo el molde sobre sus patitas, y dejar que enfríe, por lo menos una hora.
    Pasar un cuchillo por los lados y el borde del tubo y desmoldarlo en un plato. Dejar que se termine de enfriar por completo sobre una rejilla.