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jueves, 25 de octubre de 2018

Galletas de castañas {Una galleta, un cuento}

    Otro otoño que llega cargado de sus ricos frutos : las castañas.
    La verdad es que no son de los frutos secos que más me gustan, pero me hacen volver a mi más tierna infancia. A esos puestos envueltos en la niebla, que apenas se intuían, mientras caminábamos en las frías tardes de domingo de la mano de mi padre. A él si le gustaban, y mucho, y nosotras nos rifábamos quien llevaría primero el cucurucho que haría que nuestras gélidas manos volvieran a entrar en calor. Veo puestos en otros lugares y no me vienen a la mente estos recuerdos pero, es llegar a Valladolid en otoño, aspirar el aroma que desprenden esos puestos y mi mente vuela de nuevo a esas entrañables escenas.


    Este mes, para el reto Una galleta un cuento, le tocaba escoger cuento a Mossets de plaer, que triunfó con sus cisnes en el reto pasado, y  Mariuca, la castañera de Juan Ferrándiz Castells ha sido el elegido.


    En uno de mis paseos por Instagram descubrí estas galletas tan adorables, del blog I sapori di Ethra. Sabía que las haría no tardando así que, cuando nos dijeron el cuento elegido, me fui corriendo a por la receta.


    Ingredientes :
  • 250 g de harina de castañas
  • 300 g de harina de repostería*
  • 200 g de azúcar glass
  • 1 huevo + 2 yemas
  • 1 pizca de sal
  • 250 g de mantequilla
  • Ralladura de un limón
  • 8 g de levadura química (tipo Royal)
    Cobertura
  • 100 g de chocolate con leche de fundir (usé Nestlé postres)
  • 50 g de nata líquida
    *En la receta original pone 250 g pero yo necesité 50 g más para poder manejar la masa. Aún así quedó una masa muy blandita, justo para no pegarse a los dedos.


    Batir la mantequilla y el azúcar hasta que esté cremosa. Añadir la ralladura, el huevo y las yemas y seguir batiendo hasta que se integren por completo. Agregar entonces las harinas, la levadura y la pizca de sal, tamizadas, y trabajar con una espátula justo hasta que la masa esté homogénea.
    Envolver en plástico y refrigerar durante una hora.
    Precalentar el horno a 180ºC con calor de arriba-abajo.
    Una vez pasado este tiempo, ir haciendo bolas con la masa, dándoles forma lo más parecido a una castaña, e ir depositando en una bandeja forrada con papel.
    Hornear, a media altura, durante unos 20 minutos.
    Dejar reposar un par de minutos en la bandeja antes de pasarlas a una rejilla para que terminen de enfriarse.
    Preparar mientras la cobertura derritiendo el chocolate, a pequeños golpes de microondas para evitar que se queme. Una vez derretido por completo verter la nata, que deberá estar a temperatura ambiente, y remover hasta que la mezcla esté homogénea.
    Sumergir la base de cada galleta en la cobertura y colocar sobre una bandeja, forrada con papel, para que se endurezca el chocolate.


    Con estas cantidades salen unas 60 galletas, dependiendo del tamaño, pero se conservan muy bien, durante unos días, guardadas en una lata hermética.

   
     Os he comentado antes que las castañas no me apasionan pero, sin embargo, estas galletas me las comería una tras otra porque os aseguro que están de muerte, tan tiernas por dentro que casi parecen bizcochitos.


    Venga, ir pasando a por una castañita y me acompañáis a ver el recopilatorio 

martes, 23 de octubre de 2018

Panecillos de hamburguesa

    Hace justo una semana, el día 16 exactamente, se celebró el Día Mundial del Pan. Mi idea era haber publicado esta entrada ese día, pero no tuve tiempo más que para subir una foto de estos panecillos a mi perfil de Instagram.


    Como dicen en mi tierra, no hay santo sin novenario. Así que, como aún estoy dentro de ese margen (por los pelos 😂😂) aquí estoy escribiendo como una loca para no dilatarlo más en el tiempo.


    La receta, que llevo preparando desde hace muuuucho tiempo y nunca me ha fallado, es de Webos fritos. Yo los he preparado con la amasadora pero si queréis hacerlos a mano o con la Thermomix pinchar en el enlace anterior que allí Susana os lo explica fenomenal.


    Ingredientes (para 8 panecillos) :
  • 500 g de harina de fuerza
  • 4 g de levadura seca de panadero 
  • 150 g de leche entera
  • 120 g de agua templada*
  • 1 huevo L*
  • 25 g de aceite de oliva virgen extra
  • 10 g de sal
  • 20 g de azúcar
  • Semillas de sésamo blanco
    *En la receta original son 125 g de agua y un huevo mediano pero, como los huevos que tenía eran tamaño L, quité un poco de agua para compensar la cantidad total de líquido.


    Poner los líquidos y la sal en el bol de la amasadora y comenzar a trabajar, con el gancho, a velocidad media hasta que esté mezclado, unos dos minutos.
    Añadir la harina, el azúcar y la levadura y seguir trabajando hasta que la masa se despegue de las paredes. Bolear y colocar en un bol ligeramente engrasado, tapar con film y dejar levar, en un sitio cálido, hasta que doble el volumen.
    Volcar sobre la superficie de trabajo, ligeramente enharinada, y cortar en 8 partes iguales. Bolear cada parte y colocar sobre una bandeja de horno cubierta con papel. Aplastarlas un poco con la palma de la mano, cubrir con un paño limpio y dejar levar de nuevo. Cuando hayan doblado casi su volumen, precalentar el horno a 220ºC, con calor de arriba-abajo.
    Pincelar cada panecillo con un poquito de agua y espolvorear el sésamo generosamente por encima, presionando un poco con la mano, sin apretar demasiado, para que se adhieran bien las semillas.
    Bajar la temperatura a 200ºC, pulverizar ligeramente las paredes del horno con agua e introducir la bandeja a media altura. Hornear durante unos 20 minutos o hasta que estén bien dorados.
    Dejar enfriar sobre una rejilla.


    Se conservan muy bien envueltos en plástico. Una vez estén fríos también podéis congelarlos.


    Nada que ver con los panecillos comprados, como los hechos en casa no haya nada, basta con ver la miga. De hecho, mi hija solamente come la hamburguesa en pan si este es de los hechos por mí.


    Tan sólo queda por decir : Bon appetit!!

martes, 9 de octubre de 2018

Brioche à tête {Reto CocinArte}

    Parece que el tiempo ya tomó conciencia de que el verano se ha acabado, regresaron los días de tonos ocres, la luz ambarina de media tarde y la temperatura bajó lo suficiente para que el hecho de encender el horno no sea considerado un acto heroico.
    Hacía tiempo que tenía mono de meter las manos en harina y ponerme a preparar pan así que, como tocaba receta dulce, comienzo la temporada panarra de la mejor manera posible, con un delicioso brioche à tête.


    El olor que desprenden recién salidos del horno hacen que te sientas transportado al país vecino y poder degustarlo, además, es como estar sentado a la mesa de la mismísima María Antonieta. 


    Hoy es el día de publicación del CocinArte y, en este ocasión, el cuadro que ha elegido María ha sido El columpio de Jean-Honoré Fragonard.

 
    Nada más verlo me ha venido a la cabeza la imagen de un brioche à tête en una grandiosa mesa de desayuno puesta de la manera más rococó, como mandaba la época. Mi mesa ni mucho menos es rococó, este no es precisamente mi estilo, pero disfrutar seguro que no lo hacían tanto en aquella época como lo hemos hecho nosotros, eso seguro.


    Ingredientes :
  • 50 g de agua
  • 20 g de levadura fresca de panadería
  • 500 g de harina de fuerza
  • 4 huevos L
  • 10 g de sal
  • 40 g de azúcar
  • 350 g de mantequilla
    Para glasear
  • 1 yema 
  • 1 cucharada de leche
    He elegido esta receta de Webos fritos para hacer el brioche en amasadora, que mis codos ya están lo suficientemente maltrechos para machacarlos más con un amasado manual.
    Poner en el vaso de la amasadora todos los ingredientes, menos la mantequilla, en ese orden. Esto evitará que la levadura esté en contacto directo con la sal y el azúcar hasta que comience el amasado.
    Amasar, con el gancho, a velocidad baja, durante unos 15 minutos o hasta que la masa se despegue de las paredes. Dejar fuera de la nevera mientras la mantequilla para que se vaya ablandando.
    Echar la mitad de la mantequilla, que estará sobre unos 14º, y mezclar a velocidad media. Cuando esté totalmente integrada añadir el resto de la mantequilla y seguir trabajando, a la misma velocidad, hasta que la masa  se despegue de las paredes. Si pincháis con un termómetro estará entre 22º-24º y pasará perfectamente la prueba de la membrana.
    Volcar en un bol, cubrir con plástico y dejar reposar durante 2 horas a temperatura ambiente. Meter en la nevera durante toda la noche.
    Dividir la masa en las partes que queráis y bolear. Yo la dividí en 6 de 110g y 1 de aproximadamente 500 g.
    Engrasar los moldes con mantequilla. Enharinar ligeramente la superficie de trabajo y la mano. Hacer rodar cada bola de masa con el canto de la mano formando un estrechamiento a un tercio de distancia de un extremo. Abrir un agujero en el medio de la parte grande y meter por él la parte más pequeña. Pero como una imagen vale más que mil palabras, seguro que lo entenderéis mejor viendo las siguientes fotos


    Meter en los moldes presionando un poco para adaptar la masa a ellos e hincar el índice para terminar de marcar la cabeza.
    Batir la yema y la leche del glaseado y pincelar con cuidado la superficie.
    Dejar reposar en un lugar templado para que leven.
    Cuando casi doblen su tamaño precalentar el horno a 180ºC. Volver a pincelar y hornear durante 15 minutos. Bajar la temperatura a 160ºC. Dejar otros 10 minutos los pequeños y 20 minutos el grande.
    Sacar, desmoldar con cuidado y dejar terminar de enfriar sobre una rejilla.


    Ya veis que a mis brioches pequeños la cabeza les quedó bastante poco pronunciada, casi como que estuvieran jugando al escondite 😂😂 Pero muy ricos estaban, eso sí.


    La miga lo dice todo ¿a que sí?


viernes, 5 de octubre de 2018

Buñuelos de bacalao. Tres en raya con mosaico de aliolis de Susi Díaz

    Parece que, por fin, el otoño comienza a sentirse por estas tierras. Ya no apetecen tanto los platos fríos, tampoco hace para abusar de las preparaciones más contundentes así que lo ideal es quedarse en un término medio. Y en ese punto es donde se encuentra esta delicia que hoy os traigo : unos deliciosos buñuelos de bacalao.


    La manera de presentarlos es un poco diferente de la habitual ya que he intentado recrear uno de los platos que tiene en la carta La Finca, el restaurante Susi Díaz en Elche, que es la Chef propuesta para este mes en Cooking the Chef. O por lo menos tenía en el 2013 que es cuando estuvo en él Cristina Martínez y nos lo contaba en su blog Garbancita (pincha aquí)


    Aunque la presentación es novedosa la receta de los buñuelos es la que llevo haciendo desde hace unos cuantos años, esta del blog Webos fritos, sólo que en menor cantidad, porque están deliciosos y siempre siempre quedan bien.
    Ingredientes :
    Para los buñuelos
  • 125 g de agua
  • 25 g de mantequilla
  • 25 g de manteca de cerdo
  • 3 g de levadura química (tipo Royal)
  • 85 g de harina
  • 2 huevos L
  • 150 g de migas de bacalao desaladas
  • 1 cucharadita de perejil fresco picado
  • Aceite de oliva virgen para freír
 
    Con los aliolis no me he complicado la vida, he comprado alioli comercial y le he ido añadiendo los distintos condimentos para hacerlos de sabores.
    Ingredientes :
    Para los aliolis
  • 8 cucharadas de alioli
  • 1/4 de cucharadita de hierbas provenzales secas en polvo
  • 1/4 de cucharadita de curry
  • 1/4 de cucharadita de pimentón agridulce
  • 1/4 de cucharadita de zumo de limón
  • La ralladura de medio limón
 
    Lo primero prepararemos los aliolis. Repartir en cuatro boles el alioli, poniendo 2 cucharadas en cada uno. Añadir, y remover hasta integrar, en el primero las hierbas provenzales, en el segundo el curry, en el tercero el pimentón y en el cuarto el zumo y la ralladura de limón. Tapar con plástico y reservar en la nevera hasta el momento de servir.
    Para preparar los buñuelos primero coceremos, durante 5 minutos, el bacalao desalado con un chorrito de leche. Limpiar de piel y posibles espinas, desmigar y reservar. En la receta original lo cocina con agua pero haciéndolo en leche queda algo más suave.
    Calentar en un cazo el agua, la mantequilla y la manteca hasta que rompa a hervir. Retirar del fuego y echar de golpe la harina junto con la levadura. Remover con una espátula hasta que quede bien mezclado y dejar enfriar un rato.
    Cuando haya perdido calor echar los huevos uno a uno batiendo entre cada adicción, hasta que no esté totalmente integrado el primero no añadir el siguiente. Agregar el bacalao y el perejil e integrar a la masa. Es una pasta choux con bacalao y perejil añadido.
    Poner abundante aceite en una sartén y calentar a fuego medio-bajo. Coger porciones de masa, del tamaño de una nuez, redondearlas un poco con ayuda de dos cucharillas y freír en el aceite templado sin echar demasiados de cada vez. Voltearlos para que se doren por igual y sacarlos a un colador para que escurran. Colocarlos sobre papel para retirar el posible exceso de grasa que les quede.


    Acompañar con los aliolis de sabores y servir antes de que se enfríen. Con lo que me gusta a mí el bacalao no me puedo resistir a ir comiéndome uno de camino a la mesa, jejjeje.


    ¿Véis que huequitos han quedado? Y están de ricos que no les hace falta ni el acompañamiento. Y ya que hablo de acompañar ¿os venís conmigo a ver el recopilatorio del reto? Sí, pues vamos allá, yo mientras sigo dándole a los buñuelos, jejjeje.


    Aunque, pensándolo mejor, con los aliolis están bárbaros!!!
   

martes, 25 de septiembre de 2018

Cisnes de galleta o swan cookies {Una galleta, un cuento}

    Este mes en el reto "Una galleta, un cuento" me ha tocado elegir a mí ya que en el de "El príncipe y el mendigo", el anterior antes del verano, mis Sandwiches para el té fueron los ganadores. Yo he elegido una historia muy poco conocida de Hans Chistian Andersen, los cisnes salvajes que, por si no lo conoces, puedes leer aquí. Supongo que este cuento no se ha hecho tan famoso como otros ya que es la princesa la heroína de la historia y, claro, no debía ser demasiado apropiado para aquella época el que las niñas se plantearan siquiera poder pensar y actuar por su cuenta. Y es, justamente por eso, por lo que yo lo he elegido... arriba las princesas guerreras 😂


    Tenía claro que mi aportación iban a ser cisnes, aunque no tenía demasiado claro si de merengue, de choux o de galleta. Me decidí por estas últimas ya que me parecieron más sencillas y divertidas.
    Estas galletas me han recordado a los roscos de huevo que comía de niña, así que creo que he acertado de pleno, porque tengo muy unida esa imagen a la de ir de paseo a dar de comer a los cisnes del Campo Grande de Valladolid, la ciudad donde me crié.


    Estas galletas están hechas con bicarbonato de amonio, también llamado hartshorn, que fue el precursor de la levadura química y como ella es un agente leudante. El amoniaco que lleva se evapora durante la cocción en el horno. Os aconsejo que cuando abráis la puerta del horno os retiréis hacía un lado ya que saldrá una nube de vapor con un intenso olor a amoniaco.


    Ingredientes :
  • 250 g de harina
  • 50g de mantequilla en pomada
  • 65 g de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • 1 huevo L
  • 1/4 de cucharadita de bicarbonato de amonio*
  • 1 cucharada de leche
    Para pincelar
  • 1 yema
  • 1 cucharadita de leche
  • 1 pizca de sal
    Para adornar
  • Virutas de chocolate
  • Un poco de azúcar
    * Si no tienes puedes ponerle 1/2 cucharadita de levadura química (tipo Royal)


    Disolver el bicarbonato de amonio en la cucharada de leche y dejar reposar media hora antes de utilizarlo.
    Mezclar todos los ingredientes y amasar hasta conseguir una masa homogénea. Hacer una bola con ella, cubrir con plástico y refrigerar durante un par de horas.
    Estirar entre dos papeles de horno, dejando de un grosor de 2 cm, y cortar círculos con un cortador de galletas o un vaso (los míos de 7,5cm de diámetro) y colocar sobre otra bandeja cubierta con papel. Doblar por la mitad, apretando ligeramente el borde, hacer un primer corte como a unos 5 mm de la parte lisa sin llegar al final. Doblar esa tira dándole forma para formar el cuello y la cabeza del cisne afinando el extremo para formar el pico. Hacer un par de cortes en la parte redondeada doblando las puntas ligeramente hacia arriba para simular el ala y la cola.
    Ya sé que una imagen vale más que mil palabras pero a mí se me olvidó sacar fotos del proceso pero sí pincháis aquí podéis ver el paso a paso que yo seguí, aunque en las fotos de las galletas se ve bastante claro.


    Una vez cortadas y dadas forma a todas las galletas (a mí me salieron 25 unidades) volver a refrigerar mientras se calienta el horno a 180ºC.
    Batir la yema con la leche y la pizca de sal para pincelar las galletas justo antes de hornear. Poner una viruta de chocolate para simular el ojo y espolvorear con un poco de azúcar sobre la parte que forma el ala.
    Cocer a media altura, con calor de arriba-abajo, durante unos 15 minutos o hasta que esté bien doraditas.


    La receta la he cogido del blog La majuluta, aunque he disminuido ligeramente la cantidad de bicarbonato de amonio, y os aseguro que están ricas ricas.
    ¿A qué han quedado muy monas?  Si queréis ver lo que han preparado mis compis de reto aquí os dejo el recopilatorio... y prepararos a disfrutar

martes, 18 de septiembre de 2018

Cheesecake de crema lotus y speculoos

    Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz...
    Hoy, justamente hoy, hace ya ocho años este blog echó a andar y, por supuesto, lo tenía que celebrar. La mejor manera de hacerlo... con una tartita, of course.
    Además aprovecho para participar con ella en el reto #tartashornofreeparanomorir de Instagram organizado de nuevo por Cocinando sabores


    Antes me tenía que traer la crema lotus cuando, en las vacaciones, pasaba a Francia. Ahora, afortunadamente, tan sólo me tengo que acercar al Carrefour para conseguirla, así que la tarta que he elegido para hacer precisamente está realizada con esta pequeña delicatessen.


    La receta la he sacado de unos de mis blogs de referencia reposteril, I love Bundt Cakes, rebajando ligeramente las cantidades, para adecuarlo al molde de 15cm de diámetro que he utilizado, y echando una pizca de especias para potenciar el sabor.


    Ingredientes :
    Para la base
  • 105 g de galletas de speculoos
  • 75 g de crema lotus
    Para el relleno
  • 300 g de queso crema (usé Philadelphia)
  • 150 g de nata líquida de montar (38% m.g.)
  • 8 g de gelatina en polvo
  • 40 g de azúcar moreno
  • 35 g de azúcar
  • 75 g de crema lotus
  • 1/4 de cucharadita de especias speculoos en polvo

    Forrar la base y las paredes de un molde redondo desmontable de 15cm con papel de horno.
    Lo primero prepararemos la base. Triturar las galletas y mezclar bien con la crema lotus. Volcar dentro del molde y apretar la mezcla repartiéndola bien por toda la base. Refrigerar por lo menos 30 minutos para que se endurezca.
    Hidratar la gelatina en tres cucharadas de agua fría. Reservar.
    Calentar la nata, a fuego bajo, sin dejar que llegue a hervir. Añadir los dos tipos de azúcar removiendo hasta su completa disolución. Echar la gelatina y disolver en la nata azucarada por completo. Agregar el queso, las especias y la crema e incorporar hasta que la mezcla sea homogénea.
    Retirar del fuego y verter la crema sobre la base de galletas.
    Dejar enfriar hasta que esté a temperatura ambiente, entonces meter en la nevera y refrigerar durante toda la noche.
    Desmoldar y, con la ayuda de una pequeña manga pastelera, decorar dejando caer con un hilo de crema por la superficie.


    No tengo que deciros que está de impresión, ¿os pongo un trocito?

sábado, 1 de septiembre de 2018

Ensalada de cerezas, queso azul, nueces y jamón de pato

    Comenzamos septiembre. Otra vez vuelta a la rutina, de reencuentro con gente que vuelve de vacaciones (yo las tuve en julio así que casi las tengo olvidadas 😕) y en nada los niños de vuelta a las clases. Por tanto comienzan las semanas de carreras para preparar el inicio del curso.
    Para poner un poco de alegría en la mesa, y como aún la temperatura es bastante alta por aquí, nada mejor que seguir con las ensaladas pero, como decía, con un poquito de rock&roll.


    Ya sé que no es tiempo de cerezas, así que me sorprendió gratamente encontrarlas aún a la venta, parece que estas sean tardías resintiéndose a abandonarnos. Pero igualmente podría haber puesto frambuesas, o cualquier otro fruto rojo, en su lugar


    La ensalada la había visto aquí, aunque no llevaba el jamón de pato, esa ha sido una adicción que se me ha ocurrido a mí.

    Ingredientes :
  • 100 g de cerezas
  • 50 g de queso azul
  • 6 lonchas de jamón de pato
  • 2 puñados de ensalada verde variada
  • 25 g de nueces peladas
  • Sal
  • Vinagre de moscatel
  • Aceite de oliva virgen extra

    Lavar las hojas de ensalada y escurrir bien. Yo utilicé escarola y rúcula como se puede apreciar en las fotos.
    Lavar también las cerezas, secarlas, partirlas por la mitad y deshuesar con cuidado.
    Cortar el queso en dados y las nueces en trozos grandes.
    Extender las hojas de ensalada en el fondo del plato y espolvorear con sal ligeramente. Repartir por encima las mitades de cereza, los dados de queso, las nueces troceadas y las lonchas de jamón de pato.
    Aliñarla con un poco de vinagre y, por último, con un buen chorreón de aceite de oliva virgen extra.


    El punto que le da el jamón de pato hace que pase de estar deliciosa a estar sublime, os lo aseguro.


    Y lo bueno que tienen las ensaladas es que si no te gusta uno de los ingredientes lo cambias y punto, estará igualmente deliciosa.


    No me negaréis que el servir una ensalada como esta, llena de color y sabor, no da alegría a cualquier mesa.