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martes, 28 de febrero de 2023

Bizcocho de calabaza y canela

    Llego justo a la hora de la merienda y, con el frío que está haciendo, nada apetece más que quedarse en casa acurrucado en el sofá, debajo de una manta y tomando algo calentito. Y, para que la tarde sea perfecta, ¿qué os parece si todo esto lo acompañamos con un rico y jugosísimo bizcocho? 

    Aquí, en Valencia, es bastante frecuente encontrar trozos de calabaza horneada en la mayor parte de los hornos y supermercados así que ¿por qué no aprovecharnos de ello? Lo normal en estas fechas, que ya estamos en temporada fallera, sería preparar buñuelos de calabaza pero yo os voy a proponer hornear algo distinto y también bien rico. 

    Ingredientes :

  • 180 g de harina
  • 165 g de azúcar
  • 125 ml de aceite suave 
  • 2 huevos L
  • 185 g de puré de calabaza
  • 120 ml de leche caliente
  • 2 cucharaditas de canela en polvo*
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de levadura química
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
  • Azúcar glass para espolvorear
    *La receta original lleva 1 cucharada de canela pero yo rebajé la cantidad para que el resultado fuera más sutil

    Poner a calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo. Engrasar muy bien, con spray o con mantequilla derretida, el molde elegido. Yo me decanté por el Heritage Loaf de Nordic Ware que estoy totalmente enamorada de lo preciosos que quedan los bizcochos en él.

    Tamizar la harina, la sal, la canela, la levadura y el bicarbonato. Reservar. Poner el puré de calabaza junto a la leche caliente en el vaso de la batidora y triturar hasta que quede una crema. Reservar.

    Poner en un bol el aceite y el azúcar y batir hasta que comience a emulsionar. Añadir los huevos, uno a uno, batiendo bien entre cada adicción. Agregar la mitad de la mezcla de harina e integrar. Verter la crema de calabaza y leche y remover hasta que esté bien mezclado. Echar el resto de la harina y remover, con ayuda de una espátula, justo hasta que esté integrada, pero sin trabajar demasiado para evitar que el gluten se desarrolle.

    Verter la mezcla en el molde anteriormente preparado. Golpear suavemente sobre la encimera para que la masa se asiente y no queden burbujas en su interior. 

    Hornear a media altura durante unos 45 minutos. Pinchar con una aguja para comprobar que esté bien cocido. Dejar enfriar sobre una rejilla alrededor de10 minutos antes de desmoldarlo. Pasado ese tiempo, zarandear un poco el molde para ayudar a que el bizcocho se termine de despegar de las paredes. Poner la rejilla por encima, voltear y retirar el molde, dejando terminar de enfriar el bizcocho sobre la rejilla.

    Justo al llevarlo a la mesa, cuando esté totalmente frío, si queréis, podéis espolvorearlo con azúcar glass como yo hice, aunque realmente no le hace falta absolutamente nada para estar divino.


     Fuente : I Love Bundt Cakes

miércoles, 19 de octubre de 2022

Chocolate Pumpkin Swirl Cake

    Por fin llegó el tiempo donde, llegada la tarde, el arrebujarse en el sofá, arropado con una manta y una bebida calentita entre las manos, es lo que más apetece. Pero claro, para mí, todo esto no estaría completo sin un buen libro y algo dulce que llevarse a la boca. 

    Aprovechando que también estamos en tiempo de calabazas estaba claro que no tardaría en preparar algo dulce con ellas y si, además, añadimos un poquito de chocolate ya lo elevaríamos de delicioso a exquisito. 

    Con calabaza y chocolate tengo muchas recetas apuntadas y pendientes de preparar pero cuando vi como quedaba de bonita esta preparación de Zoë Bakes me enamoró y no me pude resistir a ponerme manos a la obra... o, mejor dicho, a la masa. 

    Si pincháis en el enlace veréis que las cantidades están ajustadas para un molde de bundt de 10 tazas así que yo las reduje a la mitad, ya que tenía claro que pensaba utilizar mi Heritage Loaf Pan de Nordic Ware, de 6 tazas, y esas son las cantidades que yo os dejo en la receta.

    Ingredientes :

  • 120 ml de aceite de girasol
  • 110 g de azúcar
  • 110 g de azúcar moreno
  • 2 huevos L
  • 215 g de puré de calabaza asada
  • 90 g de crème fraîche o yogur griego (usé yogur)
  • 1 cucharadita de pasta de vainilla
  • 150 g de harina
  • 3/4 de cucharadita de bicarbonato 
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada molida
  • 1/8 de cucharadita de pimienta de Jamaica molida
  • 1/4 de cucharadita de jengibre molido
    Para la capa de chocolate :

  • 10 g de cacao en polvo (tipo Valor)
  • 1/2 cucharadita de canela
    Para espolvorear :
  • 20 g de azúcar glass
  • 1/4 de cucharadita de especias de pastel de calabaza (Pumpkin pie spices)

    Engrasar el molde elegido y poner a calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo.

    Batir en un bol los huevos junto a los azúcares hasta que la mezcla blanquee. Añadir el aceite e integrar. Agregar el puré de calabaza, la vainilla y el yogur y mezclar hasta que esté uniforme. 

    Tamizar la harina, el bicarbonato, la sal y las especias. Echar en la masa de calabaza y mezclar, con ayuda de una espátula, justo hasta que esté integrado. Separar un tercio de la crema resultante en otro bol y añadir a ese tercio el cacao y la canela, removiendo hasta que esté uniforme.

    Verter 1/3 de la parte de calabaza en el molde engrasado anteriormente, alisando la superficie ligeramente. Repartir por encima 1/3 de la masa de chocolate. Repetir las capas 2 veces más, en las mismas proporciones, hasta finalizar con la masa de chocolate. 

    Hornear entre 45-50 minutos hasta que esté cocido. Comprobar que pinchando una aguja ésta salga limpia. Sacar del horno y dejar reposar 10 minutos antes de desmoldar. Terminar de enfriar sobre una rejilla. Mientras mezclaremos bien el azúcar glas y las especias de pastel de calabaza, que reservaremos hasta que el bizcocho esté completamente frío.

    Una vez frío del todo espolvorear, generosamente, con la mezcla de glass y especias.

    El resultado es un bizcocho extremadamente jugoso, con un punto justo de dulzor y un exquisito aroma a especias, que hará las delicias de todo el que lo pruebe. Una delicatessen la mar de otoñal ¿no os parece?

    Y no me podéis decir que, además, no quedan preciosísimas esas vetas de color. 

domingo, 16 de octubre de 2022

Pan de Calabaza de Jesús Machi

    Hoy los panarras estamos de celebración ya que hoy, día 16 de octubre, es el Día Internacional del pan. Creo que puedo decir, sin llegar a equivocarme, que la mejor manera de celebrarlo es animarse a preparar y hornear un pan. 


    Es por eso que yo me he metido en harina para poder celebrarlo como toca, horneando un pan muy de aquí, de Valencia, ya que la receta es de Jesús Machi, del Horno San Bartolomé. Y os aseguro que no hay pan de calabaza más delicioso que el que se hornea en su obrador... aunque éste tengo que decir que me ha quedado divino (entenderlo... no tengo abuelas, jajjajaja)


    Ingredientes :
  • 150 g de calabaza horneada
  • 500 g de harina panadera
  • 35 g de huevo
  • 10 g de sal
  • 25 g de aceite de oliva
  • 200-250 g de agua
  • 150 g de masa madre (100% de hidratación)
  • 0,3 g de levadura fresca

    Poner todos los ingredientes en el bol de la amasadora, con sólo la mitad del agua y empezar a trabajar a velocidad lenta. Ir añadiendo el resto del agua poco a poco y, cuando esté totalmente integrada, subir a velocidad alta y amasar hasta que la masa se despegue de las paredes del bol y no se pegue a los dedos. Sacar y poner en un bol, ligeramente aceitado, tapar y dejar levar hasta que casi llegue a doblar su volumen. Volcar en una superficie de trabajo enharinada, dividir en dos y bolear cada parte. Colocar cada bola en un banetón bien enharinado y tapar con un paño limpio. Llevar a la nevera y dejar levar toda la noche.
    Al día siguiente sacar y dejar atemperar mientras se calienta el horno a 210ºC, con calor de arriba-abajo, dejando una bandeja a mitad de altura y otra en la parte baja.
    Volcar sobre una pala cubierta con  papel de horno y espolvorear con un poco de harina. 
    Greñar el pan apretando un aro pequeño en el centro de cada bola, hasta casi llegar al fondo, y dar cortes a su alrededor para simular la forma de una calabaza. Dejar deslizar el papel sobre la bandeja de horno. Echar un vaso de agua hirviendo en la bandeja de la parte baja y cerrar enseguida para que no se escape el vapor.
    Hornear durante unos 18 minutos, retirando la bandeja con agua a los 7-8 minutos.

    No os imagináis el olor que hay en mi cocina, bueno en realidad en toda la casa, mientras se está horneando esta maravilla. Para mí, el olor a pan recién hecho es uno de los mejores ambientadores y si, además, le añadimos el ligero aroma de la calabaza ya ni os cuento.

    Fuente : Gastronomía&Cía

lunes, 6 de diciembre de 2021

Ensalada templada de farfalle, espinacas, calabaza, setas y aceitunas verdes

    Quien piense que las ensaladas solamente son para el verano está muy, pero que muy, equivocado. Y aquí lo demuestro yo con este pedazo de ensalada templada que, con lo contundente que es, puede ser utilizada perfectamente como cena. 


    La verdad que la tenía en mente hace tiempo ya que es una adaptación, muy libre eso sí, de una receta de uno de los números de la revista "Slowly veggie" de 2017... aunque sólo se parece en que lleva setas, queso, aceitunas y farfalle, jejjjeje. Ha llovido mucho desde entonces pero las recetas son imperecederas así que aquí os la dejo. 

    Ingredientes :

  • 300 g de farfalle*
  • 200 g de calabaza
  • 200 g de setas variadas**
  • 2 puñados de espinacas baby
  • 110 g de aceitunas verdes
  • 50 g de queso Arzúa-Ulloa
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo
  • Tomillo fresco
  • Pimienta d'Espelette 

    Limpiar las setas y, dependiendo el tamaño, partirlas en  mitades o cuartos. Laminar finamente el queso y reservar. Escurrir las aceitunas.

    Preparar los farfalle siguiendo las instrucciones del envase. Pelar la calabaza y cortarla en pequeños cubos. Poner los cubos de calabaza en un cazo, cubrirlos con agua y añadir un poco de sal. Llevar a ebullición, bajar el fuego y dejar cocer hasta que esté bien tierna. Mientras saltear en una sartén, a fuego vivo, las setas con un chorrito de aceite, removiendo con cuidado para que no se rompan. Salpimentar ligeramente y espolvorear con unas pocas hojas de tomillo fresco.

    Escurrir la calabaza y los farfalle y ponerlos en un bol grande. Echar encima las setas cocinadas, las hojas de espinacas y las aceitunas. Salpimentar ligeramente, regar con 3 cucharadas de aceite de oliva y mezclar con cuidado. 

    Servir en los platos antes de que se enfríe. Repartir por encima las láminas de queso y unas pocas más de hojas de tomillo fresco. Para terminar espolvorear sobre la ensalada una pizca de pimienta d'Espelette y regar con un poco más de aceite, si fuera necesario.

    

domingo, 15 de marzo de 2020

Sopa de calabaza al horno con curry, leche de coco y tofu marinado

   A puntito de comenzar la primavera, aún hay días en los que una sopa calentita sigue apeteciendo. La verdad es que, en mi casa, una sopa apetece siempre, da igual que la estación en la que nos encontremos. Somos capaces de estar comiéndonos un cocido bien calentito en pleno verano aunque estemos sudando la gota gorda... que le vamos a hacer si somos de cuchara, jejjeje.
    Además, que ya era hora de traeros una receta salada ¿o no?


    Pero bueno, esta delicia que hoy os traigo se puede comer también templada porque estará igual de buena, aunque pasará de tener la textura de una sopa a la de una crema.


    Ingredientes :
  • 600 g de calabaza al horno*
  • 45 ml de aceite de oliva
  • 70 g de cebolla 
  • 3 dientes de ajo hermosos
  • 1 cucharadita de curry en polvo
  • 400 ml de leche de coco
  • 400 ml de agua
  • 1 cucharada de sirope de arce
  • 1 cucharada de salsa de ostras
  • 1 cucharadita de sriracha
    Para el tofu marinado
  • 1 bloque de 350 g de tofu firme
  • 6 cucharadas de aceite de girasol
  • 3 cucharadas de sirope de arce
  • 3 cucharadas de salsa de ostras
  • 1 cucharada de sriracha
  • 1 diente de ajo picado
  • El zumo de 1 lima

    Además
  • Cilentro fresco picado
  • 1 lima 
  • Pimienta d'Espelette (en su defecto pimentón picante o cualquier tipo de chile en polvo)
    *Yo compré la calabaza ya asada en el horno pero si tenéis que asarla en casa podéis hacerlo como lo hice yo aquí.


    En primer lugar prepararemos el tofu marinado ya que tiene que macerar durante unas cuantas horas o, mejor aún, prepararlo la noche anterior.
    Colocar el tofu en un colador y dejarlo escurrir lo máximo posible. En un recipiente hermético echar el resto de los ingredientes del marinado y remover hasta que esté homogéneo. Secar el tofu, cortarlo en cuadrados e introducirlo en el preparado anterior cubriéndolo lo más posible. Cerrar herméticamente y dejar marinar durante por lo menos 5 horas, o mejor toda la noche. En caso de que la marinada no lo cubriera por completo, dar la vuelta un par de veces con cuidado de que no se rompa.
    Pelar y picar fina la cebolla. Pelar el ajo y picarlo fino. Sacar la carne de la calabaza con ayuda de una cuchara y reservar. 
    Poner una cazuela, a fuego medio, con el aceite de oliva. Cuando esté caliente añadir la cebolla y sofreir hasta que tome color, umos 6 minutos. Agregar el ajo picado y rehogar durante un par de minutos más. Espolvorear el curry por encima y dejar cocinar durante un minuto más.
    Verter en la cazuela la leche, el agua y la pulpa de la calabaza asada y triturar hasta que quede un puré fino y sin grumos. Añadir la salsa de ostras, el sirope de arce y la sriracha y cocinar durante 10 minutos, a fuego lento, desde que comience a hervir.
    Sacar el tofu de la marinada, escurrir lo más posible y dorar en una sartén, sin grasa, a fuego medio, hasta que esté dorado.
    Echar la sopa en los platos y repartir algunos tacos de tofu por encima. Espolvorear con el cilantro fresco picado y una pizca de pimienta d'Espelette.


    Rociar con un chorrito de zumo de lima y servir enseguida.

    Fuente : Adaptada de Tara O'Brady

domingo, 1 de diciembre de 2019

Macarons de nueces con foie-gras de pato trufado, queso arzúa y calabaza caramelizada. Calendario de Adviento Día 1

    A veces me pregunto si no estoy demasiado bien de la cabeza porque me meto yo sola en unos berengenales que paqué.
   Desde la última semana de noviembre estoy con descansos y posteriores vacaciones en el trabajo y, en vez de plantearme el disfrutar de un poco de relax, se me ocurre preparar un Calendario de Adviento a tan sólo 15 días de que comenzara la cuenta atrás.
    Teniendo en cuenta que el que hice en 2014 me costó 2 meses de preparación, lo dicho, debo de tener un tornillo de la cabeza un poco flojo, jejjeje.
    Bueno, pues hoy ya es día 1 así que... "Qué de comienzo el show!!"
    Detrás de la primera ventanita nos encontramos con un caprichito, algo distinto pero muy acorde con el inicio de esta andadura: unos deliciosos macarons. Estos diablillos son taaaan versátiles que igual los puedes usar para preparar pequeñas tentaciones dulces que saladas.
    En esta ocasión no os presento unos macarons cualquiera sino, que podríamos decir, que son unos macarons de autor ya que están rellenos con una mezcla muy especial, habiendo querido adaptar el juego de sabores de uno de los entrantes estrella del Chef Yayo Daporta.


    Pero antes de ponernos a disfrutar de la delicatessen que está detrás la primera ventanita del calendario, encenderemos la primera vela de la corona ya que coincide con el primer domingo de adviento.


    Aunque la tradición de la corona de adviento ahora tenga un marcado acento religioso, no es más que otra de la tradiciones paganas europeas reconvertidas por la iglesia católica. La simbología original es bastante universal y primitiva, relacionada con la muerte y el renacimiento del sol en invierno. La corona de ramas de árbol perenne decorado con velas era un símbolo en el norte de Europa mucho antes de la llegada del cristianismo: el círculo como símbolo del tiempo reflejado en el ciclo de las estaciones; las ramas, significando la persistencia de la vida a través del elemento vegetal, y el sol como origen y fuente de la vida mediante la luz de las velas. (Fuente:  Wikipedia)
    Ahora sí, ahora que ya tenemos tenemos encendida la primera vela, comenzamos, ¿me acompañáis?


    La primera vez que oí hablar de macarons salados fue de la mano de Ferràn Adrià con sus macarons de parmesano y, aunque intenté emularlos hace tiempo con un resultado poco menos que catastrófico, me había quedado la espinita clavada de conseguir preparar algo de este tipo. Con estos macarons que hoy os presento me he reconciliado plenamente conmigo misma en ese aspecto.


    Ingredientes :
    Para los macarons de nuez
  • 50 g de nueces peladas
  • 50 g de azúcar glass
  • 18 g de clara de huevo pasteurizada
  • 18 g de clara de huevo fresca*
  • 50 g de azúcar
  • 14 g de agua
    * Yo tuve en las claras antes un par de días en la nevera, tapadas, en un vasito pero si están recién abiertas no estaría de más que añadierais una puntita de albúmina en polvo

    Para la calabaza caramelizada
  • 225 g de calabaza
  • 175 g de azúcar
  • 175 g de agua
    Además
  • Queso Arzúa-Ulloa (unos 125 g)
  • Bloc de foie-gras de pato trufado
  • Azúcar blanquilla

    Esta receta la prepararemos en dos días. El primero haremos las coquilles de los macarons y la calabaza  y el segundo los montaremos para servirlos.
    Triturar juntos, durante unos 10 segundos a la máxima potencia, las nueces y el azúcar glass. Yo lo hago en la Thermomix pero podéis usar también un molinillo pero teniendo cuidado de no pasaros para que no se forme una pasta que no nos serviría. La mezcla tendrá que quedar muy fina para que los macarons salgan bien lisos así que lo mejor sería tamizarla en este punto.
    Poner en un bol, añadir las claras pasteurizadas y mezclar hasta que se unifique la masa. Tapar el mazapán resultante con film para que no se reseque.
    Para el siguiente paso necesitaremos un termómetro de cocina.
    Poner en un cazo el azúcar junto al agua y llevar al fuego. Cuando la mezcla alcance los 110º C comenzar a batir las otras claras, deberán estar casi montadas cuando el almíbar llegue a 118º C. Retirarlo del fuego, bajar la velocidad de montado de las claras y añadir el almíbar en forma de hilo por un lateral,nunca por encima de las varillas. Cuando esté totalmente integrado volver a subir la velocidad y seguir batiendo hasta que la temperatura baje a unos 40º C, vamos que al tocar las paredes del bol éste esté templado.
    El siguiente paso es lo que se llama el macaronage, que consiste en unir ambas preparaciones, para lo cual usaremos una lengua y mezclaremos con movimientos envolventes hasta que estén bien integradas. Deberá estar lisa y brillante y debe bajar lentamente en forma de cinta si la dejamos caer desde la lengua.
     Rellenar con la masa una manga, provista de una boquilla lisa de unos 12 mm. Con la manga perpendicular a la bandeja y moviendo ligeramente la muñeca en forma de espiral, formar pequeños montoncitos de unos 3'5 mm de diámetro (más o menos el mismo diámetro que el tapón de una botellita de agua) sobre un tapete de teflón o papel de horno. Lo ideal es hacerse una plantilla para ajustar el espacio y controlar el tamaño. Dar golpecitos a la bandeja por bajo para que los picos que nos hayan quedado al formarlos se integren.
    Dejar que se sequen para que formen una ligera costra que será determinante para que les salga un buen pie y no rompan por arriba al cocer. Al tocarlos ligeramente con los dedos no se deben pegar.
    Precalentar el horno a 150º C, con calor de arriba-abajo y sin aire, y dejarlos cocer durante unos 12 minutos a media altura. 
    Sacar y dejar enfriar sin levantarlos hasta que estén fríos, se despegarán casi solos. Si no es así podéis ayudaros de un cuchillito.
    Guardar en la nevera dentro un recipiente hermético durante unas 24 horas antes de rellenarlos para que se terminen de asentar y queden con esa textura tan especial que debe de tener un buen macaron.
    Preparar la calabaza haciendo un almíbar con el azúcar y el agua. Añadir la calabaza, pelada, despepitada y cortada en tacos y llevarla a 99ºC. Dejar enfriar y repetir la operación tres veces más. Colar, guardando el almíbar, y triturar hasta que esté muy fino. Si quedara muy espeso aclararlo con un poquito del almíbar. Meter en una manga y reservar en la nevera.
    Ni se ocurra tirar el almíbar, echarlo en un bote hermético y meterlo en la nevera para utilizarlo en cualquier otro plato que utilice almíbar.
    Al día siguiente cortar lonchitas de unos 3mm del bloc de foie-gras y del queso Arzúa-Ulloa y, con un cortador del mismo diámetro que tengan los macarons, darle forma.
    Colocar el foie-gras sobre la mitad de las coquilles y repartir las lonchas de queso por encima. Cubrir con el puré de calabaza, espolvorear con azúcar y quemar con un soplete hasta que esté caramelizado. 


    Tapar con la otra mitad de las coquilles. Ya están listos para servir pero si los preparáis con algo de antelación los deberéis conservar dentro de la nevera, metidos en una caja hermética.
    Y esconderlos bien para que llegue alguno a la mesa porque son una verdadera delicatessen.


    No sé que tendrán los macarons que en casa nos vuelven locos y, gracias a los cursos de Belén (Cupcakes a gogó), por fin creo que he llegado a poder dominarlos.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Calabaza asada al horno o Carabassa torrà {Reto CocinArte}

    Hace ya 30 años que vivo en Valencia, toda una vida. Todos asociamos esta ciudad con las Fallas y la paella, por supuesto, pero fueron otra serie de cosas, desconocidas para mí en ese momento y tan emblemáticas como las anteriores, las que  me llamaron poderosamente la atención. Una de ellas fue encontrar, en la carta de postres de todos los restaurantes, la carabassa torrà. Y fue tal el descubrimiento y tan delicioso, mucho más que delicioso debería decir, que un trozo de calabaza asada al horno ahora también está asociada a esta ciudad, sobre todo después de un paseo a orillas del mar.


    Imaginaté que retrocedes en el tiempo y el azar te lleva a 1909. Estarías de enhorabuena porque tendrías la oportunidad de llegar a tiempo de asistir a la Exposición Regional que el Rey Alfonso XIII inauguró en Valencia ese año. Si, como a mí, la monarquía te la trae al pairo, podrías ir a comer una paella y, después, dar una vuelta por la playa al atardecer. Quizás allí podrías coincidir con unas delicadas damiselas, madre e hija, paseando por la orilla y unos metros más allá un caballero pincel en ristre, ya que fue, justo ese año, cuando Sorolla inmortalizó esa estampa, creando uno de sus cuadros más famosos.
    Seguro que con las pistas que os he dado sabéis de sobra el cuadro propuesto por María para el #CocinArte de este mes, y lo que me inspira ese cuadro también, jejjeje.


    Y, como no podía ser de otra forma, la manera de hacerla la he sacado de Cuinant.


    Cortar la calabaza por la mitad y retirarle las pipas.
    Precalentar el horno a 160ºC, con calor de arriba-abajo, dejando a media altura una bandeja forrada con papel.
    Meter media calabaza al microondas a máxima potencia durante 10 minutos. Una vez pasado ese tiempo coocarla en la bandeja del horno. Repetir el mismo proceso con la otra mitad y colocarla en la bandeja de horno al lado de la otra. Hornear durante una hora.
    Subir la temperatura a 180ºC, con aire, y dejar hasta que este tostadita y al pincharla esté muuuy tierna, yo la tuve unos 50 minutos más. Dejar enfriar.


    Aunque lo ideal es tomarla a temperatura ambiente, yo no me puedo resistir a meter la cuchara estando aún templada... Ummmm, es un bocado divino!!


    La suelen servir con nata montada pero, para mí, no le hace falta más acompañamiento que una cucharilla.


    No puedo resistirme más, me voy corriendo a ver el recopilatorio mientras acabo de zamparme el trozo entero, antes de que mis fieras se den cueta de que ha salido del horno y me dejen sin nada, jejjeje.

lunes, 11 de junio de 2018

Focaccia de calabaza con jamón serrano, gorgonzola y salvia {#elpanperfecto}

    Seguimos amasando, no cejamos en nuestro empeño de hornear #elpanperfecto.
    En esta ocasión le ha llegado el turno a la Focaccia y, de nuevo, me he basado para hacerla en la receta del libro Pan Casero de Ibán Yarza aunque, como no podía ser de otro modo, con algunas variaciones.
    En el blog hay varias recetas de focaccias : con sal y romero,  con orégano y tomates secos, con tomillo y aceitunas negras y con arándanos rojos, brie y romero, incluso esta última con masa madre, pero todas ellas están hechas con una base similar así que, ¿por qué no hacer algo un poco distinto, con un poquito de rock&roll? Me he liado la manta a la cabeza y esta vez he añadido a la masa uno de mis ingredientes preferidos : calabaza cocida.
    Como ya he comentado, la receta la he adaptado de Ibán Yarza y, en lugar de añadirle patata en la masa para darle jugosidad, yo he puesto calabaza. Además, los ingredientes de la superficie, también los he cambiado haciendo que la mezcla resultara absolutamente divina.


    Ingredientes :
    Para la biga
  • 140 g de harina de media fuerza (la del Mercadona)
  • 65 g de agua
  • 2 g de levadura fresca
    Para la masa
  • 207 g de biga
  • 450 g de harina de media fuerza
  • 330 g de agua
  • 100 g de puré de calabaza
  • 12 g de sal
  • 7 g de levadura fresca
    Relleno
  • Sal gorda
  • Paleta ibérica
  • Gorgonzola piccante
  • Hojas de salvia fresca

    El día anterior prepararemos la biga y el puré de calabaza. Mezclar los ingredientes y amasar hasta tener una masa densa. Poner en un bol, tapar con plástico y refrigerar toda la noche. Para el puré, cocer un trozo de calabaza en el microondas hasta que esté tierna, machacar la carne y ponerla en un colador. Taparlo con plástico y dejar reposar para que pierda todo el agua posible.
    Cuando saquemos la biga de la nevera habrá crecido y estará esponjosa. Sacar también la calabaza y pesar la cantidad que necesitamos. Poner los ingredientes de la masa en un bol limpio pero sin añadir todo el agua para poder controlar la humedad de la masa final. Esta deberá resultar bastante pegajosa pero manejable. Dejar reposar en el bol durante un cuarto de hora para que empiece a amasarse sola. Cuando pase ese tiempo empezar a hacer plegados con ella, sin sacarla del bol, estirando una buena porción de masa y plegándola sobre sí misma. Ir girando el bol entre plegado y plegado, repitiéndolo unas 10 veces. Dejar reposar durante 5 minutos y repetir de nuevo otra serie de 10 plegados y así hasta repetir 2 veces más. La masa seguirá estando bastante líquida pero no se debe pegar casi en las manos y será bastante manejable.
    Pasar la masa a una bandeja untada de aceite, con cuidado de no desgarrarla, estirándola y plegándola en tríptico. Repetir a la media hora  y dejar fermentar otra hora más. Pasar a otra bandeja forrada con papel de horno y untada con abundante aceite. Plegar los extremos de la derecha e izquierda un cuarto hacia el interior, luego los lados de arriba y abajo hasta que se toquen en el centro y voltear para dejar que el pliegue quede debajo. Untar la superficie con bien de aceite y presionar la masa con las yemas de los dedos hasta tocar el fondo,estirando al tiempo hasta que la masa cubra toda la bandeja. Dejar que se relaje 10 minutos y volver a repetir intentando coincidir en los mismos agujeros. Distribuir el relleno por la superficie, apretando con los dedos para que se pegue, aunque lo que yo he hecho ha sido ir metiendo en cada agujerito un poco de relleno, alternando los ingredientes. Mirar que maravilla de burbujas que le han salido a mi masita 😍😍


    Precalentar el horno a 250ºC poniendo otra bandeja metálica en la parte de abajo. Justo después de meter la focaccia echar medio vaso de agua en la bandeja de abajo para crear vapor. Hornear durante 10 minutos, pasado ese tiempo sacar la bandeja , bajar la temperatura a 200ºC y dejar hornear otros 25 minutos. Bajando la focaccia a la parte de abajo los últimos 15 minutos para que se dore la base.
    Sacar y, en cuanto se enfríe un poco, colocar sobre una rejilla.


    Lo cierto es que no las tenía conmigo al cambiar la patata por la calabaza pero tengo que decir que ha sido todo un acierto, estaba impresionante.


    Y la mezcla de sabores de los ingredientes del relleno le van que ni pintado; vamos, plenazo total.


    Y ¿véis que pedazo de miga ha quedado? Estoy encantada, parece que vamos por el buen camino para alcanzar #elpanperfecto

sábado, 5 de mayo de 2018

Sopa de calabaza y curry con croutons de pretzel {Reto Cooking the Chef}

     En principio tenía elegida otra receta para el Cooking the Chef pero, dadas las temperaturas que estamos teniendo en esta primavera disfrazada de invierno, he acabado decantándome por esta deliciosa sopa de calabaza y curry. El Chef elegido en esta ocasión es el alemán Alfons Schuhbeck y utilizar pretzels para hacer los croutons es el toque alemán perfecto.


    Ya sé que tengo varias sopas y cremas de calabaza publicadas en el blogs pero esta es algo distinta, tiene un toque ligeramente picante que hace que sea ideal para entonar el cuerpo.

   
    Está muy muy rica y los croutons de pretzel realzan su sabor haciéndola todavía más exquisita.


    Ingredientes :
  • 610 g de calabaza (en la receta original 500 g)*
  • 750 ml de caldo de pollo
  • 1 hoja de laurel
  • 3 rebanadas de jengibre (5 g aprox.)
  • 1 diente de ajo en rodajas
  • 1 cucharada de curry suave en polvo
  • 150 ml de nata líquida
  • 40 g de mantequilla fría
  • Sal
  • Pimienta d'Espelette
    Para los croutons
  • 1 pretzel grande
  • 1 cucharada de mantequilla
  • 1/4 de cucharadita de canela en polvo
  • 3/4 de vaina de vainilla raspada
  • Sal
  • Pimienta d'Espelette
    *Alfons Schuhbeck utiliza calabazas hokkaido pero yo he utilizado calabaza de cacahuete y, como la piel era muy finita, seguí su consejo y no la retiré.
    Primero prepararemos la sopa. Limpiar y cortar la calabaza en cubos de unos 2 centímetros, con la cáscara si esta es fina. Poner en una olla con el caldo, el laurel, el jengibre y el ajo. Dejar cocer a fuego bajo de 20 a 30 minutos.
    Añadir el curry, la nata y triturar. Agregar la mantequilla fría y sazonar con sal.
    Mientras retirar la sal de los pretzels y cortar en cubos.

   
    Calentar una sartén a fuego medio y derretir la mantequilla en ella. Añadir los cubos de pretzel y la vainilla. Espolvorear con poco de canela y dorar ligeramente los cubos. Sazonar ligeramente con sal y una pizca de pimienta d'Espelette. Sacar y dejar escurrir sobre papel de cocina para retirar el exceso de grasa. Reservar en caliente.


    Remover la sopa y servir en platos precalentados. Echar una cucharada de los croutons y espolvorear con un poco más de pimienta d'Espelette.


    No os podéis ni imaginar lo riquísima que está y ese toque de canela y vainilla en los croutons es una verdadera pasada. Y, mientras disfruto de esta maravilla, me voy a ver lo que han preparado mis compis de reto ¿Me acompañas a ver el recopilatorio?