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jueves, 26 de mayo de 2022

Galletas craqueladas de limón

    Parece que el calor quiere comenzar a apretar así que lo de encender el horno puede comenzar a considerarse de alto riesgo. A pesar de ello, no me he podido resistir a preparar estas galletas, que hace tiempo que me estaban haciendo ojitos, y así utilizar alguno de los muchos limones de los que me regalan y aún tenía por casa. 


     Ingredientes :

  • 30 g de mantequilla en pomada
  • 50 g de azúcar
  • 1 huevo L
  • Ralladura de un limón
  • 40 ml de zumo de limón, colado
  • 180 g de harina*
  • 1 pizca de sal
  • 1/2 cucharadita de levadura
  • 1/4 de cucharadita de bicarbonato sódico*
  • Azúcar glass para rebozar
    * La receta original sólo lleva 160 g de harina pero yo necesité más cantidad porque, aunque la masa final tiene que quedar blandita, yo seguía sin poder manejarla. Además le añadí bicarbonato que la receta original no llevaba.

    Batir la mantequilla con el azúcar y la ralladura del limón hasta que la mezcla blanquee y esté suave. Añadir el zumo e integrar. En este punto puede que parezca que se ha cortado pero no os preocupéis por ello porque luego se compactará. Agregar el huevo y batir. 

    Tamizar encima de la masa la harina, la levadura, el bicarbonato y la sal y trabajar, con una espátula, hasta que esté totalmente integrado todo y la masa se vea uniforme. 

    Tapar a piel con plástico de cocina, para que no se le haga costra, y refrigerar, como mínimo, durante una hora.

    Pasado ese tiempo, calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo. Formar bolitas con la masa, del tamaño de una nuez, y rebozar abundantemente con azúcar glass. Ir colocándolas sobre bandejas de horno, cubiertas con papel, dejando bastante espacio entre cada bolita para que, al expandirse durante el horneado, las galletas no se toquen.

    Meter a media altura de horno y dejar cocer de 13 a 15 minutos, teniendo en cuenta que no deberán dorarse, deberán quedar blanquitas pero hechas por dentro.

    Sacar y dejar enfriar sobre una rejilla, mientras repetiremos la operación con el resto de las bandejas ya que con este tamaño saldrán aproximadamente unas 15 galletitas.

    Fuente : Tía Alia para Directo al Paladar

sábado, 14 de mayo de 2022

Marineras murcianas y sus variaciones

    Parece que ya llegó el calorcito y va apeteciendo el terraceo. Así que, para comenzar bien el fin de semana, se me ha ocurrido traeros algo rico, sencillo y muy fácil de preparar que, acompañado de un vinito o una cerveza bien fresquita, seguro que os va a encantar. Hoy nos vamos de viaje rápido para degustar una de las tapas más tradicionales en tierras murcianas : las marineras.

  Al final he decidido a hacer todas las variaciones que tan ricamente preparan allí así que, además de marineras (con anchoa), también os traigo marineros (con boquerón en vinagre), bicicletas (sin anchoa ni boquerón) y matrimonios (con uno de cada).


    Siempre me da un poquitín de vértigo el probar a hacer una receta a ciegas, y esto más o menos es lo que me pasaba con ésta ya que, aunque sí que las he llegado a comer cuando he estado en Murcia, hace tantísimo tiempo de ello que no me atrevía a asegurar que me salieran perfectas. Menos mal que uno de mis compañeros de trabajo es murciano de pura cepa, con lo que me ha servido de conejillo de indias y, aunque reconoce que cada casa las hace un poco a su manera, después de probar las que le he llevado ha terminado por darme el aprobado.

    Ingredientes :

  • 500 g de patatas
  • 1 huevo, a temperatura ambiente
  • 100 g de atún en aceite de oliva
  • 100 g de picadillos de variantes
  • Mahonesa
  • 4 anchoas
  • 4 boquerones en vinagre
  • 8 rosquilletas de pan en U*

    *Estas rosquilletas puede que no sean fáciles de encontrar en algunos sitios pero podéis poner la mezcla sobre otro pan tostado crujiente que seguro que también estará de vicio.

    Lavar muy bien las patatas y ponerlas a cocer, sin pelar, en agua fría hasta que al pincharlas con la punta de un cuchillo veáis que ésta entra con mucha facilidad. Escurrirlas y dejar que se enfríen un poco para poder pelarlas sin quemarnos. Cocer el huevo durante 10 minutos y ponerlo bajo el grifo de agua fría para enfriarlo enseguida. 

    Pelar las patatas y el huevo y picarlos, a cuchillo, muy finos. Ponerlos en un bol junto al picadillo de  variantes y el atún bien escurrido e integrar, aplastando el conjunto ligeramente. Comenzar a añadir mahonesa, cucharada a cucharada, mezclando con suavidad entre cada adicción hasta obtener una pasta  compacta y melosa. Cubrir con plástico a piel, para que no se reseque formándose costra, y refrigerar por lo menos 1 hora.

    Para que no se humedezcan las rosquilletas, se deberán montar justo antes de servir, poniendo una ración generosa de ensaladilla sobre la parte abierta de la rosquilleta dejando libre la parte cerrada que será por donde se cogerá. 

    Ahora sólo tendréis que elegir si queréis hacer marineras, poniendo una anchoa entera o cortada en tres sobre la ensaladilla; marineros, cambiando la anchoa por un boquerón escurrido; matrimonios, poniendo una anchoa y un boquerón una al lado del otro o bicicletas, si no ponéis nada sobre la ensaladilla. Decidáis lo que decidáis seguro que lo disfrutaréis a tope.

    Fuente : Liliana Fuchs para Directo al Paladar 

lunes, 25 de abril de 2022

Anzac biscuits

    Esta mañana, al mirar el calendario, me he dado cuenta de que hoy es 25 de Abril y, para este día, tenía yo pensado dejaros una receta de esas que me gustan a mí tanto, una receta de las que tienen asociada una historia. Así que, si queréis acompañarme, ir preparando la maleta que nos vamos hasta Australia y Nueva Zelanda para conocer las deliciosas y crujientes Anzac biscuits. 

    Lo primero de todo es saber que ANZAC era el ejército australiano y Neozelandés (Australian and New Zealand Army Corps) que se creó para participar en la Primera Guerra Mundial. El 25 de Abril de 1915, fuerzas conjuntas del Reino Unido e Irlanda y del ANZAC desembarcaron en Gallipoli quienes, por un error de navegación, se vieron rodeados por las tropas otomanas. Después de 8 meses de lucha, y más de 43.000 muertos, decidieron retirarse. 

    Por eso que es, en este día, en él que se homenajea a los soldados que lucharon en Gallipoli y que, actualmente, se ha hecho extensivo a todos los caídos de ese cuerpo a lo largo de conflictos posteriores.

    Y vosotros os preguntaréis ¿qué tiene esto que ver con unas galletas? Pues porque estas galletas, dicen, eran las que las mujeres de los soldados, destinados en el extranjero, mandaban a sus maridos debido a que se conservaban en perfecto estado durante un largo periodo de tiempo ya que no contenían huevo. Es tradicional consumirlas durante este día de homenaje.

     Las Anzac biscuits ahora se venden en tiendas y supermercados pero, para poder comercializarlas como tal, deben estar aprobadas por parte de un departamento del gobierno australiano, ya que el término Anzac está protegido por su legislación, que vela por los intereses de los veteranos que participaron en la Primera Guerra Mundial y sus familias. Los beneficios generados tras su venta son destinados a diversas asociaciones, creadas a finales de la Gran Guerra, para apoyar y ayudar a los soldados de las Fuerzas Armadas australiana y neozelandesa. (Fuente : Wikipedia)

    Ingredientes :

  • 45 g de copos de avena
  • 45 g de coco rallado
  • 50 g de azúcar
  • 50 g de harina
  • 50 g de mantequilla
  • 1/2 cucharada de miel de caña
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
  • 1 cucharada de agua hirviendo
  • 1/2 cucharada de leche (si fuese necesaria)

    Calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo.

    Echar en un bol los copos de avena, la harina, el coco y el azúcar. Poner en un cazo, a fuego medio, la mantequilla y, cuando esté derretida, añadir la miel removiendo hasta que esté totalmente integrada. Echar el bicarbonato en el agua hirviendo, remover y agregárselo a la mezcla de mantequilla. Verter sobre los ingredientes del bol y trabajar hasta obtener una masa compacta pero que no se desmigue demasiado. Si esto ocurriera ir añadiendo, poco a poco, la leche.

    Formar bolas, del tamaño de una nuez, e ir colocándolas sobre una bandeja cubierta con papel, dejando sitio entre cada una de ellas. Aplastar ligeramente y hornear, a mitad de altura, unos 10-12 minutos, hasta que estén doraditas. Sacar y dejar reposar unos 5 minutos en la misma bandeja antes de pasarlas a una rejilla para que se terminen de enfriar.

    Fuente : Receta adaptada de Corazón de caramelo

viernes, 22 de abril de 2022

Sopa de zanahorias y naranja sanguina

    Ya sé que en las dos anteriores recetas preparadas con naranja sanguina os decía que iban a ser las últimas de esta temporada pero, aunque esto se va pareciendo cada vez más al cuento de Pedro y el lobo, os aseguro que ésta es la definitiva y será la última ultimísima receta, jejjejje. Y es que es difícil resistirse a comprarlas, aunque estén a precio de oro, con lo riquísimas que están.

    Después de la Semana Santa tan espléndida que hemos tenido, en prácticamente todo el territorio nacional, nada hacía pensar que iban a volver el frío y las lluvias y, aunque ya deberíamos de saber que la primavera es caprichosa, no nos ha sentado nada bien... por lo menos a mí no lo ha hecho. Y, como siempre digo, lo mejor para entonar el cuerpo es el cuchareo.

    Ingredientes :

  • 1 cebolla
  • 500 g de zanahoria
  • 2 patatas medianas
  • 500 ml de agua
  • 100 ml de zumo de naranja sanguina
  • 3 cortadas de panceta fresca
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • Sal 
  • Pimienta negra de molinillo

    Pelar y trocear la cebolla finamente. Pelar las zanahorias y las patatas y cortarlas en trozos.

    Poner una cazuela con el aceite a fuego medio. Añadir la cebolla y cocinar hasta que esté pochada. Echar los trozos de zanahoria y de patata y rehogar. Verter el agua, salpimentar y llevar a ebullición. Poner a fuego bajo, tapar y dejar cocer hasta que estén blandas, unos 20-25 minutos. Retirar del fuego, agregar el zumo y triturar hasta que esté bien fino. Rectificar de sazón si hiciera falta, volver a calentar a fuego suave, removiendo de vez en cuando, tapar y reservar en caliente.

    Cortar la panceta en tiras finas y cocinar en una sartén sin grasa, a fuego medio-alto, removiendo de vez en cuando, hasta que esté dorada y crujiente. Sacar, escurrir y poner en un plato cubierto con papel absorbente para retirar el exceso de grasa.

    Echar la sopa en los platos y repartir la panceta por encima. Terminar de decorar con unas hojas de perejil o de las mismas zanahorias, como ha sido mi caso. Servir antes de que se enfríe.

lunes, 11 de abril de 2022

Bizcocho de chocolate con naranjas sanguinas caramelizadas

    Pensaba yo que las madeleines que publiqué el mes pasado iba a ser la última receta preparada con naranjas sanguinas así que, al volver a encontrarlas en el mercado, no pude por más que volver a cargar con unas pocas, a pesar de tener un precio casi casi prohibitivo. Pensé que iba a ser maravilloso poder hacer con ellas mi tarta de cumpleaños y cerrar con ella las recetas con sanguinas hasta el año próximo.

    Como podéis ver el color rojo que las caracteriza era bastante pobre, y más después de que se caramelizaran, así que no estaría mal el preparar este bizcocho con naranjas normales o incluso con mandarinas porque seguro que el resultado sería igualmente espectacular.

    Ingredientes :

    Para el bizcocho

  • 160 g de harina
  • 140 g de mantequilla
  • 50 ml de leche
  • 50 ml de zumo de naranja
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 40 g de cacao sin azúcar en polvo (usé el nuevo Valor 100% natural)
  • 180 g de azúcar
  • 1 huevo L+ 1 yema (2 huevos M en la receta original)
  • 80 ml de nata de montar (35% de mg)
  • Ralladura de una naranja
  • 1 cucharada de vinagre de arroz
    Para las naranjas caramelizadas

  • 2 naranjas sanguinas 
  • el zumo de 1 naranja sanguina
  • 150 g de azúcar fino

    Calentar el horno a 170ºC, con calor de arriba-abajo.

    Lavar y secar muy bien las naranjas que se vayan a utilizar para la receta. Cortar las naranjas sanguinas lo más finamente posibles e ir colocándolas en el fondo de un molde, de 23 ó 24cm de diámetro, procurando dejar los menos huecos posibles entre ellas. 

    Poner el azúcar en un cazo y llevar a fuego medio. Dejar cocinar hasta que se haga un caramelo rubio. Añadir el zumo, con muchísimo cuidado porque puede saltar, y remover hasta que esté totalmente integrado. Retirar del fuego y verter sobre las rodajas de naranja del molde. Dejar enfriar mientras preparamos el bizcocho.

    Tamizar la harina, el bicarbonato y el cacao, mezclarlos bien y reservar. Derretir la mantequilla y dejar templar. Batir en un bol la leche, los huevos, el zumo, la nata, la ralladura y el vinagre hasta que esté uniforme. Añadir la mantequilla y seguir batiendo hasta integrar. Agregar la mezcla de harina y cacao y, con ayuda de una espátula, trabajar hasta que la masa esté homogénea. Verter dentro del molde sobre las rodajas de naranja preparadas anteriormente . Hornear, a mitad de altura, durante unos 40-45 minutos, hasta que al pinchar con una brocheta ésta salga limpia.

    Sacar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla hasta que esté templado antes de desmoldar sobre la bandeja de servir.

    Si eres amante de la combinación naranja-chocolate te aseguro que este bizcocho es para ti. Está rico hasta decir basta y jugoso ya ni os cuento... hasta en las fotos se puede apreciar

    Fuente : Haniyet.nikoo 

jueves, 31 de marzo de 2022

Crema de setas (mejorada)

    Parece que en Valencia, aunque las lluvias nos han dado un respiro, se avecinan días fríos de nuevo así que nada mejor para entonar el cuerpo que una deliciosa cremita ¿no os parece? 

    En esta ocasión he optado por prepararla con una mezcla variada de setas... ¡¡qué me gustan a mí las setas!!  Sí, ya sé que parece que lo de las setas pega más en otoño pero ya sabéis que soy una rebelde y, en cuanto puedo, me rebelo de lo establecido, jejjeje. Además que, en cada estación, se pueden encontrar deliciosas variedades. En mi caso he usado una mezcla de setas primaverales y de cultivo, pero podéis echar las que encontréis en el mercado.

    Ingredientes :

  • 500 g de setas variadas*
  • 2 chalotas
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 300 ml de agua
  • 200 ml de nata de cocinar**
  • Unas ramitas de tomillo fresco
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo 

    *Yo usé 155 g de setas de chopo, 75 g de camagrogs y 270 g de champiñones portobello.

    **Si queréis que salga muuucho más cremosa podéis usar nata de montar pero yo no quería que tuviera demasiada grasa así que opté por usar un brick de la de cocinar.

    Pelar y picar finas las chalotas. Limpiar y trocear las setas y los champiñones. Lavar las ramitas de tomillo, secar bien y deshojar, reservando unas pocas para la decoración final.

    Poner una cazuela con el aceite, a fuego bajo, añadir las chalotas picadas y dejar pochar hasta que estén transparentes. Entonces agregar los champiñones, rehogar y dejar cocinar hasta que reduzca todo el agua que hayan soltado. Subir a fuego medio, echar las setas y las hojas de tomillo y dejar rehogar moviendo de vez en cuando. Cuando el conjunto esté ligeramente dorado retirar unas cuantas para la decoración final, reservándolas en caliente. Verter el agua, salpimentar y, cuando rompa a hervir, bajar a fuego bajo, tapar y dejar cocinar durante unos 10 minutos. 

    Añadir la nata, de este modo bajaremos la temperatura, y triturar bien fino. Rectificar de sal y pimienta, si fuese necesario. Llevarla de nuevo a fuego suave, removiendo de vez en cuando para que no se agarre en el fondo, y calentar pero teniendo cuidado de que no llegue a hervir.

    Repartir en los platos. Decorar con las setas reservadas y espolvorear con el tomillo restante. 

    Servir enseguida para que llegue a la mesa bien caliente y preparaos para disfrutar.


jueves, 24 de marzo de 2022

Madeleines de naranja sanguina

    Este año parece que la primavera ha entrado cargadita de agua y, a pesar de que es una de mis estaciones preferidas aún con lluvia, ya voy echando de menos el reflejo del brillo del sol en las flores recién brotadas. Reconozco que hace mucha pero que mucha falta el agua pero, con la de años que llevo viviendo en Valencia, ya no estoy acostumbrada a tener tantos días sin ver el sol y, la única manera que se me ocurre de alegrar la situación y levantarme un poco el ánimo es con algún dulce capricho como estas madeleines que hoy os traigo.

    Y, con ellas, doy por finalizadas las recetas con naranja sanguina, hasta que vuelvan a estar de temporada, ya que están preparadas con la última de las naranjas que me quedaba. 

    Ingredientes :

  • 100 g de mantequilla
  • 40 g de harina
  • 100 g de azúcar glass
  • 40 g de almendra molida 
  • 3 claras de huevos grandes*
  • 1/2 cucharada de miel de azahar
  • 25 ml de zumo de naranja sanguina
  • Ralladura de 1 naranja
    Para el glaseado :

  • 75 g de azúcar glass
  • 1 cucharada de zumo de naranja sanguina
  • Pétalos de flores de aciano
    * Utilicé 3 y 1/2 claras pasteurizadas

    Cortar la mantequilla en cuadraditos y ponerla a derretir en un cazo a fuego medio. Dejarla cocinar hasta que se tueste, retirando la espuma que vaya saliendo de vez en cuando, teniendo cuidado de que los residuos sólidos no se quemen. Cuando tenga color avellana retirar del fuego, colar y dejar templar.  

    En la receta original tamiza la harina junto al azúcar glass y a la almendra molida pero, como mi almendra molida no estaba muy fina, lo que hice fue triturarla junto al azúcar glass, dándoles un par de golpes de turbo en la Thermomix igual que hago cuando preparo macarons, y luego lo añadí a la harina tamizada. Añadir la ralladura a esta mezcla.

    Batir las claras, hasta que estén semi montadas, y agregar la mezcla de harina anteriormente preparada, e integrar con una varilla. Verter la mantequilla avellana, la miel y el zumo y mezclar bien.

    Tapar y dejar reposar en la nevera durante 2 horas por lo menos. Pasado ese tiempo, calentar el horno a 190ºC. Engrasar los moldes, para que no se peguen las madeleines, y rellenarlos casi por completo ya que, al no llevar ningún tipo de impulsor, no van a subir demasiado. Hornear 15-16 minutos o hasta que los bordes comiencen a dorarse. Sacar del horno y dejar reposar unos minutos antes de desmoldarlas. Pasarlas a una rejilla para que se enfríen. 

    Una vez frías por completo prepararemos el glaseado echando al azúcar glass el zumo, poco a poco y sin dejar de remover, hasta obtener una consistencia espesa. Ir mojando una parte de cada madeleine en el glaseado y decorar con algunos pétalos de aciano. Colocar sobre una bandeja forrada con papel y dejar reposar hasta que el glaseado se haya secado.

    Con esta deliciosa tentación y un té o café bien calentito puede llover todo lo que quiera que no va a conseguir que se nos borre la sonrisa de la cara ¿no os parece?

    Fuente : Loleta

miércoles, 2 de marzo de 2022

Pastel de atún, aceitunas, kiri y albahaca

    Hoy es el Miércoles de ceniza y, aunque yo no soy mucho de guardar la cuaresma (más bien nada), hay ocasiones que la respeto si el plato en cuestión lo merece. Y este pastel que os traigo ya os digo yo que sí que lo merece y mucho. 

    Ésta es una buena manera de que los niños coman pescado, aunque tengo que reconocer que yo no tengo problema alguno con los míos. Como se puede tanto comer caliente como a temperatura ambiente resulta ideal para poder prepararlo con antelación y, si eliges el comerlo caliente, con darle un golpe en el microondas lo tendrás a punto.  

    Ingredientes :

  • 3 huevos L 
  • 90 g de yogur griego natural
  • 70 g de aceite de oliva 
  • 200 g de harina
  • 10 g de levadura química
  • 1 cucharada de albahaca fresca picada
  • 6 quesitos kiri
  • 150 g de atún en aceite
  • 25 aceitunas verdes sin hueso
  • 5 g de sal
  • Pimienta negra de molinillo

    Calentar el horno a 200ºC, con aire. Engrasar con spray un molde de cake, el que he usado yo es de 23x12 cm y unos 7cm de alto. Tamizar la harina junto a la levadura. Escurrir el atún y las aceitunas.

    Batir en un bol los huevos, el aceite y el yogur. Añadir la harina con levadura, la sal, la pimienta y la albahaca picada. Mezclar, con ayuda de una espátula, justo hasta que la masa esté uniforme. 

    Agregar el atún escurrido troceado, las aceitunas cortadas por la mitad y los kiri en dados grandes e integrar con la espátula, con cuidado, en la masa anterior. Volcar en el molde anteriormente preparado y meter al horno, a media altura, durante 5 minutos. Pasado este tiempo bajar la temperatura a 180ºC y dejar hornear durante otros 30 minutos o hasta que esté dorado y al pinchar con una aguja ésta salga seca. 

    Sacar del horno y dejar templar sobre una rejilla durante unos 10 minutos antes de desmoldar.

    En casa nos gusta calentito y, acompañado de una ensalada, tenemos una cena perfecta y rica rica.

    Fuente : Adopte un gateau

martes, 22 de febrero de 2022

Cocas de patata mallorquinas

    Facebook me han recordado que justo hoy hace ya 7 años me encontraba disfrutando de Valldemossa, el precioso pueblecito mallorquín que enamoró a Chopin y George Sand y en el cual las musas les inspiraron, y alguna coca de patata seguro que también contribuyó, para crear Chopin sus Preludios Op.28 y Sand escribir Un invierno en Mallorca

    La primera vez que probé las cocas de patata, junto a un chocolate caliente, fue allí, en Valldemossa, en la mejor de las compañías, en un frío día de febrero de, como ya he dicho, hace hoy 7 años ¡Madre mía, qué rápido pasa el tiempo!

    Están hechas con la receta que durante el confinamiento, nos enseñaron a preparar en la cuenta de Instagram del Forn de Sant Francesc y os aseguro que, si no son clavaditas a las que me comí en Valldemossa, son mejores. 

    Y es que, durante el confinamiento fue un no parar de amasar así que tengo un montón de fotos hechas y, por consiguiente, una buena ristra de recetas de panes pendientes de subir al blog, así que he decidido empezar a alternar parte de esas recetas con lo que vaya preparando de nuevo. La fecha ha sido la que ha decidido el empezar por estas deliciosas cocas de patata que tan buenos recuerdos me traen a la memoria.


    Ingredientes :
  • 450 g de harina de fuerza 
  • 100 g de manteca de cerdo
  • 100 g de patata hervida
  • 100 g de azúcar
  • 50 g de leche
  • 2 huevos L
  • 15 g de levadura fresca de panadero
  • Azúcar glass para espolvorear

    Mezclar muy bien todos los ingredientes y amasar justo hasta que quede una masa elástica y algo pegajosa. Si se pegara demasiado a las manos añadir un poquitín más de harina pero sin pasarse.

    Hacer una bola con la masa y poner en un bol, ligeramente engrasado, con aceite de girasol a ser posible, y tapar con un film. Dejar levar toda la noche en la nevera, o por lo menos de 6 a 8 horas.

    Sacar y dejar atemperar un poco. Desgasificar y cortar en porciones de unos 80g. Con las manos ligeramente engrasadas y boleando las porciones. Colocar separadas en una bandeja de horno y dejar fermentar, tapadas, de 1 y 1/2 a 2 horas para que vuelvan a levar.

    Calentar el horno a 180ºC con calor de arriba-abajo. Meter la bandeja a media altura, bajar la temperatura a 160ºC y dejar cocer unos 15 minutos.

    Sacar y con ayuda de una paleta, con cuidado, colocarlas sobre una rejilla hasta que se enfríen. 

    Una vez frías por completo espolvorear generosamente con azúcar glass.

    Tan sólo las tendréis que acompañar con un buen chocolate caliente para disfrutar de lo lindo y si, además, lo hacéis con los ojos cerrados escuchando a Chopin igual llegáis a imaginar que estáis sentados en un banco de la Cartuja de Valldemossa.


sábado, 19 de febrero de 2022

Blondie de naranja sanguina

    Encontrar naranjas sanguinas en el mercado, aún estando en plena temporada, a veces es casi misión imposible. Esta es la tercera receta de este año con las últimas que me quedaban y, si logro encontrarlas, os aseguro que no será la última.


    En esta ocasión tocaba traer algo dulce así que ¿por qué no intentar versionar el brownie de limón que preparé para celebrar el 11º cumple del blog con este otro delicioso cítrico? Pues dicho y hecho, aquí os lo tenéis. Y si el de limón estaba rico rico, os aseguro que éste no se queda atrás en nada. De hecho, si tuviera que escoger, no sería capaz de decidirme por ninguno. Vamos, que me llevaría, seguro, un pedazo de cada, jejjeje.  


       Ingredientes :

  • 150 g de chocolate blanco
  • 100 g de mantequilla
  • 2 huevos L
  • 120 g de harina
  • 40 ml de zumo de naranja sanguina
  • 60 g de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • Ralladura de 1 naranja sanguina
    Para el glaseado :

  • 3 ó 4 cucharadas de zumo de naranja sanguina*
  • 120 g de azúcar glass

    *La cantidad dependerá de cómo queráis de denso el glaseado

    Engrasar el molde elegido y cubrirlo con papel de horno. En este caso usé un cuadrado de 20cm. Calentar el horno a 170ºC, con calor de arriba-abajo.

    Derretir en el microondas, a pequeños golpes de calor, el chocolate y la mantequilla. Dejar templar mientras tamizamos la harina junto a la pizca de sal. Poner en un bol el azúcar y la ralladura y trabajar con la punta de los dedos para que el primero se impregne bien del aroma del segundo. Añadir los huevos y batir hasta que la mezcla blanquee y haya duplicado su volumen. Verter el zumo y la mezcla de chocolate y mantequilla y remover, a velocidad baja, hasta que la crema esté uniforme. Agregar la harina e integrar con una espátula con movimientos envolventes. Cuando esté homogéneo, echar en el molde y hornear, a media altura, durante unos 30 minutos. 

    Una vez pasado ese tiempo, sacar y dejar enfriar sobre una rejilla, sin sacar del molde. Cuando esté totalmente frío prepararemos el glaseado echando, poco a poco, el zumo en el azúcar glass. Remover  bien hasta que tenga la textura deseada. Regar con el glaseado y dejar que éste endurezca un poco antes de retirar del molde colocándolo, con cuidado, en el plato o bandeja de servir. 

    No me digáis que no son fotogénicas las sanguinas, yo estoy enamoradita de su color... y,  por supuesto, también de su sabor.

    Y del corte ¿qué me decís del corte? A mí, sólo de verlo, ya se me hace la boca agua.

    Fuente : Adaptada de My Karamelli