Ya sé que estamos en pleno invierno y que lo que más apetece es envolverte en una manta y merendar algo calentito acompañado de alguna deliciosa dulcería. Así que dicho y hecho, el café lo tengo ya en el fuego y, para acompañarlo, tengo preparado un delicioso chiffon cake de naranja, que para eso estamos en plena temporada.
Ingredientes :
- 130 g de harina
- 1/2 cucharada de levadura química
- 5 huevos L
- 1/2 cucharadita de cremor tártaro
- 140 g de azúcar fina
- 1 cucharada de ralladura de naranja
- 110 g de zumo de naranja
- 70 g de aceite de girasol
- 1/2 cucharadita de agua de azahar
- 1/4 de cucharadita de sal
- 100 g de nata
- 15 g de azúcar glass
- 1/4 de cucharadita de pasta de vainilla
- Pétalos de flores comestibles o ralladura de naranja
Calentar el horno a 170º C, con calor de arriba-abajo. Tamizar la harina y la levadura, añadir la sal y reservar.
Separar las claras de las yemas en dos boles. Empezar a montar las claras con el cremor tártaro y, cuando tenga la textura de espuma de afeitar, ir echando 90 g de azúcar, poco a poco a cucharadas, sin dejar de batir hasta que forme picos firmes. Reservar.
Batir las yemas con los 50g de azúcar restantes y la ralladura de naranja. Verter el zumo, el aceite y el agua de azahar y mezclar bien. Añadir la harina y batir, a velocidad baja, hasta que esté homogéneo.
Verter 1/3 de la mezcla de claras y, con ayuda de una espátula, mezclar hasta integrar. Agregar el resto y, con movimientos envolventes trabajar hasta que la crema esté uniforme y esponjosa.
Verter en un molde de Angel food sin engrasar y alisar la superficie. Golpear ligeramente sobre la mesa de trabajo para eliminar las posibles burbujas de aire.
Hornear a media altura durante 45 minutos. Bajar la temperatura del horno a 140ºC y dejar 15 minutos más. Pasado este tiempo, pinchar con una brocheta para comprobar que esté bien hecho. Sacar del horno, dar la vuelta al molde y dejar enfriar por completo boca abajo.
Una vez frío, pasar una espátula por todo el lateral para separarlo de las paredes del molde y volcarlo con cuidado sobre el plato de servir.
Montar la nata bien fría con el azúcar glass y la vainilla hasta que forme picos firmes. Meterlo en una manga y decorar el bizcocho. Adornar con los pétalos de flores comestibles o un poco de ralladura de naranja. Refrigerar 1 ó 2 horas antes de servir para que la nata montada se asiente.
El resultado podéis verlo en el corte. No es tan etéreo como el Angel food pero también es sumamente esponjoso, y rico hasta decir basta.




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