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domingo, 5 de abril de 2020

Crema parmentier (tradicional y con termomix) { Reto Cooking the Chef}

    Aunque ya hace días que comenzó la primavera parece que la paulatina calidez de las temperaturas que la tenían que haber acompañado, en esta ocasión, le ha hecho caso omiso y continúa haciendo todavía más que fresquito. Esto nos lleva a que, no solo nos siga apeteciendo el cuchareo, sino que es lo que nos va a ayudar, en gran manera, a poner el cuerpo a tono.
    Seguimos con el afán de encontrar platos distintos que llevar a nuestras mesas así que, volvemos a hacer las maletas virtualmente, para adentrarnos en la cocina tradicional francesa de la mano de uno de los chefs más destacados y mundialmente reconocido : Joël Robuchon.


    El término parmentier se refiere a preparaciones que fundamentalmente lleven patata cocida en su composición, como purés, sopas y cremas, en un merecido homenaje a Antonie Ausgustin de Parmentier, quien logró introducir y potenciar el consumo de este tubérculo en la cocina francesa.
    Fueron los españoles los que la trajeron de América e introdujeron su cultivo en Europa, aunque solamente era utilizada como alimento para el ganado ya que se creía que ésta era indigesta y perjudicial para la salud.
    Parmentier, además de ser un gran nutricionista, fue el mejor de los publicistas y conocedor de la condición humana, como demostró la manera tan sibilina de que la gente lo introdujera en su alimentación. El rey, Luis XVI, comenzó a pasearse con una flor de patata en la solapa y se imprimieron folletos explicando la manera de cultivarlas y su forma de empleo. Pero la mejor campaña publicitaria fue, sin duda alguna, cuando hizo que los terrenos donde se cultivaban fueran custodiados por guardianes solamente durante el día consiguiendo que, durante la noche, los campos fueran asaltados para llevarse el tan codiciado tesoro.  Fuente : Directo al paladar
    Y ahora, después de la clase de historia, ¿que os parece si nos ponemos a cocinar?


    Ingredientes :
  • 700 g de patatas
  • 3 puerros 
  • 1 cebolla mediana
  • 75 g de mantequilla
  • 600 ml de caldo de pollo
  • 100 ml de nata
  • 2 rebanadas de pan de molde sin corteza
  • Perejil fresco picado
  • Sal
  • Pimienta

    Pelar la cebolla y picarla fina. Lavar los puerros bajo el grifo del agua fría para retirar toda la posible arena que lleven, y secar con papel. Retirar la parte verde, reservándola para otros usos, y cortar en rebanadas la parte blanca. Pelar y cortar en cuadraditos las patatas.
    Tradicional
    Poner en una cazuela, a fuego medio, 50 g de mantequilla y dejar derretir. Añadir el puerro y la cebolla y sofreír durante unos 10 minutos. Echar los cuadraditos de patata  y rehogar unos 4 minutos. Verter el caldo y salpimentar. Dejar cocer durante 25 minutos. Agregar la nata y triturar. Rectificar de sazón y reservar en caliente.
    Con thermomix
    Echar en el vaso la cebolla y los puerros troceados y cortar 6 sg, vel.5. Bajar los restos de la paredes hacia las cuchillas, añadir la mantequilla, que deberá estar a temperatura ambiente, y dejar sofreír durante 10 min, Varoma, vel.2. Echar los cuadraditos de patata y rehogar 4 min, Varoma, vel.2. Verter el caldo, salpimentar y programar 25 min, 100º C, vel.1. Dejar que baje un poco la temperatura, agregar la nata y triturar 1 min, vel 5-7-10.
    Rectificar de sal y reservar en caliente.

    Cortar el pan en cuadraditos y saltear en una sartén con los 25 g de mantequilla restantes, removiendo de vez en cuando para que se doren por igual por todos los lados. Retirar y dejar escurrir sobre papel de cocina para retirar el exceso de grasa.
    Servir la crema en los platos, repartir los cuadraditos por encima y espolvorear con el perejil picado por encima. Llevar a la mesa antes de que se enfríe.


    Hoy, día 5, sería el día de publicación de uno de los retos con los que más he aprendido y continúo haciéndolo, Cooking the Chef. Y digo que continúo haciéndolo porque, aunque el reto esté en un periodo de descanso, yo seguiré intentando ponerme al día con los Chefs que me quedan pendientes. Además de con alguna otra receta que tengo anotada en pendientes de algunos de los Chefs con los que ya había participado.

viernes, 3 de abril de 2020

Brioche de mascarpone

    Después de tantos días de confinamiento tengo un montón de recetas hechas que piden paso para poder ser publicadas. Mi intención es ir dosificándolas para tener material preparado para bastantes entradas porque, cuando todo esto acabe, no va a haber nadie que me haga quedarme en casa más del tiempo necesario para comer y dormir. Pienso salir a pasear, a tocar la arena con los dedos de los pies y dejar que las olas me acaricien, a respirar esa brisa marina que tanto echo de menos, a disfrutar de mi familia y amigos hasta decir basta... vamos, como creo que hará la mayoria de vosotros ¿o no?
    De momento os traigo este brioche que preparé hace poco más de un mes, hay que ver como pasa de rápido el tiempo cuando una se mantiene ocupada, y prometí que subiría la entrada enseguida... ilusa de mí.
    Y es que, no me puedo resistir a un reto y fue decir #retobriochero y pensar "este lo tengo que hacer yo", jajjaja. Lo difícil era poder decidir cual de todos los que se prepararon iba a ser el elegido por mí, no me quedó otra que echarlo al pito pito, siendo éste que os traigo el elegido... por ahora, que los demás me los guardo para preparar todos y cada uno de ellos más adelante porque, a ver, ¿quién se puede resistir a un desayuno con un trozo de una de estas maravillas? Yo, desde luego, que no.
    Pero vamos al lío.


    Ingredientes :
  • 520 g de harina de fuerza
  • 80 g de azúcar
  • 1 huevo L batido
  • 250 g de mascarpone
  • 120 ml de leche templada
  • 12 g de levadura fresca de panadería
  • 5 g de sal
  • Almendras crudas laminadas
  • Azúcar glass

    Desleír la levadura en la leche templada. Echar en un bol junto al mascarpone, el azúcar y unos 45g de huevo, reservando el resto para pincelar más tarde. Batir y, cuando la mezcla esté homogénea, añadir la harina y la sal. Empezar a trabajar hasta que esté uniforme. Volcar en la superficie de trabajo, ligeramente enharinada, y amasar para conseguir una textura lisa y elástica, que no se pegue a los dedos.
    Bolear y dejar reposar, dentro de un bol ligeramente aceitado, tapada con plástico de cocina y un paño encima, hasta que doble su volumen.
    Engrasar un molde de 24 cm de diámetro y reservar, dado la vuelta sobre papel de cocina, para retirar el exceso de grasa.
    Volcar la masa, en una superficie ligeramente enharinada, y desgasificar, aplastando con los dedos.
    Estirar, plegar sobre ella misma y volver a estirar. Repetir el proceso 3 veces más. Dividir la masa en 10 partes iguales, bolear cada una de ellas e ir depositando cada bolita en el molde preparado, sin apretarlas demasiado. Tapar de nuevo con plástico de cocina y dejar levar hasta que duplique su volumen.
    Cuando la masa casi haya doblado comenzaremos a precalentar el horno a 190ºC, con calor de arriba-abajo.
    Pincelar suavemente, la superficie de la masa, con el huevo batido reservado, teniendo cuidado de no pincharla. Espolvorear generosamente con las almendras laminadas y hornear durante unos 30 minutos. El brioche deberá estar bien doradito.


    Sacar y dejar reposar sobre una rejilla y, cuando haya bajado un poco su temperatura, desmoldar. Esto evitará que se humedezca. Volver a colocar sobre la rejilla, dejando que se termine de enfriar.
    Espolvorear bien de azúcar glass.


        Teniendo en cuenta que la receta viene de Inés, y más tarde versionada por Rocío, estaba claro que iba a ser de 10. Pero, si a esto le sumas los consejos de Belén, a buen seguro que tenía que salir un brioche más que espectacular... para tocar el cielo con la punta de los dedos. Palabrita de la buena.


    Y a vosotros ¿qué os parece? A mis hijos les debió parecer que sí porque no le dejaron ni respirar. Templado y todo que se lo comieron, jejjejje.

martes, 31 de marzo de 2020

Coconut dhal con chapati

    De nuevo la lluvia y el frío vuelve a marcar el día así que no hay nada mejor para entonar el cuerpo que una comida bien calentita y ligeramente picante.
    Volvemos a irnos de viaje virtual a la India. Los dhal serían esos guisos de legumbres consumidos en todo el país. El que hoy os traigo parece ser que es más típico del sur ya que esa zona es la que utiliza más la leche de coco y el garam masala en sus preparaciones.
    En la india lo normal es que sus platos se coman muy pero que muy picantes. Pues bueno, en éste sólo pica el chile que le espolvorearéis por encima, a no ser que queráis añadir picante también en su preparación.


    Aunque este plato normalmente se cocina con lentejas amarillas (toor dal) en esta ocasión yo lo he preparado con lentejas rojas... vamos las naranjas peladas que puedes encontrar en la mayoria de supermercados.


    Ingredientes :
    Para el dhal
  • 250 g de lentejas rojas
  • 1 y 1/2 l. de agua fría
  • 1 palo de canela
  • 1 cucharadita de cúrcuma
  • 165 ml de leche de coco
  • 3 cucharadas de aceite vegetal (usé de girasol)
  • 1 cebolla mediana
  • 3 dientes de ajo
  • 1 trozo de 2 cm de jengibre fresco
  • 1 cucharadita de garam masala
  • 1 cucharadita de semillas de comino
  • 1 cucharadita de semillas de cilantro
  • 2 cucharaditas de semillas de mostaza
  • 12 hojas de curry
  • 1 cucharada de tomate rallado
  • Sal 
    Además
  • Yogur griego blanco o créme fraîche
  • Cilantro fresco picado groseramente
  • Chile en polvo
    Para los chapati
  • 160 g de harina
  • 100 g de agua templada
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 cucharada de aceite de oliva

    Lavar y escurrir las lentejas. No se me ha olvidado el remojo, simplemente no lo hice, por lo que tardaron un poquitín más de tiempo en estar cocidas. Si las ponéis a remojo unas horas antes estar pendientes de la cazuela porque el tiempo se reducirá. Eso sí, deberéis de reducir también la cantidad de agua.
     Pelar la cebolla y cortarla bien fina. Pelar también el ajo, trocearlo y echarlo en un mortero. Pelar y rallar el jengibre y añadir al mortero. Machacar ambos hasta obtener una pasta fina. Reservar.
    Poner en una cazuela con el agua, el palo de canela y la cúrcuma y llevar a ebullición a fuego medio-alto. Dejar cocer, retirando de vez en cuando las impurezas que se formen en la superficie, de 45 minutos a 1 hora, hasta que estén cocidas y algo caldositas.

    Mientras prepararemos la masa de los chapati. Echar en un bol la harina, el agua y la sal y mezclar bien hasta que esté todo integrado. Volcar sobre la superficie de trabajo y amasar hasta que no se pegue a los dedos. Echar un poco del aceite en las manos y, amasando, integrarlo en la masa. Repetir hasta terminar con el aceite y la masa lo haya absorbido por completo. Dejar reposar como mínimo 15 minutos envuelto en un plástico de cocina.

    Continuamos con el dhal. Añadir la leche de coco y, sin dejar que hiervan, cocer otros 15 minutos. Una vez pasado el tiempo retirar del fuego, triturar groseramente y reservar en caliente.
    Poner una sarten a fuego moderado con el aceite. Pochar en él la cebolla durante unos 10 minutos. Añadir la pasta de ajo y jengibre y rehogar unos 3 minutos. Echar la mezcla hacia un lado de la sartén y en el lado libre agregar las especias y las hojas de curry. Cuando las semillas empiecen a saltar, echar el tomate rallado y remover para que se integre todo. Cocer 5 minutos más, triturar y verter en la cazuela del dhal. Remover hasta que esté homogéneo y rectificar de sal. Reservar en caliente.
    
    Desenvolver la masa de los chapati y cortar en 4, con ayuda de una rasqueta o de un cuchillo bien afilado, de aproximadamente el mismo peso.


    Bolear cada pieza y estirar, con ayuda de un rodillo bien enharinado, formando un círculo de unos 2 milímetros de grosor con cada uno. Espolvorear generosamente harina por encima, para que no se peguen entre ellos, apilar y reservar cubiertos con un paño limpio.
    Calentar una sartén, sin nada de grasa, y echar dentro uno de los panes. Dejar cocer hasta que empiecen a formarse burbujas de aire y los bordes comiencen a blanquearse. Dar la vuelta hasta que comiencen a inflarse. Ir volteando el pan hasta que esté dorado por ambos lados.


    Repetir la operación con el resto de chapati, colocando unos sobre otros y dejar cubiertos con un paño, para que no se enfríen ni se humedezcan, hasta la hora de llevar a la mesa.


    Comprobar que el dhal esté bien caliente antes de repartirlo en los platos. Echar un par de cucharadas de yogur en el centro, un poco de cilantro fresco picado y espolvorear con el chile.


    Sólo queda acompañarlo con los chapati y empezar a disfrutar.


    Fuente : (Dhal)Adaptada de Claire Thomson para The Guardian

viernes, 27 de marzo de 2020

Galletas de avena, avellanas y pepitas de chocolate

    Seguimos encerrados en casa así que no queda otra que trasladar los encuentros con las amigas a la red. La semana pasada Mercedes, de Hogar y Brasas, propuso hacer una quedada para tomar café aportando cada una algo para acompañar. Yo, por supuesto, no me pude negar y aporté, virtualmente, estas galletas.


    Lo cierto es que casi la totalidad de estas galletas se las comieron mis compañeros de trabajo unos días antes de comenzar el confinamiento. Menos mal, porque sino seguro que hubiera habido peleas en mi casa para ver quien conseguía comerse más, jejjeje.


    Y es que ricas están un rato ricas. Ese puntito que le aporta las escamas de sal que lleva por encima contrastando con el chocolate es una pasada o por lo menos a mí me encanta, más que encantarme me vuelve loca.
    Pero vamos con la receta, que es bien facilita, para que os podáis poner a prepararlas también vosotros, podáis comprobarlo y ya me contaréis...


    Ingredientes :
  • 1 huevo L
  • 100 g de azúcar
  • 95 g de mantequilla en pomada
  • 1 cucharadita de vainilla
  • 150 g de copos de avena
  • 150 g de harina
  • 65 g de avellanas tostadas ligeramente picadas
  • 90 g de pepitas de chocolate
  • Sal en escamas

    Batir, a velocidad baja, la mantequilla y el azúcar hasta que esté homogéneo. Incorporar el huevo y la vainilla y mezclar. Añadir la avena, las avellanas y las pepitas de chocolate y mezclar hasta que estén integrados.
    Coger bolitas del tamaño de una nuez e ir colocándolas sobre una bandeja de horno forrada con papel. Aplastar ligeramente con la palma de la mano y espolvorear por encima de cada galleta un poco de la sal en escamas.


    Dejar reposar en la nevera durante una media hora.
    Precalentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo.
    Sacar de la nevera, cuando haya pasado el tiempo de reposo y el horno esté bien caliente, y hornear, a media altura, durante unos 15 minutos.
    Sacar y pasar a una rejilla para que se terminen de enfriar.


    Decir que están ricas es decir poco, son un verdadero vicio. Es probar una y no poder parar hasta que el plato se vacía... Avisados estáis.


    Fuente : Adaptada de Manzana y canela

martes, 24 de marzo de 2020

Oreo cheesecake (sin horno)

    Hace justo una semana que fue el cumpleaños de mi hija. Como ya os dije en la anterior publicación, la tradición en mi casa es que el cumpleañero elija comida y postre en ese su día, en ella os dejé el curry de pollo y cardamomo que comimos y en ésta os traigo la tarta que preparé para que ella soplara las velas : una oreo cheesecake.


    A pesar de que la celebración de este año pudiera parecer algo triste y desangelada, por el confinamiento en el que nos encontramos, no lo fue tanto en realidad. Mi hija está pletórica de alegría ya que este año ibamos a lograr poder celebrar comiendo todos juntos en su día y no en el fin de semana más cercano a él. Y ese pequeño detalle es lo que hizo que este año fuera más especial si cabe, igual esta situación nos hace valorar más las pequeñas cosas que, a veces, vamos dejando relegadas por el camino.

 
    Ingredientes:
    Para la base
  • 9 galletas oreo
  • 40 g de mantequilla
    Para el relleno
  • 250 g de queso crema (usé Philadelphia)
  • 85 g de azúcar fina
  • 200 ml de nata de montar
  • 5 galletas oreo
  • 30 ml de agua fría
  • 6 g de gelatina en polvo
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
    Además
  • 3 ó 4 galletas oreo para decorar

    Lo primero que haremos será forrar la base y los laterales del molde con papel de hornear. Reservar.
    Triturar las galletas de la base y ponerlas en un bol. Derretir la mantequilla y verter sobre las galletas trituradas. Remover bien hasta que la mezcla esté homogénea. Volcar sobre el molde e ir aplanando hasta obtener una base de grosor uniforme. Meter en el congelador mientras preparamos el relleno.
    Poner en un vaso la gelatina con el agua. Dejar que se hidrate durante unos 10 minutos.
    Retirar y echar en un bol amplio la crema interior de las galletas, tanto las del relleno como las de la decoración. Reservar aparte las tapas de las galletas para la decoración y romper en trozos las del relleno. Reservar.
    En el mismo bol donde hemos echado la crema de relleno de las galletas, añadir el queso y el azúcar y batir, a velocidad alta, hasta que todo esté integrado, aproximadamente durante 1 minuto.
    Agregar la vainilla y la nata y seguir batiendo, durante unos 3 minutos, hasta que comience a montarse. Calentar un poco la gelatina hidratada, para que se vuelva líquida, y verter dentro de la crema. Seguir batiendo hasta que esté integrada y la nata completamente montada.
    Echar dentro los trozos de galleta reservados e integrar, con movimientos envolventes, con ayuda de una espátula.
    Volcar dentro del molde, sobre la base de galleta preparada anteriormente, y repartir apretando un poco con la espátula. Golpear con cuidado sobre la encimera, para que no queden huecos sin crema, y alisar bien la superficie.
    Triturar las tapas de las galletas reservadas para adornar y espolvorear por encima de la crema hasta que quede una capa uniforme.
    Refrigerar hasta el momento de servir.


    Nosotros somos 4 en casa y, dado que no quería estar comiendo tarta durante una semana, además de para que no acabar saliendo de este confinamiento rodando en vez de andando, hice una mini-tarta usando un molde de 15cm de diámetro.
    La verdad que hace tiempo que me llevaba pidiendo esta cheesecake pero por circunstancias hasta ahora no se la había podido preparar.


    Lo más divertido fue que después de la sesión fotográfica, con corte de tarta incluido, mi hija se empeñó en soplar las velas porque decía que sino era como que no fuera un cumpleaños. Así que me tocó volver a meter el trozo cortado y, en un espacio tan reducido, ella
misma colocó toooodas las velas, las 16 😂😂 Cupieron sí, pero de que manera...


    Fuente : Adaptada de Virutas de limón

viernes, 20 de marzo de 2020

Curry de pollo y cardamomo

    Continúa nuestro viaje gastronómico de manera virtual, el único que podemos hacer ahora mismo, y nuestro destino no es otro que la India.
    Uno de los platos más populares de este país, sin duda alguna, es el curry ya sea de pescado, verduras, paneer o pollo, como el que hoy os traigo.
    Hace mucho mucho tiempo que preparo este curry en casa. No sé de donde saqué la receta, así que no la voy a poder enlazar, lo único que sé es que es de mi querida Juana Guindilla.


    Hace unos días fue el cumpleaños de mi hija y, en mi casa, es tradición que él que los cumple elige lo que vamos a comer... seguro que os imagináis que es lo que me pidió que le preparara, jejjeje.


    Ingredientes :
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cebolla mediana picada
  • 1 cucharadita de jengibre fresco picado
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharadita de cúrcuma
  • 1 cucharadita de comino 
  • 1 cucharadita de cilantro en polvo
  • 5 vainas de cardamomo
  • 1 cucharadita de semillas de mostaza
  • 1/8 de cucharadita de chile en polvo*+ 1 pizca para espolvorear
  • 600 g de muslos de pollo
  • 400 g de tomate triturado
  • 1 cucharada de concentrado de tomate
  • Sal
  • Yogur natural 
  • Cilantro fresco picado
  • Arroz blanco cocido para acompañar**
    *Juana en su recta le pone 1 cucharadita de chile pero yo, como no debo comer picante, sólo le puse esa pizca que os he puesto en la receta.
    **El arroz debería ser basmati, pero yo le puse el que tenía en casa.


    En la receta de Juana también se le añaden 150 g de espinacas picadas pero en casa no le gustan a todos así que las omití. Pero vamos ya con la receta. 
    En un mortero majar el ajo junto al jengibre hasta obtener una pasta homogénea. Sacar las semillas de las vainas del cardamomo y machacarlas junto al comino hasta que esté fino. Deshuesar el pollo y cortarlo en trozos medianos.
    Poner el aceite en un wok o sartén grande a fuego medio. Una vez esté caliente, añadir la cebolla. Cuando esté pochada agregar la pasta de ajo y jengibre y rehogar durante un par de minutos. Espolvorear con las especias y dejar cocer, removiendo para integrarlas, durante un par de minutos.
    Incorporar el pollo troceado y saltear durante unos 5 minutos. Entonces añadir el tomate, tanto el triturado como el concentrado, remover y verter agua justo hasta cubrir la carne. Sazonar y cocinar a fuego lento unos 20 minutos, hasta que reduzca el líquido y el guiso haya espesado.
    Si queréis incorporar las espinacas éste es el momento de hacerlo. Lavar, escurrir bien y cortar en trozos. Añadir y dejar cocer 5 minutos más.
    En el momento de servir repartir cucharadas de yogur por encima y un poco de cilantro picado.


    Servir acompañado de arroz blanco cocido y espolvorear con una pizca más de chile en polvo.


    Normalmente lo acompaño también de pan naan pero esta vez no tenía y no me daba tiempo a prepararlo. Pero si os apetece acompañarlo con él, aquí os dejo la receta que yo suelo hacer.


martes, 17 de marzo de 2020

Pastel de chocolate y guinness con cobertura de White Knight

    Dada la situación de crisis sanitaria que nos rodea está más que claro que, por responsabilidad, no debemos movernos de casa, salvo casos excepcionales.
    Para mí, uno de los mayores placeres que existen es viajar, descubrir otros lugares, otras tradiciones culturales, deleitarse con su gastronomía... Viajar físicamente, por supuesto, no podemos hacerlo por ahora, pero sí de manera virtual. Hoy es San Patricio, el patrón de Irlanda, así que os traigo un delicioso pastel preparado con dos de sus más famosas bebidas : la Guinness y el whiskey.


        La receta es de Zoë Bakes y, aunque ya tenía una tarta de Guinness y chocolate en el blog (pincha aquí para verla), he decidido seguirla paso a paso, redondeando el peso de algunos ingredientes, y tengo que decir que no me arrepiento en absoluto porque está de muerte.


    En cuanto a la cobertura os preguntaréis que es un White Knight, os aseguro que yo también lo hice, se trata un cóctel a base de whiskey y nata, la versión irlandesa del Ruso Blanco, y esto tampoco sabía lo que era hasta ahora, jejjjeje.
    Una vez aclarado este punto, vamos a por la receta.


    Ingredientes :
    Para el bizcocho
  • 190 g de harina
  • 300 g de azúcar
  • 40 g de cacao en polvo sin azúcar (tipo Valor)
  • 1 y 1/2 cucharaditas de bicarbonato
  • 3/4 de cucharadita de sal
  • 180 g de buttermilk
  • 75 g de aceite de girasol
  • 1 huevo L + 1 yema
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 180 g de cerveza Guinness
    Para el glaseado
  • 60 g de chocolate 70%
  • 60 g de nata para montar
  • 2 cucharadas de whiskey irlándes*
  • 240 g de azúcar glass
  • 115 g de mantequilla, a temperatura ambiente
  • 1 cucharada de cacao en polvo sin azúcar 
    Para la cobertura de White Knight
  • 240 g de nata para montar
  • 30 g de créme fraîche
  • 1 cucharada de azúcar glass
  • 1 cucharada de whiskey irlándes*
    Además
  • Cacao en polvo sin azúcar para espolvorear la superficie
    *Que el whiskey sea irlándes es importante ya que su sabor es ligeramente distinto al escocés, asemejándose más al bourbon americano.


    Precalentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo.
    Engrasar un molde y cubrir el fondo con papel de horno.
    En un bol grande echar la harina, el azúcar, el cacao, el bicarbonato y la sal y remover hasta que la mezcla esté uniforme.
    En otro bol mezclar bien el buttermilk, el aceite, los huevos y la vainilla.
    Hacer un hueco en la mezcla de la harina y verter en él los líquidos preparados anteriormente. Remover hasta que se integre bien, con ayuda de una espátula. Añadir la cerveza removiendo hasta que esté homogéneo. Volcar la masa en el molde y hornear, a media altura, durante unos 50 minutos o hasta que al pinchar con un pincho éste salga húmedo pero límpio. Sacar del horno y dejar enfriar sin sacar del molde.
    Para preparar el glaseado poner en un cazo la nata, a fuego medio, y retirarla cuando empiece el hervor. Echar encima el chocolate, cortado en trozos, dejar reposar un par de minutos y remover hasta que esté totalmente derretido. Añadir entonces el whiskey y remover para integrar. Dejar enfriar hasta que esté a temperatura ambiente.
    Una vez frío el bizcocho lo desmoldaremos con cuidado y retiraremos el papel que se habrá quedado pegado en la parte de abajo. Colocar sobre el plato de servir y reservar mientras terminamos de hacer el glaseado y preparamos la cobertura.
    Para terminar de preparar el glaseado, batir la mantequilla, el azúcar y el cacao a velocidad media hasta que esté cremoso. Agregar la mezcla de chocolate derretido e integrar con movimientos envolventes hasta que esté uniforme. Extender sobre la superficie del bizcocho y meter en la nevera.
    Poner todos los ingredientes de la cobertura en un bol frío y montar, a velocidad media, hasta que haga picos suaves.
    Sacar el pastel de la nevera y cubrir con la cobertura, procurando dejar la superficie bien lisa. Para terminar espolvorear abundantemente con cacao en polvo.
    Como a mí me gustó mucho la idea de que se viera un trébol, recorté una plantilla en cartulina y la coloqué sobre la cobertura, antes de poner el cacao, doblando el extremo del tallo hacia arriba para poder retirarlo con facilidad después de espolvorear toda la superficie del pastel.


    Os aseguro que el resultado es absolutamente brutal. Mis compañeros fliparon con el sabor y, cuando pase todo este lío, me temo que me van a exigir repetirla, jejjjeeje.


    Fuente : Zoë Bakes