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jueves, 28 de mayo de 2020

Panes de té matcha y cacao de Daniel Jordà

    Con esto de la desescalada parece que el ambiente culinario de las redes se ha relajado un poco. Que conste que no me estoy quejando de que los más prestigiosos chefs, panaderos y reposteros nos hayan dejado infinidad de recetas exquisitas para poder recrear en nuestras casas. Pero es que, ante tanta tanta cosa rica, era difícil saber cual preparar en primer lugar. Así que, para no saturarme, he ido haciendo una lista y así no olvidarme de probar cada una de las exquisiteces que me han llamado poderosamente la atención... y casi he llenado un cuaderno, jajjaja.
    Realmente, a lo que más le he dado ha sido a preparar pan. La masterclass del maestro Daniel Jordà está siendo de lo mejorcito ya que, apoyándose en el libro "100 recetas de pan de pueblo" de Ibán Yarza, estamos haciendo un recorrido por nuestra geografía y enriqueciéndonos al descubrir panes que, en la mayor parte de los casos, han marcado la infancia de muchos de nosotros por lo que merece la pena no ser olvidados.
    Éste no es el caso de el pan que os traigo, a la vista está, jajjaja. En la masterclass también nos ha dado tiempo para dar una vuelta por los hornos de otros países trayéndonos deliciosas recetas.


    Aunque esta maravilla también haya formado parte de la masterclass, a éste le tenía yo echado el ojo desde hace tiempo, exactamente desde que lo descubrí en su libro "Love is in the bread"
    No deja de ser un pan dulce pero, el toque japonés que le aporta el té matcha, hace que sea realmente especial. Un toque exótico sólo para amantes de las mezclas diferentes.


    Ingredientes :
  • 50 g de masa madre (100% de hidratación)
  • 250 g de harina de fuerza
  • 15 g de azúcar
  • 5 g de sal
  • 150 g de leche
  • 38 g de mantequilla
  • 8 g de levadura fresca
  • 15 g de cacao en polvo sin azúcar 
  • 10 g de té matcha en polvo
  • 20 g de gotas de chocolate
  • Huevo batido para pincelar

    En un bol mezclar todos los ingredientes menos el cacao, el té matcha y las gotas de cacao. Trabajar intensamente, con amasado francés, para que se integre bien la mantequilla, hasta que la masa esté lisa y uniforme. Tapar y dejar reposar 20 minutos.
    Pasado ese tiempo volver a amasar enérgicamente hasta que esté elástica. Darle tensión y repetir otros 20 minutos de reposo.
    Tras el reposo dividiremos la masa en tres partes iguales. Cubrir con plástico una de ellas y reservar. En las otras dos integraremos el cacao en una y el té matcha en la otra amasando enérgicamente hasta que tengan un color homogéneo y no se peguen a las manos. Cubrir cada parte con plástico y dar un reposo, a las tres masas, en la nevera, de unos 15 minutos.
    Sacar de la nevera y cortar cada parte en piezas de unos 80-90 g cada una. Bolear cada pieza para que cojan fuerza, con la técnica del pañuelo, volver a tapar y dejar que se relajen 30 minutos, en la nevera de nuevo.
    Para formar cada panecillo estirar con rodillo una bola de cada color dándoles forma ovalada. Colocar la pieza de cacao sobre la superficie de trabajo. Poner sobre ella la pieza blanca que será un poco más pequeña para que sobresalga la de cacao por debajo. Poner éstas encima de la masa de té matcha que deberá a ser también un poco más grande para que así se vean las tres masas  superpuestas formando escalera.
    Dar la vuelta al conjunto y repartir parte de las gotas de chocolate sobre él, pasando el rodillo por encima para que se queden pegadas a la masa. Comenzando por uno de los extremos, empezar a envolver estirando ligeramente al tiempo para dar algo de tensión a la masa, hasta que se forme un rollo. Colocar, con el cierre hacia abajo, sobre una bandeja de horno cubierta con papel, tapar y repetir con el proceso con el resto de las bolas.
    Dejar que leven durante unos 45-60 minutos, no siendo necesario que doblen su volumen.
    Calentar el horno a 190ºC, con calor de arriba-abajo, y con una bandeja en la parte de abajo.
    Cuando hayan doblado pintar con huevo y meter la bandeja al horno. Echar agua en la bandeja que habíamos puesto en la parte de abajo e, inmediatamente, cerrar la puerta para que no se escape el vapor que se forme. Dejar cocer de 12 a 15 minutos sin dejar que se doren demasiado. Sacar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla.


    El corte es de lo más bonito y vistoso en panes de este tipo que había visto hasta ahora. Y el sabor... hay que probarlo para disfrutar de esa mezcla tan bien conjuntada donde, en ningún caso, sobresale un matiz más que otro.


martes, 19 de mayo de 2020

Vainilla Chai Latte Bundt Cake


    Si hay algo que nos gusta en casa son las especias. Ese sabor tan especial que hace que se reactiven las pituitarias, ya sean por el aroma, por el sabor o por ambos, nos vuelven locos.
    Cuando Bea subió a primeros de mes este bundt en I love Bundt Cakes sabía que iba a prepararlo ya mismo. Han ido pasando los días y, como no me da la vida para preparar todo lo que se me antoja para ya mismo, seguía sin haberlo hecho... y esto era intolerable. Así que me he liado la manta a la cabeza, he desatendido otras ocupaciones menos prioritarias, y... voilà!!!


    Cierto es que no tenía la mezcla de vainilla chai latte con la que ella lo preparó así que lo he adaptado echándole lo que yo tenía por casa. Tengo que decir que el suyo no lo he probado pero éste, puedo aseguraros que desde hoy, se queda entre los preferidos de mi TopTen.


    Ingredientes :
  • 230 g de mantequilla, a temperatura ambiente
  • 270 g de harina
  • 150 g de azúcar
  • 80 g de azúcar moreno
  • 3 huevos L
  • 3 sobrecitos de Té Chai ultra intenso de Hornimans
  • 1 cucharada de extracto de vainilla
  • 240 ml de leche
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 1/2 cucharadita de sal
  • Azúcar glass para espolvorear

    Precalentar a 180ºC, con calor de arriba-abajo. Engrasar bien el molde con spray, o con mantequilla derretida y la ayuda de una brocha de repostería, y dejar reposar boca abajo sobre papel de cocina, para que escurra el exceso de grasa.
    Tamizar la harina, levadura y sal. Reservar. Calentar la leche y añadir los sobrecitos, remover hasta su completa disolución y dejar enfriar.
    Batir, a velocidad media-alta, la mantequilla junto a los azúcares hasta que la crema esté muy esponjosa. Añadir los huevos uno a uno y posteriormente la vainilla, integrando bien tras cada adicción.
    Poner a velocidad baja e incorporar un tercio de la harina. Cuando esté integrada, verter la mitad de la mezcla de leche, sin dejar de batir. Seguir alternando otro tercio de la harina, el resto de la mezcla de leche y terminar con el resto de la harina.
    Una vez que la crema esté uniforme, verter en el molde preparado anteriormente y alisar la superficie. Hornear alrededor de 50 minutos, hasta que al pinchar con una brocheta ésta salga limpia.
    Sacar del horno y dejar enfriar, sobre una rejilla, durante 10 minutos antes de desmoldar. Zarandear el molde para que el bizcocho se termine de despegar de las paredes y volcar sobre la rejilla para que termine de enfriarse.
    Una vez frío, pasar a la bandeja de servir y espolvorear con bien de azúcar glass.


        Sólo con ver la miga ya se puede apreciar la jugosidad del bizcocho ¿no os parece?


    Yo me llevo un trocito y el otro lo tengo reservado para ti, porque seguro que te apetece.

viernes, 15 de noviembre de 2019

Bizcocho japonés de té matcha (Matcha kasutera)

    Ya tocaba receta dulce... y menuda receta rica que os traigo. Mira que yo, a lo del té matcha, no le había pillado el punto pero a este bizcocho le va al pelo, ¿será porque es un bizcocho japonés?😂😂

 
    Bromas aparte, cuando me enteré que Cocinando sabores había vuelto a proponernos un nuevo reto no me lo pensé dos veces  me lancé de cabeza, siendo ésta mi aportación para el reto #estosiqueesunbizcochojapones.


    Ya sabéis que me gusta saber el origen de cada receta que preparo así que me puse a investigar. Me sorprendió mucho que el de este bizcocho se situara en el reino de Castilla (Kasutera es la transcripción de Castella en japonés) Aunque claro, si nosotros nos trajimos patatas y tomates en aquella época no veo porque no pudimos exportar también algo nuestro. Y más cuando es algo taaaaan tan rico. Visto lo visto, mira tú que resulta que el bizcocho japonés no es japonés sino castellano. Aunque sigo pensando que el añadir matcha le va que ni pintado, jejjeje.
    El incluir té verde en su composición hace de este una de las distintas variantes que hay del original. (Fuente : Comer japonés)



    Ingredientes (para un molde de 15cm):
  • 2 huevos L
  • 40 g de azúcar
  • 25 ml de aceite
  • 35 ml de leche
  • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
  • 50 g de harina
  • 1,5 g de té matcha*
  • 1/8 de cucharadita de cremor tártaro
  • Azúcar glass para decorar
    *Yo usé un sobrecito del té matcha que venden en Mercadona


    El bizcocho está cocido al baño maría así que colocaremos un molde, donde nos quepa el molde donde pondremos la masa, sobre la rejilla a mitad de horno y verteremos en él agua hasta que haya un par de dedos de altura. Una vez hecho esto, precalentar el horno a 150ºC.
     Forrar el molde, donde coceremos el bizcocho, con papel de hornear. Os recomiendo que sea un molde NO desmontable, pero si no tenéis deberéis forrar bien la parte exterior con papel aluminio para que no le entre ni gota de agua.
    Tamizar la harina junto al té matcha. Este paso es importantísimo para que el bizcocho quede super esponjoso y sin ningún grumo.
    Y, ya, vamos a preparar la masa. Poner en un bol las yemas con 15 g de azúcar y remover hasta que estén integradas. Añadir el aceite, la leche y la vainilla y mezclar bien.
    Agregar la harina con el té de dos veces y remover bien hasta que la masa esté uniforme. Reservar.
    Poner en otro bol las claras con el cremor tártaro. Comenzar a montar con la varilla eléctrica a velocidad media y, cuando empiecen a espumar, ir echando poco a poco, en forma de lluvia, los 25g restantes de azúcar. Aumentar la velocidad al máximo y terminar de montar hasta obtener un merengue bien firme.
    Añadir 2 cucharadas a la masa anteriormente preparada y mezclar con movimientos envolventes, con ayuda de una espátula. Repetir hasta terminar con el merengue y la masa esté homogénea, lisa y sin grumos de merengue.
    Verter la masa, con cuidado, en el molde forrado, repartiéndola bien. Dar un golpe seco sobre la encimera para que se asiente y terminar de alisar la superficie con una espátula.
    Meter dentro del molde con agua que habíamos puesto en el horno y dejar cocer durante unos 50 minutos. Sin sacar del horno, comprobaremos que la superficie esté ligeramente dorada y, al pinchar con una aguja ésta deberá salir limpia. Apagar el horno, volver a cerrar la puerta y dejar reposar dentro 15 minutos. Esto hará que la superficie quede lisa y no se raje.
    Pasado el tiempo de reposo, sacar del horno, golpear un poco las paredes para que se despegue y desmoldar, retirando también el papel. Colocar sobre una rejilla para que se enfríe por completo.



    Cuando esté totalmente frío, espolvorear con azúcar glass. Si le queréis dar un toque distinto poner una plantilla con dibujos antes de espolvorearlo, eso es lo que yo hice y quedó bien chulo ¿o no?


    Venga, que está muy muy rico. Ya tengo un trocito cortado ¿os voy sirviendo?

 
    Y para acompañarlo que mejor que un buen té? Yo he elegido una variedad también japonesa : un té sencha ¿me acompañáis?



    Fuente : Adaptada de Tomillo y canela