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martes, 21 de abril de 2026

Curry de caballa con cúrcuma, citronela y leche de coco

    No os podéis imaginar las ganas que tenía de que comenzara la temporada de la caballa y, en cuanto las he visto en el mercado, no he podido por menos de que alguna se viniera conmigo a casa para preparar un plato muy especial que tiene sus orígenes en la gastronomía del sur de la India y adaptado en algunos de los países costeros del sudeste asiático como Tailandia.

    Ingredientes :

  • 600 g de lomos de caballa limpios, sin piel ni espinas
  • 1 cebolla roja pequeña
  • 3 dientes de ajo
  • 1 cucharadita de jengibre fresco rallado
  • 1 cucharadita de comino en grano
  • 1 ramita de citronela
  • 1/2 cucharada de curry de Madrás
  • 1 cucharada de pasta de tomate concentrado
  • 1/2 cucharadita de cilantro en polvo
  • 1/2 cucharadita de cúrcuma en polvo
  • 1 cucharada de cilantro fresco, picado con sus tallos
  • 100 ml de agua
  • 250 ml de leche de coco
  • 1/2 lima
  • 1 cucharadita de miel
  • Sal 
  • Pimienta negra de molinillo
  • Aceite de oliva

    Pelar y picar la cebolla en juliana fina. En un mortero machacar los ajos junto al jengibre hasta que se forme una pasta. Cortar la caballa en trozos grandes y reservar.

    En una cazuela, a fuego bajo, tostar los cominos. Cuando comiencen a dar olor, echar un chorrito de aceite y la cebolla y rehogar. Añadir la pasta de ajo y jengibre, remover hasta que se integre y dejar cocinar un par de minutos antes de agregar el curry, la pasta de tomate, el cilantro en polvo y la cúrcuma y remover. 

    Echar el agua, salpimentar y añadir el cilantro fresco picado y la citronela. Bajar el fuego al mínimo y dejar cocinar 5 minutos. 

    Añadir la leche de coco y la miel, subir el fuego y llevar a ebullición. Volver a poner al mínimo y cocinar hasta que espese ligeramente. Agregar la caballa, tapar y cocinar hasta que el pescado esté hecho, unos 3 minutos más o menos, aunque el tiempo dependerá del grosor que tengan de los trozos.

    En el momento de llevar a la mesa, retirar la citronela, exprimir por encima el zumo de la media lima y espolvorear con un poco de cilantro fresco picado. Servir acompañado de arroz blanco.

    El intenso sabor de este pescado azul casa a las mil maravillas con la profundidad de las especias y la cremosidad de la leche de coco. El toque cítrico final que le aporta la lima dotará de un equilibrio perfecto al plato.

    Fuente : Adaptado de Ninja Test Kitchen

martes, 17 de febrero de 2026

Jiaozi de cerdo y gambas para el Nuevo Año Chino

    Hoy comienza el año 4724 según el cómputo tradicional chino. Basado en el calendario lunar, este inicio coincide con el comienzo del ciclo de cultivo y la despedida del invierno, por lo que también es llamado "Festival de la Primavera". Cada nuevo año está regido por uno de los doce animales del zodiaco chino asociado a uno de los cinco elementos: fuego, tierra, metal, madera o agua, creando con ello un ciclo que dura 60 años. En el día de hoy da comienzo el Año del Caballo de Fuego, cuyas celebraciones se alargarán hasta el 3 de marzo culminando con el Festival de las Linternas, un tiempo de renovación, esperanza y reunión.

    La cena del día anterior, que viene a ser como nuestra cena de Nochevieja, sirve para reunir y festejar en familia, está marcada por unos cuantos rituales llenos de simbolismo con el fin de atraer fortuna y prosperidad para el año venidero. 

    El color rojo debe estar muy presente si se quiere tener buena fortuna y prosperidad. Además de no faltar los farolillos rojos, habrá que decorar la mesa con crisantemos amarillos y con naranjas o mandarinas (para atraer la riqueza) También deberá haber en ella un buen cuenco de arroz (para que no falte el sustento) Será vital también el llevar un sobre rojo (hongbao) con dinero en la cartera (para asegurar el flujo financiero) Y, para aprovechar al máximo la energía del caballo, se deberán abrir puertas y ventanas a medianoche durante unos minutos (para que la prosperidad entre "a galope") 

    En la cena, protagonista principal de la fiesta, no pueden faltar algunos alimentos que buscan buenos auspicios siendo la forma de ser presentados de gran importancia: pescados enteros (excedente y riqueza), brotes de bambú y fideos sin cortar (longevidad), rollitos de primavera (simulan lingotes de oro, riqueza y fortuna), setas (Bendiciones y fortuna), jiaozi (semejantes a una antigua moneda china, prosperidad y riqueza) y frutos secos y semillas (fertilidad y riqueza)

    Los jiaozi ocupan un lugar primordial en las celebraciones; tanto que, el día anterior a la cena, las familias se reúnen para prepararlos en equipo, cada uno ocupándose de una tarea : preparar la masa, amasar, confeccionar el relleno, etc. Más que un plato tradicional son un símbolo de unión, felicidad y armonía.  

    Ingredientes :

  • Obleas de gyozas
  • 200 g de carne picada de cerdo
  • 150 g de gambas crudas peladas y desvenadas
  • 50 g de col china
  • 1 cebolleta
  • 1 cucharadita de aceite de sésamo
  • 1 cucharada de salsa de soja
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • 1/2 cucharada de jengibre fresco rallado
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1 cucharada de vino de arroz chino
  • 1/2 cucharada de fécula de maíz (maicena)

    Para la salsa de acompañamiento

  • 1 cucharadita de vinagre de arroz
  • 2 cucharadas de salsa de soja
  • Un poco de la parte verde de la cebolleta picada

        Picar muy fino la carne de las gambas hasta que quede casi como una pasta. Poner en un bol junto a la carne el aceite, la soja, el vino, la fécula, el azúcar y la sal y trabajar con las manos hasta que la mezcla esté uniforme.

    Picar la col muy fina espolvorear con algo de sal y dejar reposar un poco para que pierda el agua. Picar también muy fina la parte blanca de la cebolleta y agregar al bol junto al jengibre rallado. Estrujar bien la col y añadirla también al bol. Volver a trabajar con las manos y, cuando esté todo bien integrado, tapar y dejar reposar en la nevera por lo menos durante 1 hora.

    Cuando pase ese tiempo poner una cucharadita de relleno en el centro de cada oblea, mojar con el dedo con un poco de agua los bordes para que cierre mejor, cerrar a la mitad haciendo tres pliegues a cada lado de la parte central. Una vez preparados todos los jiaozi los cocinaremos. Yo he hecho la mitad al vapor y la otra mitad en sartén. 

    Para hacerlos al vapor disponerlos, en forma de círculo, en una vaporera de bambú forrada con papel agujereado para que pase el vapor y no se peguen a la madera. Poner una cazuela, de la medida de la vaporera, con agua al fuego y, cuando empiece a hervir, colocar encima la vaporera dejando cocinar de 5 a 7 minutos por tanda.

    Para hacerlos en sartén poner un chorrito de aceite en la misma. Cuando esté caliente ir colocando los jiaozi dentro y dejar dorar la base. Añadir medio vaso de agua, tapar y dejar cocinar hasta que se consuma el agua por completo. 

    En un cuenco pequeño poner la soja, el vinagre y un poco de lo verde de la cebolleta picado, remover y servir para mojar en la salsa los jiaozi.

    Se dice que cuantos más jiaozi se coman más dinero recibirá uno en el nuevo año; así que, ¿quién me acompaña y se atreve a comenzar a comer sin parar?

jueves, 12 de febrero de 2026

Frittelle di mele dall'Alto Adige

    Hoy, jueves lardero, da comienzo el Carnaval. Así que no podía por menos que traer una receta de las muchas que se preparan durante estos días. En esta ocasión he viajado al norte de Italia donde esta deliciosa fritura de manzana es un postre tradicional durante este periodo. Aunque no sólo es tradicional en Trentino Alto Adige sino también en otras zonas norteñas, como el Valle de Aosta

    Ingredientes :

  • 3 manzanas*
  • 65 g de harina
  • 65 ml de leche
  • 1 huevo L
  • 1 cucharada de ron o grappa
  • 1 pizca de sal
  • Aceite de girasol para freír
  • 1 cucharada de azúcar glass
  • 1/8 de cucharadita de canela en polvo
    * Yo utilicé manzanas Fuji porque me gusta el contraste de lo dulce con su acidez pero podéis usar cualquier otro tipo de manzana de carne firme, la que más os guste.

    Mezclar en un bol la harina, la leche, el ron o grappa y la yema del huevo hasta que esté liso y sin grumos. Montar la clara a punto de nieve con la pizca de sal y añadirla a la masa anterior, mezclando con delicadeza para que no se desmonte, con ayuda de una espátula, hasta que esté uniforme y esponjosa. Mezclar bien el azúcar glass con la canela y reservar.

    Pelar, descorazonar las manzanas y cortarlas en rodajas de 1 cm de grosor. Poner abundante aceite en una sartén y calentar a fuego medio. Sumergir las rodajas en la masa y freír hasta que estén doradas por ambos lados. No echar demasiadas a la vez para que no se peguen entre ellas. Sacar y colocar sobre papel absorbente para retirar el exceso de grasa.

    Espolvorear las frittelles calientes con el glass con canela preparado anteriormente y servir. 

    Aunque lo ideal es comerlas en caliente doy fe de que a temperatura ambiente también son una verdadera delicia.


viernes, 31 de octubre de 2025

Tajine de cordero y membrillos caramelizados (Safargel Bal Ghalmi)

    Después de sufrir un verano tan extremadamente caluroso, ya iba necesitando que la temperatura descendiese y nos metiéramos de lleno en la que es, sin duda alguna, mi estación favorita: el otoño. Y no es que el calorcito no me guste pero, tantas y tantas tórridas jornadas acaban por saturarme. Para celebrar la entrada de la nueva estación, más vale tarde que nunca, he preparado un plato con uno de sus productos estrella: el membrillo. 

    Este tajine es, junto al de pollo con limón confitado y aceitunas y al de cordero con ciruelas, un clásico de la cocina de los países del Norte de África (tradicionalmente Marruecos, Túnez y Argelia)

    Ingredientes :

  • 1,200 g de cordero troceado
  • 35 g de mantequilla 
  • 1 chorrito de aceite de oliva
  • 1 rama de canela
  • 3 cucharaditas de jengibre en polvo
  • 1 cucharadita de miel
  • 10 hebras de azafrán
  • 1 cebolla roja
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1/4 de cucharadita de pimienta negra
  • 1 ramillete de cilantro fresco 
  • 2 cucharadas de cilantro fresco picado 
  • Semillas de sésamo tostado
    Para los membrillos :

  • 2 ó 3 membrillos
  • 3 cucharadas de miel
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • Agua + 1 rama de canela (para la cocción)
  • Zumo de 1/2 limón


    Poner en el tajín, en su defecto una olla de fondo grueso o de hierro colado, a fuego medio, la mantequilla hasta que esté derretida. Añadir las especias y rehogar ligeramente. Cuando empiecen a desprender sus aromas agregar el aceite y la cebolla en juliana y dejar cocinar hasta que esté pochada. Echar el cordero e ir moviendo hasta que esté completamente sellado. Verter agua hasta que quede cubierto, salpimentar y añadir el ramillete de cilantro. Cuando rompa el hervor, bajar el fuego al mínimo, tapar y dejar cocinar. 

    Mientras se se cocina el cordero prepararemos los membrillos. Cortar los membrillos en cuartos retirando las semillas, que envolveremos en una gasa. En una cazuela amplia, introducir los cuartos de membrillo, la gasa de las semillas, el palo de canela y el zumo de limón. Verter agua hasta cubrir, llevar al fuego y dejar cocinar hasta que estén cocidos. Sacar los trozos del agua, secar e ir colocándolos en una sartén, rociarlos con la miel y saltear hasta que estén caramelizados. Espolvorear con la canela y reservar en caliente.

    Cuando la carne esté tierna, aproximadamente después de una hora, retirar el ramillete de cilantro. Agregar la miel y remover para integrar. Rodear la carne con los membrillos, dejando ésta en el centro. Espolvorear con el sésamo y el cilantro picado y servir enseguida.

    Fuente : Sweet & Sour

martes, 30 de julio de 2024

Dorayakis rellenos de anko

    Desde hace unos años, gracias a unos dibujos animados, es fácil encontrar dorayakis en los supermercados pero, aunque los que comía Doraemon estaban rellenos de anko, por aquí sólo los hay  rellenos de chocolate. 

    Ya llevaba tiempo rondando por mi cabeza el hacerlos como los toman en Japón así que cuando leí el libro de Durian Sukegawa, Dorayaki, se reavivaron mis ganas. El hecho que me decidió a ponerme con ellos fue el club de lectura que tuvimos, la semana pasada, de dicho libro. De vez en cuando llevo algo que tenga que ver con la temática del club así que estaba claro lo que iba a ser en esta ocasión ¿no os parece? Por fin me iba a decidir a hacerlos.

    Supongo que os estaréis preguntando que es eso de anko. Así que lo primero es contaros que se trata de una pasta dulce de judías rojas, azuki, imprescindible en la repostería tradicional japonesa, aunque  también es común usarla en otros países asiáticos, por ejemplo como relleno en los Mooncakes que se comen en la Fiesta de Medio Otoño, una de las más importantes de China.

    Lo primero será preparar el anko de relleno así que vamos al lío

    Ingredientes :

  • 125 g de judías azuki
  • 115 g de azúcar
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
    La noche anterior dejar las alubias en remojo, bien cubiertas de agua a la que añadiremos 1/4 de cucharadita de bicarbonato, retirando las que estén rotas o dañadas.

    Al día siguiente escurrir y lavar bajo el chorro de agua fría. Poner en la olla rápida cubiertas, hasta un par de dedos por encima, con agua. Llevar a ebullición a fuego alto, reducir a fuego medio y dejar cocer un par de minutos. Colar, desechando el agua de cocción, enjuagar bajo el grifo del agua fría, escurrir y volver a poner en la olla. Cubrir de agua de igual manera que antes, llevar a ebullición, cerrar la olla y bajar el fuego. Dejar cocer durante 20 minutos. Cuando pase la presión, abrir la olla y comprobar que las alubias estén blandas y se puedan aplastar al presionarlas entre las yemas de los dedos. Colar, pero conservando el agua de cocción.

    Poner las judías en el vaso de la batidora, junto a 2 ó 3 cucharadas del agua de la cocción, y triturar hasta que tengamos una pasta fina, añadiendo más agua si estuviera demasiado espesa. Pasar la pasta por un colador para retirar las pieles y echar en una cazuela junto al aceite. Llevar a fuego medio y cocinar unos 3 ó 4 minutos antes de añadir la mitad del azúcar, removiendo hasta que se absorba por completo. Agregar el resto del azúcar, sin parar de remover, hasta que se integre. Espolvorear la sal y seguir cociendo, removiendo todo el tiempo para que no se pegue en el fondo, hasta que la pasta esté bastante densa. Volcar sobre una fuente amplia, extender y dejar enfriar sin tapar. Guardar en un recipiente hermético en la nevera, allí se conservará bien durante dos semanas y hasta dos meses congelada. 

    Ahora que ya tenemos preparado el anko del relleno nos liaremos con las tortitas.

    Ingredientes :

  • 2 huevos L, batidos (110-115 g)
  • 30 g de azúcar
  • 15 g de miel
  • 1 cucharadita de levadura química (tipo Royal)
  • 1 pizca de sal
  • 30 g de leche
  • 30 g de agua
  • 120 g de harina tamizada
  • 10 g de mirin (opcional)
    Mezclar todos los ingredientes, que deberán estar a temperatura ambiente, hasta obtener una masa ligera. Tapar y dejar reposar en la nevera durante media hora para que adquiera una consistencia algo más densa.

    Calentar una sartén antiadherente a fuego medio y, sin engrasar, ir vertiendo cucharadas de masa. Dar la vuelta cuando la superficie se llene de burbujitas, con ayuda de una espátula, dejar unos segundos y sacar. Sin dejar que se enfríen, porque sino no se pegarán los bordes, poner sobre una de las tortitas un montoncito de anko en el centro, tapar con otra tortita e ir apretando los bordes hasta cerrar los dorayakis por completo.

    Los dorayakis que llevé al club volaron, fueron vistos y no vistos, así que no deberían estar muy malos. Menos mal que tuve la precaución de dejar un par de ellos en casa para que los comiera mi hija, porque si no menuda me hubiera montado, jejjejje. 

    Fuente :  Anko: adaptada de Bake street Tortitas: Belén Casal en Instagram

domingo, 24 de septiembre de 2023

Caponata alla siciliana

    Recién inaugurado el otoño no me resisto a seguir preparando recetas estivales mientras, todavía, las temperaturas diurnas se mantengan altas. Con esto no digo que las ensaladas desaparezcan del blog hasta la primavera, que os aseguro que seguirán presentes, pero lo harán con un registro más templado, como esta delicia que hoy os traigo que tanto se puede comer fría, a temperatura ambiente o incluso templada como guarnición de otros platos. Eso sí, siempre acompañada de un buen pan y una copita de vino. 

    Y para presentaros la receta, donde la berenjena es la gran protagonista, nos vamos de viaje hasta la italiana isla de Sicilia.

    Ingredientes :

  • 600 g de berenjenas (2 medianas)
  • 1 rama de apio (45 g aprox)
  • 1/2 cebolla grande (140 g aprox)
  • 1 cucharada de concentrado de tomate
  • 275 g de tomate pera 
  • 15 g de alcaparras
  • 75 g de aceitunas verdes deshuesadas
  • 4 cucharadas de vinagre de manzana
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1 ramita de mejorana fresca
  • Sal 
  • Pimienta negra de molinillo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Piñones para espolvorear (opcional)

    Lavar y secar la berenjena. Cortar en dados, salar ligeramente y dejar escurrir dentro de un colador, poniendo peso encima, durante por lo menos media hora.

    Lavar el apio y retirarle los hilos. Pelar la cebolla. Cortar ambos en dados del mismo tamaño que los de las berenjenas. Pelar los tomates y trocear también del mismo tamaño. 

    Sofreír en una sartén el apio, con un par de cucharadas de aceite, hasta que esté tierno. Entonces echar la cebolla y seguir sofriendo hasta que el conjunto esté dorado. Salpimentar. Añadir el concentrado de tomate, disuelto en un par de cucharadas de agua, mezclar y dejar cocer, a fuego medio, hasta que la mezcla quede seca. Agregar los tomates pelados, remover y cocinar. a fuego lento, hasta que tenga la textura de una salsa. Echar las alcaparras, las aceitunas y la ramita de mejorana y remover con cuidado para que se distribuyan por el guiso. 

    Dejar cocer, a fuego lento, de 5 a 10 minutos, hasta que espese. Añadir el azúcar, el vinagre, remover, dejar cocinar un par de minutos más y retirar del fuego. Rectificar de sal, retirar la ramita de mejorana y dejar enfriar.

    Escurrir bien los dados de berenjena. Secar todo lo posible con papel de cocina y freír por tandas, en abundante aceite caliente, hasta que estén ligeramente dorados. Dejar escurrir sobre papel absorbente y dejar enfriar. 

    Mezclar cuando estén a temperatura ambiente tanto la salsa como la berenjena y dejar reposar en la nevera unas horas para que se unifiquen los sabores. Servir a temperatura ambiente acompañado de unas rebanadas de buen pan.

    Este plato se suele preparar de un día para otro para que se mezclen bien los sabores y, a la hora de servir, se puede espolvorear con un puñadito de piñones tostados, aunque yo no lo hice,

    La idea de añadir concentrado de tomate la saqué de la receta de Panepanna y la de añadir la ramita de mejorana de la de Memorie di Angelina

    La verdad que no puedo decir como estará acompañando a cualquier plato porque en casa, rebanada va rebanada viene, nos terminamos la caponata casi sin darnos cuenta. Delicia pura!!

miércoles, 12 de julio de 2023

Tajine de ternera con peras caramelizadas

    Lo que más me gusta de preparar comidas de otros países es el poder aprender y comprender parte de su cultura, a través de su gastronomía, sin necesidad de movernos de nuestras casas. Así que ir preparando vuestro petate porque hoy nos vamos de viaje, gastronómico se entiende, con destino final en Marruecos donde una de sus comidas más tradicionales son los tajines, denominando así tanto al plato preparado como al recipiente donde se prepara. Aunque en mi caso está cocinado en una cazuela y, eso sí, presentado en un tajín.

    De las cuatro categorías principales de tajines que hay en este país éste que os traigo sería un tajine mqualli, ya que está cocinado con aceite de oliva y condimentado con azafrán y jengibre, que le confirieren ese característico tono amarillo. 

    La única variación que he hecho de la receta original ha sido el empleo de peritas de San Juan. Aunque la receta se puede preparar con cualquier tipo de pera de carne firme, yo me he decantado por éstas ya que es uno los tipos que más me gustan, lástima que su temporada sea tan extremadamente corta.  


    Ingredientes :

  • 1 kg de jarrete de ternera en tacos
  • 16 peritas de San Juan
  • 1 cebolla
  • 5 ó 6 ramitas de cilantro en un ramillete 
  • 1/2 cucharadita de jengibre fresco rallado
  • 1 palo de canela
  • Unas hebras de azafrán
  • 3 cucharadas de miel
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • Sal 
  • Pimienta negra de molinillo

    Tostar ligeramente las hebras de azafrán en una sartén sin grasa. Echar en  un mortero y machacar con un poco de sal. Pelar y picar finamente la cebolla.

    En una cazuela poner el aceite y sofreír la cebolla picada en él, a fuego medio, removiendo de vez en cuando. Cuando empiece a estar transparente añadir el jengibre rallado y el azafrán e integrar. Agregar la carne y dejar cocinar a fuego vivo, moviendo continuamente hasta que pierda el color a crudo. Echar el ramillete de cilantro y la canela y verter agua hasta que la carne esté cubierta hasta la mitad. Salpimentar al gusto y llevar a ebullición. Tapar y dejar cocinar, fuego lento, hasta que la carne esté tierna, de hora a hora y cuarto.

    Cuando la carne esté casi cocida, pelar las peras, cortarlas por la mitad y retirar el corazón y las pepitas. Retirar las ramitas de cilantro y sacar la carne, con ayuda de una espumadera, reservándola en caliente. Introducir las peras en la cazuela y dejar cocer, a fuego lento, para que se ablanden pero sin llegar a deshacerse, le puede llevar unos 10 minutos dependiendo de lo firme que estén. Verter la miel, mover ligeramente la salsa e ir regando con ella las peras hasta que el conjunto empiece a verse caramelizado.

    Distribuir la carne en un tajín grande o en cuatro individuales, repartir las peras por encima y regar con la salsa. Servir enseguida.

    Tan sólo decir que los de mi casa no son de comer peras, salvo yo, y han flipado con el plato... ahí lo dejo.

    Fuente : Adaptada del libro Tajines de Martine Lizambard de Libros Cúpula

martes, 4 de abril de 2023

Ceviche de lubina y naranja sanguina

    No sé si a vosotros también os pasa pero a mí, es llegar la primavera y, aunque el tiempo no acompañe en exceso, empezar a apetecerme platos más fresquitos. Además como, desde que los descubrí, soy totalmente adicta a los ceviches es llegar este tiempo y mi mente no puede pensar en otra cosa. Y eso precisamente es lo que os traigo hoy, pero uno muy especial porque, aprovechando que aún se encuentran naranjas sanguinas en el mercado, aunque cada vez con menos frecuencia, he pensado que la combinación quedaría de lujo y creo que no me he equivocado porque, en mi opinión, ha quedado un bocado exquisito.

    Ingredientes :

  • 2 filetes de lubina
  • 1 lima
  • 1 y 1/2 naranjas sanguinas
  • 1 cucharadita de mostaza a la antigua
  • 1/2 de cucharadita de jengibre fresco rallado
  • 1/2 chile rojo
  • 1/2 cebolla roja
  • Sal
  • Pimienta blanca de molinillo
  • Cilantro fresco

    Lo primero de todo, como el pescado se va a consumir relativamente crudo y no queremos ningún disgusto relativo a nuestra salud, tendremos los filetes de lubina congelados durante 5 días pasados los cuales dejaremos descongelar lentamente en el interior de la nevera.

    Retirar la piel y las espinas que le pudieran quedar y cortar en cubitos de unos 1,5 cm de grosor. Poner en un bol, salpimentar y exprimir por encima, con la mano para que no llegue a amargar el zumo, la lima cortada a la mitad y la media naranja sanguina. Cortar en rodajitas finas el chile retirando las pepitas. Añadirlo al bol junto con la mostaza y el jengibre y remover con cuidado de no romper el pescado. Tapar y dejar macerar en la nevera de 45 a 50 minutos o hasta que veáis que el pescado se ha vuelto opaco. Pelar y cortar en juliana fina la cebolla roja y ponerla en un bol cubierta con agua muy fría. Lavar, secar bien y picar las hojas de cilantro. Reservar. 

    Pelar a lo vivo la otra naranja sanguina e ir colocando los gajos en la base de un plato hondo, en forma de corona. Colocar el pescado en el medio, cubrir con la juliana de cebolla bien escurrida y espolvorear con el cilantro picado. Regar con un poco del líquido de maceración, lo que se llama leche de tigre.

    Servir enseguida bien frío y preparaos para disfrutar de lo lindo.

    Fuente : Adaptada de Emulsión Gourmet

miércoles, 8 de marzo de 2023

Cupcakes Mimosa para el Día de la Mujer

    De nuevo hemos vuelto a coger la maleta para irnos de viaje gastronómico. Nuestro destino : Italia. Y es que hoy, Día de la Mujer, allí preparan un peculiar pastel inspirado en la flor de la mimosa, de ahí su forma y su nombre. Y es que estas flores son todo un símbolo en Italia en este día, en el cual es costumbre regalar ramilletes de mimosas a las mujeres.

    Este postre italiano, que consiste en un bizcocho genovés, coloreado de amarillo, bien calado en almíbar de ron moreno, relleno con crema diplomática y decorado con trocitos de bizcocho simulando la flor de la mimosa, se preparó por primera vez en Rieti en la década de 1950. 

    Aunque no es habitual que se prepare en formato individual yo he optado por prepararlo de este modo y creo que me han quedado unos cupcakes la mar de monos ¿no os parece?

    Ingredientes :

    Para el bizcocho

  • 120 g de harina
  • 120 g de azúcar
  • 3 huevos L
  • 1 puntita de colorante amarillo
    Para la crema

  • 240 ml de leche
  • 125 g de azúcar
  • 25 g de maicena (almidón de maíz)
  • 2 tiras de piel de limón
  • 3 yemas L
  • 25 g de mantequilla, a temperatura ambiente
  • 160 ml de nata para montar
    Para el almíbar

  • 80 ml de agua
  • 60 g de azúcar
  • 2 cucharaditas de ron moreno (yo puse armañac)
    Además

  • Azúcar glass para decorar

  Calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo. Preparar una bandeja de cupcakes con capacitos de magdalenas.

    Primero prepararemos la masa de los cupcakes. Poner en un bol grande los huevos junto al azúcar y montar, al baño maría, hasta que blanquee y triplique su volumen. Añadir el colorante y batir hasta integrar. La cantidad dependerá de como de amarillo queráis que quede, el mío quedó bastante subidito de color como podéis ver en las fotos.

    Tamizar la harina encima de la mezcla y trabajar suavemente, con movimientos envolventes con ayuda de una espátula, hasta que la masa esté uniforme. Repartir entre los capacitos de la bandeja preparada anteriormente y hornear, a media altura, durante unos 20-22 minutos. Sacar, desmoldar y dejar enfriar por completo sobre una rejilla.

    Para preparar el almíbar poner el agua y el azúcar en un cazo y llevar a ebullición. Dejar cocer un par de minutos antes de retirar del fuego. Echar el licor elegido, remover y dejar enfriar.

    Ya sólo quedará preparar la crema diplomática. Para ello pondremos las yemas junto a la maicena en un bol y batir ligeramente. Echar un par de cacitos de la leche y remover hasta integrar todo sin que queden grumos. Calentar el resto de la leche en un cazo junto con el azúcar y la piel de limón. Cuando rompa a hervir retirar la piel de limón y verter sobre la mezcla de yemas, removiendo hasta que esté totalmente integrada. Volver a poner en el cazo y llevar a fuego bajo, removiendo sin parar, hasta que coja cuerpo. Deberá espesar bastante. Retirar del fuego y dejar enfriar hasta que alcance unos 60ºC. Cortar en trocitos la mantequilla e incorporarla en la mezcla trabajando con una espátula. Tapar a piel y dejar enfriar por completo en la nevera.

    Montar la nata hasta que empiece a hacer picos suaves e incorporar a la crema fría de dos veces. Volver a tapar a piel y llevar de nuevo a la nevera.

    Cortar 3 bizcochitos en cubitos bastante pequeños, quitando las partes que estén doradas, y reservar. Retirar el centro de los 9 restantes, con ayuda de un descorazonador, y calar bien con el almíbar alrededor de todo el agujero creado. Rellenar con crema y volver a tapar con la parte superior de los centros retirados. Cubrir con más crema por encima y terminar de decorar con los pequeños cubitos reservados procurando que no quede ningún hueco. Espolvorear con azúcar glass justo antes de servir.

    Como resultado final tendremos unos cupcakes suaves y ligeros, casi etéreos, que emulan a la perfección las sensaciones que nos provocan las flores de la mimosa.

    Fuente : Adaptada de Bavette

sábado, 31 de diciembre de 2022

Gevrek, el bagel búlgaro

    Otro año que se acaba y, no sé si a vosotros os pasa, cada vez me da la sensación de que se hacen más cortos, debe ser la edad... y yo que me reía y me parecía que me estaban tomando el pelo cuando lo comentaban las personas mayores que me rodeaban ¿qué le vamos a hacer?

    Pero a lo que vamos, que si en la entrada pasada os dejaba una delicatessen para degustar, hoy os dejo un pan para acompañarla.

    Este pan en forma de anillo también es conocido con otros nombres en la zona de los Balcanes, como Koulouri en Grecia o Simit en Turquía, aunque este último aparece trenzado.

    La peculiaridad de este pan es que hay que bañarlo en una solución de agua y melaza o miel de caña, antes de rebozarlo en sésamo, con lo que obtendremos un ligero toque dulce y un precioso tono dorado. 

    Ingredientes :

  • 250 g de harina
  • 140 g de agua
  • 20 g de azúcar
  • 5 g de sal
  • 10 g de aceite de oliva virgen 
  • 5 g de levadura fresca
  • Semillas de sésamo blanco
    Para el baño
  • 250 ml de agua 
  • 2 cucharadas de miel de caña

    Poner en un bol la harina, el agua, el azúcar, la sal y la levadura y amasar hasta formar una masa compacta. Verter el aceite de dos veces, amasando hasta que se integre por completo después de cada adicción. Cubrir con un paño y dejar que leve, en un sitio cálido y sin corrientes de aire, hasta que doble de volumen. 

    Desgasificar y dividir en 4 partes iguales, de unos 100g. Bolear cada parte, volver a tapar y dejar reposar unos 15 minutos para que la masa se relaje. 

    Con cada bola formar cilindros de unos 30 cm de largo. Unir ambos extremos presionando para que queden bien adheridos. Tapar y dejar levar de nuevo hasta que vuelvan a doblar. 

    Mientras poner en un bol los ingredientes del baño y remover hasta que la miel se disuelva por completo. Calentar el horno a 200ºC, con calor de arriba-abajo.

    Bañar en el líquido cada pan, rebozar bien en el sésamo y colocar sobre una bandeja forrada con papel. Meter a mitad de horno y dejar cocer durante unos 20 minutos, hasta que estén bien dorados.

    Sacar y dejar enfriar sobre una rejilla.

    Y terminada esta última receta del año sólo me queda desearos lo mejor de lo mejor para el nuevo año que mañana comienza. Os esperaré por aquí con nuevas recetas que espero os gusten tanto como a mí.

    Muchísimos besos para todos. 

domingo, 4 de diciembre de 2022

Vánocka, pan navideño de la República Checa

    Hoy se celebra Santa Bárbara. Muchas costumbres están asociadas a este día en la República Checa donde, aunque los regalos navideños los traerá San Nicolás dentro de un par de días, antiguamente los niños colocaban en la ventana un calcetín esperando que la Santa los llenara de golosinas, aunque si habían sido traviesos le que encontrarían sería carbón y patatas, mientras que las muchachas casaderas cortaban ramilletes de cerezo poniéndolos en un florero, con la esperanza de que florecieran antes del día de Nochebuena ya que, si esto ocurría, querría decir que en menos de un año se casarían y si no no habría boda. Fuente : https://espanol.radio.cz/

    Preparar vuestras maletas que hoy nos vamos de viaje para conocer un poquito más de sus tradiciones navideñas. Eso sí, abrigaos bien porque en la República Checa, nuestro destino, tiene que hacer ya un frío de mil demonios. Y, para paliar un poco ese gélido clima, no sólo vamos a encender la chimenea, también pondremos el horno en funcionamiento para preparar una Vánocka, el pan tradicional checo típico de Navidad.

    Este pan consta de tres trenzados, uno encima de otro, teniendo cada uno un significado distinto. El trenzado de la base, de 4 cabos, simboliza los cuatro elementos; el del medio, de 3 cabos, el sentimiento, la razón y la voluntad; y, para finalizar, el de 2, el conocimiento y el amor.

    Son varias las supersticiones ancestrales que lleva asociado a la hora de prepararlo, como que se debe evitar que el pan roce con ningún objeto de plata o ningún otro metal. Aunque las más curiosas son que la persona que lo prepara deberá llevar un delantal blanco y un pañuelo en la cabeza, no podrá hablar durante la preparación debiendo pensar en alguien querido, para ahuyentar a los malos espíritus, y que deberá saltar mientras la masa esté levando.

    También existe la tradición, más normal y compartida en otros países en sus panes dulces navideños,  de meter dentro una moneda gozando, la persona que la encuentre en su rebanada, de riqueza y salud durante todo el año. Pero cuidado, que si la Vánocka se quemará o se rompiera atraería la mala suerte.

    Ingredientes :

  • 25 g de levadura fresca
  • 500 g de harina de fuerza
  • 230 ml de leche templada
  • 10 ml de ron + 30 ml para macerar las pasas
  • 100 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • Ralladura de un limón
  • 2 yemas M
  • 100 g de azúcar
  • 50 g de pasas sultanas 
  • 80 g de almendras laminadas
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/4 de cucharadita de clavo de olor en polvo
  • 1/4 de cucharadita de jengibre en polvo
  • 1/8 de cucharadita de nuez moscada rallada

    Para decorar

  • Clara de huevo
  • Almendras laminadas 
  • Azúcar glass

    Macerar las pasas en el ron durante una hora y después escurrir y secar un poco el exceso de líquido con papel. Echar la levadura en la leche tibia removiendo hasta que se disuelva.

    Poner en el bol de la amasadora la harina, las especias, el azúcar, la sal y la ralladura y mezclar. Añadir la mezcla de leche y levadura, el ron y las yemas y comenzar a amasar. Cuando la masa esté homogénea y comience a despegarse de las paredes del bol empezar a agregar la mantequilla, poco a poco, cortada en trocitos. Continuar amasando hasta que se vuelva suave y brillante y pase la prueba de la membrana. Entonces volcar la masa sobre la mesa de trabajo, ligeramente engrasada, estirarla, con ayuda de un rodillo, hasta formar un rectángulo. Poner por encima las pasas y las almendras, cortar en trozos colocando unos encima de otros con el objetivo de que queden bien repartidas por toda la masa. Bolear , colocar en un bol ligeramente engrasado, tapar y dejar levar hasta que doble su tamaño.

    Una vez levado, desgasificar, volver a poner sobre la mesa de trabajo y dividirlo en 8 partes iguales y una de esas partes dividirla en dos. Estirar formando cabos. Unir bien uno de los extremos de 4 de los cabos, reservando los otros cubiertos con un paño para que no se resequen, y comenzar a trenzar. Una vez trenzado unir bien los extremos y pintar con clara de huevo batida. Colocar sobre una bandeja de horno, cubierta con papel y reservar. Trenzaremos ahora los 3 cabos gruesos que nos quedan, uniendo bien los extremos, y colocar encima de la otra trenza. Pincelar con clara batida. Retorcer entre ellos los cabos más pequeños y poner en la parte superior, dejando los extremos pillados por debajo del pan. Pincelar también con clara. Engrasar ligeramente un plástico lo suficientemente grande para que lo abarque y cubrir con él el pan. Dejar levar de nuevo hasta que casi vuelva a levar.

    Calentar el horno a 185ºC, con calor de arriba-abajo. Una vez levado volver a pincelar con clara batida y espolvorear con azúcar y almendra laminada. Hornear a media altura. Pasados 5 minutos, bajar la temperatura del horno a 150ºC y dejar cocinar 40 minutos más.

    Sacar sobre una rejilla para que se enfríe. A la hora de servir, volver a espolvorear ligeramente con azúcar glass.

    Fuente : Con harina en mis zapatos

lunes, 31 de octubre de 2022

Soul Cakes, galletas de alma para Samhain

    Soul, Soul, a soul cake!
   I pray thee, good missus, a soul cake!
   One for Peter, two for Paul,
   three for Him what made us all!
   Soul Cake, soul cake, please good missus, a soul cake.
   An apple, a pear, a plum, or a cherry, any good thing to make us all merry.
   One for Peter, two for Paul, & three for Him who made us all.

    Ya sabéis lo que me gustan a mí las recetas que tienen una historia detrás. Por lo que estas galletas que, además, van de la mano de la canción medieval que os he dejado arriba, y podéis escuchar en la voz de Sting en este enlace, estaba más que claro que tenían que estar en el blog sí o sí.

    Como soy un poco friki, creo que un poco bastante, no he podido por más de poner en algunas de las fotos el Funko del interprete de la canción, jejjeje. ¿A qué mola?

    Pero vamos con lo interesante de verdad, la historia de estas galletas. Antes de que Halloween fuera lo que ahora nos llega de la mano de los estadounidenses, ya en las tierras celtas de Irlanda e Inglaterra la gente se disfrazaba en esta noche de Samhain, que significaba el fin del verano, ya tenían la creencia de que en esta noche la línea que une este mundo con el del más allá era muy estrecha, con el fin de no ser reconocidos como humanos por los espíritus dañinos que pudieran cruzarla.

    Pero todas esas tradiciones, con la llegada de la Iglesia en la Edad Media, se fueron cristianizando, como iba pasando con todas las fiestas paganas que ésta encontraba en su paso evangelizador, porque era más fácil transformarlas e incluirlas en sus cultos que prohibirlas y siguieran celebrándose en la clandestinidad. Y, a partir de entonces, los niños comenzaron a ir de puerta en puerta, cantando la cancioncita y rezando por los muertos y, a cambio, recibían estas galletas pensando que, con cada una de ellas que se comiera, un alma del purgatorio era liberada.

    Ingredientes :

  • 340 g de harina de espelta integral
  • 170 g de azúcar 
  • 170 g de mantequilla fría, cortada en trocitos    
  • 1/2 cucharadita de canela
  • 1/2 cucharadita de pimienta de Jamaica
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada 
  • 1 huevo batido (56 g. aprox)
  • 2 cucharaditas de vinagre de sidra
  • 1 cucharadita de leche

    Tamizar la harina junto a las especias, poner en un bol y añadir el azúcar. Agregar la mantequilla y trabajar, con las puntas de los dedos, hasta que adquiera una textura arenosa. Echar el huevo batido y el vinagre, mezclar y trabajar hasta obtener una masa manejable. Envolver en plástico y refrigerar, por lo menos, una hora.

    Pasado ese tiempo estirar, con la ayuda de un rodillo, hasta que tenga un grosor de unos 6mm. Cortar círculos, con un cortapastas de 6 ó 7 cm de diámetro, e ir depositándolas sobre una bandeja cubierta con papel. Con la ayuda de un cuchillo marcar una cruz en el centro de la superficie de cada galleta.

    Encender el horno a 200ºC y, mientras se calienta, volver a meter las galletas en la nevera. Cuando haya alcanzado la temperatura introducir en el horno las galletas, a media altura, y cocer unos 12 minutos, hasta que estén doradas.

    Sacar y dejar reposar unos minutos, en la misma bandeja, antes de pasarlas a una rejilla para que se terminen de enfriar.

    Se conservarán perfectas, durante unos cuantos días, metidas en una caja de lata.

    Y viendo la cruz que llevan marcada me pregunto si no lo harían para que por ahí pudieran salir los malos espíritus al cocerse igual que se hacía en los panes como reminiscencia de la cultura pagana o era la marca cristiana de la cruz ya que se rezba los las almas de los muertos.

    Fuente : El invitado de invierno

miércoles, 28 de septiembre de 2022

Ensalada alemana de patata

    Seguimos con las escapadas virtuales así que, coger de nuevo la mochila porque nos vamos de viaje, nada más y nada menos que ha disfrutar de unos de los festivales más populares y multitudinarios que se hacen en estas fechas. El Oktoberfest, el auténtico festival de la cerveza que nació en la ciudad bávara de  Múnich hace más de 200 años, tiene una duración de entre 16 y 18 días, comenzando el primer sábado posterior al 15 de septiembre y prolongándose hasta el primer domingo de octubre, aunque este año se podrá disfrutar de una jornada más ya que el día 3 es festivo en Alemania

    Ya sabéis lo que me gusta a mí la historia así que vamos a conocer un poco el origen de este evento. Para ello hay que remontarse al 12 de octubre de 1810, día en el que tuvo lugar el enlace entre Luis I de Baviera y la princesa Teresa de Sajonia-Hildburghausen. Los ciudadanos fueron invitados a celebrarlo también, en los campos frente a las murallas de la ciudad, fueron 5 días de festejos coronados con una carrera de caballos. Dado el éxito del evento, decidieron volver a repetirlo al año siguiente, aunque hasta 8 años después no se empezara a repartir cerveza, y sólo la elaborada en la región de Múnich. Con el paso de los años se fueron añadiendo espectáculos y atracciones de todo tipo. Fuente : El mundo

    Pero para aguantar tanta cerveza habrá que meter algo más sólido en el estómago ¿no os parece? Y, por eso, os traigo esta rica ensalada que, acompañado de unos bretzels, serán ideales para tal fin.


    Ingredientes :

  • 800 g de patatas
  • 90 g de pepinillos agridulces
  • 1 paquete de salchichas de Frankfurt pequeñas (160 g aprox.)
  • 3 cucharadas de mahonesa
  • 1 cucharadita de mostaza antigua
  • 1 cucharadita de eneldo fresco picado
  • 1 cucharada del líquido de los pepinillos
  • Cebollino fresco picado para decorar

    Lavar bien las patatas ya que las coceremos con la piel. Poner en una cazuela, cubrir con agua fría y añadir una cucharadita de sal. Llevar a fuego medio y dejar cocer hasta que, al pinchar las patatas con una aguja, ésta entre fácilmente en la patata pero sin llegar a deshacerse. Escurrir y dejar templar para que al ir retirándoles la piel no corramos el riesgo de quemarnos. Cortar en cubos e ir poniéndolos en un bol. Dejar enfriar por completo. 

    Mientras cortar en cuadraditos los pepinillos y las salchichas en rodajas de 1cm, más o menos. En un bote echar la mahonesa, la mostaza el eneldo y el líquido de los pepinillos y remover hasta que esté uniforme. 

    Cuando las patatas estén frías añadir los pepinillos, las salchichas y la salsa y remover con cuidado, procurando que no se deshagan demasiado las patatas, hasta que esté todo bien mezclado. Espolvorear con el cebollino picado y ya estará lista para servir. 


    Como ya no hace tanto calor, yo recomiendo no meterla en la nevera, ya que la patata allí cogería una textura un poco rara, llevándola a la mesa así, a temperatura ambiente.