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viernes, 6 de marzo de 2026

Alubias blancas con hinojo y aceitunas

    Mientras el tiempo siga estando tan inestable seguiremos necesitando platos bien contundentes, de esos que nos dan energía y nos hagan entrar en calor. Sin duda, éste que os traigo cumple perfectamente con ambos requisitos; aunque, bien pensado, podríamos considerarlo un plato atemporal ya que puede ser servido en invierno bien caliente, en primavera y otoño templado o en verano como ensalada fría, y siempre estará delicioso y será una buena opción para comer legumbre. Además, es perfecto para los que no quieran comer carne en los viernes de Cuaresma como en el que hoy estamos.    

    Ingredientes 

  • 2 hinojos
  • 3 chalotas
  • 2 ó 3 ramitas de tomillo fresco
  • 1 cucharadita de semillas de hinojo
  • 100 g de aceitunas verdes
  • 40 g de mantequilla*
  • 800 g de alubias blancas cocidas
  • 1 limón
  • Aceite de oliva
  • Sal Pimienta negra de molinillo
    * Éste es un plato vegetariano que se podría considerar vegano si se omite la mantequilla; eso sí, es posible que hubiera que añadir un pelín más de aceite.

    Si utilizáis alubias de bote retirar el líquido de conservación y dejarlas escurrir. Yo, además, las paso bajo el grifo de agua fría para enjuagarlas y retirarlo por completo. Pelar y picar finas las chalotas. 

    Retirar los tallos y las hojitas de los hinojos reservando estas últimas. Cortar los bulbos en 6 u 8 cuñas, dependiendo de como sean de grandes. Poner en una sartén, en una sola capa, con un chorrito de aceite, a fuego medio. Cuando estén doraditas, voltear y añadir las ramitas de tomillo y la mantequilla. Salar, bajar al mínimo y dejar cocinar hasta que el hinojo esté tiernos, regando de vez en cuando por encima con la mezcla de aceite y mantequilla. Retirar del fuego, agregar las aceitunas para que tomen calor, tapar y reservar en caliente.

    En otra sartén, a fuego medio, pochar las chalotas con un chorreón de aceite. Añadir las semillas y cocinar un par de minutos removiendo de vez en cuando. Echar las alubias, agregando un poco de agua para que no queden secas. Espolvorear con una cucharada de las hojas de hinojo picadas, regar con el zumo del limón, salpimentar, removiendo para integrar.

    Repartir las alubias en el fondo de los platos y colocar el hinojo con las aceitunas por encima de ellas. Espolvorear con más hojas de hinojo picadas justo antes de servir.

    Fuente : Boroughchef 


viernes, 10 de febrero de 2023

Fabes con almejas

    Con estos fríos que tenemos, y ya era hora por cierto, nada hay mejor que el cuchareo. Y para cuchareo nada mejor que un buen plato de legumbres. Y, como veis, hoy os traigo una legumbre vestida de fiesta... de fiesta asturiana : fabes con almejas.

    Ingredientes :

  • 400 g de fabes
  • 1 puerro
  • 1 cebolla
  • 1 zanahoria
  • 1 hoja de laurel
  • 1 bolsita de azafrán molido
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cayena
  • 250 g de almejas
  • 100 ml de vino blanco
  • 1/2 cucharada de harina
  • 1 cucharada de perejil fresco picado

    Lo primero que haremos será poner a remojo las fabes la noche anterior.

    Lavar el puerro quitándole la capa exterior y toda la posible arenilla que pueda tener entre sus hojas. Pelar la cebolla y la zanahoria. Escurrir las fabes y poner en una cazuela junto con el puerro, la mitad de la cebolla, la zanahoria y la hoja de laurel. Echar agua justo hasta que las fabes estén cubiertas. Poner a cocer, añadiendo un par de veces algo de agua fría para asustarlas, y dejar cocinar, a fuego bajo, hasta que estén tiernas. Reservar en caliente.

    Picar la media cebolla restante y los dientes de ajo. Lavar bien las almejas y dejarlas escurrir. 

    En otra cazuela pochar la cebolla, a fuego bajo, en un chorro de aceite hasta que esté transparente. Añadir el ajo picado y la cayena y rehogar sin dejar que coja color. Retirar la cayena y espolvorear la harina por encima. Rehogar, verter el vino y una caza del agua de cocción de las alubias y el azafrán y agregar las almejas. Tapar la cazuela para que las almejas se abran e incorporar a la cazuela de las fabes, retirando las almejas que permanezcan cerradas. Rectificar de sal y poner a fuego alto hasta que rompa el hervor, bajar al mínimo y dejar un par de minutos más. Retirar del fuego, espolvorear el perejil picado por encima y dejar reposar un rato, en caliente, antes de servir, para que cojan cuerpo.

    Como podéis ver en las fotos yo las he servido en cazuelitas de barro individuales ya que, de esta manera, tardan mucho más en perder el calor. Para acompañar este plato nada mejor que un rico vinito blanco bien fresquito.


lunes, 17 de enero de 2022

Fabada asturiana

    Llevamos ya unos cuantos días con un frío totalmente invernal así que, como en casa somos muy de cuchareo, ha llegado la hora de comenzar con platos bien contundentes, de los que nos hacen entrar bien en calor. Y está más que claro que si un buen plato de fabada con todos sus sacramentos no lo va a hacer, no sé yo que lo hará... el problema es ver quién es el guapo que se mueve después, jejjeje. 

    Ya sé que lo tradicional sería hacer la fabada en un puchero a fuego lento, y reconozco que de esta manera estarían más ricas, lamentablemente hoy en día que siempre vamos con prisas si esperáramos para hacerlas de esta manera comeríamos muy pocas legumbres. Además que pienso que, si la materia prima es de la buena, la fabada va a estar rica rica aunque esté preparada como os la traigo aquí, cocinada en la olla exprés ¿no os parece?

 
    Ingredientes :
  • 500g de fabes
  • 1/2 cebolla
  • 2 chorizos asturianos
  • 1 morcilla asturiana
  • 200 g de tocino veteado
  • 1 sobrecito de azafrán en polvo
  • 1 hoja de laurel
  • Sal
  • Aceite de oliva

    Pondremos las fabes a remojar en abundante agua fría desde la noche anterior. 

    Pelar y picar muy finamente la cebolla. Poner a pochar en la olla con un buen chorreón de aceite de oliva. Añadir el tocino y los chorizos y sofreír ligeramente. Verter un vaso de agua caliente y poner a cocer durante 5 minutos con el selector en la posición 2. Abrir la olla y agregar las fabes, previamente escurridas. Echar agua fría, justo hasta que estén cubiertas, y poner a fuego medio-alto. Cuando arranque el hervor añadir medio vaso de agua fría para cortar la ebullición. A esto se le llama asustarlas y deberemos repetir el proceso un par de veces más antes de cerrar la olla. Dejar cocer 9-10 minutos y volver a abrir la olla. Disolver el azafrán en un poco del caldo de cocción y añadir junto a la morcilla, que habremos pinchado para que no reviente, y la hoja de laurel. Salar ligeramente y dejar cocer otros 4-5 minutos más.

    Sacar los sacramentos, o sea los chorizos, la morcilla y el tocino, y servirlos troceados en un plato aparte para que cada uno se ponga lo que quiera.  

    Si queréis que el guiso coja algo más de cuerpo tan solo tendréis que machacar un par de cucharadas de alubias con un poco de caldo, añadirlo de nuevo a la olla y remover para que se disuelva.

sábado, 20 de noviembre de 2021

Nachos con carne y queso. Guacamole y pico de gallo

    Cuando eres joven estás deseando que llegue el fin de semana para salir a cenar por ahí, se nota que te has hecho mayor cuando llega el sábado y lo único que piensas es en quedarte en casita, y más cuando hace un día con tanta lluvia y frío como el que hoy tenemos. Pero eso no quita para querer tener una cena especial y que, además, sea contundente. Os aseguro que con estos nachos con carne lo conseguiréis sí o sí. 

    En casa éste es uno de los platos más habituales en cuanto comienza el frío y que tenía pendiente de publicar en el blog desde hace tiempo. Como hoy voy a repetirlo ya que hace un auténtico día de perros me ha parecido que era el momento de hacerlo... que ya estaba bien, jejjeje.

    Preparaos porque la receta es larga pero ya os digo yo que bien merece la pena.

 

    Ingredientes :

  • 1 bolsa de totopos de maíz (comercialmente mal llamados nachos)
  • 300 g de carne picada mezcla de ternera y magro
  • 1 cebolla
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 200 g de tomate triturado
  • 1/2 cucharadita de azúcar
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de comino molido
  • 1 pizca de chile en polvo*
  • 100 g de fríjoles negros 
  • 1 hoja de laurel
  • 2 jalapeños frescos
  • 150 g de mezcla de 4 quesos rallado 
  • Cilantro fresco picado

    Para los fríjoles negros :

  • 150 g de fríjoles negros
  • 1/2 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • Sal
Pimienta negra de molinillo

    Para el guacamole

  • 1 aguacate maduro
  • 2 cucharadas de pico de gallo
  • Zumo de 1/2 lima
  • Cilantro fresco picado

    Para el pico de gallo

  • 1/2 cebolla
  • 2 jalapeños
  • 1 tomate
  • Zumo de 1/2 lima 
  • Cilantro fresco picado
    *El chile en polvo podéis omitirlo si no queréis que pique o añadir más dependiendo de vuestro gusto y capacidad de aguante del picante.

    La noche anterior lavar los fríjoles y ponerlos en remojo. Después del remojo, escurrir y poner en una olla exprés junto a la 1/2 cebolla y el diente de ajo, sin pelar y chafado con un golpe. Verter agua hasta que estén cubiertos hasta la mitad y poner a fuego medio-alto. Cuando arranque el hervor añadir más agua, hasta que estén cubiertos, tapar y dejar cocer unos 25 minutos. Cuando se vaya la presión abrir y salpimentar. Reservar hasta el momento de utilizar. 

    Mientras se pasa la presión pelar y picar fina la cebolla. Poner en una sartén grande el aceite de oliva y cocinar la cebolla picada, a fuego bajo, hasta que esté transparente. Subir a fuego medio, agregar la carne picada y dejar cocinar, removiéndola con una cucharada de madera para que quede suelta, hasta que comience a perder el color a crudo. Echar entonces el tomate triturado. Espolvorear con la sal, el azúcar, el chile y el comino. Añadir también el laurel y los fríjoles bien escurridos y remover hasta que esté todo integrado. Espolvorear con cilantro picado, bajar un poco el fuego y dejar cocinar hasta que quede seco.

     Calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo.

    En una fuente de horno poner una capa de totopos. Echar por encima la mitad de la mezcla de carne y un puñadito del queso rallado. Repetir por encima con otra capa de totopos y el resto de la mezcla de carne y del queso. Meter a mitad de horno y cocinar de 10 a 15 minutos, hasta que el queso esté bien derretido.

    Mientras tanto preparemos el pico de gallo y el guacamole. Picar la cebolla, los jalapeños y el tomate en cuadraditos de igual tamaño y mezclar en un bol. Regar con el zumo de lima, espolvorear con un poco de cilantro picado, remover y reservar.

    Cortar por la mitad el aguacate y sacar la carne con ayuda de una cuchara. Poner en un bol, regar con el zumo, para que no se oxide, e ir machacando con un tenedor hasta que tenga una textura algo cremosa pero que aún se observen trocitos pequeños. Añadir dos cucharadas del pico de gallo preparado anteriormente y remover para que se reparta uniformemente. Espolvorear con cilantro fresco picado.

    Una vez que los nachos con carne estén hechos colocar varias rodajas de jalapeño por encima y llevar enseguida a la mesa acompañado de más totopos, el guacamole, el pico de gallo y un tarrito con nata agria.


    ¿Verdad que vale la pena quedarse en casa para degustar esta maravilla gastronómica que es una de las más representativas de la cocina Tex-Mex? 

viernes, 19 de febrero de 2021

Verdinas con langostinos

     Creo que ya iba siendo hora de que me dedicara a publicar una receta salada, jejjeje. Y, aprovechando que acabamos de estrenar la cuaresma, me parece que este plato que hoy os traigo viene que ni pintado. Un plato de cuchareo entra bien da igual en la estación en la que estemos aunque si lo preparamos, como yo he hecho, en invierno nos hará entrar en calor dándonos el potente chute de energía que la estación requiere.


    Ingredientes :

  • 400 g de alubias verdinas
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 1 zanahoria
  • 1 hoja de laurel
  • 1/2 cucharadita de pimentón agridulce
  • 20 langostinos crudos (pueden ser pelados)
  • Agua o caldo de pescado*
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta blanca recién molida 
    *Si usáis langostinos pelados entonces es mejor poner caldo de pescado para que cojan más sabor.

 
     Poner a remojo las alubias la noche anterior.

    Pelar la cebolla, la zanahoria y los ajos. Picarlo todo fino y reservar. Pelar los langostinos y retirar los intestinos con ayuda de un palillo. Reservar los langostinos pelados en la nevera hasta que las alubias estén cocidas.

    Poner a calentar a fuego medio una cazuela, con un buen chorro de aceite de oliva, y rehogar en él las cabezas y las cáscaras de los langostinos. Apretarlos un poco para que suelten todo su jugo y, cuando estén dorados sacarlos de la cazuela. 

    Una vez retirados, añadir la cebolla y la zanahoria y dejar cocinar bien hasta que cojan color. Entonces agregar los ajos y dejar que tome color. Espolvorear el pimentón por encima y rehogar ligeramente . Echar las alubias, escurridas y enjuagadas del agua de remojo, y el laurel y verter agua hasta que tengamos un par de dedos por encima de las alubias. Dejar que rompa a hervir y entonces bajar el fuego al mínimo. Dejar cocinar, medio tapadas, hasta que estén tiernas, retirando la espuma que vaya saliendo con ayuda de una cuchara. El tiempo dependerá de lo tiernas que sean las alubias pero como mínimo será de una hora y media. Si véis que se estuvieran quedando secas añadir más agua, siempre fría para asustarlas.

    Una vez tiernas, salpimentar al gusto. Rehogar los langostinos en una sartén con un chorrito de aceite. Cortar 8 de ellos en 3-4 partes y añadir los trocitos a la cazuela. Servir las alubias en los platos y repartir los langostinos enteros por encima.

 
     Mira que yo no soy de respetar mucho lo de no comer carne los viernes de cuaresma pero, por un plato como éste, soy capaz de renunciar a toda la carne del mundo sin dudarlo, jejjeje.

martes, 31 de marzo de 2020

Coconut dhal con chapati

    De nuevo la lluvia y el frío vuelve a marcar el día así que no hay nada mejor para entonar el cuerpo que una comida bien calentita y ligeramente picante.
    Volvemos a irnos de viaje virtual a la India. Los dhal serían esos guisos de legumbres consumidos en todo el país. El que hoy os traigo parece ser que es más típico del sur ya que esa zona es la que utiliza más la leche de coco y el garam masala en sus preparaciones.
    En la india lo normal es que sus platos se coman muy pero que muy picantes. Pues bueno, en éste sólo pica el chile que le espolvorearéis por encima, a no ser que queráis añadir picante también en su preparación.


    Aunque este plato normalmente se cocina con lentejas amarillas (toor dal) en esta ocasión yo lo he preparado con lentejas rojas... vamos las naranjas peladas que puedes encontrar en la mayoria de supermercados.


    Ingredientes :
    Para el dhal
  • 250 g de lentejas rojas
  • 1 y 1/2 l. de agua fría
  • 1 palo de canela
  • 1 cucharadita de cúrcuma
  • 165 ml de leche de coco
  • 3 cucharadas de aceite vegetal (usé de girasol)
  • 1 cebolla mediana
  • 3 dientes de ajo
  • 1 trozo de 2 cm de jengibre fresco
  • 1 cucharadita de garam masala
  • 1 cucharadita de semillas de comino
  • 1 cucharadita de semillas de cilantro
  • 2 cucharaditas de semillas de mostaza
  • 12 hojas de curry
  • 1 cucharada de tomate rallado
  • Sal 
    Además
  • Yogur griego blanco o créme fraîche
  • Cilantro fresco picado groseramente
  • Chile en polvo
    Para los chapati
  • 160 g de harina
  • 100 g de agua templada
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 cucharada de aceite de oliva

    Lavar y escurrir las lentejas. No se me ha olvidado el remojo, simplemente no lo hice, por lo que tardaron un poquitín más de tiempo en estar cocidas. Si las ponéis a remojo unas horas antes estar pendientes de la cazuela porque el tiempo se reducirá. Eso sí, deberéis de reducir también la cantidad de agua.
     Pelar la cebolla y cortarla bien fina. Pelar también el ajo, trocearlo y echarlo en un mortero. Pelar y rallar el jengibre y añadir al mortero. Machacar ambos hasta obtener una pasta fina. Reservar.
    Poner en una cazuela con el agua, el palo de canela y la cúrcuma y llevar a ebullición a fuego medio-alto. Dejar cocer, retirando de vez en cuando las impurezas que se formen en la superficie, de 45 minutos a 1 hora, hasta que estén cocidas y algo caldositas.

    Mientras prepararemos la masa de los chapati. Echar en un bol la harina, el agua y la sal y mezclar bien hasta que esté todo integrado. Volcar sobre la superficie de trabajo y amasar hasta que no se pegue a los dedos. Echar un poco del aceite en las manos y, amasando, integrarlo en la masa. Repetir hasta terminar con el aceite y la masa lo haya absorbido por completo. Dejar reposar como mínimo 15 minutos envuelto en un plástico de cocina.

    Continuamos con el dhal. Añadir la leche de coco y, sin dejar que hiervan, cocer otros 15 minutos. Una vez pasado el tiempo retirar del fuego, triturar groseramente y reservar en caliente.
    Poner una sarten a fuego moderado con el aceite. Pochar en él la cebolla durante unos 10 minutos. Añadir la pasta de ajo y jengibre y rehogar unos 3 minutos. Echar la mezcla hacia un lado de la sartén y en el lado libre agregar las especias y las hojas de curry. Cuando las semillas empiecen a saltar, echar el tomate rallado y remover para que se integre todo. Cocer 5 minutos más, triturar y verter en la cazuela del dhal. Remover hasta que esté homogéneo y rectificar de sal. Reservar en caliente.
    
    Desenvolver la masa de los chapati y cortar en 4, con ayuda de una rasqueta o de un cuchillo bien afilado, de aproximadamente el mismo peso.


    Bolear cada pieza y estirar, con ayuda de un rodillo bien enharinado, formando un círculo de unos 2 milímetros de grosor con cada uno. Espolvorear generosamente harina por encima, para que no se peguen entre ellos, apilar y reservar cubiertos con un paño limpio.
    Calentar una sartén, sin nada de grasa, y echar dentro uno de los panes. Dejar cocer hasta que empiecen a formarse burbujas de aire y los bordes comiencen a blanquearse. Dar la vuelta hasta que comiencen a inflarse. Ir volteando el pan hasta que esté dorado por ambos lados.


    Repetir la operación con el resto de chapati, colocando unos sobre otros y dejar cubiertos con un paño, para que no se enfríen ni se humedezcan, hasta la hora de llevar a la mesa.


    Comprobar que el dhal esté bien caliente antes de repartirlo en los platos. Echar un par de cucharadas de yogur en el centro, un poco de cilantro fresco picado y espolvorear con el chile.


    Sólo queda acompañarlo con los chapati y empezar a disfrutar.


    Fuente : (Dhal)Adaptada de Claire Thomson para The Guardian

domingo, 25 de noviembre de 2018

Crackers de harina de garbanzo y parmesano. El pez de oro {Una galleta, un cuento}

    Desde muy pequeña me aficioné a la lectura. Ese mundo mágico que te transporta a lugares lejanos o no tanto donde vivir aventuras y disfrutar con cada palabra. Parte importante en ese viaje de entonces fue a través de los cuentos así que, es por eso que, este reto de Una galleta, un cuento, ideado por Patricia, me gusta tanto.
    En el anterior reto, mis galletas de castaña para Maruca la castañera gustaron tanto entre las participantes que resultaron ganadoras así que, otra vez he tenido el honor de elegir cuento. Como ya llevamos muchos cuentos a las espaldas pensé en elegir uno que no fuera de los tradicionales, por lo que me fui en busca de otros "cuentistas" y, surcando el mar hacia otras tierras, un pez de oro me llevó hasta este relato ruso, escrito por Aleksandr Nikoalevich Afanasiev.


    Me resistía a poner, de nuevo, una receta dulce así que se me ocurrió que estos crackers eran una buena opción, acompañados de una crema de untar o cualquier dip, para completar una mesa de cumpleaños de una forma divertida.
    Yo los he acompañado con un poco de tarama pero con hummus o un buen queso o embutido seguro que estarán igual de buenos. 


    Ingredientes :
  • 75 g de harina de garbanzo
  • 50 g de harina bizcochona
  • 30 g de parmesano en polvo
  • 1/4 de cucharadita de semillas de cilantro en polvo
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • 3/4 de cucharadita de azúcar
  • 20 g de semillas de sésamo
  • 35 g de aceite de oliva virgen extra
  • 60 g de agua
  • Escamas de sal

    Precalentar el horno a 200ºC con calor de arriba-abajo.
    Poner en un bol los ingredientes sólidos y remover un poco para que se mezclen. Formar un volcán con ellos y verter, en el centro, el aceite y 2/3 del agua. Trabajar con una espátula e ir añadiendo el resto del agua, poco a poco, hasta que tengamos una masa compacta pero que pueda trabajar bien con las manos. Puede que no necesitéis todo el agua o que tengáis que añadir un poquito más, dependerá de la humedad que tengan vuestras harinas. Lo podéis comprobar apretando la masa con la mano, esta no deberá desmoronarse ni pegarse a los dedos, la consistencia será como la de la plastilina.
    Hacer una bola y poner entre dos papeles de horno y estirar con un rodillo hasta que tenga unos 3 mm de grosor. Cortar con la forma deseada e ir colocando en una bandeja de horno forrada con papel. Pinchar con un tenedor para que no suba y espolvorear con las escamas de sal.
    Como veis yo he utilizado un cortador de galletas con forma de pez y he hecho las marcas de los cuerpos, las aletas y las colas con la punta de un cuchillo.
    Hornear de 12 a 15 minutos hasta que se vean ligeramente tostadas.
    Pasar a una rejilla hasta que se terminen de enfriar.
    Y, mientras se enfrían, ¿me acompañáis a ver el recopilatorio de este mes? Pues vamos...


    Para tenerlas hechas con antelación son ideales ya que se conservarán muy bien, durante unos días, dentro de una lata hermética.

    Fuente : Gastronomía & Cía

sábado, 11 de febrero de 2017

Hoppin' john con okra y tomates guisados

    El tiempo, a veces, nos juega malas pasadas... bueno, realmente no es el tiempo sino que nos aferramos a algo que pensamos y cuando no se cumplen del todo nuestras expectativas nos pegamos el baquetazo. Todo esto es porque ya me estaba haciendo a la idea de que se acercaba los días primaverales y, de repente, zas, otra vez vuelve el invierno. Lo cierto es que tampoco me molesta mucho el frío y más si entre manos tienes un guiso tan absolutamente delicioso como este hoppin' john.


    El hoppin' john es la variante del Sur de los Estados Unidos del tradicional plato de arroz con judías del África Occidental. Esta comida típica de los esclavos durante la época colonial ahora es la encargada de recibir el año nuevo en toda la costa sur, para atraer la buena suerte... vamos, como el plato de lentejas en Italia y las 12 uvas aquí en España.


    Esta receta de Mississippi vegan, además de las alubias y el arroz, está enriquecida (y a base de bien) con okras y tomates cherry.


    Como nosotros somos tan solo 4, la he reducido considerablemente ya que, la original, está pensada para 10-12 personas.
    Ingredientes :
  • 100 g de alubias de careta
  • 70 g de cebolla 
  • 30 g de apio
  • 20 g de pimiento verde
  • 20 g de pimiento rojo
  • 75 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 3 dientes de ajo 
  • 50 g de repollo
  • 1/4 de cucharadita de tomillo seco
  • 1/4 de cucharadita de cebolla en polvo
  • 1/4 de cucharadita de ajo en polvo
  • 1/4 de cucharadita de pimentón ahumado
  • 1 cucharadita de vinagre de vino tinto
  • 1 cucharadita de salsa de soja
  • 1/4 de cucharadita de azúcar
  • 1 pizca de humo líquido en polvo
  • 1/2 cucharada de levadura de cerveza
  • 1 pizca de nuez moscada
  • 1 pizca de cayena en polvo
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 60 g de tomates cherries
  • 100 g de tomate triturado
  • 2 hojas de laurel
  • 750 ml de caldo vegetal sin sal
  • 20 g de kale o col rizada
  • 60 g de okra  
  • Pimienta negra de molinillo recién molida
    Para el arroz
  • 1 vasito de arroz blanco
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • 1 pizca de cúrcuma en polvo
  • 1 pizca de cayena en polvo
  • 2 cebolletas
    Poner a remojo las alubias la noche anterior.
    Enjuagar y reservar. Picar en cuadraditos la cebolla, los pimientos y el apio.


    Cortar en juliana fina el repollo. Picar el ajo bien fino.
    Poner en una cazuela grande, a fuego bajo, 2 cucharadas del aceite y pochar en él la cebolla, los pimientos y el apio durante unos 6 minutos. Añadir el ajo y el repollo y dejar cocinar hasta que este último comience a ablandarse.
    Agregar el tomillo, la cebolla y el ajo en polvo, el pimentón ahumado, el vinagre, la salsa de soja, el azúcar, el humo en polvo, la levadura de cerveza, la nuez moscada, la cayena, la sal y un par de vueltas de molinillo de pimienta negra. Mezclar bien, verter el resto del aceite y saltear bien el conjunto durante 5 minutos.
    Cortar a la mitad los cherries reservando unos cuantos para decorar. Añadir al guiso junto al tomate triturado, el caldo, el laurel y las alubias. Remover y, cuando rompa a hervir retirar para cortar el hervor. Repetir 2 veces, esto hará que las alubias no pierdan la piel al cocer.
    Dejar cocer hasta que las alubias estén tiernas, por lo menos durante una hora, a fuego muy lento, removiendo de vez en cuando. Rectificar de sal.
    Mientras prepararemos el arroz. Yo utilicé un vasito de esos que se meten al microondas y está listo en un minuto. Abrir el vasito y volcar el contenido en una sartén, añadir el aceite, la hoja de laurel y las especias y cocinar a fuego lento durante un par de minutos hasta que esté listo.
    Cortar el kale en juliana y los okras en rodajas de 1 cm e incorporarlos al guiso, tapar y dejar cocer 5 minutos hasta que estos últimos estén al dente.
    Servir mezclado con el arroz y con el resto de cherries y las cebolletas picadas por encima.


    Si el guiso se prepara de un día para otro no añadir el kale ni los okras ya que sino estos últimos dejarán el guiso un poco viscoso y el kale se ablandará demasiado.


    De igual manera si tenéis prisa podéis cocer el guiso en la olla exprés durante 1/2 hora y luego terminar el plato a partir de añadir el kale y los okras como os he explicado, aunque el guiso no estará ni la mistad de bueno... es lo que tiene el no hacer los guisos con el chup chup.

sábado, 30 de abril de 2016

Albóndigas veganas de garbanzos con salsa de tomate al romero {Reto Cocinillas Lok@s por Lorraine}

    Otro mes que se nos escapa entre los dedos, de nuevo llegamos al último día y, es por esto que, es el día de publicación del reto de los Cocinillas a los que Lorraine Pascale nos tiene loquitos.
    En esta ocasión nos tocaba elegir propuesta salada y, por una mínima diferencia de votos, acabó saliendo esta receta de legumbres.
    Tengo que decir que, ya que mis hijos lo de comer garbanzos va a ser que no, esta ha resultado una maravillosa manera de introducirlos a su dieta de una manera distinta y más atractiva.


    La verdad que la cara que puso mi hija, al meterse la primera albóndiga en la boca, fue todo un poema ya que no se esperaba esa textura pero, contra mi pronóstico inicial, no solo no se la sacó de la boca sino que se la comió con gran gusto.


    La receta de Lorraine (aquí) es algo distinta que la que yo he preparado, fruto del olvido de poner a remojo los garbanzos la noche anterior y de no tener demasiado tiempo para ponerme a preparar la pasatta casera, así que esta es la que he hecho con mis variaciones.


    Ingredientes :
  • 1 bote grande de garbanzos
  • 1 pizca de sal
  • 1 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 3 cucharadas de pan rallado
  • 1 patata mediana cocida
  • Harina para rebozar
  • 1 bote de tomate frito casero de 400 g
  • 1 cucharadita de comino en polvo
  • 1 ramita de romero fresco lavado y picado fino
  • 2 cucharadas de salsa Worcestershire
    Escurrir los garbanzos de su líquido y lavarlos bajo el grifo.
    Triturar juntos los garbanzos, la cebolla en trozos, los dientes de ajo pelados y la patata cocida troceada. Salar, añadir el pan rallado y remover hasta integrar. Dejar reposar mientras empezamos a preparar la salsa.
    Poner en una cazuela, a fuego medio, el tomate. Espolvorear el comino y el romero picado y verter la salsa Worcestershire, remover y dejar cocer 8 minutos para que espese ligeramente.
    Formar bolas de unos 4 cm de diámetro y pasar por harina. Freír en un poco de aceite de oliva hasta que se doren por todos los lados y sacar a un plato cubierto con papel de cocina para retirar el exceso de grasa.
    Añadir las albóndigas a la salsa preparada anteriormente y dejar cocer un par de minutos más para que los sabores se integren.


    Tratar con mucho cuidado las albóndigas ya que son bastante delicaditas pero mejor eso a que fueran mazacotes poco jugosos a la hora de comerlos ¿no os parece?


    De nuevo el logo de este reto nos lo ha cocinado Susana, precioso ¿a que sí?


    Y aquí están el resto de los participantes de este mes ¿con qué tuneos nos sorprenderán en esta ocasión?
    Blanca de Menjar a ca la Blanca
    Alicia de Pan, uvas y queso
    Mar de El horno de Mar
    Chus de Siguiendo a Nenalinda
    Mara de Más dulce que salado
    Montse de No sin mi taper
    Mavi de Mandarinas y Miel
    Marisa de Marisa en la Cocina
    Susana de Té con limón y canela 

martes, 5 de abril de 2016

Suquet de calamar, alubias rojas y okras de Carme Ruscalleda {Cooking the Chef}

    Si alguna vez alguien me hubiera preguntado quien es la española más destacada entre los fogones de un restaurante no tendría ninguna duda en responder que, para mí, la CHEF con mayúsculas es Carme Ruscalleda.
    Hay que reconocer que hay más mujeres destacadas en el campo de la restauración pero ninguna en el mundo alcanza su nivel y más teniendo en cuenta que es una cocinera autodidacta que ha llegado a conseguir siete estrellas Michelin, ahí es nada.
    Lo que más me llama la atención de ella es la imagen cercana que transmite. Una mujer que siempre ha sabido lo que quería y no ha cejado en su empeño hasta que lo ha conseguido, todo a base de su esfuerzo y el de los que la rodean.
    Hace mucho tiempo que la descubrí a través de la revista Cuina, con la que sigue colaborando mensualmente, y de esa colaboración es de donde he elegido este plato que hoy os presento.


    Como en este tiempo de primavera tan pronto hace frío como calor me ha parecido que este plato es inmejorable. Que hace calor, pues nada mejor que un plato de legumbre para entonar el cuerpo pero si hace calor comiéndolo templado la frescura se la darán los okras.


    Un conjunto atemporal que será una verdadera delicia para nuestro paladar.


    En realidad mi plato es una adaptación del que ella realiza ya que en el suyo utiliza okura, que es el okra japonés, fesols del sastre y a los calamares no les quita la piel exterior, cosa que yo si que hice sin darme cuenta siquiera. Vamos que los limpié como habitualmente hago, que le vamos a hacer, jejjeje. Además, ya me ha sido bastante difícil localizar donde poder encontrar okras a un precio razonable como para tener que pagar okuras a precio de oro... eso si hubiera sido capaz de encontrarlo. Con las alubias no dude ni un momento y utilicé unas rojas que me traje de Valladolid y que son bocatto di cardinale.


    No me extiendo más, vamos con la que es mi aportación al reto ideado por Aisha y April, Cooking the Chef, en este mes.


    Ingredientes :
  • 4 calamares de unos 20 cm cada uno
  • 200 g de alubias rojas
  • 1 litro de agua mineral
  • 1 puerro
  • 1/2 rama de apio
  • Perejil
  • 1/2 hoja pequeña de laurel 
  • 100 g de tomate rallado
  • 100 g de cebolla
  • 100 g de pimiento verde
  • 6 okras
  • Sal
  • Pimienta blanca de molinillo recién molida
  • Aceite de oliva virgen extra
    La noche anterior, lavar bien las alubias y ponerlas a remojo con el agua mineral.
    Limpiar los calamares dejando la piel exterior de los cuerpos, ya os dije que yo se la quite.
    Poner en una olla las alubias con el agua de remojo, las patas de los calamares, el puerro, la rama de apio, el perejil, el tomate rallado, la media hoja de laurel y un chorro de aceite. Cuando arranque el hervor bajar a fuego lentísimo y dejar cocer hasta que estén tiernas. Retirar las patas de calamar, el puerro, el apio, el perejil y el laurel y salar.
    Limpiar y picar la cebolla y el pimiento bien finos y lavar, secar y trocear en rodajas de 1 cm los okras.
    En una sartén con un chorrito de aceite dejar cocer la cebolla hasta que esté ligeramente dorada, añadir el pimiento y cocinar 5 minutos más removiendo de vez en cuando. Salpimentar, agregarlo a las alubias y dejar cocer un par de minutos.
    Cortar los cuerpos de los calamares en rodajas de 2 cm, salar y saltear por tandas, con un hilo de aceite y un poco de pimienta, en una sartén. Sacar y saltear también las rodajas de okra, durante 15 segundos, ligeramente sazonadas.
    Servir en platos las alubias ligeramente caldosas, repartiendo los calamares y las rodajas de okura por encima.


    A mi me gustan calentitas calentitas ¿y a vosotros?


    Y solo queda ir de visita para ver el resto de los platos de mis compis de reto ¿os venís?

viernes, 22 de enero de 2016

Verdinas con mejillones

    Por fin parece que el invierno ha llegado para quedarse, ahora es cuando verdaderamente apetece más el cuchareo.
    A finales de año Clara nos recordaba en twitter su receta de verdinas con mejillones. Madre mía, ¡¡menuda pinta!!, no podía esperar más para probarlas. El problema vino cuando comprobé que no me quedaban las suficientes como para ponerme a ello así que he tenido que esperar a volver a viajar a Valladolid para poder comprar las verdinas sin que me pidieran un ojo de la cara por ellas. Porque estas pequeñas alubias son originarias de Asturias, más concretamente de las inmediaciones de Llanes.


    Es un plato realmente exquisito, tanto que cuando lo probé no pude parar hasta acabar con ellas, estaba claro que tenía que compartir la receta en mi blog pero no iba a tener la suerte de cara en esta ocasión ya que las fotos salieron realmente penosas.
    Esta semana las he vuelto a repetir y, aunque el día no acompañaba y la luz era bastante pobre conseguí sacar unas fotos lo suficientemente potables como para publicarlas, menos es nada ¿no?


    Ingredientes :
  • 1 kg de mejillones
  • 250 g de alubias verdinas
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 1 zanahoria
  • 1 manojo de perejil
  • 1/4 de hoja de laurel
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Caldo de pescado
  • Agua de cocción de los mejillones
    Para el sofrito
  • 1 cebolla dulce
  • 1 diente de ajo
  • 1/2 puerro
  • 1/2 vaso de vino blanco
  • 1 sobrecito de azafrán en polvo (0,1g)
  • 1 cucharada de perejil

    Poner a remojo las alubias, con agua fría, la noche anterior.
    Limpiar los mejillones. Poner una cazuela al fuego con un vaso de agua y un puñadito de sal. Cuando rompa a hervir añadir los mejillones, tapar para que comiencen a abrirse e ir retirándolos según lo vayan haciendo. Cuando estén todos abiertos, colar el agua y reservar.
    Escurrir las alubias y poner en una cazuela junto con los ajos, la zanahoria, el laurel y el perejil. Cubrir con 1/2 vaso de caldo de pescado y un poco del agua de los mejillones y poner a cocer. Cuando rompa el hervor añadir un poco más de caldo para asustarlas. Repetir este proceso un par de veces más procurando que en el último añadido queden cubiertas. Poner a fuego lento y, de vez en cuando, retirar la espuma que se vaya formando.
    Dejar cocer aproximadamente 1 hora y media o hasta que comprobemos que ya están tiernas, añadiendo más líquido si se fueran quedando secas.
    Hacer el sofrito. Rehogar en una sartén, con un chorrito de aceite, la cebolla y el puerro, picados finos, durante un par de minutos. Añadir el ajo picado y rehogar durante un minuto. Verter el vino y dejar cocer hasta que se evapore el líquido por completo. Agregar el azafrán y el perejil picado. Remover y cuando las alubias estén tiernas agregarles el sofrito y los mejillones.
    Rectificar de sal y pimienta al gusto.
 

    Espolvorear con más perejil picado al servir.


    Estas pequeñas alubias son suaves y delicadas, tanto como que parece que no tengan piel, ideales para que vayan acompañadas de marisco o pescado lo que harán de ellas un bocado extremadamente delicioso.