Seguidores

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Cherbet, la limonada argelina {Reto CocinArte}

    No quería despedirme del verano sin publicar la receta del cherbet al que me he aficionado desde que lo descubrí este año.
    La verdad es que encontré la receta por pura casualidad cuando buscaba algo que preparar con unos limones que me habían regalado y no quería que se echaran a perder.


    Además de que me iban a servir estupendamente para dar las ligeras pinceladas que necesitaba para recrear el cuadro de Matisse que María eligió para el regreso del CocinArte tras el descanso vacacional.
    Se trata de La habitación roja, un óleo de grandes dimensiones encargado por el millonario ruso Sergei Shukin, gran coleccionista de la obra del artista, donde lo importante es la fuerza de los colores. Este cuadro se encuentra en el Museo del Hermitage de San Petersburgo (Rusia)

    Nada más ver el cuadro tenía claro que el viejo plaid que cubre uno de los sofás del apartamento donde paso los veranos iba a servirme de mantel y, por supuesto, iba a usar los limones que, como ya os había dicho, me habían regalado.
    Y que más refrescante que una limonada. Aunque ésta es una limonada un poco distinta ya que además de limón lleva leche y agua de azahar... casi ná.
    Pero vamos al lío, ya veréis que cosa tan sencilla y a la vez sencilla y deliciosa.


    Ingredientes :

  • 5 limones
  • 2 litros de agua
  • 5 cucharadas de agua de azahar
  • 4 cucharadas de leche
  • 5 cucharadas de azúcar

     Poner a hervir la mitada del agua en un cazo hondo. Lavar bien los limones, partirlos por la mitad y sumergirlos en el agua hirviendo. Dejar infusionar hasta que el agua se haya enfriado por completo.

    Una vez fría, exprimir los limones dejando caer el zumo dentro del agua. Colar en una jarra y añadir el agua restante, el agua de azahar y la leche. 

    Agregar el azúcar y remover hasta su completa disolución. Meter a la nevera y dejar enfriar.

    Justo antes de servir volver a remover para que mezclar todo bien ya que, con el tiempo de reposo, la leche y la infusión de limón se separarán quedando en dos capas.

    Lo curioso de esta limonada, además de los ingredientes, es cómo está hecha. Lo de infusionar los limones es algo que no había visto hacer nunca y, doy fé de ello, da un resultado estupendo... aparte de que sale bastante más zumo que cuando solamente los exprimes.

    Fuente : Golosos del Mundo

martes, 1 de septiembre de 2020

Bizcocho de naranja y aceite de oliva

    Hoy comienza septiembre. Se acabaron las vacaciones y no queda otra que volver a la rutina así que habrá que animar la cosa de alguna manera ¿no os parece?
    Hacía mucho muchísimo tiempo que le tenía echado el ojo a unas magdalenas de naranja y aceite de oliva que la gogó (Cupcakes a gogó) había versionado de una receta de Raúl (Contigo en la playa) y me pareció que una de esas para desayunar era la mejor manera de coger fuerzas para afrontar el comienzo de la vuelta al trabajo.
    La verdad que miré las dos recetas y cogí un poco de cada una de ellas y, como ayer estaba en plan un poco cagaprisas, en vez de magdalenas horneé la masa en un molde redondo de 20cm.


    Como podéis observar en la foto, cuando enfrió lo regué con una glasa. Pero ¿qué os parece si nos metemos en harina?
    Pues vamos ya con la receta.


    Ingredientes :
  • 4 huevos L
  • 210 g de harina
  • 200 g de azúcar
  • 180 g de aceite de oliva 
  • 8 g de levadura química 
  • 1 pizca de sal
  • 1 naranja 
  • Azúcar glass

    Calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo.
    Engrasar el molde con spray antiadherente o encamisar con mantequilla y harina. Poner boca abajo para que escurra si le habéis puesto spray, o dar un golpe en la base para retirar el exceso de harina.
    Lavar y secar bien la naranja. Rallar la mitad de la piel y sacar la otra mitad en una tira procurando que no tenga nada de blanco. Cortar por la mitad y exprimir el zumo. Reservar.
    Calentar el aceite, a fuego bajo, junto con la tira de piel de naranja y retirar del fuego antes de que empiece a humear. Dejar templar con la piel dentro para que infusione.
    Separar las claras de las yemas. Montar las yemas con el azúcar hasta que blanqueen y estén bien espumosas. Montar aparte las claras con la pizca de sal y reservar.
    Tamizar la harina y la levadura y añadirlas a las yemas, removiendo con movimientos envolventes, hasta que la mezcla esté uniforme. Entonces verter el aceite, al que habremos retirado la piel de naranja, de poco en poco, integrándolo después de cada adicción.
    Cuando la masa esté homogénea añadir la ralladura y la mitad de las claras montadas e integrar con movimientos envolventes. Agregar el resto de las claras y terminar de integrar hasta que la masa esté uniforme.
    Volcar dentro del molde preparado y golpear ligeramente, sobre la superficie de trabajo, para que se asiente y las posibles burbujas que tenga suban hacia arriba.
    Hornear a media alturadurante unos 45 minutos o hasta que al pinchar con una aguja ésta salga húmeda pero limpia.
    Sacar del horno y dejar reposar durante unos 5 minutos antes de desmoldar. Volcar sobre una rejilla y terminar de enfriar.


    Una vez que el bizcocho esté frío por completo, prepararemos el glaseado añadiendo azúcar glass al zumo y removiendo hasta que tengamos la textura deseada.
    Es aconsejable dejar que se seque un poco antes de llevarlo a la mesa.


    Yo, para tener bien de energia, me he zampado un par de trozos porque cuando llegue a casa no tengo muy claro que mis fieras me hayan dejado ni un trocito... y como se suele decir : lo que va delante, va delante, jejjeje.


miércoles, 26 de agosto de 2020

Berenjenas blancas rellenas de atún al microondas

    Hace unos días, paseando por el mercado, me encontré este tipo de berenjenas. Ya las había visto otras veces pero, hasta ahora, no me había aventurado a comprarlas... cosa rara en mí porque cualquier cosa distinta que veo va para el carro, jejjeje.
    El caso es que esta vez sí que se vinieron a casa conmigo. Tras investigar un poco sobre ellas en las redes leí que, como su cascára es más dura que la del resto de las berenjenas, resultan ideales para prepararlas rellenas, ya que conservan la forma de cuenco mucho mejor.


    Ufff, con el caloruzo que tenemos no me apetecía encender nada el horno, ni tan siquiera un ratito para que se gratinaran, así que pensé "¿por qué no hacerlas en el microondas a ver lo que sale?"


    Así que, como han quedado de rechupete y las pienso repetir más de una vez, he decidido que era una receta que tenía que subir al blog sí o sí.


    Ingredientes :
  • 3 berenjenas blancas
  • 2 chalotas
  • 4 cucharadas de tomate frito casero
  • 2 tomates secos en aceite
  • 1 lata de atún claro en aceite de oliva (80 g)
  • Queso rallado de 4 quesos 

    Lavar y secar bien las berenjenas. Abrirlas por la mitad a a lo largo y realizar unos cortes en la pulpa con cuidado de no llegar a cortar la piel. Salar ligeramente y colocar en un plato, apto para microondas, con los cortes hacia arriba.
    Cocer a potencia máxima (800w) durante 4 minutos o hasta que veamos que la pulpa se desprende fácilmente de la piel.
    Dejar enfriar un poco para no quemaros antes de retirar la pulpa, con ayuda de una cuchara, reservando las pieles. Cortar la pulpa en trozos pequeños y reservar.
    Pelar las chalotas, cortarlas en trocitos muy pequeños y reservar.
    Escurrir la lata de atún sobre una cazuela, a través de un colador para que no caiga más que aceite, añadiendo más aceite si hiciera falta hasta tener un par de cucharadas. Calentar a fuego bajo y saltear en él las chalotas troceadas. Cuando empiecen a ponerse transparentes añadir la carne de las berenjenas y saltear unos minutos. Incorporar el tomate frito y dejar cocer un par de minutos, sin parar de remover.
    Retirar del fuego. Agregar los tomates secos, escurridos de su aceite, cortados en pequeñas tiras y remover, con una cuchara, para que se repartan uniformemente. Rellenar con esta mezcla las pieles de las berenjenas y distribuir por encima abundante queso rallado.
    Volver a llevar al microondas y dejar cocinar 2 ó 3 mintos, hasta que el queso esté fundido por completo.
    Servir bien calientes.


    Acompañadas con un poco de arroz blanco y/o una ensalada tendréis una comida completa hecha en poco más de 15 minutos y sin pasar excesivo calor... que eso en verano es muuuuy importante ¿o no? Aunque si tenéis el capricho de gratinarlas podéis hacerlo en vez de meterlas nuavamente al microondas.

viernes, 14 de agosto de 2020

Bombón helado de Tarta Sacher

    Aquí va otro helado inspirado en una tarta clásica y es que, aunque mis musas estén de vacaciones, cuando se desperezan y consiguen ponerse en movimiento no hay quien las pare 😂😂
    La tarta elegida, nuevamente, es puro glamour. En esta ocasión me he basado en el gelato de chocolate del libro Helados, resultando un helado muuuuy chocolateado y con una ligerísima capa de mermelada de albaricoque... no se puede decir más que : rico a rabiar.


    Para esta variedad, al ser tan chocolatosa, se me ha ocurrido utilizar unos moldes con forma de tableta de chocolate y, teniendo en cuenta que el congelador del que dispongo no es ninguna maravilla y no acaba de bajar la temperatura en exceso, me las he visto y deseado para que no me saliera un tocho de baño.
    Con estas cantidades salieron 5 helados grandes.
    

    Ingredientes :
  • 250 g de leche entera
  • 65 g de nata de montar
  • 15 g de cacao en polvo sin azúcar, tamizado
  • 65 g de chocolate negro de cobertura
  • 1 y 1/2 cucharaditas de azúcar invertido
  • 50 g de azúcar
  • 14 g de agua
  • 20 g de clara de huevo
  • 60 g de bizcocho de chocolate, en daditos pequeños 
    Para el baño de albaricoque
  • 125 g de mermelada de albaricoque
  • 3 g de gelatina en polvo
  • 1 y 1/2 cucharada de agua
    Para el baño y la decoración
  • 300 g de cobertura de chocolate negro
  • 10 g de mantequilla 
  • 25 g de cobertura de chocolate blanco
  • Bolitas de chocolate y galleta de 3 colores 

    Poner en un cazo a calentar la leche junto a la nata justo hasta que empiece a hervir. Añadir el chocolate troceado, el cacao en polvo y el azúcar invertido y remover hasta que el chocolate esté totalmente fundido y la mezcla esté uniforme. Dejar templar.
    Poner en otro cazo el azúcar y el agua y llevar al fuego medio, cuando alcance los 110ºC empezar a montar a velocidad máxima, en un bol, la clara de huevo. Cuando el almíbar llegue a los 118ºC retirar del fuego y verter en hilo, sin dejar de batir, sobre las claras montadas, con el fin de obtener un merengue italiano. Continuar batiendo hasta que el merengue esté a temperatura ambiente.
    Añadir el merengue a la mezcla de chocolate mezclándolo con movimientos envolventes hasta que la crema esté uniforme. Verter en un bol , tapar herméticamente y meter al congelador durante 2 horas. Sacar, remover con una varilla para romper los cistales de hielo que se hayan formado y volver a llevar al congelador durante otra hora. Pasado este tiempo, volver a remover la mezcla. Agregar los trocitos de bizcocho, remover con cuidado para que se distribuyan homogéneamente. y repartir la mezcla entre los moldes elegidos. Dejar que se endurezcan por completo por lo menos durante 5 ó 6 horas, aunque yo los dejé toda la noche.
    Cuando estén bien congelados prepararemos la capa de mermelada. Lo primero será hidratar la gelatina con el agua durante 3 ó 4 minutos. Darle un golpe de calor a la mermelada en el microondas para calentarla. Remover y, cuando esté bien fluida, añadir la gelatina hidratada y remover hasta que esté disuelta por completo.


    Verter en una bandeja donde quepan bien los helados y pasarlos por la gelatina para que crear una capa. Volver a llevar al congelador y repetir un par de veces para que la capa quede más gruesa. Volver a congelar para que se endurezca de nuevo.
     Fundir la cobertura de chocolate negro en el microondas, a golpes de 45 segundos, con cuidado de que no se queme. Cuando esté bien líquido añadir la mantequilla y remover para integrar.
    Sacar los helados de los moldes, de uno en uno. Sumergir en la cobertura y dejar que escurra el sobrante. Volver a llevar al congelador. Meter en una manga pequeña el sobrante del chocolate ya que con él haremos los medallones de la decoración. Para ello el sello deberá estar en el congelador durante un rato para que esté bien frío, si no será imposible formarlos.
    Hacer montoncitos pequeños con el chocolate y poner el sello encima, dejar unos segundos antes de retirarlo. Volver a llevar al congelador el sello y el medallón, cuando se haya endurecido meterlo en la nevera. Repetir hasta que tengamos medallones para todos los helados.


    Fundir la cobertura blanca, meterla en una manga pequeña.
    Poner los helados, de uno en uno para que no se derritan, sobre papel de horno, regar con unos hilos de chocolate blanco y decorar con las bolitas y los medallones que hemos hecho anteriormente.
    Volver a llevar al congelador hasta que vayamos a disfrutarlos.


    Si os gusta el chocolate estos bombones helados os van a encantar ya que el contraste del chocolate y la mermelada de albaricoque está brutal.


    Fuente : Libro Helados de Amelia Wasiliev & Alice Cannan

jueves, 13 de agosto de 2020

Bombón helado de Tarta Fraisier

    De sobre sabéis lo aficionada que soy a apuntarme a cualquier reto que veo. Así que, como iba a dejar de hacerlo en éste que Juan Andrés, El dulce objetivo, nos ha propuesto hacer este verano. Y es que, ya tenía ganas de llegar a tiempo de participar en uno de sus retos que, por h o por b, todos los demás que ha organizado me los he terminado perdiendo... y este casi casi, que llego por los pelos.
    Mi aportación está inspirada en una de las tartas clásicas más famosas de la repostería francesa : la Tarta Fraisier.


    Con estas cantidades me salieron 4 helados grandes y 4 pequeños, aunque a estos últimos no les puse el bizcocho calado. 


    Ingredientes :
  • 150 g de leche entera
  • 225 g de nata de montar
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 2 yemas de huevo L
  • 70 g de azúcar
  • 1 cucharadita de azúcar invertido
  • 50 g de fresas cortadas en trocitos
  • 4 bizcochos de soletilla
  • 25 g de agua
  • 2 cucharaditas de kirsch
    Para el baño y la decoración
  • 250 g de cobertura de chocolate con sabor a fresa
  • 1 cucharada de mantequilla
  • 25 g de cobertura de chocolate blanco
  • Bolitas de galleta y fresa
  • Fresas liofilizadas

    La base de este helado es una crema inglesa así que será lo primero que habrá que hacer.
    Poner en un cazo la leche y 100 g de nata, remover y llevar a fuego suave hasta que rompa a hervir. Retirar del fuego y reservar.
    Batir las yemas junto a 45 g de azúcar. Cuando se haya disuelto todo el azúcar y la mezcla esté cremosa, añadir poco a poco la leche, sin parar de remover. Verter de nuevo en el cazo y dejar cocer a baño maría, removiendo continuamente con una cuchara de madera, hasta que espese ligeramente y comience a napar la cuchara, teniendo en cuenta que no deberá hervir para que no se corte la crema. Colar y dejar enfriar, removiendo de vez en cuando para que no se forme costra.
    Mientras se atempera la crema, haremos el almíbar, con el que calaremos los bizcochos, para que le de tiempo a enfriarse por completo.
    Poner en un cazo el agua y el resto del azúcar (25 g) llvar al fuego y, cuando comience a hervir dejarlo cocer un par de minutos. Retirar del fuego y añadirle el kirsch. Remover y dejar enfriar.
    Cuando la crema esté templada agregar el resto de la nata (125 g), el azúcar invertido y la esencia de vainilla. Remover hasta que esté todo integrado y verter en un recipiente hermético. Meter en el congelador durante 3 horas. Sacar, batir y volver a llevar al congelador hasta que comience a endurecerse. Volver a batir, añadir los trocitos de fresa y remover con cuidado para que se repartan uniformemente. Rellenar los moldes elegidos hasta 2/3 de su capacidad y colocar los palitos.
    Aplanar un poco, con ayuda de un rodillo, los bizcochos de soletilla. Cortarlos a la medida de cada molde y cubrir con ellos la crema. Calar con el almíbar frío, con ayuda de una brocha de repostería y repartir por encima un poco más de crema hasta taparlos. Llevar al congelador de nuevo hasta que se endurezcan por completo, de 5 a 6 horas.
     Fundir la cobertura de fresa en el microondas a golpes de 45 segundos, con cuidado de que no se queme. Cuando esté bien líquido añadir la mantequilla y remover para integrar. Fundir también la cobertura blanca y meterla en una manga pequeña.
    Sacar los helados de los moldes, de uno en uno. Sumergir en la cobertura y dejar que escurra el sobrante.
    Poner sobre papel de horno., regar con unos hilos de chocolate blanco y decorar con las bolitas y las fresas liofilizadas.
    Volver a llevar al congelador hasta que vayamos a disfrutarlos.


    La verdad es que en mi bombón helado la base, en vez de ser una muselina de vainilla que es lo que se usa tradicionalmente en la preparación de la tarta, ha pasado a ser la crema helada de vainilla del libro Helados y el bizcocho genovés unas soletillas. Aunque sí que he respetado la inclusión de uno de los distintivos más significativos de la tarta clasica : las fresas frescas. Aunque, a pesar de llevar estas últimas, es una adaptación bastante alejada de lo que sería la tarta tradicional pero, eso sí, los helados ricos están un rato largo.


    Fuente : Libro Helados de Amelia Wasiliev & Alice Cannan

sábado, 1 de agosto de 2020

Gazpacho de cerezas de Dani García

    Comenzamos agosto con el calor apretando a base de bien así que no hay nada que siente mejor a la hora de comer que algo bien frío. Yo me pasaría el verano a base de salmorejos, sopas frías y gazpachos de todo tipo por lo que no es raro el que me apetezca experimentar con nuevas variedades de cada uno de ellos.
    Me imagino que a los puristas les haga poca gracia que a todas estas variedades las denominemos como gazpacho, pero es lo que tiene al final al convertirse en algo tan popular. Pasa lo mismo con la paella y cualquier otro plato que se haya extendido a lo largo y ancho de la península... es lo que tiene la fama.


    Yo, como podéis comprobar de purista tengo bien poco así que aquí os traigo una receta de gazpacho con estrella... más bien de tres estrellas, ya que es la receta que el mismísimo Dani García servía en su restaurante antes de declinar seguir cargando con ellas.


    Ingredientes :
  • 400 g de tomate cherry maduros
  • 600 g de tomate de rama bien maduros
  • 300 g de cerezas*
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1 pimiento verde italiano
  • 1 cebolla pequeña
  • 1 diente de ajo, sin gérmen
  • 50 ml de vinagre de Jeréz
  • 200 ml de aceite de oliva virgen extra
  • Sal
    Para acompañar
  • Taquitos de queso fresco
  • Sardina ahumada cortada en trozos
  • Pistachos picados


    * En la receta original Dani García utiliza pulpa de cerezas negras pero como yo no la he encontrado le he puesto las cerezas más oscuras que he encontrado y, como este tipo no es tan dulce, le he añadido la cucharadita de azúcar para compensarlo.


    Lavar toda la verdura y dejarla escurrir. Cortar los cherry por la mitad y el resto de tomates en trozos y ponerlos en un bol. Añadir también al bol el pimiento cortado en trozos, la cebolla en juliana y el ajo en trozos. Salar y regar con el vinagre y 50 ml del aceite. Remover bien, tapar con plástico y dejar macerar, en la nevera, durante por lo menos 2 horas.
    Pasado ese tiempo los tomates habrán soltado su agua. Volcar en el vaso de la Thermomix y triturar a máxima potencia durante unos 7 minutos. Mientras ir retirando el hueso de las cerezas.
    Agregar el resto del aceite, remover y rectificar de sal si fuese necesario. Colar para que quede muy fino y volver a refrigerar.
    Echar las cerezas deshuesadas y cortadas por la mitad, reservando alguna para la decoración final del plato, junto con el azúcar en el vaso de la Thermomix, no es necesario que lo lavéis, y triturar a máxima potencia durante unos 2 minutos.
    Verter el gazpacho en el vaso junto a la pulpa triturada de las cerezas y poner a máxima potencia de nuevo durante 1 minuto hasta que el conjunto haya emulsionado.
    Colar de nuevo para que quede bien fino y dejar refrigerar.


    Servir bien frío acompañado de trocitos de queso fresco, unos trozos de sardina ahumada y unas cerezas deshuesadas cortadas por la mitad. Espolvorear con las pistachos picados y, por último, regar con un hilo del aceite de la sardina ahumada.


    Solamente os queda llevarlo a la mesa y segurísimo que vais a disfrutar. Probarlo y veréis como acabáis dándome la razón.

martes, 28 de julio de 2020

Causa limeña de cangrejo

    De nuevo tenía ganas de viajar gastronómicamente así que, he cogido la mochila y, andandito andandito, me he encaminado hacia un nuevo destino.
    Hoy es el Día Nacional de Perú así que para allá nos vamos. Y que mejor que de la mano de Gastón Acurio para realizar uno de los entrantes más representativos de aquella tierra : la causa limeña.


    Dicen que causas hay muchas, una por cada familia que la prepara, pudiendo tener diversos rellenos. Aunque el más habitual sea el de pollo, yo os traigo esta modalidad rellena de cangrejo que me ha parecido la más refrescante teniendo en cuenta los calores que tenemos.
    El curioso nombre del plato parece ser que se debe a que las limeñas comenzaron a venderlo en las esquinas de las calles para apoyar la causa de la independencia, ayudando a solventar así los gastos de la campaña militar de José San Martín. Lo cierto es que este es un plato precolombino que ya se conocía antes del Virreinato pero sin tener una denominación específica.


    Ingredientes :
  • 6 patatas para cocer
  • 1/4 de cucharadita de cúrcuma en polvo
  • 2 cucharadas de pasta de ají amarillo
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 3 limas
  • 200 g de palitos de cangrejo
  • Sal
  • Mahonesa
  • Huevo cocido en rebanadas
  • Hojas de cilantro fresco  
    Para la pasta de ají amarillo
  • 5 ajís amarillos

    Lo primero que haremos será preparar la pasta de ají para que le de tiempo a enfriarse.
    Lavar los ajís y secarlos bien. Cortarlos por la mitad a lo largo y retirar las semillas y las nervaduras. Aconsejo que cuando manipuléis los ajís lo hagáis con guantes teniendo mucho cuidado de no tocaros la cara porque pican a rabiar.
    Una vez los tengáis limpios colocarlos en una cazuela y cubrirlos con agua. Llevar a fuego medio y, cuando rompa el hervor, escurrir del agua. Repetir el proceso con el fin de matar un poco la fuerza del picante. Volver a cubrir con agua y dejar cocer 10 minutos desde que comience a hervir. Escurrir y dejar enfrier un poco antes de pelar las mitades.
    Triturar hasta que se forme una pasta. Si queda demasiado espesa añadir un chorrito de agua para aligerarla.


    Limpiar bien las patatas y poner a cocer, sin pelar, en una cazuela con agua y sal. Cuando estén bien cocidas, y al pinchar con un cuchillo éste entre suavemente, escurrir y dejar que se enfrien ligeramente para poder pelar sin quemarnos. Exprimir las limas y reservar el zumo.
    Poner en un bol, añadir la cúrcuma, el aceite, el zumo de lima, reservando 2 cucharadas para el relleno, y la pasta de ají amarillo. Os aconsejo ir añadiendo la pasta de ají poco a poco para probar el punto de picante que queráis darle. Con dos cucharadas solo le daréis un toque así que, si queréis que pique de verdad, añadir un par de cucharadas más... por lo menos. Chafar hasta tener un puré espeso y cremoso. Rectificar de sal y reservar tapado a piel hasta que se enfríe.
    Poner en un bol los palitos de cangrejo picados finamente y las dos cucharadas reservadas de zumo de lima. Ir añadiendo mahonesa, poco a poco, hasta que tengamos una pasta firme pero cremosa. Reservar en la nevera.
    Puedes hacer una sola grande o varias individuales como yo. Poner un aro en cada plato y rellenar con la mitad del puré de patata repartiéndolo entre los aros. Extender por encima de cada aro la mezcla de cangrejo y terminar de rellenar con el resto del puré.
    Retirar con mucho cuidado los aros de emplatar, pasando una puntilla por el borde del aro si fuese necesario, para que nos se desmonten las causas, y decorar con las rodajas de huevo cocido, un puntito de mahonesa y las hojas de cilantro fresco.


    Normalmente se añade también una capa de láminas de aguacate pero, como en casa sólo me gusta a mí, no se lo puse. También podéis reservar un poco de cangrejo picado para el adorno aunque con el huevo y el cilantro yo creo que es más que suficiente.
    Reservar tapado en la nevera hasta su consumo.


        Jamás pensé que un plato con picante pudiera dar esa sensación de frescura en la boca al ser comido. Desde luego no será la última vez que lo prepare.