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viernes, 15 de noviembre de 2019

Bizcocho japonés de té matcha (Matcha kasutera)

    Ya tocaba receta dulce... y menuda receta rica que os traigo. Mira que yo, a lo del té matcha, no le había pillado el punto pero a este bizcocho le va al pelo, ¿será porque es un bizcocho japonés?😂😂

 
    Bromas aparte, cuando me enteré que Cocinando sabores había vuelto a proponernos un nuevo reto no me lo pensé dos veces  me lancé de cabeza, siendo ésta mi aportación para el reto #estosiqueesunbizcochojapones.


    Ya sabéis que me gusta saber el origen de cada receta que preparo así que me puse a investigar. Me sorprendió mucho que el de este bizcocho se situara en el reino de Castilla (Kasutera es la transcripción de Castella en japonés) Aunque claro, si nosotros nos trajimos patatas y tomates en aquella época no veo porque no pudimos exportar también algo nuestro. Y más cuando es algo taaaaan tan rico. Visto lo visto, mira tú que resulta que el bizcocho japonés no es japonés sino castellano. Aunque sigo pensando que el añadir matcha le va que ni pintado, jejjeje.
    El incluir té verde en su composición hace de este una de las distintas variantes que hay del original. (Fuente : Comer japonés)



    Ingredientes (para un molde de 15cm):
  • 2 huevos L
  • 40 g de azúcar
  • 25 ml de aceite
  • 35 ml de leche
  • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
  • 50 g de harina
  • 1,5 g de té matcha*
  • 1/8 de cucharadita de cremor tártaro
  • Azúcar glass para decorar
    *Yo usé un sobrecito del té matcha que venden en Mercadona


    El bizcocho está cocido al baño maría así que colocaremos un molde, donde nos quepa el molde donde pondremos la masa, sobre la rejilla a mitad de horno y verteremos en él agua hasta que haya un par de dedos de altura. Una vez hecho esto, precalentar el horno a 150ºC.
     Forrar el molde, donde coceremos el bizcocho, con papel de hornear. Os recomiendo que sea un molde NO desmontable, pero si no tenéis deberéis forrar bien la parte exterior con papel aluminio para que no le entre ni gota de agua.
    Tamizar la harina junto al té matcha. Este paso es importantísimo para que el bizcocho quede super esponjoso y sin ningún grumo.
    Y, ya, vamos a preparar la masa. Poner en un bol las yemas con 15 g de azúcar y remover hasta que estén integradas. Añadir el aceite, la leche y la vainilla y mezclar bien.
    Agregar la harina con el té de dos veces y remover bien hasta que la masa esté uniforme. Reservar.
    Poner en otro bol las claras con el cremor tártaro. Comenzar a montar con la varilla eléctrica a velocidad media y, cuando empiecen a espumar, ir echando poco a poco, en forma de lluvia, los 25g restantes de azúcar. Aumentar la velocidad al máximo y terminar de montar hasta obtener un merengue bien firme.
    Añadir 2 cucharadas a la masa anteriormente preparada y mezclar con movimientos envolventes, con ayuda de una espátula. Repetir hasta terminar con el merengue y la masa esté homogénea, lisa y sin grumos de merengue.
    Verter la masa, con cuidado, en el molde forrado, repartiéndola bien. Dar un golpe seco sobre la encimera para que se asiente y terminar de alisar la superficie con una espátula.
    Meter dentro del molde con agua que habíamos puesto en el horno y dejar cocer durante unos 50 minutos. Sin sacar del horno, comprobaremos que la superficie esté ligeramente dorada y, al pinchar con una aguja ésta deberá salir limpia. Apagar el horno, volver a cerrar la puerta y dejar reposar dentro 15 minutos. Esto hará que la superficie quede lisa y no se raje.
    Pasado el tiempo de reposo, sacar del horno, golpear un poco las paredes para que se despegue y desmoldar, retirando también el papel. Colocar sobre una rejilla para que se enfríe por completo.



    Cuando esté totalmente frío, espolvorear con azúcar glass. Si le queréis dar un toque distinto poner una plantilla con dibujos antes de espolvorearlo, eso es lo que yo hice y quedó bien chulo ¿o no?


    Venga, que está muy muy rico. Ya tengo un trocito cortado ¿os voy sirviendo?

 
    Y para acompañarlo que mejor que un buen té? Yo he elegido una variedad también japonesa : un té sencha ¿me acompañáis?



    Fuente : Adaptada de Tomillo y canela

martes, 5 de noviembre de 2019

Trucha con cremoso de nabos y rebozuelos {Cooking the Chef}

    Cuando las chicas de Cooking the Chef nos comunicaron que era Ana Ros la Chef elegida para este mes no me podía ni imaginar que esta mujer acabará inspirándome de la manera que lo ha hecho. Del resto de los Chefs Internacionales que hemos tenido hasta ahora había oído, por lo menos, hablar de ellos pero, esta mujer, no tenía ni idea de quién era ni, por lo tanto, de cómo era su cocina. 
    Poco a poco he entrado en su filosofía, gracias en primer lugar por el maravilloso mapa conceptual que Natalia Cortés nos compartió, y más tarde viendo el Chef's Table dedicado a esta Chef en Neflix, que me han hecho comprender su espíritu y su tesón para sacar adelante un gran restaurante en un lugar, Kovarid (Eslovenia), donde no es tan fácil llegar a la cumbre mundial. 


    La cocina del Hisa Franco, el restaurante que regenta Ana Ros junto a su marido, está basada en los productos de proximidad y de temporada. Del azul hipnótico del río Soca salen las truchas que son su ingrediente fetiche, así que no me imaginaba preparando una cosa distinta y, de esta idea, es de donde ha surgido este plato que hoy os traigo.
    Vamos al lío...


    Ingredientes :
  • 4 lomos de trucha
  • 200 g de senderuelas
  • Varias ramitas de tomillo
  • Hojas de capuchina
  • Pétalos de flores y microbrotes
  • Sal
  • Pimienta blanca de molinillo
  • Aceite de oliva virgen extra
    Para el cremoso de nabos
  • 2 nabos pequeños o 1 grande (unos 125 g)
  • 1 pizca de sal
  • 30 ml de nata de cocinar
  • 1/2 cucharada de miel 
  • 1 ramita de romero con sus flores

    Lo primero que haremos será retirar bien todas las espinas que puedan tener la trucha y, después, prepararemos el cremoso de nabos. Para ello, pelar los nabos y trocearlos. Echar en una cazuela y salpimentar. Añadir la ramita de romero, a la que previamente habremos retirado las flores , y verter agua hasta que estén cubiertos. Cocer, a fuego bajo, hasta que estén muy tiernos. Escurrir el agua que quede.
    Añadir a los nabos escurridos 2/3 de la nata y triturar . Ir echando más nata hasta que tenga una textura cremosa pero no demasiado líquida. Agregar la miel y remover hasta integrar. Reservar en caliente.
    Limpiar con un cepillito las senderuelas. Poner a fuego medio una sartén con un chorrito de aceitede oliva. Cuando esté caliente, rehogar las setas. Bajar un poco el fuego, salpimentar, echar por encima las hojas de un par de ramitas de tomillo y dejar cocinar hasta que pierdan todo el agua.
    Mientras se hacen las setas pasar por una plancha, ligeramente aceitada, los lomos de trucha dejando que se cocinen un para de minutos por cada lado.
    Una vez terminadas de hacer todas las preparaciones sólo quedará montar el plato.
    Poner en un lado del plato un lomo de trucha, con la parte de la piel hacia abajo. Adornar por encima con pétalos de flores y microbrotes.
    En la otra mitad echar un par de cucharadas del cremoso de nabos. Distribuir por encima las senderuelas y espolvorear con las flores del romero.
    Terminar de decorar el plato con una ramita de tomillo y las hojas de capuchina.


    La verdad que tenía mis dudas con el cremosos de nabos pero la buena combinación que hace con la trucha y las senderuelas me ha dejado más que satisfecha... y a los míos también porque se lo han comido todos sin decir esta boca es mía, jejjeje.
    Y para seguir disfrutando de la cocina de esta Chef y/o de lo que ha inspirado al resto de los participantes aquí os dejo el recopilatorio del reto de este mes.

jueves, 31 de octubre de 2019

Okras con tomate y cordero a la egipcia o Bamia bi-lahm

     Sí, ya sé que fecha es hoy y que la publicación nada tiene que ver ni con Halloween ni con los dulces típicos de Todos los Santos. Aunque bien podéis imaginaros que estoy disfrazada de Cleopatra recién llegada del Antiguo Egipto 😂😂 Y es que hay platos que nos remontan a través de los años y nos trasladan a tiempos pasados. Hoy os traigo una de esas preparaciones, que ya se consumía en el Antiguo Egipto, de hecho hay constancia de que esta deliciosa verdura ya la comían en el año 2000 a.C.
    Os imagináis a la mismísima Cleopatra degustando tan exquisito plato?
    Lo cierto es que esta verdura es de lo más nutritiva y, a pesar de no ser demasiado conocida en nuestro país, merece la pena probarla si la encontráis. 


    La verdad es que a mí me gusta mucho y, así preparada, está realmente deliciosa. Mi hijo, a pesar de haber apartado todos los okras y pasárselos a mi hija, que se ha puesto como el Quico, ha dicho que estaba muuuuy rico y que podía repetir el plato cuando quisiera.
   Ay, si la Cleo le ve retirando semejante manjar... seguro que le manda derechito a trabajar a las pirámides 😂😂
    Venga, vamos a por la receta...

 
    Ingredientes :
  • 500 g de okras
  • 200 ml de vinagre blanco 
  • 1kg de carne de cordero, con su hueso
  • 1 cebolla grande
  • 2 dientes de ajo
  • 300 g de tomate triturado
  • 1 cucharadita de canela molida
  • 1/8 de cucharadita de clavo molido
  • 1/8 de cucharadita de nuez moscada
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Agua
  • Zumo de 1 limón

     Lavar los okras. Retirar las puntas y los pedúnculos, sin llegar a las vainas, y poner en un bol. Echar por encima el vinagre, terminar de cubrir con agua y dejar reposar por lo menos 20 minutos. Esto hará que pierda la mayor parte de la viscosidad interior. Pasado ese tiempo, escurrir, enjuagar y secar. Reservar.
    Pelar y picar la cebolla y los ajos muy finos. Cortar el cordero en trozos de bocado sin retirar los huesos.
    En una cazuela echar un buen chorro de aceite y poner a fuego bajo. Cuando esté caliente, añadir la cebolla y dejar cocinar hasta que esté dorada. Agregar la carne, subir el fuego y rehogar hasta que pierda el color a crudo.Verter por encima el tomate triturado, salpimentar y añadir los ajos y las especias. Echar agua sólo hasta que esté cubierta la carne. Poner a fuego bajo y dejar cocinar hasta que esté tierna. Si lo preparas en olla rápida tardará 8 minutos, en la posición 2, desde que comience a salir vapor.
     Agregar los okras y dejar cocer hasta que estén tiernos y la carne se separe de los huesos, añadiendo más agua si se quedara muy seco, unos 10 minutos. Rectificar de sal si hiciera falta.
    Una vez listo, rociar el guiso con el zumo de limón y servir enseguida.


    Este guiso se acompaña de arroz blanco y, aunque no salga en las fotos, doy fe de que nosotros también lo comimos así.


lunes, 28 de octubre de 2019

Crema de zanahorias con queso azul

    Parece que, por fin, el otoño comienza a hacer acto de presencia. No sé si a vosotros os pasa lo mismo, pero yo ya estaba un poco saturada de calores y me apetecía tener que volver a ponerme una chaquetita por la mañana temprano y cuando cae la tarde, y más ahora que cae taaan temprano.
    Además ya echaba de menos el disfrutar a tope con el cuchareo, porque nada sienta tan bien, para entonar el cuerpo cuando refresca, como una sopa o una crema calentitas.


    Esta crema, de colores totalmente otoñales aunque sus ingredientes se pueden encontrar en cualquier estación, como está realmente exquisita es tomándola muuuuy caliente ya que esto hará que el queso comience a fundirse dejando una untuosidad extra.


    Ingredientes :
  • 750 g de zanahorias
  • 1/2 cebolla grande
  • 20 g de mantequilla
  • 3/4 de l. de caldo de verduras
  • 1/8 de cucharadita de cúrcuma
  • 1/4 de cucharadita de jengibre
  • 1 ó 2 gotas de extracto de vainilla
  • 200 ml de nata líquida
  • 120 g de queso azul d'Auvergne
  • 80 g de mezcla de semillas
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo

    Pelar, lavar y cortar en trozos las zanahorias. Pelar y cortar en juliana la cebolla.
    Poner una cazuela a fuego medio y dejar fundir la mantequilla en él. Echar la cebolla y dejarla cocinar unos 5 minutos, removiendo de vez en cuando. Añadir las zanahorias, el caldo, la cúrcuma, el jengibre y la vainilla. Llevar a ebullición y salpimentar. Bajar de nuevo a fuego medio y dejar cocer, sin tapar, durante 25 minutos.
    Agregar la nata y dejar hervir 10 minutos más. Mientras, tostar la mezcla de semillas en una sartén caliente y sin grasa. Reservar.
    Triturar la crema hasta que tenga una textura fina y lisa y repartir en los platos.
    Servir muy caliente y, justo antes de llevar a la mesa, añadir el queso cortado en trozos mezclando con una cuchara un poco para que se funda ligeramente.
    Espolvorear por encima la mezcla de semillas y comer enseguida.


    Yo le he añadido además algún brote verde para darle un toque de frescor.

    Fuente : Saveurs Magazine 250

viernes, 25 de octubre de 2019

Naan e Berenji (Galletas persas de arroz) {Una galleta un cuento

    Nada es más placentero al llegar a casa, ahora que las temperaturas por fin han descendido, que apoltronarse en el sofá  con una buena lectura. Si a eso le añades una bebida calentita y algún capricho para acompañarla ya será como tocar el cielo. Hoy me apetecía volver a creerme niña así que mi lectura ha sido un cuento perteneciente a "Las mil y una noches"... 
    "Ábrete, Sésamo"... y la puerta de la cueva se ha abierto de nuevo para dejar adentrarnos en el lejano Oriente de la mano de Ali Babá.


    El cuento no lo he cogido al azar sino que éste ha sido el elegido, este mes, por Marisa, de Mi dulce Valentina, para el proyecto "Una galleta un cuento"
    Y si nos vamos al lejano Oriente, que menos que la merienda sea a base de té acompañado de unas deliciosas galletas árabes, que bien podrían formar parte del tesoro de la cueva porque son una verdadera joya.


    Antes nada os dejo el enlace del recopilatorio, para que veáis las maravillas que mis compis han preparado. Y ahora sí, vamos con la receta.


    Ingredientes :
  • 500 g de harina de arroz
  • 250 ml de aceite de girasol
  • 2 huevos pequeños
  • 200 g de azúcar glass
  • 1 cucharadita de cardamomo en polvo
  • 2 cucharadas de agua de rosas
  • Semillas de amapola para decorar
    Batir los huevos con el azúcar hasta que la mezcla blanquee y aumente su volumen. Añadir el cardamomo e integrar.
    Verter el agua de rosas y, cuando esté integrado, ir agregando el aceite en forma de hilo. Cuando la mezcla esté uniforme echar la harina de golpe y mezclar justo hasta que esté uniforme. Dejar reposar en la nevera, tapado, por lo menos 4 ó 5 horas o mejor durante toda la noche.
    Precalentar el horno a 180ºC.
    Ir cogiendo pedacitos de masa del tamaño de una nuez pequeña, de unos 25g, y bolear con las manos. Depositar sobre una bandeja de horno, cubierta con papel, y aplanar un poco con la palma de la mano.
    Marcar con las púas de un tenedor, formando un enrejado, o con el filo de una cucharilla, formando una estrella. Espolvorear el centro con unas pocas semillas de amapola.
    Hornear de 12 a 15 minutos hasta que comiencen a dorarse, deben quedar blanquitos.
    Dejar reposar en la bandeja, hasta que estén templados, para que cojan cuerpo, ya que se rompen con mucha facilidad cuando están calientes. Después pasar a una rejilla hasta que se terminen de enfriar.


    Con estas cantidades saldrán unas 40 unidades que se conservarán durante varias semanas guardadas en una caja metálica hermética.


    Fuente : No quieres caldo... Pues toma 2 tazas

lunes, 21 de octubre de 2019

Navajas con chorizo

    Se dice que el mejor marisco es él de los meses con R. No sé si eso será verdad o solamente un dicho pero lo cierto es que estamos en octubRe y estas navajas estaban deliciosas.
    Es curioso que en otros países a cualquier plato al que le añadan chorizo le pongan la etiqueta de "a la española". Y digo esto porque la receta que hoy os traigo, aunque de la revista francesa de la cual he sacado la receta no la denomine de esta manera, es precisamente como normalmente la llaman.


    Para mí es, meramente, una receta fusión gallego-leonesa. Lo de gallego está claro por qué y lo de leonesa es porque de allí es de donde es el chorizo que he usado. Un chorizo ahumado de León, rico hasta decir basta.


    Lo más importante, a la hora de preparar cualquier tipo de bivalvo, es purgarlo muy bien para que no le quede ni una pizca de arena en su interior que pueda hacer que la preparación quede arruinada por completo. En esto las navajas no son una excepción.


    Lavar bajo el chorro del grifo las navajas y meterlas de punta, como si fueran lapiceros, dentro de un recipiente alto lleno de agua con sal marina. Dejar así durante 2 ó 3 horas, cambiando el agua salada de vez en cuando para retirar la arena que vaya saliendo. Una vez limpias vamos a por la receta que ya veréis como os vais a rechupetear los dedos.


    Ingredientes :
  • 24 navajas
  • 2 cucharadas de vino blanco
  • 100 g de chorizo ahumado
  • 1/2 cebolla morada mediana
  • 1 cucharada de perejil fresco picado
  • 1 diente de ajo
  • 1 chorrito de aceite de oliva virgen extra
  • Pimienta d'Espelette (en su defecto, cayena molida)
  • Sal
    Precalentar el grill del horno a 240ºC.
    Una vez limpias las navajas poner en una cazuela con el vino, tapar y poner a fuego vivo. Retirar cuando las conchas estén abiertas, tardarán no más de 3 minutos. Sacar, escurrir , retirar y desechar una de las conchas. Alinear las concha con las navajas, en una sola capa, sobre una bandeja de horno.
    Limpiar y picar finamente la cebolla y el diente de ajo. Retirar la piel del chorizo y cortarlo en pequeños cubos. Poner en un bol la cebolla y el ajo picados, los cubitos de chorizo, el perejil picado y una pizca de sal. Mezclar bien y repartir sobre cada una de las conchas.


    Espolvorear con un poco de pimienta d'Espelette y meter al horno, en la parte media-alta. Dejar cocinar de 4 a 5 minutos.


    La verdad que no puedo ser imparcial al decir que son pura delicia porque las navajas me pirran, me da igual como estén preparadas. Aunque sí puedo afirmar que, preparadas de esta manera, tienen su puntito especial.


    Y acompañadas de un buen vino blanco el bocado de rico se convierte en sublime. Si no me creéis tan sólo tenéis que probarlo ¿a qué estáis esperando? 😉😋

    Fuente : Saveurs Magazine 250

miércoles, 16 de octubre de 2019

Kaiser rolls o panes de Viena con corteza

    Hoy, día 16 de octubre, es el día internacional del pan. Así que, como no podía ser de otra manera, Hoy cocina Vivi también ha decidido sumarse a las celebraciones publicando unos panecillos que son absolutamente divinos.
    La receta es la que nos dio Daniel en uno de los retos que proponía en el grupo de Face #ComandoPanarra de "Panes Creativos by Daniel Jordà" siendo una adaptación de la original de Peter Reinhart.
    Los he preparado en varias ocasiones porque el resultado es buenísimo y, tonta de mí, aún no había subido la receta al blog. Y eso que los utilicé, en julio del 2017, cuando preparé el Sandwich Bodega de Anthony Bourdain para Cooking the Chef.



    Vamos al lío.
    Ingredientes :
  • 500 g de harina de fuerza
  • 10 g de sal
  • 20 g de levadura fresca de panadero
  • 20 g de miel
  • 2 huevos L
  • 50 g de aceite de oliva virgen extra
  • 250 ml de agua
  • 50 g de patata hervida y machacada (aportación de Daniel)
  • Semillas de amapola
  • 1 huevo batido con 1 cucharada de leche para pincelar
    En un bol poner todos los ingredientes y mezclar bien hasta que quede una masa homogénea. Es una masa con bastante hidratación así que al principio será un poco difícil de manejar pero nada que no se solucione con un amasado francés... coger la masa, golpear sobre la mesa, estirar y volcar sobre si misma con brío.
    Amasar 5 minutos, tapar y dejar reposar 10 minutos. Volver a repetir el proceso hasta que la masa esté lisa, suave y elástica y no se pegue a las manos. En este punto seguro que estaréis desestresados a tope, jejjeje.
    Colocar en un bol, ligeramente engrasado, y dejar levar en un sitio cálido y sin corrientes, tapado, hasta que casi doble su volumen.
    Volcar sobre una mesa levemente enharinada y cortar trozos de unos 70-80 g. Tapar y dejar reposar unos 10 minutos antes de ponernos a bolear. Ir depositando las bolas, separadas entre si, sobre una bandeja de horno espolvoreada con un poco de harina y hacer una greña profunda con forma de cruz, con una tijera o un cuchillo bien afilado. Yo utilizo este cortador, que tengo desde hace tiempo, con lo que quedan unos bollos monísimos ¿a que sí?


    Volver a tapar y dejar que vuelvan a levar. Ahora no es necesario que doblen de volumen... es mejor quedarse un poco cortos que pasarse de levado.


    Cuando casi estén listos precalentaremos el horno a 250ºC, poniendo en la parte de abajo una bandeja.
    Pintar los bollos con la mezcla de huevo batido y leche y espolvorear con las semillas de amapola. Dejar reposar la mano sobre ellos muy ligeramente, sin apretar, para que las semillas queden bien pegadas.


    Meter a media altura la bandeja con los kaiser, echar medio vaso de agua en la bandeja inferior e, inmediatamente, cerrar la puerta del horno. El vapor que se va a generar es el que hará que se forme la corteza. Bajar la temperatura a 220ºC y dejar cocer durante unos 10 minutos, hasta que se vean doraditos.


    ¿A que tienen muy buena pinta? Pues os aseguro que están impresionantemente ricos. Sólo queda pensar con que los vamos a rellenar... aunque alguno ya ha caído así sin nada, jejjeje.