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jueves, 12 de febrero de 2026

Frittelle di mele dall'Alto Adige

    Hoy, jueves lardero, da comienzo el Carnaval. Así que no podía por menos que traer una receta de las muchas que se preparan durante estos días. En esta ocasión he viajado al norte de Italia donde esta deliciosa fritura de manzana es un postre tradicional durante este periodo. Aunque no sólo es tradicional en Trentino Alto Adige sino también en otras zonas norteñas, como el Valle de Aosta. 

    Ingredientes :

  • 3 manzanas*
  • 65 g de harina
  • 65 ml de leche
  • 1 huevo L
  • 1 cucharada de ron o grappa
  • 1 pizca de sal
  • Aceite de girasol para freír
  • 1 cucharada de azúcar glass
  • 1/8 de cucharadita de canela en polvo
    * Yo utilicé manzanas Fuji porque me gusta el contraste de lo dulce con su acidez pero podéis usar cualquier otro tipo de manzana de carne firme, la que más os guste.

    Mezclar en un bol la harina, la leche, el ron o grappa y la yema del huevo hasta que esté liso y sin grumos. Montar la clara a punto de nieve con la pizca de sal y añadirla a la masa anterior, mezclando con delicadeza para que no se desmonte, con ayuda de una espátula, hasta que esté uniforme y esponjosa. Mezclar bien el azúcar glass con la canela y reservar.

    Pelar, descorazonar las manzanas y cortarlas en rodajas de 1 cm de grosor. Poner abundante aceite en una sartén y calentar a fuego medio. Sumergir las rodajas en la masa y freír hasta que estén doradas por ambos lados. No echar demasiadas a la vez para que no se peguen entre ellas. Sacar y colocar sobre papel absorbente para retirar el exceso de grasa.

    Espolvorear las frittelles calientes con el glass con canela preparado anteriormente y servir. 

    Aunque lo ideal es comerlas en caliente doy fe de que a temperatura ambiente también son una verdadera delicia.


miércoles, 21 de febrero de 2024

Rodaballo sobre puré de colinabo y reineta con salsa de sidra

    Estando inmersos en plena cuaresma se me ha ocurrido que sería buena idea traeros un plato de pescado. No es que yo siga a rajatabla lo de no comer carne los viernes pero, si me encuentro en la mesa con una delicia como ésta, no le voy a poner ningún pero a abstenerme de comerla.

    Además, como base para el rodaballo, he utilizado productos de temporada, las manzanas de sidra que comienzan y los colinabos que terminan, que en este plato se dan la mano conjugándose a la perfección.

    Ingredientes :

  • 4 lomos de rodaballo
  • Cebollino fresco picado, para presentar el plato

    Para la base del plato :

  • 600 g de colinabo 
  • 300 g de manzanas reineta o de sidra (aprox. 2 medianitas)
  • 60 g de mantequilla 
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo recién molida
  • Nuez moscada recién molida
    Para la salsa de sidra :

  • 3 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 200 ml de sidra
  • 1/2 cucharadita de maicena
  • Sal 

    Pelar los colinabos y las manzanas. Trocear los colinabos y cortar en cuartos las manzanas, retirar los corazones y las pepitas y cortar por la mitad. Poner en una cazuela y echar agua justo hasta cubrir. Llevar a fuego medio y dejar cocer hasta que estén muy blanditos. Retirar del fuego y triturar hasta obtener un puré bien fino. Salpimentar al gusto y moler un poco de nuez moscada por encima y echar la mantequilla cortada en cubitos. Remover hasta que esté uniforme y reservar en caliente.

    Pelar y laminar los ajos. Poner un cazo con el aceite a fuego lento y, cuando esté caliente, saltear los ajos. Verter un poco más de la mitad de la sidra dentro y dejar cocer. Disolver la maicena en la sidra restante y añadírselo al cazo cuando comience a hervir. Remover hasta que espese ligeramente, retirar del fuego y reservar en caliente.

    Cortar cada lomo de rodaballo en dos trozos. Salpimentar ligeramente y pasar, por una plancha bien caliente, de 4 a 5 minutos por cada lado.

    Para emplatar, extender en la base de los platos varias cucharadas del puré, colocar sobre él el rodaballo, regar con la salsa de sidra y espolvorear por encima un poco de cebollino picado. Servir antes de que pierda calor.

    El marinaje perfecto para acompañar esta delicia no podía ser otra cosa que un buen vaso de sidra.

    Bon appétit.

domingo, 28 de enero de 2024

Blondie de manzana y canela con glaseado de sidra

    Hacía mucho que no encontraba manzanas reinetas así que cuando vi que las tenían en el super no me pude resistir a llevarme unas cuantas para casa. Es que es verlas y transportarme mágicamente a una de las sidrerías de Guipúzcoa. Aunque, en esta ocasión, no voy a pensar en los chuletones compartidos ni en las tortillas de bacalao. Por ahora me voy a quedar tan sólo con las manzanas y la sidra, que tampoco es moco de pavo, para preparar un riquísimo dulce que nos alegre la merienda en esta gris y desapacible tarde de domingo.

    No sé muy bien si a esta receta debería llamarse brownie de chocolate blanco, nunca he tenido demasiado clara la diferencia, ya que en la receta en la que me he basado el blondie no lleva el chocolate blanco más que en las pepitas que acompañan a la manzana. Como yo soy la que escribe en este blog, para mí, esto es un blondie.

    Ingredientes :

  • 180 g de chocolate blanco de postres
  • 100 g de mantequilla
  • 70 g de azúcar moreno
  • 2 huevos L
  • 95 g de harina
  • 1/2 cucharadita de canela molida
  • 1/4 de cucharadita de nuez moscada recién molida
  • 1 pizca de sal
  • 2 manzanas reinetas (unos 200-210 g)
    Para el glaseado :

  • 120 g de azúcar glass
  • 2 cucharadas de sidra natural
  • Canela para espolvorear

    Precalentar el horno a 180º C, con calor de arriba-abajo. Encamisar un molde con mantequilla y harina o forrarlo con papel de hornear untado de mantequilla y reservar. Tamizar la harina junto a las especias y la sal. Pelar las manzanas y cortarlas en cuadraditos pequeños.

    Fundir la mantequilla junto al chocolate en el microondas teniendo cuidado de que no se queme. Es preferible poner varios tiempos cortos que arriesgarse. Remover bien, añadir un huevo y seguir batiendo, al principio parece que se corta pero al cabo de un poco ya veréis como se pone cremosa la mezcla. En ese punto echar el otro huevo y volver a batir hasta integrar. Agregar el azúcar y, cuando esté bien integrado, añadir la mezcla de harina y especias tamizadas. Remover hasta que la masa esté uniforme antes de agregar los cuadraditos de manzana. Integrarlos, con ayuda de una espátula, hasta que queden distribuidos uniformemente. Verter la masa en el molde. Hornear aproximadamente 30 minutos. Sacar del horno y dejar enfriar ligeramente antes de desmoldarlo. Terminar de enfriar sobre una rejilla.

    Una vez frío por completo el blondie, prepararemos el glaseado mezclando el azúcar glass con la sidra. Dibujar con el líneas por la superficie y terminar espolvoreándolo con un poco de canela.

    Podéis llevarlo a la mesa entero o, como en mi caso, como podéis apreciar en las fotos, cortado en cuadraditos de bocado, vosotros decidís. Sea como sea lo que tengo claro es que lo vais a disfrutar.


    Fuente : Adaptado de Pies&Tacos

domingo, 28 de mayo de 2023

Vasitos de Selva Negra

    Qué ganas tenía de que comenzara la temporada de cerezas! El disfrutar picoteando esta delicada fruta ha llegado a ser es uno de mis vicios confesables. Si además las cerezas van acompañadas de chocolate, en cualquiera de sus variaciones, ya es para morirse de placer.  

    Y, para que el morirse de placer se convierta tan sólo en una ligera desconexión, he decidido presentar el postre en formato individual.

    Ingredientes :

    Para el bizcocho de chocolate
  • 85 g de harina 
  • 25 g de cacao en polvo sin azúcar ( tipo Valor)
  • 140 g de azúcar
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato
  • 1/4 de cucharadita de levadura química
  • 1 pizca de sal
  • 1 huevo L
  • 60 ml de aceite de girasol
  • 90 ml de leche
  • 90ml de agua hirviendo
    Para la gelatina de cereza
  • 200 g de cerezas deshuesadas
  • 75 g de azúcar
  • 1/2 cucharadita de zumo de limón
  • 2 hojas de gelatina
    Para el almíbar de kirsch
  • 40 g de agua
  • 40 g de azúcar
  • 15 ml de kirsch o licor de cereza
    Para el chantilly de mascarpone
  • 125 g de queso mascarpone
  • 200 g de nata de montar (mínimo 35% mg)
  • 30 g de azúcar glass
  • 1/2 cucharadita de vainilla en pasta
    Además
  • 1 puñado de cerezas 
  • Nibs de cacao para decorar

    En esta ocasión da igual por cual de las distintas preparaciones comencemos ya que todas necesitarán un tiempo de enfriado. En mi caso, preparé todas, menos el chantilly, el mismo día. Al día siguiente preparé el chantilly, trituré la gelatina y monté los vasitos a primera hora de la mañana, dejándolos reposar en la nevera hasta la hora de la comida.

    Para preparar el bizcocho, calentar el horno a 180ºC. Engrasar una bandeja de horno y cubrir la base con papel. Tamizar la harina junto al cacao, la levadura, el bicarbonato y la sal. Añadir el azúcar y mezclar bien. En otro bol, batir los huevos. Agregar el aceite, la leche y el agua hirviendo. Cuando esté integrado, volcar sobre la mezcla de harina y cacao y mezclar, con una espátula, justo hasta que esté uniforme. Verter en la bandeja y hornear, a media altura, hasta que el bizcocho esté cocido, El tiempo dependerá del tamaño de la bandeja así que deberéis ir vigilándolo a partir de unos 15 minutos. Pinchar con una agua para comprobar que esté bien hecho, sacar del horno, retirar la bandeja y dejar enfriar por completo, sobre el papel, encima de una rejilla. Si decidís prepararlo el día anterior de montar los vasitos envolverlo en film, una vez frío, y refrigerar.

    Lo siguiente será preparar el almíbar. Para ello poner en un cazo pequeño el agua y el azúcar. Cuando empiece a hervir dejar un par de minutos, retirar del fuego y dejar atemperar. Añadir entonces el kirsch y reservar metido en un biberón de cocina.

    Para preparar la gelatina de cereza pondremos las hojas de gelatina, a remojo, en un cuenco con agua fría. Poner las cerezas deshuesadas en un cazo junto con el azúcar y el zumo de limón. Llevar a fuego medio y cocer hasta que, al apretarlas con una cuchara éstas se deshagan. Apartar del fuego, escurrir las hojas de gelatina, apretándolas con la mano, y echarlas dentro del cazo. Mezclar hasta que estén totalmente integradas, verter en una fuente y dejar enfriar en la nevera. Cuando la gelatina esté bien cuajada cortar en trozos, triturar hasta que esté sedosa y meter en una manga. Lo mismo que como el bizcocho, si decidís prepararlo el día anterior, filmar la bandeja de la gelatina fría y refrigerar.

    Para el chantilly tanto el queso como la nata deberán estar muy fríos. Batir el mascarpone, el azúcar, la vainilla y un tercio de la nata hasta que esté todo integrado. Añadir el resto de la nata y montar hasta que esté bien firme. Meter en una manga provista de una boquilla rizada y conservar en la nevera.

    Si habéis preparado la gelatina el día anterior éste será el momento de cortarla en trozos , triturar hasta que esté sedosa y meter en una manga.

    Para montar los vasitos cortaremos círculos de bizcocho del mismo tamaño de los vasitos. Introducir cada uno en un vasito, calar bien con el almíbar, poner encima una capa de gelatina y terminar de rellenar con chantilly. Espolvorear con unos pocos nibs de cacao y terminar de adornar con una cereza entera. Repetir el proceso con el resto de los vasitos y refrigerar hasta el momento de llevar a la mesa.

    Tengo que reconocer que hacer este postre lleva su tiempo con tantas preparaciones distintas, pero ninguna es complicada y os aseguro que el resultado final merece la pena porque está absolutamente delicioso. Un verdadero pequeño placer.

    Fuente de inspiración y de algunas preparaciones : Bavette

jueves, 6 de octubre de 2022

Higos al horno con tomillo y Cointreau

    No tenía yo en mente, este año, el subir ninguna entrada elaborada con higos pero, cuando los vi en el Mercado taaaan hermosos y oliendo tan divinamente, no me pude resistir a llevarme alguno para casa y probar a hacer alguna pequeña locura con ellos. Como estaban precisamente de autentica locura, y no pequeña precisamente, he tenido que pensar rápido ya que cada vez que abría la nevera iba cayendo alguno y, con esa marcha, no iba a poder preparar nada con ellos, jejjeje.

    Ésta receta, en la que casi cuesta más que se caliente el horno que lo que se tarda en cocinar, es ideal tanto para desayunos como para meriendas si se acompaña con una taza de yogur, que es precisamente como yo os los presento en las fotos.

    Ingredientes :

  • 350 g de higos frescos
  • 6 ramitas de tomillo fresco
  • 60ml (4 cucharadas) de Cointreau
  • 2 cucharadas de azúcar moreno
  • 4 cucharadas de miel de azahar
  • 2 rodajas de limón

    Calentar el horno a 200ºC. 

    Lavar y secar los higos y las ramitas de tomillo. Cortar el pedúnculo, partirlos por la mitad a lo largo e ir colocándolos en una fuente, con el corte hacia abajo, en una sola capa. Diluir el azúcar y la miel en el licor y regar con la mezcla los higos procurando que queden bien embadurnados. Distribuir por encima de ellos las ramitas de tomillo y las rodajas de limón. Cubrir la fuente con aluminio y hornear, a media altura, de 15 a 20 minutos. Retirar del horno, destapar y dejar enfriar por completo.


    Una vez fríos meterlos en un tarro con su almíbar. En la nevera os aguantarán perfectamente una semana y, si lo preferís, los podéis congelar y, de esta manera, poder disfrutar de ellos en cualquier momento aunque no estén en temporada.

    Fuente : Adaptada de David Lebovitz

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Fattigmann, galletas de Navidad noruegas

    Tras la primera parada de este galletario aquí en España, hoy tomaremos impulso y, muy muy abrigados, saltaremos a las lejanas y frías tierras noruegas para descubrir una de las 7 más típicas e imprescindibles galletas navideñas. Aunque mas que a una galleta, por la textura que tienen al ser una masa frita, se parezcan más a nuestros rosquillos.

    También llamadas galletas del pobre, parece que estas galletas datan de finales del s.XVIII o principios del s.XIX, aunque dudo mucho que alguien con pocos recursos pudiera comprar los ingredientes con los que se preparan que no deberían ser precisamente baratos en aquella época, por lo que casi me quedo con la teoría de que el nombre haya derivado del término sueco Klen äter (pequeñas comidas) siendo pobre la traducción de klen en noruego. De todos modos, sean para pobres o no, lo que sí que puedo decir es que estas galletas fritas están extremadamente ricas.

    Ingredientes :

  • 2 yemas de huevo, talla L
  • 35 g de azúcar
  • 35 g de nata de montar
  • 1 cucharada de brandy 
  • 130 g de harina
  • 1/2 cucharadita de cardamomo molido
  • 1 pizca de sal
  • 1/2 cucharadita de levadura química
  • 30 ml de mantequilla derretida
  • Aceite para freír
  • Azúcar glass para espolvorear


    Batir las yemas con el azúcar hasta que estén espumosas. Reservar. Montar la nata hasta que haga picos duros e incorporar las yemas batidas junto al brandy con movimientos envolventes hasta que la mezcla esté totalmente integrada.

    Tamizar la harina junto con el cardamomo, la levadura y la sal. y añadir la mezcla a la crema de dos veces alternándola con la mantequilla derretida, que deberá estar tibia. Trabajar los justo hasta que la masa esté uniforme, tapar y refrigerar toda la noche.

    Pasado el tiempo de reposo, extender sobre una superficie ligeramente enharinada hasta que tenga aproximadamente 3mm de grosor. Con ayuda de una rueda dentada, cortar formas de diamante realizando además un corte en el centro. Introducir uno de los extremos a través de la hendidura y, sosteniéndolo desde una punta, sacudir ligeramente para que se alarge un poco.


    Freír en aceite caliente de pocos en pocos para que no se solapen unos con otros dándoles la vuelta cuando estén dorados para que lo hagan por ambos lados. Sacar y colocar sobre un papel absorbente para retirar el exceso de grasa.

    Espolvorear con abundante azúcar glass justo antes de servir.


    Lo ideal es comerlas el mismo día que se preparan para que estén bien crujientitas por fuera aunque, como salen un montón, a no ser que seais muchos o no os importe daros un buen atracón, las podéis conservar en un recipiente hermético. No estarán como recién hechas pero seguirán estando muy muy ricas... y sino que se lo pregunten a mis compis de trabajo que fueron los que las disfrutaron, jejjeje.


    Fuente : Adaptada de Outside Oslo

lunes, 12 de octubre de 2020

Alfilada, trenza dulce asturiana

     Hacía un tiempo que mi hija me estaba pidiendo un pan dulce para los desayunos así que, cuando en #elpanperfecto el pan elegido fue esta trenza dulce, tenía claro que iba a darle el gustazo, por fin, a mi peque. El problema es que me he ido liando y liando y casi no llego al llevarla a tiempo al grupo de facebook... no tengo remedio. Debería haber subido la publicación ayer pero aún no he conseguido alargar los días para que tengan unas cuantas horas más... aunque mejor tarde que nunca ¿verdad? Y este pan os doy mi palabra de que lo merece.

 
 
     La alfilada, también conocida como enfilada, coleta o rosquilla, es típico de la Semana Santa de la comarca occidental asturiana donde, después de que los ahijados llevaran la palma a sus padrinos y madrinas el Domingo de Ramos, estos últimos se lo recompensaban regalándoles este delicioso pan dulce, siendo éste el Día de los Ahijados (Fuente : Cronistas oficales) 

    Pero no solamente se come esta delicia en Semana Santa, ya que en Cadavedo (en el concejo de Valdés) tienen, el último domingo de agosto, una curiosa fiesta al aire libre : La Regalina o La Riégala. Declarada de interés turístico, en ella se llevan, en carrozas engalanadas, "ramus de alfiladas" y flores a la hermita de Santa María de Riégala. Tras la primera danza, la misa y la procesión, que se realizan durante la mañana, tiene lugar la comida campestre después de la cual se continúa con las danzas, para terminar con el sorteo y reparto de las alfiladas.

    Ingredientes :

  • 340 g de harina de fuerza
  • 2 huevos M + 1 batido para pincelar
  • 15 g de levadura fresca
  • 100 g de azúcar
  • 4 g de sal
  • 50 g de leche
  • 15 g de licor de anís
  • 80 g de mantequilla en pomada


    Llevar al fuego un poco más de los 50 g de leche y dejar hervir durante un par de minutos. Dejar enfriar hasta que esté a unos 35ºC. Echar los 50 g que necesitamos en un vaso junto a 10 g de azúcar y la levadura desmenuzada. Remover hasta que estén totalmente disueltos, tanto el azúcar como la levadura, y dejar reposar durante unos 15 minutos para que esta última comience a activarse.

    Poner en un bol los huevos, el resto del azúcar, el anís y la sal y batir hasta que se disuleva el azúcar. Añadir la mezcla de levadura y la harina tamizada y mezclar hasta que esté uniforme. Tapar y dejar reposar media hora. Pasado este tiempo volcar sobre la mesa de trabajo y amasar hasta que suave y no se pegue a la mesa ni a las manos. Agregar la mitad de la mantequilla y trabajar la masa hasta que esté integrada. Añadir el resto de la mantequilla y seguir amasando, de nuevo, hasta que la haya absorbido por completo. Seguir trabajando, con amasado francés, hasta que no se pegue a la mesa ni a las manos y la masa coja una textuta suave y elástica.

    Bolear y meter en un bol, ligeramente engrasado. Tapar y dejar levar hasta que doble de volumen. Volcar sobre la superficie de trabajo y desgasificar bien con las manos. Pesar la masa y dividirla en tres partes iguales. Hacer una bola con cada parte y dejar reposar, tapadas, durante de 10 a 15 minutos para que se relaje el gluten.

    Hacer rodar cada bola entre las manos para conseguir churros de unos 40-45 cm de largos del mismo grosor aproximado. Trenzar los tres churros y pinzar los extremos hasta que queden bien sellados. Colocar la trenza sobre la bandeja de horno, cubierta con papel. Tapar con un plástico y dejar levar en un sitio cálido hasta que doble de volumen.

    Calentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo. Una vez que la trenza haya doblado y tengamos caliente el horno, pincelar con el huevo batido y cocer, en el tercio inferior del horno, durante unos 30 minutos, hasta que adquiera un tono dorado-tostado. Si se estuviera tostando demasiado podéis cubrirlo con papel de plata. Una vez fuera del horno, dejarlo enfriar sobre una rejilla para que la base no se humedezca.

    De todo el proceso lo que más me costó es hacer la trenza, quizás porque las que suelo hacer me las hago a mí misma todos los días en el trabajo, hacia atrás y sin mirar, jejjjeje. 

    Fuente : Recetas de Esbieta

jueves, 13 de agosto de 2020

Bombón helado de Tarta Fraisier

    De sobre sabéis lo aficionada que soy a apuntarme a cualquier reto que veo. Así que, como iba a dejar de hacerlo en éste que Juan Andrés, El dulce objetivo, nos ha propuesto hacer este verano. Y es que, ya tenía ganas de llegar a tiempo de participar en uno de sus retos que, por h o por b, todos los demás que ha organizado me los he terminado perdiendo... y este casi casi, que llego por los pelos.
    Mi aportación está inspirada en una de las tartas clásicas más famosas de la repostería francesa : la Tarta Fraisier.


    Con estas cantidades me salieron 4 helados grandes y 4 pequeños, aunque a estos últimos no les puse el bizcocho calado. 


    Ingredientes :
  • 150 g de leche entera
  • 225 g de nata de montar
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 2 yemas de huevo L
  • 70 g de azúcar
  • 1 cucharadita de azúcar invertido
  • 50 g de fresas cortadas en trocitos
  • 4 bizcochos de soletilla
  • 25 g de agua
  • 2 cucharaditas de kirsch
    Para el baño y la decoración
  • 250 g de cobertura de chocolate con sabor a fresa
  • 1 cucharada de mantequilla
  • 25 g de cobertura de chocolate blanco
  • Bolitas de galleta y fresa
  • Fresas liofilizadas

    La base de este helado es una crema inglesa así que será lo primero que habrá que hacer.
    Poner en un cazo la leche y 100 g de nata, remover y llevar a fuego suave hasta que rompa a hervir. Retirar del fuego y reservar.
    Batir las yemas junto a 45 g de azúcar. Cuando se haya disuelto todo el azúcar y la mezcla esté cremosa, añadir poco a poco la leche, sin parar de remover. Verter de nuevo en el cazo y dejar cocer a baño maría, removiendo continuamente con una cuchara de madera, hasta que espese ligeramente y comience a napar la cuchara, teniendo en cuenta que no deberá hervir para que no se corte la crema. Colar y dejar enfriar, removiendo de vez en cuando para que no se forme costra.
    Mientras se atempera la crema, haremos el almíbar, con el que calaremos los bizcochos, para que le de tiempo a enfriarse por completo.
    Poner en un cazo el agua y el resto del azúcar (25 g) llvar al fuego y, cuando comience a hervir dejarlo cocer un par de minutos. Retirar del fuego y añadirle el kirsch. Remover y dejar enfriar.
    Cuando la crema esté templada agregar el resto de la nata (125 g), el azúcar invertido y la esencia de vainilla. Remover hasta que esté todo integrado y verter en un recipiente hermético. Meter en el congelador durante 3 horas. Sacar, batir y volver a llevar al congelador hasta que comience a endurecerse. Volver a batir, añadir los trocitos de fresa y remover con cuidado para que se repartan uniformemente. Rellenar los moldes elegidos hasta 2/3 de su capacidad y colocar los palitos.
    Aplanar un poco, con ayuda de un rodillo, los bizcochos de soletilla. Cortarlos a la medida de cada molde y cubrir con ellos la crema. Calar con el almíbar frío, con ayuda de una brocha de repostería y repartir por encima un poco más de crema hasta taparlos. Llevar al congelador de nuevo hasta que se endurezcan por completo, de 5 a 6 horas.
     Fundir la cobertura de fresa en el microondas a golpes de 45 segundos, con cuidado de que no se queme. Cuando esté bien líquido añadir la mantequilla y remover para integrar. Fundir también la cobertura blanca y meterla en una manga pequeña.
    Sacar los helados de los moldes, de uno en uno. Sumergir en la cobertura y dejar que escurra el sobrante.
    Poner sobre papel de horno., regar con unos hilos de chocolate blanco y decorar con las bolitas y las fresas liofilizadas.
    Volver a llevar al congelador hasta que vayamos a disfrutarlos.


    La verdad es que en mi bombón helado la base, en vez de ser una muselina de vainilla que es lo que se usa tradicionalmente en la preparación de la tarta, ha pasado a ser la crema helada de vainilla del libro Helados y el bizcocho genovés unas soletillas. Aunque sí que he respetado la inclusión de uno de los distintivos más significativos de la tarta clasica : las fresas frescas. Aunque, a pesar de llevar estas últimas, es una adaptación bastante alejada de lo que sería la tarta tradicional pero, eso sí, los helados ricos están un rato largo.


    Fuente : Libro Helados de Amelia Wasiliev & Alice Cannan

martes, 21 de abril de 2020

Solomillo de cerdo asado con clementinas, hinojo y anís

    Que me gusta a mí Ottolenghi no es nada nuevo, en este blog hay ya unas cuantas recetas de él, no sabría decir cuantas. Y, es que, su cocina es sumamente adictiva. El olor que transmiten sus platos es la pura esencia del lejano Oriente Medio, llenos de especias que aromatizan, no sólo la cocina sino toda la casa, mientras se van cocinando. 


    Os traigo una adaptación de una de las recetas de su libro Jerusalén donde se utilizan dos productos de temporada que no tardarán en desaparecer temporalmente de los mercados : bulbo de hinojo y mandarinas.
    En mi adaptación he cambiado también la carne de pollo, que es la que Ottolengui utiliza, por otra carne blanca, el cerdo y, ante la imposibilidad de encontrar arak, he preparado la marinada con el anís seco que tenía en casa. Teniendo en cuenta que el arak es una bebida anisada creo que el sustituto no está fuera de lugar.


    Ingredientes :
  • 2 solomillos de cerdo
  • 100 ml de anís seco
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • 3 cucharadas de zumo de naranja
  • 3 cucharadas de zumo de limón
  • 2 cucharadas de semillas de mostaza
  • 3 cucharadas de azúcar moreno
  • 2 bulbos de hinojo medianos (500 g aprox.)
  • 4 clementinas (400 g aprox.)
  • 1 cucharada de tomillo seco
  • 2 y 1/2 cucharaditas de semillas de hinojo
  • 2 y 1/2 cucharaditas de sal
  • 1 y 1/2 cucharadita de pimienta negra de molinillo
  • Perejil picado

    Lavar muy bien las clementinas, secar y, sin pelar, cortar horizontalmente en rodajas de unos 5 mm de grosor. Reservar.
    Limpiar el hinojo y cortar cada bulbo por la mitad, a lo largo, y luego cada mitad en 4 ó 5 rodajas. Machacar ligeramente en un mortero las semillas de hinojo, sólo tienen que abrirse no pulverizarlas.
    Meter en una bolsa de zip los dos solomillos. Teniendo en cuenta que tendrá que ser los lo bastante grande para poder introducir también la marinada y el resto de ingredientes.
    Mezclar en un bol grande el anís, el aceite y los zumos. Añadir la sal y la pimienta, mezclar bien y verter dentro de la bolsa de zip. Agregar las rodajas de hinojo y de clementina, el tomillo y las semillas de hinojo. Cerrar la bolsa y, con cuidado, remover bien para que se mezcle todo. Dejar marinar en la nevera como mínimo 3 ó 4 horas, aunque lo mejor sería dejarlo toda la noche.
    Al día siguiente, precalentar el horno a 220ºC, con calor de arriba-abajo.
    Verter en una fuente de horno el contenido de la bolsa de zip, distribuyéndolo de modo que quepa en una sola capa. Hornear, a media altura, durante unos 5 minutos. Bajar la temperatura del horno a 200ºC y dejar cocer 40 minutos más. Voltear los solomillos a mitad de coción y regar por encima de ellos con el líquido de la marinada, de vez en cuando, para que no se sequen demasiado. Retirar del horno.


    Pasar los solomillos, el hinojo y las clementinas a la bandeja de servir. Cubrir con papel aluminio y reservar en caliente.
    Desglasar el líquido de cocción de la fuente y verter en un cazo. Llevar a ebullición y dejar reducir, a fuego lento, hasta que queden unos 80 ml de salsa. Verter la salsa caliente sobre los solomillos y espolvorear con una pizca de perejil picado.
    Cortar los solomillos en porciones y repartir éstas en los platos, regadas ligeramente con un poco de la salsa. Acompañar con un poco del hinojo y alguna rebanada de la mandarina y servir enseguida.


    El resultado es un asado de sabores intensos con ese ligero toque dulzón que le va tan bien a la carne blanca. Y nada mejor para completar el plato que acompañarlo con una buena ración de arroz blanco.

martes, 17 de marzo de 2020

Pastel de chocolate y guinness con cobertura de White Knight

    Dada la situación de crisis sanitaria que nos rodea está más que claro que, por responsabilidad, no debemos movernos de casa, salvo casos excepcionales.
    Para mí, uno de los mayores placeres que existen es viajar, descubrir otros lugares, otras tradiciones culturales, deleitarse con su gastronomía... Viajar físicamente, por supuesto, no podemos hacerlo por ahora, pero sí de manera virtual. Hoy es San Patricio, el patrón de Irlanda, así que os traigo un delicioso pastel preparado con dos de sus más famosas bebidas : la Guinness y el whiskey.


        La receta es de Zoë Bakes y, aunque ya tenía una tarta de Guinness y chocolate en el blog (pincha aquí para verla), he decidido seguirla paso a paso, redondeando el peso de algunos ingredientes, y tengo que decir que no me arrepiento en absoluto porque está de muerte.


    En cuanto a la cobertura os preguntaréis que es un White Knight, os aseguro que yo también lo hice, se trata un cóctel a base de whiskey y nata, la versión irlandesa del Ruso Blanco, y esto tampoco sabía lo que era hasta ahora, jejjjeje.
    Una vez aclarado este punto, vamos a por la receta.


    Ingredientes :
    Para el bizcocho
  • 190 g de harina
  • 300 g de azúcar
  • 40 g de cacao en polvo sin azúcar (tipo Valor)
  • 1 y 1/2 cucharaditas de bicarbonato
  • 3/4 de cucharadita de sal
  • 180 g de buttermilk
  • 75 g de aceite de girasol
  • 1 huevo L + 1 yema
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 180 g de cerveza Guinness
    Para el glaseado
  • 60 g de chocolate 70%
  • 60 g de nata para montar
  • 2 cucharadas de whiskey irlándes*
  • 240 g de azúcar glass
  • 115 g de mantequilla, a temperatura ambiente
  • 1 cucharada de cacao en polvo sin azúcar 
    Para la cobertura de White Knight
  • 240 g de nata para montar
  • 30 g de créme fraîche
  • 1 cucharada de azúcar glass
  • 1 cucharada de whiskey irlándes*
    Además
  • Cacao en polvo sin azúcar para espolvorear la superficie
    *Que el whiskey sea irlándes es importante ya que su sabor es ligeramente distinto al escocés, asemejándose más al bourbon americano.


    Precalentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo.
    Engrasar un molde y cubrir el fondo con papel de horno.
    En un bol grande echar la harina, el azúcar, el cacao, el bicarbonato y la sal y remover hasta que la mezcla esté uniforme.
    En otro bol mezclar bien el buttermilk, el aceite, los huevos y la vainilla.
    Hacer un hueco en la mezcla de la harina y verter en él los líquidos preparados anteriormente. Remover hasta que se integre bien, con ayuda de una espátula. Añadir la cerveza removiendo hasta que esté homogéneo. Volcar la masa en el molde y hornear, a media altura, durante unos 50 minutos o hasta que al pinchar con un pincho éste salga húmedo pero límpio. Sacar del horno y dejar enfriar sin sacar del molde.
    Para preparar el glaseado poner en un cazo la nata, a fuego medio, y retirarla cuando empiece el hervor. Echar encima el chocolate, cortado en trozos, dejar reposar un par de minutos y remover hasta que esté totalmente derretido. Añadir entonces el whiskey y remover para integrar. Dejar enfriar hasta que esté a temperatura ambiente.
    Una vez frío el bizcocho lo desmoldaremos con cuidado y retiraremos el papel que se habrá quedado pegado en la parte de abajo. Colocar sobre el plato de servir y reservar mientras terminamos de hacer el glaseado y preparamos la cobertura.
    Para terminar de preparar el glaseado, batir la mantequilla, el azúcar y el cacao a velocidad media hasta que esté cremoso. Agregar la mezcla de chocolate derretido e integrar con movimientos envolventes hasta que esté uniforme. Extender sobre la superficie del bizcocho y meter en la nevera.
    Poner todos los ingredientes de la cobertura en un bol frío y montar, a velocidad media, hasta que haga picos suaves.
    Sacar el pastel de la nevera y cubrir con la cobertura, procurando dejar la superficie bien lisa. Para terminar espolvorear abundantemente con cacao en polvo.
    Como a mí me gustó mucho la idea de que se viera un trébol, recorté una plantilla en cartulina y la coloqué sobre la cobertura, antes de poner el cacao, doblando el extremo del tallo hacia arriba para poder retirarlo con facilidad después de espolvorear toda la superficie del pastel.


    Os aseguro que el resultado es absolutamente brutal. Mis compañeros fliparon con el sabor y, cuando pase todo este lío, me temo que me van a exigir repetirla, jejjjeeje.


    Fuente : Zoë Bakes

lunes, 3 de febrero de 2020

Rosquillas de San Blas

    Hoy se celebra el día San Blas. Bueno se celebra este día en las iglesias de Occidente porque en las de Oriente su celebración es el día 11.
    No puede haber un San Blas sin acordarme del refrán "Por San Blas la cigüeña verás. Si la vieres año de bienes y si no la vieres año de nieves". 
    Pero tampoco puede haber festividad sin comer las tradicionales rosquillas dedicadas al Santo, esas que se suponen que te van a proteger de los males de garganta.


    Lo de comer estas rosquillas y/o bendecir las gargantas para protegerlas, durante este día, viene porque este Santo, según se cuenta, salvó a un niño de morir ahogado con una espina de pescado que tenía clavada en la garganta.
    No es que yo lo crea mucho, pero las rosquillas están taaaan ricas que el prepararlas en casa se ha convertido en toda una tradición.
    Pero vamos al lío


    Ingredientes :
  • 3 huevos L
  • 62 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 10 ml de anís
  • 20 g de azúcar
  • 300 g de harina
    Para el glaseado
  • 16 g de clara pasteurizada
  • 1 pizca de sal
  • Unas gotas de zumo de limón
  • 3 ml de anís
  • 100 g de azúcar glass

    Precalentar el horno a 165º C, con calor de arriba-abajo.
    Batir los huevos. Añadir el aceite, el anís y el azúcar removiendo con unas varillas entre cada adicción. Agregar la harina poco a poco integrando, primero con la varilla, hasta que esté densa y después con una espátula para terminar con las manos.
    Volcar en una superficie ligeramente enharinada, hacer una bola y cortar en 4 porciones. Con cada porción, con las manos un poco engrasadas, hacer rollitos largos y finos. Cortar en 5 trocitos cada rollito y formar rosquillas con cada uno juntando bien los extremos.
    Ir depositando cada rosquilla sobre una bandeja de horno cubierta con papel. Hornear durante unos 25 minutos. Sacar y dejar enfriar sobre una rejilla.
    Para hacer el glaseado mezclar bien todos los ingredientes hasta que esté uniforme.. El glaseado deberá estar bastante espeso. Cuando las rosquillas estén bien frías sumergir solo hasta la mitad y dejar secar sobre la rejilla hasta que el glaseado no se pegue a los dedos.


    ¿A qué tienen buena pinta? Pues os aseguro que están ricas ricas.