Esta es mi aportación, y la primera vez que participo, al Hemc # 48.
Cuando me enteré que, este mes, el tema propuesto por Sara (
de cocina para emancipados) en Hemc eran las castañas me entró una añoranza tremenda de Valladolid. De andar por la ciudad con esa niebla tan espesa que no te deja ver casi y, de repente, notar el olor de castañas asadas. Y recuerdo a mi padre pararse a comprar en alguno de los puestecillos callejeros, donde el humo se quedaba enganchado en la niebla no pudiendo ascender casi, y dejarnos llevar aquel cucurucho de papel de periódico para calentarnos las manos. A mí nunca me han gustado mucho las castañas pero lo calentitas que te dejaban las manos era una delicia.
Y recuerdo el arroz con leche y castañas que hacía mi madre, receta de mi abuela, donde Yo apartaba las castañas y me comía el aroz con un sabor y un aroma especial e inigualable.
Así que cogí la maleta y a mi hija y nos fuimos de "viaje de chicas" rumbo a Pucela a pedirle la receta a mi madre y...aquí está ese suculento plato.
Ingredientes:
- 3/4 de litro de leche
- 1 palito de canela
- la cáscara de un limón
- 100 g de arroz
- 50 g de azúcar
- 125 g de castañas
- 2 vasos de agua
- 1/2 cucharadita de anises
- 1 pizca de sal
- 2 ó 3 rebanadas de pan del día anterior
- aceite para freir el pan
Lo primero que haremos será ir preparando las castañas. Las lavaremos, haremos un pequeño corte y pondremos a cocer con el agua, la pizca de sal y los anises hasta que estén tiernas.
Tendrá que quedar algo de agua pero no demasiada.
Dejar hervir la leche con la canela, el limón y el azúcar hasta que este esté disuelto por completo y dejar infusionar un rato.
Retirar la canela y el limón y poner de nuevo al fuego, cuando vuelva a romper el hervor añadir el arroz (que habremos lavado en un colador debajo del grifo) y bajar el fuego al mínimo. Cuando el arroz esté medio cocido, unos 12 minutos, añadir las castañas peladas y 1/2 vaso del agua de cocerlas colado previamente.
Terminar de cocer, removiendo de vez en cuando para que no se pegue en el fondo de la cazuela, hasta que el arroz esté tierno...debe quedar bastante caldosito pero cremoso porque al enfriarse se espesará un poco. Dejar enfriar en los cuencos donde se vaya a servir.
Y ahora viene la parte más rara de como comemos este arroz en mi familia, y la que más le gustaba a mi abuela. Cortar las rebanadas de pan en cuadraditos y freírlos en el aceite caliente.
Retirar la mayor parte del aceite y dejar el culillo donde se quedan los restos del pan frito para añadírselo por encima al arroz. Dejarlo reposar un rato y servir acompañado de los tostoncillos de pan frito.
Sin duda el final del plato es un tanto peculiar pero...eeesstá buenísimo.