"En Roma, los gnocchi, se comen los jueves"
Aunque este es un plato simple es, probablemente para mí, uno de
los más ricos de la gastronomía italiana...y mirar que los hay
deliciosos.
Parece ser que provienen de la región del Lazio,
aunque algunos afirman que sus orígenes son piamonteses. Vengan de donde
vengan lo cierto es que están absolutamente deliciosos.
Ya sé que hoy ni es jueves ni es día 29, día en el que
tradicionalmente se comen ñoquis en la mitad sur de América, pero me ha
parecido una excelente aportación para presentar al reto
CocinArte.
Este mes lo dedicamos a repescar las obras que nos hayan faltado por
hacer durante este año (aquí tenéis el
recopilatorio con todas las participaciones) Yo he elegido para la ocasión el
Panteón de Agripa.
Así que, nos marchamos de viaje y, ya puestos, ¿por qué no degustar
también el plato romano por excelencia? Pero, antes de meternos en
harina, vamos a conocer un poquito más sobre este espectacular monumento
que, aún hoy en día, sigue teniendo la cúpula de hormigón sin armar más
grande del mundo... asombrosa la arquitectura de la Antigua Roma.
El
Emperador Adriano encargó construir este templo a
Apolodoro de Damasco, famoso arquitecto del
s.I, sobre los cimientos del que había mandado construir
Marco Agripa, durante el gobierno de
Augusto, en el año
27 a.C, y que fuera arrasado por el fuego en el
80 d.C.
Es uno de los edificios de la
Antigua Roma mejor conservados, ya que ha tenido un uso continuado a través de su historia. Desde el
s.VII ha sido utilizado como iglesia denominándose, hoy en día,
Basílica de Santa María y los Mártires, aunque es vulgarmente conocida como
Santa María Rotonda. (Fuentes:
Wikipedia y
Artehistoria)
En la
Antigua Roma, la sociedad comía lo que la tierra les
proporcionaba: cereales, legumbres, hortalizas y también leche o huevos.
Aunque, cuando los recursos escaseaban, básicamente se alimentaban de
trigo, siendo el
puls el alimento básico casi durante 300 años.
Esta especie de gachas se preparaba con trigo molido, agua, sal y grasa
aunque las clases más ricas las comían con huevos, queso y miel y, en
ocasiones, con carne y pescado.
(Fuente:
Artehistoria)
Viendo los ingredientes del
puls de las clases ricas se puede apreciar que casi se corresponden con los que se utilizan para preparar estos ñoquis, o gnocchi como los romanos les denominan, pero preparados de una manera un tanto distinta en cuanto a textura, forma y manera de cocinarlos.
Pero vamos al lío.
Ingredientes :
- 125 g de sémola de trigo duro fina
- 80 g de mantequilla + un poco para engrasar
- 500 ml de leche (yo puse semi)
- 1 yema de huevo
- 25 g de parmesano rallado
- 25 g de pecorino romano rallado
- 10-15 hojas de salvia fresca
- Nuez moscada recién rallada
Calentar en una cazuela, a fuego medio, la leche con 25 g de la mantequilla y 3 pizcas de nuez moscada. Cuando la mantequilla se haya fundido, bajar el fuego, añadir la sémola y, sin dejar de remover, cocer de 8 a 10 minutos. Apartar del fuego y agregar el parmesano removiendo hasta que esté integrado. Dejar enfriar un poco, añadir la yema de huevo y mezclar hasta que la masa esté uniforme.
Verter sobre una bandeja cubierta con papel de horno humedecido y extender, hasta que tenga un grosor uniforme de aproximadamente 1cm, con ayuda de las palmas de las manos ligeramente mojadas. Dejar enfriar mientras se precalienta el horno a 200ºC, con calor de arriba-abajo.
Fundir el resto de la mantequilla y añadir 4 ó 5 hojas de salvia troceadas. Reservar en caliente.
Cortar discos de 5 ó 6 cm de diámetro, con ayuda de un cortador, e
ir colocándolos en una fuente de horno, ligeramente engrasada con un
poco de mantequilla, superponiéndose unos con otros.
Pincelar los discos con la mantequilla con salvia preparada anteriormente hasta que acabemos con ella. Repartir el resto de las hojas de salvia por encima y espolvorear con el pecorino rallado.
Meter a mitad de horno, dejar cocer durante 15 minutos y luego gratinar bajo el grill unos minutos más, hasta que la superficie se vea dorada.
Se puede comer tanto caliente como templado y acompañado de una salsa de tomate o de una de carne. Yo, como podéis ver en la fotos, he elegido una de tomate casera aromatizada con un poco más de salvia... Bocatto di cardinale!!!
Fuente :
Saveurs Magazine