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miércoles, 8 de marzo de 2023

Cupcakes Mimosa para el Día de la Mujer

    De nuevo hemos vuelto a coger la maleta para irnos de viaje gastronómico. Nuestro destino : Italia. Y es que hoy, Día de la Mujer, allí preparan un peculiar pastel inspirado en la flor de la mimosa, de ahí su forma y su nombre. Y es que estas flores son todo un símbolo en Italia en este día, en el cual es costumbre regalar ramilletes de mimosas a las mujeres.

    Este postre italiano, que consiste en un bizcocho genovés, coloreado de amarillo, bien calado en almíbar de ron moreno, relleno con crema diplomática y decorado con trocitos de bizcocho simulando la flor de la mimosa, se preparó por primera vez en Rieti en la década de 1950. 

    Aunque no es habitual que se prepare en formato individual yo he optado por prepararlo de este modo y creo que me han quedado unos cupcakes la mar de monos ¿no os parece?

    Ingredientes :

    Para el bizcocho

  • 120 g de harina
  • 120 g de azúcar
  • 3 huevos L
  • 1 puntita de colorante amarillo
    Para la crema

  • 240 ml de leche
  • 125 g de azúcar
  • 25 g de maicena (almidón de maíz)
  • 2 tiras de piel de limón
  • 3 yemas L
  • 25 g de mantequilla, a temperatura ambiente
  • 160 ml de nata para montar
    Para el almíbar

  • 80 ml de agua
  • 60 g de azúcar
  • 2 cucharaditas de ron moreno (yo puse armañac)
    Además

  • Azúcar glass para decorar

  Calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo. Preparar una bandeja de cupcakes con capacitos de magdalenas.

    Primero prepararemos la masa de los cupcakes. Poner en un bol grande los huevos junto al azúcar y montar, al baño maría, hasta que blanquee y triplique su volumen. Añadir el colorante y batir hasta integrar. La cantidad dependerá de como de amarillo queráis que quede, el mío quedó bastante subidito de color como podéis ver en las fotos.

    Tamizar la harina encima de la mezcla y trabajar suavemente, con movimientos envolventes con ayuda de una espátula, hasta que la masa esté uniforme. Repartir entre los capacitos de la bandeja preparada anteriormente y hornear, a media altura, durante unos 20-22 minutos. Sacar, desmoldar y dejar enfriar por completo sobre una rejilla.

    Para preparar el almíbar poner el agua y el azúcar en un cazo y llevar a ebullición. Dejar cocer un par de minutos antes de retirar del fuego. Echar el licor elegido, remover y dejar enfriar.

    Ya sólo quedará preparar la crema diplomática. Para ello pondremos las yemas junto a la maicena en un bol y batir ligeramente. Echar un par de cacitos de la leche y remover hasta integrar todo sin que queden grumos. Calentar el resto de la leche en un cazo junto con el azúcar y la piel de limón. Cuando rompa a hervir retirar la piel de limón y verter sobre la mezcla de yemas, removiendo hasta que esté totalmente integrada. Volver a poner en el cazo y llevar a fuego bajo, removiendo sin parar, hasta que coja cuerpo. Deberá espesar bastante. Retirar del fuego y dejar enfriar hasta que alcance unos 60ºC. Cortar en trocitos la mantequilla e incorporarla en la mezcla trabajando con una espátula. Tapar a piel y dejar enfriar por completo en la nevera.

    Montar la nata hasta que empiece a hacer picos suaves e incorporar a la crema fría de dos veces. Volver a tapar a piel y llevar de nuevo a la nevera.

    Cortar 3 bizcochitos en cubitos bastante pequeños, quitando las partes que estén doradas, y reservar. Retirar el centro de los 9 restantes, con ayuda de un descorazonador, y calar bien con el almíbar alrededor de todo el agujero creado. Rellenar con crema y volver a tapar con la parte superior de los centros retirados. Cubrir con más crema por encima y terminar de decorar con los pequeños cubitos reservados procurando que no quede ningún hueco. Espolvorear con azúcar glass justo antes de servir.

    Como resultado final tendremos unos cupcakes suaves y ligeros, casi etéreos, que emulan a la perfección las sensaciones que nos provocan las flores de la mimosa.

    Fuente : Adaptada de Bavette

miércoles, 23 de junio de 2021

Coca Coulant de Daniel Jordà. La coca solidaria de 2020

    Este año tenía pensado subir otra coca de San Juan al blog pero al final se me ha echado el tiempo encima y, como ya no me daba tiempo a publicarla antes de este señalado día, no me he podido resistir a traeros, por fin, la que preparé el pasado año con la receta que Daniel Jordà nos proporcionó en su #masterpanarra de IG. Y menuda manera rica de celebrar San Juan ¿no os parece?  Además de estar espectacularmente deliciosa, el saber que estaba pensada para recaudar fondos para colaborar en la investigación del Covid-19 en niños y embarazadas del Hospital Sant Joan de Deu de Barcelona desde luego hizo que supiera muchísimo mejor.


    Como todo lo que hace Daniel esta coca está pensada para hacer con mimo, dedicándole el tiempo necesario para que la masa adquiera todos los aromas. Si queréis ver en acción al maestro sólo tenéis que pasar por su cuenta de YouTube o su perfil de Instagram.
    Pero voy a dejarme de palabrería y vamos al lío o mejor, como él bien dice : "vamos al barro" Eso sí, que sepáis que yo reduje su receta a la mitad.


   
Ingredientes :
    Para el prefermento
  • 75 g de harina
  • 38 g de agua
  • 0,2 g de levadura fresca
    Para la masa
  • Todo el prefermento
  • 250 g de harina de fuerza
  • 57 g de azúcar
  • 5 g de sal
  • 80 g de huevos
  • 90 g de mantequilla en pomada
  • 37 g de leche
  • 12 g de levadura fresca
  • la piel de media naranja rallada
  • 12 g de ron de caña
    Además
  • Huevo batido para pincelar
  • Piñones
  • Nocilla
  • Dulce de leche
  • Rodajas de naranja confitada
  • Sirope de chocolate
  • Crema pastelera
  • Cerezas confitadas


    Lo primero mezclaremos los ingredientes del prefermento y dejaremos que leve durante unas 12 horas a temperatura ambiente.
    Cuando el prefermento esté bien activo mezclaremos todos los ingredientes y haremos un amasado enérgico, con amasado francés, para que se integren bien. Dejar reposar 20 minutos, tapado en un bol.
    Pasado este tiempo seguir con el amasado francés hasta que la masa esté bastante cohesionada. Volver a poner en el bol, tapar y llevar a la nevera. Dejar reposando unos 35 minutos para que baje la temperatura de la masa y sea más manejable. Volver a amasar enérgicamente durante un par de minutos, tapar y darle un reposo de 10 minutos para que se relaje.
    Pasados ese tiempo Hacer un pliegue de pañuelo y bolear. Rociarle un poquito de aceite por encima, extenderlo por toda la superficie y colocarlo en un bol,tapar a piel. Dejar reposar 10 minutos antes de llevar de nuevo a la nevera hasta el día siguiente.
    Al día siguiente, sacar de la nevera y dejar atemperar durante unos 30 minutos antes de dividir la masa. Hacer 9 trozos de 40 g y con la masa que sobra haremos una bola. Con esta bola, dándole forma de batard, formaremos una coca alargada.
    Para la coca coulant bolearemos los trozos de masa de 40 g. En un molde, de 15 cm de diámetro y 5,5 de alto, poner papel en la base. Poner una de las bolas en el centro y aplastar ligeramente. Rodear con las otras 8 bolas colocándolas bien juntas. Pincelar con el huevo. Dejar fermentar, tapado, hasta que casi triplique el tamaño de las bolas, unos 30 minutos.
    Mientras fermenta la coca coulant, pasaremos la coca alargada a una bandeja cubierta con papel, la regaremos con un hilo de aceite y la chafaremos con los dedos dándola forma. Pincelaremos con huevo y decoraremos. Daniel la decoró con almendra laminada y tiras de piel de naranja pero yo lo hice, como podéis ver en la foto, con cordones de crema pastelera, piñones y cerezas confitadas. Dejar fermentar tapada hasta que doble, sobre una hora.
    Calentar el horno a 170ºC, con calor de arriba-abajo.
    Volver a chafar la parte central y colocar un churro de papel de horno enrrollado en el centro para que quede hueco para el relleno. Pintar de nuevo con huevo, espolvorear con un puñado de piñones y hornear, sin vapor, unos 25 minutos.
    Hornear también la coca alargada a esa temperatura hasta que esté dorada, de 15 a 20 minutos.
    Dejar enfriar sobre una rejilla.
    Retirar el papel del centro de la coca coulant y rellenar el hueco que queda con un poco de nocilla, dulce de leche y de nuevo más nocilla. Colocar media dodajas de naranja confitada y regar con un hilo de sirope de chocolate.

    Fuente : Daniel Jordà

martes, 5 de enero de 2021

Galette des Rois tradicional {Reto Cooking the Chef}

     Si en la última entrada de 2020 os invitaba a pasear por París y degustar una de sus delicias, en esta primera entrada de 2021 continuaremos paseando por ese mismo país y, de paso, degustando otra de sus exquisitas dulcerías. Y dado el día que es mañana, creo que lo más indicado sería invitaros a degustar una Galette des Rois. Probablemente este hojaldre relleno de crema frangipane sea el dulce más tradicional que se consume por Reyes en buena parte de Francia. Vamos, una delicatessen en toda regla.

    Julie Andrieu, la Chef elegida en este mes en Cooking the Chef, seguro que, en más de una ocasión, la ha preparado ya que ella se dedica a rescatar las recetas más tradicionales de la cocina francesa.


    Según parece, el origen de esta delicia se remonta al siglo XIII, aunque la costumbre de que lleve un haba dentro, y que el que la encuentre será rey por un día, es muy anterior. Ésta se remonta a las saturnales romanas (otra fiesta pagana cristianizada) donde los amos servían a sus criados a los cuales se les repartían pasteles redondos de frutos secos y el que encontrara el haba, que estaba escondido en uno de ellos, era coronado como rey en ese día y tratado como tal. Siempre que hablo de las saturnates me vienen a la cabeza los primeros capítulos de Nuestra Señora de París donde Victor Hugo nos describe esa fiesta de los locos donde coronan a Quasimodo y que Disney reflejó fielmente, y quizá fuera lo único, en su Jorobado de Notre Dame

    Como podréis observar en las fotos mi galette es bastante pequeña. Esto es debido a que en vez de una grande hice 2 pequeñas, de unos 15cm de diámetro. La forma que le he querido dar es una mera copia del diseño de las que ha preparado este año Christophe Loeffel en su perfil de Instagram... aunque visto lo visto voy a tener que practicar muuuucho más para que me salgan tan bonitas como las que él hace.


    Ingredientes :

  • 2 planchas de hojaldre con mantequilla 
  • 1 huevo batrido para pintar

    Para la crema frangipane

  • 175 g de crema pastelera fría
  • 50 g de mantequilla en pomada
  • 50 g de azúcar
  • 65 g de almendra molida
  • 1/2 cucharada de ron
  • 1 yema de huevo, talla L


    Batir la mantequilla con el azúcar hasta que esté bien integrado. Añadir la yema y el ron y remover. Echar la almendra y mezclar bien. Cuando que esté uniforme agregar la crema pastelera e integrar.

    Extender una plancha de hojaldre y cortar un círculo de 15cm de diámero y otro de unos 20cm. Yo utilicé 2 platos de postre de esas dimensiones para que salieran bien redondos. Poner el cículo pequeño sobre papel de horno y repartir la mitad de la crema por encima dejando un margen de unos 2,5cm. Introducir la sorpresa en la crema y pincelar el margen libre de crema con huevo batido. Cubrir con el otro círculo de hojaldre con cuidado alisando la superficie, para no dejar bolsas de aire dentro, y apretando ligeramente los bordes para que queden bien pegados. Recortar con un cuchillo afilado la masa hasta dejar la parte superior de la misma medida que la inferior y, una vez igualadas ambas partes, cortar triángulos en el borde de unos 2cm de altura para no llegar a pinchar la parte del relleno.

    Pincelar toda la superficie con el huevo batido, con la parte roma de un cuchillo marcar las líneas del dibujo de la parte central y de los triángulos dándoles forma de hoja. Refrigerar durante, por lo menos, una hora y repetir la operación con la otra plancha de hojaldre.

    Calentar el horno a 210ºC, con calor de arriba-abajo, y dejar cocer, a media altura, durante unos 30 minutos hasta que el hojaldre haya subido y esté bien dorado. Pasar las galette con el papel de cocción a una rejilla y dejar que se enfríe por completo.


    Y, para degustarla de la manera tradicional, tan solo tendremos que acompañarla con una copa de champán o un buen vaso de sidra. Nosotros lo hicimos con una copita de cava y... ñam ñam.

    Fuente : El invitado de invierno

jueves, 24 de diciembre de 2020

Macarons de crème brûlée

    Si el año pasado comenzaba el Calendario de Adviento con unos macarons, en éste van a ser ellos los que pongan el punto final de este Galletario. Preparaos que partimos rumbo a París, el paraíso de esta pequeña delicatessen. 

    Las luces brillan en la Torre Eiffel iluminando nuestros pasos mientras nos encaminamos a la casa de uno de los más famosos y aclamados pastelos no solo en Francia sino en el mundo entero : Pierre Hermé. Lo difícil no solo será elegir un sabor, sino traer algo que represente totalmente a Francia y que sirva el como colofón especial que esta ocasión merece; así que ¿por qué no hacerlos de uno de sus postres más famosos? 


    Ingredientes :

    Para los macarons

  • 75 g de azúcar glass
  • 75 g de harina de almendra
  • 27 g de claras
  • 75 g de azúcar blanquilla
  • 21 g de agua
  • 27 g de claras

    Además


    Lo primero tendremos que hacer los macarons el día anterior a montarlos ya que tendrán que tener un reposo, guardados en un recipiente hermético, de  por lo meno  una noche en la nevera .

    Triturar juntos la harina de almendra y el azúcar glass con cuidado de que no se forme una pasta. Para que queden bien finos lo recomendable sería tamizar después la mezcla, aunque si está bien fina no será necesario. Poner en un bol, añadir las primeras claras y mezclar hasta que se unifique la masa. Tapar el mazapán resultante con film para que no se reseque.

    Para el siguiente paso necesitaremos un termómetro de cocina.
    Poner en un cazo el azúcar junto al agua y llevar al fuego. Cuando la mezcla alcance los 110º C comenzar a batir las otras claras, deberán estar casi montadas cuando el almíbar llegue a 118º C. Retirarlo del fuego, bajar la velocidad de montado de las claras y añadir el almíbar en forma de hilo por un lateral, nunca por encima de las varillas. Cuando esté totalmente integrado volver a subir la velocidad y seguir batiendo hasta que la temperatura baje a unos 40º C, vamos que al tocar las paredes del bol este esté templado.
    El siguiente paso es lo que se llama el macaronage, que consiste en unir ambas preparaciones, para lo cual usaremos una lengua y mezclaremos con movimientos envolventes hasta que estén bien integradas. Deberá estar lisa y brillante y debe caer lentamente en forma de cinta si la dejamos caer desde la lengua.
    Rellenar una manga provista de una boquilla lisa de unos 10 mm y formar pequeños montoncitos sobre un tapete de teflón o papel de horno, con la manga perpendicular a la bandeja, de unos 4 mm de diámetro (más o menos el mismo diámetro que el tapón de una botellita de agua) Lo ideal es hacerse una plantilla para ajustar el espacio y controlar el tamaño. Dar golpecitos a la bandeja por bajo para que los picos que nos hayan quedado al formarlos se integren.
    Dejar que se sequen para que formen una ligera costra que será determinante para que les salga un buen pie y no rompan por arriba al cocer. Al tocarlos ligeramente con la yema del dedo no se deben pegar.
    Precalentar el horno a 150º C, con calor de arriba-abajo y sin aire, y dejarlos cocer durante unos 12 minutos a media altura. 
    Sacar y dejar enfriar sin levantarlos hasta que estén fríos que ya veréis como se despegarán casi solos. Si no es así podéis ayudaros de un cuchillito.

    Guardar en la nevera dentro un recipiente hermético durante unas 24 horas antes de rellenarlos para que se terminen de asentar y queden con esa textura tan especial que debe de tener un buen macaron.

    Una vez asentados rellenar la mitad de las coquilles con un cordón de crema pastelera, que habremos metido previamente en una manga con boquilla estriada, y en medio una puntita de la salsa de caramelo. De la otra mitad de las coquilles humedecer ligeramente una con un pincel mojado en agua. Pasar la parte mojada por azúcar y quemar con un soplete. Repetir el proceso con el resto de la mitad de las coquilles que van a hacer de tapa, de una en una.


    Ir colocando las coquilles con caramelo sobre las coquilles con relleno que teníamos preparadas, cerrando de esta manera los macarons. Terminar de enfriar en la nevera dentro de un recipiente hermético para que el relleno coja cuerpo. 


    Aunque no la he seguido al pie de la letra, más bien solo he tomado prestada la idea del relleno y de como prepararlos, la receta original en la que me he basado es de Cristina, una grandísima crack a quien admiro profundamente. Os invito a ver los suyos porque son delicatessen total y tiene unas fotos absolutamente divinas.


lunes, 24 de junio de 2019

Coca de San Juan de cerezas y albaricoques

    Ya sé que voy con retraso, que fue la pasada noche la de San Juan, donde la tradición manda ir a la playa, comer un trozo de coca al calor de las hogueras y meter los pies en el mar. En este rito pagano del hemisferio norte, evangelizado por la iglesia y trasladado a la fecha en la que según la Biblia nació el bautista, se celebra el solsticio de verano que fue el pasado 21. La tradición pagana marcaba que, para ayudar al sol a pasar el trance de su menor permanencia en los cielos, para darle más fuerza, había que encender hogueras para animarle, para prolongar la luz. (Fuente: El país)
    Hace tiempo que yo no acudo a la playa en esa noche, será que me estoy volviendo una vieja gruñona, pero cada vez me pone más de los nervios ver como la playa se va llenando de porquería. Hay que ver lo gorrinos que podemos llegar a ser los humanos... Pero bueno, dejando ese tema aparte, lo que no perdono es comer la tradicional coca.


    Tenía pensado que esta coca, que tenía claro que era la elegida para hornear este año, saliera publicada hace unos días, ilusa de mí. Sé que me voy a repetir diciendo que no me da la vida para más pero, aunque tarde para prepararla para este año, no dejéis de guardaros la idea para años venideros porque está de muerte... como todo lo que sale de las manos de la dulce Eva.
    Pero no sólo ha salido esa coca de mi horno, porque no hay nada como preguntar a mi gente si la querían con alguna cosita más, sino que me ha tocado hacer algunas variaciones con la misma base.
    La primera, que ocupaba toda la bandeja del horno, tenía nombre y apellidos: era para la playa para Sergio y sus amigos, que le vamos a hacer si soy una madre consentidora, jejjeje. Pero claro, ¿cómo nos íbamos a quedar en casa sin coca? Eso sí que no. De sobra sé que Sonia la quería con crema pero sin almendra, yo me resistía a no tener una coca con algo de fruto seco y Arturo la prefería sin crema, por lo que dividí en dos la masa que me quedaba y horneé estas otras dos, ambas deliciosas.


    Ingredientes :
    Para el prefermento
  • 165 g de harina de fuerza
  • 110 g de agua
  • 20 g de levadura fresca de panadero
    Para la masa
  • 335 g de harina de fuerza
  • 100 g de agua
  • 2 huevos L (113 g)
  • 75 g de azúcar
  • 75 g de mantequilla
  • 10 g de sal
  • Ralladura de una naranja
    Para decorar
  • 1 huevo batido + 1 pizca de sal
  • 375 ml de crema pastelera* 
  • 5 albaricoques
  • 20 cerezas 
  • Almendra laminada y piñones
    *La crema pastelera deberá estar fría así que deberéis prepararla con antelación o, mucho mejor, la noche anterior. Yo utilicé un preparado del Aldi que, si es para cocerla, no está mal del todo... es lo que tienen las prisas. Meterla en una manga con o sin boquilla, como más os guste, y reservar en la nevera.


    Preparar el prefermento. Templar un poco el agua y deshacer en ella la levadura. Poner en un bol y añadir la harina. Remover bien, cuando esté homogéneo, tapar y dejar que leve hasta que triplique su tamaño.
    Una vez que lo haya hecho poner, en el bol de la amasadora, el agua y los huevos ligeramente batidos. Ir añadiendo el prefermento, cortándolo en trocitos. Empezar a trabajar con el gancho a velocidad baja hasta que comience a integrarse. Agregar la harina a cucharadas y después la sal, el azúcar y la ralladura de naranja, todo esto sin parar la máquina.
    Cuando esté homogéneo subir a velocidad media y comenzar a trabajar combinando con reposos. Cada 5 minutos de amasado  dejar 10 de reposo, tapado para que no se reseque. Cuando la masa esté lisa, bajar la velocidad y empezar a añadir la mantequilla poco a poco. En cuanto la masa la haya absorbido por completo, subir de nuevo a velocidad media y amasar hasta que se despegue de las paredes de la amasadora y esté lisa, brillante y muy elástica.
    Pasar a un bol, ligeramente engrasado, tapar y dejar levar hasta que doble.
    Lavar y secar los albaricoques y la cerezas. Deshuesar las frutas y partir los albaricoques en cuartos. Reservar.
    Volcar sobre una superficie enharinada y dividir en dos con una rasqueta. Dejar una de las partes tapada mientras trabajamos la otra. Extender un poco con los dedos y dejar reposar 15 minutos para que se relaje.
    Estirar con ayuda de un rodillo, levemente enharinado para que no se pegue, hasta que tenga un grosor de unos 5mm. Colocar sobre una bandeja de horno, cubierta con papel, tapar y dejar que duplique su volumen. Con esta cantidad de masa ocupará casi la bandeja por completo. Cuando esta parte esté a mitad de levado, comenzaremos a trabajar la que teníamos reservada siguiendo el mismo proceso hasta el levado. Como ya os dije, yo esta parte la dividí a su vez en dos.
    Precalentar el horno a 200ºC, con calor de arriba-abajo.
    Cuando haya doblado pincelar con el huevo batido. Decorar con 2/3 de la crema, los cuartos de 2 albaricoques y medio y la mitad de las cerezas. Repartir las láminas de almendra por encima y hornear, a media altura, durante 5 minutos. Bajar la temperatura a 180ºC y dejar cocer 20 minutos más. Retirar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla.


    Volver a subir el horno a 200ºC y, mientras llega a la temperatura, pincelaremos con huevo y decoraremos las otras cocas repartiendo entre ella el resto de los cuartos de albaricoque y la cerezas. Una con el resto de la crema, pero sin almendra.


   Y la otra sin crema, pero con un puñadito de piñones por encima. Hornear y dejar enfriar de igual forma ambas.


    Sólo con ver la miga lo dice todo ¿o no? Espero que hayáis pasado una buena noche y que todos los deseos que hayáis pedido se cumplan 😄😉

    Fuente : Bake Street (Adaptada)

martes, 30 de octubre de 2018

Lemon pie cupcakes #cupcakesrevival

    Esta vez no tocaba receta dulce, lo sé, pero en estas tardes frías que tenemos nada apetece más que una buena taza de té y un rico pastelito para acompañarlo. Además que, con el cambio de hora el apoltronamiento se incrementa así que os invito a sentaros conmigo y disfrutar de este dulce placer.


    Para este mes, en el #cupcakesrevival, organizado por Carlamel de canyella y Cookcakes de Ainhoa, las opciones para transformar a una versión cupcake eran las tartas de manzana y de limón. El olor que sale al hornear manzanas y especias es delicioso, un aroma totalmente otoñal, pero con la añoranza del verano, aunque tengo que reconocer que estaba deseando que llegara el frío, me apetecía hacer algo más fresquito. Y, por eso, preparé estas pequeñas delicias de limón.


    La receta tiene tres partes : la magdalena, el relleno y el merengue italiano así que vamos a ello
    Ingredientes :
    Para la magdalena
  • 200 g de harina bizcochona
  • 1 pizca de sal
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
  • 80 g de azúcar
  • 2 huevos L
  • 80 ml de aceite de girasol
  • 100 ml de leche
  • 30 ml de zumo de limón
  • La ralladura de un limón
    Para el lemon curd*
  • 120 g de azúcar
  • Piel de 1/2 limón
  • 90 g de zumo de limón
  • 2 huevo L
  • 1 pizca de sal
  • 60 g de mantequilla
    Para el merengue italiano**
  • 4 g de albúmina
  • 60 ml de agua templada
  • 60 g de azúcar
    * El lemon curd lo preparé en Thermomix siguiendo esta receta de La cucharina mágica pero reducida a la mitad.
    **El merengue italiano está hecho con albúmina


    Lo primero que prepararemos será el lemon curd del relleno ya que es lo que más tarda en enfriarse.
    Poner en el vaso el azúcar y triturar 30 sg, vel 5_10. Echar la piel del limón, procurando que esta no tenga parte blanca para que no amargue, y triturar de nuevo 30 sg, vel. 5_10.
    Añadir los huevos, el zumo colado y la pizca de sal, remover 30 sg, vel.6 y programar 20 min, 90ºC, vel.4. Pasado ese tiempo echar  la mantequilla cortada en trozos, a través del bocal, y volver a programar 10 min, 90ºC, vel.4
    Si antes de añadir la mantequilla observáis que la crema está muy líquida los últimos 10 minutos cambiar cubilete por el cestillo para que evapore más pero no lo salpique todo. Dejar enfriar del todo. Yo directamente lo metí en un manga pastelera con boquilla redonda de 1 cm, para luego distribuir mejor la crema.

    Precalentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo. Preparar un molde poniendo en cada hueco papelitos de magdalena. Yo utilicé tanto el molde de magdalenas como los papelitos de Ikea.
    Poner en un bol la harina, la sal y el bicarbonato tamizados. Añadir el azúcar y remover para que la mezcla esté uniforme.
    En otro bol batir el huevo, el aceite, la leche y el zumo de limón hasta que esté homogéneo.
    Hacer un hueco en el medio de la mezcla de harina y verter dentro los líquidos. Añadir la ralladura de limón y mezclar, con ayuda de una espátula, sin trabajar demasiado, tan solo hasta que la crema se vea uniforme.
    Verter la preparación en los capacitos, rellenándolos hasta la mitad de su capacidad, y hornear durante unos 20 minutos, hasta que pinchándolos con una aguja esta salga limpia pero húmeda.
    Para preparar el merengue poner en un bol la albúmina junto con la mitad del agua para que se hidrate. Dejarlo reposar durante unos 20 minutos, el tiempo que tardarán en hacerse las magdalenas.
    Desmoldar las magdalenas con cuidado y dejar enfriar sobre una rejilla.
  

    Y seguiremos preparando el merengue. Poner el resto del agua junto al azúcar y llevarlo al fuego, medio, para hacer un almíbar. Cuando llegue a 100ºC empezar a montar la albúmina hidratada. Primero despacito hasta que esté disuelta toda la albúmina y después a velocidad más alta hasta que haga picos blandos. Cuando el almíbar llegue a 115ºC retirarlo del fuego y empezar a verterlo en forma de hilo sobre el merengue, sin dejar de batir y sin que el almíbar toque las varillas. Cuando esté todo integrado subir la velocidad y seguir batiendo hasta que esté frío. Meter en una manga en la que habremos puesto una boquilla sultana cerrada.


    Cuando todas las preparaciones estén bien frías comenzaremos con el montaje de los cupcakes.
    Retirar el centro de las magdalenas con un vaciador de manzanas, con cuidado de no llegar hasta el fondo y reservar la tapita de arriba. Rellenar los huecos con la crema de limón y cerrar con las tapitas reservadas.
    Colocar la manga del merengue recta en el centro de cada cupcake y apretar suavemente hasta que el merengue llegue al borde de la magdalena, pero sin salirse, entonces dejar de hacer presión y retirar la manga de golpe. Con un soplete de cocina tostar ligeramente el merengue y, después, terminar de rellenar el hueco que queda con un poco más de crema de limón.


    Puede parecer que es algo laborioso de hacer, de hecho lo es, pero os aseguro que merece la pena porque son pura delicia.
    Además, ¿a que quedan preciosos?

sábado, 23 de abril de 2016

Rosas de manzana para Dulcinea #diainternacionaldellibro2016

    Como ya sabéis hoy se celebra el día internacional del libro. Esta fecha fue elegida y aprobada por la UNESCO, en Noviembre de 1995, ya que supuestamente coincide con la muerte de  Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega. Aunque realmente no es del todo cierto ya que Cervantes murió el día 22, aunque se le enterró el 23, y Shakespeare el 23 del calendario juliano, o sea, 10 días después según el calendario gregoriano que es el actual. De todos modos es una buena manera de poder cumplir el objetivo de fomentar la cultura.
    En España ya se celebraba antes el día del libro, aunque no siempre en esta fecha. Durante el reinado de Alfonso XIII este firmó un decreto por el que se creaba El día del Libro Español celebrándose en la fecha en la que se creía nació Cervantes, el 7 de Octubre, no siendo hasta 1930 cuando se instauró la fecha actual.
    En Cataluña, además, coincide con Sant Jordi donde es tradicional intercambiar y regalar rosas y libros entre parejas y personas queridas. (Fuente : Wikipedia)
    Yo me he querido unir a esta celebración preparando estas deliciosas rosas, y me he permitido la licencia poética de dedicárselas a la damisela del caballero de la triste figura, la bella Dulcinea, ya que en este año se cumple el 400 aniversario de la publicación de El Quijote.


    Ya llevaba tiempo detrás de preparar estas rosas, quedan tan tan bonitas...


    Y son tan fáciles de hacer que ahora no me explico como he tardado tantísimo tiempo en decidirme a prepararlas. Pero bueno, vamos a ello. Me he basado en la receta de Cooking with Manuela pero con algún cambio para darle mi toque personal, ella lo pincela con mermelada y yo con crema pastelera. Aún así os invito a visitar su entrada ya que tiene un vídeo de como montar las rosas que os va a venir genial para entenderlo mejor.
    Ingredientes :
  • 1 plancha de hojaldre
  • 2 manzanas rojas (He usado Fuji)
  • El zumo de 1/2 limón
  • 3 cucharadas de crema pastelera
  • Harina para espolvorear
  • Canela en polvo
  • Azúcar glass para adornar
    Lavar bien y secar las manzanas. Cortar por la mitad a lo largo, sin pelar, y retirar el corazón y las partes duras. Laminar finamente cada mitad.


    Poner en un bol un poco de agua y el zumo de limón. Introducir en él las láminas de manzana y remover para que se impregnen bien y evitar así que se oxiden.
    Cocer en el microondas, a máxima potencia, durante 3 minutos para que se ablanden y evitar así su rotura al enrollarlas.
    Espolvorear la mesa de trabajo, colocar la masa de hojaldre encima, espolvorear un poco más de harina para que no se pegue y estirar con un rodillo hasta obtener una superficie de 38x30 cm. Cortar la parte más larga por la mitad y la corta en 6 tiras de unos 5 cm. En total saldrán 12 tiras.
    Repartir la crema sobre las tiras y extender por toda su superficie.
    Escurrir las láminas de manzana y secar. Colocarlas en el extremo superior de cada tira, de la mitad hacia arriba, poniendo la parte de la piel hacia fuera, sobreponiendo ligeramente unas sobre otras.
    Espolvorear con canela y doblar la mitad inferior sobre las láminas. Ir enrollando y apretar el final para sellarlo y que no se abra. A mí se me olvidó espolvorear con la canela en este punto las dos primeras que hice, aunque lo solucioné espolvoreándolas una vez colocadas en el molde en el que las iba a hornear. Y ya las hice así todas. Colocar en un molde engrasado y reservar en la nevera.


    Precalentar el horno a 190ª C.
    Meter el molde a una altura un poco más baja de la mitad del horno y dejar cocer durante unos 35 minutos con calor de arriba-abajo y otros 10-15 minutos o hasta que el hojaldre esté cocido con calor solo de abajo.


    Una vez cocido el hojaldre, dejar enfriar sobre una rejilla. Justo antes de servir espolvorear con azúcar glass.


    En mi caso ha tardado más en cocerse al estar unas rosas junto a otras. Pero también podéis hacer la versión individual poniendo cada rosa en el hueco de una bandeja de magdalenas con lo que tardará menos en cocerse, unos 40-45 minutos.


    Sea como sea el resultado es espectacular. Una rica manera de comer tarta de manzana de forma distinta y estéticamente preciosa.


    Venga, ¿os animáis a preparar esta preciosa delicatessen? Seguro que todos se quedarán con la boca abierta.

viernes, 15 de abril de 2016

Gâteau basque o pastel vasco

    El tiempo pasa muy deprisa, a veces demasiado, y casi sin darnos cuenta se van quedando aletargadas vivencias que te llenaron en otra época y que ahora parece que estén dormidas.
    Cuando Blanca nos reto a hornear este pastel yo tenía claro que iba a lanzarme a la piscina de cabeza pero, nunca en la vida me podía imaginar todo lo que me iba a hacer sentir el comenzar a prepararlo. Este pastel forma parte de mi adolescencia, de las jornadas que pasé en Irún y que me abrieron los ojos a nuevas experiencias.


    Esas tardes de cafetera de émbolo y punto de cruz, de 40 principales y Benito Lertxundi, de playa en Hendaya y paseos por Donosti... ha pasado tanto, tanto tiempo y sin embargo los recuerdos permanecen tan nítidos en mi memoria. El hacer este pastel que me trae tantas cosas a la cabeza ha sido una de las experiencias más gratificantes de los últimos tiempos, a si que, gracias Blanca de todo corazón.
    Y ya vamos a lo que vamos, después de este arrebato de añoranza que, como dice mi ahijada, ya pasó.


    Para preparar este pastel he elegido la receta de Luis Olmedo, ya que con sus explicaciones y sus fotos con el paso a paso hacen que todo resulte mucho menos complicado (pincha aquí).
    Antes de meternos en harina primero os diré que el origen de antiquísimo pastel, que para mi siempre será un gatobas, ya que eso era lo que yo entendía cuando nos mandaban a comprarlo, está  en Lapurdi, en el país vasco-francés. Hay recetas escritas fechadas en el s.XVII en la ciudad de Cambo les Bains de una elaboración similar. Originariamente el pastel estaba relleno de frutas, casi siempre de mermelada de las deliciosas cerezas negras de Itsasu, y hasta finales del s.XIX no empezó a rellenarse de crema. Por supuesto que el relleno que más me gusta es este último, ya que es como recuerdo que lo comía en mi juventud.


    Mi primera intención era hacer un pastel grande relleno con crema pero el destino ha querido que, sin buscarlo, cayera en mis manos un bote de mermelada de cerezas negras y no me he podido resistir a repartir la masa haciendo dos más pequeños, de 15 cm, y rellenando cada uno de una cosa.


    Ahora si, vamos al lío.
    Ingredientes :
    Para la crema
  • 250 ml de leche entera
  • 2 huevos
  • 50 g de azúcar
  • 25 g de maicena
  • 1/2 cucharadita de pasta de vainilla
    Para la masa
  • 300 g de harina de repostería
  • 200 g de mantequilla fría, cortada en trocitos
  • 150 g de azúcar glass
  • 7 g de levadura química (tipo Royal)
  • 65 g de huevo 
  • 40 g de yemas
  • 1 pizca de sal
    Además
  • 150 g de mermelada de cerezas negras
  •  1 yema para pintar la masa
    Lo primero haremos la crema con bastante antelación para que le de tiempo a enfriarse bien, si la hacemos el día anterior mejor que mejor.
    Si la queréis hacer de la manera tradicional solo tenéis que seguir las indicaciones del enlace que os he puesto de Luis Olmedo, yo la he preparado en Thermomix.
    Poner todos los ingredientes de la crema en el vaso y programar 7 min, 90º C, vel. 4. No deberá de quedar demasiado gorda ya que luego al cocer en el horno espesará algo más.
    Rellenar una manga sin boquilla con la crema resultante y cerrarla bien, intentando quitar todo el aire posible, para que no se forme costra. De esta manera luego sera mucho más fácil repartirla en el interior de la masa.
    Dejar enfriar y, cuando esté tibia, reservar en la nevera.
    Poner la harina, la sal y la levadura en el vaso de la amasadora y mezclar. Agregar el resto de los ingredientes de la masa y, con la pala, integrar justo hasta que esté ligada pero sin trabajar demasiado para que no comience a desarrollarse el gluten.
    Dividir en dos bolas y meter, envueltas en film plástico, un rato a la nevera, para que tomen cuerpo.
    Separar 1/3 de cada bola y extender cada parte entre dos trozos de film plástico dejándolo con un grosor de unos 4 mm. También podéis extender la masa entre dos papeles de horno pero haciéndolo entre plástico luego será más fácil retirarlo sin que se queden restos pegados en él. Meter en el congelador hasta que tome consistencia.
    Yo preparé los pasteles en unos moldes de cerámica no desmontables por lo que, para luego poder desmoldarlos sin dificultad, los engrasé con mantequilla, forré la base con un círculo de papel y puse unas tiras cruzadas que sobresalían por los extremos.
    Cubrir con la masa  de tamaño más grande la base y los laterales del molde dejando que sobresalga un poco por los bordes. Rellenar con la crema reservada, pincelar con un poco de yema batida la parte que queda por encima del lateral del molde  y tapar con la masa de tamaño más pequeño. Pasar el rodillo por encima para cortar los excedentes y que se queden pegadas ambas masas en los extremos. Pincelar la superficie con la yema, marcar con las púas de un tenedor, con cuidado de no romper la masa, y hacer unos cuantos agujeros con un palillo para que el relleno respire y pueda escapar el vapor y no se formen abultamientos.
    Repetir todo el proceso para hacer el otro pastel solo que rellenándolo con la mermelada de cerezas.
    Meter ambos en la nevera por lo menos una hora.
    Precalentar el horno a 180º C.
    Hornear de 35 a 45 minutos. A mí el de crema me tardó un rato más en hacerse que el de cerezas. Si se comenzara a abombar volver a pinchar las tapas.
    Dejar enfriar sobre la bandeja y desmoldar, con mucho cuidado, cuando esté tibia. Terminar de enfriar sobre una rejilla.


    Con la masa tuve mis más y mis menos, me costó dios y ayuda poder manejarla ya que se reblandecía enseguida y se empezaba a pegar por todos lados así que al final, cuando la extendí, la metí directamente al congelador a que se pusiera bien dura. El resultado bien valió la pena ya que los pasteles quedaron con una consistencia y un sabor absolutamente impresionantes, prácticamente iguales a los que yo recordaba.


    Ya os he dicho que fue Blanca la que nos reto y no soy yo sola la que entró al trapo, que somos más a las que nos guata más un reto que a un niño un pirulí. En esta ocasión estas han sido, aparte de mi y de Blanca, por supuesto la retadora no podía faltar a la cita, las que hemos preparado este delicioso pastel.
    Estoy deseando saber de que lo habrán rellenado ellas.
    De mermelada???


    O de crema???

jueves, 10 de septiembre de 2015

Skolebrod, el pan dulce de la escuela noruego {Reposteras por Europa}

    El verano poco a poco toca a su fin. Regresamos poco a poco a la rutina, los niños vuelven a clase, bajan las temperaturas... ya parece que el otoño se va acercando.
    Y no hay más que apetezca con este tiempo que encender el horno y preparar alguna cosa rica rica, volver a sentir las masas entre las manos y el indescriptible olor de las especias. Ummmm, cardamomo!!!
    Así que que mejor para comenzar a sentir el otoño que trasladarnos a Escandinavia, nada más y nada menos que a Noruega, destino de las Reposteras por Europa elegido por nuestra Repostera jefe, en esta ocasión MªJosé de Sucreries Passions.


    No tenía muy claro el participar en el reto este mes, de echo no había siquiera investigado la repostería del país referido pero, cosas del destino, de repente me encontré la entrada de Bake-Street.com con estos bollos y no pude resistir a la tentación al ver sus preciosas fotos (pincha aquí para admirarlas y no poder parar de babear)
   

    Ingredientes :
    Para la masa
  • 163 g de leche
  • 25 g de mantequilla
  • 295 g de harina
  • 38 g de azúcar
  • 3/4 de cucharadita de cardamomo
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • 9 g de levadura fresca de panadería (ó 3 g si es de la seca)
  • 1/2 huevo batido (unos 28 g)
    Además
  • 250 g de crema pastelera
  • 70 g de azúcar glass
  • 1 y 1/2 cucharadas de agua
  • Coco rallado
    Mezclar la harina, el azúcar, la sal y el cardamomo. Si usáis levadura seca de panadería añadírsela a esta mezcla. Reservar.
    Templar la leche y disolver en ella la levadura (si usáis de la fresca) Incorporar la mantequilla en dados y el huevo y remover hasta que esté homogéneo.
    Hacer un hueco en el centro de los sólidos y verter en él la mezcla de leche. Trabajar con una espátula hasta conseguir una masa suave y elástica. Si eres una experta amasadora tardarás no más de 5 minutos, a mí me costaron mis buenos 12, jejjeje.
    Si la masa quedó pegajosa espolvorear un bol con harina y dejar reposar en él la masa, espolvorear ligeramente con un poco más de harina y taparla con film plástico, hasta que doble. Mi masa no estaba muy pegajosa así que en vez de ponerle más harina engrasé muuuy ligeramente el bol para ponerla a levar dentro... por supuesto cubierta con film plástico.
    Preparar una bandeja de horno con papel y reservar.
    Con la manos enharinadas repartir la masa en 8 pedazos (de unos 65 g más o menos) y bolear.
    Depositar las bolas en la bandeja preparada anteriormente dejando espacio entre ellas para que al aumentar de volumen no se toquen. Dejar levar de nuevo hasta que doblen, tapadas con un paño.
    Precalentar el horno a 190º C con calor de arriba-abajo.
    En el centro de cada bollo presionar bien con un vaso de chupito enharinado y rellenar el hueco con la crema pastelera con ayuda de una manga.


    Cambiar el horno a solo con calor de abajo y bajar la temperatura a 180º C. Meter los bollos a mitad de altura y dejar cocer 15 minutos. Cuando falten 2 ó 3 minutos volver a poner calor de arriba-abajo para que se doren ligeramente.
    Retirar y dejar enfriar sobre una rejilla. Mientras preparar el glaseado disolviendo el azúcar glass en las cucharadas de agua hasta que esté uniforme.
    Cuando estén totalmente fríos bañar los laterales de los bollos con el glaseado y espolvorear por encima de él el coco rallado.


    Tengo que decir que tuve mis dudas en espolvorearlos con el coco porque en casa no gusta demasiado, aún así lo hice y para nada me arrepiento. El contraste de sabor del cardamomo de los bollos, el glaseado y el coco le va perfecto.


    Tanto que casi sin darme cuenta me había comido 2, así casi sin sentir, jejjeje.


    Y al final los tuve que esconder para poder hacer las fotos para la entrada, jejjeje.