Seguidores

lunes, 25 de junio de 2018

Sandwiches para el té {Una galleta, un cuento}

   ¿Qué os parece si nos trasladamos a la Inglaterra victoriana? Porque es justo en ese periodo donde se desarrolla el cuento elegido para este mes en Una galleta, un cuento : El príncipe y el mendigo.


    Y, casi estoy segura, que en la visita del mendigo a palacio el príncipe le ofreció un suculento surtido de sandwiches mientras tomaban el té y maquinaban la manera de intercambiar sus roles.
   

    Así que me he documentado para poder reproducir las delicias que se suelen degustar durante el Afternoon tea. De los scones ya teníais la receta en el blog (aquí), aunque estos que veis en las fotos son ligeramente distintos así que en unos días publicaré la receta en el blog. Por eso lo que os traigo hoy es la receta de los sandwiches más tradicionales.


    Sandwich inglés de pepino
    Ingredientes :
  • 4 rebanadas de pan de molde
  • 1/2 pepino
  • Mantequilla con sal, a temperatura ambiente
  • Sal
  • Pimienta blanca de molinillo recién molida
    Pasar un rodillo por las rebanadas de pan para dejarlas algo más finas. Extender la mantequilla por ellas uniformente hasta llegar a los bordes.
    Lavar, secar y pelar el pepino de forma acanalada, dejando tiras de piel. Cortar del tamaño del pan e ir laminando finamente, con ayuda de un pelador o mandolina, hasta llegar a las semillas. Ir girando y repetir la operación hasta eliminar toda la carne. Desechar las semillas.
    Colocar las láminas de pepino sobre la mitad de las rebanadas de pan preparadas anteriormente, salpimentar de forma ligera y tapar con las rebanadas restantes.
    Dejar reposar unos 5 minutos, tapando los sandwiches con plástico de cocina para que el pan no se seque. Esto evitará que el pepino se mueva a la hora del corte.
    Pasado ese tiempo, retirar las cortezas del pan con cuidado y cortar en triángulos o rectángulos.

    Sandwich de huevo
    Ingredientes :
  • 4 rebanadas de pan de molde
  • 2 huevos duros
  • 1/2 ramita de apio
  • 2 cucharadas de mahonesa
  • 1 cucharada de mostaza inglesa
  • 1 puñadito de rúcula
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo recién molida
    Picar los huevos y el apio en cuadraditos finos. Añadir la mahonesa, la mostaza y la rúcula picada y mezclar. Salpimentar la mezcla.
    Repartir en 2 de las rebanadas y extender uniformemente. Tapar con las rebanadas restantes y dejar reposar 5 minutos.
    Retirar las cortezas y cortar en triángulos o rectángulos.


    Sandwich de jamón
    Ingredientes :
  • 4 rebanadas de pan de molde integral
  • 2 rebanadas de jamón York
  • 2 cucharadas de mahonesa
  • 1 cucharada de mostaza inglesa
    Mezclar la mahonesa y la mostaza y untar con la mezcla todas las rebanadas de pan. Poner encima de la mitad de las rebanadas el jamón y cubrir con el resto de las rebanadas.
    Retirar las cortezas y cortar en triángulos o rectángulos.

    Sandwich de salmón
    Ingredientes :
  • 4 rebanadas de pan de molde integral
  • Queso crema
  • Cebollino picado
  • Salmón ahumado
  • Pimienta negra de molinillo recién molida
    Untar con el queso crema las rebanadas de pan. Espolvorear la mitad de las rebanadas con el cebollino picado.
    Cubrir con salmón ahumado y tapar con las rebanadas restantes.
    Retirar las cortezas y cortar en triángulos o rectángulos.

jueves, 21 de junio de 2018

Galette de cerezas al jengibre

    Una de las frutas que más me gustan son, sin duda alguna, las cerezas. Así que, en esta época del año, me pongo hasta arriba. El problema de que todos los de mi casa lo sepan es que, la mayoría de las veces, acabo con más de un kilo en la nevera.
    En esta ocasión pasaban de dos kilos de fragantes y madurísimas cerezas así que algo tenía que hacer con ellas antes de que se echaran a perder, aparte de pegarme unos cuantos atracones 😂😂
    Hacía mucho que no hacía una galette, con lo que me gustan, y me pareció una buena idea utilizar unas cuantas en prepararla.


    Esta semana voy un poco loca con el fin de curso por lo que me venía muy bien algo fácil y rápido de preparar para llevar de postre al trabajo en nuestra comida semanal.


    Y, cuando la cabeza la tengo en otro sitio, siempre se me acaba olvidando alguna cosa. En este caso se me olvidó llevar el azúcar glass para espolvorear la galette a la hora de presentarla en la mesa. Con lo dulces que eran las cerezas yo no lo eché en falta pero los más golosos sí que les faltó ese puntito más de dulzor.


    Ingredientes :
  • 1 paquete de masa brisa o quebrada
  • 400 g de cerezas deshuesadas
  • 15 g de azúcar*+ 1 cucharada para espolvorear
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 1 cucharadita de maizena
  • 1 cucharadita de jengibre fresco rallado
  • 80 g de queso crema (usé Philadelphia)
  • 1 yema de huevo para pincelar
  • Azúcar glass para espolvorear
    *La cantidad de azúcar a utilizar dependerá de lo dulce que sean las cerezas, estas lo eran mucho así que le puse muy poca cantidad.


    Lo más engorroso de esta receta sin duda es el deshuesar las cerezas, lo demás es muy muy sencilla.
    Poner las cerezas deshuesadas en un bol. Echar el azúcar, el zumo, el jengibre rallado y la maizena y remover. Dejar reposar unos minutos mientras se precalienta el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo.
    Desenrollar la masa quebrada sobre una bandeja de horno forrada con papel. Untar el queso crema dejando libre unos 3 dedos en todo alrededor.
    Verter las cerezas preparadas encima del queso y doblar el borde libre de la masa sobre ellas formando pequeños pliegues.
    Pintar con la masa con la yema de huevo batida y espolvorear por encima la cucharada de azúcar.
    Hornear a media altura durante unos 40 minutos, hasta que esté bien doradito.


    Una vez pasado el tiempo de cocción, sacar del horno y retirar de la bandeja, sin quitar el papel, poniéndola sobre una rejilla hasta que se enfríe. Esto hará que la base no se reblandezca y quede crujiente.


    Y, si os gusta más y queréis, podéis espolvorearla con azúcar glass a la hora de servir.


    Tengo que reconocer que estaba rica rica rica, un verdadero vicio.

lunes, 18 de junio de 2018

Polos de fresa #polosdefrutaquesedisfrutan

    Pues parece que el verano se ha decidido, por fin, a instalarse por estos lares y, por consiguiente, el calor ya va apretando. Nada mejor para refrescarse que un polo de hielo y, si está hecho por nosotros en casa, mejor que mejor. Así nos aseguramos de que no lleve ni colorantes, ni conservantes, ni más azúcar del necesario, además de tener la certeza de que lo que llevan dentro es fruta de la buena.

   
    En esta ocasión he aprovechado las últimas fresas de la temporada que, gracias a que no había hecho todavía demasiado calor, aún he podido encontrar en el mercado.


    Ingredientes :
  • 400 g de fresas
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • 1 cucharadita de azúcar invertido*
    *El azúcar invertido hace que los cristales de hielo sean menores proporcionando a los polos una textura algo más cremosa.


    Las fresas que hemos utilizado estaban muy dulces por lo que no le hemos echado más que el azúcar invertido pero si no lo fueran tanto y queréis unos polos más dulces podéis añadir azúcar, o cualquier otro edulcorante, al gusto.

   
    Lavar las fresas y retirar los pedúnculos.


    Echar en el vaso de la batidora y triturar junto al zumo y al azúcar. Pasar a través de un colador de malla bien fina para retirar las semillas y verter en los moldes elegidos, colocar el palito y tapar.


    Los míos en la tapa lleva incorporado el palito pero si no es vuestro caso tapar con film y perforar en el centro para meter a través del corte el palito, esto hará que no se mueva y quede en el centro del polo.


La preparación no puede ser más sencilla, con tan solo esos tres ingredientes, por lo que he dejado que los preparara mi hija y así, como en un juego y como eran sus polos, por poco no me los deja ni probar 😂😂 

   
    La sesión fotográfica ha tenido que ser rapidísima, y no solo por que se derritieran los polos, sino porque me aparecían manos por todos lados intentando llevarse el botín 😓😓 y es que tengo que reconocer que estaban deliciosos 😋😋

miércoles, 13 de junio de 2018

Pastel de salmón y gambas con cubierta crujiente y falso caviar de arenque {Reto Veo veo}

    Este mes Blanca nos lo ha puesto bastante facilito, o eso creía yo, ilusa de mí 😂😂 Tenía claro que es lo que iba a preparar pero, cuando me puse a pensar como haría el rollito, casi me da algo. No encontraba naaaddaaa que pudiera utilizar para darle ese diámetro.
    Al final me salió un poco más grande de lo que tenía previsto pero es todo lo que pude conseguir.


    Lo primero decir que la foto con la que jugamos este mes es del Chef Sebastien Lepinoy del restaurante Les Amis de Singapur.


    Me parece que este mes me he acercado bastante al original y, después de degustar mi aportación, creo que me siento totalmente satisfecha con el resultado.


    Ingredientes :
    Para el pastel
  • 150 g de salmón fresco
  • 50 g de gambas frescas peladas
  • 45 g de cebolla
  • 2 huevos L
  • 70 g de queso ricotta
  • 1/2 cucharada de tomate frito
  • 1/2 cucharadita de mostaza antigua
  • Aceite de oliva 
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo recién molida 
    Además
  • 6 hojas de masa filo
  • 50 g de mantequilla derretida tibia
  • 6 cucharadas de mahonesa
  • 70 g de salmón para sashimi
  • 1 ramita de perejil rizado fresco
  • 1 cucharada de salsa de soja
  • 50 g de falso caviar de arenque
  • Pétalos de pensamientos comestibles

    Precalentar el horno a 170ºC poniendo una bandeja con agua, donde quepa el molde elegido, a media altura para hacer un baño maría.
    Picar fina la cebolla y pocharla en una cazuela con un chorrito de aceite. Añadir el salmón fresco cortado en trocitos y dejar cocinar hasta que el salmón no se vea crudo.
    Echar las gambas cortadas en trozos y dejar rehogar. Agregar los huevos, el ricotta, el tomate frito y la mostaza, salpimentar al gusto y triturar con una batidora.
    Encamisar los moldes con mantequilla y pan rallado, aunque si es de silicona como el que yo utilicé no será necesario.
    Verter la mezcla dentro e introducir el molde en la bandeja con agua, esta deberá llegar hasta la mitad del molde. Dejar hornear al baño maría de 35 a 40 minutos, o hasta que al pinchar con una agua esta salga limpia. El tiempo de cocción dependerá del tamaño del molde utilizado.
    Sacar, dejar enfriar sobre una rejilla y desmoldar cuando estén totalmente fríos.
    Para preparar el cilindro crujiente extender una hoja de filo y dividir en cuatro, de aproximadamente 6 cm y medio, y pincelar con la mantequilla. Forrar un rodillo de amasar con papel aluminio y enrollar las tiras de filo una sobre otra con la parte engrasada hacia dentro. Sacar con cuidado del rodillo junto al papel aluminio. Hacer una bola de aluminio, aplastar haciendo un cilindro e introducir dentro para que no pierda la forma al hornear.
    Repetir con el resto de las hojas, poner sobre una bandeja y cocer, a media altura, en horno precalentado a 170ºC, durante unos 10 minutos. Sacar y, cuando se enfríe, sacar el aluminio con mucho muuucho cuidado, y dejar enfriar sobre una rejilla.
    Para presentar el plato hacer un círculo con la salsa de soja y, colocar sobre él daditos del salmón de sashimi y hojitas de perejil rizado. Introducir cada uno de los pastelillos de salmón dentro de cada cilindro de filo. Poner una cucharada de mahonesa en un extremo del plato y encima colocar un cilindro. Distribuir una cucharadita de las huevas encima del cilindro de filo y decorar con los pétalos de los pensamientos. Pero queda más fácil entender la presentación viendo las fotos, ¿a que sí?


    No está rico, no... está absolutamente divino.
    Sólo me queda dejaros el recopilatorio, a ver como han resuelto el reto mis compis.

lunes, 11 de junio de 2018

Focaccia de calabaza con jamón serrano, gorgonzola y salvia {#elpanperfecto}

    Seguimos amasando, no cejamos en nuestro empeño de hornear #elpanperfecto.
    En esta ocasión le ha llegado el turno a la Focaccia y, de nuevo, me he basado para hacerla en la receta del libro Pan Casero de Ibán Yarza aunque, como no podía ser de otro modo, con algunas variaciones.
    En el blog hay varias recetas de focaccias : con sal y romero,  con orégano y tomates secos, con tomillo y aceitunas negras y con arándanos rojos, brie y romero, incluso esta última con masa madre, pero todas ellas están hechas con una base similar así que, ¿por qué no hacer algo un poco distinto, con un poquito de rock&roll? Me he liado la manta a la cabeza y esta vez he añadido a la masa uno de mis ingredientes preferidos : calabaza cocida.
    Como ya he comentado, la receta la he adaptado de Ibán Yarza y, en lugar de añadirle patata en la masa para darle jugosidad, yo he puesto calabaza. Además, los ingredientes de la superficie, también los he cambiado haciendo que la mezcla resultara absolutamente divina.


    Ingredientes :
    Para la biga
  • 140 g de harina de media fuerza (la del Mercadona)
  • 65 g de agua
  • 2 g de levadura fresca
    Para la masa
  • 207 g de biga
  • 450 g de harina de media fuerza
  • 330 g de agua
  • 100 g de puré de calabaza
  • 12 g de sal
  • 7 g de levadura fresca
    Relleno
  • Sal gorda
  • Paleta ibérica
  • Gorgonzola piccante
  • Hojas de salvia fresca

    El día anterior prepararemos la biga y el puré de calabaza. Mezclar los ingredientes y amasar hasta tener una masa densa. Poner en un bol, tapar con plástico y refrigerar toda la noche. Para el puré, cocer un trozo de calabaza en el microondas hasta que esté tierna, machacar la carne y ponerla en un colador. Taparlo con plástico y dejar reposar para que pierda todo el agua posible.
    Cuando saquemos la biga de la nevera habrá crecido y estará esponjosa. Sacar también la calabaza y pesar la cantidad que necesitamos. Poner los ingredientes de la masa en un bol limpio pero sin añadir todo el agua para poder controlar la humedad de la masa final. Esta deberá resultar bastante pegajosa pero manejable. Dejar reposar en el bol durante un cuarto de hora para que empiece a amasarse sola. Cuando pase ese tiempo empezar a hacer plegados con ella, sin sacarla del bol, estirando una buena porción de masa y plegándola sobre sí misma. Ir girando el bol entre plegado y plegado, repitiéndolo unas 10 veces. Dejar reposar durante 5 minutos y repetir de nuevo otra serie de 10 plegados y así hasta repetir 2 veces más. La masa seguirá estando bastante líquida pero no se debe pegar casi en las manos y será bastante manejable.
    Pasar la masa a una bandeja untada de aceite, con cuidado de no desgarrarla, estirándola y plegándola en tríptico. Repetir a la media hora  y dejar fermentar otra hora más. Pasar a otra bandeja forrada con papel de horno y untada con abundante aceite. Plegar los extremos de la derecha e izquierda un cuarto hacia el interior, luego los lados de arriba y abajo hasta que se toquen en el centro y voltear para dejar que el pliegue quede debajo. Untar la superficie con bien de aceite y presionar la masa con las yemas de los dedos hasta tocar el fondo,estirando al tiempo hasta que la masa cubra toda la bandeja. Dejar que se relaje 10 minutos y volver a repetir intentando coincidir en los mismos agujeros. Distribuir el relleno por la superficie, apretando con los dedos para que se pegue, aunque lo que yo he hecho ha sido ir metiendo en cada agujerito un poco de relleno, alternando los ingredientes. Mirar que maravilla de burbujas que le han salido a mi masita 😍😍


    Precalentar el horno a 250ºC poniendo otra bandeja metálica en la parte de abajo. Justo después de meter la focaccia echar medio vaso de agua en la bandeja de abajo para crear vapor. Hornear durante 10 minutos, pasado ese tiempo sacar la bandeja , bajar la temperatura a 200ºC y dejar hornear otros 25 minutos. Bajando la focaccia a la parte de abajo los últimos 15 minutos para que se dore la base.
    Sacar y, en cuanto se enfríe un poco, colocar sobre una rejilla.


    Lo cierto es que no las tenía conmigo al cambiar la patata por la calabaza pero tengo que decir que ha sido todo un acierto, estaba impresionante.


    Y la mezcla de sabores de los ingredientes del relleno le van que ni pintado; vamos, plenazo total.


    Y ¿véis que pedazo de miga ha quedado? Estoy encantada, parece que vamos por el buen camino para alcanzar #elpanperfecto

sábado, 9 de junio de 2018

Tarta filo de mousse de cava con flores de buttercream {Reto CocinArte}

    Si paseáis un poco por mi blog no tendréis ninguna duda de que me gustan los retos y es que me parece que ayudan a sacar la parte más creativa de uno mismo. Así que, cuando vi en que consistía este nuevo de María, donde te tienes que inspirar en un cuadro para hacer un plato, caí rendida a sus pies. En Cocin-Arte haremos gastronomía artística que no hay nada más creativo. De momento aquí os dejo el primer recopilatorio.


    Para esta primera ocasión el cuadro elegido es Venus Verticodia, un óleo sobre lienzo del pre-rafaelista Dante Gabriel Rosetti que se encuentra en Russell-Cotes Art Gallery and Museum, en Bornmouth (Reino Unido)


    Aunque no conseguí que los colores fueran ni parecidos, la idea refleja un poco lo que nos cuenta la pintura... o eso creo 😂😂


    Ingredientes :
    Para la base
  • 5 hojas de masa filo
  • 50 g de ghee o mantequilla fundida
  • 50 g de chocolate blanco (usé Lidl)
  • 2 cucharadas de azúcar moreno
    Para el relleno
  • 200 g d queso crema (usé Philadelphia)
  • 25 g de azúcar extra fino
  • 2 g de gelatina en polvo
  • 75 g de nata líquida
  • 1/4 de cucharadita de extracto de cava ó 2 cucharadas de cava
  • 100 g de chocolate blanco (usé Lidl)
    Para el buttercream
  • 150 g de mantequilla, a temperatura ambiente
  • 150 g de azúcar glass
  • 1 cucharada de pasta de amarenas
  • 1 cucharadita de pasta de vainilla 
  • Colorantes verde y rojo
    Además
  • Mariposas de fondant dorado
    Preparar un molde bajo de 15 cm de diámetro poniendo dos tiras largas de papel cruzadas y poniendo encima un círculo de papel del mismo diámetro que la base.
    Precalentar el horno a 180ºC con calor de arriba-abajo.
    Extender una hoja de masa filo sobre la superficie de trabajo y cortarla a la mitad. Pincelar una de las mitades con ghee y poner la otra mitad encima. Pincelar hasta la mitad, espolvorear con un poco de azúcar moreno y doblar a la mitad. Colocar en el molde preparado dejando un poco sobre el borde para poder arrugarlo dándole forma. Repetir con el resto de las hojas de filo hasta terminarlas y el molde quede cubierto por completo.
    Poner un círculo de papel en la base y cubrir con pesos para que no se hinche. Meter a mitad de horno y cocer durante unos 25 minutos hasta que esté dorado. Sacar del horno, retirar el papel de encima y los pesos y dejar enfriar por completo sobre una rejilla antes de desmoldarlo.
    Fundir el chocolate y verter dentro, con ayuda de una cuchara y muuucha paciencia extender por toda la base hasta cubrirla por completo procurando que quede una capa lo más fina posible. Dejar enfriar por completo.
    Hacer la mousse de cava. Hidratar la gelatina en 2 cucharadas de agua fría. En un cazo al fuego verter la nata y, cuando comience a hervir, echar dentro el chocolate cortado en trocitos, dejar reposar 5 minutos y mover hasta que esté totalmente fundido. Añadir la gelatina y el extracto de cava y remover hasta que estén integrados. Reservar.
    Batir el queso y el azúcar hasta que esté uniforme, ir añadiendo la mezcla anterior de chocolate, batiendo con una varilla manual hasta que quede una crema sedosa. Verter dentro de la base filo y alisar ligeramente. Refrigerar durante unas cuantas horas, como mínimo 6, hasta que esté bien cuajada, aunque lo ideal sería dejarla toda la noche.
    Una vez que esté bien fría y cuajada hacer el buttercream. Batir la mantequilla unos 5 minutos, añadir el glass y seguir batiendo hasta que la crema esté sedosa. Separar un tercio de la crema, añadir la cucharadita de vainilla y, ese tercio, dividirlo en dos.


    Teñir una parte con el colorante verde y meter en una manga con boquilla para hacer hojas.
    Añadir la pasta de amarena a los otros 2 tercios reservados. Colocar la mitad en una manga con boquilla para hacer rosas. En otra manga, con boquilla para hacer flores, meter la crema de vainilla, procurando que quede en los bordes y, en el medio, poner el resto de la crema de amarena.
    Estas fueron las boquillas que utilicé yo.


    Hacer rosas y flores con el buttercream en la tarta y terminar de decorar con las mariposas de fondant.


    La idea de hacer la base de masa filo la tenía bien clara desde que Eva, de Bake Street, nos mostró su espectacular tarta de cerezas (pincha aquí y empieza a babear 😂😂)


    El corte no ha quedado muy limpio ya que, después de la sesión de fotos, estaba un poco derretida pero rica estaba de aquí a Lima.


martes, 5 de junio de 2018

Sorta de langostinos con salsa de tinta de sepia de Elena Arzak {Cooking the Chef}

    Como ya sabéis nací en Donosti (lo comento en la parte derecha del blog debajo de mi foto) y, aunque ahora estoy bastante alejada de allí, sigo visitando a la familia de vez en cuando. Todas y cada una de las veces que paso por delante del restaurante Arzak me lo quedo mirando. Me sigue maravillando que, desde ese aparentemente humilde edificio, se esconda uno de los referentes de la Nueva Cocina Vasca. Han pasado muchos tiempo desde aquellos años 70, cuando surgió ese movimiento, y sin embargo el Arzak sigue encabezando la lista de los mejores restaurantes.
    La elegida para este mes en Cooking the Chef ha sido Elena Arzak así que yo no podía estar más contenta. Esta mujer, que ha mamado esos fundamentos desde la cuna, ha conseguido mantener en la cumbre el mítico restaurante, llevando las riendas junto a su padre.


    Yo he querido preparar el primer plato con el que ella destacó y, para ello, he seguido las directrices que nos dieron en el taller que realizó en el mercado de La Bretxa de Donosti : Su sorta de langostinos. Aquí podéis ver el vídeo del taller al que me refiero.


    Ingredientes:
    Para las sortas
  • 125 g de fideos de arroz
  • 16 langostinos frescos
  • 1 diente de ajo picado
  • 1 cucharada de perejil fresco picado
  • 12 tallos de cebollino entero
  • Aceite de oliva suave 
  • Sal
    Para la salsa
  • 3 chipirones grandecitos limpios
  • 1/2 cebolla
  • 1 pimiento verde
  • 1 diente de ajo pequeño
  • 1 tomate pequeño
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • 100 ml de vino añejo*
  • 125 ml de agua (o caldo de pescado suave)
  • 1 sobre de tinta de sepia (4 g)
  • Sal
    *En la receta original utilizan vino tinto pero yo prefiero este blanco añejo envejecido.

    Para hacer la salsa, en una cazuela, a fuego alto, saltear ligeramente los chipirones con el aceite. Retirarlos cuando empiecen a blanquear y reservar.
    Bajar el fuego al mínimo y, en el mismo aceite, rehogar la cebolla, el pimiento, el ajo y el tomate todo muy picado. Cuando esté muy muy pochado, a mí me costó como media hora, añadir los chipirones y rehogar un par de minutos. Verter el vino, dejar reducir un poco y agregar el agua y la tinta. Dejar cocer unos 10 minutos. Retirar los chipirones, que reservaremos para otro plato, triturar y colar la salsa para que quede bien fina. Añadir un chorrito de aceite de oliva virgen extra y remover para que le de untuosidad. Reservar caliente.
    Pelar los langostinos. No se os ocurra tirar las cabezas ya que podéis utilizarlas para otro plato, una crema de marisco, por ejemplo, añadiéndolas a un fondo de verduras como él de esta salsa.
    Retirar el intestino de los langostinos, lavar y secar. Poner en un cuenco y añadir un chorrito de aceite, el ajo picado fino y el perejil picado. Salar ligeramente y remover para que queden totalmente impregnados.


    Escaldar 8 de los tallos de cebollino para darles la elasticidad suficiente para poder anudar después las sortas. Sacar y dejar sobre papel de cocina para quitarles humedad. Trocear los demás y reservar para finalizar el plato.
    Poner uno de los tallos escaldados sobre la superficie de trabajo y extender sobre él unos pocos fideos, del tamaño aproximado de los langostinos, procurando que quede a la mitad. Colocar en el centro un langostino y envolver con los fideos cubriendo por completo. Anudar el cebollino hasta hacer un hatillo. Cortar las puntas de los fideos de las sortas para que queden igualados los extremos. Preparar los 8 hatillos. Estos se pueden tener preparados, reservándolos en la nevera, hasta 2 horas antes de freír.
    Poner bastante aceite en una sartén para freír las sortas. Meter unos segundos cada sorta en el aceite bien caliente y, nada más que los fideos se hinchen darle la vuelta otros pocos segundos. Sacar la sorta y dejar reposar sobre papel de cocina, para que pierda el exceso de grasa. Sazonar con un poco de sal y cebollino picado. Reservar mientras se saltean el resto de los langostinos.
    Poner en el fondo del plato un poco de salsa, regar con un hilo de aceite de oliva, colocar 2 langostinos salteados encima y una sorta sobre cada langostino. Espolvorear con más perejil picado.
 

        Lo ideal para disfrutar a tope del plato es cortar la sorta y comerla mezclada con la salsa.


    Aunque yo lo presento con la salsa de tinta también se puede acompañar con una mahonesa ligera de hierbas, una mahonesa de foie, una salsa de maíz o una salsa de marisco. Con esta última opción además se pueden aprovechar las cabezas en el mismo plato 😉


        Lo que más me alucina de algunos de nuestros mejores Chefs es la asombrosa capacidad que tienen para transformar los platos más tradicionales de la gastronomía, vistiéndoles con un toque de glamurosa modernidad. Este plato, que he intentado emular, es uno de los mejores ejemplos de lo que os decía anteriormente, utilizando como base una de las más tradicionales salsas del País Vasco.
    Y tan emocionada de preparar alguna cosilla de esta grandísima Chef que se me olvidaba dejaros el recopilatorio con las maravillas que, seguro, han preparado mis compis de reto, aquí lo tenéis.

jueves, 31 de mayo de 2018

Mermelada de manzana y zarzamoras al tomillo (Thermomix)

    En la entrada anterior, la de los cupcakes de manzana y zarzamoras, os comenté que para el buttercream utilicé esta mermelada para darle sabor. También os dije que la subiría en breve y, como lo prometido es deuda, aquí tenéis la receta de esta maravilla con sabor y aroma a bosque mediterráneo.


    En alguna ocasión os había dicho que, cuando preparo mermelada, me gusta hacer  poca cantidad ya que eso me da la oportunidad de cambiar de sabor con frecuencia sin llenar de botes empezados la nevera. Es por esto que he reducido las cantidades de la receta original, del blog Tía Alía Recetas, en la que me he basado. Además de añadirle una ramita de tomillo que le aporta otro puntito diferente de sabor.


    Ingredientes :
  • 90 g de manzana
  • 350 g de zarzamoras (moras silvestres de zarza)
  • 250 g de azúcar
  • 100 ml de agua
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 1 ramita de tomillo fresco

    Lo primero que haremos será lavar muy bien tanto la ramita de tomillo como las zarzamoras. Echar estas últimas en el vaso de la Thermomix junto al agua y triturar 1 min., vel. 7. Pasar la mezcla a través de un colador de malla fina, para retirar las semillas, aplastando bien con una mano de mortero para desperdiciar lo menos posible.
    Pelar la manzana y retirar las pepitas. Partirla en trocitos.
    Enjuagar el vaso y volver a poner dentro el puré junto a los trocitos de manzana, el zumo de limón, el azúcar y la ramita de tomillo. Programar 30 min., temperatura Varoma, vel. 2, giro a la izquierda poniendo el cestillo en el agujero para evitar que la mermelada salpique. Retirar, con cuidado de no quemaros, la ramita de tomillo.
    Si ha quedado demasiado líquida, teniendo en cuenta que cuando enfríe espesará, programar otros 5 minutos más con la misma temperatura y velocidad.
    A mí me gusta encontrarme algún trocito de manzana pero si la queréis sin tropezones dejar bajar un poco la temperatura y triturar 1 min., vel. 7.
    Una vez tengamos la mermelada a punto rellenar los botes, que estarán esterilizados, cerrar y dejar enfriar boca abajo para que se haga vacío.


    Si no tenéis Thermomix y queréis ver como podéis prepararla sólo tenéis que pinchar en este enlace que allí os lo explican la mar de bien.


    Conservar en la nevera aunque no sabría deciros cuanto aguanta en perfecto estado porque en cas ha durado escasamente un par de semanas. Lo que sí puedo deciros es que está exquisita y es que no hay nada como una mermelada casera.