La tradición viene de antiguo, en la época de los romanos el mes de febrero era el último mes del año, el mes de la purificación antes de la llegada de la primavera. En este mes se celebraban las Lupercales, fiesta dedicada a Lupercus, dios de la fecundidad y los rebaños, durante la cual iban en gran procesión agitando antorchas.
En el siglo V el Papa Gelasio I decide cristianizar la fiesta pagana pasando a ser la Presentación de Jesús en el Templo, 40 días después de su nacimiento, aunque no es hasta el siglo XIV cuando las antorchas van a ser sustituidas por velas benditas para recordar que Cristo es la luz del mundo.
Este mismo Papa fomentó el reparto a los peregrinos que iban a Roma de crêpes. Era cuando se hacían las siembras de invierno, y era con la harina que sobraba con la que se hacían las crêpes como símbolo de prosperidad del año que entraba (Fuente: www.france.fr)
Sin duda la manera más famosa de prepararlas es hacer las crêpes Suzette y, para mi gusto, esta es la forma más exquisita, jugosa y deliciosa que existe de comerlas.
La receta que he preparado para hacer la masa de las crêpes es la que Marta Miranda publicó en Directo al Paladar pero la crema Suzette y el flambeado lo he cogido de de Rechupetes.
Ingredientes (para 9 crêpes)
- 125 g de leche entera
- 63 g de harina
- 25 g de azúcar
- 1 huevo grande
- 1 pizca de sal
- 40 g de mantequilla
- ralladura de 1/2 naranja
- 40 ml de zumo de naranja
- 40 ml de licor de naranja (Cointreau, Grand Marnier)
- 40 g de azúcar moreno
- 80 ml de licor de naranja, coñac o brandy
- 1 cucharada de azúcar moreno para espolvorear
Poner en un bol todos los ingredientes de la masa de los crêpes y batir hasta que la mezcla esté homogénea.
Pinchar un cuadradito de mantequilla con un tenedor y engrasar ligeramente una sartén pequeña. Poner al fuego y, cuando esté caliente, echar un cacillo de la masa extendiéndola bien por todo el fondo para que se forme una tortita muy fina. Cuando comience a hacer burbujitas dar la vuelta y dejar hacer por el otro lado. Sacar y colocar sobre un plato. Repetir hasta que acabemos engrasando cada vez que vayamos a añadir más masa. Reservar en caliente.
Rallar la naranja, poner en un mortero y machacar con el azúcar. Ponerlo en un bol junto a la mantequilla. Batir hasta que la mezcla esté cremosa. Añadir el zumo y el licor y seguir batiendo hasta que esté integrado. Será una pasta bastante líquida.
Doblar cada crêpe en 4 formando un pañuelo. Poner 3 en cada plato de servir, cubrir con la crema y espolvorear con un poco de azúcar moreno.
Justo antes de servir calentar el licor, sin que llegue a hervir.
Llevar los platos a la mesa. Prender fuego al licor caliente y rociar las crêpes con el licor ardiendo.
Se puede acompañar con unos gajos de naranja cortada a lo vivo o con una bola de helado de vainilla pero, para mi, no le hace falta acompañamiento alguno ya que así solas están absolutamente divinas.































