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sábado, 25 de abril de 2020

Espaguetis con albóndigas (dulces) para La Dama y el Vagabundo {Una galleta un cuento}

    Llevaba muchos días estrujándome el cerebro intentando buscar algo que preparar que fuera suficientemente espectacular. Este cuento, elegido por Pat y Co, ganadora de la anterior edición de Una galleta un cuento, me ha gustado siempre, desde bien niña, y merecía algo grandioso pero, como decía Serrat en su canción, las musas han pasaó de mí. Aunque no creo que hayan tenido la suerte de irse de vacaciones, mas bien estarán confinadas como todos nosotros.
    Al final me ha tocado improvisar un trampantojo que, aunque no es tan espectacular como debiera, rico está un rato largo. Y, lo más importante de todo, no lo he montado yo, sino mi hija. Una buena manera de tenerla entretenida durante un rato... que es de agradecer ¿a qué sí?


    Cuando pienso en la historia no puedo dejar de ver en mi mente la escena más romanticona de la película. Esa cena a la luz de una vela que culmina con el tímido e inesperado beso de los protagonistas. Ainsss, es recordarlo y me pongo de un tierno... Pero vamos al lío que se nos enfrían los espaguetis o mas bien que se nos calientan.


    Ingredientes :
    Para la crema
  • 100 g de queso crema
  • 50 g de nata de montar
  • 1 yema de huevo
  • 25 g de azúcar avainillada
  • 2 g de gelatina en polvo
  • 1 cucharada de agua
    Para el coulis de fresa
  • 30 g de agua
  • 45 g de azúcar
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 180 g de fresas
    Para las trufas de fresa
  • 40 g de chocolate de fresa (o candy melt de fresa)
  • 28 g de nata de montar
  • Cacao en polvo 
    Además
  • 4 ensaimadas pequeñas, sin espolvorear de azúcar glass
  • 4 fresas
  • 2 mitades de melocotón en almíbar, bien escurridas

    En primer lugar prepararemos las trufas ya que, para que cojan bien la textura y podamos trabajar con ellas, la mezcla deberá estar por lo menos 2 horas en la nevera. Para hacerlas tendremos que derretir el chocolate, a pequeños golpes de microondas teniendo cuidado de que no se nos queme, removiendo entre cada pequeño golpe de calor. Una vez que esté completamente fundido añadir la nata y remover bien hasta que la mezcla esté lisa, brillante y homogénea. Tapar y meter en la parte más fría de la nevera.
    Para preparar el coulis, lavaremos bien las fresas bajo el chorro del agua fría e iremos dejándolas sobre un colador para que se escurran. 
    Poner en un cazo el agua, el azúcar y el zumo y llevar a fuego bajo. Remover de vez en cuando y, cuando se haya disuelto el azúcar por completo, añadir las fresas (sin pedúnculos, que os veo venir, jejjeje) y dejar cocer hasta que estén muy tiernas y haya perdido parte del líquido. Yo lo tuve unos 20 minutos. Retirar del fuego, dejar que baje un poco la temperatura y pasar a través de un colador, apretando con la mano de un mortero, para retirar las pepitas y quede muy fino. Verter dentro de un biberón y dejar enfriar por completo. No deberéis dejarlo muy espeso porque cuando se enfríe se volverá más denso.
    Ahora vamos con la crema. Poner en un bol el queso y la nata, que deben estar muy fríos, y batir con unas varillas hasta que la mezcla esté bien montada. Reservar en la nevera.
    En una tacita echar la gelatina y la cucharada de agua y dejar hidratar.
    Poner en un cazo la yema, el azúcar de vainilla y batir hasta integrar. Poner al baño maría, sin parar de remover con una varilla, hasta que espese formando una crema. Retirar del fuego, añadir la gelatina hidratada y remover hasta que esté totalmente integrada. Tapar a piel para que no haga corteza, y dejar enfriar. Cuando esté a temperatura ambiente, mezclar la crema de queso con la crema de yemas, con movimientos envolventes, hasta que esté homogénea. Meter en una manga con una boquilla redonda fina, usé una Wilton nº5, y volver a refrigerar para que coja cuerpo.
    Una vez que la mezcla de las trufas haya endurecido, tomaremos pequeñas porciones con una cucharilla, las rebozaremos en el cacao, que abremos puesto en un platito, y las iremos colocando dentro de un colador. Solo quedará dar unos pequeños golpecitos para retirar el exceso de cacao y reservar, de nuevo, en la nevera.
    Lavar las 4 fresas restantes, retirar el pedúnculo y cortar en tiras. Cortar también el melocotón en almíbar en tiras. 
    Ya tendremos todas las preparaciones hechas así que sólo falta el montaje.
    Colocar cada ensaimada en un plato, cubrir con un poco de la crema y repartir las frutas de manera alterna por encima como podéis ver en la foto.


    Cubrir con una capa fina de crema, extendiéndola ligeramente, para tapar las frutas con ella. Dejar caer más hilos de crema por encima, de tal manera que parezcan espaguetis.
    Regar con el coulis de fresa, simulando que fuera el tomate frito, y colocar encima tres de las trufitas preparadas.


    Meter de nuevo en la nevera hasta la hora de servir.
    Poner el mantel de cuadros, encender la vela y buen provecho...
    Como lo del tema del beso no creo que estemos ahora en el momento más apropiado, nos conformaremos con comernos un platito cada uno, menos es nada, que ya vendrán los besos más adelante ¿o no?


    Yo, de momento, me voy comiendo una trufa, mientras voy viendo las propuestas de mis compis de reto... Ñam ñam, qué delicia!!

domingo, 8 de diciembre de 2019

Turrón crujiente de 3 chocolates. Calendario de Adviento Día 8

    Hace mucho mucho tiempo hoy, 8 de diciembre, era el Día de la Madre. La iglesia católica celebra la Inmaculada Concepción así que era el día idóneo para homenajearlas. Yo aún guardo retazos en mi memoria de haberlo celebrado en esta fecha donde lo importante no era comprar un bonito regalo, tampoco las economías estaban para echar cohetes, sino hacer algo artesanal, con tus propias manos, que poder ofrecerle. En casa de mis padres, la celebración daba el pistoletazo de salida hacia la Navidad: se adornaba la casa y se comía la primera tableta de turrón. Tradición que hoy en día sigo a rajatabla en mi casa con mis hijos. Además, hoy tocará encender la segunda vela de la Corona de Adviento.


    Muchas veces me he preguntado el por qué del cambio de fecha así que, vamos a repasar un poquito la historia... Desde el siglo XVII esto fue así hasta 1965, entonces a Franco le urgía internacionalizarse y decidió hacer un guiño más a los Estados Unidos, cuyas las relaciones con España comenzaban a estrecharse. Allí, el Día de la Madre, se celebra el segundo domingo de mayo desde 1907, tras haber sido ideado por Ann Jarvis, una emprendedora que quiso homenajear a todas las madres (entre ellas la suya, Ann Maria Reeves Jarvis, famosa activista estadounidense de la segunda mitad del siglo XIX). Pero lo que se inició siendo un homenaje acabó convirtiéndose en una jornada absolutamente comercial. Dos décadas después la propia Ann quiso acabar con ese tipo de celebración, pero no lo consiguió y falleció arruinada y con un grave trastorno mental que la llevó a estar internada en un sanatorio los últimos años de su vida.
    Volviendo a España, los empresarios de los grandes almacenes de este país, aprovechando ese acercamiento comercial a Estados Unidos, hicieron tal presión para que se tomara el modelo de fiesta similar al norteamericano, que la fecha de la celebración acabó cambiándose. Pero, para que no fuera un cambio tan drástico, se trasladó al primer domingo en lugar de al segundo, alegando que éste era el inicio del  Mes de María y por tanto el de todas las madres. (Fuente Alfred López para 20 minutos)
    Después de este rollo sólo me queda decir que yo sigo felicitando a mi madre en ambos días, que una madre bien se lo merece ¿o no es verdad?
    Ya de vuelta a la actualidad, ¿qué os parece si nos ponemos a preparar esa primera tableta de turrón que darán comienzo a las celebraciones navideñas?


    Me hubiera gustado preparar un turrón de autor, siguiendo las enseñanzas del curso de David Pallás, al que acudí el año pasado, pero el tiempo se me ha echado encima y no ha sido posible. Pero esto no es motivo para no preparar un turrón rapidito, divertido y que gusta tanto a niños como a adultos : turrón crujiente de 3 chocolates.


    Vamos al lío...
    Ingredientes :
  • 75 g de cobertura de chocolate blanco
  • 60 g de cobertura de chocolate con leche
  • 60 g de cobertura de chocolate negro (mínimo 70% de cacao)
  • 20 g de manteca de cacao
  • 21 g de azúcar glass
  • 24 g de arroz inflado

    Lo primero que haremos será lavar y secar el molde que vayamos a utilizar, el mío es uno de la marca ibili que tengo hace años. Pasar por toda la superficie, tanto la base como los lados, un papel mojado en unas gotas de aceite de girasol. Esto hará que no se agarre y no tengamos problemas cuando llegue la hora de desmoldarlo.
    Fundir el chocolate blanco en el microondas, junto a 8 g de la manteca de cacao, en periodos de medio minuto y removiendo entre cada uno, hasta que esté completamente derretido. Añadir 7g del glass e integrar. Extender hasta cubrir totalmente la base del molde con un para de cucharadas del chocolate derretido. Agregar al resto 8 g del arroz inflado removiendo hasta que esté totalmente cubierto por el chocolate. Volcar sobre el molde preparado y alisar, con ayuda de una pequeña espátula o el dorso de una cucharilla, hasta que quede una capa  uniforme. Lo ideal es dejarlo enfriar completamente sin meter en la nevera pero, como yo tenía prisa, lo metí mientras fundía la siguiente capa.
    Ahora vamos con la siguiente capa, la del chocolate con leche. Para ello repetiremos los mismos pasos que con el chocolate blanco. Fundir, con 6 g de manteca, hasta que esté derretido por completo. Añadir 7 g de glass e integrar. Agregar 8 g del arroz inflado y remover, hasta que esté totalmente cubierto con el chocolate. Volcar sobre la capa de chocolate blanco y extender formando una capa uniforme en toda la superficie. Volver a dejar que se enfríe por completo. El mío fue de vuelta a al nevera.
    Seguir los mismos pasos para hacer la capa de chocolate negro y volcamos encima de lo ya preparado en el molde, que deberá estar totalmente frío, y dejar que se termine de endurecer.
    Volcar, cuando esté totalmente frío y compacto, dando un pequeño golpe que hará que se despegue del molde.


    Poner en una bandeja y prepararos a comer un trocito de turrón muy especial y rico, porque todo lo que está preparado con amor sabe más bueno ¿no es verdad?

lunes, 25 de noviembre de 2019

Galletas de miel sin huevo. Cerillas para la cerillera {Una galleta, un cuento}

    De aquí a, justamente, un mes será Navidad y, aunque hace tiempo que los dulces navideños copan las estanterías de las tiendas, es ahora cuando comienza la verdadera cuenta atrás de las fiestas.
    Cientos de luces navideñas comienzan a iluminar nuestras cuidades y es entonces cuando me viene cada año, de una manera recurrente, la imagen  de uno de los cuentos que llenaron la Navidad de mi niñez. Podíais pensar que mi preferido era el tradicional Cuento de Navidad de Dickens pero, en mi caso, eso no se ajusta a la verdad, ya que él que siempre ha sido mi preferido, y lo sigue siendo, es la pequeña cerillera de Andersen.


    Este mes me ha tocado a mí elegir en el proyecto "Una galleta, un cuento" y no me he podido resistir a que sea, precisamente éste, sobre él que trabajemos en esta ocasión... que ya le tenía muchas ganas.


    Por supuesto, no hay nada más representativo de este triste cuento que una caja con cerillas así que eso es precisamente lo que he preparado : unas deliciosas galletas de miel con forma de cerillas.


    Ingredientes :
  • 75 g de azúcar
  • 75 g de miel
  • 50 ml de agua
  • 100 ml de aceite de girasol
  • 5 g de levadura química (tipo Royal)
  • 1/2 cucharadita de vainilla
  • 300 g de harina
  • 80 g de chocolate de cobertura de70%

    Templar el agua y disolver en ella el azúcar y la miel. Añadir la vainilla y la levadura y remover hasta que la mezcla esté homogénea. Agregar el aceite e integrar. Incorporar la harina poco a poco hasta que la masa no se pegue a las manos pero sin quedar demasiado dura. Es posible que no necesitéis toda la harina o que tengáis que añadir un poco más, la cantidad que os pongo es orientativa y será la masa la que os vaya pidiendo la que necesite.
    Hacer una bola con la masa y envolver en plástico. Refrigerar un mínimo de 4 horas para que coja cuerpo.
    Una vez refrigerada, estirar con un rodillo, entre dos hojas de papel de horno, dejándola con un grosor de 1cm. Cortar en tiras de 1cm o centímetro y medio de ancho por 10cm de largo aproximado.
    Colocar en una bandeja, forrada con papel, dejando separación entre ellas para que no se peguen. Redondear uno de los extremos dándole la forma de la cabez de la cerilla, en la siguiente foto podéis apreciar mejos la forma, y volver a refrigerar.


    Precalentar el horno a 170ºC, con calor de arriba-abajo.
    Hornear durante unos 12 minutos o hasta que estén ligeramente doradas. Sacar del horno y dejar reposar unos minutos en la misma bandeja antes de pasarlas a una rejilla para que se terminen de enfriar.
    Con esta cantidad de masa os saldrán unas 35 cerillas de las dimensiones que os he puesto.
    Sólo faltará bañar las cabezas en el chocolate y dejar secar. Para eso derretir en el microondas, en golpes de 30 segundos y removiendo tras cada periodo, 2/3 del chocolate en un vaso extrecho, donde quepan las cabezas de las cerillas, hasta que esté totalmente fundido, teniendo cuidado de que no se queme. Añadir el resto del chocolate y remover hasta que la mezcla esté uniforme.
    Meter la cabeza de cada galleta en el vaso hasta que esté cubierta de chocolate. Dejar escurrir y dar unos pequeños golpecitos para retirar el exceso, deberá quedar una capa fina pero uniforme.
    Ir depositando las galletas bañadas sobre una bandeja cubierta con papel de horno y dejar hasta que se seque el chocolate.


    Fuente : Bilyrecetas

jueves, 29 de agosto de 2019

Pizzaimada Margarita de Christian Escribà

    Una de las cosa mejores que tiene el verano es poder disfrutar haciendo cosas con mis hijos. Con esto no quiero decir que el resto del año no lo haga pero es en estas fechas, cuando las actividades deben ser más tranquilas, cuando procuramos que se vuelvan mucho más creativas. Meterlos en la cocina siempre es una buena idea, aunque en verano dé un poco de pereza, y dejarlos participar en los platos que vamos a comer después siempre es un aliciente para ellos.
    Si la semana pasada preparamos los vasitos de triffle de melocotón, hoy nos hemos decidido por hacer otro tipo de postre, pero no uno cualquiera. Hoy, de postre, comeremos pizza.


    Este trampantojo, ideado por Christian Escribà, además va a formar parte de la repesca del mes de agosto de Cooking the Chef que se publicará el 5 de septiembre... que me faltaba a mí hacer algo de este superchef y ya le tenía ganitas 😂😂


    Vamos al lío
    Ingredientes :
  • 4 ensaimadas pequeñas, de panadería, sin azúcar*
  • 4 fresas
  • 4 cucharadas de mermelada de fresa o frambuesa
  • Chocolate blanco
  • Hojas de hierbabuena o menta para decorar
    * Yo no tenía a mano ensaimadas sin azúcar así que le quité bien con un pincel el que llevaban por encima y sirvieron igual. Eso sí, os aconsejo que sean de panadería/pastelería porque la diferencia es brutal en cuanto a dulzor y, sobre todo, en cuanto a sabor.

  
    Diluir un poco la mermelada, si estuviera muy espesa, con un poco de agua. Deberá tener una textura ligeramente más gorda que la de un sirope.
    Lavar las fresas, secarlas con cuidado, laminar y reservar. Lavar las hojas de menta y secar bien.
    Aplanar en centro de cada ensaimada con el culo de un vaso. Poner una cucharada de la mermelada cubriendo toda la parte aplanada.
    Rallar un poco de chocolate blanco sobre cada una, esto simulará el queso de la pizza.
    Repartir las láminas de fresa por encima y decorar con las hojas de menta... que será nuestra albahaca.


    ¿A que han quedado preciosas? Pues están... ñam ñam.

    Fuente : La cocina de Peter Pan

jueves, 22 de agosto de 2019

Vasitos de triffle de melocotón en almíbar

    Siguen los días de calor en Valencia, por lo que la idea de poner el horno en marcha no es que me haga muy feliz. De todos modos, no por ello, he renunciado a preparar algo dulce para tomar como colofón de una comida especialmente rica, como estos vasitos de triffle así lo demuestran.


    Es un postre extremadamente rápido de preparar, donde he aprovechado parte de las existencias de mi despensa y mi nevera, una buena manera de que al comenzar de nuevo la rutina en septiembre todo lo almacenado esté renovado, y que me ha servido para poder participar en "Los viernes reto", un nuevo reto de Instagram que he encontrado... ya lo sé, me pierden los retos, pero yo soy así ¿qué le vamos a hacer?


    No me enrollo más que hace mucho calor y solo de ver las fotos de nuevo me están entrando unas irrefrenables ganas de ir a prepararlos de nuevo porque estaban ricos ricos de verdad.


    Ingredientes (para 10 vasitos) :
  • 10 mitades de melocotón en almíbar (345 g aprox.)
  • 200 g de mermelada de fresa
  • 10 bizcochos de soletilla
  • El almíbar del melocotón  
  • Unas hojas de hierbabuena para decorar
    Para la crema de yogur
  • 200 g de queso crema (usé Philadelphia)
  • 2 yogures griegos naturales sin azúcar (250 g)
  • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
  • 3-4 cucharadas del almíbar del melocotón
     Como podéis comprobar la receta no lleva más azúcar, en casa no nos gustan los postres excesivamente dulces, que la que le aporta la mermelada y el almíbar. Para nosotros, estaba en su punto justo 😋😋


    Lo primero que haremos es preparar la crema para que coja un poco de cuerpo en la nevera.
    Poner en un bol el queso crema, los yogures y la vainilla. Con ayuda de una varilla remover hasta que todos los ingredientes estén bien integrados. Sin dejar de remover, ir añadiendo el almíbar, cucharada a cucharada, hasta que esté en el punto de dulzor que más os guste.
    Si el postre no lo van a tomar niños, podéis sustituir el almíbar por licor de melocotón... para darle una chispa más de gracia 😉
    Meter la crema preparada en una manga y llevar a la nevera hasta la hora de montar los vasitos.
    Cortar cada mitad de melocotón en almíbar escurrido en 8 tiras y reservar. Lavar las hojas de hierbabuena y secar con papel.
    Poner el almíbar en un plato hondo, sumergir ligeramente los bizcochos, pero sin empaparlos demasiado, e ir acomodando cada uno en el fondo de uno de los vasitos. Repartir la mermelada de fresa sobre ellos y rellenar con la crema refrigerada. Para terminar, colocar por encima las tiras de melocotón, formando una rosa... pero seguro que con las fotos del paso a paso os queda claro del todo.


    Decorar con unas hojitas de hierbabuena.


    Refrigerar un par de horitas por lo menos para que se enfríen bien aunque bien podéis comerlos así... que es lo que yo hice con el primero 😂😂


    Para comerlos es sencillo, sólo hay que meter la cucharilla hasta el fondo del vaso para coger un poco de cada capa y comenzar a disfrutar.


    Así de limpito quedó mi vaso, sólo me faltó meter el dedo para terminar de rebañarlo 😂😂

domingo, 25 de enero de 2015

Galletas de jengibre. Hansel y Gretel {Una galleta, un cuento}

    De nuevo tenemos aquí otro reto. Esta vez se trata de "Una galleta, un cuento" y esta es mi aportación. Este mes el cuento elegido por nuestra anfitriona, Reyes de tu petit comité,  ha sido Hansel y Gretel, todo un clásico que los hermanos Grimm popularizaron basándose en una tradición alemana surgida a finales del s.XIX de óperas de cuentos de hadas. La ópera de este cuento de hadas fue estrenada el 23 de diciembre de 1893 en el Hoftheater de Weimar, bajo la dirección de Richard Strauss.


    La idea de las galletas se le ocurrió a mi peque así que la he seguido a rajatabla. Es por eso que las he decorado como si se tratara de los dibujos de su libro de cuentos, sin demasiada complicación. Tan solo he tenido que pintar sobre la base de fondant blanco que he pegado a las galletas.
 

    Además, para complementar a los muñecos y a la casita, he añadido piedras de chocolate y he hecho pequeñas galletas de bocado con las letras de ambos nombres en fondant pintado.


    Gracias a los hermanos Grimm, que popularizaron el cuento, las casitas de jengibre se establecieron como una tradición navideña en toda Alemania por lo que me parecía que la masa más adecuada para estas galletas era precisamente una masa de esta especia.


    La receta que he utilizado es la que Sandra nos enseña en "La receta de la felicidad" pero con unas ligeras variaciones. Aquí os dejo las cantidades que yo he utilizado
    Ingredientes :
  • 195 g de harina
  • 63 g de mantequilla fría
  • 50 g de melaza
  • 50 g de azúcar
  • 1 huevo grande
  • 1/8 de cucharadita de nuez moscada molida
  • 1 pizca de clavo molido (5 clavos)
  • 1/8 de cucharadita de jengibre molida
  • 1/2 cucharadita de canela
    Tamizar la harina. Mezclar todos los ingredientes y amasar hasta formar una bola.
    Dividir en dos y estirar cada parte entre dos papeles de horno hasta dejar la masa de un grosor de 6 mm. Cortar los muñecos, la casita y el resto de las galletas con las formas deseadas y colocar sobre una bandeja de horno forrada con papel. Refrigerar por lo menos durante 15 minutos.
    Precalentar el horno a 175ºC.
    Hornear de 8 a 12 minutos dependiendo del tamaño que tengan.
    Sacar y dejar reposar en la misma bandeja durante 5 minutos y luego pasarlas a una rejilla para terminar de enfriar.
    Pegar el fondant con una pizca de agua cuando estén totalmente frías.


    Si queréis ver el resto de las aportaciones del reto solo tenéis que pinchar aquí, yo me voy corriendo a ver que han preparado mis compis.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Spekulatius. Las casitas de jengibre. Faltan 18 días {¡Qué rico, mamá!}

    Volvemos de nuevo a Alemania, el país con más antigua tradición en elaborar panes planos de jengibre, para acercamos a Nurenberg, considerada como la capital de las casitas de jengibre (lebkuchen haus)
    Los europeos descubrieron y trajeron el jengibre, originario de la India, durante las Cruzadas y cada región europea desarrolló su propia receta de pan de jengibre.
    Cuando los hermanos Grim, durante el s.XIX, andaban recopilando historias de hadas se toparon con la historia de Hansel y Gretel que encontraron una casa hecha de dulce. Ellos divulgaron la historia y las casitas de jengibre se hicieron aún más populares. (Fuente : Apuntes de Cocina y Protocolo)
    Faltan 18 días. Fröhliche Weihnachten!!


    Este mes en el reto ¡Qué rico, mamá!, Mara nos invitaba a preparar dulces navideños del mundo, que no fueran de España, en el que participasen los niños.


    Enseguida se me ocurrió que mi aportación iba a ser una casita de jengibre... bueno, la mía y la de Sonia porque iba a ser una receta elaborada a cuatro manos. Al final el tiempo se me echó encima y la casita la compré en el Ikea. Sonia es quien la ha montado y decorado.


    De todas maneras no me resistía a participar este mes, aunque en el tiempo límite, así que nos pusimos a hacer la siguiente cosa que más le gusta en la cocina : galletas.
    Pero esta vez elegimos para hacer unas galletas diferentes, las galletas navideñas más típicas en Alemania (spekulatius), Bélgica (spekuloos) y Holanda (spekulaas), utilizando un rodillo especial para hacerlas que compré hace un par de años y aún no había estrenado.
   

    Ingredientes :
  •  320 g de harina
  • 150 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 180 g de azúcar mascabado claro
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
  • 1 pizca de sal
  • 40 ml de leche
  • 1 cucharadita de canela
  • 1/2 cucharadita de jengibre
  • 2 cucharaditas de especias spekulaas

    Mezclar el bicarbonato, las especias y la sal.
    Batir la mantequilla hasta que esté espumosa. Añadir el azúcar y la mezcla de especias y, sin parar de batir, verter la leche en hilo. Ir echando poco a poco la harina y amasar hasta que esté todo integrado y la masa no se pegue a los dedos.
    Dividir en dos y extender, con ayuda de un rodillo, hasta que tenga un grosor de 6mm. Yo la hago poniendo un papel de horno por encima y otro por debajo y así no se pega ni a la mesa ni al rodillo.
    Meter a la nevera durante una hora para que la masa se endurezca un poco. Pasar el rodillo especial de galletas por encima y separar las galletas. Sino tienes uno de estos utiliza cortadores de galletas con las formas que prefieras. Colocarlas sobre una bandeja de horno cubierta con papel y volver a meter en la nevera por lo menos un par de horas para que luego no pierda la forma  al hornear.
    Precalentar el horno a 160ºC
    Meter la bandeja a media altura y hornear durante unos 15 minutos.
    Sacar del horno, dejar reposar unos minutos y trasladar a una rejilla para que terminen de enfriarse.


    Para conservar las galletas tan solo tendremos que guardarlas en una lata metálica una vez que estén bien frías.
    Sonia fue la que aplanó la masa y pasó el rodillo por encima, estaba encantada.

jueves, 9 de octubre de 2014

La "mocadorà" para el 9 d'Octubre

    Tal día como hoy, en el año 1238, entraba en la ciudad de Valencia el Rey Jaume I, es por esto que hoy se celebra el día de la Comunidad Valenciana.
    Valencia era una ciudad rica y culta. En ella los árabes trabajaban la tierra, habían desarrollado un sistema de regadío por medio de acequias que regaba sus huertas, que aún persiste en gran parte del territorio, y la noria que llevaba el agua de los ríos a las acequias. Cultivaban arroz. naranjas, olivas, trigo y uvas. Cultivaban moreras con cuyas hojas alimentaban gusanos de seda y fabricaban tejidos. También fabricaban papel y trabajaban la cerámica. Todas estas riquezas aún son importantes hoy en día en estas tierras. Por todo esto era por lo que el Rey Jaume quería hacerse con el control del Reino de Valencia.
    Las huestes cristianas, aprovechando los enfrentamientos existentes entre los diferentes reyes árabes que rodeaban el Reino, bajaron desde las tierras de Teruel comenzando a conquistar todos los pueblos que se encontraban a su paso hasta llegar a Borriana. Una vez que toda la Plana de Castelló estaba dominada, el Rey Jaume se encaminó hacia Valencia, acampando en primer lugar en el Puig para preparar la conquista de la ciudad.
    El Rey tampoco era tonto y, como lo que le interesaba era seguir disfrutando de las riquezas de esta tierra, no entró a sangre y fuego en Valencia sino que rodeó sus murallas para que no pudiera entrar alimento alguno en ella, tras el asedio al que fue sometida la ciudad por parte de las huestes cristianas, el Rey Zayyan se sentó a negociar la rendición  árabe con el Rey Jaume I firmando las Capitulaciones de Ruzafa. En ellas el Rey Jaume se comprometió a respetar a los habitantes árabes conquistados y no permitió a su ejército que los matara ni los hiciera daño, concediéndoles unas leyes propias, los fueros, y un gobierno propio, las Cortes, que residían en el Palacio de la Generalitat, lugar donde reside actualmente el gobierno de la Comunidad.
    Y, después de tanto rollo histórico para ponernos en situación, podemos comprender el porqué un pueblo doblegado por otro rey que no era el suyo agasajara, en su entrada a la ciudad de Valencia, a Jaume I y Violante de Hungría, su esposa, regalándoles productos de la huerta envueltos en un pañuelo.
    De ahí nace la tradición de regalar la mocadorà. Mocador es pañuelo en valenciano y es donde se envuelven las frutas de mazapán que se regalan en este día para conmemorar la entrada del Rey. Es tradición que se lo regalen los chicos a sus enamoradas convirtiéndose de este modo en el día de los enamorados para los valencianos. Y después de tanto rollo os dejo las frutitas que hizo el año pasado Sonia para este día y que no me dio tiempo a publicar entonces.


    Ingredientes :
  • 200 g de azúcar glass
  • 250 g de harina de almendras
  • 1 clara de huevo
  • 1 yema de huevo para pintar
  • Extracto de fresa, de naranja y de limón
  • Colorante rojo, naranja, amarillo y verde
    La masa base la hicimos con la Thermomix con la receta de mazapán del libro Imprescindible.
    Nosotras en esta ocasión utilizamos el azúcar glass comprado pero se puede utilizar azúcar normal y triturarlo 1 min, vel.10 y dejarlo enfriar.
    Precalentar el horno a 180ºC.
    Poner en el vaso la harina de almendras y el azúcar durante 15 seg, vel.6
    Incorporar la clara y mezclar 20 seg, vel.6. Sacar del vaso, retirar un trocito y dividir el resto en tres partes que pondremos en tres boles. En el primer bol añadir unas gotas de extracto de fresa y un poco de colorante rojo, en el segundo extracto de naranja y colorante naranja y en el tercero extracto de limón y colorante amarillo. En el trocito que retiramos antes de dividir la masa le pondremos unas gotas de colorante verde.


    Amasar hasta que esté todo completamente integrado y probar la mezcla por si necesitáramos añadir alguna gota más de extracto o de color.
     Dar a las masas forma de naranjas, limones y fresas y con el trocito verde formar tallitos y hojas que colocaremos en las naranjas y las fresas.
    Colocar en una bandeja de horno cubierta con papel y pincelar con la yema de huevo batida. Meter en el horno, a media altura, y cocer durante unos 5 minutos.
    Sacar del horno y dejar reposar unos 5 minutos en la bandeja antes de ponerlos a terminar de enfriar sobre una rejilla.

  
    La verdad que nos quedaron un poquitín raros pero estaban deliciosos. Creo que los próximos no los pincelaremos con la yema de huevo para que nos les quede esa película por encima, jejjeje.


    Pueden conservarse en el frigo, guardados en un recipiente hermético, durante una semana pero la verdad es que en casa volaron.

domingo, 27 de abril de 2014

Huevos encajonados

    Otra vez nos hemos calzado la media en la cabeza para asaltar esta vez el blog de Libia, pero esta vez me he llevado una ayudante, jejjeje. Si, señores y señoras, este mes el asalto lo he perpetrado en compañía de mi peque, de hecho Sonia ha sido la que ha elegido el asalto... y es que los huevos son una de sus comidas preferidas así que lo tuvo claro nada más que descubrió la receta.


    Su receta (pincha aquí) es un poco más sencilla que la que Yo os traigo pero ya sabéis que soy absolutamente incapaz de dejar una receta tal cual sin darle mi toque, jejjeje.
    Ingredientes (por cada huevo) :
  • 1 huevo
  • 1 rebanada de pan de molde
  • Sal
  • Aceite de Oliva Virgen Extra
  • Tomate en polvo
  • Cebolla frita crujiente
    La forma de hacerlo es tan sencillo como parece, hasta un niño puede hacerlo, siempre teniendo todas las precauciones posibles al utilizar el fuego claro está.
    Con ayuda de un cortador de galleta redondo, un vaso o lo que tengáis a mano con esa forma, hacer un hueco en el medio de la rebanada de pan. El agujero debe ser lo suficientemente grande para que la yema del huevo quede algo holgada, ya que de esta manera se hará antes la clara.
    Poner una sartén al fuego con un poquito de aceite y, cuando esté muy caliente poner encima la rebanada de pan y el redondel que habéis sacado con el cortador.
    Cuando estén dorados dar la vuelta para que ambos se tuesten por el otro lado. Echar el huevo en el agujero de la rebanada de pan y dejar que se cuaje del todo la clara.
 

    En casa nos gusta bastante poco cuajado así que la yema se puede untar de maravilla.
    Espolvorear con un poco de sal, tomate en polvo (Yo uso de la marca HomeChef) y cebolla frita crujiente.
    Servir de inmediato, para que no se enfríe, acompañado del agujero frito del pan, y prepararos para mojar y saborear unos de los placeres más divinos de la gastronomía popular... ñam ñam ñam!!!
    La idea de la cebolla frita es de mi Sonia que últimamente le ha dado por ponerla en muchos de los platos que preparo.


    Las fotos este mes no han quedado como a mi me hubiera gustado pero eso es lo que pasa cuando lo dejas para última hora y haces el plato a un par de días del momento del asalto, jejjeje, pero este reto de Conxy me gusta tanto y es tan divertido que no quería dejar de participar.
    Prometo que los demás meses volveré a mi cauce y no lo dejaré para última hora... palabra de honor.

viernes, 7 de marzo de 2014

Hojaldres de salchichas de Frankfurt y tirabuzones de bacon y cheddar

    Esta es mi primera participación en este nuevo reto, ¡Qué rico, mamá!, que básicamente consiste en cocinar recetas que sean apetecibles para los niños, y tengo que decir que me ha encantado. Mi pasión por los retos ha pasado a ser casi enfermiza, jajjaja, y eso lo saben bien mis amigas. De que me apuntara a este tiene la culpa Cris que fue la que me habló de él y le estoy totalmente agradecida. ¡Qué te quiero un huevo, tesoro!!


    Este mes le ha tocado ser la anfitriona a  Patricia del blog El recetario de mi cocina y su propuesta no ha sido otra que invitarnos a preparar alguna receta salada para una fiesta de cumpleaños.


    Nada más enterarme de la propuesta me ha venido a la cabeza algo que preparo muchas veces para mis hijos desde que lo vi en uno de los vídeos que circulan por YouTube (aquí) de la cocinera Lorraine Pascale : Los hojaldres de salchichas de Frankfurt y los tirabuzones de bacon y cheddar. Y ahora que acaba de caer en mis manos el libro resulta que ambas recetas están recogidas en él, no me extraña porque están de muerte!! Además las recetas no pueden ser más sencillas de hacer, incluso las prepara mi hija conmigo.
    Ingredientes :
    Para los hojaldres de Frankfurt
  • 1 masa de hojaldre
  • 1 paquete de salchichas de Frankfurt
  • 1 huevo batido

    Para los tirabuzones de bacon y cheddar
  • 1 masa de hojaldre
  • 1 tiras de bacon ahumado cortadas muy finas
  • 100 g de cheddar rallado
  • Mostaza inglesa
  • 1 huevo batido

    Extender el hojaldre y cortarlo en tiras largas del mismo ancho que las salchichas.
    Batir el huevo y pincelar la tira cortada. Ir colocando las salchichas, de 4 en 4, dejando el grosor de tu dedo meñique de separación entre ellas. Pincelar con el huevo batido las salchichas y tapar con el reto de la tira de masa que sobra. Apretar con el dedo meñique para pegar la masa entre las salchichas y refrigerar durante por lo menos 1 hora sobre una bandeja.
 
    Mientras preparar los tirabuzones. Extender la masa de hojaldre, cortarla de la misma longitud que las tiras de bacon y pincelarla con la mostaza.
    Espolvorear con el cheddar rallado y colocar las tiras de bacon encima dejando algo de separación entre ellas. Cortar el hojaldre a lo largo de las tiras de bacon.
    Rizar las tiras de masa con el cheddar y el bacon y poner sobre una bandeja. Refrigerar 30 minutos.
 
    Sacar el hojaldre de Frankfurt y cortar en tiras de 2 centímetros de grosor. Colocar tumbados sobre una bandeja de horno apoyado sobre las salchichas dejando el hojaldre en los lados. Pincelar con huevo batido el hojaldre y meter al horno hasta que esté dorado, unos 15 minutos.
 

    Pincelar los tirabuzones con huevo batido. Meter en el horno y dejar cocer de 18 a 20 minutos.
 

    Se pueden servir calientes o fríos, están igual de buenos.