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lunes, 6 de abril de 2026

Tarta de zanahoria y naranja sanguina

    No podía acabar la Pascua sin traeros esta maravilla de tarta porque, si ya una Carrot Cake normal está rica, al añadir a la mezcla naranja sanguina ya está para volverse loco ¿Qué tendrá la naranja sanguina que casa bien con casi todo?

    Ingredientes :

  • 2 huevos L
  • 200 g de azúcar moreno
  • 60 ml de zumo de naranja sanguina
  • 1 cucharada de ralladura de naranja sanguina
  • 125 g de aceite de girasol
  • 150 g de harina
  • 60 g de almendra molida
  • 1 cucharadita de canela molida
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 150 g de zanahoria rallada
    Para la crema de queso y naranja sanguina

  • 250 g de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 120 g de mantequilla en pomada
  • 250 g de azúcar glass
  • 30 ml de zumo de naranja sanguina, colado
  • 1/2 cucharadita de pasta de vainilla
    Para adornar :

    Zanahorias de azúcar, conejitos o huevitos de chocolate, confites... lo que más os guste.

    Primero prepararemos el bizcocho. Tamizar la harina junto a la canela, el bicarbonato, la levadura y la sal. Añadir la almendra molida y remover hasta que esté homogéneo. Reservar. 

    Engrasar una molde de 20cm de diámetro con spray desmoldante o encamisarlo con mantequilla y harina. Calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo.

    Batir los huevos con el azúcar hasta que blanqueen y estén espumosos. Verter el aceite sin  dejar de batir y, cuando esté totalmente integrado, añadir el zumo y la ralladura y mezclar. Agregar los ingredientes secos e incorporar con ayuda de una espátula. Echar la zanahoria e integrar.

    Verter la masa en el molde preparado y hornear, a media altura, durante aproximadamente 45 minutos, hasta que al pincharlo con la punta de un cuchillo ésta salga húmeda pero sin restos de masa cruda. Sacar del horno y dejar reposar 10 minutos. Desmoldar sobre una rejilla y dejar enfriar por completo. 

    Una vez frío del todo, lo envolveremos en plástico de cocina y lo meteremos en la nevera. A mí me gusta prepararlo el día anterior de rellenarlo para que la miga se termine de asentar.

     Al día siguiente prepararemos la crema del relleno y montaremos la tarta. 

    En un bol poner la mantequilla junto el glass y batir hasta que esté bien cremosa. Añadir el queso, bien frío, el zumo y la vainilla y batir, a velocidad alta, hasta que esté bien integrado y quede una crema sedosa. Meter en una manga con boquilla de estrella y reservar en la nevera.

    Cortar el bizcocho en tres partes. Poner una de capa del bizcocho en el plato de servir y rellenar con un tercio de la crema de queso de la manga preparada. Alisar y colocar encima la segunda capa de bizcocho. Repetir de igual manera con otro tercio de la crema y la última capa de bizcocho. Con el resto de la crema, hacer rosetones en la parte superior y terminar de decorar al gusto. Yo utilicé, como podéis ver en las fotos, zanahorias de azúcar y conejitos de chocolate.  Meter la tarta en la nevera hasta el momento de servir. 

    Fuente: Bizcocho de Donde Mauge


miércoles, 9 de noviembre de 2022

Crema de zanahorias, boniato, tomillo y miso blanco

    Parece que esta vez va en serio que el otoño, por fin, se quiere instalar por estos lares. Por lo menos, las temperaturas han descendido lo suficiente como para empezar a comer de cuchareo y, aunque en mi casa lo del cuchareo no dejamos de practicarlo en todo el año, ahora es cuando realmente empieza a apetecer hacerlo. 

    La crema que hoy os traigo es ideal para estas temperaturas cambiantes de un día para otro porque está igual de rica templada que bien caliente. Como el sabor que tienen los boniatos me encanta, además de aprovechar que están en plena temporada, he pensado que no estaría nada mal si éste fuera el ingrediente principal de la crema, así que ha sido "pensat i fet" como dicen por aquí.


     Ingredientes :

  • 250 g de zanahorias
  • 150 g de cebolla
  • 500 g de boniatos rojos
  • 500 ml de agua
  • 1 cucharada de hojas de tomillo fresco
  • 2 cucharadas de miso blanco
  • 100 ml de crème fraîche
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo
  • Semillas de sésamo negro  

    Pelar la cebolla, las zanahorias y los boniatos. Picar la cebolla fina, partir las zanahorias en rodajas y los boniatos en cuadraditos. En una cazuela poner el aceite y pochar la cebolla a fuego medio. Cuando comience a estar blanda añadir las zanahorias y los boniatos y rehogar. Verter el agua, echar el tomillo, salpimentar y, cuando arranque el hervor, bajar a fuego mínimo, tapar y dejar cocer hasta que la verdura esté blanda, unos 20 minutos.

    Apartar del fuego y triturar hasta que esté fino. Agregar la crème fraîche, reservando un par de cucharadas para finalizar el plato, y las cucharadas de miso y volver a triturara hasta que esté uniforme. Rectificar de sal, si hiciera falta, y repartir en los platos. Decorar con la crème fraîche reservada y unas ramitas de tomillo fresco. Espolvorear un poco de sésamo negro por encima y servir antes de que se enfríe. Se puede volver a calentar pero, debido a que tiene miso, no debe llegar a hervir. 

    También podéis decorar los platos haciendo unas flores en unas cuantas de las rodajas de zanahoria. Tan solo tendréis que retirar unas cuantas antes de triturar la crema y darles forma con la puntita de un cuchillo. Es algo laborioso pero queda taaan bonito ¿no os parece?


viernes, 22 de abril de 2022

Sopa de zanahorias y naranja sanguina

    Ya sé que en las dos anteriores recetas preparadas con naranja sanguina os decía que iban a ser las últimas de esta temporada pero, aunque esto se va pareciendo cada vez más al cuento de Pedro y el lobo, os aseguro que ésta es la definitiva y será la última ultimísima receta, jejjejje. Y es que es difícil resistirse a comprarlas, aunque estén a precio de oro, con lo riquísimas que están.

    Después de la Semana Santa tan espléndida que hemos tenido, en prácticamente todo el territorio nacional, nada hacía pensar que iban a volver el frío y las lluvias y, aunque ya deberíamos de saber que la primavera es caprichosa, no nos ha sentado nada bien... por lo menos a mí no lo ha hecho. Y, como siempre digo, lo mejor para entonar el cuerpo es el cuchareo.

    Ingredientes :

  • 1 cebolla
  • 500 g de zanahoria
  • 2 patatas medianas
  • 500 ml de agua
  • 100 ml de zumo de naranja sanguina
  • 3 cortadas de panceta fresca
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • Sal 
  • Pimienta negra de molinillo

    Pelar y trocear la cebolla finamente. Pelar las zanahorias y las patatas y cortarlas en trozos.

    Poner una cazuela con el aceite a fuego medio. Añadir la cebolla y cocinar hasta que esté pochada. Echar los trozos de zanahoria y de patata y rehogar. Verter el agua, salpimentar y llevar a ebullición. Poner a fuego bajo, tapar y dejar cocer hasta que estén blandas, unos 20-25 minutos. Retirar del fuego, agregar el zumo y triturar hasta que esté bien fino. Rectificar de sazón si hiciera falta, volver a calentar a fuego suave, removiendo de vez en cuando, tapar y reservar en caliente.

    Cortar la panceta en tiras finas y cocinar en una sartén sin grasa, a fuego medio-alto, removiendo de vez en cuando, hasta que esté dorada y crujiente. Sacar, escurrir y poner en un plato cubierto con papel absorbente para retirar el exceso de grasa.

    Echar la sopa en los platos y repartir la panceta por encima. Terminar de decorar con unas hojas de perejil o de las mismas zanahorias, como ha sido mi caso. Servir antes de que se enfríe.

lunes, 8 de marzo de 2021

Crema de tupinambos y zanahorias con pesto de sus hojas y avellanas

     Aunque estemos en los últimos coletazos del invierno siguen los días desapacibles, donde el frío y la lluvia parece que no quieran dejar de acompañarnos. Nada apetece más que reconfortar el cuerpo y hacerle entrar en calor con un rico plato de cuchara, con lo que nos gusta el cuchareo y lo bien sienta. Así que, como esta tarde se está poniendo fría fría, os voy dejando una cremita rica y contundente que seguro que os entona a tope.


    Hacía tiempo que no encontraba tupinambos en el mercado y es que tengo que reconocer que últimamente me dejo caer poco por allí... bueno, por allí y por cualquier otro sitio, que esto de la pandemia me está pasando factura. Pero a lo que íbamos, que el otro día los encontré y no me pude resistir a llevarme unos cuantos para casa, además de un buen manojo de zanahorias cuyas hojas eran ideales para hacer un pesto de acompañamiento. Aquí os dejo el resultado de lo que hice con todo ello. Vamos pues al lío.


    Ingredientes :

    Para la crema

  • 1 cebolla mediana
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 300 g de tupinambos
  • 300 g de zanahorias
  • 500 ml de agua
  • 200 ml de nata líquida
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida

    Para el pesto

  • 1 taza de hojas de zanahorias
  • 1 diente de ajo pequeño
  • 1 puñado de avellanas tostadas + unas pocas para adornar los platos
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharada de parmesano rallado
  • 1 chorrito de aceite de oliva virgen extra

    Lo primero preparemos la crema. 
    Pelar y picar fina la cebolla. Poner en una cazuela el aceite a fuego medio. Cuando esté caliente echar la cebolla y dejar sofreír bien. Mientras la cebolla se pocha, pelar y picar en cuadraditos las zanahorias y los tupinambos. Añadir ambos a la cazuela y rehogar ligeramente antes de verter el agua. Salpimentar y llevar a ebullición. Bajar el fuego al mínimo, tapar y dejar cocer hasta que todo esté bien blando. Apartar del fuego y, mientras dejamos que baje un poco la temperatura, prepararemos el pesto.

    Lavar concienzudamente las hojas de zanahoria. Retirar los tallos e ir echándolas en el vaso de una picadora. Añadir el ajo pelado y cortado en trozos, las avellanas, el parmesano rallado, una pizca de sal y un poquito de aceite. Triturar hasta que se forme una pasta e ir añadiendo más aceite, en hilo, hasta que esté bien ligada y tenga la textura deseada. Pasar a un bote con cierre hermético y tapar. Golpear el resto de las avellanas y reservar.

     Una vez que haya bajado la temperatura de las verduras, agregar la nata y triturar hasta que tenga una textura bien fina. Volver a llevar al fuego para que se caliente de nuevo. Rectificar de sazón y servir enseguida para que no se enfríe.

    Repartir en los platos, echar un poco de pesto en el medio de cada uno y espolvorear con las avellanas troceadas por encima.

    Fuente : Pesto, adaptado de Patty's Cake

martes, 20 de octubre de 2020

Sopa especiada de zanahoria, hojas de lima kaffir y leche de coco

     Parece que ahora sí que se ha instalado definitivamente el frío entre nosotros por lo que se tercia la comida de cuchareo ¿no os parece? 

    Hoy os traigo una sopita calentita, pero no una sopa cualquiera sino una muy muy especial y exótica y es que, con las especias que lleva, sería capaz hasta de hacer levantarse a un muerto, jejjeje.

    Pero vamos al lío

    Ingredientes :

  • 1 kg de zanahorias medianas
  • 1 cebolla grande
  • 3 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de jengibre fresco picado
  • 1 palo de citronella
  • 3 hojas de lima kaffir
  • 2 cucharadas de aceite de coco
  • 1 cucharadita de curry en polvo
  • 1/2 cucharadita de cúrcuma en polvo
  • 1 cucharada de tallos de cilantro picados
  • 1 litro de agua
  • 310 ml de leche de coco
  • 1 cucharadita de sal

    Para acompañar

  • Hojas de cilantro picadas
  • 125 g de queso Halloumi
  • Pimienta d'Espelette en polvo


    Envolver la citronella, partida por la mitad a lo largo y cortada en trozos de unos 5 cm de largo, y las hojas de lima en un trozo de gasa y atarlo bien. Pelar y picar la cebolla, los ajos y las zanahorias.

    Calentar en una cazuela el aceite de coco a fuego medio, añadir la cebolla picada y rehogar hasta que esté dorada. Agregar el ajo, el jengibre y la sal y dejar cocinar 2 ó 3 minutos más bajando el fuego. 

    Espolvorear el curry, la cúrcuma y los tallos de cilantro picados por encima, remover para integrar y añadir las zanahorias. Verter el agua, la leche de coco (reservando unas cuantas cucharadas para la presentación final del plato) y el atadillo de citronella y hojas de lima. Subir el fuego y llevar a ebullición. Tapar, poner a fuego lento y dejar cocer unos 20 minutos o hasta que las zanahorias estén blandas. Apartar del fuego, retirar el atadillo y triturar hasta que esté suave y aterciopelada. Rectificar de sal si fuese necesario.

    Lonchear el queso halloumi y pasar por una plancha caliente. Cortar en cubos y reservar en caliente.

    Verter la sopa en boles. Regar cada uno con un poco de la leche de coco reservada. Añadir unos cuantos cubos de halloumi y espolvorear con hojas de cilantro picadas y una pizca de pimienta d'Espelette.


     Fuente : Adaptada del blog Seven spoons (Tara O'Brady)

domingo, 26 de julio de 2020

Bizcocho de zanahoria y almendra con glaseado de queso

    Otro año que me queda pendiente de publicar la tarta de Santiago pero este año ha sido por causa de fuerza mayor. Después del tute que le dí al horno durante el confinamiento, parece que se ha querido jubilar antes de tiempo y el cristal de la puerta reventó. Después de una infructuosa busqueda de la puerta me he encontrado con que no hay repuesto por ningún lado así que no me ha quedado otra que resignerme y comprarme un horno nuevo que, espero, me instalen en unos días.
    Mientras tanto os dejo este bizcocho que horneé durante la cuarentena y, por lo menos, algo de almendra también lleva y está impresionantemente rico. Una buena manera de comenzar el domingo.
    En la receta el bizcocho está horneado en un molde de 20 cm de diámetro pero yo tenía este molde de Nordic Ware por estrenar y me ha parecido la manera ideal de hacerlo... queda taaan bonito.


   Ingredientes :
  • 140 g de harina de espelta*
  • 50 g de almendra molida
  • 200 g de azúcar moreno (le puse panela)
  • 150 g de aceite de girasol
  • 200 g de zanahoria rallada
  • 2 huevos L + 1 yema
  • 8 g de levadura química
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • Ralladura de naranja
  • 1 pizca de sal
   *También podéis sustituir la harina de espelta por harina de repostería sin ningún problema.

   Para el glaseado de queso

  • 25 g de azúcar glass
  • 25 g de queso crema
  • 8 ml de agua caliente
  • 1/4 de cuchardita de extracto de vainilla


    Calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo.
    Engrasar el molde con spray desmoldante antiadherente, incidiendo bien en todos los recovecos. Si usáis un molde redondo poner papel o teflón  en el fondo, para poder desmoldar mejor el bizcocho, y engrasar también. Colocar el molde boca abajo sobre papel absorbente para que escurra el exceso de grasa.
    En el vaso de la batidora echar la mitad del aceite y la zanahoria y triturar. En mi casa no les gusta encontrarse la ralladura de la zanahoria y por eso la trituro, para que prácticamente no se note, pero si a vosotros no os importa encontraros la zanahoria podéis obviar este paso.
    Tamizar la harina junto a la levadura, la canela y la sal. Reservar.
    Poner en un bol amplio los huevos, la yema y el azúcar y batir, a velovidad alta, hasta que espumen y empiecen a blanquear.
    Añadir el aceite restante, bajar la velocidad al máximo, y seguir batiendo hasta que la masa esté uniforme. Agregar la mezcla de harina tamizada y la almendra e integrar con ayuda de una espátula, con movimientos circulares y de abajo hacia arriba. Incorporar de igual modo la zanahoria triturada y la ralladura de naranja.
    Cuando esté todo bien integrado verter la masa dentro del molde elegido.
    Hornear, a media altura, colocado sobre la rejilla de 40 a 45 minutos. Pinchar con una brocheta para comprobar que esté bien cocido, sacar del horno y dejar enfriar 10 minutos antes de desmoldar.
    Pasado ese tiempo, zarandear el molde un poco, para que el bizcocho se termine de despegar de las paredes, volcar sobre una rejilla y dejar que se enfríe por completo sobre ella.
    Preparar el glaseado batiendo, enérgicamente, todos los ingredientes, con una varilla manual, hasta que la mezcla esté fina y suave. Regar con el glaseado por encima como veis en las fotos cuando el bizcocho esté totalmente frío.
    Dejar que se seque un poco antes de llevarlo a la mesa... si es que podéis esperar, jejjeje.


    Para mí los bizcochos de zanahoria van unido irremediablemente a la crema de queso o, en su defecto, a un buen glaseado de queso como éste. Pero si lo de cubrirlo con algo de queso es demasiado para tí, simplemente espolvoreado con un poco de azúcar glass también estará delicioso.


    Es un bizcocho muy esponjoso y humedo y con ese aroma de canela está... ñam ñam, rico no, lo siguiente.

    Fuente : Bizcocho de Cupcakes a gogo. Glaseado de queso de Megasilvita

sábado, 27 de junio de 2020

Zanahorias horneadas con tomillo, avellanas y vino blanco

    Ya sé que el calor empieza a apretar de lo lindo, es lo que tiene el verano, pero yo me resisto a dejar de encender el horno... y es que sale tanta delicia de sus fauces, jajjaja. Bueno, la verdad es que esta delicia ya hace unos días que salió de él pero he tenido secuestrado el ordenador y no me había sido posible enseñárosla.


    Podría decir que esta receta me buscó a mí, o mejor dicho me encontró, porque lo cierto es que estaba buscando algo dulce que preparar y rebuscando entre mis libros de cocina fue como "What Katie Ate", el primer libro de Katie Quinn, acabó en mis manos. Solamente con ver la foto sabía que esta receta la iba a hacer ya mismo. Puede ser que los astros estuvieran confabulados con mi mente porque, justo el día anterior, me había llamado la atención un precioso manojo de zanahorias y me lo había traído para casa.


    A pesar de que tuve que hacer algunos cambios para ajustar la receta a lo que tenía por casa, y que mi cocina se puso como la boca del infierno, el achicharre mereció la pena de todas todas porque el resultado fue de verdadera delicatessen.


    Ingredientes :
  • 70 g de avellanas tostadas
  • 1 manojo hermosos de zanahorias
  • 5 ramitas de tomillo fresco
  • 3 cucharadas de vino blanco seco (usé un Riesling)
  • El zumo de 2 mandarinas pequeñas
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • 2 pellizcos de mantequilla
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo

    Calentar el horno a 200ºC, con calor de arriba-abajo.
    Cortar las hojas de las zanahorias dejando un par de dedos del tallo y ,con ayuda de un cepillito, lavarlas, las  zanahorias, concienzudamente ya que no vamos a pelarlas. Lavar las ramas de tomillo y secarlas.
    Poner una hoja de papel de horno en una bandeja y colocar las zanahorias, lavadas y escurridas, en el centro. Espolvorearlas con las hojas de 2 de las ramitas de tomillo y añadir también las demás ramitas enteras. Salpimentar.
    Cubrir con otra hoja de papel de horno y cerrar tres de los lados formando una especie de papillote. Por el lado que aún queda abierto, introducir con cuidado el vino, el zumo y el aceite. Poner encima de las zanahorias la mantequilla y cerrar del todo el paquete.
    Meter al horno, a media altura, y dejar cocer hasta que, al pinchar con la punta de un cuchillo, a través del papel, las zanahorias esté tiernas. El tiempo dependerá del grosor que tengan la zanahorias, las mías, que eran medianitas, tardaron unos 40 minutos.
    Sacar del horno y dejar reposar la bandeja unos 5 minutos sobre una rejilla. Mientras poner una sartén, sin grasa, a fuego medio y tostar un poco las avellanas, removiendo de vez en cuando para que no se quemen. Cuando empiece a oler a avellana tostada retirar. Volcar en un mortero y dar unos golpes para que se rompan en trozos grandes.
    Abrir con cuidado el paquete de las zanahorias, retirando el papel superior.
    Servir regadas con los jugos de cocción y con las avellanas troceadas por encima.


lunes, 28 de octubre de 2019

Crema de zanahorias con queso azul

    Parece que, por fin, el otoño comienza a hacer acto de presencia. No sé si a vosotros os pasa lo mismo, pero yo ya estaba un poco saturada de calores y me apetecía tener que volver a ponerme una chaquetita por la mañana temprano y cuando cae la tarde, y más ahora que cae taaan temprano.
    Además ya echaba de menos el disfrutar a tope con el cuchareo, porque nada sienta tan bien, para entonar el cuerpo cuando refresca, como una sopa o una crema calentitas.


    Esta crema, de colores totalmente otoñales aunque sus ingredientes se pueden encontrar en cualquier estación, como está realmente exquisita es tomándola muuuuy caliente ya que esto hará que el queso comience a fundirse dejando una untuosidad extra.


    Ingredientes :
  • 750 g de zanahorias
  • 1/2 cebolla grande
  • 20 g de mantequilla
  • 3/4 de l. de caldo de verduras
  • 1/8 de cucharadita de cúrcuma
  • 1/4 de cucharadita de jengibre
  • 1 ó 2 gotas de extracto de vainilla
  • 200 ml de nata líquida
  • 120 g de queso azul d'Auvergne
  • 80 g de mezcla de semillas
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo

    Pelar, lavar y cortar en trozos las zanahorias. Pelar y cortar en juliana la cebolla.
    Poner una cazuela a fuego medio y dejar fundir la mantequilla en él. Echar la cebolla y dejarla cocinar unos 5 minutos, removiendo de vez en cuando. Añadir las zanahorias, el caldo, la cúrcuma, el jengibre y la vainilla. Llevar a ebullición y salpimentar. Bajar de nuevo a fuego medio y dejar cocer, sin tapar, durante 25 minutos.
    Agregar la nata y dejar hervir 10 minutos más. Mientras, tostar la mezcla de semillas en una sartén caliente y sin grasa. Reservar.
    Triturar la crema hasta que tenga una textura fina y lisa y repartir en los platos.
    Servir muy caliente y, justo antes de llevar a la mesa, añadir el queso cortado en trozos mezclando con una cuchara un poco para que se funda ligeramente.
    Espolvorear por encima la mezcla de semillas y comer enseguida.


    Yo le he añadido además algún brote verde para darle un toque de frescor.

    Fuente : Saveurs Magazine 250

viernes, 9 de agosto de 2019

Solomillo de pavo agridulce con frutos rojos

    Parece mentira que prácticamente sólo relacionemos los frutos rojos con los postres cuando son un complemento perfecto para añadir a casi todo tipo de carnes... y con algunos pescados también casa muy bien.
    Comienzo con mis segundos platos de verano. Ahora que es tiempo de frutos rojos, y podemos encontrar las zanahorias más tiernas en los mercados, es el tiempo ideal para preparar este plato que hoy os traigo.


    Aunque en la receta original el ingrediente principal es el solomillo de cerdo, que también he probado y está exquisito, en esta ocasión he apostado por algo con un poquito menos de grasa pero que le va igual de bien : el solomillo de pavo.
    Otra de las diferencias es que he utilizado mantequilla para rehogar tanto la carne como las zanahorias... que me gusta a mí el puntito tan especial que le da esta grasa.
    Y la diferencia fundamental, sin duda alguna, es que no he encendido el horno para nada porque, como ya os conté, estará clausurado hasta que se disipen un poco estos calores que ahora tenemos 😉


    Ingredientes :
  • 750 g de solomillo de pavo
  • 150 g de zanahorias baby
  • 50 g de arándanos frescos
  • 100 g de frambuesas frescas
  • 2 ramas de tomillo fresco
  • 100 ml de vino de Oporto
  • 300 ml de caldo de pollo
  • 100 ml de vinagre de sidra
  • 60 ml de aceite de oliva (4 cucharadas)
  • 75 g de azúcar
  • 15 g de mantequilla
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo

    Lavar las zanahorias y las ramas de tomillo. Lavar delicadamente los frutos y secar con papel absorbente. Reservar.
    Poner en una sartén la mitad de la mantequilla junto a la mitad del aceite. Cuando la mantequilla se haya derretido, añadir las zanahorias y rehogar durante un par de minutos. Retirar y reservar.
    Cortar el solomillo de pavo en medallones.
    En una cazuela, añadir el resto de la mantequilla y del aceite y sellar los medallones de solomillo por ambos lados, a fuego vivo. Retirar y reservar.
    En la misma cazuela echar el vinagre y el azúcar y remover hasta que éste último se disuelva. Dejar cocer durante 10 minutos, a fuego medio, para que reduzca y tenga la textura de un sirope espeso. Añadir el Oporto, remover y dejar que reduzca un poco. Agregar el caldo, las ramitas de tomillo y salpimentar al gusto.
    Introducir los medallones, tapar y dejar cocinar unos 10 minutos, a fuego medio.
    Repartir los frutos rojos y las zanahorias rehogadas por encima y mezclar con delicadeza. Dejar cocer otros 10 minutos, esta vez sin tapar.
    Servir enseguida.


    Una vez repartido entre los platos no dudéis en decorar el guiso con un poquito más de tomillo fresco y, por qué no?, con unas cuantas de sus flores. Y preparaos para disfrutar.


    Fuente : Adaptada de Saveurs Magazine

viernes, 13 de abril de 2018

Quenelle de atún con guacamole... y la tartaleta espiral de zanahorias infiltrada

    Esta es mi interpretación de la foto del Chef Bertrand Pechard que este mes ha sido la elegida para el reto Veo, veo.
 
 
    Y esta es la original. Como podéis apreciar, mi plato tiene tan solo una ligera semejanza pero que se le va a hacer, como yo no soy un gran Chef se me puede perdonar ¿verdad? 😉😉😜


    En el momento que vi la original tenía claro que si yo les ponía un plato así de vacío en la mesa a mis chicos los ojos les iban a hacer chiribitas, demasiado minimalista para su gusto.
    A mí, sin embargo, el plato no me disgusta, el contraste de los colores me parece de lo más primaveral, además de ser ideal para preparar en cualquier viernes de cuaresma, totalmente de ayuno y abstinencia.
    Ahora en serio, me parecía interesante y me apetecía mucho intentar experimentar la técnica de las dentelles (puntillas), aunque el plato fuera tan escaso de ingredientes.
    Después de sacar la foto en cuestión, lo rellené un poco para llevarlo a la mesa, que no quería que me lo terminaran tirando a la cara 😆😜 Tengo que decir que fue todo un exitazo y casi me hacen hasta la ola 😀😂😂


    La tartaleta la había visto en la revista Regal y me llamó la atención ya que los colores casaban a la perfección con la base del plato.


    Debía estar predestinado el que lo hiciera porque, al ir al Mercado Central el sábado siguiente, encontré unos preciosos manojos de zanahorias de colores. Ahora sí que sí tenía claro el relleno del plato.


    Ingredientes (para 6 personas) :
    Para las quenelles
  • 4 yemas de huevo previamente cocidos
  • 1 lata de atún en aceite de oliva (52g)
    Para las dentelles
  • 36 g de agua
  • 4 g de harina
  • Colorante marrón
    Además para la base
  • 2 cucharadas de guacamole
  • 2 cucharadas de puré de zanahoria
  • 1 cucharadita de nigella (semillas de cebolla)
  • 1 puñado de berros 
    Para la tartaleta
  • 125 g de harina tamizada
  • 50 g de mantequilla fría en taquitos
  • 27 g de huevo batido (1/2 huevo L)
  • 1/4 de cucharadita de sal fina
  • 1 pizca de pimienta negra de molinillo recién molida
  • 1/2 cucharadita de nigella (semillas de cebolla)
  • 2 zanahorias amarillas pequeñas
  • 2 zanahorias naranjas pequeñas
  • 2 zanahorias moradas pequeñas
  • 1 calabacín baby
  • 1 huevo L
  • 80 ml de leche
  • 80 ml de nata líquida
  • 1 pizca de comino en polvo
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo recién molida
    Las tartaletas son lo primero que hay que preparar porque es lo que más tarda en hacerse.


    Poner en un bol la harina, la sal y la pimienta. Añadir la mantequilla e integrar con la punta de los dedos hasta que tenga una consistencia de migas. Incorporar el 1/2 huevo batido y la nigella y amasar un poco, sin trabajar demasiado, solo hasta que esté integrado. Si estuviera demasiado seco añadir un poquito de agua. Formar una bola con la masa, envolver en plástico de cocina y refrigerar 15 minutos.
    Mientras pelas las zanahorias y cortar a lo largo con ayuda de un pelador de patatas o una mandolina para hacer láminas lo más finas posible. Lavar bien el calabacín y laminar también con el pelador.
    Precalentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo, sin aire.
    Batir el huevo junto con el comino, añadir la leche y la nata líquida y batir hasta que esté ligeramente espumoso. Salpimentar al gusto y reservar.
    Sacar la masa de la nevera, estirar con un rodillo dejándola bien fina, de unos 2 mm de grosor. Cortar círculos de un diámetro 3cm  más grande de la base de los moldes para que cubra las paredes sin problemas. Mojar un poco con agua el filo de la masa para que se quede pegada al molde y al cocer no se baje.
    Verter un poco de la mezcla de leche en el fondo de las tartaletas forradas, realizar espirales con las láminas de zanahorias y calabacín alternando los colores dentro de cada una. Añadir un poco más del preparado de leche si fuese necesario. Introducir al horno y cocer unos 25 minutos.
    Cuando las tartaletas estén horneadas, dejar enfriar ligeramente sobre una rejilla para que no se reblandezcan.
    El siguiente paso será ponerse con las dentelles y las quenelles.


    Para las dentelles mezclar los ingredientes hasta que estén bien integrados. Poner una sartén pequeña a fuego medio con un poquito de aceite de girasol. Cuando esté caliente, echar un poco de mezcla y dejar que se consuma el agua. Cuando hayan dejado de salir burbujas retirar con cuidado con ayuda de una espátula y colocar sobre papel absorbente para retirar el exceso de grasa. Si lo quieres ver más claro con este vídeo no te quedará ninguna duda.
    Para hacer la quenelle solo habrá de amasar el atún con las yemas cocidas hasta que quede una pasta uniforme. Darle forma con dos cucharas o, si te resulta más sencillo, con las manos bien lavadas.
    Tan solo quedará montar el plato. Poner una franja de puré de zanahoria, unos puntos de guacamole, unas cuantas semillas de nigella y unas hojas de berro según podéis ver en la primera foto. Colocar la quenelle y pinchar en ella una pequeña dentelle. Y, para completar el plato, añadir una tartaleta.


    Para decorar un poco más mis tartaletas hice unas florecillas con la clara de uno de los huevos cocidos, con ayuda de un cortador con expulsor, y puse un puntito de guacamole en el centro de cada una.
    Si queréis saber como han interpretado la foto mis compañeras de reto aquí os dejo el recopilatorio... y a disfrutar.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Macarons de Pascua. Carrot Cake & Cinnamon Roll Macarons

    Hacía meses que tenía ganas de ponerme a preparar estos deliciosos "diablillos" de nuevo, pero nunca encontraba el momento, así que cuando vi en Instagram que @isa_macs nos proponía llenar las redes de macarons el primer día de primavera me lié la manta a la cabeza y me puse a ello. Si a esto le sumamos que, desde hace unos días, estamos invadidos por conejos y huevos de Pascua no podía dejar de aprovechar el momento para sumarme a esta invasión y mis macarons iban a tener precisamente esta forma : de huevo de pascua... si acaso lo de los conejos lo dejo mejor para el año que viene, jejjeje.


    Me apetecía además experimentar con sabores un poco distintos a los habituales, de ahí que mis mac-huevos han acabado siendo de Carrot Cake y de Cinnamon Roll.


    Paso a la receta ya que, en esta ocasión, os traigo un 2x1


    Carrot Cake Macarons
    Ingredientes :
  • 80 g de azúcar glass
  • 80 g de harina de almendra
  • 30 g de claras
  • 14 g de zanahoria deshidratada 
  • 1/4 de cucharadita de canela molida
  • 8 gotas de colorante naranja (usé electric orange de Americolor)
  • 90 g de azúcar blanquilla
  • 22 g de agua
  • 30 g de claras
     Relleno :
  • 100 g de queso crema
  • 50 g de azúcar glass
  • 50 g de nata de montar
    Cinnamon Roll Macarons
    Ingredientes :
  • 80 g de azúcar glass
  • 80 g de harina de almendra
  • 30 g de claras
  • 90 g de azúcar blanquilla
  • 22 g de agua
  • 30 g de claras
    Relleno :
  • 100 g de chocolate blanco
  • 30 g de leche
  • 1 pizca de cardamomo molido
  • 1/8 de cucharadita de canela molida

    El proceso para ambos tipos de macaron es el mismo, la única variación es la zanahoria, la canela y el colorante que en los de cinnamon roll no añadimos. 
    Lo primero será triturar juntos la almendra, el azúcar glass, la zanahoria deshidratada y la canela en polvo del primer grupo de ingredientes durante unos 10 segundos a la máxima potencia. Yo lo hago en la Thermomix pero podéis usar también un molinillo. Ojo, si os pasáis la almendra comenzará a soltar su aceite interior formándose una pasta y ya no nos serviría.
    Poner en un bol, añadir las primeras claras y mezclar hasta que se unifique la masa. Agregar el colorante y mezclar hasta integrar. Tapar el mazapán resultante con film para que no se reseque.
    Para el siguiente paso necesitaremos un termómetro de cocina.
    Poner en un cazo el azúcar junto al agua y llevar al fuego. Cuando la mezcla alcance los 110º C comenzar a batir las otras claras, deberán estar casi montadas cuando el almíbar llegue a 118º C. Retirarlo del fuego, bajar la velocidad de montado de las claras y añadir el almíbar en forma de hilo por un lateral, nunca por encima de las varillas. Cuando esté totalmente integrado volver a subir la velocidad y seguir batiendo hasta que la temperatura baje a unos 40º C, vamos que al tocar las paredes del bol este esté templado.
    El siguiente paso es lo que se llama el macaronage, que consiste en unir ambas preparaciones, para lo cual usaremos una lengua y mezclaremos con movimientos envolventes hasta que estén bien integradas. Deberá estar lisa y brillante y debe caer lentamente en forma de cinta si la dejamos caer desde la lengua.
    Rellenar una manga provista de una boquilla lisa de unos 12 mm y formar pequeños montoncitos sobre un tapete de teflón o papel de horno, con la manga perpendicular a la bandeja, de unos 3'5 mm de diámetro (más o menos el mismo diámetro que el tapón de una botellita de agua) arrastrando un poco la manga hacia uno de los lados para que quede la forma de huevo. Lo ideal es hacerse una plantilla para ajustar el espacio y controlar el tamaño. Dar golpecitos a la bandeja por bajo para que los picos que nos hayan quedado al formarlos se integren.
    Dejar que se sequen para que formen una ligera costra que será determinante para que les salga un buen pie y no rompan por arriba al cocer. Al tocarlos ligeramente con los dedos no se deben pegar.
    Precalentar el horno a 150º C, con calor de arriba-abajo y sin aire, y dejarlos cocer durante unos 12 minutos a media altura. 
    Sacar y dejar enfriar sin levantarlos hasta que estén fríos que ya veréis como se despegarán casi solos. Si no es así podéis ayudaros de un cuchillito.
    Guardar en la nevera dentro un recipiente hermético durante unas 24 horas antes de rellenarlos para que se terminen de asentar y queden con esa textura tan especial que debe de tener un buen macaron.

    Para preparar la crema de queso de los Carrot Cake empezaremos a batir la nata. Cuando esté semimontada añadir el azúcar y el queso y seguir batiendo hasta que haga picos duros.
    Para el relleno de los Cinnamon Roll derretiremos el chocolate blanco en el microondas en pequeños intervalos para evitar que este se queme. Una vez derretido añadir la leche y las especias y batir con una varilla de mano hasta que esté completamente integrado y quede una crema suave y sin grumos. 
    Prepararemos los rellenos unas cuantas horas antes de tener que utilizar y los refrigeraremos para que cojan un poco de cuerpo y no se escurran.
    Rellenar la mitad de las coquilles de macaron con un botoncito del relleno elegido y cerrar con el resto de las coquilles y terminar de enfriar en la nevera dentro de un recipiente hermético para que el relleno coja cuerpo.


    Y no podía dejar de enseñaros la mordida tan espectacular que tienen.
    En casa han triunfado, si los de Cinnamon Roll están deliciosos, los de Carrot Cake ya te llevan directamente al paraíso.