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lunes, 8 de diciembre de 2025

Piñas de chocolate

    Siguiendo con la tradición familiar, hoy toca desempolvar los adornos navideños, montar el árbol y decorar la casa. Otra tradición de mi familia para este día es empezar a comer la primera tableta de turrón de la temporada; vamos, un arranque navideño en toda regla. 

    Pero es que, este año, también tendremos como postre estas piñas, que se hicieron virales en las redes las pasadas navidades y a mí no me dio tiempo a publicar, que son super rápidas y fáciles de preparar.

    Ingredientes :

  • 150 g de bizcocho de chocolate
  • 45-50 g de queso crema
  • 1 buen puñado de copos de trigo chocolateados (tipo Chocapic)
  • Mermelada de frambuesa o frutos del bosque

    Estas preciosidades son super fáciles de hacer, tan sólo tenéis que mezclar el bizcocho con el queso crema hasta formar una pasta manejable, pero que no se pegue a las manos. Coger trocitos de masa, ir formando conos con ella haciendo un agujero en el centro por la parte más ancha. Rellenar con un poco de mermelada y cerrar bien, para que no se escape el relleno, con otro poco de masa. 

    Depositarlas en el plato donde las vayáis a servir e ir pinchando los cereales, uno a uno, empezando por abajo, hasta que tengáis algo parecido a las piñas que podéis ver en las fotos.  

    Reservar en la nevera y, justo en el momento de servir, espolvorear las piñas con una fina capa de azúcar glas para simular la nieve. Son una verdadera preciosidad y doy fe de que están de muerte.

jueves, 11 de julio de 2024

Tiramisú de lemon curd. Lemon curd en microondas

    Cuando llega el verano ni se me pasa por la cabeza el encender el horno pero, sin embargo, somos incapaces de renunciar a un buen postre. Así que, llegado a este punto, llegó el momento de experimentar cosas nuevas. Y, si el experimento lleva limón seguro que en casa será todo un acierto. Llevaba tiempo viendo tiramisús de limón por las redes pero, por h o por b, no llegaban a terminar de convencerme así que no me ha quedado otra que probar a prepararlo yo como me ha parecido que nos iba a gustar más y, desde luego, y no es porque lo haya hecho yo, estaba sublime. Y es que una ya no tiene abuelas que la alaben y, si las tuviera, esta claro que tampoco las necesitaría, jejjeje.

    Ingredientes :

    Para el sirope

  • 70 g de agua
  • 50 g de azúcar
  • 25 g de zumo de limón
    Para el relleno

  • 250 g de mascarpone
  • 125 g de nata de montar
  • 65 g de lemon curd
  • 35 g de azúcar glass
  • la ralladura de medio limón
    Para el lemon curd

  • 150 g de zumo de limón
  • 70 g de mantequilla
  • 70 g de azúcar
  • 2 huevos + 1 yema
  • ralladura de medio limón
  • 1 y 1/2 cucharadita de maizena (4 g aprox.)
    Además

  • 16-18 bizcochos de soletilla
  • Ralladura de medio limón para decorar

    Lo primero que haremos serán el lemon curd y el almíbar ya que tienen que enfriarse a temperatura ambiente.

    Poner en un bol, apto para microondas, la mantequilla y derretirla. Añadir el zumo y la ralladura y el azúcar y remover. Agregar los huevos y remover bien con una varilla hasta que la mezcla esté homogénea. espolvorear la maizena por encima y remover hasta que esté completamente integrada. Meter en el microondas y de minuto a minuto ir removiendo bien hasta que coja la consistencia deseada, teniendo en cuenta que cuando se enfríe espesará un poco más. Cuando esté lista y removiendo de vez en cuando para que no se forme costra.

    Para preparar el almíbar pondremos en un cazo el agua y el azúcar y lo llevaremos a fuego medio, remover hasta que el azúcar esté disuelta, y retirar del fuego cuando comience a hervir. Añadir el zumo y dejar enfriar a temperatura ambiente.

    En un bol amplio echar el mascarpone, la ralladura de limón y el lemon curd, que ya estará frío. Batir hasta que la mezcla esté homogénea. Montar la nata con el glass y añadir a la crema de dos veces integrándola con movimientos envolventes entre cada adicción.

    Una vez que tengamos todas las preparaciones empezaremos a montar el tiramisú, yo lo hice dentro de una fiambrera de cristal, pero podéis montarlo en un molde desmontable cubierto el fondo con papel de horno y los laterales con acetato. Mojar los bizcochos en el jarabe e ir cubriendo con ellos la base. Verter encima la mitad de la crema de mascarpone y alisar la superficie con una espátula. Cubrir con una fina capa de lemon curd. Poner otra capa de bizcochos embebidos, el resto de la crema y otra capa de lemon curd. Tapar y refrigerar como mínimo tres o cuatro horas antes de consumir. 

    Antes de servir, desmoldar y retirar el acetato si vuestro molde es desmontable, y espolvorear con la ralladura de limón.

    Fuente : Lemon curd en microondas de Belén Casal en Instagram


sábado, 29 de junio de 2024

Charlota de mousse de fresas

    Antes de que termine la temporada de fresas no podía dejar de traeros la que fue mi tarta de cumpleaños de este año. Sí, ya sé que el cumple fue hace unos meses, pero no me da la vida para todo lo que quiero hacer y aún no he sido capaz de estirar los días para que duren unas cuantas horas más ¿qué le vamos a hacer? Y esta es la razón por la que he tenido taaan desatendido el blog, aunque ahora estoy intentando organizarme mejor y ponerle remedio.

   Con lo que me gustan a mí las chalotas no podía elegir mejor tarta para celebrarlo. Además a mí me parece que tiene una textura más ligera y más agradable en boca debido debido a que la acidez de las fresas frescas, que van intercaladas en la preparación, rebajan un tanto la sensación grasa de la nata. Vamos, una combinación de 10.

    Ingredientes :

  • 20 bizcochos de soletilla
  • 380 g de fresas
  • 70 g de azúcar glass
  • 2 cucharaditas de zumo de limón
  • 5 hojas de gelatina
  • 360 g de nata de montar

    Para el almíbar

  • 100 g de agua 
  • 50 g de azúcar 
  • 1 cucharadita de pasta de vainilla
    Para decorar

  • 250 g de fresas

    Lo primero será preparar el almíbar para que se enfríe. Poner en un cazo al agua y el azúcar y calentar a fuego lento hasta que rompa a hervir. Retirar del fuego, añadir la vainilla, remover y dejar enfriar.

   Remojar la gelatina sumergiendo las hojas en un bol de agua fría. Limpiar todas las fresas, reservando aparte, en la nevera, las destinadas para la decoración. Retirar los pedúnculos de las demás y trocear. Echar los trozos en un vaso y triturar junto al zumo de limón. Colar para retirar las semillas y que quede bien fino. Poner 1/3 en un cazo junto al azúcar glass y calentar a fuego lento hasta que empiece a hervir, removiendo para que no se peque. Retirar del fuego, añadir la gelatina bien escurrida y mezclar hasta que esté completamente disuelta. Verter encima el triturado de fresas que habíamos reservado y remover hasta que esté integrado por completo. De esta manera, además, conseguiremos que se temple la mezcla. 

    Montar la nata, que deberá estar muy fría, hasta que esté bien firme. Reservar 1/4 de la nata, para la decoración final, metida en una manga con boquilla de estrella dentro de la nevera.

    Añadir, poco a poco, el coulis de fresas, con ayuda de una espátula, integrándolo con movimientos envolventes hasta que la mezcla esté uniforme.

    Preparar un molde desmontable poniendo papel de horno en la base y una tira de acetato tocando las paredes. Una vez frío el almíbar, ir remojando las soletillas en él, solamente por el lado plano, e ir colocándolos con la parte abombada contra la pared del molde. Colocar más bizcochos remojados en la base hasta cubrirla por completo.

    Verter la mitad de la mousse dentro del molde preparado y alisar con una espátula. Retirar el pedúnculo de otra docena de las fresas reservadas en la nevera, cortar por la mitad a lo largo y repartir por encima. Cubrir con el resto de la mousse alisando de nuevo la superficie. Cubrir la charlota y dejar refrigerar, por lo menos 5 horas y mejor toda una noche, para que la mousse cuaje y coja consistencia. 

    A la hora de servir, quitar el aro y retirar el acetato con cuidado, pasando una puntilla para despegarlo si fuera necesario. Terminar de decorar con la nata reservada y el resto de las fresas cortadas en cuartos a lo largo. 

    Servir bien frío.

    Puede conservarse en la nevera hasta cuatro días guardado en un recipiente hermético.

    Fuente : Lilie Bakery

martes, 15 de noviembre de 2022

Bundt Cake con galletas Oreo

    Hoy se celebra el National Bundt Cake Day y, fiel a la cita, no podía por menos que publicar uno nuevo para sumar a los que ya hay en el blog. 

    La verdad que tenía muchas ganas de probar esta versión ya que, aunque ya tengo publicado éste en el que, además de las galletas, el cacao forma parte de la masa, en el que hoy traigo tan sólo van las galletas, lo que hace que el resultado sea totalmente distinto. 

    Ingredientes :

  • 200 g de azúcar fino + 1 cucharada
  • 250 g de mantequilla
  • 1 cucharadita de pasta de vainilla
  • 5 claras de huevo
  • 300 g harina
  • 2 cucharaditas levadura
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 250 ml de nata líquida
  • 7 galletas oreo trituradas
  • 7 galletas troceadas
    Para el glaseado :

  • 200 g de azúcar glass
  • 2 ó 3 cucharadas de leche
  • 1/4 de cucharaditas de pasta de vainilla

    Poner a calentar el horno a 180ºC. Engrasar bien un molde de bundt de 10 tazas y reservar. Yo usé el Elegant Party de Nordic Ware.

    Tamizar la harina junto a la levadura y la sal. Batir la mantequilla y el azúcar hasta que la mezcla blanquee, esté espumosa y doble su volumen, Sin dejar de batir echar la vainilla. Incorporar la harina de tres veces, a velocidad baja, alternándola con la nata, empezando y terminando por la harina. 

    Montar las claras hasta que se formen picos firmes e incorporarlas en la masa, con movimientos envolventes con ayuda de una espátula, hasta que estén totalmente integradas. Añadir las galletas troceadas y, con mucho cuidado de que la mezcla no se baje, remover para que se repartan por toda la masa. 

    Echar la mitad en el molde preparado y alisar ligeramente la superficie. Espolvorear la galletas trituradas por encima y cubrir con el resto de la masa. Hornear, a media altura, de 50 a 55 minutos o hasta que al pinchar con una brocheta ésta salga limpia. Sacar del horno y dejar reposar 10 minutos antes de desmoldar. Terminar de enfriar sobre una rejilla.

    Para preparar el glaseado poner en un bol el azúcar glass y la vainilla e ir incorporando la leche, poco a poco, mientras se va removiendo hasta conseguir la consistencia adecuada.

    Cuando el bundt esté totalmente frío, regar con el glaseado y decorar con más trocitos de galletas.

    No me digáis que no queda un corte precioso. Además al no llevar más que claras es tremendamente esponjoso y os aseguro que está impresionante.

    Fuente : El rincón de Bea

miércoles, 10 de agosto de 2022

Serradura portuguesa

    Estas próximas semanas de agosto Hoy cocina Vivi va a viajar un poquito, aunque virtualmente porque a mí, este año, me toca trabajar, jejjeje. En este primer destino no nos vamos a alejar demasiado ya que nos vamos a un país vecino : Portugal. Allí vamos a deleitarnos con un postre sencillo, con tan sólo 3 ingredientes, y muy rápido de preparar, en poco más de 15 minutos lo tendremos listo.

    También llamado pudding de Macao no se tiene muy claro si se creó en Portugal y se llevó a la que fuera colonia portuguesa en Asia o al revés y el postre fue traído de allí a nuestro país vecino. Lo que sí está claro es que el nombre se debe a la semejanza de las capas de galletas trituradas con el serrín.

    Ingredientes :

  • 300 ml de nata (35% de materia grasa)
  • 150 g de leche condensada
  • 100 g de galletas maría

    Meter las galletas dentro de una bolsa de zip y, pasando un rodillo por encima, triturarlas hasta tener un polvo fino. Reservar.

    Poner la nata muy fría en un bol y montar con la varilla eléctrica hasta que tenga picos suaves. Incorporar la leche condensada poco a poco con movimientos envolventes, con ayuda de una espátula, procurando que la nata no se baje demasiado, hasta que la crema esté uniforme. Meter en una manga.

    Para montar los vasitos ir poniendo una capa de crema y encima otra de galletas trituradas. Repetir la operación un par de veces, terminando siempre por una capa de galletas. Refrigerar 1 hora por lo menos antes de degustar.

    No me diréis que no son fáciles y rápidos de preparar estos vasitos. Pues os aseguro que tardan mucho menos en desaparecer porque ricos están hasta decir basta. Vamos, que si te descuidas, no te dejan ni las migas... y nunca mejor dicho, jejjeje.

jueves, 3 de diciembre de 2020

S'more cookies

     Seguimos bien abrigados ya que hoy cogeremos un avión que nos llevará a la Gran Manzana para degustar unas galletas con el más puro sabor neoyorkino. La Navidad allí es mágica, así que imaginaos paseando por la 5ª Avenida con la nieve cayendo. La calle totalmente cubierta por un manto blanco y un Santa Klaus en cada esquina tañendo su campana deseando a todo el que pasa por allí Feliz Navidad. Y, caminando caminando, llegar a la pista de patinaje de Central Park. Calzaros los patines y comenzar a deslizaros sobre el hielo suavemente, mientras las centelleantes luces que adornan su magestuoso e imponente árbol de Navidad os iluminan.

    Bueno, puede que el panorama de este año no resulte tan idílico debido a la situación pandémica en la que estamos, pero soñar es gratis ¿o no es verdad? Así que, después de este paseo, para entrar en calor, nada mejor que una taza de chocolate caliente acompañado con una de estas deliciosas galletas... o puede que con dos, porque con una sola nos va a saber a muuuuy poco con lo buenísimas que están.

    La receta de esta maravilla de galletas está sacada del mejor y más bonito libro de repostería que se ha editado este año, "Dulces para todo el año", donde Ana Cocinitas auna perfectamente las más tradicionales cookies neoyorkinas con los s'mores (chocolate derretido, nubes tostadas y trozos de galleta) que los scouts preparaban en sus fogatas nocturnas ¿A ver quién es el guapo que puede resistirse?

    Ingredientes : 

  • 115 g de mantequilla
  • 100 g de azúcar moreno
  • 90 g de azúcar 
  • 1 huevo L
  • 15 g de maizena
  • 200 g de harina
  • 2 g de bicarbonato sódico
  • 2 g de levadura química
  • 2 g de sal
  • 45 g de galletas María
  • 170 g de crunks de chocolate negro
  • 100 g de nubes pequeñas


    Calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo.

    Montar con unas varillas eléctricas la mantequilla junto con ambos azúcares en un bol grande. Añadir el huevo y batir justo hasta que esté integrado. Agregar las harinas tamizadas, el bicarbonato, la levadura y la sal y trabajar con una espátula hasta que la mezcla esté uniforme. Echar sobre la mezcla las galletas troceadas, las nubes y el chocolate y remover para que se reparta uniformemente por toda la masa.

    Con las manos humedecidas ir haciendo bolas y, sin apretarlas demasiado, ir depositándolas sobre una bandeja cubierta con papel, dejando separación entre ellas para que al expandirse no se toquen.

    Hornear, a media altura, durante unos 9-10 minutos. Las galletas deberán estar blanditas ya que al enfriar se endureceran algo. Sacar del horno y, arrastrando el papel de la bandeja, ponerlas sobre una rejilla para que se enfríen por completo.


    Después de probar esta maravilla mi hija ya no quiere ninguna otro cookie... y eso que a ella las nubes no le hacen ni fú ni fá, jejjeje.


viernes, 14 de agosto de 2020

Bombón helado de Tarta Sacher

    Aquí va otro helado inspirado en una tarta clásica y es que, aunque mis musas estén de vacaciones, cuando se desperezan y consiguen ponerse en movimiento no hay quien las pare 😂😂
    La tarta elegida, nuevamente, es puro glamour. En esta ocasión me he basado en el gelato de chocolate del libro Helados, resultando un helado muuuuy chocolateado y con una ligerísima capa de mermelada de albaricoque... no se puede decir más que : rico a rabiar.


    Para esta variedad, al ser tan chocolatosa, se me ha ocurrido utilizar unos moldes con forma de tableta de chocolate y, teniendo en cuenta que el congelador del que dispongo no es ninguna maravilla y no acaba de bajar la temperatura en exceso, me las he visto y deseado para que no me saliera un tocho de baño.
    Con estas cantidades salieron 5 helados grandes.
    

    Ingredientes :
  • 250 g de leche entera
  • 65 g de nata de montar
  • 15 g de cacao en polvo sin azúcar, tamizado
  • 65 g de chocolate negro de cobertura
  • 1 y 1/2 cucharaditas de azúcar invertido
  • 50 g de azúcar
  • 14 g de agua
  • 20 g de clara de huevo
  • 60 g de bizcocho de chocolate, en daditos pequeños 
    Para el baño de albaricoque
  • 125 g de mermelada de albaricoque
  • 3 g de gelatina en polvo
  • 1 y 1/2 cucharada de agua
    Para el baño y la decoración
  • 300 g de cobertura de chocolate negro
  • 10 g de mantequilla 
  • 25 g de cobertura de chocolate blanco
  • Bolitas de chocolate y galleta de 3 colores 

    Poner en un cazo a calentar la leche junto a la nata justo hasta que empiece a hervir. Añadir el chocolate troceado, el cacao en polvo y el azúcar invertido y remover hasta que el chocolate esté totalmente fundido y la mezcla esté uniforme. Dejar templar.
    Poner en otro cazo el azúcar y el agua y llevar al fuego medio, cuando alcance los 110ºC empezar a montar a velocidad máxima, en un bol, la clara de huevo. Cuando el almíbar llegue a los 118ºC retirar del fuego y verter en hilo, sin dejar de batir, sobre las claras montadas, con el fin de obtener un merengue italiano. Continuar batiendo hasta que el merengue esté a temperatura ambiente.
    Añadir el merengue a la mezcla de chocolate mezclándolo con movimientos envolventes hasta que la crema esté uniforme. Verter en un bol , tapar herméticamente y meter al congelador durante 2 horas. Sacar, remover con una varilla para romper los cistales de hielo que se hayan formado y volver a llevar al congelador durante otra hora. Pasado este tiempo, volver a remover la mezcla. Agregar los trocitos de bizcocho, remover con cuidado para que se distribuyan homogéneamente. y repartir la mezcla entre los moldes elegidos. Dejar que se endurezcan por completo por lo menos durante 5 ó 6 horas, aunque yo los dejé toda la noche.
    Cuando estén bien congelados prepararemos la capa de mermelada. Lo primero será hidratar la gelatina con el agua durante 3 ó 4 minutos. Darle un golpe de calor a la mermelada en el microondas para calentarla. Remover y, cuando esté bien fluida, añadir la gelatina hidratada y remover hasta que esté disuelta por completo.


    Verter en una bandeja donde quepan bien los helados y pasarlos por la gelatina para que crear una capa. Volver a llevar al congelador y repetir un par de veces para que la capa quede más gruesa. Volver a congelar para que se endurezca de nuevo.
     Fundir la cobertura de chocolate negro en el microondas, a golpes de 45 segundos, con cuidado de que no se queme. Cuando esté bien líquido añadir la mantequilla y remover para integrar.
    Sacar los helados de los moldes, de uno en uno. Sumergir en la cobertura y dejar que escurra el sobrante. Volver a llevar al congelador. Meter en una manga pequeña el sobrante del chocolate ya que con él haremos los medallones de la decoración. Para ello el sello deberá estar en el congelador durante un rato para que esté bien frío, si no será imposible formarlos.
    Hacer montoncitos pequeños con el chocolate y poner el sello encima, dejar unos segundos antes de retirarlo. Volver a llevar al congelador el sello y el medallón, cuando se haya endurecido meterlo en la nevera. Repetir hasta que tengamos medallones para todos los helados.


    Fundir la cobertura blanca, meterla en una manga pequeña.
    Poner los helados, de uno en uno para que no se derritan, sobre papel de horno, regar con unos hilos de chocolate blanco y decorar con las bolitas y los medallones que hemos hecho anteriormente.
    Volver a llevar al congelador hasta que vayamos a disfrutarlos.


    Si os gusta el chocolate estos bombones helados os van a encantar ya que el contraste del chocolate y la mermelada de albaricoque está brutal.


    Fuente : Libro Helados de Amelia Wasiliev & Alice Cannan

jueves, 13 de agosto de 2020

Bombón helado de Tarta Fraisier

    De sobre sabéis lo aficionada que soy a apuntarme a cualquier reto que veo. Así que, como iba a dejar de hacerlo en éste que Juan Andrés, El dulce objetivo, nos ha propuesto hacer este verano. Y es que, ya tenía ganas de llegar a tiempo de participar en uno de sus retos que, por h o por b, todos los demás que ha organizado me los he terminado perdiendo... y este casi casi, que llego por los pelos.
    Mi aportación está inspirada en una de las tartas clásicas más famosas de la repostería francesa : la Tarta Fraisier.


    Con estas cantidades me salieron 4 helados grandes y 4 pequeños, aunque a estos últimos no les puse el bizcocho calado. 


    Ingredientes :
  • 150 g de leche entera
  • 225 g de nata de montar
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 2 yemas de huevo L
  • 70 g de azúcar
  • 1 cucharadita de azúcar invertido
  • 50 g de fresas cortadas en trocitos
  • 4 bizcochos de soletilla
  • 25 g de agua
  • 2 cucharaditas de kirsch
    Para el baño y la decoración
  • 250 g de cobertura de chocolate con sabor a fresa
  • 1 cucharada de mantequilla
  • 25 g de cobertura de chocolate blanco
  • Bolitas de galleta y fresa
  • Fresas liofilizadas

    La base de este helado es una crema inglesa así que será lo primero que habrá que hacer.
    Poner en un cazo la leche y 100 g de nata, remover y llevar a fuego suave hasta que rompa a hervir. Retirar del fuego y reservar.
    Batir las yemas junto a 45 g de azúcar. Cuando se haya disuelto todo el azúcar y la mezcla esté cremosa, añadir poco a poco la leche, sin parar de remover. Verter de nuevo en el cazo y dejar cocer a baño maría, removiendo continuamente con una cuchara de madera, hasta que espese ligeramente y comience a napar la cuchara, teniendo en cuenta que no deberá hervir para que no se corte la crema. Colar y dejar enfriar, removiendo de vez en cuando para que no se forme costra.
    Mientras se atempera la crema, haremos el almíbar, con el que calaremos los bizcochos, para que le de tiempo a enfriarse por completo.
    Poner en un cazo el agua y el resto del azúcar (25 g) llvar al fuego y, cuando comience a hervir dejarlo cocer un par de minutos. Retirar del fuego y añadirle el kirsch. Remover y dejar enfriar.
    Cuando la crema esté templada agregar el resto de la nata (125 g), el azúcar invertido y la esencia de vainilla. Remover hasta que esté todo integrado y verter en un recipiente hermético. Meter en el congelador durante 3 horas. Sacar, batir y volver a llevar al congelador hasta que comience a endurecerse. Volver a batir, añadir los trocitos de fresa y remover con cuidado para que se repartan uniformemente. Rellenar los moldes elegidos hasta 2/3 de su capacidad y colocar los palitos.
    Aplanar un poco, con ayuda de un rodillo, los bizcochos de soletilla. Cortarlos a la medida de cada molde y cubrir con ellos la crema. Calar con el almíbar frío, con ayuda de una brocha de repostería y repartir por encima un poco más de crema hasta taparlos. Llevar al congelador de nuevo hasta que se endurezcan por completo, de 5 a 6 horas.
     Fundir la cobertura de fresa en el microondas a golpes de 45 segundos, con cuidado de que no se queme. Cuando esté bien líquido añadir la mantequilla y remover para integrar. Fundir también la cobertura blanca y meterla en una manga pequeña.
    Sacar los helados de los moldes, de uno en uno. Sumergir en la cobertura y dejar que escurra el sobrante.
    Poner sobre papel de horno., regar con unos hilos de chocolate blanco y decorar con las bolitas y las fresas liofilizadas.
    Volver a llevar al congelador hasta que vayamos a disfrutarlos.


    La verdad es que en mi bombón helado la base, en vez de ser una muselina de vainilla que es lo que se usa tradicionalmente en la preparación de la tarta, ha pasado a ser la crema helada de vainilla del libro Helados y el bizcocho genovés unas soletillas. Aunque sí que he respetado la inclusión de uno de los distintivos más significativos de la tarta clasica : las fresas frescas. Aunque, a pesar de llevar estas últimas, es una adaptación bastante alejada de lo que sería la tarta tradicional pero, eso sí, los helados ricos están un rato largo.


    Fuente : Libro Helados de Amelia Wasiliev & Alice Cannan

jueves, 16 de julio de 2020

Chipirones en salsa

    Hoy, día de la Virgen del Carmen, es un día muy especial para muchos pueblos de pescadores ya que es la patrona de estos últimos. Este día también es especial en mi casa ya que es el cumpleaños de mi hijo pero, como podéis comprobar, no os he traído una tarta sino algo relacionado con la otra celebración... la marinera. La tarta, si acaso, ya os la traigo otro día 😉
    Si este año fuera un año normal, probablemente estaría disfrutando de alguna de las procesiones en barca que le rinden culto a su patrona pero, en este que nos ha tocado vivir, todas las celebraciones se han tenido que suspender así que nos conformaremos con algo que nos acerque al mar ¿no os parece?


    Cuando pienso en el mar en mi cabeza se refleja la bravura del Cantábrico, con ese color azul, casi verde, contrastando con la blanca espuma del romper de las olas contra las rocas de su abrupta costa.
    Es probable que por aquí, en la Comunidad Valenciana, tambien haya celebraciones por este día pero los recuerdos de la niñez son poderosos y siempre me trasladan al norte.
    Nada mejor, para terminar de evocar esos recuerdos, que utilizar uno de los ingredientes más típicos de aquellos lares : los chipirones, aprovechando además que están en plena temporada. Así que venga, manos a los fogones, que vamos a cocinar un delicioso guiso que, por lo menos a mí, me transporta a la costa cantábrica. Pero, eso sí, con un toque no tan tradicional pero que seguro que hace que al comerlo te acabes rechupeteando los dedos.


    Ingredientes :
  • 900 g de chipirones limpios
  • 1 cebolla grande
  • 2 dientes de ajo
  • 100 ml de vino blanco
  • 220 g de tomate triturado
  • 200 ml de caldo de pescado
  • 3 galletas speculoos
  • 3 cucharadas de aceite de oliva 
  • Sal
  • Perejil picado

    Pelar y trocear bien finos la cebolla y los dientes de ajo.
    Poner una cazuela con el aceite, a fuego medio-alto, y saltear ligeramente los chipirones.Retirar y reservar.
    En la misma cazuela añadir la cebolla y dejar pochar, a fuego bajo, hasta que empiece a coger color. Subir a fuego medio, agregar los ajos y dejar rehogar. Echar el vino, desglasar y cocinar hasta que se quede seco. Incorporar el tomate y seguir cocinando hasta que reduzca a la mitad.
    Agregar el caldo y remover. Bajar el fuego, tapar y dejar cocinar unos 12 minutos. Pasado ese tiempo añadir los chipirones reservados, remover y dejar cocer otros 20 minutos. Pasado ese tiempo, incorporar las galletas trituradas, remover para que se integren en el guiso y dejar cocinar 5 minutos más.
    Rectificar de sazón si fuese necesario y, si la salsa hubiera quedado demasiado espesa, aclararla con un poco de agua.
    Repartir en los platos. Acompañar de arroz blanco cocido y espolvorear con perejil fresco picado.


    Servir antes de que se enfríe.


    ¿Cómo os habéis quedado con la salsa? Ese puntito dulce-especiado que le dan las galletas es lo más, porque los chipirones están ricos pero la salsa... la salsa está para comerse una barra de pan mojando en ella o, como diría David Muñoz está para bañarse en ella, jajjaja.


sábado, 25 de abril de 2020

Espaguetis con albóndigas (dulces) para La Dama y el Vagabundo {Una galleta un cuento}

    Llevaba muchos días estrujándome el cerebro intentando buscar algo que preparar que fuera suficientemente espectacular. Este cuento, elegido por Pat y Co, ganadora de la anterior edición de Una galleta un cuento, me ha gustado siempre, desde bien niña, y merecía algo grandioso pero, como decía Serrat en su canción, las musas han pasaó de mí. Aunque no creo que hayan tenido la suerte de irse de vacaciones, mas bien estarán confinadas como todos nosotros.
    Al final me ha tocado improvisar un trampantojo que, aunque no es tan espectacular como debiera, rico está un rato largo. Y, lo más importante de todo, no lo he montado yo, sino mi hija. Una buena manera de tenerla entretenida durante un rato... que es de agradecer ¿a qué sí?


    Cuando pienso en la historia no puedo dejar de ver en mi mente la escena más romanticona de la película. Esa cena a la luz de una vela que culmina con el tímido e inesperado beso de los protagonistas. Ainsss, es recordarlo y me pongo de un tierno... Pero vamos al lío que se nos enfrían los espaguetis o mas bien que se nos calientan.


    Ingredientes :
    Para la crema
  • 100 g de queso crema
  • 50 g de nata de montar
  • 1 yema de huevo
  • 25 g de azúcar avainillada
  • 2 g de gelatina en polvo
  • 1 cucharada de agua
    Para el coulis de fresa
  • 30 g de agua
  • 45 g de azúcar
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 180 g de fresas
    Para las trufas de fresa
  • 40 g de chocolate de fresa (o candy melt de fresa)
  • 28 g de nata de montar
  • Cacao en polvo 
    Además
  • 4 ensaimadas pequeñas, sin espolvorear de azúcar glass
  • 4 fresas
  • 2 mitades de melocotón en almíbar, bien escurridas

    En primer lugar prepararemos las trufas ya que, para que cojan bien la textura y podamos trabajar con ellas, la mezcla deberá estar por lo menos 2 horas en la nevera. Para hacerlas tendremos que derretir el chocolate, a pequeños golpes de microondas teniendo cuidado de que no se nos queme, removiendo entre cada pequeño golpe de calor. Una vez que esté completamente fundido añadir la nata y remover bien hasta que la mezcla esté lisa, brillante y homogénea. Tapar y meter en la parte más fría de la nevera.
    Para preparar el coulis, lavaremos bien las fresas bajo el chorro del agua fría e iremos dejándolas sobre un colador para que se escurran. 
    Poner en un cazo el agua, el azúcar y el zumo y llevar a fuego bajo. Remover de vez en cuando y, cuando se haya disuelto el azúcar por completo, añadir las fresas (sin pedúnculos, que os veo venir, jejjeje) y dejar cocer hasta que estén muy tiernas y haya perdido parte del líquido. Yo lo tuve unos 20 minutos. Retirar del fuego, dejar que baje un poco la temperatura y pasar a través de un colador, apretando con la mano de un mortero, para retirar las pepitas y quede muy fino. Verter dentro de un biberón y dejar enfriar por completo. No deberéis dejarlo muy espeso porque cuando se enfríe se volverá más denso.
    Ahora vamos con la crema. Poner en un bol el queso y la nata, que deben estar muy fríos, y batir con unas varillas hasta que la mezcla esté bien montada. Reservar en la nevera.
    En una tacita echar la gelatina y la cucharada de agua y dejar hidratar.
    Poner en un cazo la yema, el azúcar de vainilla y batir hasta integrar. Poner al baño maría, sin parar de remover con una varilla, hasta que espese formando una crema. Retirar del fuego, añadir la gelatina hidratada y remover hasta que esté totalmente integrada. Tapar a piel para que no haga corteza, y dejar enfriar. Cuando esté a temperatura ambiente, mezclar la crema de queso con la crema de yemas, con movimientos envolventes, hasta que esté homogénea. Meter en una manga con una boquilla redonda fina, usé una Wilton nº5, y volver a refrigerar para que coja cuerpo.
    Una vez que la mezcla de las trufas haya endurecido, tomaremos pequeñas porciones con una cucharilla, las rebozaremos en el cacao, que abremos puesto en un platito, y las iremos colocando dentro de un colador. Solo quedará dar unos pequeños golpecitos para retirar el exceso de cacao y reservar, de nuevo, en la nevera.
    Lavar las 4 fresas restantes, retirar el pedúnculo y cortar en tiras. Cortar también el melocotón en almíbar en tiras. 
    Ya tendremos todas las preparaciones hechas así que sólo falta el montaje.
    Colocar cada ensaimada en un plato, cubrir con un poco de la crema y repartir las frutas de manera alterna por encima como podéis ver en la foto.


    Cubrir con una capa fina de crema, extendiéndola ligeramente, para tapar las frutas con ella. Dejar caer más hilos de crema por encima, de tal manera que parezcan espaguetis.
    Regar con el coulis de fresa, simulando que fuera el tomate frito, y colocar encima tres de las trufitas preparadas.


    Meter de nuevo en la nevera hasta la hora de servir.
    Poner el mantel de cuadros, encender la vela y buen provecho...
    Como lo del tema del beso no creo que estemos ahora en el momento más apropiado, nos conformaremos con comernos un platito cada uno, menos es nada, que ya vendrán los besos más adelante ¿o no?


    Yo, de momento, me voy comiendo una trufa, mientras voy viendo las propuestas de mis compis de reto... Ñam ñam, qué delicia!!

martes, 24 de marzo de 2020

Oreo cheesecake (sin horno)

    Hace justo una semana que fue el cumpleaños de mi hija. Como ya os dije en la anterior publicación, la tradición en mi casa es que el cumpleañero elija comida y postre en ese su día, en ella os dejé el curry de pollo y cardamomo que comimos y en ésta os traigo la tarta que preparé para que ella soplara las velas : una oreo cheesecake.


    A pesar de que la celebración de este año pudiera parecer algo triste y desangelada, por el confinamiento en el que nos encontramos, no lo fue tanto en realidad. Mi hija está pletórica de alegría ya que este año ibamos a lograr poder celebrar comiendo todos juntos en su día y no en el fin de semana más cercano a él. Y ese pequeño detalle es lo que hizo que este año fuera más especial si cabe, igual esta situación nos hace valorar más las pequeñas cosas que, a veces, vamos dejando relegadas por el camino.

 
    Ingredientes:
    Para la base
  • 9 galletas oreo
  • 40 g de mantequilla
    Para el relleno
  • 250 g de queso crema (usé Philadelphia)
  • 85 g de azúcar fina
  • 200 ml de nata de montar
  • 5 galletas oreo
  • 30 ml de agua fría
  • 6 g de gelatina en polvo
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
    Además
  • 3 ó 4 galletas oreo para decorar

    Lo primero que haremos será forrar la base y los laterales del molde con papel de hornear. Reservar.
    Triturar las galletas de la base y ponerlas en un bol. Derretir la mantequilla y verter sobre las galletas trituradas. Remover bien hasta que la mezcla esté homogénea. Volcar sobre el molde e ir aplanando hasta obtener una base de grosor uniforme. Meter en el congelador mientras preparamos el relleno.
    Poner en un vaso la gelatina con el agua. Dejar que se hidrate durante unos 10 minutos.
    Retirar y echar en un bol amplio la crema interior de las galletas, tanto las del relleno como las de la decoración. Reservar aparte las tapas de las galletas para la decoración y romper en trozos las del relleno. Reservar.
    En el mismo bol donde hemos echado la crema de relleno de las galletas, añadir el queso y el azúcar y batir, a velocidad alta, hasta que todo esté integrado, aproximadamente durante 1 minuto.
    Agregar la vainilla y la nata y seguir batiendo, durante unos 3 minutos, hasta que comience a montarse. Calentar un poco la gelatina hidratada, para que se vuelva líquida, y verter dentro de la crema. Seguir batiendo hasta que esté integrada y la nata completamente montada.
    Echar dentro los trozos de galleta reservados e integrar, con movimientos envolventes, con ayuda de una espátula.
    Volcar dentro del molde, sobre la base de galleta preparada anteriormente, y repartir apretando un poco con la espátula. Golpear con cuidado sobre la encimera, para que no queden huecos sin crema, y alisar bien la superficie.
    Triturar las tapas de las galletas reservadas para adornar y espolvorear por encima de la crema hasta que quede una capa uniforme.
    Refrigerar hasta el momento de servir.


    Nosotros somos 4 en casa y, dado que no quería estar comiendo tarta durante una semana, además de para que no acabar saliendo de este confinamiento rodando en vez de andando, hice una mini-tarta usando un molde de 15cm de diámetro.
    La verdad que hace tiempo que me llevaba pidiendo esta cheesecake pero por circunstancias hasta ahora no se la había podido preparar.


    Lo más divertido fue que después de la sesión fotográfica, con corte de tarta incluido, mi hija se empeñó en soplar las velas porque decía que sino era como que no fuera un cumpleaños. Así que me tocó volver a meter el trozo cortado y, en un espacio tan reducido, ella
misma colocó toooodas las velas, las 16 😂😂 Cupieron sí, pero de que manera...


    Fuente : Adaptada de Virutas de limón