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jueves, 24 de marzo de 2022

Madeleines de naranja sanguina

    Este año parece que la primavera ha entrado cargadita de agua y, a pesar de que es una de mis estaciones preferidas aún con lluvia, ya voy echando de menos el reflejo del brillo del sol en las flores recién brotadas. Reconozco que hace mucha pero que mucha falta el agua pero, con la de años que llevo viviendo en Valencia, ya no estoy acostumbrada a tener tantos días sin ver el sol y, la única manera que se me ocurre de alegrar la situación y levantarme un poco el ánimo es con algún dulce capricho como estas madeleines que hoy os traigo.

    Y, con ellas, doy por finalizadas las recetas con naranja sanguina, hasta que vuelvan a estar de temporada, ya que están preparadas con la última de las naranjas que me quedaba. 

    Ingredientes :

  • 100 g de mantequilla
  • 40 g de harina
  • 100 g de azúcar glass
  • 40 g de almendra molida 
  • 3 claras de huevos grandes*
  • 1/2 cucharada de miel de azahar
  • 25 ml de zumo de naranja sanguina
  • Ralladura de 1 naranja
    Para el glaseado :

  • 75 g de azúcar glass
  • 1 cucharada de zumo de naranja sanguina
  • Pétalos de flores de aciano
    * Utilicé 3 y 1/2 claras pasteurizadas

    Cortar la mantequilla en cuadraditos y ponerla a derretir en un cazo a fuego medio. Dejarla cocinar hasta que se tueste, retirando la espuma que vaya saliendo de vez en cuando, teniendo cuidado de que los residuos sólidos no se quemen. Cuando tenga color avellana retirar del fuego, colar y dejar templar.  

    En la receta original tamiza la harina junto al azúcar glass y a la almendra molida pero, como mi almendra molida no estaba muy fina, lo que hice fue triturarla junto al azúcar glass, dándoles un par de golpes de turbo en la Thermomix igual que hago cuando preparo macarons, y luego lo añadí a la harina tamizada. Añadir la ralladura a esta mezcla.

    Batir las claras, hasta que estén semi montadas, y agregar la mezcla de harina anteriormente preparada, e integrar con una varilla. Verter la mantequilla avellana, la miel y el zumo y mezclar bien.

    Tapar y dejar reposar en la nevera durante 2 horas por lo menos. Pasado ese tiempo, calentar el horno a 190ºC. Engrasar los moldes, para que no se peguen las madeleines, y rellenarlos casi por completo ya que, al no llevar ningún tipo de impulsor, no van a subir demasiado. Hornear 15-16 minutos o hasta que los bordes comiencen a dorarse. Sacar del horno y dejar reposar unos minutos antes de desmoldarlas. Pasarlas a una rejilla para que se enfríen. 

    Una vez frías por completo prepararemos el glaseado echando al azúcar glass el zumo, poco a poco y sin dejar de remover, hasta obtener una consistencia espesa. Ir mojando una parte de cada madeleine en el glaseado y decorar con algunos pétalos de aciano. Colocar sobre una bandeja forrada con papel y dejar reposar hasta que el glaseado se haya secado.

    Con esta deliciosa tentación y un té o café bien calentito puede llover todo lo que quiera que no va a conseguir que se nos borre la sonrisa de la cara ¿no os parece?

    Fuente : Loleta

viernes, 5 de junio de 2020

Pastel Corso con flores de calabacín {Repesca de Cooking the Chef}

    Una de mis mayores pasiones es la cocina, eso es evidente ya que si no este blog no habría tomado forma. Pasear por los mercados deleitándome con los aromas de lo que allí se exhibe y encontrar productos de temporada llenos de sabor es, sin duda alguna, otro de mis pasatiempos preferidos. Y en eso estaba cuando encontré unas flores de calabacín. Entre que su temporada es muy corta y que en contadas ocasiones las encuentras a la venta, no me lo pensé dos veces y acabaron en el carro de la compra... ya miraría al llegar a casa como las prepararía.
    Y, buscando buscando, me encontré con este pastel en Bake-Street, una adaptación de la receta de Yotam Ottolengui, incluida en su libro Exuberancia. Vamos, que esto era una doble señal de que iba a salir sí o sí, además de ser una delicatessen.
    Teniendo en cuenta que hoy es día 5, que sería el día de publicación de Cooking the Chef, ésta sería otra genial aportación para la propuesta del Chef Ottolenghi.



    Siempre he pensado que para hacer una receta un poco tuya hay que darle un toque personal y es lo que yo he hecho en esta. En la receta original Ottolengui usa hojas de acelgas, que Eva cambia por espinacas. Así que yo, que no tenía ni una cosa ni la otra, las he sustituido por un buen manojo de berros que me habían regalado y que tenía que usar ya sí o sí, que no estamos para tirar comida ¿no os parece? Además he variado un poco las cantidades de algunos ingredientes y sustituido algunos otros por los que tenía en la nevera, quedando así más al gusto de los de mi casa.


    Ingredientes :
  • 1 masa de hojaldre redonda
  • 1/2 cebolla morada pequeña (85 g)
  • 2 tallos de apio (65 g)
  • 3 dientes de ajo grandes
  • 125 g de berros 
  • 2 cucharadas de menta fresca picada (usé hierbabuena)
  • 2 cucharadas de perejil fresco picado
  • 2 cucharaditas de salvia fresca picada
  • La ralladura de 1 limón
  • 15 g de piñones ligeramente tostados
  • 75 g de queso feta desmenuzado
  • 50 g de queso pecorino romano rallado
  • 100 g de ricotta (usé Philadelphia)
  • 6 flores de calabacín 
  • 2 cucharadas de aceite de oliva + un poco para pincelar
  • Huevo batido para pincelar
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • Pimienta negra de molinillo

    Pelar y picar bien fino la cebolla, el apio y los ajos. Poner una sartén con las dos cucharadas de aceite y, a fuego medio, saltearlos hasta que estén tiernos. Añadir los berros y las hierbas aromáticas y rehogar hasta que se queden secos, de 6 a 8 minutos. Retirar del fuego y agregar el feta, el pecorino, los piñones y la ralladura de limón. Salpimentar, remover con cuidado y dejar enfriar.
    Mientras lavaremos y secaremos con muuuucho cuidado las flores de calabacín.
    Una vez que el relleno esté frío por completo, extender la masa de hojaldre sobre una bandeja de horno cubierta con papel y rellenar con la mezcla anterior dejando un borde de unos 3cm.
    Con ayuda de una cucharilla, poner montoncitos de Phildelphia repartidos por la superficie y coronar con las flores de calabacín. Doblar el borde de la masa sobre el relleno haciendo unos pliegues, para evitar que el relleno se escape, como si fuera una galette. Pincelar con el huevo batido y refrigerar durante por lo menos 10 minutos.


    Calentar el horno a 220ºC, con calor de arriba-abajo.
    Hornear, a media de altura, durante 30 minutos. La masa deberá estar dorada y la base hecha, así que si véis que se empieza a dorar demasiado cubrir los últimos 5 minutos con papel aluminio.
    Sacar y colocar sobre una rejilla y, cuando se haya templado un poco, pincelar con un poco de aceite de oliva para que coja brillo.


    Servir caliente o a temperatura ambiente.


    Puede parecer que siendo ésta una "tartita" de verduras sirva como primer plato pero que no os engañe que llena un montón. Vamos, que ese trata de un plato principal en toda regla. Puedo dar fe de ello ya que el segundo plato que preparé quedó relegado para la cena, jajjjaja.


lunes, 9 de septiembre de 2019

Vieiras y champiñones al tomillo con sabayón de café {Reto CocinArte}

    Una vez terminado agosto comenzamos a retomar los retos. Aún hace un calor sofocante y, aunque el encender el horno ya no es un puro acto de heroicidad, y ya he empezado a hacer mis pinitos en él, en casa aún preferimos platos más  rápidos de realizar y que no proporcionen tanto calor a la cocina a la hora de comer. El horno lo dejamos apagado de momento... hasta la hora de cenar, jejjeje.
    No por ello tenemos que conformarnos con cualquier cosa. De hecho, el plato que hoy os traigo, es bastante rápido de preparar y no deja de ser una verdadera delicatessen.


    Tengo que reconocer que me pirro por las vieiras así que, cuando encuentro un plato que las contenga, no puedo dejar de pensar en él hasta que consigo prepararlo. Hace tiempo que vi un programa de Henrique Sá Pessoa donde cocinaba unas vieiras com molho de café, y, aunque no me terminaba de convencer el conjunto, la fusión entre los sabores de la vieira y el café me llamó poderosamente la atención, tanto como para  anotarlo en mi lista de pendientes.
    Hace unos días, buscando algo rico que preparar para el CocinArte en el comienzo de esta nueva temporada, me puse a revisar mis revistas francesas de cocina de otros veranos, que tengo llenitas de post-it con platos que me han gustado, y di con una receta de champiñones con sabayón de café. Entonces se me vinieron a la cabeza las vieiras de Pessoa y me llegó la inspiración de como conjugar ambos platos... y ahí comenzó todo.
     Comenzamos este segundo año de reto con este cuadro de Dalí : "Muchacha en la ventana"


    Este óleo sobre cartón piedra, que se encuentra en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid,  lo pintó en su etapa formativa, cuando contaba poco más de 20 años. En él, Dalí nos muestra a su hermana, su musa hasta que conoció a Gala, mirando por la ventana de su casa de vacaciones en Cadaqués. Observando el cuadro, me puedo imaginar mirando por la ventana junto a ella, acariciada por la tibieza de los rayos de sol del amanecer y respirando la suave brisa marina. Tal vez porque una copia de este el cuadro preside la sala del apartamento que he precuentado los agostos de estos últimos año donde, desde la ventana, tengo una vista bastante similar a la que se nos muestra.
    Viendo esa gama cromática de azules, tan representativa de su primera etapa, no podía imaginar otro plato que no tuviera como protagonista un ingrediente salido del mar. Y, cuando edité las fotos de estas vieiras, sabía que éste era el plato destinado para ser mi aportación de este mes. Me pareció que se conjugaba perfectamente con lo que transmite Dalí con su cuadro.


    Ingredientes :
  • 4 vieiras
  • 250 g de champiñones
  • 30 g de mantequilla
  • 5 ó 6 ramitas de tomillo fresco
  • 3 ó 4 tallos de cebollino fresco
  • Flores de tomillo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo
    Para el sabayón de café
  • 2 yemas de huevo L
  • 30 ml de café fuerte
  • 100 g de mantequilla

    Limpiar los champiñones y cortarlos en cuartos. Lavar las ramitas de tomillo y el cebollino, secar con papel. Picar fino el cebollino.
    Poner a calentar, en una cazuela, 25 g de la mantequilla y 2 cucharadas de aceite. Cuando la mantequilla esté derretida añadir los champiñones. Rehogar bien y espolvorear por encima las hojas de un par de las ramitas de tomillo. Dejar cocinar a fuego suave y removiendo de vez en cuando, hasta que hayan perdido casi todo el líquido que suelten, alrededor de unos 10 minutos.
    Salpimentar al gusto y agregar el resto de la mantequilla. Tapar y reservar en caliente.
    Batir las yemas en un cazo. Cuando comiencen a espumar añadir el café, que deberá estar tibio, y mezclar hasta que esté homogéneo. Llevar a fuego muy suave, removiendo constantemente para que no se pegue al fondo, dejando que espese ligeramente. Cuando haya cogido cuerpo, agregar la mantequilla cortada en trocitos y, cuando esté casi derretida del todo, retirar del fuego. Reservar caliente.
    Marcar las vieiras en una plancha ligeramente aceitada.
    Poner 2 ó 3 cucharadas de sabayón en el fondo de cada plato. Colocar una vieira en centro y repartir los champiñones en uno de los lados. Decorar con un poco de cebollino picado y las flores y las ramitas de tomillo restantes. Servir enseguida.


    El resultado es tan delicado y sorprendente que lo hace un auténtico bocado de placer.


    Y ahora, ¿os venís a ver que han prepardos mis compis de reto? Aquí tenéis el enlace al recopilatorio.

    Fuente : Receta de Thibaut Ruggeri para Regal Magazine

viernes, 5 de julio de 2019

Flores de calabacín rellenas de ricotta en tempura sobre pesto de pimientos del piquillo {Cooking the Chef}

    Muchas veces había visto recetas de flores de calabacín en las redes pero muy pocas las había encontrado en el Mercado, bien porque no era época, bien porque ya no les quedaban. Así que, en cuanto me topé con ellas, no dudé en llevarme una buena cantidad para casa que ya vería después la manera de prepararlas.


    Una cosa tan delicada se merecía una gran preparación. Buscando, buscando, encontré la receta perfecta y, además, era de Anna Olson. Casualidades de la vida porque ella era la Chef elegida para este mes en el Cooking the Chef y, aunque mi idea era preparar algo dulce ya que ella es famosa por su repostería, de un plumazo iba a tener mi aportación para el reto y probar las flores.


    La única diferencia con la receta original es que yo no las he frito con un rebozado normal sino que las he hecho en tempura para que quedaran más ligeras y crujientes. Además, los pimientos del pesto los he puesto del piquillo... Bocatto di cardinale.


    Ingredientes :
    Para el pesto
  • 180 g de pimientos del piquillo asados
  • 80 g de piñones
  • 1 diente de ajo pequeño
  • 1 cucharadita de ralladura de limón
  • 3 cucharadas de parmesano rallado
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta
    Para las flores
  • 12 flores de calabacín
  • 250 g de ricotta
  • 3 cucharadas de parmesano rallado
  • 2 cucharadas de albahaca fresca picada
  • 1 diente de ajo pequeño picado
  • 1 cucharadita de ralladura de limón
  • Sal 
  • Pimienta
  • Preparado para tempura

    Para preparar el pesto lo primero tostar los piñones en una sartén sin grasa, moviéndolos de vez en cuando para que no se quemen. Dejar enfriar. Cortar los pimientos en tiras.
    Triturar todos los ingredientes del pesto hasta que tenga una textura uniforme. Echar en un bol y dejar enfriar tapado.
    Picar muy finamente el ajo y mezclar con el ricotta, el parmesano, la albahaca y la ralladura. Salpimentar al gusto. Meter la mezcla en una manga y reservar.
    Lavar y secar las flores con papel de cocina, con mucho cuidado para no dañarlas.
    Abrir con cuidado los pétalos, rellenar con ayuda de la manga, cerrar los pétalos retorciendo las puntas para que no se escape la mezcla de queso. Reservar refrigeradas.
    Calentar abundante aceite a fuego fuerte. Mientras, preparar la tempura según las indicaciones del fabricante, normalmente sólo habrá que añadir agua helada hasta conseguir una pasta densa.
    Mojar cada flor en la tempura y freír de pocas en pocas, para que no se peguen, de 2 a 3 minutos por cada lado. Dejar reposar sobre papel de cocina para retirar el exceso de grasa.
    Poner con una cuchara un poco de pesto en el fondo del plato y colocar sobre él un par de flores rellenas en tempura.
    Servir inmediatamente.

  
    En mi vida me habría imaginado que mis hijos se comieran esta delicatessen casi sin respirar. Me parece que estoy educando su paladar de una manera demasiado sibarita, jejjeje.


    Y sólo me queda por dejaros el enlace del recopilatorio para que os deleitéis con las aportaciones de mis compis de reto.

miércoles, 13 de junio de 2018

Pastel de salmón y gambas con cubierta crujiente y falso caviar de arenque {Reto Veo veo}

    Este mes Blanca nos lo ha puesto bastante facilito, o eso creía yo, ilusa de mí 😂😂 Tenía claro que es lo que iba a preparar pero, cuando me puse a pensar como haría el rollito, casi me da algo. No encontraba naaaddaaa que pudiera utilizar para darle ese diámetro.
    Al final me salió un poco más grande de lo que tenía previsto pero es todo lo que pude conseguir.


    Lo primero decir que la foto con la que jugamos este mes es del Chef Sebastien Lepinoy del restaurante Les Amis de Singapur.


    Me parece que este mes me he acercado bastante al original y, después de degustar mi aportación, creo que me siento totalmente satisfecha con el resultado.


    Ingredientes :
    Para el pastel
  • 150 g de salmón fresco
  • 50 g de gambas frescas peladas
  • 45 g de cebolla
  • 2 huevos L
  • 70 g de queso ricotta
  • 1/2 cucharada de tomate frito
  • 1/2 cucharadita de mostaza antigua
  • Aceite de oliva 
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo recién molida 
    Además
  • 6 hojas de masa filo
  • 50 g de mantequilla derretida tibia
  • 6 cucharadas de mahonesa
  • 70 g de salmón para sashimi
  • 1 ramita de perejil rizado fresco
  • 1 cucharada de salsa de soja
  • 50 g de falso caviar de arenque
  • Pétalos de pensamientos comestibles

    Precalentar el horno a 170ºC poniendo una bandeja con agua, donde quepa el molde elegido, a media altura para hacer un baño maría.
    Picar fina la cebolla y pocharla en una cazuela con un chorrito de aceite. Añadir el salmón fresco cortado en trocitos y dejar cocinar hasta que el salmón no se vea crudo.
    Echar las gambas cortadas en trozos y dejar rehogar. Agregar los huevos, el ricotta, el tomate frito y la mostaza, salpimentar al gusto y triturar con una batidora.
    Encamisar los moldes con mantequilla y pan rallado, aunque si es de silicona como el que yo utilicé no será necesario.
    Verter la mezcla dentro e introducir el molde en la bandeja con agua, esta deberá llegar hasta la mitad del molde. Dejar hornear al baño maría de 35 a 40 minutos, o hasta que al pinchar con una agua esta salga limpia. El tiempo de cocción dependerá del tamaño del molde utilizado.
    Sacar, dejar enfriar sobre una rejilla y desmoldar cuando estén totalmente fríos.
    Para preparar el cilindro crujiente extender una hoja de filo y dividir en cuatro, de aproximadamente 6 cm y medio, y pincelar con la mantequilla. Forrar un rodillo de amasar con papel aluminio y enrollar las tiras de filo una sobre otra con la parte engrasada hacia dentro. Sacar con cuidado del rodillo junto al papel aluminio. Hacer una bola de aluminio, aplastar haciendo un cilindro e introducir dentro para que no pierda la forma al hornear.
    Repetir con el resto de las hojas, poner sobre una bandeja y cocer, a media altura, en horno precalentado a 170ºC, durante unos 10 minutos. Sacar y, cuando se enfríe, sacar el aluminio con mucho muuucho cuidado, y dejar enfriar sobre una rejilla.
    Para presentar el plato hacer un círculo con la salsa de soja y, colocar sobre él daditos del salmón de sashimi y hojitas de perejil rizado. Introducir cada uno de los pastelillos de salmón dentro de cada cilindro de filo. Poner una cucharada de mahonesa en un extremo del plato y encima colocar un cilindro. Distribuir una cucharadita de las huevas encima del cilindro de filo y decorar con los pétalos de los pensamientos. Pero queda más fácil entender la presentación viendo las fotos, ¿a que sí?


    No está rico, no... está absolutamente divino.
    Sólo me queda dejaros el recopilatorio, a ver como han resuelto el reto mis compis.

domingo, 13 de mayo de 2018

Sopa de maíz dulce e hinojo con polenta crujiente primaveral {Reto Veo veo}

    Parece que poco a poco se va asentando la primavera y la mejor manera de celebrar su venida es vistiendo los platos de gala, los vamos a decorar con flores.
    Para este mes Blanca eligió un bonito y primaveral plato para el reto Veo veo, esta es mi aportación y aquí tenéis el recopilatorio.


    La foto que hemos intentado reproducir es del Chef turco Mustafa Yankavi (@chef_yankavi en instagram). Y, para que podáis comparar si se le parece en algo, aquí tenéis la original.


    Yo creo que en algo se parece ¿o no? Y está claro que el ingrediente principal es el maíz dulce. Este ha sido otro reto para mí porque, aunque lo he comido cientos de veces, nunca había comprado las mazorcas frescas y cocinado yo misma. Todo un descubrimiento y menuda diferencia de sabor, nada que ver con el que viene en lata.


    Tampoco había preparado polenta crujiente pero se la había visto utilizar en varios platos a Eva, de Fresa y Pimienta, y me pareció que sería la base ideal para soportar la decoración. Y, la verdad, que no será la última vez que la haga, ¡¡menuda delicia!!


    Ingredientes :
    Para la polenta crujiente
  • 50 g de polenta rápida
  • 100 g de agua
  • 1 cucharada de semillas de sésamo negro
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen para freír
    Para la sopa
  • 4 mazorcas frescas
  • 100 g de cebolla
  • 140 g de hinojo
  • 35 g de aceite de oliva virgen extra
  • 450 g de agua
  • 150 g de nata líquida
  • Sal
  • 1 nuez de mantequilla
  • Pensamientos comestibles
    Además
  • Ramitas de hinojo
  • Flores de malva silvestre, bien lavadas y secas
  • Hojitas de hierbabuena
  • Palomitas saladas

    Primero prepararemos la polenta. Poner el agua al fuego y, cuando rompa a hervir, retirar. Espolvorear la polenta y remover hasta que espese. Salar al gusto. Volcar en una fuente forrada con papel de horno y extender dejando un espesor de 1 cm. Espolvorear con el sésamos negro y apretarlo ligeramente con las puntas de los dedos para que se adhieran bien. Meter en la nevera para que cuaje por lo menos durante media hora.
    Para preparar las mazorcas, limpiar de hojas e hilos, lavar y poner en un plato apto para el microondas. Meter 7 minutos a máxima potencia, sacar y dejarlas enfriar ligeramente para poder manipular sin quemarnos. Con ayuda de un cuchillo desprender los granos de 3 de las mazorcas (unos 360 g aproximadamente).
    Yo preparé la sopa con Thermomix pero podéis hacerla igual triturando con una batidora normal y cocinarla de la manera tradicional. Los tiempos serán los mismos.
    Poner en el vaso, junto con el aceite, la cebolla y el hinojo cortados en trozos y el maíz desgranado. Triturar 15 seg. vel 7. Añadir el agua y sazonar al gusto. Cocinar 15 min., 100ºC, vel. 2
    Dejar que baje un poco la temperatura y triturar 3 min.,vel progresiva 5_7_10. Verter la nata y remover 1 min., vel. 2. Rectificar de sal. Pasar a través de un colador de malla fina para retirar los restos de las pieles que hayan quedado y reservar en caliente.
    Sacar de la nevera la polenta y cortar en tiras largas. Freír en abundante aceite caliente y, cuando las tiras estén doradas, sacar y dejar escurrir encima de papel de cocina para retirar el exceso de grasa. Cuando estén templadas decorar con las flores, las ramitas de hinojo y las hojas de hierbabuena y las palomitas.


    Pincelar una sartén con una nuez de mantequilla y dorar en ella la mazorca restante. Con cuidado de no quemarnos desgranar con la ayuda de un cuchillo.
    Repartir la crema en los platos de servir, añadir un puñado de los granos de maíz dorados en mantequilla y decorar cada plato con un pensamiento. Colocar una tira de polenta crujiente en el borde de cada plato y servir.


    Esta sopa la podéis comer tanto caliente como fría así que es perfecta para este tiempo loco de primavera. Ya os decía yo que era muy primaveral, jejjeje.

martes, 10 de abril de 2018

Tarta milhojas de Pascua

    Esta entrada tenía que haber visto la luz la pasada semana, de hecho es una tarta de Pascua. Pero entre que el tiempo que puedo dedicarle al blog es limitado y que he tenido el ordenador secuestrado por diversos motivos no he podido subirla hasta ahora, en fin, que le vamos a hacer.
    Hace unas cuantas semanas fue el cumple de mi peque y, por supuesto y como cada año, le preparé un pastel para que soplara las velas porque, como decía Julia Child : "una fiesta sin pastel es una simple reunión"
    En esta ocasión la quise sorprender con la tarta que @adikosh123 ha puesto de moda y es tendencia este año así que, aunque tiene muchas elaboraciones distintas, me lié la manta a la cabeza y me puse a ello.


    Como iba a tardar por lo menos dos días en prepararla y estaba tan cercana la Pascua me propuse matar dos pájaros de un tiro y hacerla con esta temática. Y, a resultas de todo, no maté dos sino tres pájaros de un tiro porque los macarons que hice, que ya tenéis publicados en el blog (pincha aquí para ver la receta), fueron mi aportación al reto #cometemimacarondeprimavera propuesto en Instagram por @isa_macs para celebrar la entrada de la primavera.
    Como la entrada va a ser de las larguitas vamos al lío


    Ingredientes :
  • 2 planchas de hojaldre de mantequilla
  • 50 g de azúcar glass
    Para la crema de queso
  • 300 g de queso crema
  • 150 g de azúcar glass
  • 150 g de nata líquida para montar (38% de M.G.) 
    Además
  • 100 g de chocolate blond Dulcey (Varhona)
  • 1 puñado de palomitas de caramelo
  • Flores comestibles
  • Carrot cake y cinnamon roll macarons
  • Ferrero Rocher
  • Sprinkles naranjas, amarillos y blancos

    Precalentar el horno a 230º C
    Extender la masa bien refrigerada y, con un cuchillo bien afilado, cortar la forma deseada con ayuda de una plantilla. En mi caso fue la S de Sonia. Repetir en la otra plancha y mantener en la nevera mientras trabajamos con la primera.
    Espolvorear con 15g de azúcar glass.

   
    Meter en el horno en una bandeja cubierta con papel y bajar la temperatura a 190º C.
    Al cabo de 8 minutos cubrir con una rejilla, para evitar que suba demasiado, y dejar cocer otros 5 minutos.
    Retirar, quitar la rejilla, y darle la vuelta sobre otra bandeja cubierta también con papel. Retirar la primera bandeja con su papel.
Calentar el horno a 250º C. Espolvorear con otros 10g de glass, teniendo en cuenta de que quede uniforme, sobre todo por los bordes para que se caramelice uniformemente.
    Volver a meter el hojaldre al horno durante unos 7 minutos.
    Dejar enfriar sobre una rejilla. Repetir la operación con la otra plancha recortada y dejar enfriar también sobre una rejilla.

   
    Para preparar la crema de queso comenzar a batir la nata, cuando esté semimontada añadir el azúcar y el queso y seguir batiendo hasta que haga picos duros. Meter en una manga pastelera con una boquilla redonda de aproximadamente 1cm de diámetro y meter en la nevera para que coja consistencia.
    Derretir el chocolate en el microondas a pequeños intervalos para evitar que se queme. Cuando esté totalmente derretido meter en una manga pequeña, cortar el pico y rellenar con cuidado los moldes elegidos, los míos eran conejitos. Golpear sobre la encimera para que las posibles burbujas suban hacia arriba y dejar enfriar hasta que se solidifiquen por completo.


    Una vez preparadas todas las elaboraciones sólo quedará montar la tarta. Para ello colocar una de las bases de hojaldre sobre el plato donde se vaya a servir, yo utilicé una tabla de madera para que quedara más rústico.
    Poner la crema de queso en pequeños montoncitos cubriendo uniformemente toda la superficie. Colocar la otra base de hojaldre encima y cubrir de nuevo con montoncitos de crema de queso.
    Colocar de manera alterna las flores, los macarons, los bomboncitos, las palomitas y los Ferreros cortados a la mitad adornando la tarta y espolvorear con unos pocos de sprinkles de colores.


    La verdad es que la tarta es bastante laboriosa pero, si te organizas, puedas prepararla en varios días sin agobios y montarla en el último momento. Lo único que me preocupaba era como quedaría a la hora de cortarla, si se desmoronaría todo o no y... tachán tachán, otro triunfo porque quedó perfecta, un corte limpio y sin problemas como podéis observar en la siguiente foto.

  
    Mi intención era sorprender a mi peque y ya lo creo que lo conseguí, solo con ver la carita que se le quedó al verla me compensó las horas que invertí en prepararla.

domingo, 18 de febrero de 2018

Donuts de las mil y una noches (con masa madre natural)

    Justo hace un año que me encontraba sumida en uno de los talleres más sugerentes y especiales de los que he hecho hasta el momento. Un taller donde me podía imaginar volando en una bella alfombra mágica acompañada del mismísimo Aladdín, disfrutando de una de las innumerables historias saliendo de los labios de Sherezade o tomando té y dulces dentro de una jaima en el desierto con el mismísimo Sultán de Persia. Por supuesto que me estoy refiriendo al taller de "Las mil y una noches" impartido por mi querida Belén, de Cupcakes a Gogó.
    Hace unos días, charlando con ella, comentábamos que lo más difícil, lo que más nos costaba al escribir una entrada para el blog, no eran ni tomar las fotos ni elegir el receta a presentar sino la introducción de la misma. Por eso, porque ese curso suyo, que no os podéis perder, me dio la inspiración para preparar estos donuts que bien podrían acompañar a esos deliciosos dulces árabes, es por lo que le dedico humildemente esta entrada. Va por ti Sensei.


    Pistachos, pétalos de rosa, agua de azahar, cardamomo,canela... todos los sabores y olores que envuelven la magia de la cocina del lejano oriente y, esos y no otros, son parte de los ingredientes de la propuesta que hice para el reto que, en instagram, nos propuso @cocinandosabores con el hashtag #donutworrysiescasero creado por @laasaltante


    Como ya tenía la receta de otros donuts en el blog (aquí y aquí) quería que estos fueran especiales y, aparte de intentar aportarles los sabores y olores orientales, los he preparado con masa madre natural lo que hace que estén tiernos y esponjosos durante bastante más tiempo.


    Ingredientes :
  • 210 g de harina de fuerza (usé Harimsa)
  • 7 g de levadura seca*
  • 2 g de cardamomo molido (1/8 de cucharadita)
  • 2 g de canela molida (1/8 de cucharadita)
  • 30 g de azúcar
  • 5 g de sal
  • 140 g de masa madre natural (100% de hidratación)
  • 2 huevos L
  • 40 g de leche
  • 30 g de mantequilla, a temperatura ambiente
  • 1/2 cucharadita de agua de azahar
  • Aceite de girasol para freír**
    Para el glaseado
  • 150 g de azúcar glass
  • 40 ml de agua caliente
  • Unas gotas de agua de rosas
  • Un puñado de pistachos tostados sin sal
  • Un puñadito de pétalos de rosas secos
    *Si usáis levadura fresca serán 15g. En este caso, la deberéis disolver en la leche, templándola antes, y añadirla cuando digo de añadir la leche.
    **El aceite que uso para freír los dulces siempre es de girasol ya que este es un aceite neutro que no le aporta sabor a las frituras. Además como no debe coger demasiada temperatura no hay riesgo de que se deteriore.


    Poner la harina, la levadura, las especias y el azúcar en el bol de la amasadora y remover para que se integre todo.
    Añadir la masa madre, la leche, los huevos ligeramente batidos y el agua de azahar y comenzar a amasar, con el gancho, durante unos 10 minutos a velocidad media. Cuando la masa esté lisa y homogénea, agregar la sal y la mantequilla, cortada en trocitos, y amasar durante unos 15 minutos a la misma velocidad que antes. La masa deberá estar suave, brillante y muy elástica, deberá pasar la prueba de la membrana.
    Colocar la masa, bolear un poco para crear cierta tensión en su superficie, en un bol ligeramente engrasado. Cubrir y dejar reposar en un lugar cálido y sin corrientes de aire hasta que doble su volumen. Yo acostumbro a calentar el horno a 35º, apagarlo, y dejar el bol dentro para que la masa leve.
    Volcar la masa sobre la mesa de trabajo, ligeramente espolvoreada con harina, y extender con un rodillo hasta que tenga un grosor de aproximadamente un centímetro. Cortar los donuts con un cortador especial para ellos, o en su defecto con dos cortadores redondos de distinto tamaño, y depositar sobre cuadrados de papel de horno.


    Volver a cubrir y dejar que vuelvan a levar.
    Cuando casi doblen, freír en abundante aceite no excesivamente caliente. Echarlas en él con el papel, al cabo de unos segundos se podrá retirar con facilidad. Dar la vuelta para dorar por ambos lados. Sacar y dejar escurrir sobre papel absorbente unos minutos y pasar a una rejilla para que se terminen de enfriar
    Preparar el glaseado mezclando bien el azúcar y el agua caliente. Ir añadiendo agua de rosas gota a gota hasta que esté a nuestro gusto, cuidado con pasarse porque podrá saber a colonia.
    Cuando los donuts estén fríos sumergir cada uno hasta la mitad y volver a colocar sobre la rejilla para que escurran. Espolvorear por encima del glaseado, antes de que se seque, algunos pistachos picados y unos pocos pétalos de rosa.


    Al cerrar los ojos, con el primer mordisco, comenzaréis a desear que la alfombra mágica se ponga en movimiento y os transporte a las lejanas tierras de oriente, la tierra de las mil y una noches.


    Han quedado esponjosos ¿verdad? Pues no os podéis ni imaginar lo deliciosos que están.