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jueves, 27 de febrero de 2025

Leche frita de naranja sanguina y cardamomo

    Comienza el carnaval con este jueves lardero. Uno de los dulces típicos de esta fecha, y que más disfrutamos al comer en casa, es la leche frita, tan humilde y fácil de preparar. Sigo en mi empeño de introducir la naranja sanguina, mientras las encuentre en el mercado, en lo que cocine; así que, en este caso, me he liado la manta a la cabeza y, a riesgo de que la leche se cortara, he introducido un poco de zumo en mi receta con un resultado más que óptimo. 

    Ingredientes :

  • 450 g de leche
  • 60 g de azúcar
  • 55 g de maicena
  • 30 ml de zumo de naranja sanguina
  • 2 cucharaditas de ralladura de naranja sanguina
  • 8 vainas de cardamomo, ligeramente chafadas
  • 1 huevo (para rebozar)
  • Harina (para rebozar)
  • Aceite para freír
  • 2 cucharadas de azúcar glass + un poco para espolvorear
  • 1 chorrito de zumo de naranja sanguina colado

    Poner en un cazo el azúcar y la ralladura y trabajar con los dedos hasta que el azúcar esté completamente impregnado con el aceite de la ralladura. Añadir la mitad de la leche y las vainas de cardamomo, remover y cocinar, a fuego lento, hasta que rompa el hervor. En la otra mitad de la leche agregar el zumo y la maicena y desleír ésta por completo en la mezcla. Retirar las vainas de cardamomo y verter en hilo el preparado de maicena en la leche caliente, removiendo sin parar hasta que espese.

    Volcar la crema en un molde ligeramente humedecido con agua y tapar a piel. Yo usé unos moldecitos de silicona que también humedecí y tapa a piel para que no se formara costra. Dejar enfriar por completo en la nevera, mejor de un día para otro. 

    Si habéis utilizado un único molde cortar la crema en porciones. Pasar por harina y huevo batido y freír en el aceite bien caliente hasta que se dore. Dejar escurrir sobre papel absorbente para retirar el exceso de grasa. Poner las cucharadas de azúcar glass en un cuenquito e ir añadiendo a poquitos el zumo colado removiendo hasta tener la textura de glaseado deseada.

    Una vez frío espolvorear con u poco de azúcar glass y regar con unos hilos de glaseado. Mantener refrigerado hasta su consumo.

    El resultado es una leche frita deliciosa, con un ligero sabor a naranja y un sutil aroma de cardamomo.

jueves, 11 de julio de 2024

Tiramisú de lemon curd. Lemon curd en microondas

    Cuando llega el verano ni se me pasa por la cabeza el encender el horno pero, sin embargo, somos incapaces de renunciar a un buen postre. Así que, llegado a este punto, llegó el momento de experimentar cosas nuevas. Y, si el experimento lleva limón seguro que en casa será todo un acierto. Llevaba tiempo viendo tiramisús de limón por las redes pero, por h o por b, no llegaban a terminar de convencerme así que no me ha quedado otra que probar a prepararlo yo como me ha parecido que nos iba a gustar más y, desde luego, y no es porque lo haya hecho yo, estaba sublime. Y es que una ya no tiene abuelas que la alaben y, si las tuviera, esta claro que tampoco las necesitaría, jejjeje.

    Ingredientes :

    Para el sirope

  • 70 g de agua
  • 50 g de azúcar
  • 25 g de zumo de limón
    Para el relleno

  • 250 g de mascarpone
  • 125 g de nata de montar
  • 65 g de lemon curd
  • 35 g de azúcar glass
  • la ralladura de medio limón
    Para el lemon curd

  • 150 g de zumo de limón
  • 70 g de mantequilla
  • 70 g de azúcar
  • 2 huevos + 1 yema
  • ralladura de medio limón
  • 1 y 1/2 cucharadita de maizena (4 g aprox.)
    Además

  • 16-18 bizcochos de soletilla
  • Ralladura de medio limón para decorar

    Lo primero que haremos serán el lemon curd y el almíbar ya que tienen que enfriarse a temperatura ambiente.

    Poner en un bol, apto para microondas, la mantequilla y derretirla. Añadir el zumo y la ralladura y el azúcar y remover. Agregar los huevos y remover bien con una varilla hasta que la mezcla esté homogénea. espolvorear la maizena por encima y remover hasta que esté completamente integrada. Meter en el microondas y de minuto a minuto ir removiendo bien hasta que coja la consistencia deseada, teniendo en cuenta que cuando se enfríe espesará un poco más. Cuando esté lista y removiendo de vez en cuando para que no se forme costra.

    Para preparar el almíbar pondremos en un cazo el agua y el azúcar y lo llevaremos a fuego medio, remover hasta que el azúcar esté disuelta, y retirar del fuego cuando comience a hervir. Añadir el zumo y dejar enfriar a temperatura ambiente.

    En un bol amplio echar el mascarpone, la ralladura de limón y el lemon curd, que ya estará frío. Batir hasta que la mezcla esté homogénea. Montar la nata con el glass y añadir a la crema de dos veces integrándola con movimientos envolventes entre cada adicción.

    Una vez que tengamos todas las preparaciones empezaremos a montar el tiramisú, yo lo hice dentro de una fiambrera de cristal, pero podéis montarlo en un molde desmontable cubierto el fondo con papel de horno y los laterales con acetato. Mojar los bizcochos en el jarabe e ir cubriendo con ellos la base. Verter encima la mitad de la crema de mascarpone y alisar la superficie con una espátula. Cubrir con una fina capa de lemon curd. Poner otra capa de bizcochos embebidos, el resto de la crema y otra capa de lemon curd. Tapar y refrigerar como mínimo tres o cuatro horas antes de consumir. 

    Antes de servir, desmoldar y retirar el acetato si vuestro molde es desmontable, y espolvorear con la ralladura de limón.

    Fuente : Lemon curd en microondas de Belén Casal en Instagram


sábado, 29 de junio de 2024

Charlota de mousse de fresas

    Antes de que termine la temporada de fresas no podía dejar de traeros la que fue mi tarta de cumpleaños de este año. Sí, ya sé que el cumple fue hace unos meses, pero no me da la vida para todo lo que quiero hacer y aún no he sido capaz de estirar los días para que duren unas cuantas horas más ¿qué le vamos a hacer? Y esta es la razón por la que he tenido taaan desatendido el blog, aunque ahora estoy intentando organizarme mejor y ponerle remedio.

   Con lo que me gustan a mí las chalotas no podía elegir mejor tarta para celebrarlo. Además a mí me parece que tiene una textura más ligera y más agradable en boca debido debido a que la acidez de las fresas frescas, que van intercaladas en la preparación, rebajan un tanto la sensación grasa de la nata. Vamos, una combinación de 10.

    Ingredientes :

  • 20 bizcochos de soletilla
  • 380 g de fresas
  • 70 g de azúcar glass
  • 2 cucharaditas de zumo de limón
  • 5 hojas de gelatina
  • 360 g de nata de montar

    Para el almíbar

  • 100 g de agua 
  • 50 g de azúcar 
  • 1 cucharadita de pasta de vainilla
    Para decorar

  • 250 g de fresas

    Lo primero será preparar el almíbar para que se enfríe. Poner en un cazo al agua y el azúcar y calentar a fuego lento hasta que rompa a hervir. Retirar del fuego, añadir la vainilla, remover y dejar enfriar.

   Remojar la gelatina sumergiendo las hojas en un bol de agua fría. Limpiar todas las fresas, reservando aparte, en la nevera, las destinadas para la decoración. Retirar los pedúnculos de las demás y trocear. Echar los trozos en un vaso y triturar junto al zumo de limón. Colar para retirar las semillas y que quede bien fino. Poner 1/3 en un cazo junto al azúcar glass y calentar a fuego lento hasta que empiece a hervir, removiendo para que no se peque. Retirar del fuego, añadir la gelatina bien escurrida y mezclar hasta que esté completamente disuelta. Verter encima el triturado de fresas que habíamos reservado y remover hasta que esté integrado por completo. De esta manera, además, conseguiremos que se temple la mezcla. 

    Montar la nata, que deberá estar muy fría, hasta que esté bien firme. Reservar 1/4 de la nata, para la decoración final, metida en una manga con boquilla de estrella dentro de la nevera.

    Añadir, poco a poco, el coulis de fresas, con ayuda de una espátula, integrándolo con movimientos envolventes hasta que la mezcla esté uniforme.

    Preparar un molde desmontable poniendo papel de horno en la base y una tira de acetato tocando las paredes. Una vez frío el almíbar, ir remojando las soletillas en él, solamente por el lado plano, e ir colocándolos con la parte abombada contra la pared del molde. Colocar más bizcochos remojados en la base hasta cubrirla por completo.

    Verter la mitad de la mousse dentro del molde preparado y alisar con una espátula. Retirar el pedúnculo de otra docena de las fresas reservadas en la nevera, cortar por la mitad a lo largo y repartir por encima. Cubrir con el resto de la mousse alisando de nuevo la superficie. Cubrir la charlota y dejar refrigerar, por lo menos 5 horas y mejor toda una noche, para que la mousse cuaje y coja consistencia. 

    A la hora de servir, quitar el aro y retirar el acetato con cuidado, pasando una puntilla para despegarlo si fuera necesario. Terminar de decorar con la nata reservada y el resto de las fresas cortadas en cuartos a lo largo. 

    Servir bien frío.

    Puede conservarse en la nevera hasta cuatro días guardado en un recipiente hermético.

    Fuente : Lilie Bakery

miércoles, 28 de febrero de 2024

Panna cotta de naranja sanguina

    Con las ganas que tenía de volver a encontrar naranjas sanguinas, no os podéis hacer una idea de la alegría que me llevé este sábado al descubrir que, varios puestos en el mercado, ya las vendían. Así que preparaos porque vienen algunas recetitas en las que va incluido este ingrediente, comenzando con algo dulce y extraordinariamente rico.

    Pero no es una panna cotta cualquiera, es la panna cotta de las panna cottas y, para rizar más el rizo, viene regadita con un caramelo también de naranja sanguina. Todo un lujazo de postre.

    Pero vamos al lío que intuyo que ya estáis babeando, jejjejeje.

    Ingredientes :

    Para la panna cotta :

  • 125 ml de zumo de naranja sanguina
  • 3 ó 4 hojas de gelatina
  • 60 g de azúcar
  • Ralladura de 1/2 naranja sanguina
  • 80 g de yogur griego
  • 85 g de nata de montar (35% de m. g.)
  • 1/4 de cucharadita de zumo de limón
    Para el caramelo de naranja sanguina :

  • 2 naranjas sanguinas exprimidas
  • 80 g de azúcar

    Sumergir las láminas de gelatina en agua fría para que se hidrate. Poner el zumo de naranja en una cazuela y llevar a fuego medio. Cuando esté caliente, estrujar con la mano las hojas de gelatina remojadas y echarlas dentro de la cazuela. Remover hasta que estén disueltas por completo. Sin dejar de remover, añadir la ralladura y el azúcar. Cuando esté todo totalmente integrado continuar cociendo 3 minutos más. Retirar del fuego y dejar templar unos 10 minutos. Agregar el yogur, la nata y el zumo de limón y mezclar hasta que la crema esté uniforme. Repartir en moldes y refrigerar toda la noche.

    Al día siguiente prepararemos el caramelo poniendo en un cazo el azúcar y, llevándolo a fuego medio-alto, hacer un caramelo seco con él. Echar dentro el zumo, bajar el fuego y remover hasta que el caramelo se disuelva por completo. Dejar reducir un poco hasta que tenga la consistencia de un almíbar. Retirar del fuego y dejar enfriar por completo.

    Para desmoldar sumergir cada molde hasta un poco más de la mitad en agua caliente, con cuidado que no entre nada en el molde, cubrir con un plato y volcar para que caiga en él. Regar cada panna cotta con un el caramelo justo antes de llevar a la mesa.

    Fuente : Panna cotta de Con harina en mis zapatos y Caramelo de Hint of vainilla (blog que por más que lo he buscado no lo he podido encontrar, debe haber dejado de existir)


jueves, 12 de octubre de 2023

Panna cotta de langostinos

    Hoy es fiesta grande en mi casa, y no porque sea el día de la Hispanidad que también lo es, sino porque hoy, además de ser el santo de las Pilares de mi casa, es el cumpleaños de mi madre. Es por eso que tendremos una celebración por todo lo alto y esta delicia que os traigo seguro que hace las delicias de todos.

    Hace mucho, muchísimo tiempo que descubrí esta receta, siendo un entrante bastante habitual en mi mesa cuando hay que celebrar algo. Es por eso que no me explico como no la había publicado aún en el blog. En esta ocasión las he preparado en molde pero, si no queréis complicaros la vida tanto, podéis hacerlo en vasitos, con el tomate por encima y adornado con algún brote de espinaca.

    Ingredientes :

  • 100 g de langostinos cocidos y pelados
  • 600 ml de nata de montar
  • 1 cebolla
  • 1 cucharada de azúcar
  • 1 cucharadita de mostaza
  • 2 cucharaditas de vinagre de sidra
  • 4 ó 5 hojas de gelatina
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo
  • 3 ó 4 hojas de albahaca fresca  
  • 1/2 kg de tomates
  • Brotes de espinacas
  • Aceite de oliva virgen extra

    Poner a remojar las hojas de gelatina en agua fría para que se hidrate. Calentar la nata sin dejar que llegue a hervir, escurrir las hojas de gelatina y añadirlas. Remover hasta que estén totalmente disueltas.

    Pelar y cortar muy finita la cebolla. Poner en el vaso de la batidora junto a los langostinos troceados, la mostaza, el azúcar y el vinagre. Triturar hasta que quede cremoso, añadir un par de cucharadas de la nata, salpimentar e integrar. Agregar el resto de la nata y volver a triturar para que quede una textura uniforme, suave y cremosa.

    Verter en los moldes y llevar a la nevera hasta que esté cuajado, por lo menos 4 horas. 

    Lavar los brotes de espinacas y escurrir bien para que no quede nada de agua. Lavar, secar y pelar los tomates. Retirar las pepitas y cortar en cubitos pequeños. Poner en un cuenco y aliñar con sal, pimienta. Lavar y secar las hojas de albahaca y picar muy fino. Agregar al tomate, regar con un chorrito de aceite de oliva y remover para integrar todo. Reservar en la nevera.

    Desmoldar cada panna cotta, con mucho cuidado para que no se rompan, en cada plato sobre una cama de brotes de espinacas. Poner en lo alto un poquito del tomate preparado.

    Servir enseguida.

    Fuente : Desirvientadas

viernes, 8 de septiembre de 2023

Sándwiches de helado de leche merengada

    Parece que este verano se va a alargar aunque las temperaturas, a días, nos hayan dado una ligera tregua, por lo que sigue apeteciendo comer platos fresquitos. Así que no nos queda otra que  retrasar el cuchareo hasta que bajen las temperaturas, pero ¡ay, cuándo bajen! Cuando bajen nos vamos a tirar a ello de cabeza. De momento, nos conformaremos con cosas tan deliciosas como los heladitos que hoy os traigo.

    Hace mucho tiempo me aficioné a la leche merengada así que en el blog no podía faltar, lo que no me explico ni yo misma es cómo no estaba la receta publicada todavía, pero con el tiempo todo llega y aquí tenéis la prueba. 

    La idea de publicarla en forma de helado la tenía clara desde que trajeron unos biscuits en una oferta especial en Bofrost, la empresa de congelados que me sirve a domicilio. Cuando encontré en Mercadona las galletas de canela idénticas a las que esos heladitos tenían fui cuando me decidí a reproducirlos en versión casera.

    Ingredientes :

  • 500 ml de leche entera
  • 200 ml de nata de montar
  • 55 g de azúcar
  • 20 g de azúcar glass
  • 2 cucharadas de azúcar invertido (opcional)*
  • 1 palo de canela
  • La piel de 1/2 limón (sin la parte blanca, sólo la amarilla)
  • 2 claras de huevo L
  • Galletas de canela redondas
  • Canela en polvo (opcional)
    *El azúcar invertido sirve para evitar que en el helado se formen cristales de hielo. También podéis utilizar miel pero ésta le dará sabor.

    En un cazo poner la leche, el palo de canela, la piel de limón y 40 g de azúcar. Llevar a fuego medio, remover hasta que se disuelva el azúcar y dejar hasta que rompa el hervor. Retirar del fuego, añadir el azúcar invertido, remover y dejar infusionar hasta que se enfríe. Cuando esté a temperatura ambiente, retirar el palo de canela y la piel del limón. 

    Montar las claras con los 15 g de azúcar restante, hasta obtener picos fuertes, y mezclar ambas preparaciones cuidadosamente. Montar la nata con el azúcar glass e integrar con movimientos envolventes para que la mezcla se baje lo menos posible. Meter en la nevera por lo menos 2 horas, mejor toda la noche, y mantecar en la máquina heladera hasta que esté coja la textura adecuada. 

    Si no disponéis de máquina una vez refrigerada la mezcla verter en una fiambrera y congelar. Sacar cada media hora y romper los cristales de hielo que se hayan formado montando de nuevo la mezcla. Repetir 4 ó 5 veces hasta que esté cremoso.

    Para montar los sándwiches, ir poniendo las galletas del revés en un molde cilíndrico de la misma medida que ellas. Pasar a una manga una parte del helado, cubrir cada galleta con él, espolvorear con un poco de canela en polvo (yo no lo hice) y tapar con otra galleta. Meter en bolsitas individuales, o cubrir con plástico cada sándwich, e ir colocándolos en una fiambrera. Tapar y volver a llevar al congelador hasta un ratito ante de servir.

jueves, 25 de agosto de 2022

Panna cotta de vainilla con sirope de frambuesa y albahaca

    Seguimos con el tour vacacional virtual que, en esta ocasión, nos lleva hasta la bella Italia a degustar uno de sus postres más internacionalmente conocidos y que está absolutamente delicioso. Y no me refiero al Tiramisú, aunque también sea harto conocido fuera de sus fronteras, sino a la panna cotta.

    La panna cotta, que traducido del italiano sería nata cocida, es un postre típico de la región del Piamonte. En su origen no se utilizaba gelatina para que cuajara sino huevos lo que hacía necesario aumentar la temperatura y un mayor tiempo de preparación. Lo más normal es servirla desmoldada, como si de un flan se tratara, pero yo he optado por presentarla en vasitos individuales que también quedan muy monos ¿no os parece?

    Aunque puede hacerse de multitud de sabores pero yo me he decantado, en esta ocasión, por la más tradicional y sencilla de todas ellas, la de vainilla con un toque de frutos rojos. En mi caso con un sirope de frambuesa al que le he dado un toque distinto, y también muy italiano, añadiendo unas hojas de albahaca en su preparación.

    Ingredientes :

    Para la panna cotta 

  • 500 ml de nata de montar (35% de M.G.)
  • 65 g de azúcar
  • 4 hojas de gelatina (equivalentes a unos 6 g en polvo)
  • 1 cucharadita de pasta de vainilla
    Para el sirope de frambuesa y albahaca

  • 250 g de frambuesas
  • 30 g de azúcar
  • 2 cucharadas de agua
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 3 ó 4 hojas de albahaca

    Para preparar la panna cotta lo primero que tendremos que hacer es hidratar la gelatina, para ello sumergirla hoja a hoja en un platito con agua fría y dejar reposar unos 10 minutos.

    Poner a calentar a fuego medio, en un cazo, la nata junto al azúcar y la vainilla y, cuando empiece a hervir retirar del del fuego. Estrujar la gelatina entre los dedos, para retirar todo el agua posible, añadirla al cazo y remover con una varilla hasta que esté totalmente disuelta. 

    Repartir la mezcla entre los vasitos y dejar templar antes de meter en la nevera. Necesitará por lo menos 6 horas para que cuaje por completo.

    Para preparar el sirope poner todos los ingredientes en un cazo, reservando alguna frambuesa para decorar los vasitos, y dejarlo cocer a fuego bajo, removiendo de vez en cuando, durante unos 10 minutos. Pasado ese tiempo colar, para retirar las semillas de las frambuesas y las hojas de albahaca, y dejar enfriar.

    Sólo quedará repartir el sirope en los vasitos sobre las panna cottas y volver a llevar a la nevera durante un rato para que éste último coja algo de cuerpo. 

    A la hora de servir decorar con las frambuesas reservadas y unas hojitas de albahaca fresca.

    Con esta última foto no os digo nada y os lo digo todo... si me descuido no me dejan ni una, jejjeje.

miércoles, 10 de agosto de 2022

Serradura portuguesa

    Estas próximas semanas de agosto Hoy cocina Vivi va a viajar un poquito, aunque virtualmente porque a mí, este año, me toca trabajar, jejjeje. En este primer destino no nos vamos a alejar demasiado ya que nos vamos a un país vecino : Portugal. Allí vamos a deleitarnos con un postre sencillo, con tan sólo 3 ingredientes, y muy rápido de preparar, en poco más de 15 minutos lo tendremos listo.

    También llamado pudding de Macao no se tiene muy claro si se creó en Portugal y se llevó a la que fuera colonia portuguesa en Asia o al revés y el postre fue traído de allí a nuestro país vecino. Lo que sí está claro es que el nombre se debe a la semejanza de las capas de galletas trituradas con el serrín.

    Ingredientes :

  • 300 ml de nata (35% de materia grasa)
  • 150 g de leche condensada
  • 100 g de galletas maría

    Meter las galletas dentro de una bolsa de zip y, pasando un rodillo por encima, triturarlas hasta tener un polvo fino. Reservar.

    Poner la nata muy fría en un bol y montar con la varilla eléctrica hasta que tenga picos suaves. Incorporar la leche condensada poco a poco con movimientos envolventes, con ayuda de una espátula, procurando que la nata no se baje demasiado, hasta que la crema esté uniforme. Meter en una manga.

    Para montar los vasitos ir poniendo una capa de crema y encima otra de galletas trituradas. Repetir la operación un par de veces, terminando siempre por una capa de galletas. Refrigerar 1 hora por lo menos antes de degustar.

    No me diréis que no son fáciles y rápidos de preparar estos vasitos. Pues os aseguro que tardan mucho menos en desaparecer porque ricos están hasta decir basta. Vamos, que si te descuidas, no te dejan ni las migas... y nunca mejor dicho, jejjeje.

jueves, 23 de diciembre de 2021

Sopa cremosa de tomate asado

    Sí, ya sé que vienen días de grandes comilonas pero que os parece, para variar, llevar de primero a la mesa esta deliciosa sopa, que nunca viene mal y es de lo mejor para entrar en calor.


    Hace tiempo que le tenía echado el ojo a esta delicia y no me iba a quedar con las ganas de probarla antes de acabar el año, así que me he puesto manos a la obra y tengo que decir que no me ha defraudado en absoluto... está de muerte. 


    Ingredientes :
  • 650 g de tomates maduros
  • 1 cabeza de ajos
  • 1 pimiento rojo
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharada de pasta concentrada de tomate
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de pimentón dulce
  • 2 cucharaditas de azúcar
  • 1/2 cucharadita de pimienta negra de molinillo
  • 1 litro de agua hirviendo
  • 1/2 rama de apio, picado grueso
  • 1 cucharadita de albahaca picada
  • 125 ml de nata líquida (35% de mg)

    Calentar el horno a 200º C con calor de arriba-abajo. Lavar y secar los tomates y el pimiento y secarlos bien. Forrar una bandeja de horno con papel. Partir por la mitad los tomates e ir colocándolos en ella con el corte hacia arriba. Cortar el pimiento en cuartos, retirar las semillas, y colocarlo también en la bandeja. Cortar la parte superior de la cabeza de ajos como se ve en la siguiente foto.


    Poner la cabeza de ajos sobre un cuadrado de papel de horno y éste sobre un cuadrado de papel de aluminio. Rociar con un poco de aceite de oliva, envolver bien con ambos papeles y colocar también en la bandeja. Regar con un un hilo de aceite los tomates y el pimiento y espolvorear con un poco de sal.
    Meter al horno y dejar asar durante aproximadamente 1 hora y cuarto.

    Retirar la piel del pimiento y la envoltura del ajo y sacar la carne de las pieles. Poner en una cazuela la carne de los ajos junto a los tomates, los pimientos, los jugos y las 3 cucharadas de aceite. Añadir la pasta de tomate, las especias, el apio y el agua hirviendo. Remover y, cuando comience a hervir, bajar al mínimo y dejar cocinar 40 minutos. Apagar el fuego y triturar. Agregar el azúcar, la albahaca y la nata y volver a triturar. Rectificar de sal. 

    Calentar a fuego suave sin dejar que llegue a hervir y servir enseguida decorada con un chorrito de nata y unos brotes tiernos y espolvoreada con un poco de albahaca picada.

    Fuente : Adaptada de Lichtenstadt

viernes, 24 de septiembre de 2021

Flammkuchen

         Justo en estas fechas, Munich debería estar inmersa en su celebración más divertida y popular : el Oktoberfest pero, de nuevo, se ha tenido que volver a cancelar por el maldito bicho. Eso no quiere decir que no podamos rendirle un pequeño homenaje preparando algo en nuestra propia casa, algo tan delicioso para acompañar a una cerveza como una buena porción de flammkuchen

    Vale, podéis replicarme diciendo que ésta no es una receta bávara. Además tendríais toda la razón si argumentarais que es mas bien de sus vecinos alemanes del Baden, Palatinado y Saarland, o incluso de la Alsacia y la Mosela francesas, ya que de esas zonas es de donde es originaria esta maravilla, pero no me negaréis que es el complemento ideal a una cervecita de esas que sirven en el festival... además de que, en este momento, se ha hecho tan popular en todo el país que se puedes encontrar fácilmente.

    El nombre de esta preparación viene a significar "torta en las llamas" siendo flamm fuego o llamas y kuchen torta o pastel.

    Ingredientes :

  • 1 base de pizza rectangular (260g)
  • 1 cebolla morada
  • 150 g de bacon ahumado
  • 200 ml de crema agria 
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo recién molido

    Calentar el horno a 250ºC, con calor de arriba-abajo. Preparar una bandeja forrándola con papel y reservar.

    Pelar la cebolla y cortarla en juliana. Partir el bacon en tiras finas. Poner la crema agria en un bol y salpimentar ligeramente, reservar. Estirar un poco la masa, ya que cuando salga del horno deberá estar bien fina y crujiente. Untar la superficie, sin llegar a los bordes, con la crema agria preparada y colocar la cebolla y el bacon por encima, procurando repartirlos uniformemente.

    Hornear, a media altura, durante unos 15 minutos o hasta que los bordes estén dorados. Sacar y servir bien caliente.

    Lo normal es presentarla sobre el mismo papel donde se ha horneado encima de una tabla de madera y comerla como una pizza, cortada en trozos con la mano.  

viernes, 15 de mayo de 2020

Crema de espárragos verdes a la salvia en Thermomix

    Seguimos con esta primavera extraña en una sucesión de días soleados y lluviosos como hace años que no pasaba. Días soleados donde no nos apetece algo demasiado caliente o lluviosos en los que meter algo calentito en el cuerpo  es necesario para templarlo. Sea como sea el día esta crema es ideal da igual como prefiráis tomarla porque está deliciosa sea cual sea vuestra elección.


    Además, estamos en temporada de espárragos con lo que podemos encontrarlos en cualquier frutería por pequeña que sea. Y además, de esta manera, ayudamos al negocio local y a los agricultores que bien se lo merecen.
    Vamos ya con la receta.


    Ingredientes :
  • 2 manojos de espárragos verdes (250 g cada uno)
  • 150 g de cebolla
  • 80 g de puerro
  • 200 ml de nata líquida 35% m.g.
  • 375 ml de leche
  • 1 cucharadita de sal
  • 100 g de aceite de oliva
  • 4-5 hojas de salvia fresca
  • 4 cucharadas de yogur griego
  • Cebolla frita

    Poner el aceite en un cazo y calentar ligeramente. Apartar del fuego, echar dentro las hojas de salvia, previamente limpias y bien secas, y dejar infusionar durante por lo menos media hora. Pasado ese tiempo, retirar las hojas de salvia.
    Lavar los espárragos, retirar las partes más duras y pelarlos.
    Poner la mitad del aceite en el vaso de la Thermomix y calentar 5 min, Varoma, vel.1
    Pelar y cortar en trozos grandes la cebolla y el puerro y añadírselos al aceite. Programar 4 seg, vel.4. Bajar los trozos que se hayan pegado a las paredes hacia las cuchillas y cocinar 10 min, Varoma, vel.2
    Agregar los espárragos cortados en trozos, reservando una docena de las puntas para la decoración del plato, y cocinar 7 min, Varoma, vel.2
    Verter dentro del vaso la nata, la leche y la sal. Programar 15 min, 90º, vel.2. Rectificar de sal si fuese necesario. Cuando baje un poco la temperatura triturar 1 min, vel.5_8.
    Saltear, en una cucharada del aceite restante, las puntas de los espárragos reservadas.
    Repartir en los platos y, si la váis a tomar caliente, poner en cada uno una cucharada de yogur sobre la crema. Colocar encima 3 de las puntas salteadas y un poco de cebolla frita. Regar con un hilo del aceite de salvia sobrante.
    Servir enseguida para que la cebolla no se ablande. Si no la queréis caliente, deberéis dejarla templar, tapada a piel para que no se le forme corteza, y decorar justo antes de llevar a la mesa.
 

    En casa el toque que le aporta la salvia nos gusta mucho pero, si no tenéis o no os gusta el sabor que le da, podéis sustituirla por cualquier otra hierba aromática. No hay problema, poner la que más os guste.

martes, 24 de marzo de 2020

Oreo cheesecake (sin horno)

    Hace justo una semana que fue el cumpleaños de mi hija. Como ya os dije en la anterior publicación, la tradición en mi casa es que el cumpleañero elija comida y postre en ese su día, en ella os dejé el curry de pollo y cardamomo que comimos y en ésta os traigo la tarta que preparé para que ella soplara las velas : una oreo cheesecake.


    A pesar de que la celebración de este año pudiera parecer algo triste y desangelada, por el confinamiento en el que nos encontramos, no lo fue tanto en realidad. Mi hija está pletórica de alegría ya que este año ibamos a lograr poder celebrar comiendo todos juntos en su día y no en el fin de semana más cercano a él. Y ese pequeño detalle es lo que hizo que este año fuera más especial si cabe, igual esta situación nos hace valorar más las pequeñas cosas que, a veces, vamos dejando relegadas por el camino.

 
    Ingredientes:
    Para la base
  • 9 galletas oreo
  • 40 g de mantequilla
    Para el relleno
  • 250 g de queso crema (usé Philadelphia)
  • 85 g de azúcar fina
  • 200 ml de nata de montar
  • 5 galletas oreo
  • 30 ml de agua fría
  • 6 g de gelatina en polvo
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
    Además
  • 3 ó 4 galletas oreo para decorar

    Lo primero que haremos será forrar la base y los laterales del molde con papel de hornear. Reservar.
    Triturar las galletas de la base y ponerlas en un bol. Derretir la mantequilla y verter sobre las galletas trituradas. Remover bien hasta que la mezcla esté homogénea. Volcar sobre el molde e ir aplanando hasta obtener una base de grosor uniforme. Meter en el congelador mientras preparamos el relleno.
    Poner en un vaso la gelatina con el agua. Dejar que se hidrate durante unos 10 minutos.
    Retirar y echar en un bol amplio la crema interior de las galletas, tanto las del relleno como las de la decoración. Reservar aparte las tapas de las galletas para la decoración y romper en trozos las del relleno. Reservar.
    En el mismo bol donde hemos echado la crema de relleno de las galletas, añadir el queso y el azúcar y batir, a velocidad alta, hasta que todo esté integrado, aproximadamente durante 1 minuto.
    Agregar la vainilla y la nata y seguir batiendo, durante unos 3 minutos, hasta que comience a montarse. Calentar un poco la gelatina hidratada, para que se vuelva líquida, y verter dentro de la crema. Seguir batiendo hasta que esté integrada y la nata completamente montada.
    Echar dentro los trozos de galleta reservados e integrar, con movimientos envolventes, con ayuda de una espátula.
    Volcar dentro del molde, sobre la base de galleta preparada anteriormente, y repartir apretando un poco con la espátula. Golpear con cuidado sobre la encimera, para que no queden huecos sin crema, y alisar bien la superficie.
    Triturar las tapas de las galletas reservadas para adornar y espolvorear por encima de la crema hasta que quede una capa uniforme.
    Refrigerar hasta el momento de servir.


    Nosotros somos 4 en casa y, dado que no quería estar comiendo tarta durante una semana, además de para que no acabar saliendo de este confinamiento rodando en vez de andando, hice una mini-tarta usando un molde de 15cm de diámetro.
    La verdad que hace tiempo que me llevaba pidiendo esta cheesecake pero por circunstancias hasta ahora no se la había podido preparar.


    Lo más divertido fue que después de la sesión fotográfica, con corte de tarta incluido, mi hija se empeñó en soplar las velas porque decía que sino era como que no fuera un cumpleaños. Así que me tocó volver a meter el trozo cortado y, en un espacio tan reducido, ella
misma colocó toooodas las velas, las 16 😂😂 Cupieron sí, pero de que manera...


    Fuente : Adaptada de Virutas de limón