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miércoles, 23 de agosto de 2023

Ensalada caprese de fresas con burrata

    Con estas temperaturas que tenemos ni que decir tiene que lo único que apetece comer son cosas frías. Esta ensalada que os traigo, además de estar de muerte, cumple perfectamente con lo que me había propuesto de poner alguna receta más que llevara fresas.

    Ingredientes :

  • 250 g de fresas
  • 1 puñado de hojas de albahaca 
  • 1 burrata
  • 1 cucharada de vinagre balsámico de Módena

    Lavar y secar las fresas y las hojas de albahaca. Retirar el pedúnculo de las fresas y cortarlas en trozos grandecitos. Reservar alguna hojita para decorar y cortar el resto de la albahaca en tititas. Colocar ambas cosas en el plato de servir, aliñar con el vinagre y remover, con cuidado, hasta que todo quede bien impregnado. 

    Colocar la burrata en el medio, encima de la mezcla de fresas y albahaca. Reservar en la nevera hasta el momento de servir.



domingo, 30 de julio de 2023

Mousse ligero de fresas

    El rosa está de moda. Pero no es esa la razón por la que hoy os traigo este postre, nada que ver con la fiebre que le ha entrado a todo el mundo con ese color desde que estrenaron la película Barbie. Lo mío es más bien debido a lo que me gustan las fresas, mucho más que los fresones, y desde que encuentro en Mercadona éstas, que son segovianas, no puedo dejar de llevarme alguna cajita a casa cada vez que voy a comprar. Así que preparaos porque, mientras las siga encontrando, os voy a ir preparando cositas con ellas, tanto en dulce como en salado. Hoy empiezo por algo dulce, para despedir a este julio que se nos está terminando.

    Ingredientes :

  • 380 g de fresas
  • 1 clara de huevo L
  • 25 g de azúcar glass
  • 100 g de nata de montar (35% M.G.)
  • 1,5 hojas de gelatina
  • 1 cucharadita de zumo de limón

    Remojar la gelatina en agua fría.

    Lavar las fresas y retirarles las hojas. Trocear 210 g de las fresas y triturar. Verter en un cazo junto, añadir el azúcar y el zumo de limón y dejar cocer, a fuego medio, durante unos 8 minutos. Retirar del fuego, agregar las gelatina bien escurrida y remover hasta que esté completamente diluida. Dejar enfriara a temperatura ambiente.

    Montar la clara de huevo a punto de nieve, verter la mezcla de fresa y gelatina y, con ayuda de una varilla manual, remover hasta que la mezcla esté uniforme.

    Montar la nata hasta que esté firme y haga picos duros e ir integrando la mezcla anteriormente preparada poco a poco, con movimientos envolventes de abajo hacia arriba con una espátula, para intentar que la nata se desmonte lo menos posible.

    Cortar por la mitad las fresas restantes e ir colocándolas en el fondo de los tarros o vasos elegidos pegadas a las paredes como podéis ver en las fotos. Puede que no las necesitéis todas, dependerá del tamaño tanto de las fresas como de los recipientes donde las vayáis a poner. 

    Repartir la mousse dentro de los tarros o vasos y refrigerar por lo menos durante 4 horas, aunque yo recomiendo dejarlo durante toda una noche.  Con estas cantidades me dio para preparar 4 tarros de 160ml de capacidad cada uno.

    Si os sobran fresas podéis decorar cada mousse con alguna cortada por la mitad. Yo preferí prepararlas en tarros para cerrarlos y que se secara menos la superficie. Además así se pueden apilar ocupando menos espacio en la nevera. 

    Fuente : Lilie Bakery

miércoles, 12 de julio de 2023

Tajine de ternera con peras caramelizadas

    Lo que más me gusta de preparar comidas de otros países es el poder aprender y comprender parte de su cultura, a través de su gastronomía, sin necesidad de movernos de nuestras casas. Así que ir preparando vuestro petate porque hoy nos vamos de viaje, gastronómico se entiende, con destino final en Marruecos donde una de sus comidas más tradicionales son los tajines, denominando así tanto al plato preparado como al recipiente donde se prepara. Aunque en mi caso está cocinado en una cazuela y, eso sí, presentado en un tajín.

    De las cuatro categorías principales de tajines que hay en este país éste que os traigo sería un tajine mqualli, ya que está cocinado con aceite de oliva y condimentado con azafrán y jengibre, que le confirieren ese característico tono amarillo. 

    La única variación que he hecho de la receta original ha sido el empleo de peritas de San Juan. Aunque la receta se puede preparar con cualquier tipo de pera de carne firme, yo me he decantado por éstas ya que es uno los tipos que más me gustan, lástima que su temporada sea tan extremadamente corta.  


    Ingredientes :

  • 1 kg de jarrete de ternera en tacos
  • 16 peritas de San Juan
  • 1 cebolla
  • 5 ó 6 ramitas de cilantro en un ramillete 
  • 1/2 cucharadita de jengibre fresco rallado
  • 1 palo de canela
  • Unas hebras de azafrán
  • 3 cucharadas de miel
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • Sal 
  • Pimienta negra de molinillo

    Tostar ligeramente las hebras de azafrán en una sartén sin grasa. Echar en  un mortero y machacar con un poco de sal. Pelar y picar finamente la cebolla.

    En una cazuela poner el aceite y sofreír la cebolla picada en él, a fuego medio, removiendo de vez en cuando. Cuando empiece a estar transparente añadir el jengibre rallado y el azafrán e integrar. Agregar la carne y dejar cocinar a fuego vivo, moviendo continuamente hasta que pierda el color a crudo. Echar el ramillete de cilantro y la canela y verter agua hasta que la carne esté cubierta hasta la mitad. Salpimentar al gusto y llevar a ebullición. Tapar y dejar cocinar, fuego lento, hasta que la carne esté tierna, de hora a hora y cuarto.

    Cuando la carne esté casi cocida, pelar las peras, cortarlas por la mitad y retirar el corazón y las pepitas. Retirar las ramitas de cilantro y sacar la carne, con ayuda de una espumadera, reservándola en caliente. Introducir las peras en la cazuela y dejar cocer, a fuego lento, para que se ablanden pero sin llegar a deshacerse, le puede llevar unos 10 minutos dependiendo de lo firme que estén. Verter la miel, mover ligeramente la salsa e ir regando con ella las peras hasta que el conjunto empiece a verse caramelizado.

    Distribuir la carne en un tajín grande o en cuatro individuales, repartir las peras por encima y regar con la salsa. Servir enseguida.

    Tan sólo decir que los de mi casa no son de comer peras, salvo yo, y han flipado con el plato... ahí lo dejo.

    Fuente : Adaptada del libro Tajines de Martine Lizambard de Libros Cúpula

miércoles, 5 de julio de 2023

Helado de hojas de higuera y miel

    No hay nada que apetezca más, cuando aprieta el calor, que un rico helado para refrescarnos. Sé que tengo pendiente de publicar un montón de helados tradicionales pero ya sabéis que soy un poco bastante rebelde y que si encuentro algo más rarito no me puedo resistir a probarlo. El año pasado me dediqué a recolectar hojas de higuera para preparar una receta de Jamie Oliver (aquí) y este año las he recolectado para preparar esta otra de David Lebovitz 

   A veces te sorprende encontrar recetas con ingredientes que en la vida se me hubiera ocurrido emplear en ciertas preparaciones y ésta es una de esas veces. El usar hojas de parra o de higuera para envolver si había visto hacerlo infinidad de veces, incluso como dije antes yo lo hice el año pasado, pero usarlo como aromatizante en la base de un helado, eso jamás. Y, por supuesto, no me iba a quedar yo con las ganas de probarlo, y más cuando en mi barrio hay higueras silvestres hasta decir basta, así que no me quedó otra que darme un pequeño paseo, tijera en ristre, recolectando las hojas más frescas y lustrosas que encontré a mi paso para usarlas para preparar esta delicia.

    Ingredientes :

  • 4 hojas de higuera frescas medianas
  • 335 ml de nata para montar (35% de mg)
  • 165 ml de leche
  • 50 g de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • 2 yemas de huevo L
  • 40 g de miel

    Lavar las hojas de higuera bajo el grifo y secarlas bien. En una sartén de hierro calentar las hojas, volteándolas de vez en cuando, hasta que estén ligeramente secas y empiecen a despedir su olor, de minuto a minuto y medio aproximadamente. Colocar dentro de una cazuela mediana y añadir la mitad de la nata, la leche, el azúcar y la sal. Calentar a fuego medio sólo hasta que el azúcar esté disuelto, retirar, tapar y dejar infusionar durante 1 hora. a temperatura ambiente.

    Pasado ese tiempo, retirar las hojas exprimiéndolas bien. En un tazón batir las yemas y añadir el resto de la nata. Ir agregando la leche infusionada templada, poco a poco y sin parar de remover, a las yemas batidas. Volcar la mezcla en la cazuela y poner a fuego medio, sin parar de remover, hasta que comience a espesar y tenga una textura como de natillas (71ºC) Colar la crema en un cuenco y poner sobre un baño de hielo. Agregar la miel, remover hasta integrar y la mezcla enfríe por completo. Tapar a piel y meter en la nevera toda la noche. Al día siguiente mantecar en una máquina para hacer helados hasta que éste esté hecho. Meter al congelador en un recipiente hermético cubierto a piel con papel de horno para que termine de endurecer. 

    Si no se dispone de la máquina, meter al congelador la crema bien fría, en un recipiente hermético, y al cabo de un par de horas batir la mezcla para romper los cristales de hielo, repetir un par de veces hasta que esté totalmente firme, cubrir a piel con papel de horno y cerrar el recipiente.

    Está absolutamente divino, una mezcla entre sabor a hoja y a higo difícil de explicar. 

    Acompañado de un par de higos cortados en cuartos y regado todo con un poco más de miel lo hará un postre digno de los dioses del Olimpo. 

    Fuente : David Lebovitz

domingo, 18 de junio de 2023

Empanada de cecina, queso fresco de cabra y cebolla caramelizada.

    Cada vez que voy a Valladolid no puedo dejar de pasarme por una tahona que hay muy cerquita de la casa de mi madre. Y es que tiene verdaderas delicias. De hecho, siempre regreso a Valencia, cargada como una burra, con unas cuantas de sus especialidades. La receta que hoy os traigo está basada en una de las empanadas que ellos preparan, aunque con alguna variación en sus ingredientes.

    Ya se que empieza a apretar el calor, pero con todo y con eso, aún me resisto a darle vacaciones al horno. Puede que esté loca, lo cual es bastante probable, pero esta maravilla bien merece la pena el achicharre, jejjeje.

    Ingredientes :

  • 2 paquetes de masa de empanada (460 g aprox. en total)
  • 150 g de cecina 
  • 250 g de queso fresco de cabra
  • 150 g de cebolla caramelizada*
  • 1 yema de huevo + 1 cucharadita de nata fresca

    Para la cebolla caramelizada

  • 500 g de cebollas dulces
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
  • 40 ml de aceite de oliva
    * Con medio kilo de cebollas eso será en lo que se nos quedará, aproximadamente, cuando esté caramelizada.

    Lo primero será caramelizar la cebolla ya que necesitaremos que esté totalmente fría a la hora de montar las empanadas.

    Pelarlas y cortar en juliana fina. Poner en una cazuela con el aceite a fuego bajo, removiendo de vez en cuando. Cuando empiecen a estar trasparentes, añadir la sal y el bicarbonato. Al cabo de un momento comenzarán a adquirir un color amarillento, no os preocupéis que es lo normal, es el efecto del bicarbonato acelerando la expulsión del agua que las cebollas tienen en su interior. Dejar cocinar hasta que tengan un color caramelo claro, removiendo de vez en cuando para que no se peguen al fondo. Retirar del fuego, pasar a un bol y dejar enfriar por completo.

    Cuando esté totalmente fría, sacar las masas de empanada de la nevera para que se atemperen, cortar en lonchas el queso y batir la yema junto a la nata. Calentar el horno a 180ºC.

    Extender una de las masas de empanada y dividirla en cuatro partes iguales. Colocarlas, separadas ligeramente entre ellas, en una bandeja de horno cubierta con papel. Repartir entre ellas la cebolla caramelizada, cubrir con la cecina y poner encima el queso de cabra. Extender la otra masa y dividirla también en cuatro partes iguales. Tapar con cada parte las bases preparadas, cerrando los bordes formando un cordón. Pincelar con la mezcla de yema y nata y pinchar la superficie varias veces para que pueda escapar el vapor y ni se abran ni revienten.

    Meter la bandeja a media altura de horno y dejar cocinar durante unos 35 minutos. Una vez estén bien doraditas sacar y colocar sobre una rejilla para que se atemperen.

    Se pueden comer en caliente, aunque yo recomiendo comerlas a temperatura ambiente. En casa las suelo preparar por la mañana para tomarlas en la cena y os aseguro que están divinas.

domingo, 28 de mayo de 2023

Vasitos de Selva Negra

    Qué ganas tenía de que comenzara la temporada de cerezas! El disfrutar picoteando esta delicada fruta ha llegado a ser es uno de mis vicios confesables. Si además las cerezas van acompañadas de chocolate, en cualquiera de sus variaciones, ya es para morirse de placer.  

    Y, para que el morirse de placer se convierta tan sólo en una ligera desconexión, he decidido presentar el postre en formato individual.

    Ingredientes :

    Para el bizcocho de chocolate
  • 85 g de harina 
  • 25 g de cacao en polvo sin azúcar ( tipo Valor)
  • 140 g de azúcar
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato
  • 1/4 de cucharadita de levadura química
  • 1 pizca de sal
  • 1 huevo L
  • 60 ml de aceite de girasol
  • 90 ml de leche
  • 90ml de agua hirviendo
    Para la gelatina de cereza
  • 200 g de cerezas deshuesadas
  • 75 g de azúcar
  • 1/2 cucharadita de zumo de limón
  • 2 hojas de gelatina
    Para el almíbar de kirsch
  • 40 g de agua
  • 40 g de azúcar
  • 15 ml de kirsch o licor de cereza
    Para el chantilly de mascarpone
  • 125 g de queso mascarpone
  • 200 g de nata de montar (mínimo 35% mg)
  • 30 g de azúcar glass
  • 1/2 cucharadita de vainilla en pasta
    Además
  • 1 puñado de cerezas 
  • Nibs de cacao para decorar

    En esta ocasión da igual por cual de las distintas preparaciones comencemos ya que todas necesitarán un tiempo de enfriado. En mi caso, preparé todas, menos el chantilly, el mismo día. Al día siguiente preparé el chantilly, trituré la gelatina y monté los vasitos a primera hora de la mañana, dejándolos reposar en la nevera hasta la hora de la comida.

    Para preparar el bizcocho, calentar el horno a 180ºC. Engrasar una bandeja de horno y cubrir la base con papel. Tamizar la harina junto al cacao, la levadura, el bicarbonato y la sal. Añadir el azúcar y mezclar bien. En otro bol, batir los huevos. Agregar el aceite, la leche y el agua hirviendo. Cuando esté integrado, volcar sobre la mezcla de harina y cacao y mezclar, con una espátula, justo hasta que esté uniforme. Verter en la bandeja y hornear, a media altura, hasta que el bizcocho esté cocido, El tiempo dependerá del tamaño de la bandeja así que deberéis ir vigilándolo a partir de unos 15 minutos. Pinchar con una agua para comprobar que esté bien hecho, sacar del horno, retirar la bandeja y dejar enfriar por completo, sobre el papel, encima de una rejilla. Si decidís prepararlo el día anterior de montar los vasitos envolverlo en film, una vez frío, y refrigerar.

    Lo siguiente será preparar el almíbar. Para ello poner en un cazo pequeño el agua y el azúcar. Cuando empiece a hervir dejar un par de minutos, retirar del fuego y dejar atemperar. Añadir entonces el kirsch y reservar metido en un biberón de cocina.

    Para preparar la gelatina de cereza pondremos las hojas de gelatina, a remojo, en un cuenco con agua fría. Poner las cerezas deshuesadas en un cazo junto con el azúcar y el zumo de limón. Llevar a fuego medio y cocer hasta que, al apretarlas con una cuchara éstas se deshagan. Apartar del fuego, escurrir las hojas de gelatina, apretándolas con la mano, y echarlas dentro del cazo. Mezclar hasta que estén totalmente integradas, verter en una fuente y dejar enfriar en la nevera. Cuando la gelatina esté bien cuajada cortar en trozos, triturar hasta que esté sedosa y meter en una manga. Lo mismo que como el bizcocho, si decidís prepararlo el día anterior, filmar la bandeja de la gelatina fría y refrigerar.

    Para el chantilly tanto el queso como la nata deberán estar muy fríos. Batir el mascarpone, el azúcar, la vainilla y un tercio de la nata hasta que esté todo integrado. Añadir el resto de la nata y montar hasta que esté bien firme. Meter en una manga provista de una boquilla rizada y conservar en la nevera.

    Si habéis preparado la gelatina el día anterior éste será el momento de cortarla en trozos , triturar hasta que esté sedosa y meter en una manga.

    Para montar los vasitos cortaremos círculos de bizcocho del mismo tamaño de los vasitos. Introducir cada uno en un vasito, calar bien con el almíbar, poner encima una capa de gelatina y terminar de rellenar con chantilly. Espolvorear con unos pocos nibs de cacao y terminar de adornar con una cereza entera. Repetir el proceso con el resto de los vasitos y refrigerar hasta el momento de llevar a la mesa.

    Tengo que reconocer que hacer este postre lleva su tiempo con tantas preparaciones distintas, pero ninguna es complicada y os aseguro que el resultado final merece la pena porque está absolutamente delicioso. Un verdadero pequeño placer.

    Fuente de inspiración y de algunas preparaciones : Bavette

jueves, 27 de abril de 2023

Ensalada de tomates cereza y burrata

    Parece que en vez de primavera lo que haya entrado ha sido el verano, porque las temperaturas son más propias de este último, así que al llegar a casa del trabajo lo que apetece es comer algo fresquito que nos refresque un poco y, para eso, esta receta que hoy os traigo es ideal.

    Ingredientes :

  • 125 g de tomates cereza
  • 1/2 cebolla roja 
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharada de vinagre de Jerez
  • 2 cucharaditas de albahaca fresca picada
  • 2 cucharaditas de perejil fresco picado
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo
  • 1 burrata

    Lavar los tomates, partirlos por la mitad a lo largo y ponerlos en un bol. Pelar la cebolla, cortarla en juliana fina y añadirla al bol. 

    Meter en un bote que tenga tapa el aceite, el vinagre, la albahaca, el perejil y salpimentar al gusto. Tapar el bote y agitar hasta que emulsione. Regar con el aliño los tomates y la cebolla, tapar y dejar macerar en la nevera por lo menos durante una hora. 

    A la hora de servir, colocar la burrata en el medio de una fuente distribuyendo la ensalada alrededor suyo. Regar con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y decorar con unas hojitas de albahaca.

    Para rematar el plato tan sólo tendréis que acompañarlo con unas rebanadas de pan recién tostado.

    A veces no hace falta complicarse la vida para comer algo absolutamente delicioso ¿no os parece?