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sábado, 7 de diciembre de 2019

Solomillo de cerdo al horno con salsa de mandarinas y madroños. Calendario de Adviento Día 7

    No puedo negar que en mi casa somos carnívoros y, aunque hemos reducido su ingesta que antes era prácticamente diaria, en la mesa de mis navidades tiene un sitio destacado. Normalmente nos decantamos entre lechazo o cochinillo pero, en esta ocasión, me he decantado por una carne que es bastante más fácil encontrar, de buena calidad, en cualquier supermercado.
    Aunque el solomillo lo podamos encontrar en cualquier época del año no pasará lo mismo con las frutas con las que vamos a elaborar la salsa. Las mandarinas y, sobre todo, los madroños sólo los encontraremos ahora, que me gusta a mí incluir frutas en los platos aprovechando la temporada de cada una, que es cuando están más buenas.


    Me sorprendo a mí misma dándome cuenta que aún no hubiera aparecido alguna receta de carne en este Calendario de Adviento. Y me sorprende más que no hubiera preparado ningún plato con carne de cerdo desde hace 4 años Bueno, pues aquí va la primera y queda subsanada la no inclusión del cerdo entre las recetas del blog. 😂😂
   Vamos a por la receta.


    Ingredientes :
  • 2 solomillos de cerdo (1 kilo aproximado entre los dos)  
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 100 ml de vino tinto
  • 1 cucharadita de maizena
  • 200 ml de agua
  • 2 y 1/2 cucharaditas de mostaza a la antigua
  • 250 ml de madroños
  • 5 mandarinas
  • 2 chalotas
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • 2 cucharadas de azúcar
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo

    Precalentar el horno a 200ºC con calor de arriba-abajo.
    Salpimentar los solomillos. En una sartén amplia echar 3 cucharadas del aceite. Añadir 1/2 cucharadita de mostaza y remover hasta que esté repartida por el fondo Poner los solomillos encima y dorarlos por todos lados para que la carne se selle bien y no pierda sus jugos.
    Una vez bien dorados, sacar y colocar en una fuente de horno, untada con la otra cucharada de aceite. Untar bien los solomillos con las 2 cucharaditas de mostaza restantes. Deberéis ayudaros de un cuchillo o una espátula, porque estarán muy calientes, para no quemaros.
    Meter a media altura y hornear unos 15 minutos. Una vez pasado el tiempo de horneado dejar reposar durante unos minutos para que los jugos interiores se asienten.
    Mientras se cuecen los solomillos desglasaremos la sartén, donde los hemos sellado, con el vino tinto y dejaremos reducir hasta que casi se haya evaporado por completo. Diluir la maizena en el agua e incorporarla a la sartén. Dejar cocer hasta que espese ligeramente. Reservar en caliente.
    Pelar y picar muy fino las chalotas. Lavar los madroños y escurrir, reservando unos pocos para decorar. Pelar una mandarina, retirar los hilitos blancos, lo más que se pueda, y reservar para decorar. Exprimir el zumo del resto de las mandarinas y reservar.
    En un cazo, a fuego bajo, poner a derretir la mantequilla. Añadir las chalotas picadas y dejar pochar hasta que estén doradas. Agregar los madroños enteros, espolvorear por encima el azúcar y echar el zumo. Remover, tapar y dejar cocer durante unos 15 minutos, removiendo de vez en cuando para que no se pegue al fondo. Triturar y colar, para eliminar las semillitas de los madroños. Enjuagar el cazo y volver a poner la salsa triturada en él. Dejar cocer  5 minutos más, al mínimo. Salpimentar. Deberá quedar ligeramente espesa pero, si hubiera espesado demasiado, agregar un poco más de zumo y dar un hervor. Reservar en caliente.
    Cortar los solomillos, calculando que en cada plato pondremos 2 ó 3 trozos.
    Para emplatar echaremos un par de cucharadas de la salsa de mandarinas y madroños en un extremo del plato y arrastraremos con el dorso de la cuchara creando una línea que llegue casi hasta el otro extremo. Colocar encima los trozos de solomillo y salsear con el desglasado de vino tinto. Terminar decorando el plato con los gajos de mandarina y los madroños reservados.


    Además yo he puesto unos cuantos microgreens y unas hojas de capuchina para darle la nota de color verde al plato pero también podrían ponerse unos germinados o incluso un manojito de berros.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Granada macerada en pacharán con yogur. Calendario de Adviento Día 6

    Una de las cosas que no puede faltan en mi casa, en Navidad, son las granadas. Es uno de nuestros postres preferidos que, además, es ideal para introducir la ingesta de fruta en unas fiestas donde las comidas no son precisamente ligeras. Por esto, me parecía que lo lógico era que, en este Calendario de Adviento, también tenían que aparecer.


    Yo creo que lo peor que tienen las granadas es tenerlas que pelar ya que, una vez que los granos rojos se acumulan en el bol, es un verdadero vicio el comenzar a picotearlos.
    No hace falta darle muchas vueltas ni incluir demasiados ingredientes para terminar preparando un postre ligero, rápido y sin complicaciones, y con los colores de la Navidad. El rojo ya lo pone la granada y el blanco el yogur.


    En este caso la granada está macerada en pacharán pero podéis cambiarlo por zumo de naranja o mandarina si lo van a comer niños. En este caso la ralladura deberá ser del cítrico elegido para el zumo.
    Vamos a ponernos manos a la obra.


    Ingredientes (para 2 personas) :
  • 1 granada
  • 1 y 1/2 yogur griego
  • 150 ml de pacharán
  • 1 vaina de vainilla
  • 1 cucharada de azúcar
  • Ralladura de 1/2 lima

    Partir la granada por la mitad y golpear la piel, con el dorso de una cuchara, sobre un bol para que los granos se suelten. Verter el pacharán y el azúcar sobre ellos y remover. Tapar con film de cocina y dejar macerar, en la nevera, por lo menos 12 horas. Yo la tuve toda una noche.
    Cortar con una puntilla la vaina de vainilla y raspar un poco su interior para sacar las semillas. Mezclarlas con el yogur hasta que esté unificado.
    Sacar la granada y escurrir. Reservar un par de cucharaditas de granos para decorar. Con una cuchara ir haciendo capas, en dos vasos, alternando la granada y el yogur y terminando con yogur. Decorar cada vaso con una de las cucharaditas de granos de granada reservadas y rallar la cáscara de lima por encima.


    Servir enseguida para que el yogur no se tinte con el rojo de la granada.
 

    Fuente : El Comidista

jueves, 5 de diciembre de 2019

Zamburiñas al albariño. Calendario de Adviento Día 5 {Reto Cooking the Chef}

    Hoy es día 5 y, como cada mes, toca "Cooking the Chef". Así que, detrás de esta ventanita, nos encontramos a un gran Chef, grande tanto como cocinero y como persona : José Andrés.
    Este Chef asturiano, nacido en Mieres, se afincó en Washinghton creando su propio imperio de restaurantes. Pero más que por su cocina, José Andrés es reconocido por su compromiso con la ayuda humanitaria. En 2017 llevó a Puerto Rico más de 100.000 comidas a los afectados del huracán María y ahora lo ha vuelto a repetir en Bahamas con los afectados del Dorian.
    Con su ONG internacional se dedica a ayudar a migrantes, sobre todo a las personas indocumentadas que trabajan en Estados Unidos. Lo demostró cuando el cierre de la Administración Trump dejo a un millón de personas sin trabajo y él reaccionó abriendo las puertas de sus restaurantes de forma gratuita.
    Ese esfuerzo y compromiso ha sido lo que le ha valido para que, este año, la Academia sueca le haya nominado como candidato al Nobel de la Paz.
    Pero nosotros nos vamos a centrar en su cocina donde, él, ha llevado a lo más alto del panorama norteamericano la cocina tradicional española. De hecho, el Restaurante Jaleo, fue el primero en introducir la cocina de tapas en Estados Unidos.


    Es por esto por lo que yo he elegido este sencillo pero sabrosísimo plato que José Andrés preparó en su programa "Made in Spain", y posteriormente incluyó en el libro del mismo nombre. Aquí os dejo el enlace del programa porque, aunque esté en inglés, merece la pena ver al Chef en acción.
    Y, sin más dilación, nos ponemos a cocinar.


    Ingredientes :
  • 8 zamburiñas
  • 1 cucharada de jamón serrano picado
  • 1 cebolleta mediana
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cucharaditas de perejil fresco picado + para espolvorear
  • 65 ml de vino albariño + 2 cucharaditas
  • 3 cucharadas de pan rallado 
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal

    Limpiar las zamburiñas y retirarle las barbas. Reservar.
    Pelar y picar la cebolleta muy fina. Echar en una cazuela 2 cucharadas de aceite y, cuando esté caliente, echar la cebolla picada y dejar cocinar, a fuego lento, hasta que esté bien dorada. Tardará unos 20 minutos.
    Mientras, machacar el ajo en un mortero, con una pizca de sal, hasta que se haya formado una pasta. Añadírsela a la cebolla, remover y dejar cocer un par de minutos.
    Verter el vino y dejar cocer hasta que se haya evaporado y esté doradito. Agregar el jamón y el perejil, remover, dejar rehogar un minuto y retirar.
    Encender el gratinador.
    Poner una cucharada de la mezcla de cebolla en cada concha y colocar una zamburiña encima. Espolvorear con un poco de sal y pan rallado. Echar por encima unas gotas de albariño y regar con un hilo de aceite de oliva. Gratinar de 2 a 4 minutos, hasta que la superficie esté dorada.
    Pasar, con mucho cuidado de no quemaros, a la fuente de servir. Espolvorear con más perejil fresco picado y, si os apetece, con una pizca de polvo de jamón.
    Llevar a la mesa enseguida.


    El resultado es un bocado tan exquisito que os hará triunfar sin lugar a dudas. Y, mientras me voy comiendo una de estas delicatessen, me voy a ver el recopilatorio para saber que es lo que han preparado mis compis de reto.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Red velvet crinkle cookies. Galletas red velvet craqueladas. Calendario de Adviento Día 4

    Al abrir la ventanita de hoy nos encontramos con algo que huele a Navidad al 100%. Porque no hay una Navidad completa sin el olor de las galletas recién salidas del horno. Éstas galletas son tiernas por dentro y ligeramente crujientes por fuera. Además,  tienen el color perfecto para estos días donde todo se tiñe de tonos rojos, blancos y verdes.


    Y, ¡qué narices! Que ya era hora de traer algo dulce a este calendario y más si es una cosa tan deliciosa como ésta ¿no os parece?
    De hecho, están taaaan buenas que, cada vez que le pegaba un mordisco a una para sacar la foto a su esponjoso interior, me olvidaba de todo y no podía parar de comer hasta acabarla... después del cuarto intento decidí no sacarle foto, más que nada para evitar el riesgo de que mi índice glucémico se disparase y terminase por las nubes. 😂😂


    Aunque normalmente, en Navidad, las galletas que triunfan en casa son las de frutos secos y/o especias éstas se han ganado un sitio entre las que más han gustado. Este año, en menos de 15 días, las he preparado en tres ocasiones y, en todas ellas, no han sobrevivido al primer día... por algo será ¿no os parece? Y mira que mis chicos son muuuuy exigentes, en algunas ocasiones yo creo que hasta demasiado, jejjeje.
    Pero bueno, vamos al lío


    Ingredientes :
  • 150 g de harina
  • 100 g de azúcar
  • 55 g de mantequilla
  • 10 g de cacao en polvo sin azúcar
  • 1/2 cucharadita de levadura química
  • 1/4 de cucharadita de bicarbonato
  • 1 huevo L
  • 1 cucharadita de leche
  • 1/2 cucharadita de zumo de limón
  • 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 pizca de sal
  • 6 g de colorante rojo en pasta(Usé Red Extra de Sugarflair)
  • Azúcar glass

    Tamizar la harina, el cacao, la levadura, el bicarbonato y la sal y mezclar bien. Reservar.
    Batir la mantequilla junto con el azúcar hasta que la mezcla esté cremosa y blanquecina. Incorporar el huevo sin dejar de batir. Añadir la vainilla, la leche, el zumo y el colorante y batir hasta integrar.
    Incorporar los ingredientes secos, poco a poco, con movimientos envolventes sin trabajar demasiado, solo hasta que esté todo integrado.
    Tapar con plástico y refrigerar por lo menos durante 2 horas. Yo tenía prisa así por comerlas así que las metí 15 minutos en el congelador para acelerar el proceso, jejjeje.
    Precalentar el horno a 175ºC, con calor de arriba-abajo.
    Preparar un par de bandejas de horno, poniéndole papel encima.
    Hacer bolas de unos 30g, rebozar bien en azúcar glass e ir colocándolas en las bandejas dejando bastante sitio entre ellas porque se extenderán cuando las horneemos.
    Hornear, a media altura, una bandeja de cada vez, durante 13 minutos.
    Sacar y dejar reposar en las bandejas durante unos minutos antes de pasarlas a una rejilla para que se terminen de enfriar.


    Con estas cantidades os saldrán 15 deliciosas galletas, ñam ñam.


    Fuente : Lolita la pastelera

martes, 3 de diciembre de 2019

Crema de boniato, hinojo y cúrcuma. Calendario de Adviento Día 3

    Empiezan los días de frío. Lo que más apetece es una rica crema calentita y que nos reconforte, así que ¿por qué no preparar algo especial? Tranquis, que hoy, detrás de la tercera ventanita de nuestro Calendario de Adviento, tenemos una receta facilita y sin complicaciones y, además, con productos de temporada que se pueden encontrar fácilmente.


    Con ella nos vamos a meter un buen chute de betacarotenos para reforzar nuestro sistema inmune además que no está de más comer algo ligero para compensar las comilonas que nos vamos a pegar en unos días, jejjeje.


    Ingredientes :
  • 1 boniato mediano
  • 2 hinojos medianos
  • 1 patata mediana
  • 1/2 cebolla 
  • 1 puerro
  • 300 ml de agua
  • 100 ml de leche
  • 1 raíz de cúrcuma pequeña*
  • 2 cucharadas de aceite de oliva 
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo
    Para acompañar
  • Yogur blanco natural, a temperatura ambiente
  • Mezcla de semillas (girasol, sésamo crudo calabaza, lino marrón, lino dorado y amapola)

    *Si no encontráis raíz de cúrcuma fresca podéis sustituirlo por 1 cucharadita de cúrcuma en polvo. Si utilizáis la raíz os aconsejo que la peléis con guantes sino queréis que se os queden las manos amarillas.


    Limpiar y picar la cebolla y el puerro muy finos. Pelar el boniato, la patata y la raíz de cúrcuma y trocear. Limpiar los hinojos y cortarlos en trozos. Reservar unas cuantas hojitas verdes para adornar.
    En una cazuela, a fuego bajo, pochar la cebolla y el puerro. Cuando estén dorados, agregar el boniato y los hinojos, subir a fuego medio, y rehogar durante un par de minutos. Añadir la patata, la cúrcuma y el agua y salpimentar. Dejar cocer durante unos 30 minutos, hasta que el boniato y la patata estén muy tiernos.
    Triturar hasta que quede bien fino. Incorporar la leche, remover hasta que esté uniforme y rectificar de sal si fuese necesario.
    Repartir en boles. Echar una cucharada de yogur blanco en el centro, espolvorear con la mezcla de semillas y adornar las ramitas verdes del hinojo reservadas.


    Servir bien caliente.

lunes, 2 de diciembre de 2019

Hojas de pan de leche de espelta. Calendario de Adviento Día 2

    No sé vosotros pero yo no me puedo imaginar una comida o cena perfecta si no está acompañada por un buen pan. Así que detrás de la ventanita de este segundo día de mi Calendario de Adviento no podía imaginarme otra cosa que no fuera una receta de pan casero.


    Cuando vi esta preciosidad de hojas en el IG de @vesnas_suesse_welt  sabía que tenía que hacerlas. Lo que no sabía era que receta iba a utilizar así que fui probando hasta que encontré la mezcla perfecta y, yo creo, que no me han salido tan mal ¿no?

   
    Ingredientes :
  • 200 g de harina de fuerza
  • 150 g de harina de espelta integral
  • 190 g de leche templada
  • 75 g de aceite de oliva
  • 10 g de levadura fresca
  • 5 g de sal
  • 5 g de azúcar
  • 1 yema + 1 chorrito de leche, para pincelar
  • Pistachos picados para espolvorear

    Desleír la levadura en la leche templada. Poner todos los ingredientes en un bol y amasar hasta que se despegue de las paredes, no se pegue a los dedos y esté suave y lisa.
    Poner en un bol engrasado, tapar y dejar levar hasta que doble su volumen. Volcar sobre la superficie de trabajo, ligeramente enharinada, desgasificar y cortar en 8 partes.
    Con cada una, hacer un churro bien fino y largo y darle la forma de hoja como veis en las fotos.


    Repetir con el resto de los trozos e ir colocando las hojas, separadas porque tienen que volver a crecer, sobre una bandeja cubierta con papel. Tapar con un paño limpio y dejar que leven de nuevo durante una media hora, no será necesario que vuelvan a doblar.


    Precalentar el horno a 200ºC, con calor de arriba-abajo.
    Pincelar con la mezcla de yema y leche y espolvorear con los pistachos picados. Meter al horno, a media altura, y dejar cocer 5 minutos. Bajar la temperatura a 180ºC y dejar cocer 18 minutos más.
    Sacar y pasar a una rejilla para que se enfríen.


    Solamente me queda enseñaros la miga, y ha sido harto difícil porque cada vez que empezaba una hoja no podía parar de comer hasta que se acababa. 😋😂


    Y es que han quedado... ricos no, lo siguiente.


domingo, 1 de diciembre de 2019

Macarons de nueces con foie-gras de pato trufado, queso arzúa y calabaza caramelizada. Calendario de Adviento Día 1

    A veces me pregunto si no estoy demasiado bien de la cabeza porque me meto yo sola en unos berengenales que paqué.
   Desde la última semana de noviembre estoy con descansos y posteriores vacaciones en el trabajo y, en vez de plantearme el disfrutar de un poco de relax, se me ocurre preparar un Calendario de Adviento a tan sólo 15 días de que comenzara la cuenta atrás.
    Teniendo en cuenta que el que hice en 2014 me costó 2 meses de preparación, lo dicho, debo de tener un tornillo de la cabeza un poco flojo, jejjeje.
    Bueno, pues hoy ya es día 1 así que... "Qué de comienzo el show!!"
    Detrás de la primera ventanita nos encontramos con un caprichito, algo distinto pero muy acorde con el inicio de esta andadura: unos deliciosos macarons. Estos diablillos son taaaan versátiles que igual los puedes usar para preparar pequeñas tentaciones dulces que saladas.
    En esta ocasión no os presento unos macarons cualquiera sino, que podríamos decir, que son unos macarons de autor ya que están rellenos con una mezcla muy especial, habiendo querido adaptar el juego de sabores de uno de los entrantes estrella del Chef Yayo Daporta.


    Pero antes de ponernos a disfrutar de la delicatessen que está detrás la primera ventanita del calendario, encenderemos la primera vela de la corona ya que coincide con el primer domingo de adviento.


    Aunque la tradición de la corona de adviento ahora tenga un marcado acento religioso, no es más que otra de la tradiciones paganas europeas reconvertidas por la iglesia católica. La simbología original es bastante universal y primitiva, relacionada con la muerte y el renacimiento del sol en invierno. La corona de ramas de árbol perenne decorado con velas era un símbolo en el norte de Europa mucho antes de la llegada del cristianismo: el círculo como símbolo del tiempo reflejado en el ciclo de las estaciones; las ramas, significando la persistencia de la vida a través del elemento vegetal, y el sol como origen y fuente de la vida mediante la luz de las velas. (Fuente:  Wikipedia)
    Ahora sí, ahora que ya tenemos tenemos encendida la primera vela, comenzamos, ¿me acompañáis?


    La primera vez que oí hablar de macarons salados fue de la mano de Ferràn Adrià con sus macarons de parmesano y, aunque intenté emularlos hace tiempo con un resultado poco menos que catastrófico, me había quedado la espinita clavada de conseguir preparar algo de este tipo. Con estos macarons que hoy os presento me he reconciliado plenamente conmigo misma en ese aspecto.


    Ingredientes :
    Para los macarons de nuez
  • 50 g de nueces peladas
  • 50 g de azúcar glass
  • 18 g de clara de huevo pasteurizada
  • 18 g de clara de huevo fresca*
  • 50 g de azúcar
  • 14 g de agua
    * Yo tuve en las claras antes un par de días en la nevera, tapadas, en un vasito pero si están recién abiertas no estaría de más que añadierais una puntita de albúmina en polvo

    Para la calabaza caramelizada
  • 225 g de calabaza
  • 175 g de azúcar
  • 175 g de agua
    Además
  • Queso Arzúa-Ulloa (unos 125 g)
  • Bloc de foie-gras de pato trufado
  • Azúcar blanquilla

    Esta receta la prepararemos en dos días. El primero haremos las coquilles de los macarons y la calabaza  y el segundo los montaremos para servirlos.
    Triturar juntos, durante unos 10 segundos a la máxima potencia, las nueces y el azúcar glass. Yo lo hago en la Thermomix pero podéis usar también un molinillo pero teniendo cuidado de no pasaros para que no se forme una pasta que no nos serviría. La mezcla tendrá que quedar muy fina para que los macarons salgan bien lisos así que lo mejor sería tamizarla en este punto.
    Poner en un bol, añadir las claras pasteurizadas y mezclar hasta que se unifique la masa. Tapar el mazapán resultante con film para que no se reseque.
    Para el siguiente paso necesitaremos un termómetro de cocina.
    Poner en un cazo el azúcar junto al agua y llevar al fuego. Cuando la mezcla alcance los 110º C comenzar a batir las otras claras, deberán estar casi montadas cuando el almíbar llegue a 118º C. Retirarlo del fuego, bajar la velocidad de montado de las claras y añadir el almíbar en forma de hilo por un lateral,nunca por encima de las varillas. Cuando esté totalmente integrado volver a subir la velocidad y seguir batiendo hasta que la temperatura baje a unos 40º C, vamos que al tocar las paredes del bol éste esté templado.
    El siguiente paso es lo que se llama el macaronage, que consiste en unir ambas preparaciones, para lo cual usaremos una lengua y mezclaremos con movimientos envolventes hasta que estén bien integradas. Deberá estar lisa y brillante y debe bajar lentamente en forma de cinta si la dejamos caer desde la lengua.
     Rellenar con la masa una manga, provista de una boquilla lisa de unos 12 mm. Con la manga perpendicular a la bandeja y moviendo ligeramente la muñeca en forma de espiral, formar pequeños montoncitos de unos 3'5 mm de diámetro (más o menos el mismo diámetro que el tapón de una botellita de agua) sobre un tapete de teflón o papel de horno. Lo ideal es hacerse una plantilla para ajustar el espacio y controlar el tamaño. Dar golpecitos a la bandeja por bajo para que los picos que nos hayan quedado al formarlos se integren.
    Dejar que se sequen para que formen una ligera costra que será determinante para que les salga un buen pie y no rompan por arriba al cocer. Al tocarlos ligeramente con los dedos no se deben pegar.
    Precalentar el horno a 150º C, con calor de arriba-abajo y sin aire, y dejarlos cocer durante unos 12 minutos a media altura. 
    Sacar y dejar enfriar sin levantarlos hasta que estén fríos, se despegarán casi solos. Si no es así podéis ayudaros de un cuchillito.
    Guardar en la nevera dentro un recipiente hermético durante unas 24 horas antes de rellenarlos para que se terminen de asentar y queden con esa textura tan especial que debe de tener un buen macaron.
    Preparar la calabaza haciendo un almíbar con el azúcar y el agua. Añadir la calabaza, pelada, despepitada y cortada en tacos y llevarla a 99ºC. Dejar enfriar y repetir la operación tres veces más. Colar, guardando el almíbar, y triturar hasta que esté muy fino. Si quedara muy espeso aclararlo con un poquito del almíbar. Meter en una manga y reservar en la nevera.
    Ni se ocurra tirar el almíbar, echarlo en un bote hermético y meterlo en la nevera para utilizarlo en cualquier otro plato que utilice almíbar.
    Al día siguiente cortar lonchitas de unos 3mm del bloc de foie-gras y del queso Arzúa-Ulloa y, con un cortador del mismo diámetro que tengan los macarons, darle forma.
    Colocar el foie-gras sobre la mitad de las coquilles y repartir las lonchas de queso por encima. Cubrir con el puré de calabaza, espolvorear con azúcar y quemar con un soplete hasta que esté caramelizado. 


    Tapar con la otra mitad de las coquilles. Ya están listos para servir pero si los preparáis con algo de antelación los deberéis conservar dentro de la nevera, metidos en una caja hermética.
    Y esconderlos bien para que llegue alguno a la mesa porque son una verdadera delicatessen.


    No sé que tendrán los macarons que en casa nos vuelven locos y, gracias a los cursos de Belén (Cupcakes a gogó), por fin creo que he llegado a poder dominarlos.