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lunes, 13 de julio de 2026

Salmorejo de cerezas

     Seguimos con los calores a tope, un calor achicharrador diría yo, es por esto que lo que más vamos a necesitar es tomar algo que nos refresque a la hora de comer. Yo me pasaría el verano a base de salmorejos, sopas frías y gazpachos de todo tipo y es que, llegar a casa después de un duro y caluroso día, abrir el frigo y deleitarte con una buena ración de alguno de ellos es la máxima expresión de felicidad... o casi. 

    Entre las sopas frías mi preferida es, sin duda alguna, el salmorejo; así que no es raro el que me apetezca experimentar con nuevas variedades que le den un punto distinto de sabor. En este caso he elegido unas cerezas, ya que ahora están en su punto álgido de dulzor, y ha quedado rico rico. 

    Me imagino que a los puristas les hace muy poca gracia que a todas estas variedades las denominemos como gazpachos o salmorejos porque realmente, y en eso no les quito parte de razón, son sopas o cremas frías, aunque la base sea la de los preparados tradicionales. Pero, como yo soy una rebelde, a esto le voy a llamar salmorejo. 

    Ingredientes :

  • 300 g de cerezas
  • 400 g de tomates bien maduros
  • 1 diente de ajo 
  • 45 g de miga de pan asentado, del día anterior
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 cucharada de vinagre de vino blanco*
  • 60 g de aceite de oliva virgen extra
    Para adornar :

  • Cuadraditos de queso feta
  • Perlas de aceite de oliva 
  • Micromezclum
    *En esta ocasión, el vinagre que he utilizado ha sido un balsámico de cereza que me encanta y, además, creo que le da un puntito extra de sabor.

    Lavar y secar los tomates. Lavar las cerezas, partir por la mitad, deshuesar y reservar en un cuenco.  Pelar, partir el ajo por la mitad y retirar el germen. Cortar en cuadraditos el pan, sin nada de corteza, poner en un bol y humedecer ligeramente con las manos mojadas en agua. Añadir al bol los tomates troceados, el ajo, el vinagre y la sal, cubrir con plástico de cocina y dejar macerar en la nevera por lo menos 15 minutos.

    Echar en el vaso de la batidora junto a las cerezas, reservando unas cuantas para decorar, y triturar hasta que esté bien fino. Cuando la mezcla esté homogénea, sin dejar de batir, y vertiendo el aceite en hilo hasta que emulsione. Rectificar de sal si fuera necesario. Si quedara demasiado espeso podéis aclararlo con un poco de agua. Refrigerar un par de horas, por lo menos, antes de servir.

    Cuando esté bieeen frío, repartir entre los cuencos donde lo vayáis a servir. Adornar con el feta, las cerezas reservadas, las perlas de aceite y unas ramitas de micromezclum. 

    Servir enseguida para que no coja calor y preparaos para disfrutar de lo lindo.

    El resultado ha sido un verdadero espectáculo que, sin lugar a dudas, no tardaré en volver a repetir. Vamos, todo un 20 sobre 10... hay lo dejo.

martes, 30 de junio de 2026

Secreto ibérico en salsa de cerezas y Oporto

    Metidos de lleno en el calor del verano lo menos que apetece es pasar demasiado tiempo en la cocina y, desde luego, el pensar en encender el horno se convierte en una verdadera locura; así que, sin renunciar a comer bien, hay que pensar en preparar cosas sencillas pero que resulten bien sabrosas. Es hora de aprovechar la temporada de esas frutas de hueso que el verano nos ofrece y que, fácilmente, podemos encontrar en cualquier frutería o mercado.

    Ingredientes :

  • 600 g de secreto ibérico
  • 300 g de cerezas
  • 1/2 cebolla roja 
  • 25 g de mantequilla
  • 1 cucharadita de miel
  • 1 cucharada de vinagre de Módena
  • 150 ml de vino de Oporto
  • Unas ramitas de tomillo fresco
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo
  • Aceite de oliva 

    Pelar y cortar en juliana fina la cebolla. Reservar. Lavar, escurrir y secar las cerezas. Partirlas por la mitad y deshuesarlas, recogiendo el jugo que salga. Reservar.

    Salpimentar el secreto por ambos lados. En una sartén con un chorrito de aceite de oliva sellar la carne, a fuego medio-alto, por ambos lados. Sacar y reservar en caliente.

    En la misma sartén, pochar la cebolla a fuego medio, removiendo para desglasar. Añadir la mantequilla y las cerezas deshuesadas con su jugo. Remover y, cuando la mantequilla esté derretida, verter el vinagre, la miel y el Oporto. Bajar el fuego al mínimo y dejar cocer de 15 a 20 minutos, hasta que reduzca ligeramente. Rectificar de sal.

    Cortar el secreto a contravena, introducir en la salsa y dejar cocinar, a fuego medio, durante un par de minutos.

    Emplatar poniendo cebolla y cerezas en el fondo y el secreto por encima. Espolvorear con hojas de tomillo fresco y servir enseguida.


domingo, 28 de mayo de 2023

Vasitos de Selva Negra

    Qué ganas tenía de que comenzara la temporada de cerezas! El disfrutar picoteando esta delicada fruta ha llegado a ser es uno de mis vicios confesables. Si además las cerezas van acompañadas de chocolate, en cualquiera de sus variaciones, ya es para morirse de placer.  

    Y, para que el morirse de placer se convierta tan sólo en una ligera desconexión, he decidido presentar el postre en formato individual.

    Ingredientes :

    Para el bizcocho de chocolate
  • 85 g de harina 
  • 25 g de cacao en polvo sin azúcar ( tipo Valor)
  • 140 g de azúcar
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato
  • 1/4 de cucharadita de levadura química
  • 1 pizca de sal
  • 1 huevo L
  • 60 ml de aceite de girasol
  • 90 ml de leche
  • 90ml de agua hirviendo
    Para la gelatina de cereza
  • 200 g de cerezas deshuesadas
  • 75 g de azúcar
  • 1/2 cucharadita de zumo de limón
  • 2 hojas de gelatina
    Para el almíbar de kirsch
  • 40 g de agua
  • 40 g de azúcar
  • 15 ml de kirsch o licor de cereza
    Para el chantilly de mascarpone
  • 125 g de queso mascarpone
  • 200 g de nata de montar (mínimo 35% mg)
  • 30 g de azúcar glass
  • 1/2 cucharadita de vainilla en pasta
    Además
  • 1 puñado de cerezas 
  • Nibs de cacao para decorar

    En esta ocasión da igual por cual de las distintas preparaciones comencemos ya que todas necesitarán un tiempo de enfriado. En mi caso, preparé todas, menos el chantilly, el mismo día. Al día siguiente preparé el chantilly, trituré la gelatina y monté los vasitos a primera hora de la mañana, dejándolos reposar en la nevera hasta la hora de la comida.

    Para preparar el bizcocho, calentar el horno a 180ºC. Engrasar una bandeja de horno y cubrir la base con papel. Tamizar la harina junto al cacao, la levadura, el bicarbonato y la sal. Añadir el azúcar y mezclar bien. En otro bol, batir los huevos. Agregar el aceite, la leche y el agua hirviendo. Cuando esté integrado, volcar sobre la mezcla de harina y cacao y mezclar, con una espátula, justo hasta que esté uniforme. Verter en la bandeja y hornear, a media altura, hasta que el bizcocho esté cocido, El tiempo dependerá del tamaño de la bandeja así que deberéis ir vigilándolo a partir de unos 15 minutos. Pinchar con una agua para comprobar que esté bien hecho, sacar del horno, retirar la bandeja y dejar enfriar por completo, sobre el papel, encima de una rejilla. Si decidís prepararlo el día anterior de montar los vasitos envolverlo en film, una vez frío, y refrigerar.

    Lo siguiente será preparar el almíbar. Para ello poner en un cazo pequeño el agua y el azúcar. Cuando empiece a hervir dejar un par de minutos, retirar del fuego y dejar atemperar. Añadir entonces el kirsch y reservar metido en un biberón de cocina.

    Para preparar la gelatina de cereza pondremos las hojas de gelatina, a remojo, en un cuenco con agua fría. Poner las cerezas deshuesadas en un cazo junto con el azúcar y el zumo de limón. Llevar a fuego medio y cocer hasta que, al apretarlas con una cuchara éstas se deshagan. Apartar del fuego, escurrir las hojas de gelatina, apretándolas con la mano, y echarlas dentro del cazo. Mezclar hasta que estén totalmente integradas, verter en una fuente y dejar enfriar en la nevera. Cuando la gelatina esté bien cuajada cortar en trozos, triturar hasta que esté sedosa y meter en una manga. Lo mismo que como el bizcocho, si decidís prepararlo el día anterior, filmar la bandeja de la gelatina fría y refrigerar.

    Para el chantilly tanto el queso como la nata deberán estar muy fríos. Batir el mascarpone, el azúcar, la vainilla y un tercio de la nata hasta que esté todo integrado. Añadir el resto de la nata y montar hasta que esté bien firme. Meter en una manga provista de una boquilla rizada y conservar en la nevera.

    Si habéis preparado la gelatina el día anterior éste será el momento de cortarla en trozos , triturar hasta que esté sedosa y meter en una manga.

    Para montar los vasitos cortaremos círculos de bizcocho del mismo tamaño de los vasitos. Introducir cada uno en un vasito, calar bien con el almíbar, poner encima una capa de gelatina y terminar de rellenar con chantilly. Espolvorear con unos pocos nibs de cacao y terminar de adornar con una cereza entera. Repetir el proceso con el resto de los vasitos y refrigerar hasta el momento de llevar a la mesa.

    Tengo que reconocer que hacer este postre lleva su tiempo con tantas preparaciones distintas, pero ninguna es complicada y os aseguro que el resultado final merece la pena porque está absolutamente delicioso. Un verdadero pequeño placer.

    Fuente de inspiración y de algunas preparaciones : Bavette

domingo, 29 de enero de 2023

Cookies de cerezas deshidratadas y trocitos de chocolate

    Después de las fiestas navideñas me ha costado volver a ponerme a hornear algo dulce y no es que me haya pasado mucho con ellos aunque, la verdad, reconozco que he comido más dulce que otros años. En esta primera entrada dulce voy a empezar por traeros unas galletitas, que parece que, como son pequeñas, no nos van a llenar tanto. Además, qué demonios! que como con toda desintoxicación hay que ir poco a poco, jejjejje. También es cierto que, de las dos docenas que han salido, tan sólo me habré comido un par de ellas... es lo que tiene llevárselas al trabajo. 

    Creo que en alguna ocasión os he contado que algunos de mis compañeros me puntúan todo lo que llevo... pero con una puntuación inversa, ya que dicen que si ésta es baja volveré a repetirlo hasta que me salga perfecto, jejjeejje. En esta ocasión la puntuación ha sido de 0,5 así que ya podréis imaginaros que no hayan durado ni un suspiro.

    Ingredientes :

  • 100 g de mantequilla en pomada
  • 125 g de azúcar
  • 1 huevo L
  • 60 g de cerezas deshidratadas
  • 70 g de trocitos de chocolate
  • 210 - 220 de harina
  • 1/2 cucharadita de levadura
  • 1 pizca de sal
  • 2 cucharaditas de kirsch o licor de cereza

    Tamizar la harina junto a la levadura y la sal y reservar.

    Poner la mantequilla y el azúcar en un bol y batir hasta que la masa esté cremosa. Añadir el huevo y el licor y seguir batiendo hasta integrar. Agregar la mezcla de harina y trabajar, con ayuda de una espátula, hasta que la masa esté uniforme. Echar las cerezas, cortadas en trozos si son muy grandes, y el chocolate y trabajar hasta que queden repartidos uniformemente. La masa resultante debera estar blandita pero sin pegarse en exceso a los dedos. 

    Volcar sobre un plástico de cocina y envolver formando un rulo del mismo grosor en toda su longitud. Meter en la nevera por lo menos un par de horas. Yo preparé la masa a última hora de la tarde y la tuve toda la noche en la parte menos fría de la nevera.

    Calentar el horno a 200ºC, con calor de arriba-abajo. Forrar un par de bandejas con papel de horno y reservar.

    Desenvolver la masa y cortarla en 24 rebanadas iguales. Bolear entre las palmas de las manos cada rebanada e ir colocándolas, con bastante separación entre ellas, en las bandejas preparadas. 

    Bajar la temperatura del horno a 180ºC y hornear cada bandeja, a media altura, durante unos 12 minutos o hasta que estén ligeramente doradas. Sacar del horno y dejar reposar en las bandejas unos minutos antes de trasladarlas a una rejilla donde se terminarán de enfriar.

    Para conservarlas en perfecto estado durante unos cuantos días deberéis meterlas en una caja hermética de lata. Aunque con lo riquísimas que están no creo que os duren demasiado.

martes, 2 de agosto de 2022

Ajoblanco de cerezas. Receta con Thermomix

    Comienza agosto y el calor sigue apretando. Sí, ya sé que en verano es lo que toca pero tanto tanto y tantos días seguidos no hay quien lo resista. Lo mejor para refrescarse es tomar comidas fresquitas y, es por eso que, hoy os traigo esta maravilla. 

    No podía dejar pasar mucho tiempo en preparar esta delicia ya que a la temporada de cerezas no le queda demasiado para llegar a su fin y no quería que me pillara el toro. Y casi no puedo hacerla porque cada vez que compraba cerezas todos en casa empezaban a picotear y desaparecían como por ensalmo. Esta vez las tuve que esconder y aún así, si me descuido, me vuelven a dejar sin ellas. Así que, por eso. tuve para preparar menos cantidad y lo puse en vasitos como aperitivo. Yo os pongo las cantidades que utilicé pero podéis doblarlas si lo queréis utilizar como primer plato.

    Aunque la receta está preparada en Thermomix no hay ningún problema en poder triturarla con una batidora, eso sí, un poquito potente para que quede fina. 

    Ingredientes :

  • 50 g de miga de pan del día anterior
  • 200 g de agua
  • 50 g de almendras crudas peladas
  • 150 g de cerezas deshuesadas + algunas para decorar
  • 1 diente de ajo pequeñito
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 35 g de aceite de oliva virgen extra + para decorar
  • 50 g de cubitos de hielo
  • 15 g de vinagre de frambuesa*
  • 1/4 de cucharadita de cebollino fresco picado para decorar
    *En la receta original el vinagre que ponen es de Jerez pero yo le puse de frambuesa que me parece que le iba genial

    Lo primero pondremos a remojo las almendras la noche anterior, eso hará que se ablanden favoreciendo su trituración.

    Poner en un bol el pan y la mitad del agua. Reservar.

    Poner en el vaso de la Thermomix las almendras, las cerezas, el ajo y la sal. Triturar 15 seg. vel.6. Añadir la miga remojada y el aceite y triturar otros 15 seg, vel.6. Incorporar el resto del agua el hielo y el vinagre y programar 2 min. vel.10. 

    Echar en un recipiente hermético y refrigerar hasta el momento de servir ya que deberá estar muy frío. 


    Repartir entre los vasitos, regar con un hilo de aceite, adornar con alguna media cereza y espolvorear con un poco de cebollino picado. Servir enseguida y preparaos para disfrutar de lo lindo.

    Fuente : Cookidoo

sábado, 1 de agosto de 2020

Gazpacho de cerezas de Dani García

    Comenzamos agosto con el calor apretando a base de bien así que no hay nada que siente mejor a la hora de comer que algo bien frío. Yo me pasaría el verano a base de salmorejos, sopas frías y gazpachos de todo tipo por lo que no es raro el que me apetezca experimentar con nuevas variedades de cada uno de ellos.
    Me imagino que a los puristas les haga poca gracia que a todas estas variedades las denominemos como gazpacho, pero es lo que tiene al final al convertirse en algo tan popular. Pasa lo mismo con la paella y cualquier otro plato que se haya extendido a lo largo y ancho de la península... es lo que tiene la fama.


    Yo, como podéis comprobar de purista tengo bien poco así que aquí os traigo una receta de gazpacho con estrella... más bien de tres estrellas, ya que es la receta que el mismísimo Dani García servía en su restaurante antes de declinar seguir cargando con ellas.


    Ingredientes :
  • 400 g de tomate cherry maduros
  • 600 g de tomate de rama bien maduros
  • 300 g de cerezas*
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1 pimiento verde italiano
  • 1 cebolla pequeña
  • 1 diente de ajo, sin gérmen
  • 50 ml de vinagre de Jeréz
  • 200 ml de aceite de oliva virgen extra
  • Sal
    Para acompañar
  • Taquitos de queso fresco
  • Sardina ahumada cortada en trozos
  • Pistachos picados


    * En la receta original Dani García utiliza pulpa de cerezas negras pero como yo no la he encontrado le he puesto las cerezas más oscuras que he encontrado y, como este tipo no es tan dulce, le he añadido la cucharadita de azúcar para compensarlo.


    Lavar toda la verdura y dejarla escurrir. Cortar los cherry por la mitad y el resto de tomates en trozos y ponerlos en un bol. Añadir también al bol el pimiento cortado en trozos, la cebolla en juliana y el ajo en trozos. Salar y regar con el vinagre y 50 ml del aceite. Remover bien, tapar con plástico y dejar macerar, en la nevera, durante por lo menos 2 horas.
    Pasado ese tiempo los tomates habrán soltado su agua. Volcar en el vaso de la Thermomix y triturar a máxima potencia durante unos 7 minutos. Mientras ir retirando el hueso de las cerezas.
    Agregar el resto del aceite, remover y rectificar de sal si fuese necesario. Colar para que quede muy fino y volver a refrigerar.
    Echar las cerezas deshuesadas y cortadas por la mitad, reservando alguna para la decoración final del plato, junto con el azúcar en el vaso de la Thermomix, no es necesario que lo lavéis, y triturar a máxima potencia durante unos 2 minutos.
    Verter el gazpacho en el vaso junto a la pulpa triturada de las cerezas y poner a máxima potencia de nuevo durante 1 minuto hasta que el conjunto haya emulsionado.
    Colar de nuevo para que quede bien fino y dejar refrigerar.


    Servir bien frío acompañado de trocitos de queso fresco, unos trozos de sardina ahumada y unas cerezas deshuesadas cortadas por la mitad. Espolvorear con las pistachos picados y, por último, regar con un hilo del aceite de la sardina ahumada.


    Solamente os queda llevarlo a la mesa y segurísimo que vais a disfrutar. Probarlo y veréis como acabáis dándome la razón.

viernes, 12 de julio de 2019

Brownie cheesecake con cerezas

    Encender el horno en estos días es casi un acto de heroicidad pero no podía dejar de traeros esta maravilla. Y es que cualquier preparación donde aparezcan las cerezas es sinónimo de delicatessen y si, además, el chocolate es también protagonista esto lo eleva a ser algo casi celestial.
    La prueba inicial la catamos el mes pasado pero, como no salieron bien las fotos, no me ha quedado otra que repetirla para poder publicarla. Aunque ya os digo que, con esta receta, queda clausurada la temporada de hornear hasta que pasen los calores... o vuelva a tener mono de horno, of course 😂😂


    Ya sé que tengo unos cuantos brownies en el blog pero éste es, entre todos ellos, el que más me ha gustado con diferencia. Claro que yo soy una #cherrylover así que no era de extrañar el que esto ocurriera.


    Ingredientes :
    Para la mermelada de cerezas
  • 200 g de cerezas deshuesadas
  • 75 g de azúcar
  • 1 cucharada de zumo de limón
    Para el brownie
  • 170 g de chocolate negro de fundir
  • 100 g de mantequilla
  • 110 g de azúcar moreno
  • 2 huevos L
  • 70 g de harina
  • 15 g de cacao en polvo sin azúcar (usé Valor)
  • 1 pizca de sal
    Para la cheesecake
  • 200 g de queso crema (usé Philadelphia)
  • 60 g de azúcar glass
  • 1 cucharadita de vainilla en pasta
  • 1 huevo L
  • 90 g de nata líquida de montar

    Primero prepararemos la mermelada que es lo que tardará más. Poner en un cazo todos los ingredientes a fuego lento y, cuando comience a hervir, dejar cocer durante unos 25 minutos. Retirar y reservar.
    Forrar un molde rectangular con papel de horno.
    Tamizar la harina con el cacao y la pizca de sal. Reservar,
    Precalentar el horno a 180º C, con calor de arriba-abajo.
    Fundir el chocolate junto a la mantequilla en el microondas a pequeños golpes removiendo entre cada uno de ellos. Cuando estén totalmente fundidos, añadir el azúcar y remover hasta integrar.
    Agregar los huevos de uno en uno, batiendo con las varillas manuales. Echar la mezcla de harina y cacao e integrar, con ayuda de una lengua, pero sin trabajar demasiado, hasta que esté totalmente uniforme. Volcar la masa en el molde.
    Batir los ingredientes de la cheesecake hasta que tenga una textura fina y homogénea. Extender por encima de la masa de brownie y echar sobre ella a pegotitos la mermelada.
     Con la ayuda de la punta de un cuchillo, ir haciendo remolinos a través de la mermelada para que se hunda un poco en la mezcla de queso.
    Meter al horno durante unos 40 minutos hasta que esté cuajado. Dejar enfriar en el horno, por lo menos un par de horas, de esta manera no se rajará la superficie.


    Terminar de enfriar sobre una rejilla y desmoldar cuando lo esté totalmente.
    Para decorar poner un papel tapando una parte y espolvorear con un poco de azúcar glass en la parte descubierta.


    Con esta pinta ¿podríais no coger por lo menos un trozo? Yo, desde luego, no.


lunes, 24 de junio de 2019

Coca de San Juan de cerezas y albaricoques

    Ya sé que voy con retraso, que fue la pasada noche la de San Juan, donde la tradición manda ir a la playa, comer un trozo de coca al calor de las hogueras y meter los pies en el mar. En este rito pagano del hemisferio norte, evangelizado por la iglesia y trasladado a la fecha en la que según la Biblia nació el bautista, se celebra el solsticio de verano que fue el pasado 21. La tradición pagana marcaba que, para ayudar al sol a pasar el trance de su menor permanencia en los cielos, para darle más fuerza, había que encender hogueras para animarle, para prolongar la luz. (Fuente: El país)
    Hace tiempo que yo no acudo a la playa en esa noche, será que me estoy volviendo una vieja gruñona, pero cada vez me pone más de los nervios ver como la playa se va llenando de porquería. Hay que ver lo gorrinos que podemos llegar a ser los humanos... Pero bueno, dejando ese tema aparte, lo que no perdono es comer la tradicional coca.


    Tenía pensado que esta coca, que tenía claro que era la elegida para hornear este año, saliera publicada hace unos días, ilusa de mí. Sé que me voy a repetir diciendo que no me da la vida para más pero, aunque tarde para prepararla para este año, no dejéis de guardaros la idea para años venideros porque está de muerte... como todo lo que sale de las manos de la dulce Eva.
    Pero no sólo ha salido esa coca de mi horno, porque no hay nada como preguntar a mi gente si la querían con alguna cosita más, sino que me ha tocado hacer algunas variaciones con la misma base.
    La primera, que ocupaba toda la bandeja del horno, tenía nombre y apellidos: era para la playa para Sergio y sus amigos, que le vamos a hacer si soy una madre consentidora, jejjeje. Pero claro, ¿cómo nos íbamos a quedar en casa sin coca? Eso sí que no. De sobra sé que Sonia la quería con crema pero sin almendra, yo me resistía a no tener una coca con algo de fruto seco y Arturo la prefería sin crema, por lo que dividí en dos la masa que me quedaba y horneé estas otras dos, ambas deliciosas.


    Ingredientes :
    Para el prefermento
  • 165 g de harina de fuerza
  • 110 g de agua
  • 20 g de levadura fresca de panadero
    Para la masa
  • 335 g de harina de fuerza
  • 100 g de agua
  • 2 huevos L (113 g)
  • 75 g de azúcar
  • 75 g de mantequilla
  • 10 g de sal
  • Ralladura de una naranja
    Para decorar
  • 1 huevo batido + 1 pizca de sal
  • 375 ml de crema pastelera* 
  • 5 albaricoques
  • 20 cerezas 
  • Almendra laminada y piñones
    *La crema pastelera deberá estar fría así que deberéis prepararla con antelación o, mucho mejor, la noche anterior. Yo utilicé un preparado del Aldi que, si es para cocerla, no está mal del todo... es lo que tienen las prisas. Meterla en una manga con o sin boquilla, como más os guste, y reservar en la nevera.


    Preparar el prefermento. Templar un poco el agua y deshacer en ella la levadura. Poner en un bol y añadir la harina. Remover bien, cuando esté homogéneo, tapar y dejar que leve hasta que triplique su tamaño.
    Una vez que lo haya hecho poner, en el bol de la amasadora, el agua y los huevos ligeramente batidos. Ir añadiendo el prefermento, cortándolo en trocitos. Empezar a trabajar con el gancho a velocidad baja hasta que comience a integrarse. Agregar la harina a cucharadas y después la sal, el azúcar y la ralladura de naranja, todo esto sin parar la máquina.
    Cuando esté homogéneo subir a velocidad media y comenzar a trabajar combinando con reposos. Cada 5 minutos de amasado  dejar 10 de reposo, tapado para que no se reseque. Cuando la masa esté lisa, bajar la velocidad y empezar a añadir la mantequilla poco a poco. En cuanto la masa la haya absorbido por completo, subir de nuevo a velocidad media y amasar hasta que se despegue de las paredes de la amasadora y esté lisa, brillante y muy elástica.
    Pasar a un bol, ligeramente engrasado, tapar y dejar levar hasta que doble.
    Lavar y secar los albaricoques y la cerezas. Deshuesar las frutas y partir los albaricoques en cuartos. Reservar.
    Volcar sobre una superficie enharinada y dividir en dos con una rasqueta. Dejar una de las partes tapada mientras trabajamos la otra. Extender un poco con los dedos y dejar reposar 15 minutos para que se relaje.
    Estirar con ayuda de un rodillo, levemente enharinado para que no se pegue, hasta que tenga un grosor de unos 5mm. Colocar sobre una bandeja de horno, cubierta con papel, tapar y dejar que duplique su volumen. Con esta cantidad de masa ocupará casi la bandeja por completo. Cuando esta parte esté a mitad de levado, comenzaremos a trabajar la que teníamos reservada siguiendo el mismo proceso hasta el levado. Como ya os dije, yo esta parte la dividí a su vez en dos.
    Precalentar el horno a 200ºC, con calor de arriba-abajo.
    Cuando haya doblado pincelar con el huevo batido. Decorar con 2/3 de la crema, los cuartos de 2 albaricoques y medio y la mitad de las cerezas. Repartir las láminas de almendra por encima y hornear, a media altura, durante 5 minutos. Bajar la temperatura a 180ºC y dejar cocer 20 minutos más. Retirar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla.


    Volver a subir el horno a 200ºC y, mientras llega a la temperatura, pincelaremos con huevo y decoraremos las otras cocas repartiendo entre ella el resto de los cuartos de albaricoque y la cerezas. Una con el resto de la crema, pero sin almendra.


   Y la otra sin crema, pero con un puñadito de piñones por encima. Hornear y dejar enfriar de igual forma ambas.


    Sólo con ver la miga lo dice todo ¿o no? Espero que hayáis pasado una buena noche y que todos los deseos que hayáis pedido se cumplan 😄😉

    Fuente : Bake Street (Adaptada)

sábado, 1 de septiembre de 2018

Ensalada de cerezas, queso azul, nueces y jamón de pato

    Comenzamos septiembre. Otra vez vuelta a la rutina, de reencuentro con gente que vuelve de vacaciones (yo las tuve en julio así que casi las tengo olvidadas 😕) y en nada los niños de vuelta a las clases. Por tanto comienzan las semanas de carreras para preparar el inicio del curso.
    Para poner un poco de alegría en la mesa, y como aún la temperatura es bastante alta por aquí, nada mejor que seguir con las ensaladas pero, como decía, con un poquito de rock&roll.


    Ya sé que no es tiempo de cerezas, así que me sorprendió gratamente encontrarlas aún a la venta, parece que estas sean tardías resintiéndose a abandonarnos. Pero igualmente podría haber puesto frambuesas, o cualquier otro fruto rojo, en su lugar


    La ensalada la había visto aquí, aunque no llevaba el jamón de pato, esa ha sido una adicción que se me ha ocurrido a mí.

    Ingredientes :
  • 100 g de cerezas
  • 50 g de queso azul
  • 6 lonchas de jamón de pato
  • 2 puñados de ensalada verde variada
  • 25 g de nueces peladas
  • Sal
  • Vinagre de moscatel
  • Aceite de oliva virgen extra

    Lavar las hojas de ensalada y escurrir bien. Yo utilicé escarola y rúcula como se puede apreciar en las fotos.
    Lavar también las cerezas, secarlas, partirlas por la mitad y deshuesar con cuidado.
    Cortar el queso en dados y las nueces en trozos grandes.
    Extender las hojas de ensalada en el fondo del plato y espolvorear con sal ligeramente. Repartir por encima las mitades de cereza, los dados de queso, las nueces troceadas y las lonchas de jamón de pato.
    Aliñarla con un poco de vinagre y, por último, con un buen chorreón de aceite de oliva virgen extra.


    El punto que le da el jamón de pato hace que pase de estar deliciosa a estar sublime, os lo aseguro.


    Y lo bueno que tienen las ensaladas es que si no te gusta uno de los ingredientes lo cambias y punto, estará igualmente deliciosa.


    No me negaréis que el servir una ensalada como esta, llena de color y sabor, no da alegría a cualquier mesa.

jueves, 21 de junio de 2018

Galette de cerezas al jengibre

    Una de las frutas que más me gustan son, sin duda alguna, las cerezas. Así que, en esta época del año, me pongo hasta arriba. El problema de que todos los de mi casa lo sepan es que, la mayoría de las veces, acabo con más de un kilo en la nevera.
    En esta ocasión pasaban de dos kilos de fragantes y madurísimas cerezas así que algo tenía que hacer con ellas antes de que se echaran a perder, aparte de pegarme unos cuantos atracones 😂😂
    Hacía mucho que no hacía una galette, con lo que me gustan, y me pareció una buena idea utilizar unas cuantas en prepararla.


    Esta semana voy un poco loca con el fin de curso por lo que me venía muy bien algo fácil y rápido de preparar para llevar de postre al trabajo en nuestra comida semanal.


    Y, cuando la cabeza la tengo en otro sitio, siempre se me acaba olvidando alguna cosa. En este caso se me olvidó llevar el azúcar glass para espolvorear la galette a la hora de presentarla en la mesa. Con lo dulces que eran las cerezas yo no lo eché en falta pero los más golosos sí que les faltó ese puntito más de dulzor.


    Ingredientes :
  • 1 paquete de masa brisa o quebrada
  • 400 g de cerezas deshuesadas
  • 15 g de azúcar*+ 1 cucharada para espolvorear
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 1 cucharadita de maizena
  • 1 cucharadita de jengibre fresco rallado
  • 80 g de queso crema (usé Philadelphia)
  • 1 yema de huevo para pincelar
  • Azúcar glass para espolvorear
    *La cantidad de azúcar a utilizar dependerá de lo dulce que sean las cerezas, estas lo eran mucho así que le puse muy poca cantidad.


    Lo más engorroso de esta receta sin duda es el deshuesar las cerezas, lo demás es muy muy sencilla.
    Poner las cerezas deshuesadas en un bol. Echar el azúcar, el zumo, el jengibre rallado y la maizena y remover. Dejar reposar unos minutos mientras se precalienta el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo.
    Desenrollar la masa quebrada sobre una bandeja de horno forrada con papel. Untar el queso crema dejando libre unos 3 dedos en todo alrededor.
    Verter las cerezas preparadas encima del queso y doblar el borde libre de la masa sobre ellas formando pequeños pliegues.
    Pintar con la masa con la yema de huevo batida y espolvorear por encima la cucharada de azúcar.
    Hornear a media altura durante unos 40 minutos, hasta que esté bien doradito.


    Una vez pasado el tiempo de cocción, sacar del horno y retirar de la bandeja, sin quitar el papel, poniéndola sobre una rejilla hasta que se enfríe. Esto hará que la base no se reblandezca y quede crujiente.


    Y, si os gusta más y queréis, podéis espolvorearla con azúcar glass a la hora de servir.


    Tengo que reconocer que estaba rica rica rica, un verdadero vicio.