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lunes, 13 de julio de 2026

Salmorejo de cerezas

     Seguimos con los calores a tope, un calor achicharrador diría yo, es por esto que lo que más vamos a necesitar es tomar algo que nos refresque a la hora de comer. Yo me pasaría el verano a base de salmorejos, sopas frías y gazpachos de todo tipo y es que, llegar a casa después de un duro y caluroso día, abrir el frigo y deleitarte con una buena ración de alguno de ellos es la máxima expresión de felicidad... o casi. 

    Entre las sopas frías mi preferida es, sin duda alguna, el salmorejo; así que no es raro el que me apetezca experimentar con nuevas variedades que le den un punto distinto de sabor. En este caso he elegido unas cerezas, ya que ahora están en su punto álgido de dulzor, y ha quedado rico rico. 

    Me imagino que a los puristas les hace muy poca gracia que a todas estas variedades las denominemos como gazpachos o salmorejos porque realmente, y en eso no les quito parte de razón, son sopas o cremas frías, aunque la base sea la de los preparados tradicionales. Pero, como yo soy una rebelde, a esto le voy a llamar salmorejo. 

    Ingredientes :

  • 300 g de cerezas
  • 400 g de tomates bien maduros
  • 1 diente de ajo 
  • 45 g de miga de pan asentado, del día anterior
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 cucharada de vinagre de vino blanco*
  • 60 g de aceite de oliva virgen extra
    Para adornar :

  • Cuadraditos de queso feta
  • Perlas de aceite de oliva 
  • Micromezclum
    *En esta ocasión, el vinagre que he utilizado ha sido un balsámico de cereza que me encanta y, además, creo que le da un puntito extra de sabor.

    Lavar y secar los tomates. Lavar las cerezas, partir por la mitad, deshuesar y reservar en un cuenco.  Pelar, partir el ajo por la mitad y retirar el germen. Cortar en cuadraditos el pan, sin nada de corteza, poner en un bol y humedecer ligeramente con las manos mojadas en agua. Añadir al bol los tomates troceados, el ajo, el vinagre y la sal, cubrir con plástico de cocina y dejar macerar en la nevera por lo menos 15 minutos.

    Echar en el vaso de la batidora junto a las cerezas, reservando unas cuantas para decorar, y triturar hasta que esté bien fino. Cuando la mezcla esté homogénea, sin dejar de batir, y vertiendo el aceite en hilo hasta que emulsione. Rectificar de sal si fuera necesario. Si quedara demasiado espeso podéis aclararlo con un poco de agua. Refrigerar un par de horas, por lo menos, antes de servir.

    Cuando esté bieeen frío, repartir entre los cuencos donde lo vayáis a servir. Adornar con el feta, las cerezas reservadas, las perlas de aceite y unas ramitas de micromezclum. 

    Servir enseguida para que no coja calor y preparaos para disfrutar de lo lindo.

    El resultado ha sido un verdadero espectáculo que, sin lugar a dudas, no tardaré en volver a repetir. Vamos, todo un 20 sobre 10... hay lo dejo.

viernes, 16 de septiembre de 2022

Ensalada César : original y moderna

    Parece que no quiera acercarse el final del verano. Aunque han bajado ligeramente las temperaturas, después de un par de días de cielos plomizos y algún que otro chubasco que ni siquiera ha llegado a mojar por completo el suelo, de nuevo el sol luce con todo su esplendor en lo alto del cielo y vuelve a hacer calor.

    Eso se traduce en que todavía apetece llegar a casa y encontrar algo fresquito para comer o cenar y, como este verano no había habido ninguna entrada de ensalada, hoy os traigo ensalada por partida doble; aunque en realidad se trata de la misma pero en dos versiones distintas.

    Pero, antes de empezar a cocinar, vamos a ver el origen de esta famosa ensalada ¿no os parece? 

    Seguro que cuando Caesar Cardini y su familia emigraron, desde Milán a Tijuana, no se imaginaban que uno de los platos de su restaurante se haría famoso, allá por 1924, en el mundo entero. Y es que éste, como otros muchos, surgieron por la casualidad y la necesidad de dar de comer a un nutrido grupo de gente estando la despensa del restaurante, en ese preciso momento, bajo mínimos. Cogiendo un poquito de aquí y un poquito de allí, entre los ingredientes que tenía a mano, presentó esta ensalada como el plato estrella de la casa. Lo que realmente la hacía especial era el aderezo, por lo que Cardini, después de trasladarse a Los Ángeles, decidió patentarlo como "Cardini's Original Caesar Dressing Mix", empezando a distribuirlo embotellado a través de su compañía Cardini Foods, en Culver. Aunque varios de sus empleados se han atribuido la autoría del plato, lo cierto es que parece que finalmente el artífice fue el Chef del Restaurante Cardini, Remigio Murgia, dándole ese nombre en honor al dueño.

    Ensalada César Original

    Ingredientes :

  • 8 hojas de lechuga romana
  • 1 diente de ajo
  • 3 rebanadas de pan del día anterior
  • Queso parmesano 
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo
    Para el aliño :

  • 1 cucharada de vinagre de manzana
  • 1 cucharada de salsa Worcestershire (salsa Perrin's)
  • 60 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 1 yema de huevo
  • El diente de ajo usado anteriormente

    Frotar las rebanadas con el diente de ajo, cortar el pan en dados y freír en abundante aceite caliente hasta que estén dorados los picatostes. Sacar y reservar sobre papel para retirar el exceso de grasa.

    Echar los ingredientes del aliño en el vaso de una batidora y triturar, sin mover la batidora de la parte de abajo como si de una mahonesa se tratase, hasta que la salsa emulsione. 

    Poner en un plato las hojas de lechuga, limpias y secas, y salpimentar. Aunque originariamente las hojas deberían estar enteras yo las he troceado para poder comer mejor la ensalada. Regar con el aliño preparado anteriormente. Repartir por encima los picatostes y rallar abundante queso parmesano por encima.

    Ensalada César moderna

    Ingredientes :

  • Mezcla de lechugas variadas
  • 1 diente de ajo
  • 3 rebanadas de pan del día anterior
  • 1 pechuga de pollo
  • Queso parmesano, en lascas
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo
  • Algunas anchoas
    Para el aliño :

  • 1 cucharada de vinagre de manzana
  • 1 cucharada de salsa Worcestershire (salsa Perrin's)
  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 1 yema de huevo
  • El diente de ajo usado anteriormente
  • 20 g de anchoas

    Para los picatostes seguiremos el mismo proceso que la ensalada original. Frotaremos con el ajo, cortaremos en dados y freiremos, reservando sobre papel.

    De igual modo, echaremos todos los ingredientes del aliño en el vaso de una batidora y trituraremos, sin mover del fondo la batidora, hasta que emulsione.

    Cortar la pechuga en 2 ó 3 filetes gruesos, salpimentar ligeramente y pasar por una plancha hasta que estén hechos y las marcas de la plancha bien marcadas en la superficie. Cortar en rodajas.

    Pondremos la mezcla de lechugas, limpia y seca, en un plato y salpimentaremos. Regar con el aliño. Distribuir el pollo, los picatostes y unas pocas anchoas y, para terminar, repartir las lascas de parmesano.

    Ambas ensaladas están deliciosas aunque, en casa, la que de verdad triunfa es la moderna . Y vosotros ¿con cual os quedáis?

    Fuente : Directo al Paladar (original y moderna)

martes, 2 de agosto de 2022

Ajoblanco de cerezas. Receta con Thermomix

    Comienza agosto y el calor sigue apretando. Sí, ya sé que en verano es lo que toca pero tanto tanto y tantos días seguidos no hay quien lo resista. Lo mejor para refrescarse es tomar comidas fresquitas y, es por eso que, hoy os traigo esta maravilla. 

    No podía dejar pasar mucho tiempo en preparar esta delicia ya que a la temporada de cerezas no le queda demasiado para llegar a su fin y no quería que me pillara el toro. Y casi no puedo hacerla porque cada vez que compraba cerezas todos en casa empezaban a picotear y desaparecían como por ensalmo. Esta vez las tuve que esconder y aún así, si me descuido, me vuelven a dejar sin ellas. Así que, por eso. tuve para preparar menos cantidad y lo puse en vasitos como aperitivo. Yo os pongo las cantidades que utilicé pero podéis doblarlas si lo queréis utilizar como primer plato.

    Aunque la receta está preparada en Thermomix no hay ningún problema en poder triturarla con una batidora, eso sí, un poquito potente para que quede fina. 

    Ingredientes :

  • 50 g de miga de pan del día anterior
  • 200 g de agua
  • 50 g de almendras crudas peladas
  • 150 g de cerezas deshuesadas + algunas para decorar
  • 1 diente de ajo pequeñito
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 35 g de aceite de oliva virgen extra + para decorar
  • 50 g de cubitos de hielo
  • 15 g de vinagre de frambuesa*
  • 1/4 de cucharadita de cebollino fresco picado para decorar
    *En la receta original el vinagre que ponen es de Jerez pero yo le puse de frambuesa que me parece que le iba genial

    Lo primero pondremos a remojo las almendras la noche anterior, eso hará que se ablanden favoreciendo su trituración.

    Poner en un bol el pan y la mitad del agua. Reservar.

    Poner en el vaso de la Thermomix las almendras, las cerezas, el ajo y la sal. Triturar 15 seg. vel.6. Añadir la miga remojada y el aceite y triturar otros 15 seg, vel.6. Incorporar el resto del agua el hielo y el vinagre y programar 2 min. vel.10. 

    Echar en un recipiente hermético y refrigerar hasta el momento de servir ya que deberá estar muy frío. 


    Repartir entre los vasitos, regar con un hilo de aceite, adornar con alguna media cereza y espolvorear con un poco de cebollino picado. Servir enseguida y preparaos para disfrutar de lo lindo.

    Fuente : Cookidoo

lunes, 5 de octubre de 2020

Sopas avahadas al horno {Cooking the Chef}

    Creo que lo digo todos los años en estas fechas pero, de verdad os lo digo, cada vez llevo peor el inicio del nuevo curso. Después de casi un mes sin publicar hoy, por fin, hago acto de presencia con un plato extremadamente sencillo pero no por eso menos delicioso : unas sopas avahadas al horno que quitan el sentido.

     Muchos de los grandes chefs han intentado dar valor a los platos más tradicionales con maravillosas reinterpretaciones. Esto me parece grandioso además de necesario pero, ¿de dónde vienen esos platos de toda la vida que se han convertido en tradicionales? ¿Por qué no ahondar en su historia para llegar a conocer el origen de la alimentación de nuestros más lejanos ancestros?

    Eso mismo es lo que nos han propuesto desde Cooking the Chef en su retorno a las redes, conocer la gastronomía primitiva de los pobladores de nuestras tierras justo hasta antes del desembarco de los árabes a nuestras costas. Si hay que volver la vista a nuestras raíces, las de mis antepasados se encuentran en Valladolid, por lo que esa es la zona donde se ha centrado mi investigación. Antes de que los romanos llegaran, esas tierras estaban habitadas por los vacceos y es de ellos de donde viene la receta que he elegido en esta ocasión. 


     Para entender lo que comían es fundamental conocer sus costumbres y manera de vivir. Así que voy a hacer un pequeño resumen de su cultura, porque si no esto daría para varias entradas, basado en los hallazgos encontrados en los yacimientos arqueológicos de algunas de sus principales ciudades como Pintia, Pallantia e Intercatia.

    De este pueblo celta, cuya existencia está probada al menos desde el s.IV a.C., ha quedado demostrado que fue el pueblo más culto y avanzado de la Iberia antigua. Aparte de ser recolectores de frutos, como uvas con las que elaboraban vino, desarrollaron un sistema agrícola colectivista muy eficaz y productivo cultivando cereales (trigo y cebada) y leguminosas (garbanzos, lentejas y almortas), llegando a convertirse ya desde aquellos tiempos en el granero de la meseta, con cuyos excedentes realizaban intercambios comerciales con los pueblos limítrofes. También se dedicaron a la ganadería bovina y fueron capaces de desarrollar una industria textil y cerámica incluso más avanzada que la de los romanos. Contaban con un ejército de dos mil soldados con una caballería imbatible, los romanos acabaron valorando más los caballos de esta zona que los suyos propios, y unas costumbres y forma de vida que, a través de la admiración, acabaron respetando. De hecho los habitantes de Pallantia e Intercatia cohabitaron, más o menos pacíficamente, con los romanos mientras, estos últimos, sometían al resto de los pueblos de Hispania.

    Volviendo a lo que nos ocupa, que es el tema gastronómico, se tiene constancia de que el pan fue el primer alimento elaborado por el pueblo primitivo. Los restos encontrados muestran que ya horneaban un pan fermentado de candeal, que era el tipo de trigo que cultivaban. Además cocinaban corderos lechales tanto en parrillas de hierro como al horno así como un primitivo cocido omnívoro. La cocina de aprovechamiento y transformación de sus restos también es una de sus características, de ahí proviene la elaboración que os traigo siendo estas sopas, parece ser, el alimento que tomaban los guerreros antes de entrar en batalla. Cierto es que no eran exactamente iguales a las mías, ya que para hacerlas ellos no contaban con aceite de oliva ni con pimentón, pero creo que puede llegar a ser una aproximación bastante cercana... con una pizca más de alegría. Pero vamos al lío que ya os he metido bastante rollo.

    Ingredientes :

  • Pan de candeal del día anterior
  • 2 dientes de ajo hermosos
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharada de pimentón
  • Agua 

    Calentar el horno a 200ºC, con calor de arriba-abajo.

    Dorar en una sartén, en el aceite de oliva, uno de los dientes de ajo cortado en láminas. Añadir el pimentón, rehogar ligeramente y retirar del fuego. Verter un vaso de agua, para que el pimentón no siga cocinándose y corra el riesgo de quemarse, y agregar el otro diente de ajo, machacado previamente.

    Cortar el pan en rebanadas gruesas, de un dedo más o menos, e ir colocándolas en el fondo de una cazuela de barro o en varias individuales. Ir empapando el pan poco a poco con la preparación anterior, añadiendo más agua si fuese necesario para quedar muy empapado pero sin llegar a estar sumergido en líquido. Hornear, a media altura, durante un par de horas. Remover con una cuchara, sobre todo por el borde de las cazuelas, y volver a meter al horno de media a una hora más. 


    La sopa deberá tener una textura cremosa por dentro con una costra crujiente y dorada por fuera y, como dijo Ibán Yarza, en la publicación que hizo él de estas sopas, al comerlas deberás tener la sensación de estar comiendo una deliciosa torrija salada.

domingo, 5 de abril de 2020

Crema parmentier (tradicional y con termomix) { Reto Cooking the Chef}

    Aunque ya hace días que comenzó la primavera parece que la paulatina calidez de las temperaturas que la tenían que haber acompañado, en esta ocasión, le ha hecho caso omiso y continúa haciendo todavía más que fresquito. Esto nos lleva a que, no solo nos siga apeteciendo el cuchareo, sino que es lo que nos va a ayudar, en gran manera, a poner el cuerpo a tono.
    Seguimos con el afán de encontrar platos distintos que llevar a nuestras mesas así que, volvemos a hacer las maletas virtualmente, para adentrarnos en la cocina tradicional francesa de la mano de uno de los chefs más destacados y mundialmente reconocido : Joël Robuchon.


    El término parmentier se refiere a preparaciones que fundamentalmente lleven patata cocida en su composición, como purés, sopas y cremas, en un merecido homenaje a Antonie Ausgustin de Parmentier, quien logró introducir y potenciar el consumo de este tubérculo en la cocina francesa.
    Fueron los españoles los que la trajeron de América e introdujeron su cultivo en Europa, aunque solamente era utilizada como alimento para el ganado ya que se creía que ésta era indigesta y perjudicial para la salud.
    Parmentier, además de ser un gran nutricionista, fue el mejor de los publicistas y conocedor de la condición humana, como demostró la manera tan sibilina de que la gente lo introdujera en su alimentación. El rey, Luis XVI, comenzó a pasearse con una flor de patata en la solapa y se imprimieron folletos explicando la manera de cultivarlas y su forma de empleo. Pero la mejor campaña publicitaria fue, sin duda alguna, cuando hizo que los terrenos donde se cultivaban fueran custodiados por guardianes solamente durante el día consiguiendo que, durante la noche, los campos fueran asaltados para llevarse el tan codiciado tesoro.  Fuente : Directo al paladar
    Y ahora, después de la clase de historia, ¿que os parece si nos ponemos a cocinar?


    Ingredientes :
  • 700 g de patatas
  • 3 puerros 
  • 1 cebolla mediana
  • 75 g de mantequilla
  • 600 ml de caldo de pollo
  • 100 ml de nata
  • 2 rebanadas de pan de molde sin corteza
  • Perejil fresco picado
  • Sal
  • Pimienta

    Pelar la cebolla y picarla fina. Lavar los puerros bajo el grifo del agua fría para retirar toda la posible arena que lleven, y secar con papel. Retirar la parte verde, reservándola para otros usos, y cortar en rebanadas la parte blanca. Pelar y cortar en cuadraditos las patatas.
    Tradicional
    Poner en una cazuela, a fuego medio, 50 g de mantequilla y dejar derretir. Añadir el puerro y la cebolla y sofreír durante unos 10 minutos. Echar los cuadraditos de patata  y rehogar unos 4 minutos. Verter el caldo y salpimentar. Dejar cocer durante 25 minutos. Agregar la nata y triturar. Rectificar de sazón y reservar en caliente.
    Con thermomix
    Echar en el vaso la cebolla y los puerros troceados y cortar 6 sg, vel.5. Bajar los restos de la paredes hacia las cuchillas, añadir la mantequilla, que deberá estar a temperatura ambiente, y dejar sofreír durante 10 min, Varoma, vel.2. Echar los cuadraditos de patata y rehogar 4 min, Varoma, vel.2. Verter el caldo, salpimentar y programar 25 min, 100º C, vel.1. Dejar que baje un poco la temperatura, agregar la nata y triturar 1 min, vel 5-7-10.
    Rectificar de sal y reservar en caliente.

    Cortar el pan en cuadraditos y saltear en una sartén con los 25 g de mantequilla restantes, removiendo de vez en cuando para que se doren por igual por todos los lados. Retirar y dejar escurrir sobre papel de cocina para retirar el exceso de grasa.
    Servir la crema en los platos, repartir los cuadraditos por encima y espolvorear con el perejil picado por encima. Llevar a la mesa antes de que se enfríe.


    Hoy, día 5, sería el día de publicación de uno de los retos con los que más he aprendido y continúo haciéndolo, Cooking the Chef. Y digo que continúo haciéndolo porque, aunque el reto esté en un periodo de descanso, yo seguiré intentando ponerme al día con los Chefs que me quedan pendientes. Además de con alguna otra receta que tengo anotada en pendientes de algunos de los Chefs con los que ya había participado.

viernes, 13 de diciembre de 2019

Alfajores de Medina Sidonia. Calendario de Adviento Día 13

    No me he podido resistir a preparar otro dulce tipiquísimo de Navidad para incluirlo en el Calendario de Adviento.
    Los alfajores de Medina Sidonia son un dulce con muchos siglos de historia, herencia de Al Ándalus, cuya receta se ha ido transmitiendo de generación en generación. En su origen era llamado “alajú”, que procede del término árabe 'al-hasú' (relleno), y son los únicos alfajores que gozan de Indicación Geográfica Protegida.


    Una de las cosas que más me gustan es que, esta pasta de frutos secos molidos con miel, pan rallado y especias, no se hornea... bueno, eso será si no tuestas los frutos secos y las especias en él, jejjeje. Yo los he tostado, con muchísimo cuidado de que no se quemaran, a fuego lento en una sartén. Además que no son excesivamente dulces pero sí muy especiados.
    Pero vamos con la receta.


    Ingredientes :
  • 200 g de picos de harina candeal 
  • 100 g de avellanas crudas
  • 150 g de almendras marconas crudas
  • 5 g de canela molida
  • 10 g de matalahúva (anís verde)
  • 0,5 g de clavo de olor
  • 0,5 g de semillas de cilantro
  • 40 g de sésamos
  • 225 g de miel
  • 60 g de azúcar
  • 60 g de agua
    Para el baño de almíbar
  • 100 g de agua
  • 100 g de azúcar
  • Azúcar glass
    Tostar por un lado los frutos secos y por otro las especias. Ya os digo que yo los tosté en una sartén al fuego, pero podéis tostarlos en el horno poniéndolos en dos bandejas distintas a 180ºC vigilando para que no se quemen. Dejar enfriar bien para que al triturarlos no salga el aceite y se haga una pasta.
    Triturar los picos hasta que quede con la textura de una harina. Reservar.
    Poner en un cazo el agua y el azúcar. Llevar a ebullición y dejar cocer un minuto. Retirar y reservar. 
    Triturar el matalahúva, el clavo y el cilantro con un molinillo de café. Reservar.
    Triturar los frutos secos, dejando algún trocito más grueso, y mezclar con el pan rallado, las especias trituradas, el sésamo y la canela. En un cazo calentar la miel hasta que comience a hervir y retirar del fuego. Añadir el almíbar y la mezcla preparada anteriormente y remover bien, con ayuda de una espátula, hasta tener una masa espesa, y algo pegajosa, que no se desmigue al apretarla con la mano. Si estuviera demasiado seca agregar un poco de agua caliente, poco a poco, y remover hasta que se integre.
    Cuando esté templado dividir en pedacitos de unos 45g. Mantenerlos tapados para que no se sequen. Formar cilindros con cada pedacito apretando con la mano, para que no se desmiguen, y luego hacerlos rodar sobre la superficie de trabajo para alisarlos. Ir depositándolos sobre una bandeja forrada con papel.
    Preparar el almíbar para el baño y dejar templar. Bañar cada alfajor, escurrir y rebozar en el azúcar glass.


    Dejar secar sobre una rejilla antes de envolverlos en papel.
    La costra que se forma es lo que hará que se conserven durante bastante tiempo en perfecto estado, por lo menos un mes, siempre que se tengan metidos en una caja metálica en un lugar fresco y seco.



    Fuente : El invitado de invierno

miércoles, 5 de junio de 2019

Carmelitas, el pintxo de Robin Food {Reto Cooking the Chef}

    Comienza junio y, poco a poco, va llegando el calor. Ya teníamos ganas de aparcar los abrigos y las botas, sacar la ropa más ligera, poder disfrutar del buen tiempo y que el frío sólo esté presente en los helados o en una cerveza helada sentados en una terracita.
    Y, claro, si nos vamos a tomar una caña, no nos la vamos a tomar a palo seco así que, que mejor que acompañarla de un pintxo al más puro estilo de Euskadi. Venga, que nos vamos de "potes". Y que vengan estos acompañados de unas ricas carmelitas.


    Este mes en Cooking the Chef tenemos como Chef protagonista, nada más y nada menos que, a David de Jorge, también conocido como RobinFood. Hace muchísimo tiempo que sigo a este hombre. De hecho, el gusanillo de comenzar a  preparar mi propio pan me la despertaron él e Ibán Yarza viendo sus programas.
    Mi mano ya me va dejando ir haciendo cositas en la cocina, aunque todavía no estoy para echar cohetes. Aún así, esta vez me he decidido por algo muy muy sencillo pero que está extremadamente rico. Aquí os dejo el recopilatorio para ver las maravillas que han preparado mis compañeros de reto.


    Ingredientes (para 12 unidades) :
  • 12 rebanadas de pan de 2 cm de grosor
  • 1 cabeza de ajos
  • 24 anchoas en aceite
  • 3 huevos L
  • 12 gambas frescas
  • Aceite de oliva 
  • Mahonesa
  • 12 aceitunas sin hueso

    Cocer los huevos, que deberán estar a temperatura ambiente, en abundante agua salada durante 10 minutos, desde que comience a hervir. Refrescar con agua fría y pelar. Reservar.
    Cocer las gambas, en abundante agua salada, durante unos tres minutos. Escurrir, dejar enfriar un poco antes de pelarlas y reservar.
    Confitar los ajos pelados en el aceite. Retirar los ajos y freír en ese aceite las rebanadas de pan hasta que estén doradas por ambas partes. Sacar y poner sobre papel de cocina para retirar el exceso de grasa. Cortar cada huevo, a lo ancho, en 4 partes y reservar. Escurrir las anchoas de su aceite.
    Colocar las rebanadas de pan frito sobre el plato de servir. Sobre cada rebanada poner un par de anchoas escurridas, una de las rodajas de huevo y una gamba encima. Echar media cucharadita de mahonesa y coronar con una aceituna.


    Cuando David, en su perfil de IG, sacó una foto de esta delicia (aunque sin aceituna, esta ha sido mi aportación personal 😉) tuve claro que esto era lo que iba a preparar para el reto de este mes. Él las define como "un timbre de gloria para los adictos al huevo cocido". En esto estoy totalmente de acuerdo con él, aunque me parece excesivo el decir que "lo pediría como última voluntad si me dieran el garrote vil y me concedieran un último deseo" 😂😂

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Migas de marisco al estilo de Pepe Rodríguez {Cooking the Chef}

    Para mí, decir Pepe Rodríguez es decir La Mancha así que tenía claro que la receta que iba a preparar para Cooking the Chef iba a tener mucho sabor y olor de esta tierra. Migas y gachas se dan la mano en ser dos de los más tradicionales platos manchegos así que estaba entre estos dos lo elegido por mí para preparar.


    Ojeando fotos de alguno de los platos de la carta de su restaurante me encontré con la Cigala con uvas, migas y chocolate. Me resultó curioso que mezclara marisco con las migas y, aunque es normal comerlas con uvas y chocolate, no tenía muy claro que a los míos les gustara demasiado la mezcla. Es por eso que decidí hacer una adaptación de su plato, las mías serían solo con marisco aunque alguna uva también se dejaría caer para alguno de los comensales 😉😋


        Ingredientes :
  • 4 carabineros grandes
  • 450 g de pan fresado del día anterior
  • 12 dientes de ajos
  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 2 colas de rape
  • 150 g de gambas peladas
  • 150 g de zamburiñas
  • 1 cucharadita de pimentón agridulce (ocal)
  • 1 puñado de uvas 
  • Sal
  • Agua

    Cortar en cuadraditos y poner en un bol, humedecer con agua, sin llegar a empaparlo, y taparlo con un trapo húmedo y reservar.
    Dar un corte en cada diente de ajo pero sin quitarles la piel. Limpiar las colas de rape, retirar la espina central y cortar la carne en tacos. Reservar.
    Retirar los corales de las zamburiñas y reservar.
    Poner un chorrito de aceite en una sartén profunda y cocinar los carabineros. Reservar en caliente. En el mismo aceite echar las gambas, los tacos de rape y las zamburiñas y rehogar hasta que empiecen tomar color pero sin terminar de hacer. Sacar y reservar.
    Poner el resto del aceite en la sartén, poner a fuego bajo y freír los ajos hasta que estén dorados pero sin quemarse. Retirar.
    Echar los cuadraditos de pan en la sartén y remover para que se impregne todo con el aceite. Seguir removiendo hasta que el pan esté dorado uniformentente, tardará de 15 a 20 minutos. Espolvorear el pimentón por encima, salar al gusto y mezclar. Añadir los ajos y la mezcla de gambas, zamburiñas y rape y envolver para que se mezclen.
    Emplatar poniendo un carabinero en cada plato, y repartir las migas a su lado. Acompañar con las uvas lavadas, cortadas por la mitad y despepitadas. Decorar con pétalos de pensamientos y servir enseguida.


    Así están impresionantes, me pregunto como estarán con unos trocitos de chocolate... será cuestión de experimentar ¿o no?
    Y, entre bocado en bocado, me acompañas a ver el resto de participaciones? Pues vamos a ello.

sábado, 5 de mayo de 2018

Sopa de calabaza y curry con croutons de pretzel {Reto Cooking the Chef}

     En principio tenía elegida otra receta para el Cooking the Chef pero, dadas las temperaturas que estamos teniendo en esta primavera disfrazada de invierno, he acabado decantándome por esta deliciosa sopa de calabaza y curry. El Chef elegido en esta ocasión es el alemán Alfons Schuhbeck y utilizar pretzels para hacer los croutons es el toque alemán perfecto.


    Ya sé que tengo varias sopas y cremas de calabaza publicadas en el blogs pero esta es algo distinta, tiene un toque ligeramente picante que hace que sea ideal para entonar el cuerpo.

   
    Está muy muy rica y los croutons de pretzel realzan su sabor haciéndola todavía más exquisita.


    Ingredientes :
  • 610 g de calabaza (en la receta original 500 g)*
  • 750 ml de caldo de pollo
  • 1 hoja de laurel
  • 3 rebanadas de jengibre (5 g aprox.)
  • 1 diente de ajo en rodajas
  • 1 cucharada de curry suave en polvo
  • 150 ml de nata líquida
  • 40 g de mantequilla fría
  • Sal
  • Pimienta d'Espelette
    Para los croutons
  • 1 pretzel grande
  • 1 cucharada de mantequilla
  • 1/4 de cucharadita de canela en polvo
  • 3/4 de vaina de vainilla raspada
  • Sal
  • Pimienta d'Espelette
    *Alfons Schuhbeck utiliza calabazas hokkaido pero yo he utilizado calabaza de cacahuete y, como la piel era muy finita, seguí su consejo y no la retiré.
    Primero prepararemos la sopa. Limpiar y cortar la calabaza en cubos de unos 2 centímetros, con la cáscara si esta es fina. Poner en una olla con el caldo, el laurel, el jengibre y el ajo. Dejar cocer a fuego bajo de 20 a 30 minutos.
    Añadir el curry, la nata y triturar. Agregar la mantequilla fría y sazonar con sal.
    Mientras retirar la sal de los pretzels y cortar en cubos.

   
    Calentar una sartén a fuego medio y derretir la mantequilla en ella. Añadir los cubos de pretzel y la vainilla. Espolvorear con poco de canela y dorar ligeramente los cubos. Sazonar ligeramente con sal y una pizca de pimienta d'Espelette. Sacar y dejar escurrir sobre papel de cocina para retirar el exceso de grasa. Reservar en caliente.


    Remover la sopa y servir en platos precalentados. Echar una cucharada de los croutons y espolvorear con un poco más de pimienta d'Espelette.


    No os podéis ni imaginar lo riquísima que está y ese toque de canela y vainilla en los croutons es una verdadera pasada. Y, mientras disfruto de esta maravilla, me voy a ver lo que han preparado mis compis de reto ¿Me acompañas a ver el recopilatorio?

miércoles, 5 de julio de 2017

Sandwich Bodega de Anthony Bourdain {Reto Cookink the Chef}

    Hay dos momentos a lo largo del año que son especialmente emotivos para mí, en ellos los recuerdos de tiempos pasados regresan dejando un sinfín de sentimientos a flor de piel. La Navidad es uno de esos momentos, aunque creo que ese es compartido por casi todos los que ya empezamos a pintar canas. El otro es este en el que estamos, aunque pueda resultar chocante. El inicio del verano hace que me transporte a esas calurosas jornadas que, en mi niñez, pasaba en el pueblo. No había nada que me gustara tanto como el ir a comprar pan, ese olor de masa madre y levadura que te acompañaba una parte del camino ya te anunciaba el exquisito manjar con el que te ibas a encontrar. y, luego, con el pan recién hecho aún caliente entre tus manos, era poco más que imposible dejar de pellizcar una punta y deleitarte con su sabor.
    Cuando leí que el último libro que ha publicado Anthony Bourdain contenía las recetas favoritas de su niñez, las que le preparaba su madre y le gustaba comer en los momentos más felices de su infancia, las que son el tipo de recuerdos de comida que quiere compartir y transmitir a su hija no dudé de que una de esas recetas iba a ser la elegida para participar en el reto de este mes de Cooking the Chef. Ojalá yo también consiga transmitir ese tipo de recuerdos culinarios a mis hijos... aunque no escriba ningún libro para ello, jejjeje.
    Y después del rollo que os he metido, valientes y pacientes si aún seguís leyendo la entrada, paso a contaros la receta elegida por mí, las del resto de los participantes podéis verlas pinchando aquí.


    Este bocadillo es uno de los iconos para el desayuno neoyorkino (bacon, huevos y queso en un bollo crujiente) que se puede tomar en cualquier corner store junto con un café, una receta muuuy sencilla pero no por ello menos deliciosa.


    Ingredientes (para 2 sandwiches) :
  • 6 rebanadas de bacon
  • 2 kaiser rolls o panecillos de viena
  • 4 huevos L
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo recién molida
  • 4 lonchas de queso cheddar
 
    Poner una plancha de hierro con fondo grueso a fuego fuerte y cocinar el bacon hasta que esté dorado y crujiente... ojo, sin llegar a quemarse. Retirar con unas pinzas y reservar.
    Abrir los panecillos por la mitad y colocarlos, boca abajo, sobre la plancha durante un par de minutos para que se calienten y absorban parte de la grasa del bacon.
    Retirar los panecillos y poner sobre papel de estraza o de horno. Repartir el bacon entre los panecillos, 3 lonchas en cada.
    Batir los huevos y salpimentarlos al gusto, verter sobre la plancha y dejar cuajar la tortilla. Cuando ya esté casi cocida del todo repartir el queso uniformemente y dejar hasta que se comience a derretir.
    Retirar y distribuir sobre el bacon de los panecillos. Cerrar los sándwiches y envolver en el papel de estraza para transportarlos con facilidad manteniéndolos además calientes.
    Servir con un café.


    Los neoyorkinos tomarán esta delicia como desayuno pero para mí es la merienda-cena ideal al llegar a casa después de una dura y calurosa jornada de trabajo.


    Fuente : "Appetites cookbook" de Anthony Bourdain

martes, 24 de mayo de 2016

Ensalada GastroBloggerVlc con frutas y costrones al aroma de lima káffir

    La semana pasada os contaba lo bien que lo pasamos en el II Encuentro GastroBlogger Valencia (ver aquí) y los platos que allí preparamos los distintos grupos que formamos. Como ya os conté entonces el grupo en el que yo estaba fue el encargado de los entrantes siendo uno de los que preparamos una ensalada.
   En la misma entrada también comenté lo bien que se portaron con nosotros los patrocinadores del evento así que volvimos bien cargados de bolsas para casa. Uno de ellos, y de los más generosos por cierto, fue Florette que no proporcionó un buen montón de ensaladas para cada uno. Así que, me he puesto manos a la obra y he intentado reproducir lo más fielmente posible como la preparamos.


    Ingredientes :
    Para los costrones
  • 2 rebanadas de pan
  • 1 diente de ajo
  • Perejil picado
  • Aceite de Oliva Virgen Extra
   
Lo primero será preparar los costrones. En el Encuentro usamos una mezcla de ajo y perejil para prepararlos, en casa yo restregué las rebanadas con el ajo y las espolvoreé con el perejil muy picado. Tras regarlas con un hilo de aceite las metimos al horno para que se tostara el pan, tanto en el Encuentro como yo en casa, pero lo podéis hacer igual en la tostadora. Eso si, tostándolas primero y aliñándolas después. Cortar en costrones y reservar.


    Pelar y cortar en trozos la carne del mango. Limpiar, quitar los rabitos de las fresas y cortarlas en trozos. Reservar. 
    Poner en una fuente las mezclas de ensaladas. Esparcir los trozos de mango y fresas por encima. Colocar también los costrones y aliñar con sal y aceite de oliva. Adornar con los pensamientos y rallar un poco de lima káffir por encima. Esta le dará un sabor y aroma indescriptible, os lo aseguro. Servir enseguida.


    Espero que os haya gustado la propuesta. Y como os dije en la entrada del Encuentro, tanto las flores comestibles como la lima káffir son de Rafa y MªJosé y el mango de Herbasana.