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domingo, 11 de noviembre de 2018

Weckmänner, el pan de leche para San Martín {#elpanperfecto}

    De nuevo a la carga buscando #elpanperfecto. En esta ocasión el pan elegido era un pan de leche y, buscando una receta para hacer, encontré estos hombrecitos que se preparan en Renania del Norte-Westfalia para San Martín, que casualmente es hoy día 11 de noviembre. Cierto es que los originales llevan todos una pipa de cerámica pero, como fuera de esas tierras es complicado encontrarlas, los míos he decidido que hayan dejado de fumar, jejjjeje.
   

    Estos hombrecitos se preparan en varios países, no solo en Alemania, con diferentes nombres y en todos ellos representan a San Nicolás de Bari y se preparan para el 6 de diciembre menos en Renania del Norte- Westfalia que se preparan para San Martín.


    Como os he dicho los hombrecitos deberían de llevar una pipa de cerámica aunque, originalmente, no era una pipa sino el báculo que representa a San Nicolás de Bari pero que, con la reforma de Lutero, los panaderos lo adecuaron de esta forma para eliminar los símbolos religiosos.


    La receta, por supuesto, es de un blog alemán, Klitzeklein y, como en él, yo también he cambiado las pasas originales por pepitas de chocolate aunque no he puesto el limón y he hecho algunos cambios en la manera de realizarlo.


    Ingredientes :
  • 250 ml de leche templada
  • 8 g de levadura seca de panadería
  • 100 g de azúcar
  • 125 g de mantequilla
  • 500 g de harina de fuerza
  • 1 pizca de sal
  • 1 huevo L
  • 30 pepitas de chocolate
  • 1 yema + 1 cucharada de leche
    Poner en el bol de la amasadora la harina, el azúcar, la levadura, la leche templada, la sal, el huevo y comenzar a trabajar con el gancho hasta que la masa esté suave. Añadir la mantequilla a trozos y seguir trabajando hasta que esté totalmente integrada y la masa esté brillante y no se pegue en las paredes ni en las manos.
    Bolear y poner en un bol, tapar y dejar levar en un sitio cálido hasta que doble. Volcar sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada, y desgasificarla. Pesarla y dividir en 6 partes iguales.
    Hacer bolas ovaladas, colocarlas sobre una bandeja forrada con papel, tapar y dejar levar de nuevo.
    Precalentar el horno a 170ºC con aire.
    Presionar las bolas ligeramente con la palma de la mano, cortar con un cuchillo y terminar de moldear la cabeza, los brazos y las piernas con los dedos.
    Poner los ojos y los botones con pepitas de chocolate presionando un poco y marcar la boca. Pincelar los hombrecitos con la yema batida con la cucharada de leche y hornear de 12 a 14 minutos hasta que estén dorados.


    En casa han volado, no sé si por la forma tan divertida que tienen o por que estaban realmente buenos.


viernes, 9 de noviembre de 2018

Calabaza asada al horno o Carabassa torrà {Reto CocinArte}

    Hace ya 30 años que vivo en Valencia, toda una vida. Todos asociamos esta ciudad con las Fallas y la paella, por supuesto, pero fueron otra serie de cosas, desconocidas para mí en ese momento y tan emblemáticas como las anteriores, las que  me llamaron poderosamente la atención. Una de ellas fue encontrar, en la carta de postres de todos los restaurantes, la carabassa torrà. Y fue tal el descubrimiento y tan delicioso, mucho más que delicioso debería decir, que un trozo de calabaza asada al horno ahora también está asociada a esta ciudad, sobre todo después de un paseo a orillas del mar.


    Imaginaté que retrocedes en el tiempo y el azar te lleva a 1909. Estarías de enhorabuena porque tendrías la oportunidad de llegar a tiempo de asistir a la Exposición Regional que el Rey Alfonso XIII inauguró en Valencia ese año. Si, como a mí, la monarquía te la trae al pairo, podrías ir a comer una paella y, después, dar una vuelta por la playa al atardecer. Quizás allí podrías coincidir con unas delicadas damiselas, madre e hija, paseando por la orilla y unos metros más allá un caballero pincel en ristre, ya que fue, justo ese año, cuando Sorolla inmortalizó esa estampa, creando uno de sus cuadros más famosos.
    Seguro que con las pistas que os he dado sabéis de sobra el cuadro propuesto por María para el #CocinArte de este mes, y lo que me inspira ese cuadro también, jejjeje.


    Y, como no podía ser de otra forma, la manera de hacerla la he sacado de Cuinant.


    Cortar la calabaza por la mitad y retirarle las pipas.
    Precalentar el horno a 160ºC, con calor de arriba-abajo, dejando a media altura una bandeja forrada con papel.
    Meter media calabaza al microondas a máxima potencia durante 10 minutos. Una vez pasado ese tiempo coocarla en la bandeja del horno. Repetir el mismo proceso con la otra mitad y colocarla en la bandeja de horno al lado de la otra. Hornear durante una hora.
    Subir la temperatura a 180ºC, con aire, y dejar hasta que este tostadita y al pincharla esté muuuy tierna, yo la tuve unos 50 minutos más. Dejar enfriar.


    Aunque lo ideal es tomarla a temperatura ambiente, yo no me puedo resistir a meter la cuchara estando aún templada... Ummmm, es un bocado divino!!


    La suelen servir con nata montada pero, para mí, no le hace falta más acompañamiento que una cucharilla.


    No puedo resistirme más, me voy corriendo a ver el recopilatorio mientras acabo de zamparme el trozo entero, antes de que mis fieras se den cueta de que ha salido del horno y me dejen sin nada, jejjeje.

martes, 30 de octubre de 2018

Lemon pie cupcakes #cupcakesrevival

    Esta vez no tocaba receta dulce, lo sé, pero en estas tardes frías que tenemos nada apetece más que una buena taza de té y un rico pastelito para acompañarlo. Además que, con el cambio de hora el apoltronamiento se incrementa así que os invito a sentaros conmigo y disfrutar de este dulce placer.


    Para este mes, en el #cupcakesrevival, organizado por Carlamel de canyella y Cookcakes de Ainhoa, las opciones para transformar a una versión cupcake eran las tartas de manzana y de limón. El olor que sale al hornear manzanas y especias es delicioso, un aroma totalmente otoñal, pero con la añoranza del verano, aunque tengo que reconocer que estaba deseando que llegara el frío, me apetecía hacer algo más fresquito. Y, por eso, preparé estas pequeñas delicias de limón.


    La receta tiene tres partes : la magdalena, el relleno y el merengue italiano así que vamos a ello
    Ingredientes :
    Para la magdalena
  • 200 g de harina bizcochona
  • 1 pizca de sal
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
  • 80 g de azúcar
  • 2 huevos L
  • 80 ml de aceite de girasol
  • 100 ml de leche
  • 30 ml de zumo de limón
  • La ralladura de un limón
    Para el lemon curd*
  • 120 g de azúcar
  • Piel de 1/2 limón
  • 90 g de zumo de limón
  • 2 huevo L
  • 1 pizca de sal
  • 60 g de mantequilla
    Para el merengue italiano**
  • 4 g de albúmina
  • 60 ml de agua templada
  • 60 g de azúcar
    * El lemon curd lo preparé en Thermomix siguiendo esta receta de La cucharina mágica pero reducida a la mitad.
    **El merengue italiano está hecho con albúmina


    Lo primero que prepararemos será el lemon curd del relleno ya que es lo que más tarda en enfriarse.
    Poner en el vaso el azúcar y triturar 30 sg, vel 5_10. Echar la piel del limón, procurando que esta no tenga parte blanca para que no amargue, y triturar de nuevo 30 sg, vel. 5_10.
    Añadir los huevos, el zumo colado y la pizca de sal, remover 30 sg, vel.6 y programar 20 min, 90ºC, vel.4. Pasado ese tiempo echar  la mantequilla cortada en trozos, a través del bocal, y volver a programar 10 min, 90ºC, vel.4
    Si antes de añadir la mantequilla observáis que la crema está muy líquida los últimos 10 minutos cambiar cubilete por el cestillo para que evapore más pero no lo salpique todo. Dejar enfriar del todo. Yo directamente lo metí en un manga pastelera con boquilla redonda de 1 cm, para luego distribuir mejor la crema.

    Precalentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo. Preparar un molde poniendo en cada hueco papelitos de magdalena. Yo utilicé tanto el molde de magdalenas como los papelitos de Ikea.
    Poner en un bol la harina, la sal y el bicarbonato tamizados. Añadir el azúcar y remover para que la mezcla esté uniforme.
    En otro bol batir el huevo, el aceite, la leche y el zumo de limón hasta que esté homogéneo.
    Hacer un hueco en el medio de la mezcla de harina y verter dentro los líquidos. Añadir la ralladura de limón y mezclar, con ayuda de una espátula, sin trabajar demasiado, tan solo hasta que la crema se vea uniforme.
    Verter la preparación en los capacitos, rellenándolos hasta la mitad de su capacidad, y hornear durante unos 20 minutos, hasta que pinchándolos con una aguja esta salga limpia pero húmeda.
    Para preparar el merengue poner en un bol la albúmina junto con la mitad del agua para que se hidrate. Dejarlo reposar durante unos 20 minutos, el tiempo que tardarán en hacerse las magdalenas.
    Desmoldar las magdalenas con cuidado y dejar enfriar sobre una rejilla.
  

    Y seguiremos preparando el merengue. Poner el resto del agua junto al azúcar y llevarlo al fuego, medio, para hacer un almíbar. Cuando llegue a 100ºC empezar a montar la albúmina hidratada. Primero despacito hasta que esté disuelta toda la albúmina y después a velocidad más alta hasta que haga picos blandos. Cuando el almíbar llegue a 115ºC retirarlo del fuego y empezar a verterlo en forma de hilo sobre el merengue, sin dejar de batir y sin que el almíbar toque las varillas. Cuando esté todo integrado subir la velocidad y seguir batiendo hasta que esté frío. Meter en una manga en la que habremos puesto una boquilla sultana cerrada.


    Cuando todas las preparaciones estén bien frías comenzaremos con el montaje de los cupcakes.
    Retirar el centro de las magdalenas con un vaciador de manzanas, con cuidado de no llegar hasta el fondo y reservar la tapita de arriba. Rellenar los huecos con la crema de limón y cerrar con las tapitas reservadas.
    Colocar la manga del merengue recta en el centro de cada cupcake y apretar suavemente hasta que el merengue llegue al borde de la magdalena, pero sin salirse, entonces dejar de hacer presión y retirar la manga de golpe. Con un soplete de cocina tostar ligeramente el merengue y, después, terminar de rellenar el hueco que queda con un poco más de crema de limón.


    Puede parecer que es algo laborioso de hacer, de hecho lo es, pero os aseguro que merece la pena porque son pura delicia.
    Además, ¿a que quedan preciosos?

jueves, 25 de octubre de 2018

Galletas de castañas {Una galleta, un cuento}

    Otro otoño que llega cargado de sus ricos frutos : las castañas.
    La verdad es que no son de los frutos secos que más me gustan, pero me hacen volver a mi más tierna infancia. A esos puestos envueltos en la niebla, que apenas se intuían, mientras caminábamos en las frías tardes de domingo de la mano de mi padre. A él si le gustaban, y mucho, y nosotras nos rifábamos quien llevaría primero el cucurucho que haría que nuestras gélidas manos volvieran a entrar en calor. Veo puestos en otros lugares y no me vienen a la mente estos recuerdos pero, es llegar a Valladolid en otoño, aspirar el aroma que desprenden esos puestos y mi mente vuela de nuevo a esas entrañables escenas.


    Este mes, para el reto Una galleta un cuento, le tocaba escoger cuento a Mossets de plaer, que triunfó con sus cisnes en el reto pasado, y  Mariuca, la castañera de Juan Ferrándiz Castells ha sido el elegido.


    En uno de mis paseos por Instagram descubrí estas galletas tan adorables, del blog I sapori di Ethra. Sabía que las haría no tardando así que, cuando nos dijeron el cuento elegido, me fui corriendo a por la receta.


    Ingredientes :
  • 250 g de harina de castañas
  • 300 g de harina de repostería*
  • 200 g de azúcar glass
  • 1 huevo + 2 yemas
  • 1 pizca de sal
  • 250 g de mantequilla
  • Ralladura de un limón
  • 8 g de levadura química (tipo Royal)
    Cobertura
  • 100 g de chocolate con leche de fundir (usé Nestlé postres)
  • 50 g de nata líquida
    *En la receta original pone 250 g pero yo necesité 50 g más para poder manejar la masa. Aún así quedó una masa muy blandita, justo para no pegarse a los dedos.


    Batir la mantequilla y el azúcar hasta que esté cremosa. Añadir la ralladura, el huevo y las yemas y seguir batiendo hasta que se integren por completo. Agregar entonces las harinas, la levadura y la pizca de sal, tamizadas, y trabajar con una espátula justo hasta que la masa esté homogénea.
    Envolver en plástico y refrigerar durante una hora.
    Precalentar el horno a 180ºC con calor de arriba-abajo.
    Una vez pasado este tiempo, ir haciendo bolas con la masa, dándoles forma lo más parecido a una castaña, e ir depositando en una bandeja forrada con papel.
    Hornear, a media altura, durante unos 20 minutos.
    Dejar reposar un par de minutos en la bandeja antes de pasarlas a una rejilla para que terminen de enfriarse.
    Preparar mientras la cobertura derritiendo el chocolate, a pequeños golpes de microondas para evitar que se queme. Una vez derretido por completo verter la nata, que deberá estar a temperatura ambiente, y remover hasta que la mezcla esté homogénea.
    Sumergir la base de cada galleta en la cobertura y colocar sobre una bandeja, forrada con papel, para que se endurezca el chocolate.


    Con estas cantidades salen unas 60 galletas, dependiendo del tamaño, pero se conservan muy bien, durante unos días, guardadas en una lata hermética.

   
     Os he comentado antes que las castañas no me apasionan pero, sin embargo, estas galletas me las comería una tras otra porque os aseguro que están de muerte, tan tiernas por dentro que casi parecen bizcochitos.


    Venga, ir pasando a por una castañita y me acompañáis a ver el recopilatorio 

martes, 23 de octubre de 2018

Panecillos de hamburguesa

    Hace justo una semana, el día 16 exactamente, se celebró el Día Mundial del Pan. Mi idea era haber publicado esta entrada ese día, pero no tuve tiempo más que para subir una foto de estos panecillos a mi perfil de Instagram.


    Como dicen en mi tierra, no hay santo sin novenario. Así que, como aún estoy dentro de ese margen (por los pelos 😂😂) aquí estoy escribiendo como una loca para no dilatarlo más en el tiempo.


    La receta, que llevo preparando desde hace muuuucho tiempo y nunca me ha fallado, es de Webos fritos. Yo los he preparado con la amasadora pero si queréis hacerlos a mano o con la Thermomix pinchar en el enlace anterior que allí Susana os lo explica fenomenal.


    Ingredientes (para 8 panecillos) :
  • 500 g de harina de fuerza
  • 4 g de levadura seca de panadero 
  • 150 g de leche entera
  • 120 g de agua templada*
  • 1 huevo L*
  • 25 g de aceite de oliva virgen extra
  • 10 g de sal
  • 20 g de azúcar
  • Semillas de sésamo blanco
    *En la receta original son 125 g de agua y un huevo mediano pero, como los huevos que tenía eran tamaño L, quité un poco de agua para compensar la cantidad total de líquido.


    Poner los líquidos y la sal en el bol de la amasadora y comenzar a trabajar, con el gancho, a velocidad media hasta que esté mezclado, unos dos minutos.
    Añadir la harina, el azúcar y la levadura y seguir trabajando hasta que la masa se despegue de las paredes. Bolear y colocar en un bol ligeramente engrasado, tapar con film y dejar levar, en un sitio cálido, hasta que doble el volumen.
    Volcar sobre la superficie de trabajo, ligeramente enharinada, y cortar en 8 partes iguales. Bolear cada parte y colocar sobre una bandeja de horno cubierta con papel. Aplastarlas un poco con la palma de la mano, cubrir con un paño limpio y dejar levar de nuevo. Cuando hayan doblado casi su volumen, precalentar el horno a 220ºC, con calor de arriba-abajo.
    Pincelar cada panecillo con un poquito de agua y espolvorear el sésamo generosamente por encima, presionando un poco con la mano, sin apretar demasiado, para que se adhieran bien las semillas.
    Bajar la temperatura a 200ºC, pulverizar ligeramente las paredes del horno con agua e introducir la bandeja a media altura. Hornear durante unos 20 minutos o hasta que estén bien dorados.
    Dejar enfriar sobre una rejilla.


    Se conservan muy bien envueltos en plástico. Una vez estén fríos también podéis congelarlos.


    Nada que ver con los panecillos comprados, como los hechos en casa no haya nada, basta con ver la miga. De hecho, mi hija solamente come la hamburguesa en pan si este es de los hechos por mí.


    Tan sólo queda por decir : Bon appetit!!

martes, 9 de octubre de 2018

Brioche à tête {Reto CocinArte}

    Parece que el tiempo ya tomó conciencia de que el verano se ha acabado, regresaron los días de tonos ocres, la luz ambarina de media tarde y la temperatura bajó lo suficiente para que el hecho de encender el horno no sea considerado un acto heroico.
    Hacía tiempo que tenía mono de meter las manos en harina y ponerme a preparar pan así que, como tocaba receta dulce, comienzo la temporada panarra de la mejor manera posible, con un delicioso brioche à tête.


    El olor que desprenden recién salidos del horno hacen que te sientas transportado al país vecino y poder degustarlo, además, es como estar sentado a la mesa de la mismísima María Antonieta


    Hoy es el día de publicación del CocinArte y, en este ocasión, el cuadro que ha elegido María ha sido El columpio de Jean-Honoré Fragonard.

 
    Nada más verlo me ha venido a la cabeza la imagen de un brioche à tête en una grandiosa mesa de desayuno puesta de la manera más rococó, como mandaba la época. Mi mesa ni mucho menos es rococó, este no es precisamente mi estilo, pero disfrutar seguro que no lo hacían tanto en aquella época como lo hemos hecho nosotros, eso seguro.


    Ingredientes :
  • 50 g de agua
  • 20 g de levadura fresca de panadería
  • 500 g de harina de fuerza
  • 4 huevos L
  • 10 g de sal
  • 40 g de azúcar
  • 350 g de mantequilla
    Para glasear
  • 1 yema 
  • 1 cucharada de leche
    He elegido esta receta de Webos fritos para hacer el brioche en amasadora, que mis codos ya están lo suficientemente maltrechos para machacarlos más con un amasado manual.
    Poner en el vaso de la amasadora todos los ingredientes, menos la mantequilla, en ese orden. Esto evitará que la levadura esté en contacto directo con la sal y el azúcar hasta que comience el amasado.
    Amasar, con el gancho, a velocidad baja, durante unos 15 minutos o hasta que la masa se despegue de las paredes. Dejar fuera de la nevera mientras la mantequilla para que se vaya ablandando.
    Echar la mitad de la mantequilla, que estará sobre unos 14º, y mezclar a velocidad media. Cuando esté totalmente integrada añadir el resto de la mantequilla y seguir trabajando, a la misma velocidad, hasta que la masa  se despegue de las paredes. Si pincháis con un termómetro estará entre 22º-24º y pasará perfectamente la prueba de la membrana.
    Volcar en un bol, cubrir con plástico y dejar reposar durante 2 horas a temperatura ambiente. Meter en la nevera durante toda la noche.
    Dividir la masa en las partes que queráis y bolear. Yo la dividí en 6 de 110g y 1 de aproximadamente 500 g.
    Engrasar los moldes con mantequilla. Enharinar ligeramente la superficie de trabajo y la mano. Hacer rodar cada bola de masa con el canto de la mano formando un estrechamiento a un tercio de distancia de un extremo. Abrir un agujero en el medio de la parte grande y meter por él la parte más pequeña. Pero como una imagen vale más que mil palabras, seguro que lo entenderéis mejor viendo las siguientes fotos


    Meter en los moldes presionando un poco para adaptar la masa a ellos e hincar el índice para terminar de marcar la cabeza.
    Batir la yema y la leche del glaseado y pincelar con cuidado la superficie.
    Dejar reposar en un lugar templado para que leven.
    Cuando casi doblen su tamaño precalentar el horno a 180ºC. Volver a pincelar y hornear durante 15 minutos. Bajar la temperatura a 160ºC. Dejar otros 10 minutos los pequeños y 20 minutos el grande.
    Sacar, desmoldar con cuidado y dejar terminar de enfriar sobre una rejilla.


    Ya veis que a mis brioches pequeños la cabeza les quedó bastante poco pronunciada, casi como que estuvieran jugando al escondite 😂😂 Pero muy ricos estaban, eso sí.


    La miga lo dice todo ¿a que sí?


viernes, 5 de octubre de 2018

Buñuelos de bacalao. Tres en raya con mosaico de aliolis de Susi Díaz

    Parece que, por fin, el otoño comienza a sentirse por estas tierras. Ya no apetecen tanto los platos fríos, tampoco hace para abusar de las preparaciones más contundentes así que lo ideal es quedarse en un término medio. Y en ese punto es donde se encuentra esta delicia que hoy os traigo : unos deliciosos buñuelos de bacalao.


    La manera de presentarlos es un poco diferente de la habitual ya que he intentado recrear uno de los platos que tiene en la carta La Finca, el restaurante Susi Díaz en Elche, que es la Chef propuesta para este mes en Cooking the Chef. O por lo menos tenía en el 2013 que es cuando estuvo en él Cristina Martínez y nos lo contaba en su blog Garbancita (pincha aquí)


    Aunque la presentación es novedosa la receta de los buñuelos es la que llevo haciendo desde hace unos cuantos años, esta del blog Webos fritos, sólo que en menor cantidad, porque están deliciosos y siempre siempre quedan bien.
    Ingredientes :
    Para los buñuelos
  • 125 g de agua
  • 25 g de mantequilla
  • 25 g de manteca de cerdo
  • 3 g de levadura química (tipo Royal)
  • 85 g de harina
  • 2 huevos L
  • 150 g de migas de bacalao desaladas
  • 1 cucharadita de perejil fresco picado
  • Aceite de oliva virgen para freír
 
    Con los aliolis no me he complicado la vida, he comprado alioli comercial y le he ido añadiendo los distintos condimentos para hacerlos de sabores.
    Ingredientes :
    Para los aliolis
  • 8 cucharadas de alioli
  • 1/4 de cucharadita de hierbas provenzales secas en polvo
  • 1/4 de cucharadita de curry
  • 1/4 de cucharadita de pimentón agridulce
  • 1/4 de cucharadita de zumo de limón
  • La ralladura de medio limón
 
    Lo primero prepararemos los aliolis. Repartir en cuatro boles el alioli, poniendo 2 cucharadas en cada uno. Añadir, y remover hasta integrar, en el primero las hierbas provenzales, en el segundo el curry, en el tercero el pimentón y en el cuarto el zumo y la ralladura de limón. Tapar con plástico y reservar en la nevera hasta el momento de servir.
    Para preparar los buñuelos primero coceremos, durante 5 minutos, el bacalao desalado con un chorrito de leche. Limpiar de piel y posibles espinas, desmigar y reservar. En la receta original lo cocina con agua pero haciéndolo en leche queda algo más suave.
    Calentar en un cazo el agua, la mantequilla y la manteca hasta que rompa a hervir. Retirar del fuego y echar de golpe la harina junto con la levadura. Remover con una espátula hasta que quede bien mezclado y dejar enfriar un rato.
    Cuando haya perdido calor echar los huevos uno a uno batiendo entre cada adicción, hasta que no esté totalmente integrado el primero no añadir el siguiente. Agregar el bacalao y el perejil e integrar a la masa. Es una pasta choux con bacalao y perejil añadido.
    Poner abundante aceite en una sartén y calentar a fuego medio-bajo. Coger porciones de masa, del tamaño de una nuez, redondearlas un poco con ayuda de dos cucharillas y freír en el aceite templado sin echar demasiados de cada vez. Voltearlos para que se doren por igual y sacarlos a un colador para que escurran. Colocarlos sobre papel para retirar el posible exceso de grasa que les quede.


    Acompañar con los aliolis de sabores y servir antes de que se enfríen. Con lo que me gusta a mí el bacalao no me puedo resistir a ir comiéndome uno de camino a la mesa, jejjeje.


    ¿Véis que huequitos han quedado? Y están de ricos que no les hace falta ni el acompañamiento. Y ya que hablo de acompañar ¿os venís conmigo a ver el recopilatorio del reto? Sí, pues vamos allá, yo mientras sigo dándole a los buñuelos, jejjeje.


    Aunque, pensándolo mejor, con los aliolis están bárbaros!!!