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martes, 9 de octubre de 2018

Brioche à tête {Reto CocinArte}

    Parece que el tiempo ya tomó conciencia de que el verano se ha acabado, regresaron los días de tonos ocres, la luz ambarina de media tarde y la temperatura bajó lo suficiente para que el hecho de encender el horno no sea considerado un acto heroico.
    Hacía tiempo que tenía mono de meter las manos en harina y ponerme a preparar pan así que, como tocaba receta dulce, comienzo la temporada panarra de la mejor manera posible, con un delicioso brioche à tête.


    El olor que desprenden recién salidos del horno hacen que te sientas transportado al país vecino y poder degustarlo, además, es como estar sentado a la mesa de la mismísima María Antonieta


    Hoy es el día de publicación del CocinArte y, en este ocasión, el cuadro que ha elegido María ha sido El columpio de Jean-Honoré Fragonard.

 
    Nada más verlo me ha venido a la cabeza la imagen de un brioche à tête en una grandiosa mesa de desayuno puesta de la manera más rococó, como mandaba la época. Mi mesa ni mucho menos es rococó, este no es precisamente mi estilo, pero disfrutar seguro que no lo hacían tanto en aquella época como lo hemos hecho nosotros, eso seguro.


    Ingredientes :
  • 50 g de agua
  • 20 g de levadura fresca de panadería
  • 500 g de harina de fuerza
  • 4 huevos L
  • 10 g de sal
  • 40 g de azúcar
  • 350 g de mantequilla
    Para glasear
  • 1 yema 
  • 1 cucharada de leche
    He elegido esta receta de Webos fritos para hacer el brioche en amasadora, que mis codos ya están lo suficientemente maltrechos para machacarlos más con un amasado manual.
    Poner en el vaso de la amasadora todos los ingredientes, menos la mantequilla, en ese orden. Esto evitará que la levadura esté en contacto directo con la sal y el azúcar hasta que comience el amasado.
    Amasar, con el gancho, a velocidad baja, durante unos 15 minutos o hasta que la masa se despegue de las paredes. Dejar fuera de la nevera mientras la mantequilla para que se vaya ablandando.
    Echar la mitad de la mantequilla, que estará sobre unos 14º, y mezclar a velocidad media. Cuando esté totalmente integrada añadir el resto de la mantequilla y seguir trabajando, a la misma velocidad, hasta que la masa  se despegue de las paredes. Si pincháis con un termómetro estará entre 22º-24º y pasará perfectamente la prueba de la membrana.
    Volcar en un bol, cubrir con plástico y dejar reposar durante 2 horas a temperatura ambiente. Meter en la nevera durante toda la noche.
    Dividir la masa en las partes que queráis y bolear. Yo la dividí en 6 de 110g y 1 de aproximadamente 500 g.
    Engrasar los moldes con mantequilla. Enharinar ligeramente la superficie de trabajo y la mano. Hacer rodar cada bola de masa con el canto de la mano formando un estrechamiento a un tercio de distancia de un extremo. Abrir un agujero en el medio de la parte grande y meter por él la parte más pequeña. Pero como una imagen vale más que mil palabras, seguro que lo entenderéis mejor viendo las siguientes fotos


    Meter en los moldes presionando un poco para adaptar la masa a ellos e hincar el índice para terminar de marcar la cabeza.
    Batir la yema y la leche del glaseado y pincelar con cuidado la superficie.
    Dejar reposar en un lugar templado para que leven.
    Cuando casi doblen su tamaño precalentar el horno a 180ºC. Volver a pincelar y hornear durante 15 minutos. Bajar la temperatura a 160ºC. Dejar otros 10 minutos los pequeños y 20 minutos el grande.
    Sacar, desmoldar con cuidado y dejar terminar de enfriar sobre una rejilla.


    Ya veis que a mis brioches pequeños la cabeza les quedó bastante poco pronunciada, casi como que estuvieran jugando al escondite 😂😂 Pero muy ricos estaban, eso sí.


    La miga lo dice todo ¿a que sí?


viernes, 5 de octubre de 2018

Buñuelos de bacalao. Tres en raya con mosaico de aliolis de Susi Díaz

    Parece que, por fin, el otoño comienza a sentirse por estas tierras. Ya no apetecen tanto los platos fríos, tampoco hace para abusar de las preparaciones más contundentes así que lo ideal es quedarse en un término medio. Y en ese punto es donde se encuentra esta delicia que hoy os traigo : unos deliciosos buñuelos de bacalao.


    La manera de presentarlos es un poco diferente de la habitual ya que he intentado recrear uno de los platos que tiene en la carta La Finca, el restaurante Susi Díaz en Elche, que es la Chef propuesta para este mes en Cooking the Chef. O por lo menos tenía en el 2013 que es cuando estuvo en él Cristina Martínez y nos lo contaba en su blog Garbancita (pincha aquí)


    Aunque la presentación es novedosa la receta de los buñuelos es la que llevo haciendo desde hace unos cuantos años, esta del blog Webos fritos, sólo que en menor cantidad, porque están deliciosos y siempre siempre quedan bien.
    Ingredientes :
    Para los buñuelos
  • 125 g de agua
  • 25 g de mantequilla
  • 25 g de manteca de cerdo
  • 3 g de levadura química (tipo Royal)
  • 85 g de harina
  • 2 huevos L
  • 150 g de migas de bacalao desaladas
  • 1 cucharadita de perejil fresco picado
  • Aceite de oliva virgen para freír
 
    Con los aliolis no me he complicado la vida, he comprado alioli comercial y le he ido añadiendo los distintos condimentos para hacerlos de sabores.
    Ingredientes :
    Para los aliolis
  • 8 cucharadas de alioli
  • 1/4 de cucharadita de hierbas provenzales secas en polvo
  • 1/4 de cucharadita de curry
  • 1/4 de cucharadita de pimentón agridulce
  • 1/4 de cucharadita de zumo de limón
  • La ralladura de medio limón
 
    Lo primero prepararemos los aliolis. Repartir en cuatro boles el alioli, poniendo 2 cucharadas en cada uno. Añadir, y remover hasta integrar, en el primero las hierbas provenzales, en el segundo el curry, en el tercero el pimentón y en el cuarto el zumo y la ralladura de limón. Tapar con plástico y reservar en la nevera hasta el momento de servir.
    Para preparar los buñuelos primero coceremos, durante 5 minutos, el bacalao desalado con un chorrito de leche. Limpiar de piel y posibles espinas, desmigar y reservar. En la receta original lo cocina con agua pero haciéndolo en leche queda algo más suave.
    Calentar en un cazo el agua, la mantequilla y la manteca hasta que rompa a hervir. Retirar del fuego y echar de golpe la harina junto con la levadura. Remover con una espátula hasta que quede bien mezclado y dejar enfriar un rato.
    Cuando haya perdido calor echar los huevos uno a uno batiendo entre cada adicción, hasta que no esté totalmente integrado el primero no añadir el siguiente. Agregar el bacalao y el perejil e integrar a la masa. Es una pasta choux con bacalao y perejil añadido.
    Poner abundante aceite en una sartén y calentar a fuego medio-bajo. Coger porciones de masa, del tamaño de una nuez, redondearlas un poco con ayuda de dos cucharillas y freír en el aceite templado sin echar demasiados de cada vez. Voltearlos para que se doren por igual y sacarlos a un colador para que escurran. Colocarlos sobre papel para retirar el posible exceso de grasa que les quede.


    Acompañar con los aliolis de sabores y servir antes de que se enfríen. Con lo que me gusta a mí el bacalao no me puedo resistir a ir comiéndome uno de camino a la mesa, jejjeje.


    ¿Véis que huequitos han quedado? Y están de ricos que no les hace falta ni el acompañamiento. Y ya que hablo de acompañar ¿os venís conmigo a ver el recopilatorio del reto? Sí, pues vamos allá, yo mientras sigo dándole a los buñuelos, jejjeje.


    Aunque, pensándolo mejor, con los aliolis están bárbaros!!!
   

martes, 25 de septiembre de 2018

Cisnes de galleta o swan cookies {Una galleta, un cuento}

    Este mes en el reto "Una galleta, un cuento" me ha tocado elegir a mí ya que en el de "El príncipe y el mendigo", el anterior antes del verano, mis Sandwiches para el té fueron los ganadores. Yo he elegido una historia muy poco conocida de Hans Chistian Andersen, los cisnes salvajes que, por si no lo conoces, puedes leer aquí. Supongo que este cuento no se ha hecho tan famoso como otros ya que es la princesa la heroína de la historia y, claro, no debía ser demasiado apropiado para aquella época el que las niñas se plantearan siquiera poder pensar y actuar por su cuenta. Y es, justamente por eso, por lo que yo lo he elegido... arriba las princesas guerreras 😂


    Tenía claro que mi aportación iban a ser cisnes, aunque no tenía demasiado claro si de merengue, de choux o de galleta. Me decidí por estas últimas ya que me parecieron más sencillas y divertidas.
    Estas galletas me han recordado a los roscos de huevo que comía de niña, así que creo que he acertado de pleno, porque tengo muy unida esa imagen a la de ir de paseo a dar de comer a los cisnes del Campo Grande de Valladolid, la ciudad donde me crié.


    Estas galletas están hechas con bicarbonato de amonio, también llamado hartshorn, que fue el precursor de la levadura química y como ella es un agente leudante. El amoniaco que lleva se evapora durante la cocción en el horno. Os aconsejo que cuando abráis la puerta del horno os retiréis hacía un lado ya que saldrá una nube de vapor con un intenso olor a amoniaco.


    Ingredientes :
  • 250 g de harina
  • 50g de mantequilla en pomada
  • 65 g de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • 1 huevo L
  • 1/4 de cucharadita de bicarbonato de amonio*
  • 1 cucharada de leche
    Para pincelar
  • 1 yema
  • 1 cucharadita de leche
  • 1 pizca de sal
    Para adornar
  • Virutas de chocolate
  • Un poco de azúcar
    * Si no tienes puedes ponerle 1/2 cucharadita de levadura química (tipo Royal)


    Disolver el bicarbonato de amonio en la cucharada de leche y dejar reposar media hora antes de utilizarlo.
    Mezclar todos los ingredientes y amasar hasta conseguir una masa homogénea. Hacer una bola con ella, cubrir con plástico y refrigerar durante un par de horas.
    Estirar entre dos papeles de horno, dejando de un grosor de 2 cm, y cortar círculos con un cortador de galletas o un vaso (los míos de 7,5cm de diámetro) y colocar sobre otra bandeja cubierta con papel. Doblar por la mitad, apretando ligeramente el borde, hacer un primer corte como a unos 5 mm de la parte lisa sin llegar al final. Doblar esa tira dándole forma para formar el cuello y la cabeza del cisne afinando el extremo para formar el pico. Hacer un par de cortes en la parte redondeada doblando las puntas ligeramente hacia arriba para simular el ala y la cola.
    Ya sé que una imagen vale más que mil palabras pero a mí se me olvidó sacar fotos del proceso pero sí pincháis aquí podéis ver el paso a paso que yo seguí, aunque en las fotos de las galletas se ve bastante claro.


    Una vez cortadas y dadas forma a todas las galletas (a mí me salieron 25 unidades) volver a refrigerar mientras se calienta el horno a 180ºC.
    Batir la yema con la leche y la pizca de sal para pincelar las galletas justo antes de hornear. Poner una viruta de chocolate para simular el ojo y espolvorear con un poco de azúcar sobre la parte que forma el ala.
    Cocer a media altura, con calor de arriba-abajo, durante unos 15 minutos o hasta que esté bien doraditas.


    La receta la he cogido del blog La majuluta, aunque he disminuido ligeramente la cantidad de bicarbonato de amonio, y os aseguro que están ricas ricas.
    ¿A qué han quedado muy monas?  Si queréis ver lo que han preparado mis compis de reto aquí os dejo el recopilatorio... y prepararos a disfrutar

martes, 18 de septiembre de 2018

Cheesecake de crema lotus y speculoos

    Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz...
    Hoy, justamente hoy, hace ya ocho años este blog echó a andar y, por supuesto, lo tenía que celebrar. La mejor manera de hacerlo... con una tartita, of course.
    Además aprovecho para participar con ella en el reto #tartashornofreeparanomorir de Instagram organizado de nuevo por Cocinando sabores


    Antes me tenía que traer la crema lotus cuando, en las vacaciones, pasaba a Francia. Ahora, afortunadamente, tan sólo me tengo que acercar al Carrefour para conseguirla, así que la tarta que he elegido para hacer precisamente está realizada con esta pequeña delicatessen.


    La receta la he sacado de unos de mis blogs de referencia reposteril, I love Bundt Cakes, rebajando ligeramente las cantidades, para adecuarlo al molde de 15cm de diámetro que he utilizado, y echando una pizca de especias para potenciar el sabor.


    Ingredientes :
    Para la base
  • 105 g de galletas de speculoos
  • 75 g de crema lotus
    Para el relleno
  • 300 g de queso crema (usé Philadelphia)
  • 150 g de nata líquida de montar (38% m.g.)
  • 8 g de gelatina en polvo
  • 40 g de azúcar moreno
  • 35 g de azúcar
  • 75 g de crema lotus
  • 1/4 de cucharadita de especias speculoos en polvo

    Forrar la base y las paredes de un molde redondo desmontable de 15cm con papel de horno.
    Lo primero prepararemos la base. Triturar las galletas y mezclar bien con la crema lotus. Volcar dentro del molde y apretar la mezcla repartiéndola bien por toda la base. Refrigerar por lo menos 30 minutos para que se endurezca.
    Hidratar la gelatina en tres cucharadas de agua fría. Reservar.
    Calentar la nata, a fuego bajo, sin dejar que llegue a hervir. Añadir los dos tipos de azúcar removiendo hasta su completa disolución. Echar la gelatina y disolver en la nata azucarada por completo. Agregar el queso, las especias y la crema e incorporar hasta que la mezcla sea homogénea.
    Retirar del fuego y verter la crema sobre la base de galletas.
    Dejar enfriar hasta que esté a temperatura ambiente, entonces meter en la nevera y refrigerar durante toda la noche.
    Desmoldar y, con la ayuda de una pequeña manga pastelera, decorar dejando caer con un hilo de crema por la superficie.


    No tengo que deciros que está de impresión, ¿os pongo un trocito?

sábado, 1 de septiembre de 2018

Ensalada de cerezas, queso azul, nueces y jamón de pato

    Comenzamos septiembre. Otra vez vuelta a la rutina, de reencuentro con gente que vuelve de vacaciones (yo las tuve en julio así que casi las tengo olvidadas 😕) y en nada los niños de vuelta a las clases. Por tanto comienzan las semanas de carreras para preparar el inicio del curso.
    Para poner un poco de alegría en la mesa, y como aún la temperatura es bastante alta por aquí, nada mejor que seguir con las ensaladas pero, como decía, con un poquito de rock&roll.


    Ya sé que no es tiempo de cerezas, así que me sorprendió gratamente encontrarlas aún a la venta, parece que estas sean tardías resintiéndose a abandonarnos. Pero igualmente podría haber puesto frambuesas, o cualquier otro fruto rojo, en su lugar


    La ensalada la había visto aquí, aunque no llevaba el jamón de pato, esa ha sido una adicción que se me ha ocurrido a mí.

    Ingredientes :
  • 100 g de cerezas
  • 50 g de queso azul
  • 6 lonchas de jamón de pato
  • 2 puñados de ensalada verde variada
  • 25 g de nueces peladas
  • Sal
  • Vinagre de moscatel
  • Aceite de oliva virgen extra

    Lavar las hojas de ensalada y escurrir bien. Yo utilicé escarola y rúcula como se puede apreciar en las fotos.
    Lavar también las cerezas, secarlas, partirlas por la mitad y deshuesar con cuidado.
    Cortar el queso en dados y las nueces en trozos grandes.
    Extender las hojas de ensalada en el fondo del plato y espolvorear con sal ligeramente. Repartir por encima las mitades de cereza, los dados de queso, las nueces troceadas y las lonchas de jamón de pato.
    Aliñarla con un poco de vinagre y, por último, con un buen chorreón de aceite de oliva virgen extra.


    El punto que le da el jamón de pato hace que pase de estar deliciosa a estar sublime, os lo aseguro.


    Y lo bueno que tienen las ensaladas es que si no te gusta uno de los ingredientes lo cambias y punto, estará igualmente deliciosa.


    No me negaréis que el servir una ensalada como esta, llena de color y sabor, no da alegría a cualquier mesa.

domingo, 5 de agosto de 2018

Langostinos y naranja de Enrique Olvera {Cooking the Chef}

    Después de unos merecidísimos días de descanso vuelvo a la carga con nuevas recetas. Y, como no, comienzo con uno de mis retos preferidos : Cooking the Chef.
    En julio y agosto el reto es un poco distinto, no tenemos nuevos chefs sino que se trata de una repesca. Esto esta genial porque así nos da la oportunidad de hacer recetas de esos chefs que, por uno u otro motivo, se nos han quedado en el tintero.
    La receta con la que hoy me reencuentro con vosotros pertenece a uno de esos casos, el único chef internacional con el que no había participado : Enrique Olvera.


    Una de las cosas que más me ha gustado de este chef son la cantidad de recetas sencillas y relativamente rápidas que tiene... como estos langostinos y naranja que he preparado, y que tanto han gustado en casa.
    Yo la he modificado ligeramente para adecuarla un poco a lo que tenía en casa, porque, por ejemplo, no tenía ninguna intención de comprar vodka de naranja ni agua con gas sólo para utilizar un poco y luego se quedaran las botellas muertas de asco en algún armario donde tampoco tengo demasiado sitio. Los ingredientes que os pongo son los que yo he utilizado para preparar 2 platos, aunque si queréis ver como lo hace él podéis pinchar en este enlace.

 
    Ingredientes :
  • 20 langostinos grandes
  • 50 g de mantequilla
  • 3 naranjas
  • 2 cucharaditas de cebollino picado
  • 40 ml de Cointreau
  • 160 ml de zumo de naranja
  • 1 cucharada de pimentón picante
  • 2 cucharadas de orégano
  • 1 pizca de comino en polvo
  • 40 g de harina de tempura
  • Agua muy fría
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo recién molida
  • Aceite de oliva virgen extra para freír
    Pelar una naranja sin llegar a la parte blanca Hacer una juliana con esa piel. Reservar.
    Sacar los gajos a lo vivo de todas las naranjas. Estrujar sobre un bol los restos que queden después de sacar los gajos para recoger todo el jugo posible. Medir la cantidad necesaria y reservar.


    Como veis yo saque la juliana con un utensilio especial para ese fin... será por trastos que tengo en casa, jejjeje.
     Pelar los langostinos y retirar el intestino de cada uno. Las cabezas las podéis utilizar para hacer el fondo para un caldo, unas deliciosas natillas de marisco (pincha aquí) o una salsa americana, así que ni se os ocurra tirarlas.
    Poner la harina de tempura, el orégano, el pimentón, el comino, sal y pimienta en un vaso alto y estrecho. Ir añadiendo agua helada poco a poco removiendo la mezcla al mismo tiempo hasta que tenga una textura ni muy clara ni muy espesa. Tener en cuenta que tiene que cubrir los langostinos con una capa muy fina. Reservar en la nevera hasta que se vaya a utilizar.
    Poner en una sartén caliente el Cointreau y, con muchísimo cuidado, prenderle fuego. Cuando baje la llama y esté casi apagada verter el zumo y dejar reducir.
    Picar el cebollino fino. Añadir a la sartén junto a la juliana de naranja y 12 langostinos pelados. Salpimentar al gusto. Bajar el fuego y agregar la mantequilla. Retirar y terminar de ligar la salsa realizando un pequeño vaivén con la sartén. Reservar en caliente repitiendo en vaivén de vez en cuando para que la salsa no se desligue.
    Insertar en brochetas de madera los 8 langostinos restantes, comenzando desde la parte de la cola. Poner un cazo profundo al fuego con abundante aceite de oliva. Sacar la tempura de la nevera y removerla bien. Pasar cada brocheta por la tempura y freír cuando el aceite esté bien caliente. Dejar dorar un par de minutos y sacar sobre un papel de cocina para retirar el exceso de grasa.
    Sólo quedará presentar el plato.


    Colocar en cada plato 6 gajos de naranja formando un círculo y sobre cada gajo de naranja uno de los langostinos guisados. Salsear por encima.


    Colocar en el centro 4 brochetas de langostinos apoyando los palos unos contra otros.


    Servir enseguida.

lunes, 9 de julio de 2018

Natillas de vainilla. Receta con Thermomix y sin maizena {Reto CocinArte}

    A veces interpretar una foto o intentar plasmar lo que te inspira un cuadro en un plato es muy difícil; otras, sin embargo, no es en absoluto complicado. En esta ocasión lo complicado era quitarse de la cabeza que, el cuadro elegido, es la imagen de una marca de productos lácteos.
    Me estoy refiriendo al cuadro elegido para esta segunda edición del reto creado por María, CocinArte : La lechera. Y, claro está, para mí el plato en cuestión debía llevar leche.


    Aún intentando dejar de lado la marca comercial, no podía dejar de mirar la figura principal, y esa jarra vertiendo leche me transportó a mi más tierna infancia, a aquellos días en los que iba a por leche a la vaquería del pueblo siendo mi madre, después, la que vertiera la leche desde la jarra.
    También recuerdo cuando la lechera nos regalaba una jarra de la primera leche después de haber parido alguna de las vacas, los calostros, y los deliciosos flanes y natillas que mi madre preparaba con ellos... nunca he probado unos flanes ni unas natillas más deliciosos que esos en toda mi vida.
    Ya lo tenía claro, mi aportación iba a ser un flan, no tan rico como los que recordaba eso seguro, pero bueno... y me metí en la cocina a trastear. Hasta que llegó mi peque y, al decirle que iba a hacer flan, me pidió que, porfi, porfi, porfi, flan no, mejor natillas. Y ¿cómo negarles algo si te lo piden de esa manera? 😂😂


    El cuadro es un óleo sobre lienzo, del pintor Johannes Vermeer que nos presenta una escena costumbrista perteneciente al barroco holandés. El cuadro se encuentra en Rijksmuseum de Amsterdam.


     Las natillas las preparé con Thermomix, de su libro Imprescindible, en menos de cuarto de hora y están... ñam ñam.


     Ingredientes :
  • 120 g de azúcar (10 g más, si te gustan algo más dulces)
  • 3 huevos L
  • 600 g de leche 
  • 6 g de azúcar avainillado
  • 6 galletas maría
  • Canela molida (opcional)

    Poner todos los ingredientes en el vaso, excepto la canela molida, por ese orden. Programar 10 minutos, 90º C, velocidad 4.
    Si al acabar el tiempo tiene espuma programar 2 minutos más, 90º C velocidad 2, si no tiene programar 2 minutos, velocidad 2, sin temperatura.
    Verter la crema en los vasitos o cuencos elegidos y poner una galleta maría encima. Dejar enfriar, tapar con film plástico y guardar en la nevera para que cojan cuerpo.


    Servir frías y, si te gusta, las puedes espolvorear con un poco de canela en polvo.
 

    Las comas como las comas, con galleta o sin ella, con canela o sin ella, están deliciosas. Mientras me termino las mías, ¿me acompañas a ver que han preparado el resto de participantes? Aquí os dejo el recopilatorio.

jueves, 5 de julio de 2018

Ensalada de naranja e hinojo {Reto Cooking the Chef}

    Otra vez llegó el día de Cooking the Chef. Este mes el Chef elegido ha sido Gennaro Contaldo, un gran descubrimiento para mí. Me entusiasma ver como disfruta cocinando y como es capaz, además, de transmitirlo, cosa que no es tan fácil, casi podría decir que es un poco como el Arguiñano italiano de la cocina británica.
    Pero bueno, volvamos al reto de nuevo, jejjeje. Cuando vi sus vídeos en YouTube me entusiasmó ver la cantidad de platos de pasta distinta que preparaba. En casa nos encanta la pasta y, con un deportista dentro, no es raro que la comamos a menudo. Iba a ser difícil decidirme por una sola receta pero, antes de llegar a hacerlo, todo se torció y, hasta hace un par de días, no pude ponerme a ello.
    Así que, al final, me decidí a preparar esta ensalada ya que tenía todos sus ingredientes en casa.


    Lo cierto es que es una ensalada pensada para ser preparada en invierno, ya que sus ingredientes son más propios de esa temporada que de esta, pero bien fresquita es ideal para comerla al llegar a casa después de un duro y caluroso día de trabajo.


    Ingredientes :
    (Para 4 personas)
  • 4 naranjas
  • 8 aceitunas negras
  • 1 bulbo de hinojo
  • 8 filetes de anchoa en aceite de oliva
  • 2 cucharadas de vinagre a la naranja
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimienta negra recién molida
    Pelar las naranjas a lo vivo, retirando toda la cáscara y la parte blanca.


    Coger una naranja en la mano manteniéndola sobre un plato y, con una puntilla muy afilada, sacar la carne de cada gajo retirando las pieles. Reservar los gajos y estrujar las pieles para que caiga todo el zumo en el plato. Repetir con el resto de las naranjas.
    Deshuesar las aceitunas y cortarlas en rodajas.
    Lavar y secar el bulbo de hinojo. Retirar las hojitas verdes y reservar algunas para decorar. Cortar en finas láminas, con ayuda de una mandolina.
    Escurrir las anchoas reservando su aceite y cortar en tres trozos.
    Poner en el fondo de un plato las láminas de hinojo, repartir por encima los gajos de naranja, las rodajas de aceitunas y los trozos de anchoa.
    Si la queréis dejar preparada de un día para otro este es el momento de envolver con film y meter en la nevera.  Preparar el aliño poco antes de llevar la ensalada a la mesa.
    En un tarro poner el aceite de las anchoas, añadiendo aceite de oliva virgen extra si hiciera falta, hasta conseguir las 4 cucharadas que necesitaremos para el aliño, añadir el vinagre y 3 cucharadas del zumo de naranja. Cerrar en tarro y agitar hasta que emulsione. Probar el aliño y, si no estuviera lo suficientemente sazonada añadir un pococo de sal.
    Regar con el aliño. Espolvorear con una vuelta de molinillo de pimienta negra y dejar macerar un apar de minutos. Adornar con las hojitas de hinojo reservadas y servir.


    La receta original la encontré aquí, aunque yo he hecho algunas variaciones para adecuarla a los gustos de los de mi casa. Además la presenté repartida en platos individuales.


    Esta delicia está preparada para servirla, ¿me acompañáis? Mientras la llevo a la mesa os dejo con el recopilatorio de los platos de los demás participantes.