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viernes, 24 de septiembre de 2021

Flammkuchen

         Justo en estas fechas, Munich debería estar inmersa en su celebración más divertida y popular : el Oktoberfest pero, de nuevo, se ha tenido que volver a cancelar por el maldito bicho. Eso no quiere decir que no podamos rendirle un pequeño homenaje preparando algo en nuestra propia casa, algo tan delicioso para acompañar a una cerveza como una buena porción de flammkuchen

    Vale, podéis replicarme diciendo que ésta no es una receta bávara. Además tendríais toda la razón si argumentarais que es mas bien de sus vecinos alemanes del Baden, Palatinado y Saarland, o incluso de la Alsacia y la Mosela francesas, ya que de esas zonas es de donde es originaria esta maravilla, pero no me negaréis que es el complemento ideal a una cervecita de esas que sirven en el festival... además de que, en este momento, se ha hecho tan popular en todo el país que se puedes encontrar fácilmente.

    El nombre de esta preparación viene a significar "torta en las llamas" siendo flamm fuego o llamas y kuchen torta o pastel.

    Ingredientes :

  • 1 base de pizza rectangular (260g)
  • 1 cebolla morada
  • 150 g de bacon ahumado
  • 200 ml de crema agria 
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo recién molido

    Calentar el horno a 250ºC, con calor de arriba-abajo. Preparar una bandeja forrándola con papel y reservar.

    Pelar la cebolla y cortarla en juliana. Partir el bacon en tiras finas. Poner la crema agria en un bol y salpimentar ligeramente, reservar. Estirar un poco la masa, ya que cuando salga del horno deberá estar bien fina y crujiente. Untar la superficie, sin llegar a los bordes, con la crema agria preparada y colocar la cebolla y el bacon por encima, procurando repartirlos uniformemente.

    Hornear, a media altura, durante unos 15 minutos o hasta que los bordes estén dorados. Sacar y servir bien caliente.

    Lo normal es presentarla sobre el mismo papel donde se ha horneado encima de una tabla de madera y comerla como una pizza, cortada en trozos con la mano.  

sábado, 18 de septiembre de 2021

Brownie de limón o lemonies. Hoy cocina Vivi cumple 11 años

     Hola, hay alguien por aquí??  

    Después de un largo periodo de reposo en el blog, vuelvo a la carga con fuerzas renovadas y muchas muchísimas ganas de traeros nuevas recetas, que espero que os gusten tanto como a mí. Y no podía elegir una fecha mejor para retomar las publicaciones que el día de hoy, en el que el blog cumple 11 añitos de vida


     Por supuesto que en fecha tan señalada toca algo dulce pero, como aún está haciendo bastante buen tiempo para pasarme todo el día en la cocina, he preferido traeros algo que no lleva demasiado trabajo y no por ello deja de ser una verdadera delicatessen. Y es que ha mí me pirra todo lo que sea de limón y esto es una puritita delicia cítrica.

    Ingredientes :

  • 150 g de chocolate blanco
  • 100 g de mantequilla
  • 2 huevos L
  • 120 g de harina
  • 40 ml de zumo de limón
  • 70 g de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • Ralladura de 1 limón
    Para el glaseado :

  • 4 cucharadas de leche
  • 120-150 g de azúcar glass*
    *La cantidad dependerá de cómo queráis de denso el glaseado. El mío está hecho con 120 g aunque en la receta original nos proponen usar los 150 g.

    Engrasar el molde elegido y cubrirlo con papel de horno. El molde que yo uso es de 21x18cm. Calentar el horno a 170ºC, con calor de arriba-abajo.

    Derretir en el microondas, a pequeños golpes de calor, el chocolate y la mantequilla. Dejar templar mientras tamizamos la harina junto a la pizca de sal. Poner en un bol el azúcar y la mitad de la ralladura de limón y trabajar con la punta de los dedos para que el primero se impregne bien del aroma del segundo. Añadir los huevos y batir hasta que la mezcla blanquee y haya duplicado su volumen. Verter el zumo y la mezcla de chocolate y mantequilla y remover, a velocidad baja, hasta que la crema esté uniforme. Agregar la harina e integrar con una espátula con movimientos envolventes. Cuando esté homogéneo, echar en el molde y hornear, a media altura, durante unos 30 minutos. 

    Una vez pasado ese tiempo, sacar y dejar enfriar sobre una rejilla, sin sacar del molde. Cuando esté totalmente frío prepararemos el glaseado echando poco a poco la leche en el azúcar glass removiendo  bien hasta que tenga la textura deseada. Regar con el glaseado y, antes de que se seque éste, espolvorear por encima el resto de la ralladura de limón. Dejar que endurezca un poco el glaseado antes de retirar del molde y, entonces, ya podéis cortarlo en porciones.

    Os aseguro que, si no llega a ser porque tenía que hacer las fotos, me hubiera zampado las porciones de esa tablilla yo solita porque, y no es porque no tenga abuelas, ha quedado "pa morirse del gusto"

    Fuente : My karamelli