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Mostrando entradas con la etiqueta Colorantes. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 14 de febrero de 2024

Red velvet cupcakes

    No somos mucho en casa de celebrar San Valentín, de hecho, no tenía pensado subir esta entrada sino una más carnavalera ya que hoy es martes de carnaval, pero tras llevar unos red velvet al club de lectura que tuve el sábado, cuya temática estaba dedicada al amor, y por aclamación popular, finalmente ésta ha sido la elegida. 

    Mira que los red velvet los preparo en casa bastante a menudo, ya que son de nuestros preferidos, por lo que no me termino de explicar como no había subido todavía este formato al blog, porque lo que sí hay son galletas, donuts, brownie, un par de versiones de bundts e incluso una layer cake.

    Ingredientes :

    Para el bizcocho :

  • 125 g de harina
  • 150 g de azúcar
  • 1/2 cucharada de cacao en polvo (usé Valor)
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato
  • 1/2 cucharadita de vinagre blanco (le puse de manzana)
  • 1 huevo
  • 125 ml de aceite de girasol
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 200 ml de buttermilk*
  • Colorante rojo (usé Sugarflay extra red)
    *El buttermilk puede sustituirse poniendo 1 cucharada de vinagre blanco a 185 ml de leche. Remover y dejar reposar 10-15 minutos para que su textura se espese ligeramente.

    Para la crema de queso :

  • 100 g de icing sugar

  • 50 g de mantequilla en pomada

  • 100 g de queso crema (tipo Philadelphia)

  • 1 cucharadita de vainilla en pasta

    Precalentar el horno a 180º C, con calor de arriba-abajo. Preparar una bandeja de cupcakes con cápsulas de magdalenas.

    Tamizar en un bol todos los ingredientes secos y remover. Hacer un hueco en el centro.

    Mezclar en otro bol los líquidos y el colorante y remover hasta que esté todo bien integrado. Verter dentro del hueco que hemos hecho en los ingredientes secos. Unir, sin batir ni trabajar demasiado, justo hasta que la mezcla esté uniforme.

    Verter la masa en las cápsulas del molde preparado anteriormente hasta rellenar las 2/3 partes de su capacidad y hornear a media altura, durante unos 20 minutos hasta que al pinchar con una aguja esta salga limpia pero húmeda. Sacar del horno y dejar reposar unos minutos antes de sacarlos del molde. Dejar enfriar totalmente sobre una rejilla. Desmigar una de las magdalenas y reservar para adornar.

     Una vez frías las magdalenas preparemos la crema de queso.

    Batir la mantequilla con el icing sugar hasta que blanquee y esté cremoso. Añadir el queso, que deberá estar muy frío, y la vainilla y seguir batiendo hasta que justo esté bien mezclado.

    Rellenar con la mezcla una manga con boquilla de estrella y formar un rosetón sobre cada magdalena. Espolvorear con las migas de magdalena reservada.


    Fuente : Red velvet de Aurea's Kitchen y crema de queso de Belén Casal

sábado, 25 de enero de 2020

Cupcakes de chocolate blanco y arándanos {Una galleta un cuento}

    Parece que, después del atracón de recetas que publiqué en diciembre con el tema del Calendario de Adviento, este enero está siendo bastante parco en entradas. De momento creo que voy consiguiendo el propósito que me hice de publicar por lo menos una vez a la semana y, aunque ya se sabe que los propósitos de año nuevo la mayor parte de las veces se incumplen más pronto que tarde, voy a poner toda mi intención en seguir llevándolo a efecto, o por lo menos eso espero. De momento parece que no lo estoy llevando mal ¿no os parece?
    Hoy volvemos a encontrarnos sumidas en el proyecto "Una galleta, un cuento" donde ha sido Maite, de Antojo en tu cocina, la encargada de elegir en esta ocasión.


    El Principito es más una novela corta que un cuento. Es una historia de las que te dejan cavilando, y además taaaan bonita que debería ser de obligada lectura para todos, grandes y pequeños.


    Después de esta semana donde, en Valencia, hemos tenido un cielo totalmente cargado de nubes nada me apetecía más que poder volver a observar el cielo estrellado, ese que veía El Principito desde su pequeño planeta, así que lo he intentado recrear en estos deliciosos bocados.



    Ingredientes :
    Para los cupcakes (8 unidades)
  • 70 g de chocolate blanco
  • 1 huevo L 
  • 30 g de azúcar moreno
  • 100 g de azúcar
  • 40 g de aceite de girasol
  • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
  • 100 g de harina
  • 4 g de levadura
  • 1 pizca de sal
  • 90 g de leche
  • 60 g de arándanos frescos 
    Para la crema de mantequilla de merengue suizo (SMBC)
  • 50 g de claras de huevo
  • 100 g de azúcar
  • 150 g de mantequilla, a punto pomada
  • 2 cucharadas colmadas de mermelada de arándanos
  • Colorante en pasta azul
    Además
  • Estrellas de chocolate blanco
  • Colorante en polvo dorado
  • Azúcar dorado

    Precalentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo. Preparar una bandeja de cupcakes con cápsulas de magdalenas. Tamizar la harina, la levadura y la sal.
    Fundir el chocolate en el microondas, en pequeños periodos de tiempo, y reservar.
    Batir el huevo junto a los azúcares hasta conseguir que la mezcla blanquee. Añadir el aceite y la vainilla y mezclar. Agregar la harina con levadura tamizadas e integrar sin trabajar demasiado.
    Verter la leche removiendo hasta que la mezcla esté homogénea y, entonces, echar el chocolate derretido. Integrar todo con movimientos envolventes hasta que la crema esté uniforme y rellenar con ella las cápsulas de magdalena hasta 2/3 de su capacidad. Repartir los arándanos por encima y meter al horno, a media altura.
    Hornear unos 20 minutos. Comprobar si están bien cocidos pinchando con una brocheta y retirar del horno. Desmoldar y dejar enfriar sobre una rejilla.
    Mientras se hornean los cupcakes pincelaremos las estrellas de chocolate blanco con el colorante dorado y las reservaremos.


    Para hacer la SMBC poner al baño maría en un cazo las claras junto al azúcar. Remover con una varilla hasta que el azúcar se haya disuelto. Podéis comprobarlo cogiendo un poco con los dedos y cuando no se noten granitos estará lista.
    Pasar al bol de la batidora y comenzaremos a montarlas con la varilla, a velocidad baja. Cuando comiencen a espumar subir la velocidad al máximo y seguir batiendo hasta que estén bien montadas formando picos duros y la temperatura haya bajado para que la mantequilla no se derrita al incorporarla.
    Cambiar la varilla por la pala y poner a velocidad media-baja. Comenzar a agregar la mantequilla, cortada en trozos, sin dejar de batir. Al principio parecerá que se haya cortado pero, poco a poco, se volverá una crema sedosa. Añadir entonces la mermelada y el colorante y seguir batiendo hasta que esté totalmente integrada y tenga el color que buscamos. Cuando esté uniforme, meter en una manga de repostería con boquilla estrellada.
    Una vez que los cupcakes estén totalmente fríos los decoraremos con la SMBC. Espolvorear con un poco de azúcar dorado sobre la crema y repartir las estrellas entre ellos.


    Tengo que decir que además de quedar muy llamativos fue muy divertido ver como las lenguas se iban tiñendo de azul, por el exceso de colorante, mientras nos los comíamos. Fue casi casi como volver a la niñez y la gran afición que le tenía yo a los tintalenguas, jejjeje.


    Os dejo también el enlace al recopilatorio. ¿Os venís a descubrir lo que han preparado el resto de participantes?



    Fuente : Cupcakes de La chocolaterapia

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Red velvet crinkle cookies. Galletas red velvet craqueladas. Calendario de Adviento Día 4

    Al abrir la ventanita de hoy nos encontramos con algo que huele a Navidad al 100%. Porque no hay una Navidad completa sin el olor de las galletas recién salidas del horno. Éstas galletas son tiernas por dentro y ligeramente crujientes por fuera. Además,  tienen el color perfecto para estos días donde todo se tiñe de tonos rojos, blancos y verdes.


    Y, ¡qué narices! Que ya era hora de traer algo dulce a este calendario y más si es una cosa tan deliciosa como ésta ¿no os parece?
    De hecho, están taaaan buenas que, cada vez que le pegaba un mordisco a una para sacar la foto a su esponjoso interior, me olvidaba de todo y no podía parar de comer hasta acabarla... después del cuarto intento decidí no sacarle foto, más que nada para evitar el riesgo de que mi índice glucémico se disparase y terminase por las nubes. 😂😂


    Aunque normalmente, en Navidad, las galletas que triunfan en casa son las de frutos secos y/o especias éstas se han ganado un sitio entre las que más han gustado. Este año, en menos de 15 días, las he preparado en tres ocasiones y, en todas ellas, no han sobrevivido al primer día... por algo será ¿no os parece? Y mira que mis chicos son muuuuy exigentes, en algunas ocasiones yo creo que hasta demasiado, jejjeje.
    Pero bueno, vamos al lío


    Ingredientes :
  • 150 g de harina
  • 100 g de azúcar
  • 55 g de mantequilla
  • 10 g de cacao en polvo sin azúcar
  • 1/2 cucharadita de levadura química
  • 1/4 de cucharadita de bicarbonato
  • 1 huevo L
  • 1 cucharadita de leche
  • 1/2 cucharadita de zumo de limón
  • 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 pizca de sal
  • 6 g de colorante rojo en pasta(Usé Red Extra de Sugarflair)
  • Azúcar glass

    Tamizar la harina, el cacao, la levadura, el bicarbonato y la sal y mezclar bien. Reservar.
    Batir la mantequilla junto con el azúcar hasta que la mezcla esté cremosa y blanquecina. Incorporar el huevo sin dejar de batir. Añadir la vainilla, la leche, el zumo y el colorante y batir hasta integrar.
    Incorporar los ingredientes secos, poco a poco, con movimientos envolventes sin trabajar demasiado, solo hasta que esté todo integrado.
    Tapar con plástico y refrigerar por lo menos durante 2 horas. Yo tenía prisa así por comerlas así que las metí 15 minutos en el congelador para acelerar el proceso, jejjeje.
    Precalentar el horno a 175ºC, con calor de arriba-abajo.
    Preparar un par de bandejas de horno, poniéndole papel encima.
    Hacer bolas de unos 30g, rebozar bien en azúcar glass e ir colocándolas en las bandejas dejando bastante sitio entre ellas porque se extenderán cuando las horneemos.
    Hornear, a media altura, una bandeja de cada vez, durante 13 minutos.
    Sacar y dejar reposar en las bandejas durante unos minutos antes de pasarlas a una rejilla para que se terminen de enfriar.


    Con estas cantidades os saldrán 15 deliciosas galletas, ñam ñam.


    Fuente : Lolita la pastelera

jueves, 9 de mayo de 2019

Macarons de fresas con nata {Reto CocinArte}

    Ilusa de mí cuando me veía ya lo suficientemente recuperada para empezar a trastear en la cocina a mis anchas. Otra era la preparación que tenía pensada para la entrada de este reto pero, como mi muñeca no ha respondido como a mí me hubiera gustado, no me ha tocado otra que bucear de nuevo en busca de alguna receta pendiente de publicar que se acoplara lo suficiente a la pintura impresionista de Berthe Morisot, que es quien nos ocupa en el CocinArte de este mes. 
    Buscando, buscando, me encontré con estos macarons que preparé hace algún tiempo y, creo, que le va a la perfección.


    Se cuenta que estos pequeños e irresistibles diablillos, que fueron creados en el s.XVII por los Adam, una familia de pasteleros de Saint Jean de Luz, llegaron a París de la mano de Luis XIV y la infanta española MªTeresa de Austria. Tras su boda ambos, celebrada en la iglesia de Saint Jean Baptiste de esta localidad costera, la familia de pasteleros los agasajaron con un bandeja de macarons y, de esa manera, se introdujeron en las mesas de la corte convirtiéndose, con los años, en uno de los estandartes de la repostería francesa más delicados.
    A buen seguro que sería un delicioso refrigerio, ente pincelada y pincelada, en el estudio de esta gran artista, perteneciente a la alta burguesía parisina.


    El cuadro elegido por María para este mes el "El espejo de vestir", también llamado "La Psyché". Un óleo sobre lienzo que se encuentra expuesto en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.


     Ingredientes :

  • 75 g de azúcar glass
  • 75 g de harina de almendra
  • 27 g de claras
  • 2 ó 3 gotas de esencia de fresa
  • 1 puntita de colorante blanco
  • 75 g de azúcar blanquilla
  • 21 g de agua
  • 27 g de claras
  • Nata vegetal montada y azucarada
  • Mermelada de fresa

    La harina de almendra debe estar muy muy fina picada para que el macaron quede liso.
    Por este motivo es bueno triturar ambos juntos durante unos 10 segundos a la máxima potencia. Yo lo hago en la Thermomix pero podéis usar también un molinillo. Ojo, si os pasáis la almendra comenzará a soltar su aceite interior formándose una pasta y ya no nos serviría. Tamizar.
    Poner en un bol, añadir las primeras claras y mezclar hasta que se unifique la masa. Agregar la esencia y el colorante blanco y mezclar hasta integrar. Tapar el mazapán resultante con film para que no se reseque.
    Para el siguiente paso necesitaremos un termómetro de cocina.
    Poner en un cazo el azúcar junto al agua y llevar al fuego. Cuando la mezcla alcance los 110º C comenzar a batir las otras claras, deberán estar casi montadas cuando el almíbar llegue a 118º C. Retirarlo del fuego, bajar la velocidad de montado de las claras y añadir en forma de hilo por un lateral (no por encima de las varillas) el almíbar. Cuando esté totalmente integrado volver a subir la velocidad y seguir batiendo hasta que la temperatura baje a unos 40º C, vamos que al tocar las paredes del bol este esté templado.
    El siguiente paso es lo que se llama el macaronage, que consiste en unir ambas preparaciones, para lo cual usaremos una lengua y mezclaremos con movimientos envolventes hasta que estén bien integradas. Deberá estar lisa y brillante y debe caer lentamente en forma de cinta si la dejamos caer desde la lengua. Con un palillo bien untado de colorante rojo ir haciendo marcas en la masa con cuidado de no llegar a unificar del todo los colores.
    Rellenar con la masa una manga, provista de una boquilla lisa de unos 12 mm. Al haber añadido colorante blanco a la masa el contraste con el rojo será mayor y quedará más chulo aunque bien podéis no echárselo.
    Con la manga perpendicular a la bandeja y moviendo ligeramente la muñeca en forma de espiral, formar pequeños montoncitos de unos 3'5 mm de diámetro (más o menos el mismo diámetro que el tapón de una botellita de agua) sobre un tapete de teflón o papel de horno. Lo ideal es hacerse una plantilla para ajustar el espacio y controlar el tamaño. Dar golpecitos a la bandeja por bajo para que los picos que nos hayan quedado al formarlos se integren. Quedarán parecidos a los caramelos de fresa-nata de la Vda. de Solano.
    Dejar que se sequen para que formen una ligera costra que será determinante para que les salga un buen pie y no rompan por arriba al cocer. Al tocarlos ligeramente con los dedos no se deben pegar.
    Precalentar el horno a 150º C, con calor de arriba-abajo y sin aire, y dejarlos cocer durante unos 12 minutos a media altura. 
    Sacar y dejar enfriar sin levantarlos hasta que estén fríos, se despegarán casi solos. Si no es así podéis ayudaros de un cuchillito.
    Guardar en la nevera dentro un recipiente hermético durante unas 24 horas antes de rellenarlos para que se terminen de asentar y queden con esa textura tan especial que debe de tener un buen macaron.
    Una vez asentados rellenar la mitad de las coquilles de macaron con un cordón de nata y en medio una puntita de la mermelada de fresa. Cerrar con la otra mitad de coquilles y terminar de enfriar en la nevera dentro de un recipiente hermético para que el relleno coja cuerpo.



    Ricos no, lo siguiente. Y es que hay pocas cosas que gusten más que las fresas con nata y, si es en versión macaron, pues más que mejor.

    Fuente : Pierre Hermé adaptada por Cupcakes a gogó

sábado, 9 de junio de 2018

Tarta filo de mousse de cava con flores de buttercream {Reto CocinArte}

    Si paseáis un poco por mi blog no tendréis ninguna duda de que me gustan los retos y es que me parece que ayudan a sacar la parte más creativa de uno mismo. Así que, cuando vi en que consistía este nuevo de María, donde te tienes que inspirar en un cuadro para hacer un plato, caí rendida a sus pies. En Cocin-Arte haremos gastronomía artística que no hay nada más creativo. De momento aquí os dejo el primer recopilatorio.


    Para esta primera ocasión el cuadro elegido es Venus Verticodia, un óleo sobre lienzo del pre-rafaelista Dante Gabriel Rosetti que se encuentra en Russell-Cotes Art Gallery and Museum, en Bornmouth (Reino Unido)


    Aunque no conseguí que los colores fueran ni parecidos, la idea refleja un poco lo que nos cuenta la pintura... o eso creo 😂😂


    Ingredientes :
    Para la base
  • 5 hojas de masa filo
  • 50 g de ghee o mantequilla fundida
  • 50 g de chocolate blanco (usé Lidl)
  • 2 cucharadas de azúcar moreno
    Para el relleno
  • 200 g d queso crema (usé Philadelphia)
  • 25 g de azúcar extra fino
  • 2 g de gelatina en polvo
  • 75 g de nata líquida
  • 1/4 de cucharadita de extracto de cava ó 2 cucharadas de cava
  • 100 g de chocolate blanco (usé Lidl)
    Para el buttercream
  • 150 g de mantequilla, a temperatura ambiente
  • 150 g de azúcar glass
  • 1 cucharada de pasta de amarenas
  • 1 cucharadita de pasta de vainilla 
  • Colorantes verde y rojo
    Además
  • Mariposas de fondant dorado
    Preparar un molde bajo de 15 cm de diámetro poniendo dos tiras largas de papel cruzadas y poniendo encima un círculo de papel del mismo diámetro que la base.
    Precalentar el horno a 180ºC con calor de arriba-abajo.
    Extender una hoja de masa filo sobre la superficie de trabajo y cortarla a la mitad. Pincelar una de las mitades con ghee y poner la otra mitad encima. Pincelar hasta la mitad, espolvorear con un poco de azúcar moreno y doblar a la mitad. Colocar en el molde preparado dejando un poco sobre el borde para poder arrugarlo dándole forma. Repetir con el resto de las hojas de filo hasta terminarlas y el molde quede cubierto por completo.
    Poner un círculo de papel en la base y cubrir con pesos para que no se hinche. Meter a mitad de horno y cocer durante unos 25 minutos hasta que esté dorado. Sacar del horno, retirar el papel de encima y los pesos y dejar enfriar por completo sobre una rejilla antes de desmoldarlo.
    Fundir el chocolate y verter dentro, con ayuda de una cuchara y muuucha paciencia extender por toda la base hasta cubrirla por completo procurando que quede una capa lo más fina posible. Dejar enfriar por completo.
    Hacer la mousse de cava. Hidratar la gelatina en 2 cucharadas de agua fría. En un cazo al fuego verter la nata y, cuando comience a hervir, echar dentro el chocolate cortado en trocitos, dejar reposar 5 minutos y mover hasta que esté totalmente fundido. Añadir la gelatina y el extracto de cava y remover hasta que estén integrados. Reservar.
    Batir el queso y el azúcar hasta que esté uniforme, ir añadiendo la mezcla anterior de chocolate, batiendo con una varilla manual hasta que quede una crema sedosa. Verter dentro de la base filo y alisar ligeramente. Refrigerar durante unas cuantas horas, como mínimo 6, hasta que esté bien cuajada, aunque lo ideal sería dejarla toda la noche.
    Una vez que esté bien fría y cuajada hacer el buttercream. Batir la mantequilla unos 5 minutos, añadir el glass y seguir batiendo hasta que la crema esté sedosa. Separar un tercio de la crema, añadir la cucharadita de vainilla y, ese tercio, dividirlo en dos.


    Teñir una parte con el colorante verde y meter en una manga con boquilla para hacer hojas.
    Añadir la pasta de amarena a los otros 2 tercios reservados. Colocar la mitad en una manga con boquilla para hacer rosas. En otra manga, con boquilla para hacer flores, meter la crema de vainilla, procurando que quede en los bordes y, en el medio, poner el resto de la crema de amarena.
    Estas fueron las boquillas que utilicé yo.


    Hacer rosas y flores con el buttercream en la tarta y terminar de decorar con las mariposas de fondant.


    La idea de hacer la base de masa filo la tenía bien clara desde que Eva, de Bake Street, nos mostró su espectacular tarta de cerezas (pincha aquí y empieza a babear 😂😂)


    El corte no ha quedado muy limpio ya que, después de la sesión de fotos, estaba un poco derretida pero rica estaba de aquí a Lima.


miércoles, 21 de marzo de 2018

Macarons de Pascua. Carrot Cake & Cinnamon Roll Macarons

    Hacía meses que tenía ganas de ponerme a preparar estos deliciosos "diablillos" de nuevo, pero nunca encontraba el momento, así que cuando vi en Instagram que @isa_macs nos proponía llenar las redes de macarons el primer día de primavera me lié la manta a la cabeza y me puse a ello. Si a esto le sumamos que, desde hace unos días, estamos invadidos por conejos y huevos de Pascua no podía dejar de aprovechar el momento para sumarme a esta invasión y mis macarons iban a tener precisamente esta forma : de huevo de pascua... si acaso lo de los conejos lo dejo mejor para el año que viene, jejjeje.


    Me apetecía además experimentar con sabores un poco distintos a los habituales, de ahí que mis mac-huevos han acabado siendo de Carrot Cake y de Cinnamon Roll.


    Paso a la receta ya que, en esta ocasión, os traigo un 2x1


    Carrot Cake Macarons
    Ingredientes :
  • 80 g de azúcar glass
  • 80 g de harina de almendra
  • 30 g de claras
  • 14 g de zanahoria deshidratada 
  • 1/4 de cucharadita de canela molida
  • 8 gotas de colorante naranja (usé electric orange de Americolor)
  • 90 g de azúcar blanquilla
  • 22 g de agua
  • 30 g de claras
     Relleno :
  • 100 g de queso crema
  • 50 g de azúcar glass
  • 50 g de nata de montar
    Cinnamon Roll Macarons
    Ingredientes :
  • 80 g de azúcar glass
  • 80 g de harina de almendra
  • 30 g de claras
  • 90 g de azúcar blanquilla
  • 22 g de agua
  • 30 g de claras
    Relleno :
  • 100 g de chocolate blanco
  • 30 g de leche
  • 1 pizca de cardamomo molido
  • 1/8 de cucharadita de canela molida

    El proceso para ambos tipos de macaron es el mismo, la única variación es la zanahoria, la canela y el colorante que en los de cinnamon roll no añadimos. 
    Lo primero será triturar juntos la almendra, el azúcar glass, la zanahoria deshidratada y la canela en polvo del primer grupo de ingredientes durante unos 10 segundos a la máxima potencia. Yo lo hago en la Thermomix pero podéis usar también un molinillo. Ojo, si os pasáis la almendra comenzará a soltar su aceite interior formándose una pasta y ya no nos serviría.
    Poner en un bol, añadir las primeras claras y mezclar hasta que se unifique la masa. Agregar el colorante y mezclar hasta integrar. Tapar el mazapán resultante con film para que no se reseque.
    Para el siguiente paso necesitaremos un termómetro de cocina.
    Poner en un cazo el azúcar junto al agua y llevar al fuego. Cuando la mezcla alcance los 110º C comenzar a batir las otras claras, deberán estar casi montadas cuando el almíbar llegue a 118º C. Retirarlo del fuego, bajar la velocidad de montado de las claras y añadir el almíbar en forma de hilo por un lateral, nunca por encima de las varillas. Cuando esté totalmente integrado volver a subir la velocidad y seguir batiendo hasta que la temperatura baje a unos 40º C, vamos que al tocar las paredes del bol este esté templado.
    El siguiente paso es lo que se llama el macaronage, que consiste en unir ambas preparaciones, para lo cual usaremos una lengua y mezclaremos con movimientos envolventes hasta que estén bien integradas. Deberá estar lisa y brillante y debe caer lentamente en forma de cinta si la dejamos caer desde la lengua.
    Rellenar una manga provista de una boquilla lisa de unos 12 mm y formar pequeños montoncitos sobre un tapete de teflón o papel de horno, con la manga perpendicular a la bandeja, de unos 3'5 mm de diámetro (más o menos el mismo diámetro que el tapón de una botellita de agua) arrastrando un poco la manga hacia uno de los lados para que quede la forma de huevo. Lo ideal es hacerse una plantilla para ajustar el espacio y controlar el tamaño. Dar golpecitos a la bandeja por bajo para que los picos que nos hayan quedado al formarlos se integren.
    Dejar que se sequen para que formen una ligera costra que será determinante para que les salga un buen pie y no rompan por arriba al cocer. Al tocarlos ligeramente con los dedos no se deben pegar.
    Precalentar el horno a 150º C, con calor de arriba-abajo y sin aire, y dejarlos cocer durante unos 12 minutos a media altura. 
    Sacar y dejar enfriar sin levantarlos hasta que estén fríos que ya veréis como se despegarán casi solos. Si no es así podéis ayudaros de un cuchillito.
    Guardar en la nevera dentro un recipiente hermético durante unas 24 horas antes de rellenarlos para que se terminen de asentar y queden con esa textura tan especial que debe de tener un buen macaron.

    Para preparar la crema de queso de los Carrot Cake empezaremos a batir la nata. Cuando esté semimontada añadir el azúcar y el queso y seguir batiendo hasta que haga picos duros.
    Para el relleno de los Cinnamon Roll derretiremos el chocolate blanco en el microondas en pequeños intervalos para evitar que este se queme. Una vez derretido añadir la leche y las especias y batir con una varilla de mano hasta que esté completamente integrado y quede una crema suave y sin grumos. 
    Prepararemos los rellenos unas cuantas horas antes de tener que utilizar y los refrigeraremos para que cojan un poco de cuerpo y no se escurran.
    Rellenar la mitad de las coquilles de macaron con un botoncito del relleno elegido y cerrar con el resto de las coquilles y terminar de enfriar en la nevera dentro de un recipiente hermético para que el relleno coja cuerpo.


    Y no podía dejar de enseñaros la mordida tan espectacular que tienen.
    En casa han triunfado, si los de Cinnamon Roll están deliciosos, los de Carrot Cake ya te llevan directamente al paraíso.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Red Velvet Shortbread Cookies (sin Huevo)

    ¡¡7 años ya de blog!! Casi no puedo creerlo.
    Con muchos altibajos (ahora mismo más que bajo es subterráneo) el blog siempre ha sido un fiel compañero a lo largo de todo este tiempo. En alguna ocasión he llegado a plantearme tirar la toalla pero, ¡qué diablos!, si es algo con lo que realmente disfruto al final opté por bajar el ritmo y en ese punto, casi subterráneo como comentaba anteriormente, es en el que nos encontramos.
    En estos 7 años he publicado muchas recetas y aún quedan muchas por ver la luz así que, con un poco de paciencia, poco a poco irán desfilando por aquí.
    ¿Qué mejor manera de reiniciar la marcha tras las vacaciones que con la celebración del inicio de este séptimo año? Y, como esta entrada es de celebración, no podía traeros otra cosa que no fuera un dulce, algo sencillo y rápido de preparar y mucho más rápido de comer, jejjeje.


    Esta no era la idea original que tenía en mente para la celebración pero unas galletas parecidas se cruzaron en mi camino y no me pude resistir a comprarlas y estaban tan tan sumamente deliciosas que me puse como una loca a buscar una receta para recrearlas.


    No las he dejado tan crujientes como las que compré ya que a mí me gustan más un poco más esponjosas pero, de sabor, están igual de ricas... que digo ricas, están espectaculares.
 

    Ingredientes (para 10 galletas de 8cm de diámetro)
  • 155 g de harina
  • 65 g de azúcar
  • 10 g de cacao en polvo sin azúcar (usé Valor)
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • 100 g de mantequilla fría, en trocitos
  • 1/4 de cucharadita de colorante rojo (usé Red Extra de Sugarflai)
  • 50 g de pepitas de chocolate blanco

    Precalentar el horno a 165ºC.
    Colocar la harina, el azúcar, el cacao y la sal en un procesador de alimentos y poner en marcha hasta que la mezcla esté uniforme.
    Añadir la mantequilla y el colorante e ir dando pulsos. Primero se empezarán a hacer como migas que luego, poco a poco, se irán compactando.
    Sacar la masa del procesador y amasar un poco para formar una bola.
    Estirar entre dos hojas de papel de horno, con ayuda de un rodillo, hasta que tenga unos 6mm de grosor. Cortar con un cortapastas e ir dejando las galletas sobre una bandeja de horno forrada con papel. Repartir las pepitas de chocolate sobre las galletas apretándolas un poco sobre la masa.
    Hornear a mitad de horno durante unos 15 minutos si quieres unas galletas blanditas o unos 20 minutos si las quieres crujientes, pero siempre vigilando que no se tuesten demasiado ni se quemen... que ya sabéis que cada horno es un mundo.
    Sacar del horno y dejar templar en la misma bandeja ya que si las intentáis sacar antes se os pueden romper (os lo digo por experiencia ya que una se me partió y la mitad se fue al suelo, buuaaa, menudo desperdicio)
    Cuando estén templadas pasar, con cuidado, sobre una rejilla para que se terminen de enfriar.


    Hacía tiempo que no galleteaba en casa y ahora me ha entrado el mono, así que no descarto enseñaros algún otro tipo de galleta en breve. Mientras disfrutad de esta maravilla que merece la pena.

    Fuente : Recipe Girl

domingo, 25 de junio de 2017

Emojis macarons

    No os voy a repetir que mi vida, desde que amplié mi horario de trabajo en octubre, se ha vuelto u verdadero caos, tanto es así que apenas paso a dejaros las cositas que he ido preparando durante este tiempo.
    Estos macarons se convirtieron en un delicioso regalo de comunión para la hija de una amiga, lo cual me ahorró un montón de tiempo... sí, ya, ahora estaréis pensando : "a esta tía se le ha ido la pinza del todo. Ahorrar tiempo haciendo macarons con el trabajo y el tiempo que lleva el prepararlos!!" Pero no tener que acercarme al centro y empezar a buscar un regalo, con el consabido ¿qué le compro que le vaya a gustar a la criatura?, se puede considerar un buen ahorro de tiempo, sobre todo teniendo en cuenta que los macarons los suelo preparar en las últimas horas del día que es cuando me queda un ratito libre.
    Bueno, pues a lo que iba, que al final resultó un regalo distinto a lo habitual y gustar gustaron un montonazo.


    Lo de hacer emojis con ellos se lo había visto hacer a uno de mis gurus macaroniles en instagram, @arelio_sweetbox y me pareció una idea realmente divertida y acertada para regalárselos a una niña, así que me puse manos a la obra... más bien a la masa.


    Las coquilles son de limón, están rellenos con nata vegetal y lemon curd y decorados con rotuladores de tinta comestible.


     Ingredientes :
  • 75 g de azúcar glass
  • 75 g de harina de almendra
  • 27 g de claras
  • 2 ó 3 gotas de esencia de limón
  • 1 pizca de colorante en pasta amarillo limón de Wilton
  • 75 g de azúcar blanquilla
  • 21 g de agua
  • 27 g de claras
  • Nata vegetal montada 
  • Lemon curd
  • Rotuladores de tinta comestible marrón, azul y rojo
    Es fundamental que el azúcar glass sea comprado, no vale el que podamos preparar nosotros en casa ya que no será lo suficientemente fino, además el comercial lleva en su composición antiapelmazantes.
    La harina de almendra debe estar muy muy fina picada para que el macaron quede liso.
    Por este motivo es bueno triturar ambos juntos durante unos 10 segundos a la máxima potencia. Yo lo hago en la Thermomix pero podéis usar también un molinillo. Ojo, si os pasáis la almendra comenzará a soltar su aceite interior formándose una pasta y ya no nos serviría.
    Después es recomendable tamizar la mezcla, aunque yo no lo hago.
    Poner en un bol, añadir las primeras claras y mezclar hasta que se unifique la masa. Agregar la esencia y el colorante y mezclar hasta integrar. Tapar el mazapán resultante con film para que no se reseque.
    Para el siguiente paso necesitaremos un termómetro de cocina.
    Poner en un cazo el azúcar junto al agua y llevar al fuego. Cuando la mezcla alcance los 110º C comenzar a batir las otras claras, deberán estar casi montadas cuando el almíbar llegue a 118º C. Retirarlo del fuego, bajar la velocidad de montado de las claras y añadir en forma de hilo por un lateral (no por encima de las varillas) el almíbar. Cuando esté totalmente integrado volver a subir la velocidad y seguir batiendo hasta que la temperatura baje a unos 40º C, vamos que al tocar las paredes del bol este esté templado.
    El siguiente paso es lo que se llama el macaronage, que consiste en unir ambas preparaciones, para lo cual usaremos una lengua y mezclaremos con movimientos envolventes hasta que estén bien integradas. Deberá estar lisa y brillante y debe caer lentamente en forma de cinta si la dejamos caer desde la lengua.
    Rellenar una manga provista de una boquilla lisa de unos 12 mm y formar pequeños montoncitos de unos 3'5 mm de diámetro (más o menos el mismo diámetro que el tapón de una botellita de agua)  sobre un tapete de teflón o papel de horno, con la manga perpendicular a la bandeja. Lo ideal es hacerse una plantilla para ajustar el espacio y controlar el tamaño. Dar golpecitos a la bandeja por bajo para que los picos que nos hayan quedado al formarlos se integren.
    Dejar que se sequen para que formen una ligera costra que será determinante para que les salga un buen pie y no rompan por arriba al cocer. Al tocarlos ligeramente con los dedos no se deben pegar.
    Precalentar el horno a 150º C, con calor de arriba-abajo y sin aire, y dejarlos cocer durante unos 12 minutos a media altura. 
    Sacar y dejar enfriar sin levantarlos hasta que estén fríos que ya veréis como se despegarán casi solos. Si no es así podéis ayudaros de un cuchillito.
    Guardar en la nevera dentro un recipiente hermético durante unas 24 horas antes de rellenarlos para que se terminen de asentar y queden con esa textura tan especial que debe de tener un buen macaron.
    Una vez asentados rellenar la mitad de las coquilles de macaron con un cordón de nata y en medio una puntita de lemon curd. Cerrar con la otra mitad de coquilles y terminar de enfriar en la nevera dentro de un recipiente hermético para que el relleno coja cuerpo.
    Decorar con los rotuladores dibujando los emojis que más te gusten. Y, si te atreves, haz alguno de chocolate con forma de mierd... ya tú sabes


    Seguro que todos disfrutan al ver estos divertidos macarons... y más cuando se los coman, jejjeje.


    El problema es que se terminan demasiado rápido


    Fuente : Pierre Hermé adaptada por Cupcakes a gogó

martes, 15 de noviembre de 2016

Neapolitan Bundt Cake para el National Bundt Cake Day

    Los días pasan volando, sobre todo cuando no se tiene demasiado tiempo, así que ya hemos llegado a mitad de mes y en nada tenemos ahí la Navidad. Pero bueno, antes de ponernos a preparar turrones y demás recetas navideñas, hoy lo que nos ocupa es la celebración del National Bundt Cake Day que yo no me iba a perder.
    Llevo ya varios años horneando para este día como si fuera algo nuestro, aunque ¿acaso no es muy nuestro celebrar todo lo que se nos ponga por delante? Pues eso, que ya son muchos bundts los que he preparado para celebrar este día y este, aún sin casi tiempo, no iba a ser una excepción. Me encantan estos bizcochos y mucho más los moldes que se usan para hornearlos, son taan taaan bonitos!! Ya tengo una buena colección pero, sin duda alguna, uno de los que más me gustan es el Heritage de Nordic Ware, esas aristas tan perfectas son una pasada. Y es por eso precisamente por lo que le he elegido para esta ocasión.


    Además me apetecía rizar el rizo y probar la técnica que emplea Olivia, de Liv for Cake, en su Two-Toned Bundt, eso de poner cada arista de un color tenía ganas de probarlo yo desde que lo descubrí. Me pareció que un Neapolitan le iría más que bien.


    Un neapolitan hace referencia a los helados que llevaron los napolitanos al emigrar a EEUU que eran de chocolate, vainilla y fresa. Vamos, como los helados de corte de aquí de toda la vida, y nosotros sin saber que esos tenía un nombre, jejjeje.

    No me ha salido tan perfecto como a Olivia pero todo será cuestión de practicar, jejjeje, que ya sabéis que soy muy cabezona y cuando se me mete una cosa en la cabeza no paro hasta que lo consigo.


    Ingredientes :
  • 450 g de harina
  • 5 g de levadura química
  • 3 g de bicarbonato sódico
  • 310 ml de aceite de girasol
  • 400 g de azúcar
  • 4 huevos L
  • 2 cucharaditas de esencia de vainilla
  • 250 ml de buttermilk
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 15 g de cacao en polvo sin azúcar
  •  2 cucharaditas de pasta de fresa
  • 1 pizca de colorante rojo (usé Extra Red de Sugarflay)

    Precalentar el horno a 170º C.
    Engrasar el molde elegido con mantequilla o con spray desmoldante.
    Tamizar la harina junto a la levadura, el bicarbonato y la sal y reservar.
    En un bol, batir el azúcar junto al aceite hasta que se integre. Añadir los huevos uno a uno batiendo hasta integrar entre cada adicción. Agregar la vainilla y seguir batiendo.
    Reducir a velocidad lenta y añadir la harina de tres veces alternando con el buttermilk sin trabajar en exceso.
    Repartir la masa en tres boles. En el primero no añadiremos nada y será el sabor de vainilla.
En el segundo echaremos la pasta de fresa y el colorante y removeremos hasta que el color esté uniforme. En el tercero tamizaremos el cacao e integraremos totalmente.
    Meter cada masa en una manga pastelera y comenzar a rellenar cada arista de un color, en esta entrada encontraréis el maravilloso tutorial de Olivia con el que lo tendréis más claro, hasta terminar con las masas. Alisar la superficie y hornear, a media altura, durante aproximadamente 60 minutos o hasta que al pinchar con una brocheta esta salga limpia.
    Sacar del horno y colocar sobre una rejilla. Dejar reposar 10 minutos antes de desmoldar y dejar que se termine de enfriar sobre la rejilla.


    Con este bundt participo en el sorteo organizado por I love Bundt Cakes y Le Cuine
 para celebrar el #nationalbundtcakeday2016 en la categoría Bundt Cake con chocolate.