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sábado, 14 de diciembre de 2019

Picantones rellenos con patatas tiernas y crujientes al horno. Calendario de Adviento Día 14

    Ya sé que, en estas fechas, las carnes más tradicionales para presentar en la mesa son, sin dudarlo, el lechazo y el cochinillo. Aún así, a mí también me gusta preparar otras que, aunque no sean tan tradicionales, están igualmente deliciosas. Y, si pensamos que la de Nochebuena es una cena, resultan bastante más ligeras de digerir.
    Es por esto que, para esa opípara cena, os propongo el preparar estos picantones. Al fin y al cabo, no dejan de ser un tipo de pollo pequeño, de alrededor de medio kilo cada uno, asado al horno, lo que hará que sea un plato bastante ligero... dejando así un poquito más de sitio para los dulces que vendrán tras la cena. 😉😊


    Ingredientes :
    Para los picantones
  • 2 picantones (de unos 450 g cada uno)
  • 110 g de bacon
  • 60 g de cebolla
  • 60 g de pimiento verde italiano
  • 50 g de manzana golden
  • 50 ml de calvados
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo
  • Aceite de oliva virgen extra
    Para las patatas
  • 800 g de patatas baby para microondas (2 bolsas)
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 4 dientes de ajo 
  • Unas ramitas de tomillo fresco
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo 

    Picar muy fino el bacon, la cebolla y el pimiento. Poner en una sartén, a fuego medio, sin nada de grasa, y saltear durante unos 5 minutos. Pelar la manzana y cortarla en daditos. Añadir a la sartén, remover y dejar cocinar un par de minutos más. Retirar del fuego.
    Precalentar el horno a 210ºC.
    Rellenar con esta mezcla, con ayuda de una cuchara, los picantones, que estarán limpios de vísceras y plumas, apretando bien para que quede bastante compacto.
    Cerrar con un cordel de cocina, cruzando los muslos y atando el extremo de los huesos junto la punta de la cola. Salpimentar.
    Engrasar una bandeja de horno con aceite y colocar dentro los picantones. Regar con un hilo de aceite y el calvados. Hornear, a media altura, durante unos 35 minutos.
    Para preparar las patatas cocinar en el microondas siguiendo las indicaciones del paquete. Poner las patatas cocidas sobre una bandeja de horno, cubierta con papel, y aplastarlas ligeramente con el culo de una vaso, deberán reventar quedando abiertas pero de una pieza. Prensar los ajos pelados por encima y repartir las hojas de unas cuantas ramas de tomillo por encima. Regar con un buen chorro de aceite y reservar.
     Cuando haya pasado el tiempo de horneado de los picantones sacar la bandeja, cubrirla con aluminio y reservar en caliente.
    Subir el horno a 225ºC y, cuando alcance la temperatura meter las patatas, a media altura, durante unos 15 minutos.


    Una vez que estén doraditas pasar a la bandeja de los picantones y volver a meter al horno. Dejar cocinar 5 minutos más.


    Justo antes de servir, retirar el cordel con el que habéis atado los muslitos y cortar cada picantón por la mitad. La verdad que pensaba que me iba a costar más el partirlos pero, con ayuda de un buen cuchillo, no es nada complicado.


    Emplatar poniendo medio picantón por persona y un par de patatas y salsear con un par de cucharadas del líquido de cocción que queda de la bandeja.
    Servir enseguida para que no se enfríe.


    Fuente : Directo al Paladar (Picantones rellenos, adaptada) Les receptes que m'agraden para Gastronomía & Cía (patatas crujientes)

viernes, 13 de diciembre de 2019

Alfajores de Medina Sidonia. Calendario de Adviento Día 13

    No me he podido resistir a preparar otro dulce tipiquísimo de Navidad para incluirlo en el Calendario de Adviento.
    Los alfajores de Medina Sidonia son un dulce con muchos siglos de historia, herencia de Al Ándalus, cuya receta se ha ido transmitiendo de generación en generación. En su origen era llamadoalajú”, que procede del término árabe 'al-hasú' (relleno), y son los únicos alfajores que gozan de Indicación Geográfica Protegida.


    Una de las cosas que más me gustan es que, esta pasta de frutos secos molidos con miel, pan rallado y especias, no se hornea... bueno, eso será si no tuestas los frutos secos y las especias en él, jejjeje. Yo los he tostado, con muchísimo cuidado de que no se quemaran, a fuego lento en una sartén. Además que no son excesivamente dulces pero sí muy especiados.
    Pero vamos con la receta.


    Ingredientes :
  • 200 g de picos de harina candeal 
  • 100 g de avellanas crudas
  • 150 g de almendras marconas crudas
  • 5 g de canela molida
  • 10 g de matalahúva (anís verde)
  • 0,5 g de clavo de olor
  • 0,5 g de semillas de cilantro
  • 40 g de sésamos
  • 225 g de miel
  • 60 g de azúcar
  • 60 g de agua
    Para el baño de almíbar
  • 100 g de agua
  • 100 g de azúcar
  • Azúcar glass
    Tostar por un lado los frutos secos y por otro las especias. Ya os digo que yo los tosté en una sartén al fuego, pero podéis tostarlos en el horno poniéndolos en dos bandejas distintas a 180ºC vigilando para que no se quemen. Dejar enfriar bien para que al triturarlos no salga el aceite y se haga una pasta.
    Triturar los picos hasta que quede con la textura de una harina. Reservar.
    Poner en un cazo el agua y el azúcar. Llevar a ebullición y dejar cocer un minuto. Retirar y reservar. 
    Triturar el matalahúva, el clavo y el cilantro con un molinillo de café. Reservar.
    Triturar los frutos secos, dejando algún trocito más grueso, y mezclar con el pan rallado, las especias trituradas, el sésamo y la canela. En un cazo calentar la miel hasta que comience a hervir y retirar del fuego. Añadir el almíbar y la mezcla preparada anteriormente y remover bien, con ayuda de una espátula, hasta tener una masa espesa, y algo pegajosa, que no se desmigue al apretarla con la mano. Si estuviera demasiado seca agregar un poco de agua caliente, poco a poco, y remover hasta que se integre.
    Cuando esté templado dividir en pedacitos de unos 45g. Mantenerlos tapados para que no se sequen. Formar cilindros con cada pedacito apretando con la mano, para que no se desmiguen, y luego hacerlos rodar sobre la superficie de trabajo para alisarlos. Ir depositándolos sobre una bandeja forrada con papel.
    Preparar el almíbar para el baño y dejar templar. Bañar cada alfajor, escurrir y rebozar en el azúcar glass.


    Dejar secar sobre una rejilla antes de envolverlos en papel.
    La costra que se forma es lo que hará que se conserven durante bastante tiempo en perfecto estado, por lo menos un mes, siempre que se tengan metidos en una caja metálica en un lugar fresco y seco.



    Fuente : El invitado de invierno

jueves, 12 de diciembre de 2019

Carabineros en hojaldre con muhammara de piquillos. Calendario de Adviento Día 12

    Pues como lo prometido es deuda, hoy, detrás de la ventanita del Calendario de Adviento, nos encontramos con un delicioso entrante, preparado con las colas de los carabineros cuyas cabezas y peladuras usamos, hace un par de días, para preparar una velouté.


    Ésta es una de esas recetas que son muy fáciles de preparar y, sin embargo, te van a hacer triunfar en la mesa con toda seguridad. Consta de dos partes a cada cual más sencilla y deliciosa.


    Ingredientes :
    Para los carabineros
  • 8 carabineros medianos
  • 1/2 plancha de hojaldre fresco
  • Huevo batido
  • Semillas de sésamos negro
  • Sal
    Para la salsa
  • 270 g de pimientos de piquillo
  • 40 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 25 g de nueces peladas
  • 1/2 cucharada de melaza de granada
  • 1/2 cucharadita de comino en polvo
  • 1 diente de ajo pequeño
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo 

    Precalentar el horno a 200ºC, con calor de arriba-abajo.
    Como os he dicho antes vamos a usar las colas sin cabeza y ya peladas, dejando la parte final, y a las que habremos retirado los intestinos. Secar bien con papel de cocina, salar ligeramente y reservar.
    Cortar tiras finas, de 2 cm de ancho como máximo, y envolver con cada una de las tiras una de las colas, solapando ligeramente cada capa, empezando por la cola hasta llegar a la parte de la cabeza.
    Ir colocándolas sobre una bandeja, apta para horno y forrada con papel, dejando espacio entre ellas para que se pueda hinchar bien el hojaldre.
    Pincelar con el huevo batido y espolvorear con unas pocas semillas de sésamo negro. Hornear , a media altura, durante unos 15 minutos, hasta que estén bien doraditas.
    Mientras se hornean los carabineros prepararemos la salsa. Tan fácil como triturar juntos todos los ingredientes, tras haber escurrido bien los piquillos, retirado todas las semillas que tuvieran y pelado el diente de ajo. Cuando la salsa esté fina, echar en un bol.
    Sale bastante cantidad de salsa pero se puede conservar metido en un bote, dentro de la nevera, durante unos cuantos días. No os sabría decir cuantos porque a mis chicos les ha gustado tanto que se la han puesto a todo... por cierto, como acompañamiento de carne a la plancha está impresionante también. 😉😋


    Para preparar los platos donde vayamos a servirlo. Mojar una brocha de cocina en la salsa y dar una pincelada en el fondo del plato. Encima del brochazo colocar los carabineros envueltos en hojaldre nada más salir del horno. Acompañar con unas medias nueces peladas, unos granos de granada, un puñadito de berros y la salsa preparada. Servir enseguida.


    Los carabineros así están deliciosos pero ya mojados en la salsa... buuuahhh, mojados en la salsa es que pasan a otra dimensión.

    Fuente : La tauleta

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Bundt cake de chocolate y crème fraîche. Calendario de Adviento Día 11

    Hacía mucho que no horneaba un bundt, y mira que nos gustan en casa, así que tenía que ponerle remedio. Además me dio el mono cuando vi la preciosidad que subió, hace unas pocas semanas, Yerbabuena en la cocina, esa receta tenía que probarla yo. Además, que me apetecía volver a usar el molde Pine Forest de Nordic Ware, que la verdad que lo tengo bastante desaprovechado al pobre... ya pensaría después con quien compartiría el bundt, porque como esas cantidades ya me imaginaba yo que iba a ser bastante grandecito el bicho, jejjeje.


    Hay veces que las cosas se te descuadran sí o sí y esto es lo que me ha pasado cuando me puse a ello. Sabía que tenía una tarrina de crème fraîche en la nevera, y pensé que estaba sin empezar, pero claro, no me acordaba que había cogido unas pocas cucharadas para adornar la velouté que os tuvimos ayer en el Calendario de Adviento. Esto no habría sido problema sino me hubiera puesto a hornear a más de las 9 de la noche.


    Ufff, con el mono de bundt que tenía no podía esperar, así que me lié la manta a la cabeza y probé a ver que salía. Este es el motivo por el que la cantidad no es la misma que la del original. Además que reduje la cantidad de azúcar un 25% que me gusta a mí que el chocolate sea ligeramente amargo.


    Ingredientes :
  • 375 g de harina
  • 345 g de mantequilla
  • 3 huevos L
  • 50 g de cacao en polvo sin azúcar (tipo Valor)
  • 150 g de crème fraîche (180 g en el original)
  • 360 g de agua
  • 300 g de azúcar (400 g en el original)
  • 1 pizca de sal
  • 2 cucharaditas de bicarbonato
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • Azúcar glass para espolvorear

    Precalentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo.
    Engrasar el molde con spray desmoldante y ¿llevar a la nevera? Eso es lo que ella aconseja, pero mi nevera está tan hasta los topes que hay que jugar al tetris cuando necesito meter algo más así que meter el molde dentro sería misión imposible, yo lo dejé boca abajo sobre un papel de cocina absorbente para que se eliminara el exceso de grasa.
    Tamizar la harina, el bicarbonato y la sal y mezclar bien.
    En una cazuela amplia poner el agua, la mantequilla y el cacao y calentar justo hasta que esté casi derretida por completo la mantequilla, pero sin que llegue a hervir. Añadir el azúcar y mover para que se disuelva. Apartar del fuego, remover hasta que esté homogéneo y dejar templar.
    Mezclar los huevos, la crème fraîche y la vainilla hasta que la crema esté uniforme y echar, poco a poco y sin batir para no meterle demasiado aire, a la preparación anterior que deberá estar tibia para que los huevos no se cuajen  y la masa no se corte.
    Ir añadiendo la harina, de varias veces, integrándola con ayuda de una espátula. Cuando no tenga ningún grumo verter en el molde preparado. No llenar demasiado el molde porque acabaría desbordándose la mezcla. Yo llené el molde y aún me sobró mezcla como para 4 magdalenas medianas.
    Dar un par de golpes al molde sobre la encimera, cubierta con un paño, para que la masa se distribuya bien por todos los huequecitos del molde y las posibles burbujas que se hayan formado suban hacia arriba.
    Hornear, a media altura, durante unos 35-40 minutos, hasta que al pinchar con una aguja esta salga húmeda pero limpia.
    Colocar sobre una rejilla y dejar reposar 10 minutos antes de desmoldar. Pasado ese tiempo, zarandear ligeramente para que se desprenda de las paredes del molde y volcar sobre la rejilla para que se termine de enfriar.
    Cuando esté totalmente frío, traspasar al plato de servir.


    Solamente quedará espolvorearlo con azúcar glass justo antes de llevar a la mesa.


    Aunque dicen que el café potencia la fuerza del chocolate yo, este bundt, aconsejo acompañarlo con una tacita de té, ya que tiene la suficiente fuerza para que no sea necesario el potenciar su sabor.


martes, 10 de diciembre de 2019

Velouté de carabineros y zamburiñas. Calendario de Adviento Día 10

    Dos de los platos que, habitualmente, no faltan en la comida de Navidad son : una sopa calentita y un poquito de marisco. Pues aquí los hemos unificado preparando una rica velouté.


    Siempre que utilizo carabineros, gambas o bichos de este tipo os digo que no tiréis las cabezas ni las peladuras, que pueden servir para hacer un buen fondo o una rica crema. Pues ha llegado el momento de contaros como aprovechar esos restos.
    Pero hoy, vamos a hacerlo al contrario. Vamos a utilizar  las cabezas y las peladuras, reservando los cuerpos pelados guardados en una fiambrera en la nevera. Bueno, todos los cuerpos no, que utilizaremos 1 por persona para hacer la pequeña brocheta que acompañará a la velouté.
    No os apuréis que en unos días os diré como utilizar el resto.


        Ingredientes :
  • 12 carabineros medianitos
  • 8 zamburiñas con su coral
  • 50 g de puerro
  • 15 g de mantequilla
  • 65 g de zanahoria
  • 30 ml de vino albariño
  • 100 g de tomate rallado
  • 1 litro de agua
  • 2 cucharaditas de maizena
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo
  • Crème fraîche
  • Cebollino fresco picado

    Pelar los carabineros, dejando el final de la cola. Retirar también el intestino y reservar, tapados, en la nevera. Ya os he dicho que solamente utilizaremos 4, con el resto prepararemos un delicioso entrante pasado mañana... ¿váis a tener paciencia? 😉
    Limpiar bien de tierra el puerro y picar fino. Pelar la zanahoria y picar también bien fino.
    Poner en una cazuela, a fuego medio, la mantequilla y pochar en ella las verduras. Cuando hayan tomado color, echar las cabezas y las peladuras de los carabineros y los corales de las zamburiñas y rehogar, apretando las cabezas para que suelten todos sus jugos. Verter el vino y dejar cocinar hasta que casi se quede seco. Añadir entonces el tomate rallado y dejar cocer, para que reduzca un poco, y el tomate coja algo de color. Agregar el agua, reservando medio vaso para diluir en él la maizena, y dejar cocer durante 15 minutos.
    Triturar y colar a través de un chino para que quede bien fino. Salpimentar al gusto. Volver a poner en la cazuela, que habremos limpiado de restos, y llevar de nuevo a fuego lento. Echar el medio vaso de agua reservado, con la maizena diluida,y mezclar bien. Remover, de vez en cuando, hasta que tome cuerpo y tenga la consistencia deseada. Tapar y reservar en caliente.
    Ensartar en pequeñas brochetas un carabinero entre la carne de dos zamburiñas.
    Justo antes de llevar a la mesa pasar por una plancha, con las dos cucharadas de aceite, las brochetas preparadas, un par de minutos por cada lado.
    Distribuir la velouté en los platos, Echar una cucharada de crème fraîche en el medio y espolvorear con el cebollino picado.


    Acompañar cada plato con una mini brocheta y servir enseguida.


    No sé vosotros pero yo me comería lo primero la brocheta que es lo que se enfría más rápido ¿no os parece?


    Ostras, ahora que veo la foto, a la zamburiña de arriba se me olvidó retirarle el coral 😖😂

lunes, 9 de diciembre de 2019

Cougnou, Cognollle o Pan de Jesús belga. Calendario de Adviento Día 9 {Reto CocinArte}

    Hoy, detrás de la novena ventanita del Calendario de Adviento, nos encontramos con un pan abriochado que los belgas dan a los niños para merendar, el día de Navidad, acompañado de una taza de chocolate caliente.


    Tradicionalmente, se decora poniendo un pequeño muñeco con forma de niño Jesús encima, llamado rond de cougnole, o con un huevo duro cuando no se dispone de él. Yo he optado por no ponerle nada, que al fin y al cabo, ni soy belga ni estoy por aquellos lares, jejejjeje.


    Dicen que su forma representa al niño Jesús envuelto en pañales. La verdad que así, de primeras, me resulta difícil imaginarme la escena pero, ha sido ver la obra que ha elegido María para el CocinArte de este mes, y me ha venido a la cabeza este pan enseguida ¿a vosotros qué os parece?
    La obra en cuestión es El recién nacido, también llamado La natividad, del pintor Georges de La Tour. Este óleo sobre lienzo, perteneciente al barroco francés, se exhibe actualmente en el Museo de Bellas Artes de Rennes (Francia)


    El origen del Cougnou se cree que pudiera estar en el s.IX ya que, el erudito Du Gange encontró, en unos textos de ese siglo, la mención de algo similar, unos rollos amasados de leche y huevos, llamados coniadas.
    Vamos ya con la receta.


    Ingredientes :
  • 250 g de harina de fuerza
  • 50 g de azúcar
  • 2 g de sal
  • 38 g de huevo batido + para pincelar
  • 125 g de leche
  • 50 g de mantequilla
  • 12 g de levadura fresca de panadero
  • 50 g de pasas (opcional, yo no se las puse)
  • Azúcar perlado

    Mezclar todos los ingredientes menos la levadura y amasar, durante un par de minutos, hasta que los ingredientes están totalmente integrados. Dejar reposar 10 minutos.
    Echar un par de gotas de leche a la levadura para crear una pasta muy poco hidratada. Estirar la masa y añadir la levadura extendiéndola por encima de ella. Agregar también las pasas en este punto, si se las queréis poner. Ya os digo que yo no se las puse ya que no les gusta encontrárselas a ninguno de mis hijos, ¿qué se le va a hacer? Amasar hasta que esté homogéneo y volver a darle un reposo de 10 minutos.
    Repetir los amasados y reposos hasta que la masa no se pegue casi a las manos y esté lisa y suave.
    Colocar en un bol, ligeramente aceitado, y dejar levar hasta que doble, en un sitio cálido y sin corrientes de aire.
    Volcar sobre la mesa de trabajo, desgasificar y dividir en dos piezas de aproximadamente del mismo tamaño. Dejar una de las piezas tapada para que no se reseque mientras trabajamos con la otra.
    Cortar 1/3 de la pieza y bolear la parte más grande. Dividir la parte pequeña en dos y bolear también. Colocar en una bandeja de horno forrada con papel, dejando sitio para el otro Cougnou, y cubrir con un paño limpio.
    Repetir la operación con otra pieza y colocarla también en la bandeja de horno, dejando sitio entre ambas para que no se toquen al crecer. Volver a tapar y dejar levar de nuevo hasta que casi doblen su volumen.
    Precalentar el horno a 180ºC, con calor de arriba-abajo.
    Justo antes de meter al horno, pincelar con huevo batido y espolvorear con el azúcar perlado. Hornear, a media altura, durante unos 20 minutos, hasta que estén bien dorados.
    Sacar y dejar enfriar sobre una rejilla.


    Desde luego, sólo con ver la miga, ya dan ganas de pegarle un bocadito. Y ¿qué me decís de la taza? ¿No os parece una chulada?
    Aquí os dejo el enlace al recopilatorio, que se publicará mañana, para que veáis las maravillas que mis compis han preparado.

    Fuente : Libro Love is in the Bread de Daniel Jordà

domingo, 8 de diciembre de 2019

Turrón crujiente de 3 chocolates. Calendario de Adviento Día 8

    Hace mucho mucho tiempo hoy, 8 de diciembre, era el Día de la Madre. La iglesia católica celebra la Inmaculada Concepción así que era el día idóneo para homenajearlas. Yo aún guardo retazos en mi memoria de haberlo celebrado en esta fecha donde lo importante no era comprar un bonito regalo, tampoco las economías estaban para echar cohetes, sino hacer algo artesanal, con tus propias manos, que poder ofrecerle. En casa de mis padres, la celebración daba el pistoletazo de salida hacia la Navidad: se adornaba la casa y se comía la primera tableta de turrón. Tradición que hoy en día sigo a rajatabla en mi casa con mis hijos. Además, hoy tocará encender la segunda vela de la Corona de Adviento.


    Muchas veces me he preguntado el por qué del cambio de fecha así que, vamos a repasar un poquito la historia... Desde el siglo XVII esto fue así hasta 1965, entonces a Franco le urgía internacionalizarse y decidió hacer un guiño más a los Estados Unidos, cuyas las relaciones con España comenzaban a estrecharse. Allí, el Día de la Madre, se celebra el segundo domingo de mayo desde 1907, tras haber sido ideado por Ann Jarvis, una emprendedora que quiso homenajear a todas las madres (entre ellas la suya, Ann Maria Reeves Jarvis, famosa activista estadounidense de la segunda mitad del siglo XIX). Pero lo que se inició siendo un homenaje acabó convirtiéndose en una jornada absolutamente comercial. Dos décadas después la propia Ann quiso acabar con ese tipo de celebración, pero no lo consiguió y falleció arruinada y con un grave trastorno mental que la llevó a estar internada en un sanatorio los últimos años de su vida.
    Volviendo a España, los empresarios de los grandes almacenes de este país, aprovechando ese acercamiento comercial a Estados Unidos, hicieron tal presión para que se tomara el modelo de fiesta similar al norteamericano, que la fecha de la celebración acabó cambiándose. Pero, para que no fuera un cambio tan drástico, se trasladó al primer domingo en lugar de al segundo, alegando que éste era el inicio del  Mes de María y por tanto el de todas las madres. (Fuente Alfred López para 20 minutos)
    Después de este rollo sólo me queda decir que yo sigo felicitando a mi madre en ambos días, que una madre bien se lo merece ¿o no es verdad?
    Ya de vuelta a la actualidad, ¿qué os parece si nos ponemos a preparar esa primera tableta de turrón que darán comienzo a las celebraciones navideñas?


    Me hubiera gustado preparar un turrón de autor, siguiendo las enseñanzas del curso de David Pallás, al que acudí el año pasado, pero el tiempo se me ha echado encima y no ha sido posible. Pero esto no es motivo para no preparar un turrón rapidito, divertido y que gusta tanto a niños como a adultos : turrón crujiente de 3 chocolates.


    Vamos al lío...
    Ingredientes :
  • 75 g de cobertura de chocolate blanco
  • 60 g de cobertura de chocolate con leche
  • 60 g de cobertura de chocolate negro (mínimo 70% de cacao)
  • 20 g de manteca de cacao
  • 21 g de azúcar glass
  • 24 g de arroz inflado

    Lo primero que haremos será lavar y secar el molde que vayamos a utilizar, el mío es uno de la marca ibili que tengo hace años. Pasar por toda la superficie, tanto la base como los lados, un papel mojado en unas gotas de aceite de girasol. Esto hará que no se agarre y no tengamos problemas cuando llegue la hora de desmoldarlo.
    Fundir el chocolate blanco en el microondas, junto a 8 g de la manteca de cacao, en periodos de medio minuto y removiendo entre cada uno, hasta que esté completamente derretido. Añadir 7g del glass e integrar. Extender hasta cubrir totalmente la base del molde con un para de cucharadas del chocolate derretido. Agregar al resto 8 g del arroz inflado removiendo hasta que esté totalmente cubierto por el chocolate. Volcar sobre el molde preparado y alisar, con ayuda de una pequeña espátula o el dorso de una cucharilla, hasta que quede una capa  uniforme. Lo ideal es dejarlo enfriar completamente sin meter en la nevera pero, como yo tenía prisa, lo metí mientras fundía la siguiente capa.
    Ahora vamos con la siguiente capa, la del chocolate con leche. Para ello repetiremos los mismos pasos que con el chocolate blanco. Fundir, con 6 g de manteca, hasta que esté derretido por completo. Añadir 7 g de glass e integrar. Agregar 8 g del arroz inflado y remover, hasta que esté totalmente cubierto con el chocolate. Volcar sobre la capa de chocolate blanco y extender formando una capa uniforme en toda la superficie. Volver a dejar que se enfríe por completo. El mío fue de vuelta a al nevera.
    Seguir los mismos pasos para hacer la capa de chocolate negro y volcamos encima de lo ya preparado en el molde, que deberá estar totalmente frío, y dejar que se termine de endurecer.
    Volcar, cuando esté totalmente frío y compacto, dando un pequeño golpe que hará que se despegue del molde.


    Poner en una bandeja y prepararos a comer un trocito de turrón muy especial y rico, porque todo lo que está preparado con amor sabe más bueno ¿no es verdad?