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sábado, 15 de julio de 2017

Galette de melocotón, romero y lima

    A veces veo fotos de comida en las distintas redes sociales que sigo que me enamoran. El último flechazo foto-gastronómico que he tenido fue a finales del mes pasado, una dorada y sugerente galette que nos enseñaba Yotam Ottolenghi a través de su cuenta de twitter.
    Aunque el resultado del primer intento fue un poco decepcionante no cejé en el empeño y en esta siguiente ocasión por fin conseguí una galette de categoría.


    Otra manera de que los nanos coman fruta de una manera divertida, aprovechando además la gran cantidad de variedades que el verano nos ofrece.


    Y, después de disfrutar de lo buenísima que está esta combinación, se me vienen a la cabeza otras con otras frutas de verano y otras aromáticas que pueden dar lugar también a verdaderas exquisiteces... solo de pensarlo se me hace la boca agua, jejjjeje.


    Ingredientes :
  • 1 paquete de masa brisa
  • 3 melocotones
  • 1 lima
  • 4 cucharadas de azúcar moreno
  • 1 ramita de romero fresco 
  • 1 cucharadita de maicena
    Rallar la piel de la lima y exprimir el zumo.
    Lavar y secar bien la ramita de romero, separar las hojas y reservar.
    Lavar, secar y pelar los melocotones. Deshuesarlos y partir cada uno en 8 gajos. Poner en un bol, añadir 3 cucharadas de azúcar y verter por encima el zumo de la lima. Agregar la ralladura, el romero y la maicena y remover con una cuchara, con cuidado de no romper los gajos, hasta que se integre todo.
    Dejar reposar unos minutos, mientras vamos precalentando el horno a 180ºC.
    Cuando el horno esté casi a punto, sacar la masa y extenderla hasta que tenga unos 2mm de grosor, conservando el papel que lleva por debajo. Colocarla sobre una bandeja de horno.
    Colocar la mezcla de los melocotones dentro  sin llegar al borde y doblar este sobre los melocotones formando pequeños pliegues.
    Pintar con agua la masa que queda doblada por encima y espolvorear con la cucharada de azúcar reservada.
    Hornear a media altura, con calor de arriba-abajo durante 40 minutos.
    Cuando pase ese tiempo, sacar del horno, retirar la bandeja y dejar enfriar sobre una rejilla, sin retirar el papel.


    Y, si queréis que el aroma de lima sea aún más intenso, os aconsejo espolvorear un poquito más de ralladura justo poco antes de llevarla a la mesa.



miércoles, 5 de julio de 2017

Sandwich Bodega de Anthony Bourdain {Reto Cookink the Chef}

    Hay dos momentos a lo largo del año que son especialmente emotivos para mí, en ellos los recuerdos de tiempos pasados regresan dejando un sinfín de sentimientos a flor de piel. La Navidad es uno de esos momentos, aunque creo que ese es compartido por casi todos los que ya empezamos a pintar canas. El otro es este en el que estamos, aunque pueda resultar chocante. El inicio del verano hace que me transporte a esas calurosas jornadas que, en mi niñez, pasaba en el pueblo. No había nada que me gustara tanto como el ir a comprar pan, ese olor de masa madre y levadura que te acompañaba una parte del camino ya te anunciaba el exquisito manjar con el que te ibas a encontrar. y, luego, con el pan recién hecho aún caliente entre tus manos, era poco más que imposible dejar de pellizcar una punta y deleitarte con su sabor.
    Cuando leí que el último libro que ha publicado Anthony Bourdain contenía las recetas favoritas de su niñez, las que le preparaba su madre y le gustaba comer en los momentos más felices de su infancia, las que son el tipo de recuerdos de comida que quiere compartir y transmitir a su hija no dudé de que una de esas recetas iba a ser la elegida para participar en el reto de este mes de Cooking the Chef. Ojalá yo también consiga transmitir ese tipo de recuerdos culinarios a mis hijos... aunque no escriba ningún libro para ello, jejjeje.
    Y después del rollo que os he metido, valientes y pacientes si aún seguís leyendo la entrada, paso a contaros la receta elegida por mí, las del resto de los participantes podéis verlas pinchando aquí.


    Este bocadillo es uno de los iconos para el desayuno neoyorkino (bacon, huevos y queso en un bollo crujiente) que se puede tomar en cualquier corner store junto con un café, una receta muuuy sencilla pero no por ello menos deliciosa.


    Ingredientes (para 2 sandwiches) :
  • 6 rebanadas de bacon
  • 2 kaiser rolls o panecillos de viena
  • 4 huevos L
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo recién molida
  • 4 lonchas de queso cheddar
 
    Poner una plancha de hierro con fondo grueso a fuego fuerte y cocinar el bacon hasta que esté dorado y crujiente... ojo, sin llegar a quemarse. Retirar con unas pinzas y reservar.
    Abrir los panecillos por la mitad y colocarlos, boca abajo, sobre la plancha durante un par de minutos para que se calienten y absorban parte de la grasa del bacon.
    Retirar los panecillos y poner sobre papel de estraza o de horno. Repartir el bacon entre los panecillos, 3 lonchas en cada.
    Batir los huevos y salpimentarlos al gusto, verter sobre la plancha y dejar cuajar la tortilla. Cuando ya esté casi cocida del todo repartir el queso uniformemente y dejar hasta que se comience a derretir.
    Retirar y distribuir sobre el bacon de los panecillos. Cerrar los sándwiches y envolver en el papel de estraza para transportarlos con facilidad manteniéndolos además calientes.
    Servir con un café.


    Los neoyorkinos tomarán esta delicia como desayuno pero para mí es la merienda-cena ideal al llegar a casa después de una dura y calurosa jornada de trabajo.


    Fuente : "Appetites cookbook" de Anthony Bourdain

domingo, 25 de junio de 2017

Emojis macarons

    No os voy a repetir que mi vida, desde que amplié mi horario de trabajo en octubre, se ha vuelto u verdadero caos, tanto es así que apenas paso a dejaros las cositas que he ido preparando durante este tiempo.
    Estos macarons se convirtieron en un delicioso regalo de comunión para la hija de una amiga, lo cual me ahorró un montón de tiempo... sí, ya, ahora estaréis pensando : "a esta tía se le ha ido la pinza del todo. Ahorrar tiempo haciendo macarons con el trabajo y el tiempo que lleva el prepararlos!!" Pero no tener que acercarme al centro y empezar a buscar un regalo, con el consabido ¿qué le compro que le vaya a gustar a la criatura?, se puede considerar un buen ahorro de tiempo, sobre todo teniendo en cuenta que los macarons los suelo preparar en las últimas horas del día que es cuando me queda un ratito libre.
    Bueno, pues a lo que iba, que al final resultó un regalo distinto a lo habitual y gustar gustaron un montonazo.


    Lo de hacer emojis con ellos se lo había visto hacer a uno de mis gurus macaroniles en instagram, @arelio_sweetbox y me pareció una idea realmente divertida y acertada para regalárselos a una niña, así que me puse manos a la obra... más bien a la masa.


    Las coquilles son de limón, están rellenos con nata vegetal y lemon curd y decorados con rotuladores de tinta comestible.


     Ingredientes :
  • 75 g de azúcar glass
  • 75 g de harina de almendra
  • 27 g de claras
  • 2 ó 3 gotas de esencia de limón
  • 1 pizca de colorante en pasta amarillo limón de Wilton
  • 75 g de azúcar blanquilla
  • 21 g de agua
  • 27 g de claras
  • Nata vegetal montada 
  • Lemon curd
  • Rotuladores de tinta comestible marrón, azul y rojo
    Es fundamental que el azúcar glass sea comprado, no vale el que podamos preparar nosotros en casa ya que no será lo suficientemente fino, además el comercial lleva en su composición antiapelmazantes.
    La harina de almendra debe estar muy muy fina picada para que el macaron quede liso.
    Por este motivo es bueno triturar ambos juntos durante unos 10 segundos a la máxima potencia. Yo lo hago en la Thermomix pero podéis usar también un molinillo. Ojo, si os pasáis la almendra comenzará a soltar su aceite interior formándose una pasta y ya no nos serviría.
    Después es recomendable tamizar la mezcla, aunque yo no lo hago.
    Poner en un bol, añadir las primeras claras y mezclar hasta que se unifique la masa. Agregar la esencia y el colorante y mezclar hasta integrar. Tapar el mazapán resultante con film para que no se reseque.
    Para el siguiente paso necesitaremos un termómetro de cocina.
    Poner en un cazo el azúcar junto al agua y llevar al fuego. Cuando la mezcla alcance los 110º C comenzar a batir las otras claras, deberán estar casi montadas cuando el almíbar llegue a 118º C. Retirarlo del fuego, bajar la velocidad de montado de las claras y añadir en forma de hilo por un lateral (no por encima de las varillas) el almíbar. Cuando esté totalmente integrado volver a subir la velocidad y seguir batiendo hasta que la temperatura baje a unos 40º C, vamos que al tocar las paredes del bol este esté templado.
    El siguiente paso es lo que se llama el macaronage, que consiste en unir ambas preparaciones, para lo cual usaremos una lengua y mezclaremos con movimientos envolventes hasta que estén bien integradas. Deberá estar lisa y brillante y debe caer lentamente en forma de cinta si la dejamos caer desde la lengua.
    Rellenar una manga provista de una boquilla lisa de unos 12 mm y formar pequeños montoncitos de unos 3'5 mm de diámetro (más o menos el mismo diámetro que el tapón de una botellita de agua)  sobre un tapete de teflón o papel de horno, con la manga perpendicular a la bandeja. Lo ideal es hacerse una plantilla para ajustar el espacio y controlar el tamaño. Dar golpecitos a la bandeja por bajo para que los picos que nos hayan quedado al formarlos se integren.
    Dejar que se sequen para que formen una ligera costra que será determinante para que les salga un buen pie y no rompan por arriba al cocer. Al tocarlos ligeramente con los dedos no se deben pegar.
    Precalentar el horno a 150º C, con calor de arriba-abajo y sin aire, y dejarlos cocer durante unos 12 minutos a media altura. 
    Sacar y dejar enfriar sin levantarlos hasta que estén fríos que ya veréis como se despegarán casi solos. Si no es así podéis ayudaros de un cuchillito.
    Guardar en la nevera dentro un recipiente hermético durante unas 24 horas antes de rellenarlos para que se terminen de asentar y queden con esa textura tan especial que debe de tener un buen macaron.
    Una vez asentados rellenar la mitad de las coquilles de macaron con un cordón de nata y en medio una puntita de lemon curd. Cerrar con la otra mitad de coquilles y terminar de enfriar en la nevera dentro de un recipiente hermético para que el relleno coja cuerpo.
    Decorar con los rotuladores dibujando los emojis que más te gusten. Y, si te atreves, haz alguno de chocolate con forma de mierd... ya tú sabes


    Seguro que todos disfrutan al ver estos divertidos macarons... y más cuando se los coman, jejjeje.


    El problema es que se terminan demasiado rápido


    Fuente : Pierre Hermé adaptada por Cupcakes a gogó

lunes, 5 de junio de 2017

Sachertorte biscuit de la Pastisseria Hofmann {Reto Cooking the Chef}

    Hace ya un mes que no venía por aquí así que tenía que volver con algo especialmente delicioso. Como las últimas entradas que he publicado han sido saladas esta vez he querido venir con algo dulce.
    Cuando empecé a documentarme sobre la Chef elegida por las chicas de Cooking the Chef para este mes, Mey Hofmann, me encontré con esta pasta. Qué mejor homenaje a esta grandísima mujer que intentar recrear la que ganó el certamen como Mejor Pasta Artesana en 2015 : la Sachertorte!


    La verdad que la receta tiene tela pero se me había metido entre ceja y ceja que tenía que hacerla así que, a pesar de la dificultad, me he tirado de cabeza a la piscina. Y es que soy muuuy cabezona, ¡¡qué le vamos a hacer!!
    "La pasta de té está compuesta por dos galletas diferentes bañadas en chocolate, dos giandujas también distintas y una pasta de fruta de albaricoque en el centro. Una elaboración compleja y laboriosa" así la presentan en el libro que recoge las recetas del certamen de la cual he sacado la preparación, aunque he reducido las cantidades con lo cual me han salido 12 sachertorte. Pero, para rizar más el rizo, yo he preparado también el eclat d'or ya que si lo compraba hecho no me llegaba a tiempo... y aún así casi no llego, ufff!!!
    Ingredientes :
    Para el eclat d'or
  • 12 g de mantequilla
  • 20 g de azúcar
  • 7 g de clara de huevo (utilicé clara pasteurizada)
  • 12 g de harina tamizada
  • 8 g de agua
    Para la masa roudoudou
  • 50 g de mantequilla salada
  • 40 g de azúcar moreno
  • 40 g de almendra en polvo
  • 40 g de harina
  • 13 g de eclat d'or
    Para la masa roudoudou de cacao
  • 50 g de mantequilla salada
  • 40 g de azúcar moreno
  • 40 g de almendra en polvo
  • 40 g de harina
  • 7 g de cacao en polvo
  • 13 g de eclat d'or
    Para la gianduja blanca
  • 100 g de almendra marcona tostada y salada
  • 100 g de chocolate blanco
  • 1 gota de almendra amarga
    Para la gianduja de chocolate con leche
  • 100 g de almendra marcona tostada y salada
  • 100 g de cobertura de chocolate con leche
    Para la pasta de fruta de albaricoque
  • 125 g de pulpa de albaricoque (6 pelados y sin hueso)
  • 3 g de pectina
  • 12 g de azúcar + 125 g de azúcar
  • 25 g de glucosa
  • 5 g de solución cremor tártaro (2g agua + 4 g de cremor tártaro)
    Para el baño de chocolate
  • 100 g de cobertura de chocolate negro
    Si habéis llegado hasta aquí sois unos campeones así que preparaos que ahora viene lo bueno, jejjeje.
    Lo primero será preparar el eclat d'or, también llamado pailleté feuilletine, cuya preparación saqué de aquí.
    Precalentar el horno a 200º C.
    Derretir la mantequilla en el microondas, añadir el azúcar y mezclar hasta que se disuelva completamente. Batir ligeramente la clara y añadir a la preparación anterior. Echar la harina e integrar. Verter parte del agua removiendo e ir añadiendo el resto poco a poco si hiciera falta. Dejar reposar una hora. Extender la pasta sobre papel de horno dejándola muy fina, de 1'5mm aproximadamente. Hornear hasta que esté bien dorada, de 5 a 10 min dependiendo del grosor.
    Dejar enfriar por completo hasta que estén crujientes. Romper con las manos en trozos pequeños.


    Guardar en un bote hermético para que no se ablanden.
    Ahora que ya tenemos el eclat d'or comenzare mos a preparar la masa de las galletas.
    Mezclar la mantequilla con el azúcar, la almendra y la harina. Amasar. Añadir el eclat d'or al final e integrar. Extender entre dos hojas de papel. Cocer a 150º C durante 18 minutos.
    Repetir la operación con la masa de cacao, añadiendo el cacao junto con el azúcar, la harina y la almendra.
    Una vez horneadas ambas masas cortar círculos con un cortador redondo.
    Luego preparamos ambas giandujas. Triturar la almendra hasta conseguir una pasta, añadir la cobertura blanca derretida y la almendra amarga. Atemperar a 24ºC. Repetir el proceso con la cobertura de chocolate con leche y atemperar también a 24ºC. Extender cada gianduja sobre una bandeja distinta cubiertas ambas con papel. Reservar en frío.
    Calentar la pulpa a 40ºC. En este punto ya los trituré para que quedara bien fina. Añadir los 12 g de azúcar con la pectina. Llevar hasta el hervor sin parar de remover, añadir el resto del azúcar y la glucosa. Cocer hasta llegar a 105ºC. Agregar la solución de cremor tártaro y extender rápida y uniformemente sobre una bandeja.
    Derretir el chocolate de cobertura y bañar las galletas con él.
    Montar las pastas con las dos galletas en el exterior, las dos giandujas en el interior de cada galleta y la pasta de albaricoque en el centro.


    Como véis en la imagen anterior podéis observar que la gianduja blanca la he puesto junto a la galleta de cacao y la gianduja de chocolate con leche con la galleta blanca.


    Solo queda poner un punto de la cobertura derretida y marcar con un sello de la letra S.


    Es aconsejable tener el sello en el cogelador para que la letra quede perfecta.


    De hecho, cada vez que puse el sello después lo tenía un ratito en el congelador para que no se quedara pegado el chocolate.


    No sé como estarán las originales pero las que yo he preparado están de auténtica locura, aunque seguro que estarán insuperables así que tendré que hacer una escapadita a Barcelona, jejjeje.

viernes, 5 de mayo de 2017

Rollitos de vieiras de Henrique Sá Pessoa {Reto Cooking the Chef}

                                         "Para ser grande, sé entero : nada
                                                 tuyo exageres o excluyas.
                                         Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres
                                                 en lo mínimo que hagas.
                                         Así la luna entera en cada lago
                                                 brilla, porque alta vive"
                                                                        Fernando Pessoa

    Sí, sí, ya sé que este no es un blog de poesía, pero no me he podido resistir a volver a leer a Pessoa cuando, tras las pistas que nos dio April de quién era el elegido este mes para el reto Cooking the Chef, intuí que se trataba del portugués Henrique dá Pessoa. Ya sé que no tienen nada que ver pero, ya solo por el apellido...  Y, ¿por qué no dejaros una pequeña muestra de su arte?

    Ya metidos en materia gastronómica, mentiría si dijera que no se me pasó por la cabeza preparar un plato con bacalao, ya que me parece que los portugueses son auténticos maestros en el arte de cocinarlo pero, como la anterior entrada que tengo publicada en el blog es, precisamente, de este delicioso pescado, no me ha quedado otra que investigar un poco dentro de la cocina de Pessoa.


    Me alegro sobremanera de haberlo hecho (investigar sobre este Chef) porque, a pesar de que ya había visto algunas de sus delicatessen cuando estuvo en el Gastrónoma en Valencia el año pasado, he descubierto sus programas de televisión, es como el Arguiñano de aquellas lindes pero con más glamour y, ni que decir tiene, que me han encantado.
    Para la ocasión he elegido esta receta con tintes asiáticos, ya sabéis que me vuelven loca las recetas fusión, y con otro producto estrella que también he utilizado en bastantes ocasiones : las vieiras.


    Ingredientes :
  • 6 vieiras
  • 12 hojas de obleas de arroz
  • 1/2 cucharadita de jengibre fresco rallado
  • 1/2 cucharada de cebollino picado + unos tallos para presentar
  • 1 cucharadita de salsa de ostras
  • 1/4 de cucharadita de aceite de sésamo + para pincelar
  • 2 cucharadas de salsa de soja ligera
  • 1 diente de ajo muy picado
    Retirar los corales de las vieiras dejando solo la carne blanca. Cortar en cubos pequeños y colocar en un bol. Añadir el jengibre, el cebollino picado, la salsa de ostras, el aceite de sésamo y remover con una cuchara.
    Hidratar las obleas sumergiéndolas de una en una, en agua tibia, durante unos pocos segundos y extender sobre un paño de cocina para que pierdan humedad.
    Preparar un cesto de bambú poniendo en su interior una hoja de papel de horno untada con aceite de sésamo.
    Poner una cucharada de relleno en el medio de cada oblea y hacer un rollito metiendo las puntas hacia dentro, pincelar con cuidado con aceite de sésamo e ir colocándolos dentro del cesto.


    Poner al fuego una cazuela con un par de dedos de agua dentro y, cuando comience a hervir, colocar el cesto con los rollitos dentro. Tapar y dejar cocinar durante un par de minutos.
    Mientras poner en un cuenquito la salsa de soja con el ajo picado y remover.
    Pincelar un plato con aceite de sésamo y hacer encima una cama con los tallos de cebollino. Ir colocando los rollitos encima.


    Servir calientes acompañados con el cuenquito de salsa de soja preparado anteriormente.


    Como ya os he comentado antes, las recetas de este Chef me han parecido muy inspiradoras... y muy muy sabrosas, así que no descarto hacer unas cuantas más en breve.


    Y, para seguir disfrutando de su cocina, solo tenéis que visitar el recopilatorio de este mes.

jueves, 13 de abril de 2017

Bacalao sobre parmentier con puré de espinacas y kétchup de frambuesa {Reto Veo, veo}

    No hay alimento más tradicional en la cuaresma y la Pascua, aparte de los dulces claro está, que el bacalao. Así que no me he podido resistir a traeros un plato con el susodicho que, además, es uno de mis pescados preferidos.
    Esta receta es fácil aunque algo elaborada ya que con ella participo en el reto Veo, veo. La idea de este reto es sencilla, te dan una foto y tienes que preparar un plato cuyo resultado final concuerde con dicha foto. Eso es lo chungo y a la vez la parte más divertida y estimulante ya que que te queden los mismos colores y texturas es realmente complicado.
    La foto que debíamos copiar en esta ocasión por Blanca, cabeza pensante y lianta del reto, es esta del Chef Jesús Núñez.


    Espero que os guste el resultado de mi aportación y la foto de mi plato se parezca lo suficiente como para que se reconozca en ella a la original. Desde luego, el resultado de mi atrevimiento estaba realmente delicioso.


    Ingredientes :
  • 4 lomos de bacalao 
  • Tiritas de corteza de limón
  • Brotes tiernos de rúcula
  • 2 rabanitos
  • Escamas de sal negra
    Para el parmentier
  •  480 g de patatas
  • 15 g de mantequilla
  • 100 ml de leche
  • Sal
  • Pimienta blanca de molinillo recién molida
    Para el puré de espinacas
  • 80 g de espinacas
  • 1 chorrito de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cucharaditas de nata
  • 50 ml de agua
  • 1 pizca de sal
    Para el kétchup de frambuesa
  • 15 frambuesas 
  • 1 cucharada de vinagre de frambuesa
  • 1 cucharada de azúcar
  • 3 tomates cherry en aceite
  • 1 pizca de sal
  • 1 chorrito de agua
  • Pimienta negra recién molida
   
    Lo primero que haremos será preparar el kétchup para que le dé tiempo a enfriarse.
    Poner todos los ingredientes en un cazo y dejar cocer durante 10 minutos, a fuego suave, removiendo para que no se pegue al fondo. Triturar, colar para que quede bien fino, meter en un biberón de cocina y dejar enfriar.
    Lavar bien las patatas y ponerlas a cocer en abundante agua con un poco de sal hasta que al pincharlas estén tiernas. Escurrir y dejar enfriar un par de minutos antes de retirarles la piel. Chafarlas con un tenedor, añadir la mantequilla y remover hasta que esté derretida. Verter la leche poco a poco y remover hasta que el puré esté uniforme. Salpimentar al gusto y reservar en caliente. No tiene que estar muy líquido para poder darle forma después.
    Poner en una sartén las espinacas lavadas y bien escurridas junto al aceite y dejar cocinar. Añadir el agua y la nata y dejar reducir un poco.  Triturar, colar, rectificar de sal y poner en otro biberón de cocina. Reservar en caliente.
    Escaldar en bacalao durante un par de minutos, retirar y separar en lascas.
    Una vez elaboradas todas las preparaciones solo habrá que proceder a montar el plato. Poner un rectángulo de parmentier en el fondo del plato. Colocar encima las lascas de bacalao. Trazar líneas y puntos en el plato con el puré de espinacas y el kétchup de frambuesa. Terminar de decorar con láminas de rabanitos, tiritas de piel de limón, brotes tiernos de rúcula y escamas de sal negra.


    Si queréis ver el resto de participaciones solo tenéis que pinchar aquí ¿me acompañáis a ver las maravillas han preparado mis compis de reto?

miércoles, 5 de abril de 2017

Crema de calabaza a la citronella con gambas. Receta de K.Arguiñano {Reto Cooking the Chef}

  Parece que la primavera por fin ha hecho acto de presencia, por lo menos aquí en Valencia. Las mañanas aún son bien fresquitas y, mientras los pájaros dan la bienvenida  al alba con sus trinos, el rocío saca cientos de destellos de los campos. En los naranjos los frutos rivalizan con las flores y el suelo se cubre con un manto de sus pétalos. El amanecer te envuelve con aromas de tierra mojada y azahar.
    Todo muy idílico y poético... si no fuera por las malditas alergias 😕
    Además que, aunque tempranito aún te apetece tomar algo caliente, a mediodía tanto puede seguir el fresco como hacer un calor de mil demonios. Esta receta que hoy traigo puede solucionar muy bien el decidir que preparar para comer ya que es muy versátil a la hora de servirla.


    Este mes, en el reto Cooking the Chef,  le tocaba a Aisha elegir, eso quiere decir que tocaba que fuera nacional. El Chef ha sido, nada más y nada menos que, Karlos Arguiñano.
    Yo creo que el tener tantísima receta donde elegir ha sido contraproducente para mí porque no encontraba nada que me llegara como para querer publicarlo en el blog, eso y que no he estado demasiado inspirada últimamente. Al final encontré esta crema que me pareció una gran idea ya que, aunque él recomienda comerla fría, también está deliciosa templada o incluso caliente, algo muy a tener en cuenta con estos cambios de hoy para mañana totalmente primaverales. La única variación que he hecho de la receta original ha sido la forma de preparar las gambas, yo las he pasado simplemente por la plancha... que habrá que ir pensando en la operación bikini ¿o no? 😉


    Ingredientes :
  • 1,100 kg de calabaza
  • 2 cebolletas
  • 8 gambas
  • 30 g de pistachos
  • 2 ramas de citronella*
  • 1 cucharada de hierba luisa seca
  • 500 ml de agua
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo
   *También llamada lemon grass, que es como lo llama Arguiñano
 
    Poner a cocer en una cazuela las ramas de citronella, cortada en trozos, con el agua. Agregar la hierba luisa y dejar cocer 10 minutos. Sazonar, dejar reposar y colar.
    Picar las cebolletas y la calabaza y rehogar en una cazuela con un chorrito de aceite. Salpimentar y cocinar durante 15 minutos.
    Pelar los pistachos y romper en trozos sin triturar demasiado. Reservar.
    Verter la infusión colada y dejar cocer otros 10 minutos. Triturar y reservar.
    Pelar las gambas, retirar el intestino y sazonar. Pinchar con una brocheta cada gamba y pasar por la plancha durante un par de minutos por cada lado.
    Servir la crema, espolvorear los pistachos en el centro y acompañar con un par de las gambas calientes en uno de los lados. Rociar con un hilo de aceite y decorar con una hoja de perejil.


    La crema está rica rica y, como diría Arguiñano, "con fundamento", así que no me ha quedado más remedio que adornar los platos con una hoja de perejil.
    Si queréis ver las maravillas que han preparado el resto de los participantes del reto solo tenéis que pinchar aquí.