Última receta de un verano que toca a su fin. Aunque tan sólo hayan bajado ligeramente las temperaturas, no me he podido resistir a reinaugurar el encendido del horno y preparar algo especial para el desayuno y, además, celebrar que hoy hace 16 años que este blog se puso en funcionamiento.
Ingredientes :
- 2 huevos L
- 120 ml de aceite de girasol
- 130 g de azúcar
- 140 g de harina
- 30 g de almendra molida
- 125 g de yogur griego natural
- 2 cucharaditas de levadura química (tipo Royal)
- 1 pizca de sal
- 2 cucharaditas de zumo de limón, colado
- 1 cucharadita de ralladura de limón
- 75 g de frambuesas frescas
- 1 puñado de almendra laminada
Calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo. Engrasar los moldes que se vayan a usar con spray desmoldante o encamisarlo con mantequilla y harina. Reservar
Poner la ralladura y el azúcar en un bol grande y trabajar con las puntas de los dedos para que se impregne este último del aceite del limón. Dejar reposar y, mientras, tamizar la harina, la levadura y la sal. Lavar las frambuesas, secar y partir por la mitad. Reservar.
En el bol del azúcar añadir los huevos, uno a uno, batiendo bien. Verter el aceite en hilo, batiendo a velocidad baja, hasta integrar. Agregar 1/3 de la harina tamizada, la mitad del yogur, otro tercio de la harina y el resto del yogur, batiendo a velocidad baja entre cada adicción. Echar el resto de la harina y mezclar, con ayuda de una espátula, hasta que esté homogéneo. Añadir las frambuesas y el zumo e integrar con la espátula.
Repartir la masa entre los moldes, cubrir con almendra laminada y hornear, a media altura, durante unos 25 minutos, hasta que las tartaletas estén doradas y bien cocidas.
Sacar del horno, dejar reposar unos minutos antes de desmoldar y colocar sobre una rejilla hasta que se enfríen por completo.

























