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martes, 31 de marzo de 2026

Ensalada de naranja sanguina, burrata y miel

    No me puedo creer que casi esté terminando la temporada de naranja sanguina y no os haya dejado ninguna receta que la contenga. A esto le voy a poner remedio ahora mismo con esta ensalada que, además de ser muy sencillita y rápida de preparar, está de toma pan y moja.

    La mezcla de estos ingredientes, que ya cuando la vi me pareció curiosa, ahora puedo afirmar, sin lugar a dudas, que es pura delicatessen. Probadla y ya me diréis, seguro que no me quitáis la razón en ningún momento.

    Ingredientes :

  • 2 naranjas sanguinas
  • 1 burrata
  • Unas cuantas lascas de un buen jamón serrano
  • 2 cucharadas de miel de caña
  • 2 ramitas de tomillo fresco
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo 
  • Aceite de oliva virgen extra

    Pelar a vivo las naranjas encima de un plato para recoger todo el zumo. Cortarlas en rebanadas e ir colocándolas en el fondo de un plato, dejando un poco de hueco en el medio.

    Poner la burrata en ese hueco y abrirla con las manos. Distribuir el jamón por encima. Aliñar con un poco de sal, un par de vueltas de molinillo y las hojas del tomillo fresco. 

    Regar por encima con un hilo de miel y llevar a la mesa.

    Lo cierto es que no necesita nada más para estar deliciosa pero, yo me he criado en Valladolid, tierra del pan, me la he metido entre pecho y espalda con unas buenas rebanadas de pan de calabaza y... ¡Madre mía del amor hermoso! ¡Cómo estaba! Pura delicatessen.

    Fuente : El mundo de Tara 

viernes, 31 de octubre de 2025

Tajine de cordero y membrillos caramelizados (Safargel Bal Ghalmi)

    Después de sufrir un verano tan extremadamente caluroso, ya iba necesitando que la temperatura descendiese y nos metiéramos de lleno en la que es, sin duda alguna, mi estación favorita: el otoño. Y no es que el calorcito no me guste pero, tantas y tantas tórridas jornadas acaban por saturarme. Para celebrar la entrada de la nueva estación, más vale tarde que nunca, he preparado un plato con uno de sus productos estrella: el membrillo. 

    Este tajine es, junto al de pollo con limón confitado y aceitunas y al de cordero con ciruelas, un clásico de la cocina de los países del Norte de África (tradicionalmente Marruecos, Túnez y Argelia)

    Ingredientes :

  • 1,200 g de cordero troceado
  • 35 g de mantequilla 
  • 1 chorrito de aceite de oliva
  • 1 rama de canela
  • 3 cucharaditas de jengibre en polvo
  • 1 cucharadita de miel
  • 10 hebras de azafrán
  • 1 cebolla roja
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1/4 de cucharadita de pimienta negra
  • 1 ramillete de cilantro fresco 
  • 2 cucharadas de cilantro fresco picado 
  • Semillas de sésamo tostado
    Para los membrillos :

  • 2 ó 3 membrillos
  • 3 cucharadas de miel
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • Agua + 1 rama de canela (para la cocción)
  • Zumo de 1/2 limón


    Poner en el tajín, en su defecto una olla de fondo grueso o de hierro colado, a fuego medio, la mantequilla hasta que esté derretida. Añadir las especias y rehogar ligeramente. Cuando empiecen a desprender sus aromas agregar el aceite y la cebolla en juliana y dejar cocinar hasta que esté pochada. Echar el cordero e ir moviendo hasta que esté completamente sellado. Verter agua hasta que quede cubierto, salpimentar y añadir el ramillete de cilantro. Cuando rompa el hervor, bajar el fuego al mínimo, tapar y dejar cocinar. 

    Mientras se se cocina el cordero prepararemos los membrillos. Cortar los membrillos en cuartos retirando las semillas, que envolveremos en una gasa. En una cazuela amplia, introducir los cuartos de membrillo, la gasa de las semillas, el palo de canela y el zumo de limón. Verter agua hasta cubrir, llevar al fuego y dejar cocinar hasta que estén cocidos. Sacar los trozos del agua, secar e ir colocándolos en una sartén, rociarlos con la miel y saltear hasta que estén caramelizados. Espolvorear con la canela y reservar en caliente.

    Cuando la carne esté tierna, aproximadamente después de una hora, retirar el ramillete de cilantro. Agregar la miel y remover para integrar. Rodear la carne con los membrillos, dejando ésta en el centro. Espolvorear con el sésamo y el cilantro picado y servir enseguida.

    Fuente : Sweet & Sour

jueves, 6 de octubre de 2022

Higos al horno con tomillo y Cointreau

    No tenía yo en mente, este año, el subir ninguna entrada elaborada con higos pero, cuando los vi en el Mercado taaaan hermosos y oliendo tan divinamente, no me pude resistir a llevarme alguno para casa y probar a hacer alguna pequeña locura con ellos. Como estaban precisamente de autentica locura, y no pequeña precisamente, he tenido que pensar rápido ya que cada vez que abría la nevera iba cayendo alguno y, con esa marcha, no iba a poder preparar nada con ellos, jejjeje.

    Ésta receta, en la que casi cuesta más que se caliente el horno que lo que se tarda en cocinar, es ideal tanto para desayunos como para meriendas si se acompaña con una taza de yogur, que es precisamente como yo os los presento en las fotos.

    Ingredientes :

  • 350 g de higos frescos
  • 6 ramitas de tomillo fresco
  • 60ml (4 cucharadas) de Cointreau
  • 2 cucharadas de azúcar moreno
  • 4 cucharadas de miel de azahar
  • 2 rodajas de limón

    Calentar el horno a 200ºC. 

    Lavar y secar los higos y las ramitas de tomillo. Cortar el pedúnculo, partirlos por la mitad a lo largo e ir colocándolos en una fuente, con el corte hacia abajo, en una sola capa. Diluir el azúcar y la miel en el licor y regar con la mezcla los higos procurando que queden bien embadurnados. Distribuir por encima de ellos las ramitas de tomillo y las rodajas de limón. Cubrir la fuente con aluminio y hornear, a media altura, de 15 a 20 minutos. Retirar del horno, destapar y dejar enfriar por completo.


    Una vez fríos meterlos en un tarro con su almíbar. En la nevera os aguantarán perfectamente una semana y, si lo preferís, los podéis congelar y, de esta manera, poder disfrutar de ellos en cualquier momento aunque no estén en temporada.

    Fuente : Adaptada de David Lebovitz

martes, 15 de junio de 2021

Tajine de cordero con nísperos caramelizados a la miel

    Cuando el año pasado preparé la confitura de nísperos y hierbabuena, receta de La nueva Cocina Marroquí, además de ésta encontré también otras cuantas preparaciones con mzah, recordar que así es como se llaman los nísperos en Marruecos. Pero, desgraciadamente, la temporada de esta fruta es bien corta y no logré encontrar ni uno más en el mercado, así que se me quedaron pendientes por hacer. Y este año, entre que me he dormido en los laureles y estoy teniendo serios problemas con el ordenador, casi no llego a ponerle remedio. Pero bueno, más vale tarde que nunca así que, aquí os traigo la que creo será única receta con nísperos en este año... y gracias a que me han prestado un ordenador para poder hacerlo.
    En una de las recetas que antes os comentaba mencionaban el "tajine de cordero con mzah" como un plato muy típico argelino pero lo cierto es que, a pesar de buscar y buscar, no había encontrado ni la receta ni ninguna referencia a ella por ningún sitio. En un arranque de inspiración se me ocurrió buscarlo escrito en francés y, voilá, allí estaba y no una sola publicación sino varias; así que cogiendo un poco de unas y otro poco de otras éste es el tajine que he preparado.


    Ingredientes :
    Para el cordero
  • 750 g de pierna de cordero lechal
  • 50 g de mantequilla clarificada
  • 1 palito de canela
  • 1/4 de cucharadita de canela en polvo
  • 1/4 de cucharadita de jengibre en polvo
  • 1 sobrecito de azafrán en polvo
  • 1 cebolla roja
  • 1/2 cucharadita de sal
  • Pimienta negra de molinillo, recién molida 
  • 1/2 cucharada de agua de azahar
  • 3 cucharadas de miel de acacia
  • 2 cucharadas de cilantro fresco picado
  • Semillas de sésamo tostado
    Para los nísperos caramelizados a la miel
  • 12 nísperos
  • 2 cucharadas de miel
  • 1 chorrito de zumo de limón
  • 50 ml de agua
  • 1 cucharada de agua de azahar

    Cortar la carne en trozos pequeños, retirando parte de la grasa y la ternilla. Rallar la cebolla.
    Poner en una cazuela de fondo grueso, la mantequilla. Llevar a fuego medio y, cuando se haya derretido ésta, echar el jengibre y el azafrán y remover, teniendo cuidado de que no se quemen, hasta que comiencen a desprender olor. Entonces añadir la cebolla y, cuando quede una pasta casi seca, agregar la carne, removiendo de vez en cuando para que se selle y se impregne con la pasta por todos lados.
    Verter agua, sin que llegue a cubrir la carne por completo. Añadir el palo de canela, la canela en polvo, 1 cucharada de cilantro picado y 2 cucharadas de miel. Salpimentar, tapar y dejar cocinar, a fuego lento, hasta que la carne esté tierna. El tiempo dependerá de como sea la carne de tierna pero, probablemente, no será inferior a 1 hora.
    Mientras prepararemos los nísperos caramelizados.
    Pelar los nísperos, partirlos por la mitad y retirar los huesos y las telenas que los cubren. Poner en un cazo y regar con el chorrito de limón para que no se oxiden. Poner a fuego medio y añadir el agua. Dejar cocer hasta que esté casi consumida y los nísperos estén blandos pero no deshechos. Regar con la miel y el agua de azahar y cocinar otros 5 minutos más, removiendo para que queden bien cubiertos y no se peguen.
    Cuando el cordero esté tierno, yo lo tuve 1 hora y 1/2, retirar con cuidado la carne colocándola en el centro del tajine. Acomodar los nísperos rodeando la carne. Volver a llevar la cazuela con la salsa al fuego, regar con el agua de azahar y la otra cucharada de miel y dejar reducir hasta que coja cuerpo y esté espesa y brillante. Regar con ella la carne de cordero y espolvorear con las semillas de sésamo y el resto del cilantro picado.
    Servir enseguida.
  

    No sé si se parecerá demasiado al que debe ser el tajine original argelino pero os aseguro que, desde luego, ha quedado rico rico. Por lo menos a mis fieras les ha encantado... claro, que siendo cordero, era fácil acertar con ellos, jejjeje.

    
    Es más, gusto tanto que me las vi y me las deseé para que me dejaran algo de carne y poder sacar las fotos, por eso no hay demasiada carne y sí bastantes nísperos que les hicieron menos gracia, jejjeje.

viernes, 18 de diciembre de 2020

Pryaniki, galletas navideñas rusas de café, miel y especias

     Hoy toca abrigarse bien porque nos vamos a las heladas tierras rusas para deleitarnos con unas galletas con muchísimos siglos de historia. Su origen se encuentra en el siglo IV a C., pero no fue hasta el siglo IX cuando se popularizaron en la cocina rusa, aunque entonces eran llamados medovyy khleb (pan de miel) ya que estaban elaboradas con miel, harina de centeno y jugo de bayas. Fue entre los siglos XII y XIII cuando llegaron las especias, cuando se establecieron las rutas comerciales con Oriente Medio y la India, y las galletas cambiaron de nombre pasándose a llamar pryanik, nombre derivado de pryanost' que es el término ruso para las especias. Cuando se trata de galletas el nombre pasa al plural, pryaniki, quedándose el singular para denominar al pan. Los pryaniki se horneaban utilizándose como decoración en el árbol de Navidad aunque también como regalo para los cumpleaños e incluso juegan un papel muy importante en las celebraciones de las bodas tradicionales (Fuente : 196 flavors

     Aunque las originales no llevan café, yo no me he podido resistir a probar la receta de Patty's Cake que si lo incluye, aunque yo no le he puesto tanto, y que ella ha sacado del blog Olga's Flavor Factory pero vamos al lío... empezamos.


    Ingredientes :

  • 15 g de café instantaneo
  • 60 g de agua hirviendo
  • 115 g de mantequilla
  • 50 g de azúcar
  • 255 g de miel
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1/8 de cucharadita de nuez moscada
  • 1/4 de cucharadita de jengibre molido
  • 1/8 de cucharadita de clavo molido
  • 40 g de huevo batido
  • 3/4 de cucharadita de levadura química
  • 3/4 de cucharadita de bicarbonato sódico
  • 1/2 cucharadita de vinagre
  • 375 g de harina

    Para el glaseado

  • 280 g de azúcar glass
  • 50 g de leche


    En un cazo disolver el café en el agua hirviendo. Añadir el azúcar, la mantequilla y la miel y llevar a fuego bajo removiendo hasta que la mentequilla esté derretida y el azúcar totalmente disuelto. Retirar del fuego y dejar templar.

    Poner la mezcla templada en un bol, agregar el huevo batido y las especias y remover. Echar la levadura y el bicarbonato disuelto en el vinagre e integrar. Ir añadiendo la harina, de tres veces, y, con ayuda de una espátula integrarla hasta que la masa esté homogénea. Tapar con plástico y dejar reposar, en la nevera, como mínimo 4 horas.

    Calentar el horno a 170ºC, con calor de arriba-abajo. Preparar un par de bandejas de horno cubriéndolas con papel.

    Sacar la masa de la nevera, ir haciendo bolitas con ella, del tamaño de una avellana, e ir depositándolas sobre las bandejas dejando sitio entre ellas. Hornear, a media altura, de 20-25 minutos. Sacar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla.

    Cuando estén totalmente frías preparemos el glaseado batiendo el azúcar glass con la leche hasta que esté uniforme. Ir bañando la parte curva de las galletas en él y dejar secar. Con el paso de las horas el glaseado se irá tiñendo de marrón así que, como Patty nos aconseja, glasear solo las que se vayan a consumir en el momento. Sin bañar durarán bastantes días guardadas en una lata hermética.


    Aunque lo habitual sea tomarlas con una taza de té o de café creo que, con la cantidad de café que llevan ya en su interior, yo mejor voy a hacerlo con un chupito de vodka. Za zdorovie!!!

martes, 8 de diciembre de 2020

Susamielli, galletas napolitanas de Navidad

      En esta ventanita del Galletario de Adviento llegamos a Italia, para dirigirmos directamente a Nápoles para descubrir unas galletas dulces, sabrosas y extremadamente aromáticas con una forma muy característica, en forma de S.

    Parece ser que su origen se remonta a 1700 donde se preparaban con sésamo, y de ahí proviene su nombre. La tradición manda que se sirvan y regalen en Navidad. 

    Existen 3 versiones de estas galletas que, en la antigüedad, correspondían cada una a un determinado grupo : el susamielli dello zampognaro, con cáscara de cítricos, destinado a los gaiteros que entraban a jugar en las casas y a los criados; el del buon cammino, rellenos de mermelada de cereza negra, destinados a sacerdotes y peregrinos: y el Susamelli dei nobili, preparados con harina refinada, reservado a los señores. Esta última es la que yo os traigo en esta ocasión.

    Ingredientes :

  • 125 g de harina de repostería
  • 50 g de almendra molida
  • 25 g de azúcar
  • 125 g de miel
  • 3 g de canela molida
  • 0,6 g de nuez moscada molida
  • 0,6 g de clavo molido
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato de amonio*
  • Unas cuantas almendras enteras para decorar

    *Se puede usar 1/2 cucharadita de levadura química si no tienes o no quieres utilizar el bicarbonato de amonio.


    Poner en un bol la harina, la almendra molida, el azúcar, las especias y el bicarbonato y mezclar bien. Formar con la mezcla un volcán y echar en el medio la miel. Ir integrando la mezcla a la miel y trabajar hasta conseguir una masa compacta. Hacer una bola, envolver con plástico y refrigerar durante unos 30 minutos.

    Calentar el horno a 170ºC, con calor de arriba-abajo.

    Ir cogiendo pedacitos de unos 25g y formar con cada uno palitos de unos 10 cm de largo. Dar a cada palito forma de S, poniendo una almendra entera en cada agujero como decoración, y colocar sobre varias bandejas de horno cubiertas con papel, dejando algo de espacio entre ellos ya que crecerán un poco, hasta acabar con toda la masa.

    Hornear, a media altura, durante unos 13-14 minutos sin dejar que se doren demasiado. Deberán estar algo tiernas al sacarlas del horno ya que al enfriar se endurecerán un poco.

    Sacar y pasar a una rejilla hasta que se terminen de enfriar. 


    Con esta cantidades salen unos 12-13 galletas pero están tan ricas que debería haber hecho por lo menos el doble ya que, además, se conservan muy bien, aproximadamente un mes, guardadas dentro de una lata metálica.

    Fuente : Adaptada de Tavolartegusto

sábado, 5 de diciembre de 2020

Mustachudos, galletas de avellana sefardíes {Reto Cooking the Chef}

    Y de nuevo volvemos a Europa para detenernos en la isla griega de Rodas ya que, estas galletas que hoy se esconden detrás de la ventanita del Galletario de Adviento, son una especialidad de la comunidad judía sefardí que allí se asentó.

    Expulsados de España durante la Inquisición, los judíos sefardíes se dispersaron por todo el Mediterráneo llevando con ellos sus más arraigadas tradiciones y su cultura gastronómica, una sabrosa y característica mezcla de deliciosos aromas y sabores. 

     Además, como hoy es día 5, estas deliciosas galletas van a ser mi aportación para el Cooking the Chef que este mes está dedicado a la Cocina Sefardí.

     Ingredientes :

  • 200 g de avellanas peladas
  • 100 g de azúcar
  • 1/2 cucharadita de canela molida
  • 1/4 de cucharadita de clavo molido 
  • 70 g de huevo batido
  • 2 cucharaditas de miel de azahar
  • La ralladura de 1 naranja
  • Azúcar glass para espolvorear


    Calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo.

    Triturar las avellanasjunto al azúcar, con cuidado de que no salga su aceite, y poner en un bol. Añadir el resto de los ingredientes, excepto el azúcar glass, y trabajar con ayuda de una espátula hasta que la mezcla esté compacta. 

    Ir poniendo cucharadas sobre un par de bandejas cubiertas con papel, dejando un par de centímetros entre cada porción. Hornear, a media altura, durante unos 15 minutos.

    Sacar dejar enfriar sobre la bndeja. Despegarlas con cuidado del papel. Espolvorear abundantemente con azúcar glass justo antes de servir.


    Fuente : Libro La Cocina Sefardí del Rabino Robert Sternberg

viernes, 9 de octubre de 2020

Melòpita, tarta griega de queso y miel {Reto CocinArte}

     Hoy es Sant Dionís, Día de la Comunidad Valenciana, por lo que tenemos por delante 4 días de fiesta. Comienzo el macropuente con la falsa expectativa de encontrarme viajando a lugares paradisíacos, dado que no me parece demasiado recomendable realizarlo de otro modo.  En esta ocasión, el viaje me lleva hasta Sifos, una de las menos conocidas de las Islas Cícladas griegas. Además de poder estar rodeada de paz y tranquilidad, disfrutaré deleitándome con uno de sus más tradicionales postres : una sencilla, pero no por ello menos deliciosa, tarta de queso y miel.


    Es fácil imaginarse en ese paraíso, sentada en una solitaria playa rodeada de las aguas cristalinas del Mar Egeo, viendo un espectacular atardecer y disfrutando de un pedazo de esta suculenta delicia...


    Y, precisamente eso, por sus colores y la paz que transmite, es lo que me ha inspirado el cuadro propuesto para el CocinArte de este mes. Ese viaje nostálgico e idealizado del esplendor de épocas lejanas que quiere reflejar Sir Lawrence Alma Tadema en su cuadro Expectations es el que me ha llevado a viajar hasta Grecia, él a la más clásica y yo a una más tradicional tierra de pastores.

 

     Ingredientes :

  • 400 g de requesón*
  • 90 g de miel + para servir
  • 2 huevos L
  • 1 cucharadita de maizena
  • 1 cucharadita de agua de azahar**
  • 1 pizca de sal
  • Canela en polvo
    *En la receta tradicional se usa mizithra, un queso fresco sin pasteurizar hecho con suero de leche de oveja y cabra, casi mposible de encontrar por aquí. Si lo encuentras, enhorabuena, no dudes en utilizarlo. Pero si, como yo, no lo has encontrado, sustituyelo por requesón o ricotta.

    **En realidad lleva vainilla o ralladura de limón pero,  y no me lo puedo creer todavía, no teníiiia ni una cosa ni la otra en casa, me di cuenta cuando estaba a mitad de preparación, así que tuve que improvisar.

 

    Calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo.

    Engrasar bien un molde desmontable, de 15cm de diámetro, con spray o mantequilla derretida.

    Poner todos los ingredientes en un bol amplio y batir hasta obtener una masa suave y lisa. Verter en el molde preparado anteriormente y meter a horno medio sobre una rejilla cubierta con papel. De esta manera si se sale algo no escurrirá y evitará que se manche la base del horno. Dejar cocer de 40 a 45 minutos hasta que se dore y el centro aún esté bambolente.

    Sacar y dejar enfriar sobre una rejilla durante 5 minutos antes de desmoldar. Pasado este tiempo abrir el molde y pasar al plato de servir para que se termine de enfriar.

    Servir a temperatura ambiente, espolvoreada con canela y regada con un hilo de miel.

 
   Poco más hay que decir después de ver el corte de esta delicia ¿no os parece?


     Pues venga, acomodaros a la mesa que voy repartiendo...

    Fuente : Adaptada de Cook me greek

viernes, 22 de mayo de 2020

Pavo agridulce con sésamo y miel al estilo chino

    Parece que la primavera ha llegado, esta vez sí, para quedarse. Así que ya empiezan a apetecer platos más ligeros pero no por ello menos deliciosos. Y si, además, se pueden comer templaditos, como este pavo que hoy os traigo, mejor que mejor.


    Hace tiempo que había visto platos parecidos por las redes y ya sabéis lo que me gusta probar cosas distintas, de esas que te hacen viajar gastronómicamente a otras partes del mundo.
    Cuando vi la receta en Virutas de limón ya no me pude contener más y me lancé a preparar el plato... y vaya acierto porque está que te mueres de rico. Aunque su receta es con pollo yo lo he preparado con pavo, que al fin y al cabo son parientes cercanos ¿o no? Y he duplicado las cantidades para poder comer los 4 de la casa.


    Ingredientes :
  • 1/2 kg de solomillo de pechuga de pavo
  • 2 huevos L
  • 2 cucharadas de salsa de soja
  • 100 g de maizena
    Para la salsa
  • 120 ml de agua
  • 120 ml de miel
  • 2 cucharadas de salsa de tomate
  • 2 cucharaditas de jengibre en polvo
  • 2 cucharaditas de canela molida
  • 1 cucharadita de clavo molido
  • 1 cucharada de salsa de soja
  • Zumo de 1 limón
  • 1 puñado de semillas de sésamo tostado
  • Cebolleta fresca cortada en rebanadas finas
  • Aceite para freir

    Echar los huevos y la salsa de soja en un bol y batir hasta que la mezcla esté homogénea. Cortar el pavo en cubos de igual tamaño y añadirlos al bol. Remover para que el pavo quede totalmente impregnado. Tapar y dejar reposar en la nevera, removiendo de vez en cuando.
    Poner los ingredientes de la salsa en un cazo y dejar cocer, a fuego medio y removiendo de vez en cuando, durante unos 10 minutos hasta que haya espesado adquiriendo la consistencia de sirope. Retirar del fuego y dejar que baje la temperatura hasta que esté templado.
    Cuando la salsa esté a mitad de cocción, añadir la maizena al bol del pavo. Remover hasta que esté integrada por completo, no quedando ningún grumo.
    Poner, a fuego medio, una sartén con abundante aceite. Cuando esté caliente ir echando trozos de pavo escurridos, con cuidado de que no se toquen unos con otros para evitar que se peguen entre si. Lo mejor es freirlos de pocos en pocos. Ir dando la vuelta a los trozos para que se doren por todos lados. Sacar y dejar sobre un colador para que escurran y después pasarlos a un plato cubierto con papel de cocina para terminar de retirar el posible exceso de grasa. Repetir hasta que todos los trozos de pavo estén fritos.
    Echar el pavo frito y escurrido en un bol y rociar con la salsa templada. Remover con cuidado hasta que la carne quede bien cubierta. Añadir el sésamo y volver a remover para que se reparta bien por todo el pavo.
    Espolvorear con la cebolleta picada y servir enseguida.


    Si, además, lo acompañas con arroz blanco o fideos salteados ya será como estar comiendo en un restaurante chino pero sin salir de casa.

viernes, 13 de diciembre de 2019

Alfajores de Medina Sidonia. Calendario de Adviento Día 13

    No me he podido resistir a preparar otro dulce tipiquísimo de Navidad para incluirlo en el Calendario de Adviento.
    Los alfajores de Medina Sidonia son un dulce con muchos siglos de historia, herencia de Al Ándalus, cuya receta se ha ido transmitiendo de generación en generación. En su origen era llamadoalajú”, que procede del término árabe 'al-hasú' (relleno), y son los únicos alfajores que gozan de Indicación Geográfica Protegida.


    Una de las cosas que más me gustan es que, esta pasta de frutos secos molidos con miel, pan rallado y especias, no se hornea... bueno, eso será si no tuestas los frutos secos y las especias en él, jejjeje. Yo los he tostado, con muchísimo cuidado de que no se quemaran, a fuego lento en una sartén. Además que no son excesivamente dulces pero sí muy especiados.
    Pero vamos con la receta.


    Ingredientes :
  • 200 g de picos de harina candeal 
  • 100 g de avellanas crudas
  • 150 g de almendras marconas crudas
  • 5 g de canela molida
  • 10 g de matalahúva (anís verde)
  • 0,5 g de clavo de olor
  • 0,5 g de semillas de cilantro
  • 40 g de sésamos
  • 225 g de miel
  • 60 g de azúcar
  • 60 g de agua
    Para el baño de almíbar
  • 100 g de agua
  • 100 g de azúcar
  • Azúcar glass
    Tostar por un lado los frutos secos y por otro las especias. Ya os digo que yo los tosté en una sartén al fuego, pero podéis tostarlos en el horno poniéndolos en dos bandejas distintas a 180ºC vigilando para que no se quemen. Dejar enfriar bien para que al triturarlos no salga el aceite y se haga una pasta.
    Triturar los picos hasta que quede con la textura de una harina. Reservar.
    Poner en un cazo el agua y el azúcar. Llevar a ebullición y dejar cocer un minuto. Retirar y reservar. 
    Triturar el matalahúva, el clavo y el cilantro con un molinillo de café. Reservar.
    Triturar los frutos secos, dejando algún trocito más grueso, y mezclar con el pan rallado, las especias trituradas, el sésamo y la canela. En un cazo calentar la miel hasta que comience a hervir y retirar del fuego. Añadir el almíbar y la mezcla preparada anteriormente y remover bien, con ayuda de una espátula, hasta tener una masa espesa, y algo pegajosa, que no se desmigue al apretarla con la mano. Si estuviera demasiado seca agregar un poco de agua caliente, poco a poco, y remover hasta que se integre.
    Cuando esté templado dividir en pedacitos de unos 45g. Mantenerlos tapados para que no se sequen. Formar cilindros con cada pedacito apretando con la mano, para que no se desmiguen, y luego hacerlos rodar sobre la superficie de trabajo para alisarlos. Ir depositándolos sobre una bandeja forrada con papel.
    Preparar el almíbar para el baño y dejar templar. Bañar cada alfajor, escurrir y rebozar en el azúcar glass.


    Dejar secar sobre una rejilla antes de envolverlos en papel.
    La costra que se forma es lo que hará que se conserven durante bastante tiempo en perfecto estado, por lo menos un mes, siempre que se tengan metidos en una caja metálica en un lugar fresco y seco.



    Fuente : El invitado de invierno

lunes, 25 de noviembre de 2019

Galletas de miel sin huevo. Cerillas para la cerillera {Una galleta, un cuento}

    De aquí a, justamente, un mes será Navidad y, aunque hace tiempo que los dulces navideños copan las estanterías de las tiendas, es ahora cuando comienza la verdadera cuenta atrás de las fiestas.
    Cientos de luces navideñas comienzan a iluminar nuestras cuidades y es entonces cuando me viene cada año, de una manera recurrente, la imagen  de uno de los cuentos que llenaron la Navidad de mi niñez. Podíais pensar que mi preferido era el tradicional Cuento de Navidad de Dickens pero, en mi caso, eso no se ajusta a la verdad, ya que él que siempre ha sido mi preferido, y lo sigue siendo, es la pequeña cerillera de Andersen.


    Este mes me ha tocado a mí elegir en el proyecto "Una galleta, un cuento" y no me he podido resistir a que sea, precisamente éste, sobre él que trabajemos en esta ocasión... que ya le tenía muchas ganas.


    Por supuesto, no hay nada más representativo de este triste cuento que una caja con cerillas así que eso es precisamente lo que he preparado : unas deliciosas galletas de miel con forma de cerillas.


    Ingredientes :
  • 75 g de azúcar
  • 75 g de miel
  • 50 ml de agua
  • 100 ml de aceite de girasol
  • 5 g de levadura química (tipo Royal)
  • 1/2 cucharadita de vainilla
  • 300 g de harina
  • 80 g de chocolate de cobertura de70%

    Templar el agua y disolver en ella el azúcar y la miel. Añadir la vainilla y la levadura y remover hasta que la mezcla esté homogénea. Agregar el aceite e integrar. Incorporar la harina poco a poco hasta que la masa no se pegue a las manos pero sin quedar demasiado dura. Es posible que no necesitéis toda la harina o que tengáis que añadir un poco más, la cantidad que os pongo es orientativa y será la masa la que os vaya pidiendo la que necesite.
    Hacer una bola con la masa y envolver en plástico. Refrigerar un mínimo de 4 horas para que coja cuerpo.
    Una vez refrigerada, estirar con un rodillo, entre dos hojas de papel de horno, dejándola con un grosor de 1cm. Cortar en tiras de 1cm o centímetro y medio de ancho por 10cm de largo aproximado.
    Colocar en una bandeja, forrada con papel, dejando separación entre ellas para que no se peguen. Redondear uno de los extremos dándole la forma de la cabez de la cerilla, en la siguiente foto podéis apreciar mejos la forma, y volver a refrigerar.


    Precalentar el horno a 170ºC, con calor de arriba-abajo.
    Hornear durante unos 12 minutos o hasta que estén ligeramente doradas. Sacar del horno y dejar reposar unos minutos en la misma bandeja antes de pasarlas a una rejilla para que se terminen de enfriar.
    Con esta cantidad de masa os saldrán unas 35 cerillas de las dimensiones que os he puesto.
    Sólo faltará bañar las cabezas en el chocolate y dejar secar. Para eso derretir en el microondas, en golpes de 30 segundos y removiendo tras cada periodo, 2/3 del chocolate en un vaso extrecho, donde quepan las cabezas de las cerillas, hasta que esté totalmente fundido, teniendo cuidado de que no se queme. Añadir el resto del chocolate y remover hasta que la mezcla esté uniforme.
    Meter la cabeza de cada galleta en el vaso hasta que esté cubierta de chocolate. Dejar escurrir y dar unos pequeños golpecitos para retirar el exceso, deberá quedar una capa fina pero uniforme.
    Ir depositando las galletas bañadas sobre una bandeja cubierta con papel de horno y dejar hasta que se seque el chocolate.


    Fuente : Bilyrecetas

lunes, 5 de marzo de 2018

Crema de chocolate y avellanas de Claus Meyer {Reto Cooking the Chef}

    Hace unos meses en instagram propusieron en un reto preparar crema de chocolate casera y yo, para no variar, no llegué a tiempo de unirme a él, pero el gusanillo se me quedó dentro. Así que, cuando buscando recetas de Claus Meyer para el Cooking the Chef de este mes, encontré esta maravilla en su página de facebook, que os aseguro que está para flipar, no dudé ni un momento en prepararla y, de esta manera, matar dos pájaros de un tiro.


   Parece mentira lo fácil y rápido que es preparar una crema de chocolate y avellanas casera, sabiendo a pies juntillas los ingredientes que lleva, sin más grasa que la que le proporcionan las avellanas. Te olvidarás de mirar la composición de las compradas y encontrarte con el aceite de palma y otros ingredientes raros que no te aportan nada. Esta claro que como lo casero no hay NADA.


    Ingredientes :
  • 125 g de chocolate postres 70%
  • 125 g de chocolate postres ligero (52%)
  • 125 de avellanas sin cáscara
  • 100 g de miel
  • 175 g de agua hirviendo
    Precalentar el horno a 160ºC con calor de arriba-abajo.
    Extender las avellanas en una bandeja, meter al horno a media altura y dejar tostar durante unos 15 minutos removiéndolas de vez en cuando para que se doren uniformemente.
    Sacar del horno, extenderlas sobre un paño, tapar con otro paño y frotar, haciéndolas rodar, para que la piel se desprenda. No importa que quede algo, eso le dará más sabor. Dejar enfriar.
    Poner en un procesador de alimentos los dos chocolates troceados y triturar lo máximo posible. Yo lo puse en la Thermomix y le di varios pulsos de turbo.
    Añadir al vaso las avellanas y la miel y triturar a vel.9 hasta que se empiece a formar una pasta fina. Bajar lo que se haya pegado en las paredes hacia las cuchillas y poner a vel.3. Verter el agua hirviendo poco a poco hasta obtener una crema suave.
    Guardar en botes de cristal con cierre hermético y dejar enfriar.


    Se puede conservar en la nevera hasta unos 40 días. Aunque para consumirla deberéis sacarla un buen rato antes de la nevera para que se pueda extender mejor.


    Y tú ¿eres de Nutella o de Nocilla? aunque si pruebas esta maravilla no dudarás ya que te atrapará en sus redes su espectacular sabor, #estosieslacremdelacrem.