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miércoles, 25 de abril de 2018

Charlota de fresas, ruibarbo y rosas con biscuits roses de Reims {Reto Una galleta, un cuento}

    Este mes Una galleta, un cuento se llena de tules y zapatillas de danza y es que este mes el cuento elegido por la ganadora del mes pasado, Blanca de Tú ves y yo hago, es nada más y nada menos que las doce princesas bailarinas.
    Cual fue mi sorpresa cuando descubrí que éste era un cuento de los Hermanos Grimm, la de veces que he visto la película de Barbie acompañada de mi hija, casi me la se de memoria. Tenía claro lo que iba a preparar, la tarta que quería mi princesa bailarina para su cumple y que, al final, acabó siendo la tarta del mío. La tarta que toda princesa querría disfrutar.


    Y ya veis que el atrezzo ha sido muy fácil de conseguir en esta ocasión, los viejos tutús y zapatillas que usaba mi peque hace algunos años. Además mi hija me trajo un paquete de biscuits roses de Reims de un viaje a Narbonne que hizo con el cole que enseguida pensé en utilizar para preparar esta charlota. Muy rosa todo como toda princesa se merece, y más si son bailarinas.


    Con estos biscuits tenía vistas dos charlotas algo distintas, la de Sweet&Sour y la de Coco e Baunilha, y, como no sabía por cual decidirme, he optado por crear la mía mezclando lo que gustaba de cada una de ellas.


    Ingredientes :
  • 30 g de biscuits roses de Reims
    Para la gelatina
  • 150 g de fresas lavadas y sin rabito
  • 50 g de ruibarbo lavado 
  • 65 g de ruibarbo lavado y cortado en trocitos
  • 235 g de fresas lavadas troceadas
  • 1/2 cucharada de zumo de limón
  • 125 g de azúcar
  • 13 g de gelatina en hojas
  • 1 cucharadita de agua de rosas
    Para la mousse
  • 210 g de puré de fresas
  • 9 g de gelatina en hojas
  • 20 g de azúcar
  • 250 g de nata de montar
  • 6 g de crema de cassis
    Para el almíbar
  • 300 g de agua
  • 250 g de azúcar
  • 1 cucharadita de agua de rosas
    Para el chantilly de vainilla
  • 135 g de nata de montar
  • 30 g de azúcar glass
  • 1/2 cucharadita de pasta de vainilla
    Además para adornar
  • Unas fresas frescas 
  • 1 biscuit rosa de Reims triturado
  • Varias rosas liofilizadas
   
    Lo primero será hacer la gelatina. Triturar los 150 g de fresas con los 50 g de ruibarbo primeros junto a la cucharada de limón. Calentar a fuego medio-bajo y añadir el resto de las fresas y el ruibarbo troceados y el azúcar y, sin dejar de remover, dejar cocer durante un par de minutos. Apartar del fuego y dejar entibiar. Mientras hidratar las hojas de gelatina en agua fría durante 5 minutos.
    Escurrir la gelatina y añadir a la mezcla caliente, remover con unas varillas procurando que no queden grumos. Agregar el agua de rosas, mezclar y reservar.
    Forrar un molde desmoldable de 15 cm de diámetro con plástico de cocina, verter en él la preparación y llevar al congelador durante dos horas.
    Hacer el almíbar poniendo en un cazo el agua y el azúcar a fuego medio. Remover hasta que se disuelva y,sin volver a mover, dejar cocer 15 minutos desde que empiece a burbujear. Añadir el agua de rosas y reservar.
    Lo siguiente es preparar la mousse.
    Hidratar la gelatina en agua fría durante 5 minutos. Poner la mitad del puré de fresas a fuego medio y, cuando esté caliente, escurrir la gelatina y echarla dentro. Remover con unas varillas hasta que esté disuelta y añadir el azúcar, la crema de cassis y el resto del puré e integrar. Reservar.
    Montar la nata con picos suaves, añadir la mezcla de puré reservada y mezclar con movimientos envolventes, con ayuda de una espátula.
    Sacar la gelatina del congelador
    Forrar un molde de 20 cm de diámetro con plástico de cocina, poner el aro lateral del molde de 15 cm en el centro e ir forrando la base interior con parte de los biscuits remojador en el almíbar que deberá estar tibio. Retirar el aro de 15 con cuidado y poner una capa de mousse extendiendo bien por toda la base, asegurándonos que entre bien por todo el borde. Poner la gelatina de fresas y ruibarbo en el centro y apretar ligeramente con los dedos. Terminar de cubrir con el resto de la mousse y alisar bien la superficie con ayuda de una espátula.
    Cubrir con más plástico y y meter en la nevera por lo menos durante 6 horas.
    Montar la nata con picos blandos, añadir el azúcar y la pasta de vainilla y terminar de montar. Rellenar con el chantilly una manga con boquilla Saint Honoré y meter a la nevera para que coja cuerpo.
    Cuando ya esté bien cuajado retirar el aro, quitar el plástico y poner en la bandeja de emplatar.
    Mojar los biscuits en el almíbar tibio e ir colocando por todo el lateral de la charlota, con el lado azucarado hacia el exterior. Asegurar con un lazo para que se queden bien pegados.
    Decorar con el chantilly, las fresas frescas cortadas en abanico y las rosas liofilizadas. Espolvorear con el polvo de biscuits y dejar un rato en la nevera antes de servir.


    El contraste de las texturas es espectacular, un bocado absolutamente exquisito para las mesas más delicadas y reales de esas traviesas princesas.


    Y el corte es espectacular, ¿a que dan ganas de meter la cuchara?
    Si queréis ver con que nos sorprenden mis compis de reto aquí os dejo el recopilatorio.

viernes, 17 de junio de 2016

Pato con salsa de ruibarbo y jengibre

    Desde que descubrí el ruibarbo parece que me he enganchado a su sabor, no me extraña que en algunos países no paren de hacer preparaciones con este suculento manjar. Pero, siempre suele haber un pero, ya tenía ganas de probarlo en un plato salado.
    Cuando descubrí esta receta estaba segurísima que la iba a preparar en breve. En ella la salsa la preparan con cerezas secas pero yo lo que tenía en casa eran fresas confitadas así que, como esa combinación es de éxito asegurado, es lo que he utilizado.


    Ingredientes :
  • 2 pechugas de pato con piel
  • 2 cucharadas de miel
  • 60 g de ruibarbo
  • 25 g de fresas confitadas
  • 1/2 cucharadita de jengibre molido
  • 130 ml de zumo de naranja
  • 120 ml de vino añejo

    Precalentar el horno a 200º C.
    Limpiar y picar finamente el ruibarbo. Pelar y picar finamente el jengibre. Reservar.
    Lavar las pechugas de pato y secarlas. Hacer cortes diagonales en la parte de la piel sin llegar a la carne.
    Calentar una sartén a fuego alto y poner las pechugas, con la parte de la piel hacia abajo, hasta que estén bien doradas y crujientes. Sacar y poner en una fuente de horno, con la piel hacia arriba.
    Reservar la grasa que hayan soltado las pechugas. Verter una cucharada de miel por encima y hornear de 10 a 15 minutos. Retirar del horno, tapar con papel aluminio y dejar reposar 5 minutos.
    Mientras, calentar la grasa de pato que teníamos reservada y añadir a ella el ruibarbo picado, las fresas confitadas y el jengibre y dejar cocinar durante un par de minutos. Retirar y reservar.
    Verter en la misma sartén el zumo y el vino y llevar a ebullición, dejar cocer 10 minutos hasta que reduzca. Añadir también los jugos que el pato haya soltado y el resto de la miel. Volver a llevar a ebullición dejando que termine de reducir hasta que espese ligeramente.
    Introducir de nuevo la mezcla de ruibarbo y fresas y dar un hervor para que los sabores se amalgamen.
    Cortar las pechugas en filetes y rociar con parte de la salsa justo antes de servir.


    Si el ruibarbo en dulce está bueno ya en platos salados ni os cuento.


    Un gran descubrimiento, desde luego.

sábado, 21 de mayo de 2016

Mermelada de fresas y ruibarbo en Thermomix

    Era cuestión de tiempo el volver a encontrar ruibarbo en el mercado así que esta vez si que me vine bien cargada para casa... aún así podía haber comprado más porque ha sido un visto y no visto, jejjeje. De todas formas no me gustaría saturaros poniéndome monotemática así que las iré alternando mientras sea la temporada.
    Esta receta de Paula la tenía en pendientes desde hace poco más de un año y es de las que más ganas tenía de probar. Vamos, que tenía metida entre ceja y ceja que sería la siguiente cuando encontrara la dichosa verdurita, jejjeje. Y es que no puedo entender un desayuno de fin de semana sin tostadas y mermelada, sin ellas no sería lo mismo y está mermelada os aseguro que bien merece la pena probarla. Está de morirse de gusto.


    No he hecho mucha cantidad y la he envasado en pequeños botes, ya que me gusta cambiar casi en cada ocasión de sabores y, por este motivo, no le he puesto pectina ni trozos de manzana para que se conservara durante más tiempo, en un par de fines de semana ya no me quedaba ni gota. Eso sí, conservados dentro de la nevera.
 

    Ingredientes :
  • 200 g de ruibarbo
  • 400 g de fresas
  • 400 g de azúcar
  • Zumo de 1/2 limón
   
    Lavar, secar,quitar los rabitos de las fresas y trocearlas.


    Lavar, secar, retirar las partes más leñosas y marrones y trocear el ruibarbo.
    Poner en un bol las fresas y el ruibarbo troceados junto al azúcar. Remover y dejar macerar por lo menos hora y media.
    Pasado ese tiempo poner la mezcla en el vaso y triturar unos segundos a vel.3. Cocer 30 min, 100ºC, vel.2
    Si cuando falten 10 minutos estuviera muy líquida cambiar el cubilete por el cestillo para que evapore más y evitar salpicaduras.
    Rellenar los botes elegidos, esterilizados previamente. Limpiar los bordes, tapar y dejar enfriar boca abajo para que se haga el vacío.
    Una vez frío, etiquetar y guardar en la nevera.


    Cuando la prueben en casa os aseguro que os van a hacer la ola.


    Fuente : Con las zarpas en la masa

sábado, 7 de mayo de 2016

Bocaditos de crumble de ruibarbo y fresas

    Ruibarbo, jengibre, solo el oír estas palabras me transportan a otros tiempos, muy lejanos ya. Esas tardes de verano, cuando a la hora de la siesta hacía demasiado calor y teníamos totalmente prohibido salir a la calle. Yo nunca he sido de dormir la siesta así que, para que esos ratos no se hicieran interminables, no quedaba otra que dedicarlos a la lectura... ahí comenzó una de mis pasiones.
    Mis primeras lecturas, como las de muchos otros niños en su infancia, comenzaron con los libros de Enid Blyton, mis preferidos eran los de las aventuras de Los siete secretos, mucho menos conocidos que los de Los cinco, pero donde también se atiborraban con pasteles de ruibarbo y galletas y cerveza de jengibre. Aún me acuerdo de la primera vez que probé unas galletas inglesas de jengibre, casi me da un ataque, puaggg, cómo picaban las condenadas!!... o quizás no tanto pero aún no estaba mi paladar acostumbrado a esta raíz que ahora me vuelve loca.


    Pero bueno, que me desvío del tema, la cuestión es que desde entonces tenía curiosidad por saber a que rayos sabían ambos. Mi primera experiencia con el jengibre os la acabo de contar pero aún me faltaba descubrir el sabor del ruibarbo y ahora, poco a poco, voy descubriéndolo solo o acompañado de otros frutos.


    En este caso viene acompañado de fresas y en un formato muy muy a la inglesa, porque ¿puede haber algo más inglés que un crumble?


    Ingredientes :
    Para el streusel
  • 50 g de mantequilla fría
  • 65 g de harina
  • 55 g de azúcar moreno
  • 1/4 de cucharadita de sal
    Para el pastel
  • 125 g de ruibarbo
  • 75 g de fresas
  • 1 cucharada de azúcar moreno
  • 130 g de harina
  • 1/2 cucharadita de levadura química
  • 1/4 de cucahradita de sal
  • 115 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 2 huevos L a temperatura ambiente
  • 1/2 cucharadita de pasta de vainilla
  • 125 g de azúcar glass
   
    Precalentar el horno a 180ºC.
    Forrar un molde cuadrado con papel de horno, el mío de 23x23, y reservar
    Poner en un bol los ingredientes del streusel y mezclar pellizcando con las yemas de los dedos hasta que se parezcan migas gruesas. Reservar en la nevera.
    Tamizar la harina.
    Lavar, secar, retirar la parte más leñosa del ruibarbo y los rabitos de las fresas y cortar ambos en trozos de 1 cm.


    Poner en un bol junto al azúcar moreno y 30 g de la harina. Remover para que se mezcle todo bien.
    Mezclar en otro bol el resto de la harina, la levadura y la sal.
    Batir la mantequilla con el azúcar glass hasta que se vuelva espumosa e ir añadiendo los huevos uno a uno, sin echar el segundo hasta que el primero esté totalmente integrado. Agregar la vainilla y mezclar.
    Incorporar la mezcla de harina e integrar sin trabajar demasiado para que no se desarrolle el gluten. Verter sobre el molde anteriormente preparado y alisar la superficie con una espátula.
    Repartir el ruibarbo y las fresas sobre la masa y esparcir el streusel por encima.
    Hornear a media altura, con calor de arriba-abajo, unos 45 min. La superficie debe estar dorada y la fruta burbujeante y al pinchar con una aguja esta salga limpia.
    Dejar enfriar totalmente sobre una rejilla antes de proceder al desmoldado.
    Cortar en cuadraditos y servir a temperatura ambiente.


    Los anglosajones suelen acompañar estos crumbles con una bola de helado pero, para mi gusto, no le hace falta nada para estar perfecto.


    Adaptado de Rhubarb Crumb Bars de Martha Stewart

sábado, 9 de abril de 2016

Muffins de ruibarbo y frambuesas

    Me encanta ir a comprar a los mercados porque, además de la calidad que tienen los productos, siempre te encuentras alguna sorpresa con la que llenar la cesta de la compra. Llevo mucho tiempo viendo recetas de ruibarbo en la red pero, cada vez que he ido a buscarlo, no lo he encontrado ni por asomo. Yo creo que me va huyendo porque solo una vez que no lo buscaba lo encontré en la parada donde compro siempre... nunca más lo he vuelto a ver desde entonces.
    Ni que decir tiene me llevé unas pocas tijas para casa, vaya que no nos gustara y tener que desaprovecharlo, para probarlo por fin y con ellas hice estos muufins para el desayuno.


    ¡Qué lástima no haber comprado más! Porque nos ha encantado su textura y su sabor y tengo un montón más de recetas pendientes por hacer.


    Ingredientes :
  • 200 g de ruibarbo
  • 2 cucharadas
  • 200 g de harina bizcochona
  • 1 pizca de sal
  • 1/2 cucharadita de cardamomo
  • 50 g de azúcar moreno + para espolvorear
  • 2 huevos L
  • 125 ml de leche
  • 75 ml de aceite de girasol
  • 36 frambuesas
   
    Precalentar el horno a 180º C.
    Forrar una bandeja de muffins con papelillos de magdalenas.
    Lavar el ruibarbo y secarlo. Quitar las hebras más fibrosas y cortar en trocitos de unos 2 cm. Poner en una fuente de horno y espolvorear con las 2 cucharadas de azúcar. Hornear 10 minutos. Sacar el ruibarbo y escurrirlo de su líquido.
    Tamizar en un bol la harina, el cardamomo y la sal. Añadir el azúcar y remover para integrar.
    Batir los huevos, en otro bol, junto a la leche y el aceite. Verterlo sobre la mezcla de harina a la vez que el ruibarbo escurrido y mezclar con movimientos suaves sin trabajar demasiado, solo hasta que estén integrados.
    Repartir la masa dentro de los huecos del molde preparado, colocar 3 frambuesas limpias por cada muffin y espolvorear con un poco más de azúcar moreno.
    Hornear de 20 a 25 minutos hasta que estén doraditos. Sacar, dejar reposar un par de minutos, sacar del molde y dejar enfriar sobre una rejilla.


    El resultado es riquísimo. Unos muffins muy muy jugosos y llenos de sabor.