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domingo, 10 de noviembre de 2013

Yogures de moras

    Llevo muchos años haciendo yogures, exactamente 13, aunque en casa de mi madre he visto hacerlos toda la vida. Empecé a hacerlos cuando mi hijo era muy pequeño y la pediatra me recomendó que los enriqueciera con calcio, lo más increíble es que hasta ahora no haya publicado ninguna receta de yogur así que aquí va la primera.
    Aprovechando parte de las moras que me regalaron se me ocurrió que podía prepararlos de ese sabor. Hacía tiempo que se los había visto a Cristina y aún los tenía en mi lista de pendientes, que mejor que esta ocasión para probarlos.


   
Ingredientes :
  • 1 litro de leche entera
  • 3 cucharadas de leche en polvo desnatada enriquecida con calcio
  • 1 yogur natural ( Yo utilizo de los del tarrito de cristal)
  • 300 g de moras
  • 2 cucharadas de azúcar
    Poner las moras con el azúcar y dejar macerar unos 10 minutos.
    Templar la leche en el microondas, solo debe estar tibia.
    Separar un vaso y disolver en él la leche en polvo.
    Batir el yogur y añadírselo al resto de la leche removiendo hasta que esté integrado.
    Agregar la mezcla de leche y leche en polvo y remover.
    Triturar las moras y colar para quitar las semillas. Añadir al preparado anterior y remover hasta que la mezcla esté homogénea.
    Repartir en vasitos y poner en la yogurtera duante unas 8 horas. Pasado este tiempo, meter los vasitos de yogur en la nevera y dejar reposar otras 4 horas, por lo menos, para que cojan cuerpo.


    Si no tienes yogurtera también se puede hacer el yogur en el horno poniendo los tarritos rellenos a 50º C durante unas 4 horas y luego, sin sacarlos del horno, dejarlos reposar otras 4 horas. Meter a la nevera para que cojan cuerpo otras 4 horas por lo menos.


    No hay nada más placentero que poder disfrutar de un delicioso yogur casero.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Tiramisú del Atlántico Norte #díadeltrampantojo

    Si seguís el programa de Top Chef  sabréis que en uno de los primeros programas propusieron a los participantes hacer un trampantojo. La idea caló tan hondo entre los bloggeros twitteros que en seguida crearon un #díade, ya sabéis lo dado a ello que somos a estas cosas, jajjaja. Y, por supuesto, Yo no podía dejar de participar en él.
    Y alguno os preguntaréis ¿qué es eso de trampantojo? Es engañar al ojo, pensaréis que es algo cuando lo veáis y, sin embargo, será otra cosa distinta cuando os o metáis a la boca. El cambio os podrá agradar más o menos pero, desde luego, será divertido ver la cara que pone el que lo prueba sin saberlo, jejjeje.
    Mi idea era repetir un trampantojo que vi en la revista Cuines pero ese lo dejaré para más adelante ya que en esta ocasión no he tenido demasiado tiempo para experimentar. Eso de ser madre trabajadora ama de casa no te deja demasiado tiempo para estas cosas y más cuando hay exámenes de por medio, jejjeje. Así que me centré en algo que seguro me iba a salir, algo que hago en infinidad de ocasiones pero presentado de una manera distinta. Aquí os presento mi Tiramisú del Atlántico Norte.


    Lo de tiramisú está claro por lo que es ¿o no? Y lo del Atlántico Norte le viene dado porque el bacalao que he utilizado es precisamente de aquellos lares... o eso dice en la caja al menos, jejjeje.
    Y con estos datos es fácil adivinar de lo que trata en realidad el preparado... tacháaaannnn!!! Pues sí, se trata de una brandada.


    Ingredientes para cada ración :
  • 2 rebanadas de pan de molde
  • 10 ml de fondo de pescado
  • 2 patatas pequeñas
  • 1 filete de bacalao del Atlántico Norte
  • 1 chorrito de nata de cocinar
  • Sal y pimienta de molinillo

 
    Cortar cada rebanadas de pan de molde en tres dándoles forma de bizcochitos. Dorar ligeramente en una sartén, poner en un plato y reservar.
    Lavar las patatas y secarlas bien. Pelar y reservar las mondas.Poner a cocer las patatas en agua salada.
    Freír las mondas de las patatas hasta que estén bien crujientes. Dejarlas escurrir sobre un papel de cocina y pasar por un molinillo de café hasta que estén hechas polvo.
    Cuando las patatas estén tiernas añadir el bacalao y dejar cocer 2 ó 3 minutos. Escurrir, poner en un bol, añadir un chorrito de leche y triturar hasta que esté cremoso. Salpimentar.
    Poner 3 bizcochitos de pan y empapar con la mitad del fondo de pescado. Extender la mitad de la brandada por encima y repetir con el resto de pan, fondo y brandada.


    Espolvorear con el polvo de pieles de patatas y servir.


    Teníais que haber visto la cara de mi hijo cuando lo vio. Menuda sonrisa de oreja a oreja hasta que descubrió que era de bacalao y le desapareció de golpe, jajjajaja.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Brownie de otoño de chocolate y calabaza especiada

    Andaba buscando otra receta cuando de repente se cruzó esta por delante de mis ojos y aluciné, tenía que hacerla sí o sí!!!!
    La vi en Cupcakelosophy, aunque la original es de Martha Stewart y, aprovechando que aún me quedaba media calabaza  horneada me decidí a prepararla inmediatamente. Además que tenía ganas de probar unos moldes de bizcochitos individuales que aún tenía por extrenar y así mataba dos pájaros de un tiro, jejjeje.


    En su receta Davinia le puso nueces en trocitos por encima pero, como a Sonia lo de los frutos secos en trozos no le van, Yo preferí ponerle solo unos trozos grandes por encima para que se pudieran retirar fácilmente.


    Ingredientes :
  • 170 g de chocolate sin azúcar a trozos
  • 100 g de mantequilla
  • 300 g de puré de calabaza
  • 220 g de harina
  • 1 cucharadita de levadura
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de canela
  • 1/4 de cucharadita de nuez moscada
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 4 huevos
  • 350 g de azúcar blanco
  • 60 g de aceite de girasol
  • 1 puñado de nueces troceados
  • 1 puñado de pepitas de chocolate


    Precalentar el horno a 200º C.
    Deshacer el chocolate y la mantequilla en el microondas en tiempos cortos para evitar que se quemen.
    Tamizar la harina y mezclar con la levadura y la sal.
    Batir los huevos con el azúcar y la vainilla hasta que espumen. Incorporar los ingredientes secos y mezclar.
    Dividir la masa en dos. Añadir a una de las divisiones el chocolate fundido e integrarlo. Agregar el puré previamente mezclado con el aceite y las especias y mezclar bien.
    Repartir la masa de chocolate entre los moldes y cubrir con la masa de calabaza.
    Espolvorear con las nueces y las pepitas de chocolate.
    Bajar la temperatura a 180º C y meter los moldes al horno durante unos 20 minutos. Pinchar con un palillo para comprobar que esté bien cocido.
    Retirar del horno y dejar reposar durante 5 minutos antes de desmoldarlos. Terminar de enfriar sobre una rejilla.


    El resultado es un brownie super jugoso y con un sabor espectacular. Y que, además, está muchísimo mejor con un día de reposo.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Tatin de endivias y manzanas

    Hace tiempo que os dije que suelo comprar una revista francesa, Saveurs, de la cual saco un montón de ideas y de recetas de lo más novedosas. 
    Esta es una de esas recetas que, desde luego, nos muestra un tatin un tanto distinto y original... justo como a mí me gusta, jejjeje.


    Esta es una forma original y novedosa de comer endivias que, desde luego, no os dejará indiferentes.


    Ingredientes :
    (Para la pasta brisa)
  • 200 g de harina
  • 100 g de mantequilla
  • 1 pizca de sal
  • 1 pizca de azúcar
  • agua
    (Para el relleno)
  • 4 endivias
  • 3 manzanas
  • 40 g de mantequilla
  • El zumo de 1/2 limón
  • 1 cucharadita de azúcar
  • Sal y pimienta negra recién molida
    Además :
  • 40 g de avellanas tostadas picadas groseramente
   

    Lo primero prepararemos la pasta brisa, aunque también podemos usar de la comprada ya hecha para que sea más rápido. Yo prefiero hacerla en casa ya que es muy fácil y, siempre, está más buena.
    Poner la harina, el azúcar y la sal en un bol. Remover y hacer un hueco en el medio donde pondremos la mantequilla a trocitos. Mezclaremos con las puntas de los dedos hasta que tenga un aspecto arenoso. Lo haremos rápido para que la mantequilla se derrita lo menos posible. Verter un poco de agua y amasar hasta integrarla formando una bola pero sin trabajarla demasiado.
Envolver en film plástico y reservar 20 minutos en la nevera.
    Lavar y secar las endivias. Retirar la base y cortar en 4 a lo largo.
    Derretir 30 g de mantequilla en una sartén, añadir las endivias y dorarlas, a fuego alto, durante 3 minutos. Añadir un chorrito de zumo de limón y 1/2 cucharadita de azúcar. Salpimentar.
    Tapar y cocinar, a fuego lento, de 15 a 20 minutos.
    Mientras, pelar las manzanas y cortarlas cada una en 8 trozos. Rociarlas con zumo de limón ligeramente para que no se ennegrezcan.
    Derretir el resto de la mantequilla en una sartén y añadir las manzanas y el resto del azúcar. Dejar cocer, a fuego lento, de 15 a 20 minutos.
    Precalentar el horno a 200º C.
    Repartir las endivias y las manzanas en el fondo de un molde de tartaleta. 
    Estirar la pasta brisa y cortar un disco un poco más grande que el diámetro del molde. Cubrir con el disco de pasta el molde remetiendo el borde hacia dentro.
    Meter al horno y dejar cocer durante unos 20 minutos, hasta que la pasta esté dorada y el jugo de cocción burbujee por los bordes del molde.
    Desmoldar y servir espolvoreada con las avellanas tostadas picadas por encima.


    Os aseguro que está de muerte. Un sabor delicioso y sorprendente.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Pastissets de boniato

    Mañana el blog de Catieu, Pastissets, cumplirá 4 años. ¡¡¡Madre mía, pero cómo pasa el tiempo!!!
    Por este motivo, nos ha invitado a celebrarlo con ella y, por supuesto y muy gustosamente, Yo he aceptado el reto. Lo único que nos pedía es que la entrada comenzara por la palabra pastelitos, como el nombre de su blog. Realmente el nombre es en catalán así que me parecía que lo correcto era que comenzara por él y a mí, empezando por pastissets, solo me vienen a las memoria los típicos pastelillos que aquí, en Valencia, se hacen por Navidad y Pascua : los pastissets de boniato.
    Para mí ha sido un verdadero reto ya que no los había hecho nunca y mira que me gustan estos pastelillos pero me daba un poco de pereza ponerme a ello ya que en la panadería a la que Yo voy los hacen de muerte.
 

    Ingredientes :
    (Para el relleno)
  • 600 g de boniato
  • 300 g de azúcar
  • 1 cucharadita de canela
  • la piel de un limón
    (Para la masa)
  • 200 ml de aceite suave
  • 100 ml de anís seco
  • 50 ml de vino moscatel
  • 50 g de azúcar
  • La harina que admita (aproximadamente 450 g)
    (Para hornear)
  • 1 huevo batido
  • Azúcar moreno
    La receta está hecha con Thermomix pero se hacen desde hace mucho tiempo y entonces no había esta maquinita, jejjeje. Así que, aunque no la tengáis, animaros a hacerlos.
    Pelar los boniatos y cortarlos en dados. Poner en el vaso y trocear unos segundos a vel. 4.
    Añadir el azúcar, la piel del limón y la canela. Cocer durante 30 min, 100º C, vel. cuchara.
    Dejar enfriar un poco y triturar 3 seg, vel. 5-9. Sacar y reservar.
    Lavar el vaso y secarlo. Poner el aceite, el anís, el moscatel y el azúcar durante 3 min, 60º C, vel. 2.
    Agregar 450 g de harina y mezclar 10 seg, vel. 6. Amasar 1 min, vaso cerrado, vel. espiga.
    Precalentar el horno a 200º C, con calor de arriba-abajo y aire.
    Sacar y mirar si necesita más harina, deberá quedar una masa húmeda pero que no se pegue a las manos.
    Aplanarla y cortar círculos de unos 10 cm de diámetro.


    Poner un poco de relleno, doblar sobre si misma, como las empanadillas, y cerrar presionando con un tenedor de postre. Yo corté, doblé y presioné la masa con este cacharrito para hacer empanadillas que tenía por casa y quedaron bien monas, jejjeje.
    Poner en una bandeja de hornear cubierta con papel, pincelar con el huevo batido y espolvorear con azúcar moreno.
    Meter al horno y dejar cocer de 13 a 15 minutos (cada horno es un mundo), tendiendo cuidado de que no se doren en exceso.
    Sacar dejar reposar 5 minutos en la bandeja y pasar a una rejilla para que acaben de enfriarse.


    Con esta cantidad de masa vienen a salir de 28 a 30 pastissets de tamaño medianito.


    Se conservan perfectamente bien guardados en una lata... aunque con lo riquísimos que están dudo mucho que os duren mucho tiempo, jejjeje.


    Fuente : Blaukitchen

sábado, 2 de noviembre de 2013

Pan de candeal

    Mamá, toda la casa huele a Valladolid, para mí esa frase de mi hijo fue premonitoria de que lo que tenía en el horno era exactamente lo que iba buscando. El que mi hijo reconociera ese olor tan característico que deja la harina candeal al cocerse hizo que aflorara en mi cara una gran sonrisa, la misma que tenían mis hijos al ver salir los panes del horno y es que hasta estaban con la lagrimilla a punto de escaparse de la emoción... Realmente, con solo cerrar los ojos,  olía a Valladolid, pero no a cualquier lugar de Valladolid, lo que para mis hijos era el olor a Tahona  para mí era el olor de mi infancia. No en vano soy nieta de molinero y el olor del grano me recuerda mi niñez. Ese olor tan característico de la harina candeal... que Sergio y Sonia se han detenido a oler por primera vez y que a mi me ha transportado a una habitación con un ventanuco pequeño de cortinas rojas, con el suelo de madera, una cama con el colchón de lana lleno de bultos y el eterno zumbido del molino que hacía que todo vibrara... No puedo dejar de sonreír... y cierro los ojos... y huelo su aroma.
    Los panes típicos de Valladolid están realizados con harina de trigo candeal (Triticum durum) que es la variedad que se produce en la zona. El nombre de los panes depende de la forma : fabiola, pan de canteros, lechuguino, cuadros, polea...


    La característica principal de estos panes es que tienen su miga prieta y blanca debido a que son de baja hidratación, con amasados cortos y refinado a base de rodillos para desarrollar las cadenas de gluten.


    La relación con respecto a la harina es del 45% de agua, 20% de masa madre (al 50% de hidratación), 2% g de sal y 1% de levadura fresca.

    Ingredientes :
  • 500 g de harina candeal
  • 100 g de masa madre al 50%
  • 225 g de agua
  • 10 g de sal
  • 5 g de levadura fresca 
    La noche anterior se alimenta la masa madre al 50% y cuando inicie la fermentación, alrededor de un par de horas, meter en la nevera y dejar toda la noche.
    Poner el agua, la masa madre y la levadura en un bol y remover. Añadir la harina y la sal y mezclar manualmente ya que será una masa muuuyyyy compacta. Volcar sobre la mesa y comenzar a amasar presionando bien y girando 90º entre cada estirón. Amasar de 10 a 15 minutos. La masa quedará tosca y rugosa. Dejar reposar una media hora.
    Ahora llega el momento del refinado. Coger el rodillo y aplastarla, doblarla sobre sí misma y volver a estirar. Girar 90º y repetir hasta que la masa no esté para nada pegajosa y su textura sea fina y sedosa, alrededor de una media hora. Hasta aquí la teoría pero lo cierto es que a base de rodillo a los 10 minutos ya me dolían los codos, delicadita que es una. Entonces se me encendió la bombilla, la fui pasando a través de la máquina de hacer pasta fresca, que tenía un poco abandonada todo hay que decirlo, con lo que fue bastante más liviano, jejjeje.


    Cuando haya alcanzado la textura deseada le daremos forma, la aplastaremos y la greñaremos con trazos profundos. Tapar los panes con plástico para que no se reseque, Yo metí la bandeja dentro de una bolsa de basura y la cerré, y dejar fermentar hasta que observemos que la masa empieza a asomar entre los cortes, unas 2 horas.
    Pinchar la superficie con una brocheta de madera con el fin de que se produzca una cocción más uniforme. Pintar toda la corteza con agua, menos los cortes, para que quede brillante.


    Introducir en el horno, precalentado a 210º C, y hornear durante 40 minutos, con adicción de vapor al principio.
    Justo antes de retirar del horno volver a pintar la superficie con agua para incrementar el brillo de la corteza.


    Como ya os había comentado el nombre viene dado por la forma y el greñado del pan aquí tenéis la fabiola, bautizada así por un panadero vallisoletano en honor a la reina Fabiola de Bélgica que, como todos sabéis, era española.

 
    Pan de canteros


    Y, como última pieza de mi pequeña muestra, el pan lechuguino que debe su nombre a que es un pan muy adornado. Y en Valladolid se le llamaba lechuguino a la persona que se arreglaba en exceso para acudir a misa.


    Hasta aquí me llegó la masa así que no puedo mostraros otras formas como la de cuadros o la polea, una verdadera lástima, jejjeje, otra vez será...

viernes, 1 de noviembre de 2013

Chutney de manzana, moras y canela

    El término chutney, aunque originario del oeste de la India donde se le denomina chatni,nos viene de los ingleses que les copiaron y se la llevaron como suya a las islas durante su época colonial. Tanto unos como otros son muy aficionados a este tipo de mermeladas agridulces, especiadas y ligeramente picantes, aunque lo de los indios no son lo que se dice ligeramente picantes sino todo lo contrario, jejjeje. De hecho la receta que hoy os traigo es de Lorraine Pascale, ex-modelo y ahora cocinera inglesa de moda, aunque con unas ligeras variaciones mías, no podía ser de otro modo, jejjeje.


    Ya había hecho este chutney otras veces pero es que está tan bueno que no me canso de repetir la receta y, aproveché que estabamos en plena temporada para coger mi cesta de caperucita e ir a recoger unas cuantas, jajjaja. En realidad el que cogió la cesta fue un compañero del trabajo, Yago, el cual, amablemente, me regaló un buen tupper repleto de moras silvestres... No hay como tener amigos, jejjeje. Menuda diferencia de sabor de hacerlo con estas a hacerlo con las moras compradas, no hay ni punto de comparación!!
   
    Ingredientes :
  • 400 g de manzanas
  • 120 g de cebolla
  • 50 g de azúcar mascabado (o morena)
  • 40 ml de vinagre balsámico
  • 1 cucharadita de canela molida
  • 200 g de moras
  • Pimienta negra recién molida
  • Aceite de oliva virgen extra
    Pelar y descorazonar las manzanas. Cortar en trozos grandes y pesar entonces los 200 g.
    Pelar y cortarle cebolla en juliana fina. Lavar las moras y escurrirlas bien.
    Poner una cazuela al fuego con el aceite. Cuando este esté caliente añadir la cebolla y rehogar hasta que se ablande un poco. Añadir el resto de los ingredientes, menos las moras, y dejar cocer a fuego medio, removiendo de vez en cuando, hasta que alcance su punto de ebullición. Bajar el fuego y dejar cocer a fuego lento durante 45 minutos removiendo de vez en cuando.
    Esterilizar los botes en agua caliente, escurrirlos y secarlos en el horno a temperatura baja, unos 40ºC, para que no se enfríen.
    Cuando el chutney tome la consistencia de una mermelada espesa añadir las moras y cocer otros 10 minutos, removiendo con mucho cuidado para que no se rompan demasiado las moras. Comprobar el punto de picante por si queréis añadir un poco más de pimienta... o una puntita de cayena en polvo si lo prefieres extra-picante.


    Rellenar los botes hasta casi el borde y cerrar. Dejar enfriar los botes boca abajo para que se haga el vacío.


    Una vez estén fríos, después de comprobar que las tapas no se hunden al apretarlas en el centro con el dedo, guardar en un lugar oscuro y seco durante como mínimo un mes para que reposen.


    Al llevar azúcar y vinagre, poderosos conservantes naturales, durarán durante por lo menos 2 años sin abrir. Y en la nevera durante un máximo de 4 meses.