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lunes, 6 de diciembre de 2021

Ensalada templada de farfalle, espinacas, calabaza, setas y aceitunas verdes

    Quien piense que las ensaladas solamente son para el verano está muy, pero que muy, equivocado. Y aquí lo demuestro yo con este pedazo de ensalada templada que, con lo contundente que es, puede ser utilizada perfectamente como cena. 


    La verdad que la tenía en mente hace tiempo ya que es una adaptación, muy libre eso sí, de una receta de uno de los números de la revista "Slowly veggie" de 2017... aunque sólo se parece en que lleva setas, queso, aceitunas y farfalle, jejjjeje. Ha llovido mucho desde entonces pero las recetas son imperecederas así que aquí os la dejo. 

    Ingredientes :

  • 300 g de farfalle*
  • 200 g de calabaza
  • 200 g de setas variadas**
  • 2 puñados de espinacas baby
  • 110 g de aceitunas verdes
  • 50 g de queso Arzúa-Ulloa
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo
  • Tomillo fresco
  • Pimienta d'Espelette 

    Limpiar las setas y, dependiendo el tamaño, partirlas en  mitades o cuartos. Laminar finamente el queso y reservar. Escurrir las aceitunas.

    Preparar los farfalle siguiendo las instrucciones del envase. Pelar la calabaza y cortarla en pequeños cubos. Poner los cubos de calabaza en un cazo, cubrirlos con agua y añadir un poco de sal. Llevar a ebullición, bajar el fuego y dejar cocer hasta que esté bien tierna. Mientras saltear en una sartén, a fuego vivo, las setas con un chorrito de aceite, removiendo con cuidado para que no se rompan. Salpimentar ligeramente y espolvorear con unas pocas hojas de tomillo fresco.

    Escurrir la calabaza y los farfalle y ponerlos en un bol grande. Echar encima las setas cocinadas, las hojas de espinacas y las aceitunas. Salpimentar ligeramente, regar con 3 cucharadas de aceite de oliva y mezclar con cuidado. 

    Servir en los platos antes de que se enfríe. Repartir por encima las láminas de queso y unas pocas más de hojas de tomillo fresco. Para terminar espolvorear sobre la ensalada una pizca de pimienta d'Espelette y regar con un poco más de aceite, si fuera necesario.

    

viernes, 19 de junio de 2020

Lorighittas con sugo di galletto ruspante

   Como véis hemos vuelto a liar el petate para llegar, en esta ocasión, a la isla italiana de Cerdeña. Sus especialidades culinarias más tradicionales se basan claramente en la cocina de los pastores y los campesinos ya que, como esta isla ha sido invadida por fenicios, cartagineses, romanos y un largo etcétera dada su situación estratégica, no les quedó otra mas que replegarse al interior, al pie de sus magestuosos montes. Y no sin razón terminaron acuñando el lema "todo lo malo viene por el mar".
    Otro alimento importante en sus tradiciones es la pasta fresca y, aunque los malloreddus se consideran como la pasta nacional sarda para los días festivos. También existen otros tipos, aunque sean más locales, como los culurgiones y las lorighittas que hoy os traigo.


    Durante el primer domingo de agosto se celebra un festival, sa lorighittas, dedicado a esta pasta, aunque lo tradicional es consumirlas el día de todos los Santos.
    Son muchos los platos asociados a diversas leyendas y las lorighittas no se quedan atrás. En la localidad de Morgongiori en la provincia sarda de Oristano, la leyenda cuenta que la bruja María pungi pungi va vagando por los tejados de las casas pertrechada de un largo tenedor, espiando a los niños, y con él va pinchando en la tripa a los más glotones para sacarles las lorighittas que hubieran comido de más. De ahí nació la costumbre, para evitar que esto ocurriera, de dejarle un plato de lorighittas durante esta noche a la bruja.
     
 
    Ingredientes :
    Para las lorighittas
  • 250 g de semolina
  • 125 g de agua hirviendo
    Para el ragú
  • 8 jamoncitos de pollo de corral
  • 1 cebolla grande
  • 2 dientes de ajo
  • 2 hojas de laurel
  • 2 ramitas de romero
  • 200 ml de vino tinto
  • 400 g de tomate triturado
  • 1 cucharada de azúcar
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida
  • 100 g de queso pecorino romano
  • 5 hojas de albahaca
  • 3 hojas de salvia
  • 2 ramitas de perejil
  • Aceite de oliva 

    Lo primero será preparar las lorighittas. Poner en un bol la sémolina y el agua y mezclar, con ayuda de un tenedor, hasta que esté uniforme. Pasar a la superficie de trabajo y amasar hasta obtener una masa homogénea y algo elástica, unos 15 minutos. Formar una bola, cubrir con plástico alimentario y dejar que repose durante 30 minutos, a temperatura ambiente.
    Coger un trocito pequeño de masa y, haciéndolo rodar entre las manos, formar un cordón fino. Enrollarlo alrededor de los dedos índice, corazón y anular juntos dando dos vueltas. Cortar el sobrante con los dedos y presionar para unir los extremos. Cogiendo los anillos por los dos extremos, comenzar a girar uno hacia adentro y el otro hacia afuera del anillo, hasta que se forme una especie de trenza. Colocar sobre una tabla espolvoreada con semolina y repetir el proceso hasta terminar con toda la masa.


    Pelar y cortar fino la cebolla y los dientes de ajo. Poner un par de cucharadas de aceite en una cazuela a fuego medio-alto. Añadir la cebolla, el ajo, las hojas de laurel y el romero y rehogar. Agregar el pollo y sofreir hasta que esté bien dorado.
    Verter el vino y dejar cocer hasta que éste se evapore por completo. Echar el tomate, el azúcar y salpimentar. Tapar, bajar el fuego al mínimo y dejar cocer durante 1 hora, añadiendo agua para que no se pegue si fuese necesario.
    Cuando lleve 30 minutos cocer la pasta, en abundante agua con sal, durante unos 3 ó 4 minutos.
    Sacar los jamoncitos de pollo de la cazuela y reservar en caliente. Sacar las lorighittas del agua, con ayuda de una espumadera, e ir poniéndolas dentro de la salsa. Añadir el pecorino y las hojas de salvia y de albahaca  troceadas con los dedos. Dejar dar un hervor y servir bien caliente acompañado del pollo y espolvoreado con un poco de perejil picado.


    Fuente : Tesimpasta para El Amasadero

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Sorta de trucha con salsa de soja y cítricos y verduras salteadas. Calendario de Adviento Día 18

    Ya hace más de un año que hice mi primera sorta, siguiendo las directrices dadas por la grandísima Chef Elena Arzak, y me gustó tanto el resultado que no he dejado de repetirlas de vez en cuando. Es algo muy muy fácil de preparar y queda la mar de vistoso.


    Esta vez he querido rizar el rizo y modificar el relleno, aún a sabiendas de que podía salirme un truño que fuera directamente a la basura... y mira que me duele tirar comida. Pero ya se sabe que el que no arriesga no gana. Y puedo decir que esta vez he ganado por goleada. Claro, que si no hubiera salido bien, no estaría la receta publicada ¿no os parece?


    En este calendario de Adviento os estoy intentando traer platos que llamen un poco la atención pero sin grandes complicaciones a la hora de encontrar los ingredientes.
    En este caso me salto un poco la norma incluyendo una salsa al más puro estilo japonés que bien podéis sustituir por un teriyaki comprado ya hecho, que se encuentra con facilidad en cualquier gran superficie e incluso en muchos supermercados, aligerado con zumo de naranja y un chorrito de limón.


    Ingredientes :
  • 1 trucha grande
  • 250 g de fideos de arroz
  • 8 tiras finitas de puerro
  • 50 ml de agua
  • 1 cucharadita de maizena
  • Perejil fresco picado 
  • Aceite de oliva
    Para la marinada
  • 100 ml de mirin
  • 100 ml de salsa de soja
  • 100 ml de zumo de naranja
  • 1 cucharada de zumo de limón
    Para las verduras salteadas
  • 1 cebolla
  • 1 pimiento verde
  • 1 pimiento rojo
  • 1 pimiento amarillo
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal 
  • Pimienta negra de molinillo

    Mezclar todos los ingredientes de la marinada y poner en un bol.
    Limpiar la trucha y sacar los lomos. Quitar todas las espinas con ayuda de unas pinzas y retirar la piel. Partir cada lomo en 2 a lo largo y después, cada tira, partirla a la mitad para hacer bastones de unos 3cm. Sumergirlos por completo en la marinada y dejar 2 horas, dándoles la vuelta de vez en cuando.
    Pasado ese tiempo, sacar los lomos de la marinada y secarlos con papel de cocina. Poner un chorrito de aceite en una sartén y sellar los bastones de trucha por todos lados, a fuego fuerte.
    Preparar las sortas cortando los fideos del tamaño de los bastones de trucha. Poner la tirita de puerro en la mesa. Extender un poco los fideos por encima, procurando que quede el puerro en la mitad, y colocar en el centro un bastón de trucha y envolver con los fideos. Atar la tirita de puerro y cortar los fideos de las sortas para que queden igualados. Repetir con el resto de los bastones y reservar en la nevera, tapados, hasta que terminemos de preparar el resto de las preparaciones.
    Pelar la cebolla . Lavar, secar y retirar el pedúnculo y las semillas de los pimientos.
    Cortar la cebolla y los pimientos en cuadraditos pequeños. En la misma sartén de sellar los bastones de trucha, echar las 2 cucharadas de aceite y saltear las verduras durante un par de minutos, a fuego fuerte, lo suficiente para que comiencen a dorarse pero sin ablandarse demasiado. Salpimentar y reservar en caliente.
    Colar la marinada, echarla en un cazo y dejar reducir a la mitad. Añadir la maizena disuelta en el agua y cocer, sin parar de remover, hasta que tome la consistencia de una glasa. Reservar en caliente.
    Sacar las sortas de la nevera y freír en abundante aceite bien caliente, durante unos pocos segundos por cada lado, hasta que se hinchen los fideos. Sacar y dejar escurrir sobre papel de cocina para retirar el exceso de grasa.
    Poner 2 ó 3 cucharadas de la salsa en el fondo del plato, rodear con un cordón de verdura salteada, formando un semicírculo, y colocar una o dos sortas en uno de los lados.
    Espolvorear con el perejil picado.


    Servir enseguida


domingo, 9 de junio de 2019

Ñoquis de sémola a la romana (Gnocchi di semolino alla romana)

    "En Roma, los gnocchi, se comen los jueves"
    Aunque este es un plato simple es, probablemente para mí, uno de los más ricos de la gastronomía italiana...y mirar que los hay deliciosos.
    Parece ser que provienen de la región del Lazio, aunque algunos afirman que sus orígenes son piamonteses. Vengan de donde vengan lo cierto es que están absolutamente deliciosos.


    Ya sé que hoy ni es jueves ni es día 29, día en el que tradicionalmente se comen ñoquis en la mitad sur de América, pero me ha parecido una excelente aportación para presentar al reto CocinArte.
    Este mes lo dedicamos a repescar las obras que nos hayan faltado por hacer durante este año (aquí tenéis el recopilatorio con todas las participaciones) Yo he elegido para la ocasión el Panteón de Agripa. Así que, nos marchamos de viaje y, ya puestos, ¿por qué no degustar también el plato romano por excelencia? Pero, antes de meternos en harina, vamos a conocer un poquito más sobre este espectacular monumento que, aún hoy en día, sigue teniendo la cúpula de hormigón sin armar más grande del mundo... asombrosa la arquitectura de la Antigua Roma.



    El Emperador Adriano encargó construir este templo a Apolodoro de Damasco, famoso arquitecto del s.I, sobre los cimientos del que había mandado construir Marco Agripa, durante el gobierno de Augusto, en el año 27 a.C, y que fuera arrasado por el fuego en el 80 d.C.
    Es uno de los edificios de la Antigua Roma mejor conservados, ya que ha tenido un uso continuado a través de su historia. Desde el s.VII ha sido utilizado como iglesia denominándose, hoy en día,  Basílica de Santa María y los Mártires, aunque es vulgarmente conocida como Santa María Rotonda. (Fuentes: Wikipedia y Artehistoria)
    En la Antigua Roma, la sociedad comía lo que la tierra les proporcionaba: cereales, legumbres, hortalizas y también leche o huevos. Aunque, cuando los recursos escaseaban, básicamente se alimentaban de trigo, siendo el puls el alimento básico casi durante 300 años. Esta especie de gachas se preparaba con trigo molido, agua, sal y grasa aunque las clases más ricas las comían con huevos, queso y miel y, en ocasiones, con carne y pescado.
(Fuente: Artehistoria)


    Viendo los ingredientes del puls de las clases ricas se puede apreciar que casi se corresponden con los que se utilizan para preparar estos ñoquis, o gnocchi como los romanos les denominan, pero preparados de una manera un tanto distinta en cuanto a textura, forma y manera de cocinarlos.
    Pero vamos al lío.
    Ingredientes :
  • 125 g de sémola de trigo duro fina
  • 80 g de mantequilla + un poco para engrasar
  • 500 ml de leche (yo puse semi)
  • 1 yema de huevo
  • 25 g de parmesano rallado
  • 25 g de pecorino romano rallado
  • 10-15 hojas de salvia fresca
  • Nuez moscada recién rallada
    Calentar en una cazuela, a fuego medio, la leche con 25 g de la mantequilla y 3 pizcas de nuez moscada. Cuando la mantequilla se haya fundido, bajar el fuego, añadir la sémola y, sin dejar de remover, cocer de 8 a 10 minutos. Apartar del fuego y agregar el parmesano removiendo hasta que esté integrado. Dejar enfriar un poco, añadir la yema de huevo y mezclar hasta que la masa esté uniforme.
    Verter sobre una bandeja cubierta con papel de horno humedecido y extender, hasta que tenga un grosor uniforme de aproximadamente 1cm, con ayuda de las palmas de las manos ligeramente mojadas. Dejar enfriar mientras se precalienta el horno a 200ºC, con calor de arriba-abajo.
    Fundir el resto de la mantequilla y añadir 4 ó 5 hojas de salvia troceadas. Reservar en caliente.


    Cortar discos de 5 ó 6 cm de diámetro, con ayuda de un cortador, e ir colocándolos en una fuente de horno, ligeramente engrasada con un poco de mantequilla, superponiéndose unos con otros.
    Pincelar los discos con la mantequilla con salvia preparada anteriormente hasta que acabemos con ella. Repartir el resto de las hojas de salvia por encima y espolvorear con el pecorino rallado.
    Meter a mitad de horno, dejar cocer durante 15 minutos y luego gratinar bajo el grill unos minutos más, hasta que la superficie se vea dorada.


    Se puede comer tanto caliente como templado y acompañado de una salsa de tomate o de una de carne. Yo, como podéis ver en la fotos, he elegido una de tomate casera aromatizada con un poco más de salvia... Bocatto di cardinale!!!

    
    Fuente : Saveurs Magazine

martes, 5 de junio de 2018

Sorta de langostinos con salsa de tinta de sepia de Elena Arzak {Cooking the Chef}

    Como ya sabéis nací en Donosti (lo comento en la parte derecha del blog debajo de mi foto) y, aunque ahora estoy bastante alejada de allí, sigo visitando a la familia de vez en cuando. Todas y cada una de las veces que paso por delante del restaurante Arzak me lo quedo mirando. Me sigue maravillando que, desde ese aparentemente humilde edificio, se esconda uno de los referentes de la Nueva Cocina Vasca. Han pasado muchos tiempo desde aquellos años 70, cuando surgió ese movimiento, y sin embargo el Arzak sigue encabezando la lista de los mejores restaurantes.
    La elegida para este mes en Cooking the Chef ha sido Elena Arzak así que yo no podía estar más contenta. Esta mujer, que ha mamado esos fundamentos desde la cuna, ha conseguido mantener en la cumbre el mítico restaurante, llevando las riendas junto a su padre.


    Yo he querido preparar el primer plato con el que ella destacó y, para ello, he seguido las directrices que nos dieron en el taller que realizó en el mercado de La Bretxa de Donosti : Su sorta de langostinos. Aquí podéis ver el vídeo del taller al que me refiero.


    Ingredientes:
    Para las sortas
  • 125 g de fideos de arroz
  • 16 langostinos frescos
  • 1 diente de ajo picado
  • 1 cucharada de perejil fresco picado
  • 12 tallos de cebollino entero
  • Aceite de oliva suave 
  • Sal
    Para la salsa
  • 3 chipirones grandecitos limpios
  • 1/2 cebolla
  • 1 pimiento verde
  • 1 diente de ajo pequeño
  • 1 tomate pequeño
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • 100 ml de vino añejo*
  • 125 ml de agua (o caldo de pescado suave)
  • 1 sobre de tinta de sepia (4 g)
  • Sal
    *En la receta original utilizan vino tinto pero yo prefiero este blanco añejo envejecido.

    Para hacer la salsa, en una cazuela, a fuego alto, saltear ligeramente los chipirones con el aceite. Retirarlos cuando empiecen a blanquear y reservar.
    Bajar el fuego al mínimo y, en el mismo aceite, rehogar la cebolla, el pimiento, el ajo y el tomate todo muy picado. Cuando esté muy muy pochado, a mí me costó como media hora, añadir los chipirones y rehogar un par de minutos. Verter el vino, dejar reducir un poco y agregar el agua y la tinta. Dejar cocer unos 10 minutos. Retirar los chipirones, que reservaremos para otro plato, triturar y colar la salsa para que quede bien fina. Añadir un chorrito de aceite de oliva virgen extra y remover para que le de untuosidad. Reservar caliente.
    Pelar los langostinos. No se os ocurra tirar las cabezas ya que podéis utilizarlas para otro plato, una crema de marisco, por ejemplo, añadiéndolas a un fondo de verduras como él de esta salsa.
    Retirar el intestino de los langostinos, lavar y secar. Poner en un cuenco y añadir un chorrito de aceite, el ajo picado fino y el perejil picado. Salar ligeramente y remover para que queden totalmente impregnados.


    Escaldar 8 de los tallos de cebollino para darles la elasticidad suficiente para poder anudar después las sortas. Sacar y dejar sobre papel de cocina para quitarles humedad. Trocear los demás y reservar para finalizar el plato.
    Poner uno de los tallos escaldados sobre la superficie de trabajo y extender sobre él unos pocos fideos, del tamaño aproximado de los langostinos, procurando que quede a la mitad. Colocar en el centro un langostino y envolver con los fideos cubriendo por completo. Anudar el cebollino hasta hacer un hatillo. Cortar las puntas de los fideos de las sortas para que queden igualados los extremos. Preparar los 8 hatillos. Estos se pueden tener preparados, reservándolos en la nevera, hasta 2 horas antes de freír.
    Poner bastante aceite en una sartén para freír las sortas. Meter unos segundos cada sorta en el aceite bien caliente y, nada más que los fideos se hinchen darle la vuelta otros pocos segundos. Sacar la sorta y dejar reposar sobre papel de cocina, para que pierda el exceso de grasa. Sazonar con un poco de sal y cebollino picado. Reservar mientras se saltean el resto de los langostinos.
    Poner en el fondo del plato un poco de salsa, regar con un hilo de aceite de oliva, colocar 2 langostinos salteados encima y una sorta sobre cada langostino. Espolvorear con más perejil picado.
 

        Lo ideal para disfrutar a tope del plato es cortar la sorta y comerla mezclada con la salsa.


    Aunque yo lo presento con la salsa de tinta también se puede acompañar con una mahonesa ligera de hierbas, una mahonesa de foie, una salsa de maíz o una salsa de marisco. Con esta última opción además se pueden aprovechar las cabezas en el mismo plato 😉


        Lo que más me alucina de algunos de nuestros mejores Chefs es la asombrosa capacidad que tienen para transformar los platos más tradicionales de la gastronomía, vistiéndoles con un toque de glamurosa modernidad. Este plato, que he intentado emular, es uno de los mejores ejemplos de lo que os decía anteriormente, utilizando como base una de las más tradicionales salsas del País Vasco.
    Y tan emocionada de preparar alguna cosilla de esta grandísima Chef que se me olvidaba dejaros el recopilatorio con las maravillas que, seguro, han preparado mis compis de reto, aquí lo tenéis.

martes, 31 de enero de 2017

Amorelli glamurosos con queso, foie y rebozuelos {Reto Cocinillas}

    Hoy os traigo una receta salada donde, un sencillo plato de pasta, se convierte en una auténtica delicatessen digna de la cocina de los más prestigiosos chefs.


    Este mes ha sido Blanca la encargada de buscar receta de Lorraine Pascale para el reto de los cocinillas, la elegida ha sido los "Glam Mac&Cheese"(Macarrones con queso glamurosos) del libro Baking Made Easy. Leyendo los ingredientes de la receta he visto que es bastante parecida a los Mac&Cheese que ya tengo publicados así que, como me apetecía mucho participar en el reto, no me ha tocado otra que tunearla y hacerlos realmente glamurosos.


    Ingredientes :
  • 400 g de amorelli
  • 3 chalotas
  • 100 g de bacon ahumado
  • 20 g de rebozuelos secos
  • 30 g de mantequilla
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 3 cucharadas de harina
  • 250 ml de leche
  • 250 ml de nata espesa de cocina
  • 50 g de foie fresco
  • 2 ramitas de tomillo fresco
  • 70 g de queso parmesano rallado
  • 50 g de pan rallado
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida
  • Perejil picado

    Precalentar el horno a 200º C.
    Poner en un cuenco con agua templada los rebozuelos, para que se hidraten, durante 12 minutos. Cuando haya pasado ese tiempo, volcar sobre un colador y reservar.
    Mezclar 50 g del parmesano con el pan rallado y reservar. Pelar y cortar las chalotas muy finas y reservar.
    Poner en una cazuela el bacon cortado en trocitos y freír hasta que esté dorado y crujiente. Retirar y reservar.
    En la misma cazuela poner la mantequilla y el aceite a fuego bajo y dejar pochar dentro las chalotas. Cuando empiecen a estar blanditas añadir las hojitas de tomillo y los rebozuelos, bien escurridos, y dejar cocinar hasta que estos pierdan su agua. Espolvorear con la harina y remover bien hasta que pierda el color a crudo. Verter la leche poco a poco, removiendo entre cada adicción, para evitar que nos salgan grumos. Cuando tenga la consistencia de una crema añadir la nata y el foie en trocitos y remover hasta que este último se derrita y esté completamente integrado. Agregar los 20 g de parmesano que nos quedaban, el bacon reservado y mezclar hasta integrar en la salsa. Salpimentar al gusto. Retirar del fuego y reservar en caliente.
    Cocer los amorelli en abundante agua con sal hasta que estén al dente, mirar los tiempos de cocción que recomienda el fabricante, yo los tuve durante unos 8 minutos. Escurrir poner en un cuenco amplio, verter la salsa sobre ellos y, con mucho cuidado, remover hasta que estén todos bien cubiertos por ella. Echar en una fuente de horno, espolvorear con la mezcla de parmesano y pan rallado, colocar unas nueces de mantequilla por encima y hornear durante 20 minutos hasta que la superficie esté bien dorada.
    Justo antes de servir espolvorear con un poco de perejil picado.


    Cuando los llevé a la mesa tenía serias dudas de que mis hijos no protestaran, ya que el sabor que toma del foie no sabía si les terminaría de gustar, así que crucé los dedos y esperé a ver que decían... fué un éxito total.


    Y, en esta ocasión, la portada la ha hecho Blanca, chulísima que está ¿a qué sí?


    Y solamente me queda invitaros a visitar las aportaciones de mis compis
    Alicia de Pan, uvas y queso
    Bea de Sweet Cookies by Bea
    Mavi de Mandarinas y Miel
    Blanca de Menjar a ca la Blanca

sábado, 5 de noviembre de 2016

Penne rigate alla amatriciana. Receta de Massimo Bottura {Reto Cooking the Chef}

    Tres meses son mucho tiempo, demasiado diría yo, así que, tras este largo y obligado paréntesis, ya iba siendo hora de retomar las publicaciones del blog.
    En estos más de tres meses no he tenido tiempo para demasiadas cosas salvo para pensar, de hecho he pensado seriamente en no seguir adelante con el blog pero, siempre hay un pero y en este caso lo hay por fortuna para mí, también he pensado que por qué tenía que renunciar a algo que me gusta tanto tantísimo. Esto me ha hecho replantearme hacia donde va el blog, que es lo que quiero que esté en él realmente y, sobre todo, por y para que lo cree.
    Los que me conocéis sabéis que una parte importante en él son los retos ya que, gracias a ellos, he aprendido mucho y me he atrevido a preparar cosas que si no en la vida hubiese cocinado. Hay una frase que lo puede resumir : son los que me han hecho crecer gastronómicamente. Así que, que mejor manera para retomar las publicaciones que hacerlo con uno de los que más me gustan y me inspiran, Cooking the Chef.
    Este mes tocaba Chef internacional y el elegido ha sido Massimo Bottura, vamos algo facilito (tono totalmente irónico) no en vano es el chef de "Osteria Francescana", actualmente, mejor restaurante del mundo... ahí es ná.


    Como ya llegaba algo tarde para el reto he elegido una receta de las menos complicadas, aunque me he guardado alguna otra para cuando consiga organizarme y cuente con algo más de tiempo. Además me ha gustado que, tras el terremoto que asoló Amatrice, esta se ha convertido en una receta solidaria, en muchos restaurantes de todo el mundo se donaban 2 € para su reconstrucción cada vez que se servía este plato. Bottura se sumó a esta iniciativa desde el bistró Franceschetta58 de Módena con su peculiar receta, la original no lleva vinagre balsámico, donando 5 € a la Cruz Roja por cada plato alla amatriciana servido.



    Ingredientes :
  • 400 g de penne rigate (macarrones rayados)
  • 250 g de panceta
  • 1 cebolla
  • Vinagre balsámico de Módena
  • 70 g de queso parmesano rallado
  • 120 g de queso pecorino rallado
  • 3 tomates de pera grandes
  • 1 bote de 390 g de tomate pelado troceado

    Volcar el bote de tomate troceado sobre un colador puesto sobre un bol para recoger el jugo. Colocar el contenido del colador en un bol y pesar, añadir parte del jugo hasta que llegue a 300 g. Triturar y reservar, esto será la pulpa de tomate.
    Dorar la panceta cortada en trocitos, en una sartén a fuego muy lento, hasta que quede bien crujiente. Retirar escurriéndola de la grasa y reservar.
    En la misma sartén, retirando la mitad de la grasa que haya soltado la panceta, dorar la cebolla a fuego muy lento durante unos 45 minutos. Verter un buen chorro de vinagre y terminar de cocinar. Debe quedar bastante seco.
    Cortar los tomates en trocitos pequeños y añadir junto a la pulpa de tomate. Dejar cocer durante 30 minutos. Cuando falten unos 5 minutos agregar la panceta dorada reservando una poca para decorar el plato.
    Mientras, cocer la pasta en abundante agua poco salada, y, cuando esta esté algo dura todavía, escurrir y añadir a la sartén para que se termine de cocer junto al tomate.
    Agregar los quesos y remover con cuidado hasta que esté totalmente integrado.


    Servir en los platos repartiendo la panceta dorada reservada por encima y espolvorear con un poco más de queso parmesano, en este caso yo se lo puse en láminas.

    El resto de las aportaciones del reto podéis verlas aquí.

    Fuente : XLSemanal

viernes, 31 de octubre de 2014

Linguine con langostinos, almejas, ajo y chile

    De nuevo estamos en el último día del mes y eso quiere decir que toca reto, el del grupo de cocinillas lok@s por Lorraine. Y, de nuevo, nos tocaba reto salado así que hemos elegido este riquísimo plato de pasta.
    Tendríais que haber visto la cara de mi hijo cuando vío su plato, jejjeje. Está acostumbrado a que la pasta se acompañe con tomate ya sea con atún, con carne o gratinados, y había hecho un gran avance cuando introduje la pasta a la carbonara, pero ver el plato lleno de tanto "tropezón" fue algo que no se esperaba en absoluto. Entre semana él solo come en casa 2 días, que no tiene clase por la tarde, y nunca se me había ocurrido ponerle ciertas cosas, pero este día no debería haber comido aquí así que le tocó lo que había pensado cocinar para nosotros.
    A pesar de la primera cara de sorpresa debo decir que, después de probarlo no sin cierta aprensión, acabó comiendoselo.


    Pero vamos ya con la receta. Como es habitual no he seguido al pie de la letra la receta aunque esta vez no he hecho demasiados cambios. Así es como la he preparado Yo, la original podéis verla pinchando aquí.
    Ingredientes :
  • 350 g de linguine
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 chalotas grandes
  • 2 dientes de ajo
  • 2 chiles rojos 
  • 400 g de langostinos
  • 400 g de almejas
  • 150 ml de vino blanco
  • 2 cucharadas de perejl fresco picado
  • Sal en escamas 
  • Pimienta negra de molinillo recién molida 

    Yo utilicé almejas límpias congeladas pero si las utilizáis frescas dejarlas en agua fría durante por lo menos una hora, para que se limpien de la posible arena que puedan tener, y desechar las que queden abiertas al mojarlas.
    Cocer la pasta en agua salada hirviendo durante el tiempo que indique el fabricante.
    Poner el aceite en una sartén, a fuego medio, y añadir las chalotas picadas finamente. Dejar pochar durante unos 10 minutos, removiendo de vez en cuando. Agregar el ajo bien picado y los chiles, limpios de pepitas y dejar cocer 2 minutos. Yo dejé los chiles enteros y los retiré al acabar los 2 minutos pero si os gusta el picante picarlos muy finos y dejarlos en la preparación.
    Añadir los langostinos y cocinar 1 minuto, removiendo de vez en cuando. Echar las almejas y el vino blanco, llevar a ebullición y tapar. Dejar cocer 5 minutos hasta que las almejas se hayan abierto y los langostinos estén rosados.
    Escurrir la pasta, verter en la sartén con el marisco y remover bien.
    Espolvorear con el perejil y sazonar con la sal en escamas y la pimienta negra de molinillo recién molida.
    Repartir en boles y regar con un hilo de aceite de oliva virgen extra.
    Servir enseguida.


    De nuevo ha sido Susana quien ha realizado el logo para este reto que vuelve a ser precioso, en cada reto se supera ¿a qué si?


    Y parece que se va animando el reto y han aumentado las participaciones. ¿Os apetece ver lo que han hecho el resto de mis compis? Pues vamonos de visita

    Blanca de Menjar a ca la Blanca
    Vivi de Ó carón da lareira
    Tere de Aurea's Kitchen
    Chus de Siguiendo a Nenalinda
    Angeles de Sweet Cakes
    Mavi de Mandarinas y Miel
    Marisa de Marisa en la Cocina
    Vane de Estorbando en la cocina... maluvaru
    Susana de Té con limón y canela

sábado, 13 de septiembre de 2014

Linguine con clòtxinas, ajo y brócoli

    Si hay una comida habitual en mi casa sin duda alguna es la pasta. Con deportistas en casa no es de extrañar que esto pase pero lo que más me gusta a mí es la versatilidad de platos que se pueden preparar con ella.
    Esta primavera encontré esta receta en la revista Saveurs, revista francesa que habitualmente compro,  y desde entonces la preparo siempre que tengo ocasión... y que mis peques no comen en casa, porque a ellos no les hizo mucha ilusión pero a nosotros nos gustó mucho, pero mucho mucho. La receta, por tanto, tiene ajustadas las cantidades para 2 personas.


    Ingredientes :
  • 1/2 kilo de clòtxinas*
  • 200 g de linguine
  • 150 g de brócoli
  • 2 dientes de ajo
  • 2 ramitas de romero fresco
  • 50 ml de vino blanco
  • 1 cebolla pequeña
  • 50 ml de aceite de oliva
  • 30 g de mantequilla
  • Sal
  • Pimienta blanca de molinillo
    *La clòtxina es un producto típico de Valencia así que si no estáis por estas tierras deberéis usar mejillones.


    Limpiar las clòtxinas. Pelar y picar la cebolla. Dejarla pochar en una cazuela junto a la mitad del aceite, durante unos 5 minutos.
    Añadir las clòtxinas, el vino, una ramita de romero y un poco de pimienta. Tapar y dejar cocer 10 minutos removiendo a la mitad del tiempo. Apartar del fuego y dejar templar.
    Retirar las conchas y filtrar el líquido de cocción, a través de una gasa, reservando 125 ml.
    Eliminar el pie del brócoli y ponerlo a cocer 8 minutos en abundante agua salada. Escurrir y refrescar con agua fría.
    Poner a cocer los linguine en agua salada hirviendo durante el tiempo que nos indique el fabricante, unos 8 minutos.
    Pelar y picar los dientes de ajo bastante finos. Dejar que se dore en una cazuela con el resto del aceite. Añadir el brócoli, partirlo en trozos grandes con un tenedor y dejarlo cocer a fuego vivo durante un par de minutos.
    Retirar el brócoli de la cazuela y reservar. Verter el líquido de cocción de las clòtxinas en la cazuela, añadir la otra ramita de romero y salpimentar. Dejar reducir a fuego vivo durante 5 minutos, agregar la mantequilla cortada en trozos y batir.
    Meter el brócoli y las clòtxinas en la cazuela y bajar el fuego al mínimo.
    Escurrir los linguine y añadir directamente a la cazuela. Mezclar delicadamente y servir bien caliente.
   

    Os aseguro que es una mezcla de ingredientes que casan sumamente bien, unos sabores que se complementan y hacen que este plato sea una auténtica delicatessen.


    Verde, naranja, blanco... anda mira, unos colores de lo más halloweenianos, jajjaja. Ya tenéis una idea para la cena de esa nohe, jajjaja.

lunes, 18 de agosto de 2014

Ensalada de pasta, salmón y pepinillos con vinagreta de miel y mostaza

    Siempre he dicho que lo más apetecible en verano es una rica ensalada bien fresquita. Aunque en casa los platos de cuchara no dejan de prepararse en todo el año, cuantas veces me he encontrado comiendo un buen cocido o unas alubias con una mano y en la otra un abanico, una ensalada es lo que mejor sienta si después de comer tienes que moverte a algún sitio... porque con el cocido o las alubias lo más lejos que puedes llegar es al sofá, jejjeje.
    Las ensaladas las puedes preparar de muchas maneras y con muy variados ingredientes pero a mi me gusta meterle siempre algo de pescado y, en este caso, el pescado elegido ha sido un riquísimo salmón ahumado.


    Aprovechando que me quedaban unas preciosas mariposas arco iris de pasta, que no llegaban para hacer con ellas solas un primero, me decidí a prepararlas en ensalada y así poder engordar el plato... aquí se aprovecha todo, que no estamos como para tirar nada.
    Lo primero que se me ocurrió fue añadirle trocitos de salmón ahumado y como lo mejor que le va al salmón son los encurtidos y me quedaba un puñado de pequeños pepinillos en vinagre, fueron para dentro de la ensaladera también.


    Ingredientes :
  • 1 bolsa de rúcula + canónigos
  • 200 g de mariposas de pasta
  • 100 g de salmón ahumado
  • 1 puñado de pepinillos en vinagre
    Para la vinagreta de miel y mostaza
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cucharadas de vinagre de vino blanco
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • 1 cucharada de mostaza a la antigua
  • 1/2 cucharada de miel
    Cocer la pasta en abundante agua salada durante el tiempo que nos indique el fabricante, escurrir y enfriar bajo el grifo de agua fría. Rociar con un poco de aceite de oliva virgen extra, remover para que no se peguen y queden sueltas unas de otras y reservar.
    Cortar el salmón en tiras y enrollarlas para formar rosas.
    Escurrir los pepinillos.
    Poner en una ensaladera la mezcla de rúcula y canónigos. Repartir las mariposas, las rosas de salmón y los pepinillos por encima. Reservar en la nevera mientras hacemos la vinagreta.
    Poner todos los ingredientes de la vinagreta en un bote de cierre hermético y cerrar bien. Agitar enérgicamente el bote hasta que esté todo mezclado y se observe que haya emulsionado.
    Aliñar con la vinagreta la ensalada justo antes de servir.


    La receta de la vinagreta es una mezcla de dos recetas del blog "Las salsas de la vida", la de la vinagreta de mostaza y la de la salsa agridulce de mostaza y miel.

domingo, 6 de abril de 2014

Bacon Mac&cheese

    Este mes el reto de Food Bloggers Ttm, de Mara y Aisha, nos invita a visitar a los EEUU de la mano de Beatriz de Tengo un plan B.
    La propuesta salada nos la trae Aisha y no podía ser un plato más americano, unos Mac&cheese, los típicos macarrones con queso que están presentes en todas las mesas norteamericanas.


    El bacon es uno de los ingredientes más usados en sus cocinas, lo usan tanto en platos salados como dulces, así que en mis Mac&cheese no podían faltar. Otro ingrediente que no falta en sus cocinas es la cebolla frita así que no me he podido resistir a espolvorearlos por encima con un buen puñado.
    Ingredientes :
  • 400 g de macarrones
  • 1 cebolla grande
  • 125 g de bacon ahumado
  • 1 cucharadita de mostaza inglesa
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cucharadas colmadas de harina
  • 2 tazas de leche
  • 75 g de queso cheddar
  • 1 puñado de cebolla frita
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo recién molida
   
    Cocer los macarrones en abundante agua salada hasta que estén al dente. Escurrir y reservar.
    Precalentar el horno a 180º C.
    Poner en una cazuela el aceite y pochar en él la cebolla. Añadir el bacon cortado en trozos hasta que esté doradito. Agregar la harina y rehogar bien. Verter la leche y remover constantemente para que no se formen grumos y la salsa coja cuerpo. Añadir la mostaza y remover para integrar. Salpimentar al gusto. 
    Cortar el cheddar en tacos pequeños y echarlos en la salsa.
    Extender los macarrones en una fuente de horno y verter la salsa por encima, mezclar ligeramente con un tenedor para que se integre.
    Espolvorear con la cebolla frita y hornear unos 20 minutos hasta que veamos que la superficie está dorada.


    Servir bien calientes.