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miércoles, 31 de diciembre de 2014

Pollo al horno con mostaza y ajo con puré de boniato y menta {Cocinillas lok@s por Lorraine}

    Otro año que se nos escapa entre los dedos, hoy es el último día de 2014, en todos los canales de televisión se están dedicando a ponernos resúmenes de lo que ha acontecido en él.
    Podéis pensar que yo voy a hacer lo mismo pero, la verdad, no tengo ninguna gana de ello. Aunque el año no ha sido demasiado malo en general, los dos últimos meses han sido para no querer recordarlos, salvo mi primer premio en el concurso #HoySobrasadadeMallorca of course y el Calendario de Adviento que este año, por fin, he podido llevar a cabo.
    Durante el año que viene el blog experimentará ligeros cambios pero de eso ya os iréis dando cuenta, jejjeje.
    De momento nos quedamos en este último día y, como último día del mes que es, es día de publicación del reto Cocinillas lok@s por Lorraine. En esta ocasión nos tocaba reto salado y hemos elegido este pollo que está, ñam ñam ñam, para rechupetearse los dedos, aunque claro que yo lo he tuneado un poco a mi manera. Aquí os enseño como lo he preparado yo.


    Ingredientes :
  • 4 cuartos traseros de pollo (muslo y contramuslo)
  • 4 dientes de ajo
  • Aceite de oliva en spray
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo recién molida
  • 4 cucharaditas de mostaza inglesa
  • 1 cucharada de miel
  • 1/4 de cucharadita de cayena molida
  • Varias ramitas de tomillo fresco
    Para el puré
  • 2 boniatos rojos asados (400 g aproximados)
  • 20 g de mantequilla
  • 1 manojo de cebollino picado
  • 1 puñado de hojas de hierbabuena
    Para la salsa
  • 3 cucharada de maizena
  • 100 ml de vino blanco
  • 200 ml de caldo de pollo

    Precalentar el horno a 240º C
    Quitar el espinazo del pollo y reservarlos para preparar caldo con él. Pelar los ajos y cortar los dientes en láminas.
    Hacer incisiones en el pollo e introducir dentro las láminas de ajo. Rociar con el aceite y salpimentar. Meter al horno durante 25 minutos hasta que se dore ligeramente.
    En un bol mezclar la mostaza, la miel, el tomillo y la cayena en polvo.


    Sacar el pollo y bajar la temperatura a 200º C. Dejar la puerta abierta del horno para que la temperatura baje rápidamente mientras se pinta el pollo. Meter de nuevo al horno, cuando este esté a 200º C, y dejar durante 10 minutos más.
    Pelar mientras los boniatos y machacar su carne hasta formar un puré. Yo los compré ya horneados en el super así que una vez pelados los calenté en el microondas. Añadir la mantequilla y el cebollino finamente picado, remover y salpimentar. Reservar en caliente.
    Pinchar el pollo para ver si está bien cocido, sino lo está dejar unos minutos más. Retirar de la bandeja y reservar en caliente.
    Agregar el vino a la bandeja del horno y desglasar. Desleir la maizena en el caldo caliente y poner en un cazo a fuego bajo, añadir el vino con el desglasado y dejar que espese ligeramente. Rectificar de sal si fuera necesario y pasar a una salsera. Como veis en las fotos a mí se me espesó demasiado, no se puede estar haciendo cuatro cosas a la vez ufff, pero como estaba riquísima, acabamos tomándola untada en el pan, jajjajaa.
    Colocar cada ración de pollo en los platos precalentados y espolvorear con más tomillo fresco picado.

 
    Acompañar con un poco de salsa y una ración de puré al que habremos espolvoreado con las hojas de menta cortadas groseramente.
    Servir bien caliente.
    Aquí os dejo el precioso logo que nos ha hecho Susana para esta ocasión y la lista de mis compis de reto donde este mes se estrenan nuevas integrantes


    Teresa de Aurea's Kitchen
    Vivi de Ó Carón da Lareira
    Bea de Bea, recetas y más
    Susana de Té con limón y canela
    Mavi de Mandarinas y miel
    Marisa de Marisa en la cocina
    Aisha de La cocina de Aisha

    Y solo me queda desearos que el año que entra venga cargado de felicidad y salud.

Feliz Año Nuevo 2015

domingo, 28 de diciembre de 2014

Croquetas de sobrasada y queso de Mahón {El Asaltador Invisible}

    La magia de la Navidad ha llegado también al reto más cañero de la blogosfera, el Asalta Blogs, ya que en este mes no solo vamos a ser asaltadores sino que, además, todos los participantes vamos a ser asaltados. Último asalto del año y, como no podía ser de otra manera en esta ocasión, al igual que se hizo el año pasado, hemos querido jugar al asaltador invisible, jejjeje.
    A mi me ha tocado asaltar a Sonia, del blog "La magia de Sonia", he entrado sigilosamente en su cocina, tanto que estoy segura que ni se ha enterado de que he pasado por allí, y me he llevado una delicatessen que estará presente en la mesa de las comilonas que aún nos quedan por llegar en estos días.
    En esta delicatessen, como habéis podido leer en el título de la entrada, sus ingredientes principales son la sobrasada y el queso de Mahón.

  
    En esta ocasión no he cambiado absolutamente nada en la receta ya que me ha parecido que estaba perfecta (pincha aquí). Bueno, para no decir mentiras, la verdad es que si he cambiado algo, jejjeje, como estaba destinado para ser uno de los entrantes, he dividido las cantidades a la mitad y aún así me han salido 24 croquetas.


    Ingredientes :
  • 100 g de sobrasada*
  • 75 g de harina
  • 75 g de mantequilla
  • 75 g de queso de Mahón
  • 400 ml de leche
  • 1 pizca de pimienta negra recién molida
  • Harina para rebozar
  • 1 huevo batida + 1 chorrito de leche
  • Pan rallado para empanar
  • Aceite de oliva para freír

    *He utilizado sobrasada de Mallorca de cerdo negro con denominación de origen

  
    Rallar el queso y poner en un cazo con la leche. Poner a fuego lento y calentar hasta que el queso esté totalmente derretido. Reservar en caliente.
    Derretir la mantequilla en una sartén, echar la harina de golpe y remover con unas varillas hasta que tome color.
    Verter la leche poco a poco, sin parar de remover para que no se formen grumos, espolvorear con la pimienta negra y remover para integrar.
    Añadir la sobrasada, cortada en trocitos, y seguir removiendo hasta que la masa esté uniforme.
    Seguir la cocción hasta que la mezcla se separe de las paredes. Verter en una fuente y cubrir con un film plástico que toque directamente la masa para evitar que se forme costra mientras se enfría.
    Cuando esté tibia meter en la nevera durante, por lo menos, una hora.
    Formar las croquetas, Yo les di forma de bola. Al estar la masa fría será más fácil darles forma.
    Rebozar con la harina, pasar por el huevo batido con leche y terminar pasándolas por el pan rallado.
    Freír en abundante aceite caliente, volteándolas de vez en cuando para que se doren por igual. Sacar y dejar escurrir sobre un papel absorbente de cocina para retirar el exceso de grasa.
    Servir bien calientes.


    Y ya que la receta tiene un espíritu absolutamente balear aprovecho para contaros que en el concurso #HoySobrasadade Mallorca, al que me presenté en el mes de Noviembre, he ganado el primer premio con mi Saint-honoré de Sobrasada, yuuuujuuuu!!!! Así que, próximamente, disfrutaré de mi premio : un maravilloso fin de semana en Mallorca, que ya os contaré cuando regrese.
    ¡¡¡¡¡Mallorca preparate que voy!!!!!
    Pero eso ya será el año que viene, mientras me voy a investigar quien ha sido el Asaltador que ha estado acechando y hurgando en mi cocina.


jueves, 25 de diciembre de 2014

Eggnog para el cuento de Navidad {Una galleta, un cuento}

    Después de estos 24 días el Calendario de Adviento llegó a su fin, ya es Navidad.
 ¡¡Feliz Navidad!!
    Uno de los relatos de lectura obligatoria en este día es, sin duda alguna, el Cuento de Navidad (A Christmas Carol) de Charles Dickens. Y que mejor modo de hacerlo que con una reconfortante copa de Eggnog, algo tan habitual en la celebración de la navidad inglesa como el mismo relato, y que se utiliza para brindar por la buena salud.


    Este relato corto se publicó en diciembre de 1843, mismo año que se envió la primera tarjeta de Navidad y tres años antes de que la Reina Victoria y su familia introdujeran la costumbre del árbol en Gran Bretaña, está inspirado en las humillantes experiencias de su propia infancia y los aprietos sufridos por los pobres y sus familias.
    Cuento de Navidad cuenta la historia de Ebenezer Scrooge, un hombre extremadamente avaro y egoísta. Scrooge no quiere saber nada del espíritu navideño pero la visita de los fantasmas de la Navidad pasada, presente y futura durante la noche del 24 de diciembre le hacen cambiar de parecer, despertándose como un hombre nuevo.
    Parece ser que Scooge puede ser la personificación del invierno donde, al igual que el invierno es sucedido por la primavera y el resurgimiento de la vida, el personaje frío, egoísta y avaricioso de Scrooge se convierte en el benévolo, generoso y amable que fue en su infancia y juventud.
    Este cuento consiguió un inmediato éxito y el aplauso de la crítica, además fue una de las principales influencias para el resurgimiento de las antiguas tradiciones navideñas en Inglaterra tan añoradas después de haber estado prohibidas en tiempos de Oliver Cromwell. (Fuente : Wikipedia)
 
 

    
    Hay muchos cuentos entrañables que transcurren en Navidad pero tanto este relato como el del Cascanueces son, sin llegar a dudas, los más conocidos y difundidos en todas las latitudes. Es por eso que  el reto "una galleta, un cuento" no podía elegir una historia más adecuada para este día que, además, coincide con su día de publicación.
    Pensando que podía hacer para acompañar este relato, que fuera igual de tradicional en Gran Bretaña durante estos días, me acordé de este Ponche de huevo.
    La mayor parte de la gente se echaría las manos a la cabeza pensando en que este brebaje, con alcohol, pudiera ser ingerido por algún niño pero lo cierto es que era un remedio tradicional para contrarrestar los síntomas de los resfriados ya usado durante la edad media. Además era frecuente dárselo a los niños inapetentes por el aporte proteínico que contiene, anda que no me habré tomado yo tazas y tazas de este ponche!! jejjeje, pero también puedes no poner el brandy y añadir 1/4 de cucharadita de extracto de brandy o de ron para que no pierda ese sabor que le caracteriza. De hecho Fran, de quien he tomado la receta, no le añade nada de alcohol.


    Ingredientes :
  • 3 huevos
  • 1 yema
  • 55 g de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • 1/2 l. de leche
  • 2 gotas de extracto de vainilla
  • 1/4 de cucharadita de nuez moscada molida
  • 1/4 de cucharadita de canela + una pizca molida para espolvorear
  • 60 g de nata líquida
  • 25 ml de brandy
    Poner la mariposa en el vaso del Thermomix. Añadir los huevos, la yema, el azúcar y la sal y mezclar 30 seg, vel.3 hasta que espume.
    Agregarla leche, el extracto de vainilla y las especias, mezclar 20 seg, vel.3 y cocinar 10 min, 70ºC, vel.3
    Dejar que la temperatura baje un poco y añadir la nata y el brandy y batir 2 min, vel.3 sin quitar la mariposa de las cuchillas.
    Dejar enfriar a temperatura ambiente y meter en la nevera por lo menos 2 horas.
    Servir en tazas o vasos espolvoreado con una pizca de canela molida. A mi me gusta sacar el ponche de la nevera un buen rato antes de ir a tomarlo para que se atempere y espolvorear con la canela justo antes de tomarlo.


    El no tener Thermomix no te impide degustar esta maravilla, tan solo tendrás que poner en un cazo todos los ingredientes, menos el brandy, y cocinar a fuego medio, removiéndolo constantemente sin que llegue a hervir para que no se corte, durante unos 10 minutos hasta que espese ligeramente. Una vez que esté hecho añadir el brandy y acabar siguiendo los mismos pasos que en la versión con Thermomix.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Intxaursalsa para esperar al Olentzero. Falta 1 día

    Al abrir la ventana de hoy vemos que, en esta ocasión, no nos vamos de la península, en esta ocasión nos quedamos en el País Vasco, porque la Navidad está llena de tradiciones bien distintas dentro de nuestro propio territorio que bien merece que conozcamos.
    En el País Vasco los regalos a los niños los trae Olentzero, un carbonero mitológico que baja de la montaña el día de Navidad para repartir los juguetes. La hipótesis más extendida es que la tradición del Olentzero es anterior a la cristianización y es un personaje dentro de las celebraciones del solsticio de invierno. El aspecto desharrapado, descuidado y viejo del personaje simboliza el tiempo pasado y su quema, momento en que terminaba el pasacalles de Nochebuena, representa la destrucción de toda relación con el "tiempo viejo" y recibimiento de un tiempo nuevo.
    Como ha solido hacer con la mayor parte de las tradiciones paganas, el cristianismo adaptó las costumbres locales a sus nuevas creencias, convirtiendo a Olentzero en el anunciador de la noticia del nacimiento de Jesús. Según fue pasando el tiempo la figura se fue adaptando quedando como resultado actual el carbonero que baja del monte a traer regalos a los niños el día de Navidad. (Fuente : Wikipedia)
    A mi, además, esta tradición me trae muchos y muy buenos recuerdos. Mis sobrinos cantando villancicos, pasacalles de niños y mayores todos ellos vestidos de caseros, el ambiente navideño que se respira en el aire... Falta 1 día
    Zorionak eta Urte Berri On!!

 
    La cena tradicional de Nochebuena tiene tradicionalmente como postre la intxursalsa, así que está claro que la receta que os traigo es la de este rico postre, una rica crema de nueces que hará que los más golosos se relaman de placer.


    Ingredientes :
  • 140 g de nueces
  • 105 g de azúcar
  • 2 cm de palo de canela
  • 350 ml de leche
  • un puñado de nueces caramelizadas para adornar
 
    Poner en el vaso las nueces, el azúcar y la canela. Triturar 40 seg, vel.5_10
    Bajar los restos hacia las cuchillas, con ayuda de la espátula y añadir la leche. Cocer durante 14 min, 100ºC, vel.2, a partir de que la temperatura llegue a los 100ºC
    Esperar a que baje un poco la temperatura y triturar 15 seg, vel.5_10
    Verter la crema en vasitos individuales y reservar en la nevera.
    Servir fría o a temperatura ambiente adornado con nueces y un poco de canela en polvo. También se puede servir con un poco de queso de oveja en lascas o recién rallado por encima.


    (Fuente : Galimoneando)

martes, 23 de diciembre de 2014

Pandorini di Natale. La Befana. Faltan 2 días {Bake the World}

    Cuenta la leyenda que los reyes Magos, en su camino hacia Belén para llevar ofrendas al Niño Jesús, se perdieron encontrándose con una anciana a la que pidieron ayuda para encontrar el camino para llegar al portal. Ella se negó y los Reyes prosiguieron su camino. La Befana arrepentida hizo acopio de dulces y salió al encuentro de los Magos. En su camino fue preguntando, casa por casa, por los tres Magos dejando a los niños de cada hogar parte de los dulces que llevaba consigo, confiando en que alguno de ellos fuera el Niño Jesús.
    Desde entonces, vuela en su escoba cada noche del 5 al 6 de Enero, a la casa de todos los niños de Italia para llenar los calcetines que estos dejan, de regalos y caramelos si han sido buenos y carbón si se han portado mal, para ser perdonada. A cambio los niños deben dejar una naranja o una mandarina y una copa de vino para que la anciana recupere las fuerzas (Fuente : Viajar-Italia)
    Faltan 2 días. Buon Natale!!
    El pandoro es un dulce tradicional navideño, originario de la ciudad de Verona. Se trata de una masa de tipo brioche con forma cónica de estrella, de normalmente 8 puntas, de color amarillento en su interior debido a la mantequilla y la vainilla de su composición, y cubierta por una capa de azúcar glass.


    A principio del año pasado hice un pandoro con masa madre (aquí) que estaba impresionante pero me quedó la espinita de conseguir el molde adecuado. Me pasé buscando el molde durante todas las Navidades pasadas pero fue misión imposible encontrarlo. Ya había desistido en mi empeño cuando, casi acabando las rebajas de Enero, me topé con un molde de Silikomart de pandorini (mini pandoros). Por supuesto se vino conmigo a casa, jejjeje. Así que, cuando este año las chicas de Bake the World nos invitaron hacer pandoro para la propuesta de diciembre, tenía claro en que formato lo iba a preparar y que molde iba a utilizar. Además buscando recetas me topé con que Paula tenía publicada una entrada de mini pandoros en este mismo molde. Por lo que ya tenía molde y receta, jejjeje.


    Ingredientes :
    Para la esponja
  •  15 g de levadura fresca
  • 60 g de agua a temperatura ambiente
  • 50 g de harina de fuerza
  • 1 cucharada de azúcar
  • 1 yema de huevo
    Para la 1ª masa
  • 2 cucharadas de agua a temperatura ambiente
  • 25 g de azúcar
  • 1 huevo
  • 200 g de harina de fuerza
  • 3 g de levadura fresca
  • 30 g de mantequilla a temperatura ambiente
    Para la 2ª masa
  • 100 g de azúcar
  • 2 huevos
  • 1 cucharada de aroma de vainilla
  • 1 cucharadita de sal
  • 260 g de harina de fuerza*
  • 140 g de mantequilla a temperatura ambiente
    *Paula le puso 250 g aunque Cova, de donde sacó la receta, le había puesto 200. A mi tocó añadirle un poco más ya que los huevos eran muy gordos y la masa quedaba pastosa en exceso. A pesar de ello me tocó darle un buen ratito de amasado francés.


    Disolver la levadura en el agua. Añadir el azúcar y la yema de huevo ligeramente batida y remover hasta integrar. Agregar la harina y mezclar. Tapar con un paño y dejar reposar durante una hora en un lugar cálido.
    Añadir a la esponja la levadura disuelta en las dos cucharadas de agua, el azúcar y el huevo batido. Luego agregar la harina y, cuando esté bien integrada, añadir la mantequilla. Amasar hasta que esté integrado.
    Dejar que doble su volumen, tapado con un trapo húmedo, durante aproximadamente 50 minutos.
    Añadir a la primera masa el azúcar, los huevos ligeramente batidos, la sal, la vainilla y la harina. Amasar hasta obtener una masa elástica y suave. Dejar reposar durante 90 minutos. Refrigerar 40 minutos.
    Mientras estirar la mantequilla entre 2 papeles de horno y refrigerar.
    Estirar la masa sobre una superficie ligeramente enharinada, formando un cuadrado y poner dentro el plastón de mantequilla. Cerrar las esquinas, estirar con un rodillo y hacer pliegues sencillos, como los que se hacen en el hojaldre, en tríptico.
    Filmar con plástico y poner dentro de una bolsa. Refrigerar 20 minutos. repetir la operación 2 veces más.
    Precalentar el horno a 180º C.
    Sacar la masa de la nevera y dividir en dos. Meter una de las mitades de nuevo en la nevera.
    Dividir en 6, la masa que tenemos fuera, formar bolas y dejar que leve dentro del molde hasta que sobresalga por los bordes.
    Hornear 10 minutos, bajar a 160º C y hornear durante 15 minutos más.
    Dejar templar, desmoldar y terminar de enfriar sobre una rejilla.
    Espolvorear con azúcar glass.


    Cuando el molde esté totalmente frío repetir el proceso con el resto de la masa que teníamos guardada en la nevera aunque puede dejarse en la nevera hasta el día siguiente sin problema.
En Italia, es una bruja, denominada Befana, la que alegra las fiestas navideñas a los “bambinos” con sus regalos. Cuenta la leyenda que los Reyes Magos, en su camino hacia Belén para llevar las ofrendas al niño Jesús, se encontraron con una anciana a la que pidieron información e incluso compañía para llegar al portal. Ella se negó a acompañarles y Melchor, Gaspar y Baltasar tuvieron que proseguir su camino.
Pero arrepentida, la Befana hizo acopio de dulces y salió al encuentro de los Magos de Oriente. En su camino fue preguntando, casa por casa, por los tres Reyes y dejando a los niños de cada hogar parte de los caramelos que llevaba consigo.
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En Italia, es una bruja, denominada Befana, la que alegra las fiestas navideñas a los “bambinos” con sus regalos. Cuenta la leyenda que los Reyes Magos, en su camino hacia Belén para llevar las ofrendas al niño Jesús, se encontraron con una anciana a la que pidieron información e incluso compañía para llegar al portal. Ella se negó a acompañarles y Melchor, Gaspar y Baltasar tuvieron que proseguir su camino.
Pero arrepentida, la Befana hizo acopio de dulces y salió al encuentro de los Magos de Oriente. En su camino fue preguntando, casa por casa, por los tres Reyes y dejando a los niños de cada hogar parte de los caramelos que llevaba consigo.
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En Italia, es una bruja, denominada Befana, la que alegra las fiestas navideñas a los “bambinos” con sus regalos. Cuenta la leyenda que los Reyes Magos, en su camino hacia Belén para llevar las ofrendas al niño Jesús, se encontraron con una anciana a la que pidieron información e incluso compañía para llegar al portal. Ella se negó a acompañarles y Melchor, Gaspar y Baltasar tuvieron que proseguir su camino.
Pero arrepentida, la Befana hizo acopio de dulces y salió al encuentro de los Magos de Oriente. En su camino fue preguntando, casa por casa, por los tres Reyes y dejando a los niños de cada hogar parte de los caramelos que llevaba consigo.
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En Italia, es una bruja, denominada Befana, la que alegra las fiestas navideñas a los “bambinos” con sus regalos. Cuenta la leyenda que los Reyes Magos, en su camino hacia Belén para llevar las ofrendas al niño Jesús, se encontraron con una anciana a la que pidieron información e incluso compañía para llegar al portal. Ella se negó a acompañarles y Melchor, Gaspar y Baltasar tuvieron que proseguir su camino.
Pero arrepentida, la Befana hizo acopio de dulces y salió al encuentro de los Magos de Oriente. En su camino fue preguntando, casa por casa, por los tres Reyes y dejando a los niños de cada hogar parte de los caramelos que llevaba consigo.
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lunes, 22 de diciembre de 2014

Pavlova. Nueva Zelanda. Faltan 3 días

    Hoy volvemos de nuevo a Oceanía pero, esta vez, el destino es Nueva Zelanda.
    Muchas de las tradiciones son similares a las de Australia, aunque este país tiene unas cuantas peculiaridades navideñas, son una mezcla de las anglosajonas pero con un ambiente veraniego.
    En Nueva Zelanda hay una planta que florece en Diciembre, el Pohutukawa, con grandes y brillantes flores rojas, que se ha convertido en uno de los símbolos de la Navidad para aquel país utilizándose como "árbol de Navidad neozelandés".
    Los platos para la comida de Navidad eran similares a los que se sirven en el Reino Unido, platos tradicionalmente invernales, que no acompañan para nada a las temperaturas veraniegas en las que ellos se encuentran en estos días, por lo que cada vez hay más gente que opta por organizar barbacoas y comidas mucho más ligeras en general donde las carnes son preparadas a la brasa y acompañadas de ensaladas.
    Los postres tradicionales sin embargo siguen siendo el Christmas pudding, el trifle, los mincemeat pies y, por supuesto, el postre típico neozelandés : la Pavlova.
    (Fuente : Wikipedia)


    En Nueva Zelanda, al igual que en Australia, existe la tradición de cantar villancicos a la luz de las velas solo que aquí la denominan Chistmas in the park en vez de Carols by Candlelight.
    Faltan 3 días. Meri Kirihimete!!


    Hace tiempo que vi en un libro un árbol de Navidad hecho con bases de pavlovas y me encantó, así que me pareció el mejor de los momentos el reproducirlo a mi manera para esta entrada.
    Del resultado no hace falta decir nada, creo que las fotos ya dicen lo suficiente. Personalmente me ha gustado mucho tanto el aspecto como el sabor.


    Ingredientes :
  • 1 clara de huevo
  • 55 g de azúcar glass
  • 1/2 cucharadita de maizena
  • 1/2 cucharada de vinagre de frambuesa
  • 125 ml de nata montada azucarada
  • 1/4 de cucharadita de extracto de champán
  • Moras, frambuesas, arándanos y grosellas para adornar
  • Hilos de chocolate 70% derretido y un chorrito de sirope de arce 

    Precalentar el horno, con calor solo de abajo, a 130º C.
    Marcar en un papel de horno círculos de 5, 7'5, 10 y 12'5 cm de diámetro y poner sobre una bandeja de horno con las marcas hacia abajo. Reservar.
    Batir la clara a punto de nieve y, cuando esté semi-montada, añadir el azúcar y seguir batiendo hasta que estén brillantes. Verter entonces el vinagre y seguir batiendo. 
    Agregar la maizena e integrar por completo.
    Repartir la mezcla sobre los círculos y, con el dorso de una cuchara, extender hasta darle forma redonda, haciendo una ligera cama en el centro y sacando picos en todos los contornos.
    Meter al horno y dejar cocer 5 minutos. Bajar la temperatura a 120º C, poniendo calor de arriba-abajo, horneándolos durante unos 50 minutos hasta que estén bien secos por fuera.
    Dejar enfriar dentro del horno con la puerta entreabierta para que vaya perdiendo calor poco a poco.
    Aromatizar la nata montada azucarada con el extracto de champán e integrarlo con movimientos envolventes de abajo a arriba para que no se desmonte la nata.
    Una vez fríos los merengues sacar del horno. Poner el círculo mayor en el plato de servir, cubrir con parte de la nata aromatizada preparada anteriormente y repartir parte de las frutas.
    Colocar encima el círculo de tamaño inmediatamente inferior y repetir la operación. Seguir así hasta colocar todos las merengues. Terminar poniendo un pegotito de nata y alguna fruta encima.
    Rematar rociando el conjunto con hilos de chocolate fundido y un hilo de sirope de arce. 
    Servir.


    El conjunto, desde luego, que llama la atención además de ser un postre muuuy ligero y rico. Es una muy buena opción como colofón de una de esas comidas tan copiosas que solemos tener en estos días.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Minced meat pies. Irlanda. Faltan 4 días

    La ventanita de hoy del Calendario de Adviento nos llevan a la bella Eire donde muchas de sus costumbres y tradiciones tienen origen en los periodos gaélicos de la vieja Irlanda.
    En Navidad, a la que ellos llaman Nollaig, la tradición manda que, en la noche de Nochebuena, el más pequeño de la familia encienda una vela, que se colocará en la puerta o al lado de una ventana, para dar la bienvenida a José y María en su peregrinar buscando refugio e indicándoles que allí tendrán el cobijo y el calor de un sitio seguro. La vela se dejará encendida toda la noche y solo podrá apagarla una niña o mujer cuyo nombre sea María.
    Acabada la cena se coloca en la mesa de nuevo, cercano a la vela encendida, un pan con semillas de alcaravea y pasas, uvas y un vaso de leche, el fuego no se apagará esa noche, dejándose la puerta trasera abierta para que los peregrinos puedan así reponer fuerzas. Este costumbre tiene origen en la creencia celta de que un extraño que pedía amparo podía bien ser una divinidad disfrazada.
    El día 26, St Stephen, se festeja el Wren Boys donde los jóvenes salen a las calles, estrafalariamente vestidos y con sus caras tiznadas de hollín, desfilan cantando canciones tradicionales y pidiendo dinero. A todo aquel que les da un donativo le regalan una pluma que dicen va cargada de buena suerte.
    En Nochevieja los irlandeses limpian a fondo sus casas como señal de buen augurio, llenan la despensa de provisiones y la bodega de leña con la esperanza de que el año nuevo sea igual de abundante.
    El día 6 de Enero se celebra Oíche Nollaig na mBan donde, durante ese día, los hombres se encargan de la casa y de la comida para que las mujeres descansen... ese si que es un regalo de reyes, jejjeje, ¿a qué si? Porque los regalos los trae San Nicolás solo que, aquí en Irlanda, va vestido de verde. Los niños se encargan de dejarle un minced meat pie y un vaso pequeño de whiskey irlandés o un botellín de cerveza para él y una tiernas zanahorias para sus renos.
    En cuanto a las comidas, en Nochebuena es costumbre tomar como postre Christmas pudding y en Navidad comer los típicos Minced meat pies.
    Faltan 4 días. Nollaig Shona Dhuit!!


    Estos pastelillos proceden de la edad media, ya eran consumidos por los cruzados a su regreso de Tierra Santa,  por eso la tradición dice que no hay que cortarlos nunca sino comerlos a bocados y en silencio.


    A Enrique V de Inglaterra se los sirvieron en el banquete que tuvo lugar con motivo de su coronación en 1413. Durante el mandato de Oliver Cromwell fueron prohibidos, así como todo lo que estuviese relacionado con cualquier tradición y/o ceremonia de la religión cristiana.

    Ingredientes :
  • 1 lámina de masa quebrada
  • 200 g de carne picada
  • 30 ml de agua
  • 1 cucharadita de bovril (extracto de carne)
  • 1/2 manzana (100 g)
  • 25 ml de vinagre de manzana
  • 50 g de azúcar moreno
  • 50 g de ciruelas pasas
  • 50 g de pasas sultanas
  • 50 g de pasas golden
  • 50 g de orejones de albaricoque
  • 30 g de almendras peladas
  • 1/2 naranja
  • 1 limón
  • 2 cucharadas de manteca de cerdo
  • 1/4 de cucharadita de canela molida
  • 1/4 de cucharadita de nuez moscada molida
  • 1/2 cucharadita de mezcla de especias para Christmas pudding
  • 100 ml de brandy para remojar las frutas + para el relleno

    Poner a remojo en los 100 ml de brandy, durante media hora, las pasas, las ciruelas pasas y los orejones. Las ciruelas y los orejones cortados en cuadraditas de tamaño similar al de las pasas. Escurrir y reservar. Medir el brandy que queda y añadir más, si hiciera falta, hasta completar 50 ml.
    Disolver, en un cazo, el azúcar en el vinagre y añadir la manzana pelada y cortada a daditos. Poner a fuego lento y dejar cocer hasta que la manzana cambie de color. Añadir la mezcla de frutas remojadas anteriormente, las especias, el zumo y la ralladura de la media naranja y del limón y las almendras groseramente picadas. Mezclar bien y dejar cocer hasta que tenga la textura de una mermelada espesa. Añadir el brandy y dejar cocer un par de minutos más. Reservar en caliente la mitad y la otra mitad guardarla en un bote esterilizado ya que solo necesitaremos una de las partes.
    Poner la manteca en una sartén profunda y, cuando esté derretida, agregar la carne. Rehogar hasta que pierda el color a crudo. Verter el agua y el extracto de carne y dejar que reduzca un poco antes de añadir la mezcla de frutas reservadas. Remover hasta que la mezcla esté uniforme y dejar espesar ligeramente.
    Precalentar el horno a 200º C.
    Extender la lámina de masa quebrada y cortar círculos, del tamaño del molde que se vaya a utilizar, con ayuda de un cortador acanalado, y estrellas que servirán como tapas.
    Engrasar ligeramente un molde de tartaletas, yo usé uno de magdalenas, y colocar un círculo dentro de cada cavidad. Apretar un poco el fondo para que no queden burbujas por bajo y rellenar con una cucharada de mezcla de carne y frutas. Cubrir con las estrellas y pincelar con un poco de leche.
    Hornear durante unos 15 minutos hasta que estén dorados. Dejar enfriar sobre una rejilla.
    Una vez fríos espolvorear con un poco de azúcar glass.


    La verdad que estos pastelillos me han sorprendido muy gratamente. Alguna vez había comprado una caja de los comerciales y no es que me hubieran entusiasmado pero estos no tienen ni punto de comparación con los comprados. Están exquisitos... hasta a Sergio, que es un poco más "delicado" para las comidas, le han encantado.