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Mostrando entradas con la etiqueta Claras de huevo. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 12 de febrero de 2025

Financiers de mandarina y clavo

    Desde varias semanas antes de San Valentín las redes se llenan de corazones y los colores que predominan son el rosa y el rojo. Yo creo que no hay nada más amoroso, y que demuestre mejor el cariño hacia los nuestros, que preparar algo especialmente rico para que lo disfruten a tope. 

    Así que en el blog, por lo menos este año, no habrá corazones, ni se teñirá de rosa o rojo sino de naranja, ya que la delicatessen elegida para la ocasión ha sido unos financiers de mandarina y clavo, que están para relamerse de gusto. Vamos, que seguimos disfrutando de productos que están en plena temporada.

    Ingredientes :

  • 100 g de mantequilla
  • 60 g de harina
  • 90 g de almendra molida
  • 110 g de azúcar glas + para espolvorear
  • 30 g de miel
  • 1 pizca de sal
  • 1/4 de cucharadita de clavo molido
  • 2 cucharaditas de ralladura de mandarina
  • 2 cucharaditas de zumo de mandarina
  • 120 g de claras de huevo 

    Lo primero será preparar la mantequilla dorada. Poner en un cazo a fuego medio y dejar cocinar hasta que adquiera un color avellana, retirando la espuma según vaya saliendo. Apartar del fuego, añadir la miel, mezclar bien y dejar atemperar.

    Calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo. Engrasar los moldes con spray desmoldante.

    Poner en un bol las harinas tamizadas, la sal, el clavo molido, la ralladura y el glas. Agregar las claras de una en una, integrando bien entre cada adicción. Verter la mantequilla y remover, con ayuda de una espátula, hasta que la masa esté homogénea. Por último añadir el zumo e integrar por completo.

    Verter la mezcla en los moldes elegidos. Yo elegí uno de 9 cavidades rectangulares y, aunque es de silicona, lo engrasé para no tener ningún riesgo de que se pudiera pegar.

    Cocer unos 35 minutos, a media altura de horno, hasta que estén bien dorados. Dejar enfriar por completo sobre una rejilla antes de desmoldar.

    Espolvorear con más glas justo antes de servir.

    Fuente : Adaptada de Adopte un gateau

viernes, 8 de septiembre de 2023

Sándwiches de helado de leche merengada

    Parece que este verano se va a alargar aunque las temperaturas, a días, nos hayan dado una ligera tregua, por lo que sigue apeteciendo comer platos fresquitos. Así que no nos queda otra que  retrasar el cuchareo hasta que bajen las temperaturas, pero ¡ay, cuándo bajen! Cuando bajen nos vamos a tirar a ello de cabeza. De momento, nos conformaremos con cosas tan deliciosas como los heladitos que hoy os traigo.

    Hace mucho tiempo me aficioné a la leche merengada así que en el blog no podía faltar, lo que no me explico ni yo misma es cómo no estaba la receta publicada todavía, pero con el tiempo todo llega y aquí tenéis la prueba. 

    La idea de publicarla en forma de helado la tenía clara desde que trajeron unos biscuits en una oferta especial en Bofrost, la empresa de congelados que me sirve a domicilio. Cuando encontré en Mercadona las galletas de canela idénticas a las que esos heladitos tenían fui cuando me decidí a reproducirlos en versión casera.

    Ingredientes :

  • 500 ml de leche entera
  • 200 ml de nata de montar
  • 55 g de azúcar
  • 20 g de azúcar glass
  • 2 cucharadas de azúcar invertido (opcional)*
  • 1 palo de canela
  • La piel de 1/2 limón (sin la parte blanca, sólo la amarilla)
  • 2 claras de huevo L
  • Galletas de canela redondas
  • Canela en polvo (opcional)
    *El azúcar invertido sirve para evitar que en el helado se formen cristales de hielo. También podéis utilizar miel pero ésta le dará sabor.

    En un cazo poner la leche, el palo de canela, la piel de limón y 40 g de azúcar. Llevar a fuego medio, remover hasta que se disuelva el azúcar y dejar hasta que rompa el hervor. Retirar del fuego, añadir el azúcar invertido, remover y dejar infusionar hasta que se enfríe. Cuando esté a temperatura ambiente, retirar el palo de canela y la piel del limón. 

    Montar las claras con los 15 g de azúcar restante, hasta obtener picos fuertes, y mezclar ambas preparaciones cuidadosamente. Montar la nata con el azúcar glass e integrar con movimientos envolventes para que la mezcla se baje lo menos posible. Meter en la nevera por lo menos 2 horas, mejor toda la noche, y mantecar en la máquina heladera hasta que esté coja la textura adecuada. 

    Si no disponéis de máquina una vez refrigerada la mezcla verter en una fiambrera y congelar. Sacar cada media hora y romper los cristales de hielo que se hayan formado montando de nuevo la mezcla. Repetir 4 ó 5 veces hasta que esté cremoso.

    Para montar los sándwiches, ir poniendo las galletas del revés en un molde cilíndrico de la misma medida que ellas. Pasar a una manga una parte del helado, cubrir cada galleta con él, espolvorear con un poco de canela en polvo (yo no lo hice) y tapar con otra galleta. Meter en bolsitas individuales, o cubrir con plástico cada sándwich, e ir colocándolos en una fiambrera. Tapar y volver a llevar al congelador hasta un ratito ante de servir.

lunes, 27 de marzo de 2023

Angel Food Cake de naranjas sanguinas y arándanos rojos

    Este año se me ha echado el tiempo encima y casi se me pasa la temporada de naranja sanguina sin publicar ninguna receta que la incluyera, con lo fotogénicas que son y, sobre todo, lo riquísimas que están. En esta primera receta que os traigo las naranjas que encontré no estaban demasiado rojas pero aún así su sabor seguía siendo delicioso. 

    Me ha sorprendido gratamente la mezcla de estos ingredientes ya que el resultado no tiene nada que ver con el dulzor que esperas encontrar en este tipo de pastel. La acidez que le aporta los arándanos rojos combina a la perfección con la delicada dulzura de las sanguinas consiguiendo el punto justo de ambos sabores conservando la etérea textura que le caracteriza.

    Ingredientes :

  • 300 g de claras de huevo 
  • 1 cucharadita de crémor tártaro
  • 1 pizca de sal
  • 200 g de azúcar
  • 2 cucharaditas de mermelada de naranja dulce
  • 100 g de harina
  • Ralladura de una naranja sanguina
  • 100 g de arándanos rojos deshidratados
    Para el glaseado
  • 120 g de azúcar glass
  • 1,5 - 2 cucharadas de zumo de naranja sanguina

    Lo primero que tendremos que hacer es lavar y secar muy bien los arándanos y cortarlos en trozos más pequeños, yo los partí en dos y los más gordos en tres. Lavar concienzudamente la naranja y secar antes de rallar su cáscara y exprimir el zumo de media. Reservar. Echar en un cuenco el azúcar y la ralladura y trabajar con las puntas de los dedos hasta que el azúcar quede totalmente impregnado del aceite de la ralladura y reservar. Tamizar la harina y reservar.


    Calentar el horno a 175ºC, con calor de arriba-abajo.

    Echar las claras en un bol amplio. Espolvorear por encima el crémor tártaro y la sal. Empezar a batir, a velocidad baja, hasta que empiecen a espumar y el crémor esté totalmente integrado. Subir a velocidad media y batir hasta que se empiecen a formar picos blandos. Ir añadiendo el azúcar antes preparado a cucharadas, subir la velocidad y seguir batiendo hasta que el merengue esté brillante y forme picos duros. Agregar la mermelada e integrar. Bajar de nuevo la velocidad, espolvorear la harina sobre el merengue y trabajar hasta que la mezcla esté uniforme. Añadir los arándanos e integrar, con ayuda de una espátula para que queden repartidos uniformemente. 

    Volcar la masa en el molde de Ángel sin engrasar. Alisar la superficie y meter sobre la rejilla del horno, procurando que quede a una altura centrada. Dejar cocer durante unos 40 minutos o hasta que esté bien cocido, la superficie cuando se toque no se pegue a los dedos y pinchando con una aguja cerca del centro ésta salga limpia. Sacar del horno y girarlo boca abajo, dejándolo reposar sobre las patitas del molde por lo menos durante una hora. 

    Para desmoldarlo pasar una puntilla por todo el borde para despegarlo de las paredes del molde, girarlo y dejar terminar de enfriar sobre un plato en el cual, previamente, habréis espolvoreado con azúcar glass. Una vez totalmente frío prepararemos el glaseado, mezclando bien los ingredientes del mismo, y bañar con él la superficie del bizcocho. 

    Dejar que se seque un poco el glaseado antes de llevarlo a la mesa y preparaos para disfrutar de lo lindo porque está rico no, lo siguiente... vaya, como para ponerle un piso, jejjejeje. 

jueves, 24 de marzo de 2022

Madeleines de naranja sanguina

    Este año parece que la primavera ha entrado cargadita de agua y, a pesar de que es una de mis estaciones preferidas aún con lluvia, ya voy echando de menos el reflejo del brillo del sol en las flores recién brotadas. Reconozco que hace mucha pero que mucha falta el agua pero, con la de años que llevo viviendo en Valencia, ya no estoy acostumbrada a tener tantos días sin ver el sol y, la única manera que se me ocurre de alegrar la situación y levantarme un poco el ánimo es con algún dulce capricho como estas madeleines que hoy os traigo.

    Y, con ellas, doy por finalizadas las recetas con naranja sanguina, hasta que vuelvan a estar de temporada, ya que están preparadas con la última de las naranjas que me quedaba. 

    Ingredientes :

  • 100 g de mantequilla
  • 40 g de harina
  • 100 g de azúcar glass
  • 40 g de almendra molida 
  • 3 claras de huevos grandes*
  • 1/2 cucharada de miel de azahar
  • 25 ml de zumo de naranja sanguina
  • Ralladura de 1 naranja
    Para el glaseado :

  • 75 g de azúcar glass
  • 1 cucharada de zumo de naranja sanguina
  • Pétalos de flores de aciano
    * Utilicé 3 y 1/2 claras pasteurizadas

    Cortar la mantequilla en cuadraditos y ponerla a derretir en un cazo a fuego medio. Dejarla cocinar hasta que se tueste, retirando la espuma que vaya saliendo de vez en cuando, teniendo cuidado de que los residuos sólidos no se quemen. Cuando tenga color avellana retirar del fuego, colar y dejar templar.  

    En la receta original tamiza la harina junto al azúcar glass y a la almendra molida pero, como mi almendra molida no estaba muy fina, lo que hice fue triturarla junto al azúcar glass, dándoles un par de golpes de turbo en la Thermomix igual que hago cuando preparo macarons, y luego lo añadí a la harina tamizada. Añadir la ralladura a esta mezcla.

    Batir las claras, hasta que estén semi montadas, y agregar la mezcla de harina anteriormente preparada, e integrar con una varilla. Verter la mantequilla avellana, la miel y el zumo y mezclar bien.

    Tapar y dejar reposar en la nevera durante 2 horas por lo menos. Pasado ese tiempo, calentar el horno a 190ºC. Engrasar los moldes, para que no se peguen las madeleines, y rellenarlos casi por completo ya que, al no llevar ningún tipo de impulsor, no van a subir demasiado. Hornear 15-16 minutos o hasta que los bordes comiencen a dorarse. Sacar del horno y dejar reposar unos minutos antes de desmoldarlas. Pasarlas a una rejilla para que se enfríen. 

    Una vez frías por completo prepararemos el glaseado echando al azúcar glass el zumo, poco a poco y sin dejar de remover, hasta obtener una consistencia espesa. Ir mojando una parte de cada madeleine en el glaseado y decorar con algunos pétalos de aciano. Colocar sobre una bandeja forrada con papel y dejar reposar hasta que el glaseado se haya secado.

    Con esta deliciosa tentación y un té o café bien calentito puede llover todo lo que quiera que no va a conseguir que se nos borre la sonrisa de la cara ¿no os parece?

    Fuente : Loleta

viernes, 21 de enero de 2022

Angel Food Cake de naranja, con naranja confitada y pepitas de chocolate

     Hacía mucho tiempo que no preparaba un Angel Food, a pesar de ser uno de los bizcochos que más me gustan, así que con un bote de claras al borde de su fecha de caducidad, los restos de la naranja confitada que no utilicé para hacer el roscón de reyes y unas mini pepitas de chocolate que tenía por casa se ha obrado la magia celestial y voilà... uno de los Angeles más deliciosos de los que he preparado hasta ahora. 

    No sé si esto contará como cocina de aprovechamiento pero, desde luego, aprovechar nos ha aprovechado un rato largo, jejjeje.

    Ingredientes :

  • 9 claras de huevo pasteurizadas 
  • 100 g de harina tamizada
  • 200 g de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharadita de cremor tártaro
  • 1 cucharadita de esencia de naranja
  • 50 g de naranja confitada troceada fina
  • 50 g de mini pepitas de chocolate
  • 2 gotas de colorante naranja (usé Naranja eléctrico de Americolor)

    
Precalentar el horno a 175º
    Tamizar la harina.
    Batir las claras, a velocidad baja, junto a la sal y al cremor tártaro, hasta que este último esté totalmente disuelto, aproximadamente durante 1 minuto.
    Subir la velocidad hasta que se formen picos blandos. Bajar de nuevo la velocidad e ir incorporando el azúcar a cucharadas. Deberán quedar unas claras brillantes y firmes. Incorporar la esencia y el colorante y batir, a velocidad media, durante 1 minuto.
    Bajar la velocidad y agregar la harina, poco a poco, hasta que esté integrada. Deberá tener un aspecto suave y esponjoso.

    Añadir los trocitos de naranja confitada y las pepitas de chocolate y mezclar con delicadeza, con ayuda de una espátula y con movimientos envolventes, para que no se baje la mezcla, y verter uniformemente en un molde de corona sin engrasar. 

    Hornear 40 minutos. Comprobar que está hecho tocándolo para ver si está firme y pinchando cerca del centro con una brocheta.
    Retirar del horno y darle la vuelta, poniendo el molde sobre sus patitas, y dejar que enfríe, por lo menos una hora.
    Pasar un cuchillo por los lados y el borde del tubo y desmoldarlo en un plato. Dejar que se termine de enfriar por completo sobre una rejilla.

    El único problema que le veo a esta delicia es que es visto y no visto y voy a tener que repetirlo no tardando mucho porque me ha sabido a bien poco, jejjejje.


miércoles, 29 de diciembre de 2021

Financiers de frambuesa y almendra

    La última receta del año, por supuesto, tenía que ser dulce ya que no puede haber celebración sin acabar con un postre y estos financiers son de los más rico que he probado este año. Bueno, o uno de los mejores por lo menos, que el nivel está muy muy alto, jejjeje.


     Hacía tiempo que los tenía echado el ojo ya que la combinación de almendra y frambuesa me parece de las mejores que existen pero cuando, además, la receta incluye el delicado y sutil sabor de la mantequilla dorada cualquier dulce pasa a otro nivel volviéndose sublime.

    Ingredientes :

  • 100 g de mantequilla
  • 60 g de harina
  • 90 g de almendra molida
  • 120 g de azúcar glass + para espolvorear
  • 30 g de miel
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharadita de pasta de vainilla
  • 4 claras de huevo (120 g aprox.)
  • 18-27 frambuesas*
  • Almendra laminada
    *La cantidad de frambuesas es orientativa ya que dependerá del tamaño del molde que utilicemos así como el calibre de las frambuesas.


    Lo primero será preparar la mantequilla dorada, poniéndola en un cazo a fuego medio. Dejarla cocinar hasta que adquiera un color avellana, retirando la espuma según vaya saliendo. Retirar del fuego, añadir la miel, mezclar bien y dejar atemperar.

    Calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo. Engrasar los moldes con spray desmoldante.

    Poner en un bol las harinas tamizadas, la sal y el glass. Agregar las claras de una en una, integrando bien entre cada adicción. Verter la mantequilla y la vainilla y remover, con ayuda de una espátula, hasta que la masa esté homogénea.

    Verter la mezcla en los moldes elegidos. Yo elegí uno de 9 cavidades rectangulares y, aunque es de silicona, lo engrasé para no tener ningún riesgo de que se pudiera pegar.

    Poner 2 ó 3 frambuesas en cada uno, yo puse 2 porque eran muy grandes, y espolvorear con la almendra laminada.

    Cocer de 35 a 40 minutos, a media altura de horno, hasta que estén bien dorados. Dejar enfriar por completo sobre una rejilla antes de desmoldar.


    Parece ser que pueden aguantar en perfecto estado durante varios días guardados en una caja metálica hermética... pero a mí no me ha dado tiempo a comprobarlo ya que han durado un suspiro, jejjeje.

    Fuente : Adopte un gateau

martes, 23 de febrero de 2021

Raspberry Angel Food Cake

     Con casi 10 días de retraso os traigo una propuesta para los enamorados, jejjeje. Porque yo soy rebelde y, en mi rebeldía, me niego a que me digan que tengo que celebrar ese día en una fecha concreta. Además soy de los que piensan que el amor debe celebrarse a cada momento de cada día. 


    Después de esta arenga tan revolucionaria os cuento que esta delicia la preparé la semana del 14 pero no me nació publicarla entonces. Sin embargo, no podía dejar pasar mucho tiempo en hacerlo porque, de los Angel Cake que llevo hechos hasta ahora, éste se ha sido el que más me ha gustado, los ha superado a todos y, además, con nota. Cierto es que esta era la segunda vez que lo preparaba pero, la vez anterior, las fotos no me salieron todo lo bien que yo esperaba y fue difícil parar a mis fieras sin que metieran el cuchillo y se lanzaran a por él, jejjeje. En esta ocasión me ha quedado subidito de tono, se me fue la mano con el colorante, aunque tengo que reconocer que ese color rosa chicle que tenía resultó impactante pero muy cuqui, por lo menos a mí me lo parece así ¿Qué os parece a vosotros?


    Ingredientes :

  • 9 claras de huevo pasteurizadas 
  • 100 g de harina tamizada
  • 200 g de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharadita de cremor tártaro
  • 1 y 1/2 cucharaditas de pasta de frambuesa
  • 3 cucharadas de frambuesa liofilizada
  • Colorante rosa (usé Claret de Sugarflair)


    Precalentar el horno a 170º
    Tamizar la harina.
    Batir las claras, a velocidad baja, junto a la sal y al cremor tártaro, hasta que este último esté totalmente disuelto, aproximadamente durante 1 minuto.
    Subir la velocidad hasta que se formen picos blandos. Bajar de nuevo la velocidad e ir incorporando el azúcar a cucharadas. Deberán quedar unas claras brillantes y firmes. Incorporar la pasta de frambuesa y batir, a velocidad media, durante 1 minuto.
    Bajar la velocidad y agregar la harina, poco a poco, hasta que esté integrada. Deberá tener un aspecto suave y esponjoso.
    Añadir la frambuesa liofilizada y mezclar con delicadeza, con ayuda de una espátula y con movimientos envolventes, para que no se baje la mezcla, y verter uniformemente en un molde de corona sin engrasar. 

    Hornear 40 minutos. Comprobar que está hecho tocándolo para ver si está firme y pinchando cerca del centro con una brocheta.
    Retirar del horno y darle la vuelta, poniendo el molde sobre sus patitas, y dejar que enfríe, por lo menos una hora.
    Pasar un cuchillo por los lados y el borde del tubo y desmoldarlo en un plato. Dejar que se termine de enfriar por completo sobre una rejilla.