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sábado, 17 de agosto de 2024

Crujiente o crumble de higos en freidora de aire

    Siempre me emociona que mis compañeros de trabajo se acuerden de mí cuando recogen fruta de sus árboles. Y eso es precisamente lo que ha pasado esta semana cuando me han dejado, en la nevera del trabajo, una "cajita" de higos, que no era tal sino una pedazo de caja. Como en mi casa siempre me han dicho que de ser bien nacido es el ser agradecido no he podido por más que preparar algo dulce, con parte de ellos, para agradecerle el detallazo. Pero claro, primero tenía que probar yo la receta, ya que era mi estreno con ella en la freidora de aire, porque al final también he sucumbido yo, y bien contenta que estoy ahora de haberlo hecho, a comprarme una.

    Ingredientes :

  • 300 g de higos (de 6 a 8 dependiendo del tamaño)
  • 40 g de harina
  • 10 g de copos de avena
  • 30 g de azúcar
  • 15 g de almendra laminada*
  • 30 g de mantequilla fría

    Lavar y secar los higos y cortarlos, a lo largo, por la mitad o en cuartos dependiendo de su tamaño. Engrasar con mantequilla un molde o fuente, que quepa en el cestillo de la freidora, e ir colocando dentro los higos troceados.

    Echar en un bol el resto de los ingredientes y trabajar, con las puntas de los dedos, hasta que tengan la textura de unas migas no demasiado finas.

    Repartir las migas por encima de los higos, introducir en la freidora y programar a 180ºC durante 10 minutos. Sacar y dejar templar.

    Los crujientes se deben comer templaditos o, como mucho, a temperatura ambiente, acompañados de nata montada, yogur o helado. 

    Mi recomendación : comerlo con una buena bola de helado de vainilla... disfrute máximo con ese contraste de temperaturas, os lo aseguro.

lunes, 25 de abril de 2022

Anzac biscuits

    Esta mañana, al mirar el calendario, me he dado cuenta de que hoy es 25 de Abril y, para este día, tenía yo pensado dejaros una receta de esas que me gustan a mí tanto, una receta de las que tienen asociada una historia. Así que, si queréis acompañarme, ir preparando la maleta que nos vamos hasta Australia y Nueva Zelanda para conocer las deliciosas y crujientes Anzac biscuits. 

    Lo primero de todo es saber que ANZAC era el ejército australiano y Neozelandés (Australian and New Zealand Army Corps) que se creó para participar en la Primera Guerra Mundial. El 25 de Abril de 1915, fuerzas conjuntas del Reino Unido e Irlanda y del ANZAC desembarcaron en Gallipoli quienes, por un error de navegación, se vieron rodeados por las tropas otomanas. Después de 8 meses de lucha, y más de 43.000 muertos, decidieron retirarse. 

    Por eso que es, en este día, en él que se homenajea a los soldados que lucharon en Gallipoli y que, actualmente, se ha hecho extensivo a todos los caídos de ese cuerpo a lo largo de conflictos posteriores.

    Y vosotros os preguntaréis ¿qué tiene esto que ver con unas galletas? Pues porque estas galletas, dicen, eran las que las mujeres de los soldados, destinados en el extranjero, mandaban a sus maridos debido a que se conservaban en perfecto estado durante un largo periodo de tiempo ya que no contenían huevo. Es tradicional consumirlas durante este día de homenaje.

     Las Anzac biscuits ahora se venden en tiendas y supermercados pero, para poder comercializarlas como tal, deben estar aprobadas por parte de un departamento del gobierno australiano, ya que el término Anzac está protegido por su legislación, que vela por los intereses de los veteranos que participaron en la Primera Guerra Mundial y sus familias. Los beneficios generados tras su venta son destinados a diversas asociaciones, creadas a finales de la Gran Guerra, para apoyar y ayudar a los soldados de las Fuerzas Armadas australiana y neozelandesa. (Fuente : Wikipedia)

    Ingredientes :

  • 45 g de copos de avena
  • 45 g de coco rallado
  • 50 g de azúcar
  • 50 g de harina
  • 50 g de mantequilla
  • 1/2 cucharada de miel de caña
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
  • 1 cucharada de agua hirviendo
  • 1/2 cucharada de leche (si fuese necesaria)

    Calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo.

    Echar en un bol los copos de avena, la harina, el coco y el azúcar. Poner en un cazo, a fuego medio, la mantequilla y, cuando esté derretida, añadir la miel removiendo hasta que esté totalmente integrada. Echar el bicarbonato en el agua hirviendo, remover y agregárselo a la mezcla de mantequilla. Verter sobre los ingredientes del bol y trabajar hasta obtener una masa compacta pero que no se desmigue demasiado. Si esto ocurriera ir añadiendo, poco a poco, la leche.

    Formar bolas, del tamaño de una nuez, e ir colocándolas sobre una bandeja cubierta con papel, dejando sitio entre cada una de ellas. Aplastar ligeramente y hornear, a mitad de altura, unos 10-12 minutos, hasta que estén doraditas. Sacar y dejar reposar unos 5 minutos en la misma bandeja antes de pasarlas a una rejilla para que se terminen de enfriar.

    Fuente : Receta adaptada de Corazón de caramelo

viernes, 27 de marzo de 2020

Galletas de avena, avellanas y pepitas de chocolate

    Seguimos encerrados en casa así que no queda otra que trasladar los encuentros con las amigas a la red. La semana pasada Mercedes, de Hogar y Brasas, propuso hacer una quedada para tomar café aportando cada una algo para acompañar. Yo, por supuesto, no me pude negar y aporté, virtualmente, estas galletas.


    Lo cierto es que casi la totalidad de estas galletas se las comieron mis compañeros de trabajo unos días antes de comenzar el confinamiento. Menos mal, porque sino seguro que hubiera habido peleas en mi casa para ver quien conseguía comerse más, jejjeje.


    Y es que ricas están un rato ricas. Ese puntito que le aporta las escamas de sal que lleva por encima contrastando con el chocolate es una pasada o por lo menos a mí me encanta, más que encantarme me vuelve loca.
    Pero vamos con la receta, que es bien facilita, para que os podáis poner a prepararlas también vosotros, podáis comprobarlo y ya me contaréis...


    Ingredientes :
  • 1 huevo L
  • 100 g de azúcar
  • 95 g de mantequilla en pomada
  • 1 cucharadita de vainilla
  • 150 g de copos de avena
  • 150 g de harina
  • 65 g de avellanas tostadas ligeramente picadas
  • 90 g de pepitas de chocolate
  • Sal en escamas

    Batir, a velocidad baja, la mantequilla y el azúcar hasta que esté homogéneo. Incorporar el huevo y la vainilla y mezclar. Añadir la avena, las avellanas y las pepitas de chocolate y mezclar hasta que estén integrados.
    Coger bolitas del tamaño de una nuez e ir colocándolas sobre una bandeja de horno forrada con papel. Aplastar ligeramente con la palma de la mano y espolvorear por encima de cada galleta un poco de la sal en escamas.


    Dejar reposar en la nevera durante una media hora.
    Precalentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo.
    Sacar de la nevera, cuando haya pasado el tiempo de reposo y el horno esté bien caliente, y hornear, a media altura, durante unos 15 minutos.
    Sacar y pasar a una rejilla para que se terminen de enfriar.


    Decir que están ricas es decir poco, son un verdadero vicio. Es probar una y no poder parar hasta que el plato se vacía... Avisados estáis.


    Fuente : Adaptada de Manzana y canela

sábado, 7 de febrero de 2015

Pan de muesli de Daniel Jordá {¡Qué rico, mamá!}

    A veces es difícil que los niños se sientan atraídos por algún alimento o preparación por muy sanos que sean, es tarea más que imposible hacer que los prueben siquiera.
    En mi casa eso pasa, por ejemplo, con el muesli del desayuno, hasta que descubrí estos ricos panecillos en el libro de Daniel Jordá "Panes creativos". Ahora no es que lo coman sino que los devoran.


    Cuando Patricia, la anfitriona de este mes de ¡Qué rico, mamá!, nos propuso como reto el preparar una receta de algún libro tenía clarísimo cual iba a ser mi aportación ya que estos son, sin duda alguna, los panecillos preferidos del desayuno de mis hijos.


    Ingredientes:
  • 400 g de harina de fuerza
  • 100 g de harina integral
  • 150 g de leche
  • 145 g de agua*
  • 25 g de azúcar
  • 12 g de sal
  • 20 g de levadura fresca de panadero**
  • 100 g de mantequilla
  • 200 g de muesli + para espolvorear por encima***
    *A mi solo me hizo falta esa cantidad de agua aunque en el libro ponga 150 g.
    **El libro indica que hay que usar el doble de la levadura de la que yo utilicé pero yo preferí poner la mitad y dejar levar durante más tiempo, de esta manera el pan toma muchos más matices de sabores que con un levado corto.
    ***En mi caso le puse muesli dentro y por encima lo espolvoree con una mezcla de semillas de sésamo, lino marrón y dorado, pipas de girasol y copos de avena.


    Templar la leche y diluir en ella la levadura. Poner en un bol todos los ingredientes, menos la mantequilla, y mezclar. Añadir poco a poco el agua porque la cantidad que necesitéis dependerá de la humedad que tengan las harinas.
    Cuando tengamos una masa uniforme que no se pegue a las manos agregar la mantequilla y amasar hasta que esté totalmente integrada.
    Tapar con un paño y dejar levar hasta que doble su volumen.
    Cortar en piezas de unos 80 g y bolear. Colocar sobre una bandeja cubierta con papel de horno.
    Humedecer ligeramente los panecillos, espolvorear con un poco más de muesli o de semillas y hundirlos en la masa ligeramente con la mano. Tapar y dejar levar de nuevo hasta que doblen su volumen.
    Precalentar el horno a 200ºC.
    Meter al horno y dejar cocer durante unos 15 minutos hasta que estén dorados.


    Estos panecillos aguantan bien unos tres días si se conservan dentro de una bolsa de plástico guardados en un lugar fresco y seco. También se pueden congelar y meterlos al horno durante unos minutos para que recuperen todo su esplendor.
   

    Aquí tenéis una foto de la miga, ummm!!! Aún no se como llegué a tiempo de poder sacar la foto del panecillo abierto porque ya os digo que desaparecen como por ensalmo, son vistos y no vistos.

   
    Y si queréis seguir disfrutando y conocer que han preparado mis compis solo tenéis que pinchar aquí.

jueves, 6 de marzo de 2014

Cranachan ligera con frutos del bosque

    Segundo mes de reto de Food Bloggers Trotamundos y, por supuesto, no podía dejar de participar. En esta ocasión MaraAisha nos proponían viajar hasta Escocia de la mano de Yolanda de Cocido de sopa ¿Cómo no iniciar el viaje junto a ellas? La propuesta dulce, en este caso, era preparar un Cranachan así que a mí se me ocurrió hacer algo un poco más ligero que el clásico, que se prepara con nata, y utilizar  yogurt griego.


    Ingredientes :
  • 500 g de frutas del bosque
  • 250 ml de yogurt griego
  • 3 cucharadas de copos de avena
  • 4 cucharadas de miel
  • 200 ml de whisky (por supuesto escocés)
  • Unas cuantas hojas de menta para decorar

    Los frutos que he utilizado los había descongelado en un colador hasta que estuvieron totalmente escurridos pero sin duda alguna si se ponen frescos mejorará notablemente.
    Tostar los copos de avena en una sartén sin grasa hasta que estén dorados, dejar enfriar y reservar.
    Batir el yogurt hasta que esté cremoso.
    Disolver la miel en el whisky y mezclar con el yogurt hasta que la mezcla esté homogénea y refrigerar un buen rato.
    Montar en una copa, Yo utilicé unos vasos de bajos de whisky, primero una capa de mezcla de yogurt, unos pocos de los copos tostados y unas cuantas frutas del bosque. Repetir las capas de nuevo acabando con las frutas.


    Adornar con unas hojas de menta.
 
 
    Ni que decir tiene que este postre, aunque la cantidad de whisky que lleva sea mínima, no es apto para que lo tomen los niños, lo podríamos definir por tanto como placer adulto.