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jueves, 25 de agosto de 2022

Panna cotta de vainilla con sirope de frambuesa y albahaca

    Seguimos con el tour vacacional virtual que, en esta ocasión, nos lleva hasta la bella Italia a degustar uno de sus postres más internacionalmente conocidos y que está absolutamente delicioso. Y no me refiero al Tiramisú, aunque también sea harto conocido fuera de sus fronteras, sino a la panna cotta.

    La panna cotta, que traducido del italiano sería nata cocida, es un postre típico de la región del Piamonte. En su origen no se utilizaba gelatina para que cuajara sino huevos lo que hacía necesario aumentar la temperatura y un mayor tiempo de preparación. Lo más normal es servirla desmoldada, como si de un flan se tratara, pero yo he optado por presentarla en vasitos individuales que también quedan muy monos ¿no os parece?

    Aunque puede hacerse de multitud de sabores pero yo me he decantado, en esta ocasión, por la más tradicional y sencilla de todas ellas, la de vainilla con un toque de frutos rojos. En mi caso con un sirope de frambuesa al que le he dado un toque distinto, y también muy italiano, añadiendo unas hojas de albahaca en su preparación.

    Ingredientes :

    Para la panna cotta 

  • 500 ml de nata de montar (35% de M.G.)
  • 65 g de azúcar
  • 4 hojas de gelatina (equivalentes a unos 6 g en polvo)
  • 1 cucharadita de pasta de vainilla
    Para el sirope de frambuesa y albahaca

  • 250 g de frambuesas
  • 30 g de azúcar
  • 2 cucharadas de agua
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 3 ó 4 hojas de albahaca

    Para preparar la panna cotta lo primero que tendremos que hacer es hidratar la gelatina, para ello sumergirla hoja a hoja en un platito con agua fría y dejar reposar unos 10 minutos.

    Poner a calentar a fuego medio, en un cazo, la nata junto al azúcar y la vainilla y, cuando empiece a hervir retirar del del fuego. Estrujar la gelatina entre los dedos, para retirar todo el agua posible, añadirla al cazo y remover con una varilla hasta que esté totalmente disuelta. 

    Repartir la mezcla entre los vasitos y dejar templar antes de meter en la nevera. Necesitará por lo menos 6 horas para que cuaje por completo.

    Para preparar el sirope poner todos los ingredientes en un cazo, reservando alguna frambuesa para decorar los vasitos, y dejarlo cocer a fuego bajo, removiendo de vez en cuando, durante unos 10 minutos. Pasado ese tiempo colar, para retirar las semillas de las frambuesas y las hojas de albahaca, y dejar enfriar.

    Sólo quedará repartir el sirope en los vasitos sobre las panna cottas y volver a llevar a la nevera durante un rato para que éste último coja algo de cuerpo. 

    A la hora de servir decorar con las frambuesas reservadas y unas hojitas de albahaca fresca.

    Con esta última foto no os digo nada y os lo digo todo... si me descuido no me dejan ni una, jejjeje.

lunes, 14 de diciembre de 2020

Vanillekipferl, galletas austriacas navideñas

    ¿Preparados para viajar a uno de los lugares donde la magia del adviento se respira en cada rincón? Nos vamos a Austria, donde el espíritu navideño se hace sentir de la misma manera que fluye el Danubio por sus tierras y los mercadillos llenan las plazas de sus principales ciudades. 


    Y estando por estas tierras una de las galletas que no pueden faltar en estas fechas son estas Vanillekipferl, ya que este es su país de origen. Dicen que la forma de media luna fue dada como símbolo de la victoria del Imperio Austro-Húngaro sobre los turcos en uno de sus muchos enfrentamientos pero a mí me gusta más pensar que representa el reflejo de la luna sobre las agua heladas del Danubio y la nieve cayendo finamente sobre ella... bueno, ya sé que estoy muuuu mal pero es que es pensar en este país y me imagino paseando entre los puestos de uno de sus numerosos mercadillos navideños tomando una taza de vino caliente especiado e hinchándome a comer estas deliciosas galletas. Y, por supuesto, de fondo música de vals.


    Ingredientes :

  • 75 g de azúcar
  • 175 g de mantequilla, a temperatura ambiente
  • 2 cucharaditas de esencia de vainilla
  • 1 huevo L*
  • 150 g de almendra molida
  • 250 g de harina de repostería
  • 3 cucharadas de azúcar glass
  • 1 vaina de vainilla

    *En realidad la receta original lleva 2 yemas de huevo pero yo no tenía ganas de tener 2 claras rondando por la nevera así que decidí poner en su lugar un huevo entero.


    Poner en un bol el azúcar glass. Partir la vaina de vainilla y raspar las semillas, con ayuda de un cuchillo. Añadir las semillas al azúcar glass y remover para integrar. Tapar herméticamente y reservar.

    En un bol grande echar la mantequilla, el azúcar y la vainilla y mezclar bien. Añadir el huevo e integrar. Agregar la harina y la almendra y mezclar hasta que esté homogéneo. Hacer una bola con la masa, que no se pegará a los dedos, cubrir con plástico y refrigerar durante por lo menos 1 hora.

    Pasado ese tiempo precalentar el hornoa 170ºC y sacar la masa de la nevera. Ir haciendo bolitas de unos 15g. Formar churros con cada bola y doblar ligeramente para darle la forma de media luna. Depositarlas sobre un par de bandejas, cubiertas con papel, sin juntarlas demasiado ya que crecerán al cocer. Hornear, a media altura, durante unos 12 minutos, hasta que las puntas comiencen a dorarse. 

    Dejar enfriar en la bandeja durante 10 minutos antes de pasarlas a una rejilla para que se terminen de enfriar. Una vez frías rebozar en la mezcla de azúcar glass y semillas de vainilla.


    Como casi todas las galletas se conservarán bien varios días guardadas en una lata hermética.

 
    Fuente : Adaptada de Jaleo en la cocina

domingo, 6 de diciembre de 2020

Kerstkransjes

     Si en España la noche del 5 al 6 de Enero los niños esperan con ilusión la llegada de los Reyes Magos, en Holanda esa espera se adelante justo un mes ya que, en la noche del 5 al 6 de diciembre, es Sinterklaas el encargado de repartir los regalos. Y es a partir de hoy, día 6, cuando comienzan a adornar los árboles de Navidad colgando de sus ramas estas ricas galletas de nombre impronunciable, cuya traducción quiere decir algo así como rosquillas de Navidad, que yo os traigo.


    Según su tradición, Sinterklaas, que se supone que llegó a Holanda a mediados de Noviembre en un barco de vapor procedente de España, esta madrugada habría estado cabalgando sobre su caballo blanco, Amerigo, por encima de los tejados de las casas dejando a su paso juguetes y y golosinas en los zapatos de los niños, siendo ayudado por sus pajes, los llamados Zwarte Pieten.


    Ingredientes (para 15 galletas) :

  • 150 g de mantequilla en pomada
  • 100 g de azúcar fina
  • 200 g de harina
  • 1 huevo
  • 1 vaina de vainilla
  • 1 pizca de sal
  • Almendra laminada para adornar


    Separar la yema de la clara del huevo, batirlas por separado y reservar. Abrir por la mitad la vaina de vainilla y raspar para recoger las semillas. Tamizar la harina y mezclar con las semillas de la vaina de vainilla. 

    Poner en un bol la mantequilla, el azúcar, la yema y la mitad de la clara del huevo y batir. Añadir, poco a poco, la harina mezclada con las semillas de vainilla y trabajar, con ayuda de una espátula y después con las manos, hasta obtener una masa que no se pegue, procurando no darle demasiado calor con las manos. Poner sobre la mesa de trabajo ligeramente enharinada, aplastar un poco con las manos y terminar de estirar, con ayuda de un rodillo,hasta que tenga un grosor de unos 3-4 cm. Cubrir con un plástico y refrigerar de 1 a 2 horas, para que se relaje el gluten y no se encojan al hornearlas.

    Calentar el horno a 170ºC, con aire.

    Sacar de la nevera, retirar el plástico e ir cortando círculos de unos 8cm de diámetro. Cortar un agujero en medio, de unos 2cm de diámetro, e ir depositándolas sobre una bandeja de horno forrada con papel. Pincelar ligeramente la superficie de las galletas con la clara de huevo restante y espolvorear por encima las almendras laminadas.

    Hornear, a mitad de horno, durante unos 12 minutos cuidando de que no cojan demasiado color. Sacar y dejar enfriar sobre una rejilla.


    Una vez frías por completo tan solo tendréis que pasar una cinta por el agujero central y ya estarán listas para colgar en el árbol.

    Fuente : Pepekitchen   

martes, 19 de mayo de 2020

Vainilla Chai Latte Bundt Cake


    Si hay algo que nos gusta en casa son las especias. Ese sabor tan especial que hace que se reactiven las pituitarias, ya sean por el aroma, por el sabor o por ambos, nos vuelven locos.
    Cuando Bea subió a primeros de mes este bundt en I love Bundt Cakes sabía que iba a prepararlo ya mismo. Han ido pasando los días y, como no me da la vida para preparar todo lo que se me antoja para ya mismo, seguía sin haberlo hecho... y esto era intolerable. Así que me he liado la manta a la cabeza, he desatendido otras ocupaciones menos prioritarias, y... voilà!!!


    Cierto es que no tenía la mezcla de vainilla chai latte con la que ella lo preparó así que lo he adaptado echándole lo que yo tenía por casa. Tengo que decir que el suyo no lo he probado pero éste, puedo aseguraros que desde hoy, se queda entre los preferidos de mi TopTen.


    Ingredientes :
  • 230 g de mantequilla, a temperatura ambiente
  • 270 g de harina
  • 150 g de azúcar
  • 80 g de azúcar moreno
  • 3 huevos L
  • 3 sobrecitos de Té Chai ultra intenso de Hornimans
  • 1 cucharada de extracto de vainilla
  • 240 ml de leche
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 1/2 cucharadita de sal
  • Azúcar glass para espolvorear

    Precalentar a 180ºC, con calor de arriba-abajo. Engrasar bien el molde con spray, o con mantequilla derretida y la ayuda de una brocha de repostería, y dejar reposar boca abajo sobre papel de cocina, para que escurra el exceso de grasa.
    Tamizar la harina, levadura y sal. Reservar. Calentar la leche y añadir los sobrecitos, remover hasta su completa disolución y dejar enfriar.
    Batir, a velocidad media-alta, la mantequilla junto a los azúcares hasta que la crema esté muy esponjosa. Añadir los huevos uno a uno y posteriormente la vainilla, integrando bien tras cada adicción.
    Poner a velocidad baja e incorporar un tercio de la harina. Cuando esté integrada, verter la mitad de la mezcla de leche, sin dejar de batir. Seguir alternando otro tercio de la harina, el resto de la mezcla de leche y terminar con el resto de la harina.
    Una vez que la crema esté uniforme, verter en el molde preparado anteriormente y alisar la superficie. Hornear alrededor de 50 minutos, hasta que al pinchar con una brocheta ésta salga limpia.
    Sacar del horno y dejar enfriar, sobre una rejilla, durante 10 minutos antes de desmoldar. Zarandear el molde para que el bizcocho se termine de despegar de las paredes y volcar sobre la rejilla para que termine de enfriarse.
    Una vez frío, pasar a la bandeja de servir y espolvorear con bien de azúcar glass.


        Sólo con ver la miga ya se puede apreciar la jugosidad del bizcocho ¿no os parece?


    Yo me llevo un trocito y el otro lo tengo reservado para ti, porque seguro que te apetece.

lunes, 9 de julio de 2018

Natillas de vainilla. Receta con Thermomix y sin maizena {Reto CocinArte}

    A veces interpretar una foto o intentar plasmar lo que te inspira un cuadro en un plato es muy difícil; otras, sin embargo, no es en absoluto complicado. En esta ocasión lo complicado era quitarse de la cabeza que, el cuadro elegido, es la imagen de una marca de productos lácteos.
    Me estoy refiriendo al cuadro elegido para esta segunda edición del reto creado por María, CocinArte : La lechera. Y, claro está, para mí el plato en cuestión debía llevar leche.


    Aún intentando dejar de lado la marca comercial, no podía dejar de mirar la figura principal, y esa jarra vertiendo leche me transportó a mi más tierna infancia, a aquellos días en los que iba a por leche a la vaquería del pueblo siendo mi madre, después, la que vertiera la leche desde la jarra.
    También recuerdo cuando la lechera nos regalaba una jarra de la primera leche después de haber parido alguna de las vacas, los calostros, y los deliciosos flanes y natillas que mi madre preparaba con ellos... nunca he probado unos flanes ni unas natillas más deliciosos que esos en toda mi vida.
    Ya lo tenía claro, mi aportación iba a ser un flan, no tan rico como los que recordaba eso seguro, pero bueno... y me metí en la cocina a trastear. Hasta que llegó mi peque y, al decirle que iba a hacer flan, me pidió que, porfi, porfi, porfi, flan no, mejor natillas. Y ¿cómo negarles algo si te lo piden de esa manera? 😂😂


    El cuadro es un óleo sobre lienzo, del pintor Johannes Vermeer que nos presenta una escena costumbrista perteneciente al barroco holandés. El cuadro se encuentra en Rijksmuseum de Amsterdam.


     Las natillas las preparé con Thermomix, de su libro Imprescindible, en menos de cuarto de hora y están... ñam ñam.


     Ingredientes :
  • 120 g de azúcar (10 g más, si te gustan algo más dulces)
  • 3 huevos L
  • 600 g de leche 
  • 6 g de azúcar avainillado
  • 6 galletas maría
  • Canela molida (opcional)

    Poner todos los ingredientes en el vaso, excepto la canela molida, por ese orden. Programar 10 minutos, 90º C, velocidad 4.
    Si al acabar el tiempo tiene espuma programar 2 minutos más, 90º C velocidad 2, si no tiene programar 2 minutos, velocidad 2, sin temperatura.
    Verter la crema en los vasitos o cuencos elegidos y poner una galleta maría encima. Dejar enfriar, tapar con film plástico y guardar en la nevera para que cojan cuerpo.


    Servir frías y, si te gusta, las puedes espolvorear con un poco de canela en polvo.
 

    Las comas como las comas, con galleta o sin ella, con canela o sin ella, están deliciosas. Mientras me termino las mías, ¿me acompañas a ver que han preparado el resto de participantes? Aquí os dejo el recopilatorio.

martes, 15 de noviembre de 2016

Neapolitan Bundt Cake para el National Bundt Cake Day

    Los días pasan volando, sobre todo cuando no se tiene demasiado tiempo, así que ya hemos llegado a mitad de mes y en nada tenemos ahí la Navidad. Pero bueno, antes de ponernos a preparar turrones y demás recetas navideñas, hoy lo que nos ocupa es la celebración del National Bundt Cake Day que yo no me iba a perder.
    Llevo ya varios años horneando para este día como si fuera algo nuestro, aunque ¿acaso no es muy nuestro celebrar todo lo que se nos ponga por delante? Pues eso, que ya son muchos bundts los que he preparado para celebrar este día y este, aún sin casi tiempo, no iba a ser una excepción. Me encantan estos bizcochos y mucho más los moldes que se usan para hornearlos, son taan taaan bonitos!! Ya tengo una buena colección pero, sin duda alguna, uno de los que más me gustan es el Heritage de Nordic Ware, esas aristas tan perfectas son una pasada. Y es por eso precisamente por lo que le he elegido para esta ocasión.


    Además me apetecía rizar el rizo y probar la técnica que emplea Olivia, de Liv for Cake, en su Two-Toned Bundt, eso de poner cada arista de un color tenía ganas de probarlo yo desde que lo descubrí. Me pareció que un Neapolitan le iría más que bien.


    Un neapolitan hace referencia a los helados que llevaron los napolitanos al emigrar a EEUU que eran de chocolate, vainilla y fresa. Vamos, como los helados de corte de aquí de toda la vida, y nosotros sin saber que esos tenía un nombre, jejjeje.

    No me ha salido tan perfecto como a Olivia pero todo será cuestión de practicar, jejjeje, que ya sabéis que soy muy cabezona y cuando se me mete una cosa en la cabeza no paro hasta que lo consigo.


    Ingredientes :
  • 450 g de harina
  • 5 g de levadura química
  • 3 g de bicarbonato sódico
  • 310 ml de aceite de girasol
  • 400 g de azúcar
  • 4 huevos L
  • 2 cucharaditas de esencia de vainilla
  • 250 ml de buttermilk
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 15 g de cacao en polvo sin azúcar
  •  2 cucharaditas de pasta de fresa
  • 1 pizca de colorante rojo (usé Extra Red de Sugarflay)

    Precalentar el horno a 170º C.
    Engrasar el molde elegido con mantequilla o con spray desmoldante.
    Tamizar la harina junto a la levadura, el bicarbonato y la sal y reservar.
    En un bol, batir el azúcar junto al aceite hasta que se integre. Añadir los huevos uno a uno batiendo hasta integrar entre cada adicción. Agregar la vainilla y seguir batiendo.
    Reducir a velocidad lenta y añadir la harina de tres veces alternando con el buttermilk sin trabajar en exceso.
    Repartir la masa en tres boles. En el primero no añadiremos nada y será el sabor de vainilla.
En el segundo echaremos la pasta de fresa y el colorante y removeremos hasta que el color esté uniforme. En el tercero tamizaremos el cacao e integraremos totalmente.
    Meter cada masa en una manga pastelera y comenzar a rellenar cada arista de un color, en esta entrada encontraréis el maravilloso tutorial de Olivia con el que lo tendréis más claro, hasta terminar con las masas. Alisar la superficie y hornear, a media altura, durante aproximadamente 60 minutos o hasta que al pinchar con una brocheta esta salga limpia.
    Sacar del horno y colocar sobre una rejilla. Dejar reposar 10 minutos antes de desmoldar y dejar que se termine de enfriar sobre la rejilla.


    Con este bundt participo en el sorteo organizado por I love Bundt Cakes y Le Cuine
 para celebrar el #nationalbundtcakeday2016 en la categoría Bundt Cake con chocolate.

jueves, 10 de marzo de 2016

Macarons de vainilla rellenos de ganache de chocolate

    Madre mía, no me puedo creer que lleve varias entradas subidas al blog y, desde el Red velvet marble bundt cake, ni una sola sea de dulce. Cualquiera diría que en mi casa solo se come salado y nada más lejos de la realidad, jejjeje, así que para paliar el tema os voy a dejar un par de entradas de lo que últimamente me ha dado por hornear : macarons.


    Mi primera vez con los macarons fue en un curso con Paco Torreblanca en su escuela en Octubre de 2013.


    Pero no me he acabado de lanzar a preparar este delicioso bocado hasta el año pasado cuando hice otro curso con Belén de Cupcakes a gogó. Y, a partir de entonces, ya no he parado. Sin embargo hasta ahora, incomprensiblemente, no los había subido al blog.


       La receta que utilizo es la que Belén nos dió con merengue italiano, que se corresponde con la de Pierre Hermé pero dividida entre cuatro.


    Con el relleno no me he complicado la vida, un ganache de chocolate que le pega más que bien.


    Ingredientes :
  • 75 g de azúcar glass
  • 75 g de harina de almendra
  • 27 g de claras
  • 1 cucharadita de pasta de vainilla
  • 75 g de azúcar blanquilla
  • 21 g de agua
  • 27 g de claras
    Es fundamental que el azúcar glass sea comprado, no vale el que podamos preparar nosotros en casa ya que no será lo suficientemente fino, además el comercial lleva en su composición antiapelmazantes.
    La harina de almendra debe estar muy muy fina picada para que el macaron quede liso.
    Por este motivo es bueno triturar ambos juntos durante unos 10 segundos a la máxima potencia. Yo lo hago en la Thermomix pero podéis usar también un molinillo. Ojo, si os pasáis la almendra comenzará a soltar su aceite interior formandose una pasta y ya no nos serviría.
    Después es recomendable tamizar la mezcla, aunque yo no lo hago.
    Poner en un bol, añadir las primeras claras y mezclar hasta que se unifique la masa. Agregar la pasta de vainilla y mezclar hasta integrar. Tapar el mazapán resultante con film para que no se reseque.
    Para el siguiente paso necesitaremos un termómetro de cocina.
    Poner en un cazo el azúcar junto al agua y llevar al fuego. Cuando la mezcla alcance los 110º C comenzar a batir las otras claras, deberán estar casi montadas cuando el almíbar llegue a 118º C. Retirarlo del fuego, bajar la velocidad de montado de las claras y añadir en forma de hilo por un lateral (no por encima de las varillas) el almíbar. Cuando esté totalmente integrado volver a subir la velocidad y seguir batiendo hasta que la temperatura baje a unos 40º C, vamos que al tocar las paredes del bol este esté templado.
    El siguiente paso es lo que se llama el macaronage, que consiste en unir ambas preparaciones, para lo cual usaremos una lengua y mezclaremos con movimientos envolventes hasta que estén bien integradas. Deberá estar lisa y brillante y debe caer lentamente en forma de cinta si la dejamos caer desde la lengua.
    Rellenar una manga provista de una boquilla lisa de unos 12 mm y formar pequeños montoncitos de unos 3'5 mm de diámetro (más o menos el mismo diámetro que el tapón de una botellita de agua)  sobre un tapete de teflón o papel de horno, con la manga perpendicular a la bandeja. Lo ideal es hacerse una plantilla para ajustar el espacio y controlar el tamaño. Golpear la bandeja, dejándola caer sobre la encimera, para que los picos que nos hayan quedado al formarlos se integren.
    Dejar que se sequen para que formen una ligera costra que será determinante para que les salga un buen pie y no rompan por arriba al cocer. Aquí otro truco de Belén : Meter al horno a 30º C durante unos 10 minutos.
    Precalentar el horno a 150º C (130º C con aire) y dejarlos cocer durante unos 12 minutos. 


    Sacar y dejar enfriar sin levantarlos hasta que estén fríos que ya veréis como se despegarán casi solos. Si no es así podéis ayudaros de un cuchillito.
    Guardar en la nevera dentro un recipiente hermético durante unas 24 horas antes de rellenarlos para que se terminen de asentar y queden con esa textura tan especial que debe de tener un buen macaron.


    Solo quedará preparar el relleno.
    Ingredientes :
  • 75 g de chocolate para postres
  • 75 ml de nata para montar
  • 23 g de mantequilla
  • 15 g de azúcar
    Calentar la nata hasta que casi rompa a hervir y diluir el azúcar en ella. Agregar el chocolate troceado y reposar un par de minutos. Remover hasta que el chocolate esté totalmente fundido y entonces añadir la mantequilla. Remover hasta que esté integrado y dejar enfriar.
    Cuando tome bastante consistencia meter en una manga con boquilla acanalada y rellenar la mitad de las coquillas de macaron. Cerrar con la otra mitad de coquillas y terminar de enfriar en la nevera dentro de un recipiente hermético.


    El resultado, desde luego, es impresionante.

domingo, 14 de febrero de 2016

Red Velvet Marble Bundt Cake

    14 de Febrero, día de los enamorados. De nuevo nos enfrentamos con la eterna rivalidad entre los que están a favor de esta celebración, llenando todo de rojos corazones, y los que están en contra, esgrimiendo que tan solo es un reclamo meramente comercial. Lo cierto es que a nadie le es indiferente.
    Yo soy más bien de los que no suelen celebrarlo, me parece no hace falta un día para recordarte lo que quieres a una persona, que eso se tiene que demostrar día a día. Sin embargo, viendo el otro día una serie de televisión, uno de sus personajes dijo algo que me hizo ponerme a pensar sobre el tema.
    En la conversación que tenían dos de sus personajes uno de ellos se quejaba de lo comercial que era este día a lo cual el otro, sin llegar a quitarle del todo la razón, comentaba que en estos tiempos en los que vamos tan acelerados y estamos cada vez más ocupados, tampoco es malo que un día nos ofrezca la posibilidad de decir a los seres amados cuanto les queremos.
    Al final nada es blanco o negro, siempre es bueno encontrar los tonos grises que acercan una y otra postura. Y es cierto que no hay nada más bonito que el que te premien con una sonrisa como pago a una sorpresa agradable.
    Así que no me lo pensé dos veces y me puse manos a la obra, más bien a la masa, con esta receta que Pam nos enseñaba en su blog hacía unos días, porque un regalo hecho con nuestras propias manos tiene un valor añadido que ningún comercio puede superar.

  
    Claro que esto pasó a finales del mes pasado y, como sigo pensando que hay que demostrarlo cada día, mis valentines me lo agradecieron de todas formas, jejjjeje. Ahora eres tú el/la que decides cuando celebrarlo. Yo, desde luego, me niego a celebrarlo este día porque el plus de no saber cuando los vas a sorprender lo hace aún más especial.

  
    Ingredientes :
  • 200 g de mantequilla
  • 275 g de azúcar
  • 2 yogures griegos (230 g)
  • 1/2 cucharadita de pasta de vainilla
  • 5 huevos L
  • 120 g de leche entera
  • 360 g de harina
  • 16 g de levadura química (Royal)
  • 1 pizca de sal
  • 25 g de cacao en polvo
  • 50 g de leche entera
  • Colorante rojo en pasta (Red extra de Sugarflay)
  
    Precalentar el horno a 170ºC.
    Todos los ingredientes deben estar a temperatura ambiente. Engrasar el molde elegido y reservar.
    Tamizar la harina junto a la levadura y la sal. Reservar.
    Batir la mantequilla junto al azúcar hasta que la mezcla se vuelva cremosa y lisa. Añadir los yogures y la pasta de vainilla mezclando hasta que se integren totalmente.
    Agregar los huevos uno a uno batiendo bien hasta integrar tras cada adicción. Verter la leche integrando poco a poco.
    Añadir la mezcla de harina tamizada reservada e integrar sin batir para que la harina no desarrolle el gluten.
    Retirar 1/3 de la masa resultante al que añadiremos el cacao, los otros 50 g de leche y el colorante. Remover hasta que esté uniforme y sin grumos. Ir echando el colorante poco a poco hasta que tenga el color deseado.
    Verter la masa en el molde alternando ambas masas y mover un poco con un palillo para crear el efecto marmoleado.
    Hornear, a media altura con calor de arriba-abajo, durante unos 50 minutos y pinchar con un palillo para saber si está bien hecho. Si es así sacarlo y dejar enfriar sobre una rejilla durante 10 minutos antes de desmoldarlo y terminar de enfriar del todo sobre la rejilla.
  

    Espolvorear con azúcar glas justo antes de servir.


    El corte es espectacular pero el sabor lo es más, os lo aseguro.


miércoles, 10 de junio de 2015

Vatrushkas... desde Rusia con amor {Reposteras por Europa}

    Este mes he cogido el vuelo para Rusia con retraso, jejjeje. Claro que con todos los líos del fin de curso y la entrada del calor (que me lleva por la calle de la amargura) no se ni en el día que vivo. Menos mal que he podido coger fuerzas con estos ricos bollitos y he llegado por los pelos.


    Ya se que estaréis pensando "a esta tía se le ha ido la pinza" pero todo quedará más claro cuando os diga que hoy es el día de publicación de Reposteras por Europa y que el destino propuesto por Magdalena, de Dulces Postres Magdalena, no es otro que Rusia.


    Bueno, pues lo que os iba diciendo, que no me había dado cuenta que hoy era día 10 y cuando he visto la publicación del recopilatorio casi me da un patatús... porque mi entrada estaba sin terminar, ufff!!!
    No me enrollo más, aquí os dejo mi aportación.
    Las vatrushkas son un tipo de empanadilla  redonda, abierta, hecha con masa de pan dulce y rellenas de una mezcla dulce hecha con requesón.
    Forma parte de las antiguas recetas eslavas que hoy en día comparten rusos y ucranianos.
 

    Originariamente se trataba de un postre aunque ahora se toma más bien para desayunar o merendar acompañadas de una buena taza de té.
    Ingredientes :
    Para la masa
  • 275 g de harina
  • 50 g de azúcar
  • 1 huevo L
  • 7 g de levadura seca de panadería (yo usé un sobrecito del Lidl)
  • 110 ml de leche tibia
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 50 g de mantequilla
    Para el relleno
  • 125 g de queso fresco*
  • 1/2 cucharada de nata de montar
  • 1 chorrito de zumo de limón
  • 15 g de azúcar
  • 1 huevo L
  • 1/4 de cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 cucharada de harina
    *La receta se hace con queso cottage o requesón pero yo le puse queso fresco espachurrado con un tenedor para dejarlo granulado.

    Primero prepararemos la masa. Poner la leche tibia en una jarra, añadir una cucharadita del azúcar  destinado para la masa y remover. Echar la levadura e integrar. Dejar reposar unos 10 minutos, hasta que esté burbujeante.
    Tamizar la harina, hacer un hueco en ella y volcar dentro la mezcla de leche y levadura, la mantequilla derretida, la sal, la vainilla y el huevo. Mezclar  hasta que se forme una bola.
    Volcar sobre la superficie de trabajo enharinada y amasar hasta que esté fina y elástica.
    Poner en un bol ligeramente engrasado, tapar y dejar levar sobre 1'30 horas. Desgasificar un poco, volver a tapar y dejar levar durante otra hora.
    Precalentar el horno a 200º C.
    Cortar porciones del tamaño de un huevo y bolear. Colocar sobre una bandeja de horno, cubierta con papel, y dejar reposar, tapadas con un paño limpio, unos 15 minutos.
    Mientras reposan prepararemos el relleno. Mezclar el queso chafado, la nata, el chorrito de limón, el azúcar la esencia y la mitad del huevo batido hasta que esté uniforme. La otra mitad del huevo batido la reservaremos para pintar los bollitos más tarde.
    Hacer un hueco en el centro de cada bola introduciendo el culo de un vaso enharinado. Rellenar con la mezcla del relleno ayudándonos con una cucharilla, y pintar los bordes con el huevo batido reservado.
    Hornear, a media altura, durante unos 25 minutos hasta que estén bien dorados.


    Dejar reposar unos 10 minutos sobre una rejilla, para que pierdan un poco de calor, y servir acompañados de una buena taza de té.
    Mientras buscaba información para este reto leí en algún sitio que los rusos tienen la costumbre de no sacar la cucharilla de la taza mientras toman el té. Curioso ¿verdad?


    Calentitos están deliciosos pero cuando se enfrían si les echas por encima un chorrito de coulis de fresas o de cualquier fruto rojo ya están de auténtico delirio, os lo aseguro.