En la entrada anterior, la de la paella, os enseñé una de las que nos comimos en la comida de despedida de los del equipo de fútbol de mi hijo, lo que me hizo recordar que aún no he publicado la tarta que llevé para los mayores (la de los niños la tenéis
aquí ) Bueno, pués aquí la tenéis por fín.
La receta es una variación de una de las tartas de Cristina del blog
Kanela y limón y la verdad que es una de las que más éxito han tenido... estaba deliciosa.
Ingredientes :
(para la base) :
- 200 g de galletas digestive
- 100 g de mantequilla derretida
( para el relleno) :
- 500 ml de nata
- 2 yogures de fresa
- 150 g de azúcar
- 100 ml de licor de cereza
- 250 g de mascarpone
- 1 sobre de gelatina de fresa
- 5 g de agar-agar
(para decorar) :
- 1 jarrita de baño brillante de chocolate (pincha aquí )
- 125 g de fresas
- 125 g de grosellas
- 125 g de frambuesas
- 125 g de moras
Lo primero forraremos un molde desmontable con papel de horno para luego desmoldarlo más fácilmente.
Prepararemos la base machacando las galletas y añadiendo la mantequilla derretida. Hacemos una masa que iremos poniendo en el fondo del molde presionando con la punta de los dedos para que se compacte.
Meter el molde con la base preparada en el congelador para que se endurezca mientras preparamos el relleno.
Montar la nata y reservar. Batir el queso, el azúcar, los yogures y el licor hasta que la mezcla esté homogénea.
Poner a hervir un chorrito de leche y espolvorear el agar-agar, remover hasta que se disuelva y añadir el sobre de gelatina, remover de nuevo hasta su completa disolución y añadir a la mezcla del queso.
Mezclar bien y incorporar la nata con movimientos envolventes.
Sacar el molde con la base del congelador y colocar en todo el contorno fresas cortadas por la mitad.
Volcar la preparación de la mousse dentro del molde y alisar la superficie.
Meter en la nevera para que se cuaje por lo menos 4 horas. Yo lo dejé toda la noche antes de decorarlo.
Después de preparar el baño (
aquí te digo como hacerlo), dejarlo templar por lo menos a 40º para que no se derrita la mousse y echarlo por encima en forma de chorro dejando que caiga por las paredes de la tarta.
Ir colocando las frutas del bosque, lavadas y bien secas, sobre el baño y volver a llevar a la nevera para terminar de endurecer.
Al poner agar-agar conseguí que aguantara durante más tiempo cuajado a temperatura ambiente, aunque al final la temperatura fué subiendo y, irremediablemente, se fué derritiendo. Al final lo comimos a cucharadas pero estaba muy bueno de igual manera.
La vista es espectacular, ¿a qué sí?