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jueves, 30 de enero de 2020

Calamares crujientes con especias

    Hoy se celebra el Día Escolar de la Paz y la No Violencia. Sin duda un día importante ya que su principal objetivo es educar en y para la tolerancia, la solidaridad, la concordia, el respeto a los Derechos Humanos, la no-violencia y la paz. Este día,celebrado en el aniversario de la muerte de Gandhi, es una jornada educativa no gubernamental fundada en España en 1964 por Llorenç Vidal Vidal y reconocida a nivel internacional por la UNESCO en 1993.(Fuente : Cuando pasa)
    Llevo tiempo queriendo publicar unas galletas con forma de paloma para este día pero este año tampoco va a poder ser.. a pesar de haberlas preparado no han llegado a la sesión de fotos, jejjeje. De todas formas me resisto a no celebrar el día como se merece por lo que he elegido un plato de una Chef india en honor a Gandhi.


    Esta receta, de Anjalina Chugani, bien podría pertenecer a la cocina del Sur de la India, como Karnataka, Kerala y Tamil Nadu, ya que es allí donde los pescados, mariscos y cefalópodos forman parte de su gastronomía más tradicional.


    Ingredientes :
  • 1 kg de calamares limpios
  • 1 huevo batido
  • 1 cucharadita de chili en polvo
  • 1/4 de cucharadita de cúrcuma en polvo
  • 1/2 cucharadita de cilantro en polvo
  • 1/4 de cucharadita de curry en polvo
  • 1 cucharadita de pasta de ajo y jengibre
  • 1 cucharadita de sal Maldon
  • 2 cucharadas de maizena
  • 2 cucharadas de harina de garbanzos
  • Pimienta negra de molinillo
  • Hojas de cilantro fresco

    Lavar bajo el grifo los calamares, escurrir y secar con papel de cocina. Poner en un plato las especias, la sal, la pimienta y la pasta de ajo y jengibre y rebozar bien los calamares en la mezcla.
    Añadir la maizena y dejar reposar.
    Calentar, a fuego medio, suficiente aceite en un wok como para cubrir los calamares.
    Rebozar en huevo y luego en la harina de garbanzos y freír, por tandas, hasta que estén dorados y crujientes.
    Sacar sobre papel de cocina para retirar el exceso de grasa. Servir espolvoreados con hojas de cilantro fresco picado y acompañados con cuñas de limón.


    Yo, además, los acompañé con papadums.

    Fuente : e-book Festival de Anjalina Chugani (Soul Spices)

sábado, 25 de enero de 2020

Cupcakes de chocolate blanco y arándanos {Una galleta un cuento}

    Parece que, después del atracón de recetas que publiqué en diciembre con el tema del Calendario de Adviento, este enero está siendo bastante parco en entradas. De momento creo que voy consiguiendo el propósito que me hice de publicar por lo menos una vez a la semana y, aunque ya se sabe que los propósitos de año nuevo la mayor parte de las veces se incumplen más pronto que tarde, voy a poner toda mi intención en seguir llevándolo a efecto, o por lo menos eso espero. De momento parece que no lo estoy llevando mal ¿no os parece?
    Hoy volvemos a encontrarnos sumidas en el proyecto "Una galleta, un cuento" donde ha sido Maite, de Antojo en tu cocina, la encargada de elegir en esta ocasión.


    El Principito es más una novela corta que un cuento. Es una historia de las que te dejan cavilando, y además taaaan bonita que debería ser de obligada lectura para todos, grandes y pequeños.


    Después de esta semana donde, en Valencia, hemos tenido un cielo totalmente cargado de nubes nada me apetecía más que poder volver a observar el cielo estrellado, ese que veía El Principito desde su pequeño planeta, así que lo he intentado recrear en estos deliciosos bocados.



    Ingredientes :
    Para los cupcakes (8 unidades)
  • 70 g de chocolate blanco
  • 1 huevo L 
  • 30 g de azúcar moreno
  • 100 g de azúcar
  • 40 g de aceite de girasol
  • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
  • 100 g de harina
  • 4 g de levadura
  • 1 pizca de sal
  • 90 g de leche
  • 60 g de arándanos frescos 
    Para la crema de mantequilla de merengue suizo (SMBC)
  • 50 g de claras de huevo
  • 100 g de azúcar
  • 150 g de mantequilla, a punto pomada
  • 2 cucharadas colmadas de mermelada de arándanos
  • Colorante en pasta azul
    Además
  • Estrellas de chocolate blanco
  • Colorante en polvo dorado
  • Azúcar dorado

    Precalentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo. Preparar una bandeja de cupcakes con cápsulas de magdalenas. Tamizar la harina, la levadura y la sal.
    Fundir el chocolate en el microondas, en pequeños periodos de tiempo, y reservar.
    Batir el huevo junto a los azúcares hasta conseguir que la mezcla blanquee. Añadir el aceite y la vainilla y mezclar. Agregar la harina con levadura tamizadas e integrar sin trabajar demasiado.
    Verter la leche removiendo hasta que la mezcla esté homogénea y, entonces, echar el chocolate derretido. Integrar todo con movimientos envolventes hasta que la crema esté uniforme y rellenar con ella las cápsulas de magdalena hasta 2/3 de su capacidad. Repartir los arándanos por encima y meter al horno, a media altura.
    Hornear unos 20 minutos. Comprobar si están bien cocidos pinchando con una brocheta y retirar del horno. Desmoldar y dejar enfriar sobre una rejilla.
    Mientras se hornean los cupcakes pincelaremos las estrellas de chocolate blanco con el colorante dorado y las reservaremos.


    Para hacer la SMBC poner al baño maría en un cazo las claras junto al azúcar. Remover con una varilla hasta que el azúcar se haya disuelto. Podéis comprobarlo cogiendo un poco con los dedos y cuando no se noten granitos estará lista.
    Pasar al bol de la batidora y comenzaremos a montarlas con la varilla, a velocidad baja. Cuando comiencen a espumar subir la velocidad al máximo y seguir batiendo hasta que estén bien montadas formando picos duros y la temperatura haya bajado para que la mantequilla no se derrita al incorporarla.
    Cambiar la varilla por la pala y poner a velocidad media-baja. Comenzar a agregar la mantequilla, cortada en trozos, sin dejar de batir. Al principio parecerá que se haya cortado pero, poco a poco, se volverá una crema sedosa. Añadir entonces la mermelada y el colorante y seguir batiendo hasta que esté totalmente integrada y tenga el color que buscamos. Cuando esté uniforme, meter en una manga de repostería con boquilla estrellada.
    Una vez que los cupcakes estén totalmente fríos los decoraremos con la SMBC. Espolvorear con un poco de azúcar dorado sobre la crema y repartir las estrellas entre ellos.


    Tengo que decir que además de quedar muy llamativos fue muy divertido ver como las lenguas se iban tiñendo de azul, por el exceso de colorante, mientras nos los comíamos. Fue casi casi como volver a la niñez y la gran afición que le tenía yo a los tintalenguas, jejjeje.


    Os dejo también el enlace al recopilatorio. ¿Os venís a descubrir lo que han preparado el resto de participantes?



    Fuente : Cupcakes de La chocolaterapia

lunes, 13 de enero de 2020

Rape empiñonado

    Si tuviera que elegir una receta de pescado que me recuerde a la tierra donde me crié sin duda alguna elegiría el rape empiñonado. No es que en Valladolid haya mucho mar y, sin embargo, allí puedes degustar platos con rape, bacalao y merluza que no tienen nada que envidiar a los que puedas encontrar en los lugares de costa.


    Si hablamos de rape el plato estrella es, por supuesto, con piñones. Y es que, teniendo esa joya que se recoge en sus extensos pinares, no podían dejar de aprovecharlos para preparar con ellos este sabroso aunque sencillo plato, creando así una de las recetas más tradicionales de pescado de esta tierra castellana.
    Pero no me enrollo más y vamos al lío... que se me está haciendo la boca agua solo de pensar en la receta que os traigo, jejjeje.


    Ingredientes :
  • 800 g de rape
  • 1 huevo batido
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 1 pizca de azafrán
  • 500 ml de fumet de pescado blanco
  • 3 cucharadas de tomate frito 
  • 50 g de piñones (por supuesto, de Pedrajas)
  • Harina 
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo

    Limpiar las colas de rape, sacar los lomos y cortar en medallones.
    Salpimentar los medallones y pasar primero por huevo batido y después por harina. Dorar por ambos lados, a fuego alto, en aceite bien caliente. Sacar y dejar escurrir sobre papel de cocina para retirar el exceso de grasa.
    Precalentar el horno a 175ºC, con calor de arriba-abajo.
    Pelar y cortar bien fino la cebolla y los dientes de ajo. Poner en una sartén, a fuego medio, un par de cucharadas de aceite y, cuando esté caliente, añadir la cebolla picada. Cocinar unos minutos antes de echar el ajo picado y, cuando empiece a tomar color, agregar la harina. Dejar tostar un poco. Incorporar el azafrán y dar un par de vueltas. Verter el fumet y el tomate frito, remover y dejar cocer hasta que reduzca un poco. Rectificar de sal si fuese necesario y retirar.
    Poner en una cazuela, apta para llevar al horno, los medallones de rape rebozados. Echar por encima la salsa y espolvorear por encima los piñones.
    Cocinar, a mitad de horno, durante unos 15 minutos.
    Servir nada más sacar del horno.


    Yo lo preparé en cazuelitas individuales por lo que reduje el tiempo de horneado dejándolo solamente 10 minutos.

domingo, 5 de enero de 2020

París-Brest de frambuesa. Receta de Zoë François para Cooking the Chef

    Este año no habrá Roscón de Reyes sino otro delicioso manjar también en forma de rosca : un París-Brest. Pero eso será en el blog porque en mi casa si falta poco más que me asesinan 😂😂
    De sobra sabéis lo que me gusta descubrir los orígenes de las recetas que preparo así que lo primero que os voy a contar es de dónde nació la idea de este tradicional postre francés. Retrocedemos en el tiempo y nos trasladamos al París de 1891. Pierre Giffard, periodista del diario parisino Petit Journal y gran aficionado a la bicicleta, ideó una carrera ciclista para profesionales que enlazara ambas ciudades, París-Brest-París, con un recorrido de 1200 kilómetros de longitud. No se sabe muy bien si fue el mismo Giffard al que se le ocurrió la idea de crear un pastel con forma de llanta para homenajear a los participantes o la idea partió de Louis Durand, el pastelero que lo preparó, pero lo cierto es que, entusiasmado con el resultado, fue Giffard el que, con sus contactos periodísticos, lo dio a conocer por toda Francia.


    Hoy en día el postre es una de las estrellas de la repostería francesa.
    Y, en cuanto a la carrera, se llevó a cabo de manera profesional, cada 10 años, siendo la última en 1951. Aunque se hizo tan famosa que, paralelamente a partir de 1931, Audax Club Parisien comenzó a organizar una versión cicloturista, no competitiva, cada cuatro años. La 19ª edición, celebrada en agosto del año pasado, contó con casi 6700 participantes.
    Volviendo al pastel, que es lo que nos ocupa, el París-Brest original estaba relleno de crema de praliné, versión que más pronto que tarde os dejaré también en el blog.
    La versión que hoy os traigo es la de Zoë François ya que es ella la Chef elegida en esta ocasión en el reto Cooking the Chef. Aquí os dejo el recopilatorio con el resto de las aportaciones de mis compis de reto.


    Ingredientes :
    Para la masa choux
  • 125 ml de leche
  • 125 ml de agua
  • 100 g de mantequilla
  • 15 g de azúcar
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 125 g de harina
  • 4 huevos L, a temperatura ambiente
    Para la crema pastelera
  • 1/2 litro de leche
  • 100 g de azúcar
  • 25 g de mantequilla
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharada de esencia de vainilla
  • 3 cucharadas de maizena
  • 1 huevo L + 3 yemas
    Para la crema de mantequilla de frambuesa
  • 226 g de mantequilla en pomada
  • 165 g de mermelada de frambuesa tamizada
  • 1 pizca de sal
  • La crema pastelera anterior
    Además
  • 1 huevo L + 1 cucharada de leche
  • 20 g de almendras fileteadas
  • Frambuesas frescas
  • Azúcar glas para espolvorear

    Lo primero que haremos será preparar la crema pastelera para que se enfríe. Poner la leche, la mitad del azúcar, la mantequilla y la sal en un cazo. Remover y llevar al fuego. Retirar justo cuando arranque el hervor. Mezclar la maizena con el resto del azúcar, añadir el huevo y las yemas y batir hasta que se forme una pasta homogénea. Ir agregando algunas cucharadas de leche, poco a poco, sin dejar de batir, para atemperar la mezcla. Cuando ésta esté templada verter sobre el resto de la leche y remover para integrar. Llevar de nuevo a fuego suave y dejar cocer unos pocos minutos, sin parar de remover, hasta que la crema coja bastante cuerpo. Colar sobre un cuenco limpio, que no sea de cristal. Tapar la superficie con plástico a piel, para que no se forme costra, y meter en el congelador durante 15 minutos. Pasado ese tiempo, meter en la nevera hasta su utilización.
    Precalentar el horno a 190º C, con calor de arriba-abajo.
    Cubrir una bandeja de horno con un papel en el que habremos marcado una circunferencia de 20cm de diámetro.
    Para preparar la masa choux, poner la leche, el agua la mantequilla y la sal en un cazo, a fuego lento. Nada más que se haya derretido la mantequilla retirar del fuego y mezclar hasta que esté uniforme. Echar de golpe la harina y remover hasta que la masa se separe de las paredes. Volver a llevar a fuego lento, removiendo sin parar, para secar un poco más la masa.
    Volcar en el bol de la amasadora y, con la pala, poner a velocidad baja durante unos 10 minutos, de este modo bajaremos la temperatura de la masa. Una vez pasado este tiempo, incorporar los huevos de uno en uno, mezclando hasta que esté completamente integrado antes de echar el siguiente. Se formará una pasta suave pero que no pierde la forma, al dejarla caer con una espátula caerá en forma de cinta. Meter en una manga pastelera con boquilla lisa con una abertura de unos 2cm de diámetro.
    Hacer con la masa dos ruedas alrededor del círculo marcado, una por la parte de fuera y otra por la de dentro, tocándose entre si. Poner otro círculo de masa encima justo en la mitad de las dos, en la parte donde ambas se tocan. Pincelar, suavemente con la mezcla de huevo batido y leche y espolvorear generosamente con las almendras laminadas.
    Hornear, a media altura, durante 30 minutos. bajar la temperatura del horno a 180ºC y dejar cocer otros 20 minutos más. Cuando falten 10 minutos para terminar la cocción, entornar ligeramente la puerta del horno para dejar escapar la posible humedad que se haya acumulado, cerrar de nuevo y dejar enfriar dentro durante 1 hora.
    Sacar y terminar de enfriar sobre una rejilla.
    Sacar la crema pastelera de la nevera para que se atempere.
    Poner la mantequilla en el bol de la amasadora y, con la pala, trabajar hasta que se convierta en una crema esponjosa. Añadir la mermelada y la sal y seguir batiendo hasta que esté bien integrada.
    Retirar el plástico que cubre la crema y remover. Echar en el bol, de varias veces, mezclando bien con la mantequilla de frambuesa, hasta que esté cremosa y uniforme. Meter la crema, con ayuda de una espátula, en una manga con boquilla acanalada. Es importante que tanto la crema como la mantequilla de frambuesa estén prácticamente a la misma temperatura para que esta última no se solidifique. 
    Para armar el París-Brest deberéis cortar la masa por la mitad, os aconsejo hacerlo con un cuchillo de sierra porque sino es probable que se destroce, y rellenar tal y como veis en la foto siguiente.


    Primero,  lo primero de todo, es pasar la base de masa choux a la bandeja de servir. No hagáis como yo que lo preparé en la bandeja de horno y luego me las vi y me las deseé para moverlo un vez relleno.
    Colocar en la base, en pequeños montoncitos, una espesa capa de crema. Lo de colocarla en montoncitos es para que las aristas de la boquilla acanalada simulen los radios de la bici cuando esté terminado de rellenar... sí, ya sé que es echarle imaginación al tema, pero es como dicen que hay que hacerlo y yo soy muy bien mandada 😂😂
    Repartir por encima las frambuesas. Cubrir las frambuesas por completo con más montoncitos de crema, y poner la tapa de masa choux encima. Espolvorear con azúcar glas.


    Ya veis que mi relleno no estaba firme del todo, eso es debido a que no espesé la crema lo suficiente, lo me servirá de experiencia para mejorar el próximo, que seguro que caerá con lo delicioso que quedó.


    Tampoco contribuyó mucho el mover el "bicho" una vez relleno, lo que ocasionó más desbordamiento del relleno si cabe 😖 Pero lo dicho, de los errores se aprende porque, como dice la gran Su (de Webos Fritos) nadie nace enseñado.