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lunes, 13 de enero de 2020

Rape empiñonado

    Si tuviera que elegir una receta de pescado que me recuerde a la tierra donde me crié sin duda alguna elegiría el rape empiñonado. No es que en Valladolid haya mucho mar y, sin embargo, allí puedes degustar platos con rape, bacalao y merluza que no tienen nada que envidiar a los que puedas encontrar en los lugares de costa.


    Si hablamos de rape el plato estrella es, por supuesto, con piñones. Y es que, teniendo esa joya que se recoge en sus extensos pinares, no podían dejar de aprovecharlos para preparar con ellos este sabroso aunque sencillo plato, creando así una de las recetas más tradicionales de pescado de esta tierra castellana.
    Pero no me enrollo más y vamos al lío... que se me está haciendo la boca agua solo de pensar en la receta que os traigo, jejjeje.


    Ingredientes :
  • 800 g de rape
  • 1 huevo batido
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 1 pizca de azafrán
  • 500 ml de fumet de pescado blanco
  • 3 cucharadas de tomate frito 
  • 50 g de piñones (por supuesto, de Pedrajas)
  • Harina 
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo

    Limpiar las colas de rape, sacar los lomos y cortar en medallones.
    Salpimentar los medallones y pasar primero por huevo batido y después por harina. Dorar por ambos lados, a fuego alto, en aceite bien caliente. Sacar y dejar escurrir sobre papel de cocina para retirar el exceso de grasa.
    Precalentar el horno a 175ºC, con calor de arriba-abajo.
    Pelar y cortar bien fino la cebolla y los dientes de ajo. Poner en una sartén, a fuego medio, un par de cucharadas de aceite y, cuando esté caliente, añadir la cebolla picada. Cocinar unos minutos antes de echar el ajo picado y, cuando empiece a tomar color, agregar la harina. Dejar tostar un poco. Incorporar el azafrán y dar un par de vueltas. Verter el fumet y el tomate frito, remover y dejar cocer hasta que reduzca un poco. Rectificar de sal si fuese necesario y retirar.
    Poner en una cazuela, apta para llevar al horno, los medallones de rape rebozados. Echar por encima la salsa y espolvorear por encima los piñones.
    Cocinar, a mitad de horno, durante unos 15 minutos.
    Servir nada más sacar del horno.


    Yo lo preparé en cazuelitas individuales por lo que reduje el tiempo de horneado dejándolo solamente 10 minutos.

domingo, 5 de enero de 2020

París-Brest de frambuesa. Receta de Zoë François para Cooking the Chef

    Este año no habrá Roscón de Reyes sino otro delicioso manjar también en forma de rosca : un París-Brest. Pero eso será en el blog porque en mi casa si falta poco más que me asesinan 😂😂
    De sobra sabéis lo que me gusta descubrir los orígenes de las recetas que preparo así que lo primero que os voy a contar es de dónde nació la idea de este tradicional postre francés. Retrocedemos en el tiempo y nos trasladamos al París de 1891. Pierre Giffard, periodista del diario parisino Petit Journal y gran aficionado a la bicicleta, ideó una carrera ciclista para profesionales que enlazara ambas ciudades, París-Brest-París, con un recorrido de 1200 kilómetros de longitud. No se sabe muy bien si fue el mismo Giffard al que se le ocurrió la idea de crear un pastel con forma de llanta para homenajear a los participantes o la idea partió de Louis Durand, el pastelero que lo preparó, pero lo cierto es que, entusiasmado con el resultado, fue Giffard el que, con sus contactos periodísticos, lo dio a conocer por toda Francia.


    Hoy en día el postre es una de las estrellas de la repostería francesa.
    Y, en cuanto a la carrera, se llevó a cabo de manera profesional, cada 10 años, siendo la última en 1951. Aunque se hizo tan famosa que, paralelamente a partir de 1931, Audax Club Parisien comenzó a organizar una versión cicloturista, no competitiva, cada cuatro años. La 19ª edición, celebrada en agosto del año pasado, contó con casi 6700 participantes.
    Volviendo al pastel, que es lo que nos ocupa, el París-Brest original estaba relleno de crema de praliné, versión que más pronto que tarde os dejaré también en el blog.
    La versión que hoy os traigo es la de Zoë François ya que es ella la Chef elegida en esta ocasión en el reto Cooking the Chef. Aquí os dejo el recopilatorio con el resto de las aportaciones de mis compis de reto.


    Ingredientes :
    Para la masa choux
  • 125 ml de leche
  • 125 ml de agua
  • 100 g de mantequilla
  • 15 g de azúcar
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 125 g de harina
  • 4 huevos L, a temperatura ambiente
    Para la crema pastelera
  • 1/2 litro de leche
  • 100 g de azúcar
  • 25 g de mantequilla
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharada de esencia de vainilla
  • 3 cucharadas de maizena
  • 1 huevo L + 3 yemas
    Para la crema de mantequilla de frambuesa
  • 226 g de mantequilla en pomada
  • 165 g de mermelada de frambuesa tamizada
  • 1 pizca de sal
  • La crema pastelera anterior
    Además
  • 1 huevo L + 1 cucharada de leche
  • 20 g de almendras fileteadas
  • Frambuesas frescas
  • Azúcar glas para espolvorear

    Lo primero que haremos será preparar la crema pastelera para que se enfríe. Poner la leche, la mitad del azúcar, la mantequilla y la sal en un cazo. Remover y llevar al fuego. Retirar justo cuando arranque el hervor. Mezclar la maizena con el resto del azúcar, añadir el huevo y las yemas y batir hasta que se forme una pasta homogénea. Ir agregando algunas cucharadas de leche, poco a poco, sin dejar de batir, para atemperar la mezcla. Cuando ésta esté templada verter sobre el resto de la leche y remover para integrar. Llevar de nuevo a fuego suave y dejar cocer unos pocos minutos, sin parar de remover, hasta que la crema coja bastante cuerpo. Colar sobre un cuenco limpio, que no sea de cristal. Tapar la superficie con plástico a piel, para que no se forme costra, y meter en el congelador durante 15 minutos. Pasado ese tiempo, meter en la nevera hasta su utilización.
    Precalentar el horno a 190º C, con calor de arriba-abajo.
    Cubrir una bandeja de horno con un papel en el que habremos marcado una circunferencia de 20cm de diámetro.
    Para preparar la masa choux, poner la leche, el agua la mantequilla y la sal en un cazo, a fuego lento. Nada más que se haya derretido la mantequilla retirar del fuego y mezclar hasta que esté uniforme. Echar de golpe la harina y remover hasta que la masa se separe de las paredes. Volver a llevar a fuego lento, removiendo sin parar, para secar un poco más la masa.
    Volcar en el bol de la amasadora y, con la pala, poner a velocidad baja durante unos 10 minutos, de este modo bajaremos la temperatura de la masa. Una vez pasado este tiempo, incorporar los huevos de uno en uno, mezclando hasta que esté completamente integrado antes de echar el siguiente. Se formará una pasta suave pero que no pierde la forma, al dejarla caer con una espátula caerá en forma de cinta. Meter en una manga pastelera con boquilla lisa con una abertura de unos 2cm de diámetro.
    Hacer con la masa dos ruedas alrededor del círculo marcado, una por la parte de fuera y otra por la de dentro, tocándose entre si. Poner otro círculo de masa encima justo en la mitad de las dos, en la parte donde ambas se tocan. Pincelar, suavemente con la mezcla de huevo batido y leche y espolvorear generosamente con las almendras laminadas.
    Hornear, a media altura, durante 30 minutos. bajar la temperatura del horno a 180ºC y dejar cocer otros 20 minutos más. Cuando falten 10 minutos para terminar la cocción, entornar ligeramente la puerta del horno para dejar escapar la posible humedad que se haya acumulado, cerrar de nuevo y dejar enfriar dentro durante 1 hora.
    Sacar y terminar de enfriar sobre una rejilla.
    Sacar la crema pastelera de la nevera para que se atempere.
    Poner la mantequilla en el bol de la amasadora y, con la pala, trabajar hasta que se convierta en una crema esponjosa. Añadir la mermelada y la sal y seguir batiendo hasta que esté bien integrada.
    Retirar el plástico que cubre la crema y remover. Echar en el bol, de varias veces, mezclando bien con la mantequilla de frambuesa, hasta que esté cremosa y uniforme. Meter la crema, con ayuda de una espátula, en una manga con boquilla acanalada. Es importante que tanto la crema como la mantequilla de frambuesa estén prácticamente a la misma temperatura para que esta última no se solidifique. 
    Para armar el París-Brest deberéis cortar la masa por la mitad, os aconsejo hacerlo con un cuchillo de sierra porque sino es probable que se destroce, y rellenar tal y como veis en la foto siguiente.


    Primero,  lo primero de todo, es pasar la base de masa choux a la bandeja de servir. No hagáis como yo que lo preparé en la bandeja de horno y luego me las vi y me las deseé para moverlo un vez relleno.
    Colocar en la base, en pequeños montoncitos, una espesa capa de crema. Lo de colocarla en montoncitos es para que las aristas de la boquilla acanalada simulen los radios de la bici cuando esté terminado de rellenar... sí, ya sé que es echarle imaginación al tema, pero es como dicen que hay que hacerlo y yo soy muy bien mandada 😂😂
    Repartir por encima las frambuesas. Cubrir las frambuesas por completo con más montoncitos de crema, y poner la tapa de masa choux encima. Espolvorear con azúcar glas.


    Ya veis que mi relleno no estaba firme del todo, eso es debido a que no espesé la crema lo suficiente, lo me servirá de experiencia para mejorar el próximo, que seguro que caerá con lo delicioso que quedó.


    Tampoco contribuyó mucho el mover el "bicho" una vez relleno, lo que ocasionó más desbordamiento del relleno si cabe 😖 Pero lo dicho, de los errores se aprende porque, como dice la gran Su (de Webos Fritos) nadie nace enseñado.


martes, 24 de diciembre de 2019

Rollos con za'atar. Calendario de Adviento Día 24

    En principio esta debería haber sido una entrada diferente y más glamurosa, ya que con ella se cierra el Calendario de Adviento de este año, pero el tiempo se me ha echado encima y me ha sido imposible preparar algo distinto, así que he tirado de los pendientes de publicar y, aunque las fotos son bastante mejorables, he decidido que sería un buen colofón.


    Ya sabéis que me gustan tanto las masas levadas y como las especias. La verdad, es que ya había probado estos rollos, aunque en versión individual, en un puesto de comida árabe que hay dentro del Mercado Central de Valencia, y tengo que decir que me encantó la mezcla, así que cuando descubrí esta receta sabía que la tenía que preparar sí o sí.


    Ingredientes :
  • 350 g de harina de fuerza
  • 1 cucharadita de sal
  • 5 g de miel
  • 9 g de levadura seca (o 20 de levadura fresca)
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 250 ml de agua
    Para la pasta de za'atar
  • 65 g de za'atar
  • 70 ml de aceite de oliva virgen extra
    Poner en un bol la levadura, el azúcar y la mitad del agua templada. Remover y dejar reposar durante unos 15 minutos, hasta que burbujee.
    Poner en el bol de la amasadora la harina y la sal y mezclar. Añadir el aceite y la mezcla de levadura e integrar, a velocidad baja. Verter el resto del agua y amasar, con el gancho, hasta que la masa se despegue de las paredes. Añadir algo más de agua si la masa se viera seca.
    Cuando la masa esté lisa y brillante pasar a un bol, ligeramente aceitado, tapar y dejar levar hasta que doble su volumen.
    Para preparar la pasta mezclar, en un cuenco, el za'atar y el aceite y remover hasta que la pasta esté uniforme.
    Volcar sobre la superficie de trabajo. Para que no se pegue la masa esta vez no espolvorearemos con harina sino que aceitaremos ligeramente la superficie.
    Desgasificar y estirar, con ayuda de un rodillo, hasta formar un cuadrado que tenga un grosor de, aproximadamente, 1cm. Extender la pasta de za'atar por toda la superficie y enrollar la masa sobre sí misma.
    Cortar en porciones e ir colocándolas en un molde de horno cuadrado de unos 22cm, ligeramente engrasado, dejando espacio entre los rollos ya que tienen que volver a crecer.


    Tapar y dejar levar de nuevo hasta que casi vuelvan a duplicar su volumen.
    Precalentar el horno a 190ºC, con calor de arriba-abajo.
    Hornear a media altura, durante unos 20 minutos, hasta que estén dorados y secos. Dejar enfriar en el molde.


    Desmoldar cuando estén templados y servir.


    No sé a vosotros pero a mí, me parece una muy rica opción para una merienda cena, acompañando cada rollo con un poco de embutido y algo de queso ¿no os parece? Aunque solos, también están de muerte.


    Fuente : Taste of Beirut

lunes, 23 de diciembre de 2019

Galletas Linzer de almendra. Calendario de Adviento Día 23

    Ya sé que en este calendario ya hay una receta de galletas pero, después de ver inundadas las redes con cientos de recetas de ellas, no me he podido resistir a traeros estas típicas de la Navidad austriaca.
    Son super fáciles de hacer, de hecho, yo no he usado ninguna máquina para preparar la masa. y son ideales para pasar una tarde jugando en familia.
    Tradicionalmente están rellenas de mermelada de fresa o frambuesa, que es como yo os las traigo, pero podéis jugar perfectamente cambiando el relleno : chocolate, crema de speculoos, dulce de leche. Vamos lo que os apetezca en ese momento... imaginación al poder.


    Ingredientes :
  • 120 g de almendra molida
  • 180 g de harina
  • 70 g de azúcar glass
  • 120 g de mantequilla, a temperatura ambiente
  • 38 g de huevo batido
  • 4 g de azúcar avainillado
  • 1/2 cucharadita de levadura química
  • 1 pizca de sal
  • 40-50 g de mermelada de fresa
  • Azúcar glass para espolvorear

    Poner todos los ingredientes en un bol y amasar hasta que la masa esté uniforme. Hacer una bola y envolverla en film plástico. Meter a la nevera y dejar reposar por lo menos un par de horas.
    Pasado este tiempo estirarla con un rodillo entre dos papeles de horno hasta dejarla con un grosor uniforme de 0,6cm.
    Cortar las galletas con el cortador elegido e ir depositándolas en una bandeja de horno forrada con papel.  A la mitad de ellas, con ayuda de un cortador más pequeño, cortarles el centro. Juntar los recortes, volver a estirar con el rodillo y cortar más galletas hasta terminar con toda la masa.Yo, en esta ocasión, he elegido un cortador de flor para la forma de las galletas y uno pequeñito de un reno saltando para los cortes centrales... más navideñas no pueden ser, jejjeje. Volver a meter a la nevera durante media hora para que no se deformen al hornear.
    Precalentar el horno a 160ºC, con calor de arriba-abajo.
    Hornear, a media altura, durante unos 15 minutos. Cuando falten 5 minutos, en las galletas no cortadas en el centro, aplastar un poquito el centro con el dorso de un cucharilla y rellenar con una punta de mermelada. Los bordes de las galletas deberán estar ligeramente
    Sacar, dejar enfriar unos minutos en la bandeja, ya que estarán bastante tiernas, y espolvorear las galletas que harán de tapa, las cortadas en el medio, con azúcar glass.


    Cubrir las galletas base con las tapas haciendo coincidir las formas exteriores de ambas.


    Pasarlas a una rejilla para que se terminen de enfriar.


    Una vez que se terminen de enfriar veréis que se han endurecido ligeramente, dándoles una textura crujiente.


    No sé los días que pueden aguantar en perfecto estado porque fue acabar con la sesión de fotos y... aaaale, dale que te pego a comer una tras otra. Vamos, que no dejaron ni las migas.


    Y, aunque diga mi hija que más parecen liebres, os aseguro que son renos, jejjeje.

    Fuente : Kanela y Limón

domingo, 22 de diciembre de 2019

Rape alangostado con salsa cóctel. Calendario de Adviento Día 22

    Recordando navidades pasadas me ha venido a la cabeza una plato que, muchas veces, aparecía en nuestra mesa. Esta receta viejuna, como le llamaría Biscayenne, normalmente se preparaba en ocasiones especiales y era una manera de hacer pasar gato por liebre en la mesa. Vamos, un trampantojo en toda regla.
    Hoy es el domingo, además el último de adviento, así que vamos a celebrarlo como toca.


    Ingredientes :
  • 1 lomo de rape de ~500 g 
  • 2 cucharadas de pimentón dulce
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo
    Para la salsa
  • 80 g de mahonesa
  • 80 g de kétchup
  • 1 cucharada de salsa Worcestershire 
  • 1 cucharadita de extractode vainilla
  • 1/2 cucharadita de pimentón picante
  • El zumo de 1/2 limón
    Para acompañar
  • Ensalada verde ligeramente aliñada

    Limpiar de telillas el lomo de rape. Secar bien con papel de cocina y salpimentar. Hacer una pasta con el pimentón y un poquito de aceite y embadurnar bien toda la superficie.
    Envolver con plástico, dando varias vueltas, y apretando bien hasta formar un rollo. Enroscar los extremos y anudarlos para que quede compacto. Envolver el rulo con papel aluminio.
    Calentar agua en una cazuela y, cuando rompa el hervor, colocar un cocedor de vapor encima. Meter dentro el rulo y dejar cocer durante unos 15 minutos, a fuego lento.
    Sacar, dejar que se temple y guardar en la nevera. Dejar reposar por lo menos 8 horas.
    Hacer la salsa mezclando todos los ingredientes hasta que la mezcla esté homogénea. Poner en un bol y reservar en frío.


    Retirar el plástico del rollo. Puede que éste salga algo húmedo, secarlo un poco si es el caso. Cortar en medallones.
    Cubrir el fondo de una fuente con ensalada verde aliñada ligeramente, yo puse escarola. Poner encima los medallones de rape y acompañar con la salsa.


    Normalmente se echa un hilo de salsa por encima pero en mi casa no a todos les gustan las salsas así que yo, casi siempre, pongo este tipo de preparaciones con la salsa aparte. Ahora que yo soy de mojar y remojar ¿y vosotros?


    Fuente : El comidista

sábado, 21 de diciembre de 2019

Blondie con membrillo, helado de Idiazabal y tejas de nueces. Calendario de Adviento Día 21

    Llegan estas fechas y las redes se inundan con las imágenes de los mercaditos navideños que preparan en el centro de Europa de los cuales, algún día, alguno de ellos lograré ir a visitar. Sin embargo, llegado el día de hoy, solo puedo pensar en el País Vasco.
    Una de las cosas que te traen estas fechas a la cabeza son los recuerdos entrañables de navidades pasadas, no hace falta ser Ebenezer Scrooge para que tu mente las reviva, y una de esas imágenes me acercan a esas tierras, donde el Olentzero es el encargado de traer los regalos a sus gentes. Es por eso que mi entrada de hoy está inspirada en uno de sus postres más tradicionales : membrillo, queso y nueces.


     La elección de este día para la publicación del mismo no la he decidido al azar. Hoy, día de Santo Tomás, marca el inicio de la Navidad en Euskadi. Mis recuerdos me acercan a la plaza de uno de sus pueblos, lleno de puestos de carácter marcadamente agrícola y ganadero, donde huele a queso, a sidra y a talos con txistorra, y una cerda viva descansa en una esquina para, al final de la mañana, ser rifada entre los que hayan querido participar en el sorteo.
    En principio pensé en que mi entrada fuera de talos con txistorra pero luego decidí que esa la reservaría para otra ocasión... puede ser que para el día de San Sebastian.


    Ingredientes :
    Para 6 blondies individuales
  • 90 g de chocolate blanco de cobertura
  • 60 g de mantequilla
  • 1 pizca de sal
  • 60 g de azúcar fina de repostería
  • 1 huevo L
  • 47 g de harina tamizada
  • 40 g de dulce de membrillo
    Para el helado de Idiazabal
  • 100 ml de nata
  • 100 ml de leche
  • 50 g de azúcar
  • 1 cucharada de glucosa líquida
  • 50 g de queso Idiazabal
  • 1 yemas de huevo L
    Para las tejas de nuez
  • 1 clara de huevo L
  • ~37 g de azúcar*
  • ~37 g de mantequilla, a temperatura ambiente*
  • ~37 g de harina*
  • 20 g de nueces peladas 
    *Las cantidades del azúcar, mantequilla y harina serán iguales al peso de la clara de huevo, por eso he puesto que son aproximadamente esos gramos, que fueron los que me pesó a mí la clara.

    Para la crema de membrillo
  • 40 g de dulce de membrillo
  • 20 ml de agua fría
    Además
  • Taquitos de queso Idiazabal
  • Medias nueces peladas 
  • Unas cuantas hojas de chocolate negro

    Comenzamos preparando el helado para que pueda coger la suficiente consistencia.
    Limpiar, retirar la corteza del queso, que utilizaremos para aromatizar la leche, y rallar el resto. Reservar.
    Poner a calentar, en un cazo, la leche y la nata junto a la corteza. Añadir la glucosa, remover, y llevar a ebullición. Apartar del fuego y dejar templar.
    Batir la yema con el azúcar hasta que blanquee. Verter la mezcla de leche y nata, que deberá estar templada, sobre ella y remover hasta que esté integrado por completo y la mezcla esté homogénea.
    Cocer, al baño maría, removiendo constantemente, durante unos minutos y agregar el queso rallado, dejando cocer hasta que esté fundido y, sin parar de remover, hasta que coja una consistencia de crema ligera. No debemos dejar hervir la crema, procurando que no supere los 85ºC.
    Retirar del fuego, colar para retirar la corteza y la crema quede bien fina, cubrir a piel con un plástico y dejar enfriar. Cuando esté tibia, meter en la nevera y, cuando esté bien fría llevar al congelador. Pasadas unas 3 horas triturar, para deshacer los posibles cristales de hielo que se hayan formado, y volver a meter al congelador. Repetir un par de veces más, si hiciera falta, aunque la mezcla es tan cremosa desde el principio que el mío, con una sola vez, ya tenía la consistencia perfecta.
    Conservar en el congelador hasta su consumo.
 

     Para la crema de membrillo solo tendremos que batirlo, cortado en trocitos pequeños, en un poquitín de agua fría, hasta que esté cremoso. Meter en un biberón de cocina y reservar.

    Para las tejas de nuez, precalentar el horno a 170ºC, con calor de arriba-abajo. Picar finas las nueces y reservar.
    Montar la clara a punto de nieve con el azúcar. Mezclar la mantequilla ablandada con la harina e incorporar la clara montada, poco a poco, con movimientos envolventes para que no pierda demasiado aire, justo hasta que la mezcla esté uniforme.
    Poner cucharadas en una bandeja de horno, cubierta con papel, y extender, con el dorso de la cuchara, hasta tener un círculo lo más fino posible y de un grosor uniforme. Espolvorear las nueces picadas por encima, apretando ligeramente para que se queden pegadas.
    Hornear de 8-12 minutos, hasta que los bordes comiencen a dorarse. Sacar la placa con cuidado e ir dejando cada galleta sobre una botella o un rodillo para que tomen la forma de teja. Yo aproveché el molde de cocer baguettes vuelto del revés... de algo tiene que servir que tenga tantos trastos, jejjeje.


    Una vez frías guardar en una lata hermética para que no se ablanden y pierdan la forma y el crujiente.

    Y ya nos ponemos con los blondies. Subir la temperatura del horno a 180ºC. Cortar en cuadraditos pequeños el dulce de membrillo.
    Fundir la mantequilla junto al chocolate en el microondas teniendo cuidado de que no se queme. Es preferible poner varios tiempos cortos que arriesgarse.
    Remover bien, añadir el huevo y seguir batiendo, al principio parece que se corta pero al cabo de un poco ya veréis como se pone cremosa la mezcla, batir hasta integrar.
    Agregar el azúcar y, cuando esté integrado, añadir la harina junto a la sal. Echar la mitad de los taquitos de membrillo en la crema y moverlos ligeramente procurando que no se rompan.
    Untar los moldes con mantequilla, aunque si son de silicona no será necesario, y repartir la mezcla entre ellos. Terminar de distribuir el resto del membrillo por encima.
    Hornear aproximadamente 25 minutos. Sacar del horno y dejar enfriar ligeramente antes de desmoldar, si los moldes son de silicona deberéis dejarlos enfriar por completo para que no se rompan. Terminar de enfriar sobre una rejilla.
    Aligerar un par de cucharadas de la salsa de membrillo en algo más de agua hasta que quede un sirope.


    Para montar los platos, poner un blondie en el medio y regar con el sirope. Colocar una bola de helado en uno de sus costados y rodearlos con puntos de crema de membrillo alternados con tacos de queso y medias nueces. Acompañar cada plato con una teja y terminar de adornar con una hoja de chocolate.


    Sí, ya sé que es laborioso de preparar pero el resultado final bien merece la pena y, además, quería que fuese un homenaje por todo lo alto... y creo que lo he conseguido ¿a vosotros que os parece?

    Fuente : Per sucar-hi pa (helado) y Con pan (tejas y crema de membrillo)

viernes, 20 de diciembre de 2019

Chuletillas de cordero al horno, níscalos y patatas duquesa. Calendario de Adviento Día 20

    Si le preguntarais a mis hijos que quieren comer por Navidad ellos lo tendrían bien claro : lechazo.
    Es probable que les haya transmitido el gusto por esa carne, al fin y al cabo el haberme criado en Valladolid puede que tenga algo que ver, o que todos la relacionemos con momentos muy especiales de reuniones familiares. No lo sé con seguridad, lo que sí sé es que ninguno de nosotros podemos imaginar la mesa de Nochebuena sin ella. Y, por supuesto, mi Calendario de Adviento no estaría completo sin traeros un plato con ese ingrediente.


    Mi idea primera era presentaros un carré de cordero pero al intentar preparar yo misma la carne como que la destrocé un poquito, es lo que tiene meterse en camisa de once varas... el próximo no me la jugaré y pediré que me lo preparen mis chicas del Mercado de Algirós, Raquel y Susana, en las que confío plenamente.


    He optado por traer las chuletillas ya cortadas pero las he preparado de igual modo que cociné el carré con la receta de Patry que, aunque destrozado e inservible para las fotos, estaba rico rico
    Y, para terminar de conferirle los sabores y aromas de la tierra donde me crié, no podía por más que acompañarlo con níscalos y patatas. La verdad que estaría redondo si fueran patatas panaderas pero pensé que le iría mejor que fuesen duquesas, para darle un aire más acorde con estas fechas ya que parecen pequeños árboles de Navidad... sí, ya lo sé, tantas entradas seguidas me está empezando a afectar y comienzo a ver cosas raras y abetos donde no los hay 😂😂


    Vamos con la receta.
    Ingredientes :
  • 12 chuletillas de palo de cordero
  • 1 cabeza de ajo entera
  • 12 cebollitas francesas
  • 1 pizca de ajo en polvo
  • 1 pizca de romero seco
  • 1 pizca de tomillo seco
  • Pimienta negra de molinillo
  • Sal en escamas
    Para el marinado
  • 1 vaso de vino tinto
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita de vinagre de Jerez
  • 3 dientes de ajo picados
  • 1 ramita de estragón fresco
  • Varias ramas de tomillo y de romero fresco
  • Sal en escamas
    Para las patatas duquesa
  • 200 g de patatas de cocer
  • 1 cucharada de mantequilla
  • Sal
  • Huevo batido para pincelar
    Para los níscalos
  • 300 g de níscalos
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 dientes de ajo
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo
  • Perejil fresco picado

    La noche anterior, o por lo menos 4 ó 5 horas antes, mezclar los ingredientes de la marinada en un cuenco amplio. Meter las chuletillas dentro procurando que queden bien cubiertas de líquido. Cerrar herméticamente y dejar reposar en la nevera.
    Precalentar el horno a 200ºC, con calor de arriba-abajo.
    Limpiar los níscalos, con ayuda de un pincel, para quitar los restos que puedan tener. Poner a fuego medio una cazuela con el aceite y, cuando esté caliente, echar los níscalos dentro, partidos en trozos si fueran muy grandes. Rehogar y, cuando pierdan todo el agua que suelten, añadir los ajos muy picaditos y dejar dorar ligeramente. Salpimentar y espolvorear con un poco de perejil picado. Tapar y reservar en caliente.
    Mezclar en un mortero la sal, el romero y el tomillo secos, el ajo en polvo y la pimienta.
    Sacar las chuletillas de la marinada y escurrir. Colocarlas en una fuente de horno y espolvorear con la mezcla preparada anteriormente. Añadir la cabeza de ajo entera cortada a la mitad y las cebollitas peladas.
    Regar con un generoso chorro de aceite de oliva y hornear, a media altura, de 15 a 20 minutos.
    Mientras prepararemos las patatas. Pelar y dejar cocer, en abundante agua con una pizca de sal, hasta que estén tiernas. Escurrir, poner en un plato y aplastar con un tenedor para obtener un puré espeso. Añadir la mantequilla, cortada en trocitos y mezclar hasta que integre con el puré. Rectificar de sal y meter en una manga con boquilla estrellada.
    Formar 12 montoncitos sobre una bandeja de horno cubierta con papel. Pincelar, con mucho cuidado, con el huevo batido.
    Una vez pasado el tiempo de horneado del cordero sacar la fuente, cubrirla con aluminio y reservar en caliente. Bajar la temperatura del horno a 180ºC e introducir la bandeja con los montoncitos de patata a una altura media-alta. Dejar cocer durante 15 minutos hasta que estén dorados. Deberán estar crujientes por fuera y cremosos por dentro.


    Servir enseguida repartiendo los níscalos, las patatas, las cebollitas y las chuletillas en los platos. Regar estas últimas con el líquido que haya quedado en la bandeja de cocción.