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jueves, 15 de agosto de 2019

Cogollos con pomelo y anchoas de RobinFood

    Seguimos con las ensaladas que tanto nos gusta preparar en verano. Bueno, la verdad es que las ensaladas nos gustan en verano, en otoño, en invierno y en primavera. Cualquier estación es buena para deleitarse con algo tan delicioso como una buena ensalada y, con tan solo añadir ingredientes de temporada, la variedad de ellas puede ser interminable.
    Ésta que hoy os traigo es bastante atemporal, ya que podemos encontrar todos sus ingredientes en cualquier época del año, aunque reconozco que fresquita gana mucho mucho.


    Ingredientes :
  • 4 cogollos limpios
  • 1 pomelo
  • 1 cucharada de alcaparras
  • 1 puñado de aceitunas negras
  • 1 diente de ajo
  • 1 chalota en juliana fina
  • 1 lata de ventresca de atún
  • 1 lata de anchoas en aceite
  • 1 chorreón de vinagre de sidra
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo

    Cortar los cogollos en cuartos y disponerlos sobre una bandeja.
    Pelar a vivo el pomelo, sacar los gajos y colocarlos sobre los cogollos.
    Estrujar con la mano el corazón del pomelo, para que salga todo el zumo, encima de un tarro. Rallar el ajo y echarlo dentro. Agregar aceite y vinagre y salpimentar al gusto. Cerrar y agitar hasta que emulsione.
    Repartir las alcaparras, las aceitunas y la chalota sobre la ensalada y distribuir por encima la ventresca y las anchoas.


    Regar con la vinagreta emulsionada, y remover con mucho cuidado, justo antes de llevar a la mesa y preparaos para disfrutar porque la conjunción de sabores es alucinante.


        Fuente : RobinFood

viernes, 9 de agosto de 2019

Solomillo de pavo agridulce con frutos rojos

    Parece mentira que prácticamente sólo relacionemos los frutos rojos con los postres cuando son un complemento perfecto para añadir a casi todo tipo de carnes... y con algunos pescados también casa muy bien.
    Comienzo con mis segundos platos de verano. Ahora que es tiempo de frutos rojos, y podemos encontrar las zanahorias más tiernas en los mercados, es el tiempo ideal para preparar este plato que hoy os traigo.


    Aunque en la receta original el ingrediente principal es el solomillo de cerdo, que también he probado y está exquisito, en esta ocasión he apostado por algo con un poquito menos de grasa pero que le va igual de bien : el solomillo de pavo.
    Otra de las diferencias es que he utilizado mantequilla para rehogar tanto la carne como las zanahorias... que me gusta a mí el puntito tan especial que le da esta grasa.
    Y la diferencia fundamental, sin duda alguna, es que no he encendido el horno para nada porque, como ya os conté, estará clausurado hasta que se disipen un poco estos calores que ahora tenemos 😉


    Ingredientes :
  • 750 g de solomillo de pavo
  • 150 g de zanahorias baby
  • 50 g de arándanos frescos
  • 100 g de frambuesas frescas
  • 2 ramas de tomillo fresco
  • 100 ml de vino de Oporto
  • 300 ml de caldo de pollo
  • 100 ml de vinagre de sidra
  • 60 ml de aceite de oliva (4 cucharadas)
  • 75 g de azúcar
  • 15 g de mantequilla
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo

    Lavar las zanahorias y las ramas de tomillo. Lavar delicadamente los frutos y secar con papel absorbente. Reservar.
    Poner en una sartén la mitad de la mantequilla junto a la mitad del aceite. Cuando la mantequilla se haya derretido, añadir las zanahorias y rehogar durante un par de minutos. Retirar y reservar.
    Cortar el solomillo de pavo en medallones.
    En una cazuela, añadir el resto de la mantequilla y del aceite y sellar los medallones de solomillo por ambos lados, a fuego vivo. Retirar y reservar.
    En la misma cazuela echar el vinagre y el azúcar y remover hasta que éste último se disuelva. Dejar cocer durante 10 minutos, a fuego medio, para que reduzca y tenga la textura de un sirope espeso. Añadir el Oporto, remover y dejar que reduzca un poco. Agregar el caldo, las ramitas de tomillo y salpimentar al gusto.
    Introducir los medallones, tapar y dejar cocinar unos 10 minutos, a fuego medio.
    Repartir los frutos rojos y las zanahorias rehogadas por encima y mezclar con delicadeza. Dejar cocer otros 10 minutos, esta vez sin tapar.
    Servir enseguida.


    Una vez repartido entre los platos no dudéis en decorar el guiso con un poquito más de tomillo fresco y, por qué no?, con unas cuantas de sus flores. Y preparaos para disfrutar.


    Fuente : Adaptada de Saveurs Magazine

lunes, 5 de agosto de 2019

Salmorejo cordobés de RobinFood {Cooking the Chef}

    Seguimos con los calores a tope así que continuamos con las sopas frías. Una de mis preparaciones favoritas, que no falta en mi nevera en todo el verano, es el salmorejo cordobés.
    Llegar a casa después de un duro y caluroso día, abrir el frigo y deleitarte con una buena ración de salmorejo es la máxima expresión de felicidad... o casi, jejjeje.


    Hoy es día de Cooking the Chef y, aunque me queda algún Chef para repescar, no me he podido resistir a volver a preparar una receta de David de Jorge, nuestro querido RobinFood.
    No me voy a enrollar más, aquí os dejo la receta aportada por mí a este mes de repesca.


    Ingredientes :
  • 1 kg de tomates maduros
  • 250 g de pimiento rojo
  • 100 g de miga de un buen pan
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharada de vinagre de Jerez
  • 1/3 de litro de Aceite de Oliva Virgen Extra
  • Sal
    Para adornar
  • Huevo duro
  • Jamón serrano 

    Remojar la miga de pan en agua fría durante, por lo menos, un par de horas.
    Lavar los tomates, quitarles el pedúnculo y trocearlos en trozos pequeños. Lavar, secar y cortar en trozos pequeños el pimiento.
    Escurrir el pan, estrujándolo con la mano, y poner en el vaso de la batidora. Añadir el tomate, el pimiento y el ajo y comenzar a triturar.
    Agregar el vinagre, la sal y la mitad del aceite y seguir triturando hasta que esté integrado. Pasar por un colador fino y volver a meter en el vaso. Comenzar a batir vertiendo en hilo el resto del aceite para que emulsione.
    Rectificar de sal y meter en la nevera hasta que esté bien fresquito.
    Cortar los huevos y el jamón en taquitos pequeños y reservar.
    Remover la mezcla antes de repartirlo en cuencos y servir adornado con una cucharada de huevo duro y otra de jamón.


    Tan solo queda disfrutarlo a tope.

jueves, 1 de agosto de 2019

Ensalada de sandía y queso feta con za'atar

    Comienza el mes de agosto, el mes de vacaciones por excelencia, aunque no lo es para mí que ya estoy trabajando 😢
    Con el calor, lo que menos apetece son comidas pesadas, así que yo prácticamente me alimento a base de gazpachos, salmorejos, sopas frías y ensaladas. Por lo que he pensado enseñaros las que me voy preparando para daros ideas. En la entrada anterior ya os dejé una sopa fría y ahora os traigo una ensalada con el resto de sandía que me quedaba 😉


    Siempre decimos que comemos por los ojos así que ¿por qué no cuidar nuestros platos aunque sean extremadamente sencillos? Empiezo con algo que es tan sencillo como bonito, donde lo más complicado es calcular que los cubos tengan las mismas proporciones.   
    Solamente dos ingredientes, si no contamos el aliño. Tan sólo sandía y queso feta.


        Cortar una raja de sandía del grosor que prefieras, la mía era de aproximadamente 2cm. Retirar la cáscara y cortar en cubos iguales.
    Cortar cubos de queso feta, del mismo tamaño que los de sandía.
    Colocar sobre el plato de servir formando un damero, comenzando y terminando con cubos de sandía.


    Tapar y reservar en la nevera hasta el momento de servir.
    Aliñar justo antes de llevar a la mesa. Yo lo he hecho añadiendo una cucharadita de za'atar en un par de cucharadas de aceite de oliva virgen extra, pero también podéis preparar una vinagreta de aceite de oliva, zumo de limón y un pellizco de vuestra hierba aromática preferida.

viernes, 26 de julio de 2019

Sopa fría de sandía a la salvia

    Todavía recuerdo las sandías que comía en mi niñez. Eran terriblemente grandes, o eso me parecía a mí porque yo era pequeña. Por fuera de un verde tan oscuro que casi parecían negras y rojas, muy rojas por dentro, con unas pepitas grandes y muy oscuras.
    Recuerdos de pleno verano que vienen asociados a todos los sentidos: el tacto de la arena del río entre los dedos de los pies, las nubes de algodón sobre un cielo de un azul increíble, el olor de las lilas del jardín, el traqueteo lejano de los trenes al atardecer y el gran dulzor de las sandías. Eran muy muy dulces, tanto que parecía que estuvieran espolvoreadas con azúcar. De esas que es difícil encontrar ahora.
    Y este bucólico rollo que os he metido es sólo para contaros que hoy os traigo una sopa fría de sandía. Probablemente si la hubiera elaborado con una de las que yo recuerdo de mi niñez seguro que  estaría insuperable... porque con ésta estaba muy muy rica, casi podría decir que deliciosa.


    Llevo todo el mes intentando vaciar un poco la nevera de las distintas frutas que nos trae esta estación pero esto casi se ha convertido en una misión imposible. Y es que, claro, hay tantísima variedad y todas taaan ricas que a ver que te dejas. Es por eso que me he visto en la necesidad de añadirlas en los platos a la hora de las comidas. Esta de sandía es una de las más ricas que he llevado este año a la mesa y, además, de las que más ha gustado.
    La receta original, de la que yo he hecho ya multitud de variaciones, ha cumplido este mes 10 años pero no hay verano que no la prepare en cualquiera de sus variantes. Ésta, la adaptación de 2019, está preparada con salvia.


    Lo mejor de la receta es que no necesitas encender el fuego, lo que la hace ideal para los días de máximo calor. Sólo hay que triturar y refrigerar... nada más fácil y rápido.


    Ingredientes :
  • 850 g de sandía 
  • 1 ramita de salvia fresca
  • 200 g de nata ácida*
  • 1/2 limón
  • 1 pizca de sal
    *Yo le pongo esta cantidad para que salga más cremosa pero si la quieres más líquida sólo tienes que añadir la mitad de la cantidad indicada. Yo la encontré en Aldi
    Con estas cantidades salen 4 vasos.


    Sacar 8 bolitas de sandía con ayuda de una descorazonador de manzanas, tapar y reservar refrigeradas. Retirar la cáscara con la parte blanca y las pepitas. Cortar el resto de la carne en tacos.
    Lavar las hojas de salvia y secarlas con papel de cocina. Reservar 4 para decorar los vasos.
    Triturar los tacos de sandía junto al zumo del medio limón, las hojas de salvia troceadas y la pizca de sal. Cuando esté uniforme, añadir la nata y batir hasta integrar por completo. Verter en una jarra, tapar y meter en la nevera. Refrigerar por lo menos durante dos horas antes de llevar a la mesa.


    Antes de servir remover para que la sopa se unifique ya que, con el reposo, el agua que contiene la sandía se quedará en el fondo.
    Pinchar, en una mini brocheta, dos bolitas de la sandía reservada intercalando una hoja de salvia entre ellas. Repartir la sopa entre los vasos y servir cada uno con una de las brochetas encima.

    Fuente : Adaptado de Directo al Paladar

sábado, 20 de julio de 2019

Polos cremosos de limón

        "Un pequeño paso para el hombre... un gran salto para la humanidad"

    Hoy se cumplen 50 años de esta celebre frase que pronunció el astronauta norteamericano Neil Armstrong cuando puso su pie en la Luna. Hacía solo unos días que el Apolo 11, tripulado por Armstrong, Aldrin y Collins, tras su despegue en Cabo Cañaveral, había iniciado la misión que culminó con el paseo por la superficie lunar de los dos primeros, mientras Collins se quedaba esperando su regreso orbitando a 60 millas, dando lugar a la famosa imagen de la suela de una bota grabada en la superficie.
    Ellos fueron la cara visible del programa donde otras 400.000 personas trabajaban desde tierra. Todos los televisores estaban encendidos para ver tal acontecimiento. Se calcula que unos 650 millones de personas vieron la retransmisión en directo, de los cuales 20 millones eran españoles.
    Yo me quería sumar a la celebración, hay que ver lo que me gusta una fiesta 😂😂, por lo que me puse a pensar que podía preparar. Tenía que ser algo divertido y fresco, sobre todo fresco. Con el mero hecho de pensar en encender el horno y me entran unas palpitaciones que paqué 😂😂


    Hace unos días Belén (Cupcakes a gogó) nos enseñaba unos irresistibles polos cremosos de limón, en su perfil de IG, que nos habían hecho babear de lo lindo.  
    Como yo todo lo que nos enseña ella tengo que probarlo, me puse a prepararlos. Cuando llegó la hora de elegir molde donde congelar la mezcla me acordé de estos con forma de cohete.

 
    Con tan solo tres ingredientes, y de la manera más sencilla, podréis disfrutar de los polos de limón más deliciosos que habréis catado nunca.
    Ingredientes :
  • 3 yogures naturales sin azúcar (usé yogur griego)
  • 2 limones hermosos
  • 370 g de leche condensada
    Lavar bien los limones y secarlos. Rallar fina su piel sin llegar a la parte blanca, ya que amargaría, y exprimir. Colar el zumo para retirar las posibles pepitas que puedan haber caído.
    Para prepararlos los polos sólo deberéis mezclar los yogures, el zumo y la ralladura de los limones y la leche condensada, en un bol, hasta que la crema esté uniforme.


    Os aconsejo que tengáis fuerza de voluntad porque, si probáis la crema en este punto, va a ser harto complicado no acabar comiéndola a cucharada limpia 😂😂
    Rellenar los moldes, si no la habéis devorado ya, y congelar.


    Ya no me acordaba lo difícil que es hacer la sesión de fotos de unos polos, y mas cuando lo que quieres es que salga la forma bien definida como pretendía en este caso. Si, además, juega en tu contra que sea una mezcla taaan cremosa como ésta la misión se vuelve casi misión imposible.


    A los pocos segundos de salir del congelador ya estaban como veis en la imagen y eso que, debajo del plato, el paño estaba tapando una placa de congelación.
    Eso sí, duraron bien poco porque ricos estaban un rato largo 😋😋😋... como todo lo que nos recomienda hacer la gogó 😄😉


viernes, 12 de julio de 2019

Brownie cheesecake con cerezas

    Encender el horno en estos días es casi un acto de heroicidad pero no podía dejar de traeros esta maravilla. Y es que cualquier preparación donde aparezcan las cerezas es sinónimo de delicatessen y si, además, el chocolate es también protagonista esto lo eleva a ser algo casi celestial.
    La prueba inicial la catamos el mes pasado pero, como no salieron bien las fotos, no me ha quedado otra que repetirla para poder publicarla. Aunque ya os digo que, con esta receta, queda clausurada la temporada de hornear hasta que pasen los calores... o vuelva a tener mono de horno, of course 😂😂


    Ya sé que tengo unos cuantos brownies en el blog pero éste es, entre todos ellos, el que más me ha gustado con diferencia. Claro que yo soy una #cherrylover así que no era de extrañar el que esto ocurriera.


    Ingredientes :
    Para la mermelada de cerezas
  • 200 g de cerezas deshuesadas
  • 75 g de azúcar
  • 1 cucharada de zumo de limón
    Para el brownie
  • 170 g de chocolate negro de fundir
  • 100 g de mantequilla
  • 110 g de azúcar moreno
  • 2 huevos L
  • 70 g de harina
  • 15 g de cacao en polvo sin azúcar (usé Valor)
  • 1 pizca de sal
    Para la cheesecake
  • 200 g de queso crema (usé Philadelphia)
  • 60 g de azúcar glass
  • 1 cucharadita de vainilla en pasta
  • 1 huevo L
  • 90 g de nata líquida de montar

    Primero prepararemos la mermelada que es lo que tardará más. Poner en un cazo todos los ingredientes a fuego lento y, cuando comience a hervir, dejar cocer durante unos 25 minutos. Retirar y reservar.
    Forrar un molde rectangular con papel de horno.
    Tamizar la harina con el cacao y la pizca de sal. Reservar,
    Precalentar el horno a 180º C, con calor de arriba-abajo.
    Fundir el chocolate junto a la mantequilla en el microondas a pequeños golpes removiendo entre cada uno de ellos. Cuando estén totalmente fundidos, añadir el azúcar y remover hasta integrar.
    Agregar los huevos de uno en uno, batiendo con las varillas manuales. Echar la mezcla de harina y cacao e integrar, con ayuda de una lengua, pero sin trabajar demasiado, hasta que esté totalmente uniforme. Volcar la masa en el molde.
    Batir los ingredientes de la cheesecake hasta que tenga una textura fina y homogénea. Extender por encima de la masa de brownie y echar sobre ella a pegotitos la mermelada.
     Con la ayuda de la punta de un cuchillo, ir haciendo remolinos a través de la mermelada para que se hunda un poco en la mezcla de queso.
    Meter al horno durante unos 40 minutos hasta que esté cuajado. Dejar enfriar en el horno, por lo menos un par de horas, de esta manera no se rajará la superficie.


    Terminar de enfriar sobre una rejilla y desmoldar cuando lo esté totalmente.
    Para decorar poner un papel tapando una parte y espolvorear con un poco de azúcar glass en la parte descubierta.


    Con esta pinta ¿podríais no coger por lo menos un trozo? Yo, desde luego, no.


martes, 9 de julio de 2019

Tacos de nopales con queso

    No sé si os pasa a vosotros también pero es llegar el calor y nada me apetece más que las cenas de sillón. Me da igual que sea un bocadillo, una hamburguesa, un perrito, una empanada o unos tacos.
    Hoy, día 9, sería día de CocinArte pero en julio y agosto no habrá reto, nos hemos tomado estos meses de vacaciones, por lo que el reto oficialmente volverá en septiembre. Como yo aún tenía pendiente por participar con una obra, voy a aprovechar la entrada de hoy para rematar mi participación de este primer año. Y lo voy a hacer con estos deliciosos tacos de nopales con queso.


    El cuadro es uno de los autorretratos que Frida Kahlo pintó y ¿cómo no iba a preparar una receta en su honor?  
    Frida Kahlo fue la más acérrima defensora de las tradiciones mexicanas. Es por esto que me decidí a preparar estos tacos, nada que ver con los que estamos acostumbrados a encontrar, pero que están presentes en cada uno de los puestos de tacos de México siendo, además, de los más solicitados.
    Muchas veces vemos recetas que nos dicen que son mexicanas y que, sin embargo, son tex-mex, o sea, las recetas que surgieron de manos de los mexicanos exiliados en el sur de los Estados Unidos. Si queréis saber como distinguir las verdaderas recetas mexicanas os aconsejo visitar Enchilame esta gorda donde Lupita explica las diferencias bien claritas. La receta de estos tacos es suya, aunque ligeramente adaptada. Pincha aquí para ver la original.


    Es probable que no sepáis lo que son los nopales, ya que aquí se les conoce como chumberas, pero seguro que viendo la siguiente foto os queda bastante más claro.


    Ingredientes :
  • 250 g de nopales
  • 10 tortillas de maíz
  • 100 g de queso tierno*
  • 1/4 de cebolleta en juliana
  • 100 ml de salsa para nachos
  • Aceite de oliva 
  • Sal 
    *El queso usado en México para estos tacos es el Chihuahua pero yo no lo encontré. Le puse Quesillo, aunque le va bien cualquier tipo de queso tierno, un Arzúa-Ulloa pienso que le iría genial.


    Lo primero que tenemos que preparar son los nopales. Con mucho cuidado retirar los pinchos raspando con un cuchillo en sentido contrario a su nacimiento. Vamos, para que me entendáis, casi como si los estuviéramos depilando 😂😂
    Poner, a fuego vivo, una cazuela alta con abundante agua y dejar cocer hasta que esté hirviendo a borbotones. Salar y añadir una pizca de bicarbonato sódico. Esto hará que los nopales conserven todo su verdor y no se vuelvan marrones.
    Cortar los nopales en cuadraditos cuando no tengan ningún pincho. Echar en la cazuela e ir retirando la baba que vayan soltando con una cuchara. Dejar cocer 11 minutos. Escurrir y sumergir en agua fría para terminar de retirar la baba que suelten. Repetir hasta que no estén babosos. Reservar.
    Poner una sartén, a fuego bajo, con un chorrito de aceite y dejar pochar la cebolleta. Añadir entonces los nopales bien escurridos y dejar cocinar 5 minutos, removiendo de vez en cuando.
    Agregar la salsa, remover y dejar cocinar 10 minutos más. Cortar el queso en tacos medianos y echar dentro de la sartén. Cuando se haya fundido retirar del fuego.
    Poner las tortillas calientes en un plato y echar un par de cucharadas de nopales en cada una.


    Servir enseguida acompañado de más salsa.

viernes, 5 de julio de 2019

Flores de calabacín rellenas de ricotta en tempura sobre pesto de pimientos del piquillo {Cooking the Chef}

    Muchas veces había visto recetas de flores de calabacín en las redes pero muy pocas las había encontrado en el Mercado, bien porque no era época, bien porque ya no les quedaban. Así que, en cuanto me topé con ellas, no dudé en llevarme una buena cantidad para casa que ya vería después la manera de prepararlas.


    Una cosa tan delicada se merecía una gran preparación. Buscando, buscando, encontré la receta perfecta y, además, era de Anna Olson. Casualidades de la vida porque ella era la Chef elegida para este mes en el Cooking the Chef y, aunque mi idea era preparar algo dulce ya que ella es famosa por su repostería, de un plumazo iba a tener mi aportación para el reto y probar las flores.


    La única diferencia con la receta original es que yo no las he frito con un rebozado normal sino que las he hecho en tempura para que quedaran más ligeras y crujientes. Además, los pimientos del pesto los he puesto del piquillo... Bocatto di cardinale.


    Ingredientes :
    Para el pesto
  • 180 g de pimientos del piquillo asados
  • 80 g de piñones
  • 1 diente de ajo pequeño
  • 1 cucharadita de ralladura de limón
  • 3 cucharadas de parmesano rallado
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta
    Para las flores
  • 12 flores de calabacín
  • 250 g de ricotta
  • 3 cucharadas de parmesano rallado
  • 2 cucharadas de albahaca fresca picada
  • 1 diente de ajo pequeño picado
  • 1 cucharadita de ralladura de limón
  • Sal 
  • Pimienta
  • Preparado para tempura

    Para preparar el pesto lo primero tostar los piñones en una sartén sin grasa, moviéndolos de vez en cuando para que no se quemen. Dejar enfriar. Cortar los pimientos en tiras.
    Triturar todos los ingredientes del pesto hasta que tenga una textura uniforme. Echar en un bol y dejar enfriar tapado.
    Picar muy finamente el ajo y mezclar con el ricotta, el parmesano, la albahaca y la ralladura. Salpimentar al gusto. Meter la mezcla en una manga y reservar.
    Lavar y secar las flores con papel de cocina, con mucho cuidado para no dañarlas.
    Abrir con cuidado los pétalos, rellenar con ayuda de la manga, cerrar los pétalos retorciendo las puntas para que no se escape la mezcla de queso. Reservar refrigeradas.
    Calentar abundante aceite a fuego fuerte. Mientras, preparar la tempura según las indicaciones del fabricante, normalmente sólo habrá que añadir agua helada hasta conseguir una pasta densa.
    Mojar cada flor en la tempura y freír de pocas en pocas, para que no se peguen, de 2 a 3 minutos por cada lado. Dejar reposar sobre papel de cocina para retirar el exceso de grasa.
    Poner con una cuchara un poco de pesto en el fondo del plato y colocar sobre él un par de flores rellenas en tempura.
    Servir inmediatamente.

  
    En mi vida me habría imaginado que mis hijos se comieran esta delicatessen casi sin respirar. Me parece que estoy educando su paladar de una manera demasiado sibarita, jejjeje.


    Y sólo me queda por dejaros el enlace del recopilatorio para que os deleitéis con las aportaciones de mis compis de reto.

sábado, 29 de junio de 2019

Sopa fría de rabanitos

    No es nada raro el que en verano haga calor pero es que parece que de repente se haya dado cuenta de las fechas en las que estábamos y se ha decidido a entrar con todo su esplendor. Hace tan sólo una semana que comenzó la estación y ya se nos ha echado encima la primera ola de calor.
    Como se suele decir: a grandes males, grandes remedios y creo que realmente uno de los mejores para combatir las altas temperaturas es atiborrarse de gazpachos y/o sopas frías recién salidos de la nevera. Por mi parte, es llegar los rigores veraniegos y comenzar a meter una jarra en un huequecito que reservo en la ella para este fin.


    Gazpachos y salmorejos, en estas fechas, me los tomaría yo por litros pero, ¿qué pasa cuando tienes a alguien en la casa al que no le gusta el tomate crudo? Pues no queda otra que buscar algún tipo de preparado que, de igual forma, logré apaciguar los calores y que sea tanto, o más si cabe, sabroso y nutritivo. Es por eso que, aquí, os traigo esta sopa, riquísima y diferente.


     Lo bueno que tiene investigar en la cocina de otros países es que puedes llegar a descubrir como preparar los productos de maneras distintas, que ni se te habrían pasado por la cabeza. Este es el caso de los rábanos y la cocina francesa, los franceses los cocinan para servirlos como la estrella de un plato, y no solo de guarnición o en ensaladas como yo los utilizaba.
    Pero vamos al lío que sino no llegará a enfriarse lo suficiente para poder tomarla hoy.
    Ingredientes :
  • 2 manojos hermosos de rabanitos (unos 500 g sin las hojas)
  • 200 g de patatas
  • 1 cebolleta
  • 200 ml de agua bien fría
  • 1 cucharada de crème fraîche 
  • 1 cucharada de mantequilla
  • Sal
  • Pimienta blanca de molinillo recién molida

    Cocer las patatas, bien limpias, en abundante agua salada hasta que estén bien tiernas. Escurrir, dejar que se templen un poco y pelar. Lavar bien los rábanos, escurrir y secar, reservando uno o dos para decorar.
    Pelar la cebolleta, reservando algo de la parte verde para decorar. Cortar la parte blanca en trozos no muy pequeños.
    Poner a fuego medio una sartén. Echar la mantequilla y, cuando esté fundida, los rábanos y la cebolleta picada. Salar y rehogar todo, durante unos 3 minutos, removiendo constantemente para que no se doren en exceso.
    Volcar en un bol. Añadir las patatas cocidas, cortadas en trozos, el agua fría y la cucharada de crème fraîche. Triturar y rectificar de sal si fuera necesario. Agregar agua fría hasta conseguir la textura final que más os guste. Dejar enfriar, tapada, en la nevera.
    Mientras ésta reposa, cortar los rabanitos reservados en juliana o en rodajas bien finas, echándolos en un bol con agua helada para que se conserven bien crujientes. Picar el verde reservado de la cebolleta en rodajitas finas.


    Repartir la sopa en los platos y adornar con alguna rodajita de los rábanos, el verde de la cebolleta picado y un poco de pimienta blanca espolvoreada por encima.


    Como podéis apreciar estaba bien cremosa ya que no añadí más que la cantidad de agua que pongo en los ingredientes. Casi más que una sopa tenía la textura de una mousse, ñam ñam.

    Fuente : Regal