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lunes, 1 de septiembre de 2014

Scones de espelta, cheddar, pimentón y cebollino

    Ya llegó de nuevo el día de publicación del reto de las cocinillas lok@s por Lorraine. La anterior vez que tocó receta salada, en el mes de junio, quedaron empatadas dos recetas así que decidimos que ese mes haríamos la focaccia con sal y romero y este prepararíamos estos riquísimos scones.

 
    Pero empecemos por el principio, ¿qué es un scone? Pues es un panecillo individual con forma redonda, muy típico de Reino Unido, aunque originario de Escocia, que se suele tomar en desayunos y meriendas (Fuente : Wikipedia)
    Yo, como soy más chula que nadie, los he puesto como entrante de la comida, en plan pintxo vamos. Al fin y al cabo acabo de volver del paraíso de los pintxos, Donosti, y eso me ha dejado huella, jajjaja.


    La receta de Lorraine (aquí) es ligeramente distinta a esta pero ya sabéis que sino cambio algo reviento, jejjeje, así le doy mi toque personal. Pero no me enrollo más, aquí tenéis mi versión.


    Ingredientes :
  • 1 manojo de cebollino fresco
  • 200 g de harina bizcochona
  • 100 g de harina integral de espelta
  • 50 g de mantequilla
  • 50 g de queso crema
  • 5 g de levadura química
  • 10 g de pimentón okal*
  • 4 g de sal
  • 100 ml de leche semidesnatada
  • 1 loncha de queso cheddar (unos 25 g)
  • 1 huevo batido
    *El pimentón okal es un tipo de pimentón agridulce que se obtiene de pimientos de la variedad jariza, típico de Jaraíz de la Vega (Cáceres). En casa de mi madre es el que se gasta de toda la vida y yo aprovecho cuando voy a Valladolid para traerme una bolsita. Se puede sustituir mezclando pimentón dulce y picante en la proporción que más os guste.

    Precalentar el horno a 200ºC.
    La masa la he hecho en Thermomix por la rapidez pero podéis hacerlo igual en cualquier procesador de alimentos e incluso a mano.
    Poner en el vaso las harinas, la mantequilla a trocitos, el queso, la levadura, el pimentón y la sal. Cerrar el vaso y darle tres o cuatro pulsos al turbo hasta que esté bien mezclado.
    Añadir la leche, el cheddar y el cebollino cortados ambos en trocitos pequeños, a través del bocal, e ir dando pulsos de turbo hasta que la masa forme una bola.
    Sacar y extender, con ayuda de un rodillo, dejando un grosor de unos 2 cm. Cortar con el cubilete del Termomix, yo lo hice con él para no sacar más trastos, o utilizando un cortapastas circular de unos 6 cm de diámetro. Volver a unir los restos de masa y seguir cortando círculos hasta terminar con toda.
    Pasar a una bandeja de horno cubierta con papel y pincelar con el huevo batido. Hornear  durante unos 12 minutos hasta que hayan crecido y estén dorados.
    Servir tibios.


    Lorraine el cheddar lo pone solamente rallado por encima pero a mi me pareció que quedaría mejor introduciéndolo dentro en la masa y, la verdad que, me ha gustado muuucho como han quedado.


    Además los acompañé con más queso crema para poder partirlos a la mitad y untarselo y, de esta manera, estaban absolutamente divinos.
    Este es el logo que nos ha hecho Susana este mes para el reto, como siempre, super chulo.

  
    Y se nota que es mes de vacciones ya que hemos sido solo 3 las participantes en esta ocasión, aquí tenéis sus versiones
    Susana del blog "Té con limón y canela"
    Marisa del blog "Marisa en la Cocina"

martes, 26 de agosto de 2014

Crema fría de remolacha y mascarpone

    Ya se que en algún lugar de España el otoño ha comenzado a hacer acto de presencia, no así aquí en Valencia donde, precisamente hoy, hemos llegado a superar los 40º C.
    Con una temperatura tan alta lo único que apetece comer son cosas fresquitas así que, me he liado la manta a la cabeza y, a primerísima hora de la mañana - y ya había 28º C, ¡¡ahí es nada!! - me he puesto a preparar esta cremita, que se hace en un plis con la Thermomix, para dejarla en la nevera hasta la hora de la comida. La receta la encontré en una de las revistas del Thermomix y desde que lo hice no he dejado de prepararla cada verano, está riquísima, aunque rebajando la cantidad de picante ya que a mis peques este no les gusta demasiado.
  

    Ingredientes :
  • 50 g de cebolleta fresca
  • 400 g de remolacha cocida
  • 150 g de caldo de pollo*
  • 150 g de mascarpone
  • 2 vueltas de molinillo de pimienta blanca en grano
  • 2 gotas de tabasco
  • 150 g de nata liquida de cocinar
  • 1 pizca de sal
    * En el caso de no tener caldo de pollo poner 150g de agua y 1/4 de pastilla de caldo de ave y, en este caso, no añadir sal ya que la pastilla es suficientemente salada.

    Poner en el vaso la cebolleta y la remolacha cortada en trozos grandes. Picar 4 seg, vel.4
    Incorporar el caldo, el mascarpone, la sal, la pimienta y el tabasco. Programar 2 min, 37ºC,  vel.5_10.
    Añadir la nata y programar 1min, vel.5
    En la receta original no le programa temperatura y, al principio mi crema  estaba llenita de puntos blancos. Entonces decidí poner a 37ºC para que la grasa del queso y de la nata se fundieran, los puntitos blancos, y esta se integrara mejor.
    Fue la solución perfecta ya que la crema adquirió un precioso tono fucsia totalmente uniforme.
    Pasar a una cazuela e introducir en la nevera. Servir bien fría.


    Yo la serví con unas gotitas de nata líquida por encima y unas ramitas de cebollino. Mi hijo dijo que la crema estaba muy rica pero que él no quería hierba de esa por encima, claramente se ve reflejado en la cuchara diciendo que no (menudo fallo, jejjeje) y mi hija estaba encantadísima de comer una crema taaan rosa, jejjeje.

viernes, 22 de agosto de 2014

Bagels de espelta con masa madre

    Parece que las vacaciones de verano están llamadas para viajar y descubrir nuevos lugares tanto física como gastronómicamente hablando. Lo malo que con la crisis los viajes están más encaminados para visitar a la familia que para hacer turismo como tal. A mí este año me hubiera gustado viajar al extranjero, París, Londres o Nueva York, pero me he tenido que conformar con ir a Valladolid y a Donosti.. que tampoco están nada mal.

    Además, mirándolo bien, si que he acabado pisando el extranjero, jejjeje, he pasado la frontera cercana a Donosti para ir a Hendaya al hipermercado, pero eso os lo contaré en otra entrada.
    De todas formas no me conformaba del todo así que me he puesto a preparar unos bagels newyorkinos que me han transladado imaginariamente a la mismísima  Fifth Avenue de la ciudad de los rascacielos.


    Ya había publicado una entrada de bagels (aquí) pero no me resistía a poner esta otra receta del libro "Panes Creativos" de Daniel Jordà ya que es ligeramente distinta en cuanto a los ingredientes y, por lo tanto, también en cuanto al sabor.


    Ingredientes :
  • 500 g de harina de espelta
  • 200 g de masa madre
  • 10 g de sal
  • 10 g de levadura fresca
  • 200 g de agua
  • 1 huevo
  • 50 g de mantequilla 
  • Semillas de sésamo blancas y negras crudas para rebozar
    Poner en un bol la harina, la masa madre, la sal, la levadura fresca, el huevo y la mayor parte del agua. Amasar hasta que se forme una mezcla manejable y no demasiado dura, añadir más agua si fuese necesario.
    Agregar la mantequilla y amasar hasta integrar dejando la masa fina, suave y uniforme.
    Dejar en reposo unos 45 minutos.
    Formar bolas de unos 90 g y, metiendo un dedo en el centro ir ensanchando el agujero hasta que adquieran la típica forma de rosquilla que tienen los bagels. El agujero deberá ser bastante grande ya que, al levar, la masa aumentará y se podría cerrar el hueco. Dejar levar tapados con un paño húmedo hasta que doblen su volumen.
    Precalentar el horno a 220º C.
    Poner un cazo al fuego con abundante agua y, cuando esta esté hirviendo, ir echando los bagels de uno a uno. Cocer un par de minutos por cada lado, retirar del agua con cuidado e ir rebozándolos, por uno de los lados, con las semillas de sésamo crudas.
    Colocar sobre una bandeja de horno cubierta con papel y hornear durante unos 8 minutos, hasta que estén dorados.


    Ya tan solo tendréis que rellenarlos. Yo lo hice con crema de queso, cebolla muuuy picadita, salmón ahumado y unas cuantas alcaparras... umm, absolutamente deliciosos!!


        Y lo dicho, si cerráis los ojos parecerá que estéis en el mismísimo centro de Manhattan.


    Si os sobran en una lata, protegidos de la humedad y el calor, se conservarán bien durante un par de días. También podéis congelarlos, solo tendréis que, sin descongelar siquiera, darles un golpe de horno y estarán como recién hechos.

miércoles, 20 de agosto de 2014

New York cheesecake con espirales de fresa

    Esta es una de esas tartas perfectas para el verano, no porque no se encienda el horno, que una es un poco masoca y no puede dejar de hacerlo ni en estas fechas, sino porque es ligera y no muy pesada a la hora de comer que es algo que siempre se agradece con estos calores. Además al horno, después de los primeros 15 minutos, se le baja a mucho la temperatura y como tiene que estar hora y cuarto más puedes huir tranquilamente de la cocina. Eso si, no te has de olvidar que la tienes en el horno.
    La receta es del blog "Kanela y Limón" y, como todo lo que Cristina publica en él, sale siempre perfecto y absolutamente delicioso.


    Ingredientes :
    Para la base
  • 150 g de galletas digestive
  • 70 g de mantequilla derretida
    Para el relleno
  • 600 g de queso crema (Philadelphia)
  • 200 ml de nata 35% mat. grasa
  • 150 g de azúcar
  • 3 huevos
    Para las espirales
  • 200 g de fresas
  • 40 g de azúcar

    Lavar la fresas y escurrirlas. Quitarles el rabito, cortar en trozos y poner a macerar con el azúcar.
   Forrar un molde desmontable con papel de horno tanto en la base como en el lateral. Cubrir toda la parte exterior del molde con papel aluminio para que al ponerlo a cocer después al baño maría no se filtre nada de agua.
    Precalentar el horno a 180º C poniendo una fuente con agua dentro donde quepa el molde anteriormente preparado.
    Triturar las galletas y mezclarlas con la mantequilla derretida. Extender la mezcla en la base del molde preparado presionando bien para que quede compacto. Meter en la nevera, mientras preparamos el relleno, para que se endurezca.
    Mezclar el queso con el azúcar hasta que estén integrados. Añadir la nata y mezclar de nuevo. Agregar los huevo de uno en uno removiendo pero sin batir para no meter aire en la mezcla. Volcar dentro del molde sobre la base.
    Triturar las fresas maceradas con el azúcar y filtrar la mezcla para eliminar las pepitas. Poner a hervir en un cazo durante unos 10 minutos, hasta que haya espesado un poco.
    Echar la mezcla en un biberón, dejar caer gotas sobre el relleno y, con ayuda de un palillo, ir haciendo espirales en ellas.
    Meter al horno dentro del recipiente con agua. Cocer 15 minutos. Bajar la temperatura a 110ºC y dejar cocer otros 75 minutos.
    Dejar enfriar por completo en el interior del horno, retirar y llevar el molde a la nevera toda la noche.
    Al día siguiente, desmoldar y colocar en el plato de servir.


    Aunque parece una receta bastante laboriosa te puedo asegurar que cuando la pruebes la vas a repetir. Está soberbia!!!

lunes, 18 de agosto de 2014

Ensalada de pasta, salmón y pepinillos con vinagreta de miel y mostaza

    Siempre he dicho que lo más apetecible en verano es una rica ensalada bien fresquita. Aunque en casa los platos de cuchara no dejan de prepararse en todo el año, cuantas veces me he encontrado comiendo un buen cocido o unas alubias con una mano y en la otra un abanico, una ensalada es lo que mejor sienta si después de comer tienes que moverte a algún sitio... porque con el cocido o las alubias lo más lejos que puedes llegar es al sofá, jejjeje.
    Las ensaladas las puedes preparar de muchas maneras y con muy variados ingredientes pero a mi me gusta meterle siempre algo de pescado y, en este caso, el pescado elegido ha sido un riquísimo salmón ahumado.


    Aprovechando que me quedaban unas preciosas mariposas arco iris de pasta, que no llegaban para hacer con ellas solas un primero, me decidí a prepararlas en ensalada y así poder engordar el plato... aquí se aprovecha todo, que no estamos como para tirar nada.
    Lo primero que se me ocurrió fue añadirle trocitos de salmón ahumado y como lo mejor que le va al salmón son los encurtidos y me quedaba un puñado de pequeños pepinillos en vinagre, fueron para dentro de la ensaladera también.


    Ingredientes :
  • 1 bolsa de rúcula + canónigos
  • 200 g de mariposas de pasta
  • 100 g de salmón ahumado
  • 1 puñado de pepinillos en vinagre
    Para la vinagreta de miel y mostaza
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cucharadas de vinagre de vino blanco
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • 1 cucharada de mostaza a la antigua
  • 1/2 cucharada de miel
    Cocer la pasta en abundante agua salada durante el tiempo que nos indique el fabricante, escurrir y enfriar bajo el grifo de agua fría. Rociar con un poco de aceite de oliva virgen extra, remover para que no se peguen y queden sueltas unas de otras y reservar.
    Cortar el salmón en tiras y enrollarlas para formar rosas.
    Escurrir los pepinillos.
    Poner en una ensaladera la mezcla de rúcula y canónigos. Repartir las mariposas, las rosas de salmón y los pepinillos por encima. Reservar en la nevera mientras hacemos la vinagreta.
    Poner todos los ingredientes de la vinagreta en un bote de cierre hermético y cerrar bien. Agitar enérgicamente el bote hasta que esté todo mezclado y se observe que haya emulsionado.
    Aliñar con la vinagreta la ensalada justo antes de servir.


    La receta de la vinagreta es una mezcla de dos recetas del blog "Las salsas de la vida", la de la vinagreta de mostaza y la de la salsa agridulce de mostaza y miel.

sábado, 16 de agosto de 2014

Köttbullar, las albóndigas suecas

    Uno de los pasados retos de FoodBloggers Trotamundos, el de el mes de Junio, nos llevaba a Suecia de la mano de Julia de "Petites Sucreries" y una de las propuestas saladas que nos invitaba a preparar eran estas albóndigas. Entonces no llegué a tiempo de publicarlas pero, como a mí me gustaron mucho, aquí os dejo la receta.


    La verdad que estaban muy ricas pero, si digo la verdad, la cara de mi hijo era todo un poema cuando las vio en el plato, jejjeje. Lo cierto es que cuando me preguntó que qué había para comer y le dije que albóndigas, que le requete encantan, se le puso una sonrisa de oreja a oreja y cuando vio esa salsa tan clarita, evidentemente está hecha con nata, ya no sabía si reír o llorar, jejjeje. Tuve que reprimir una carcajada al ver el cambio en su expresión para evitar que me las pudiera lanzar a la cara, jejjeje. Al final no llegó la sangre al río, se sentó a la mesa y se las comió sin decir nada... solo cuando se levantó de la mesa me pidió por favor que las próximas albóndigas se las hiciera normales.


    Ingredientes :
  • 750 g de carne picada, mezcla de ternera y magro
  • 1/2 cebolla grande
  • 30 g de mantequilla
  • 80 ml de leche
  • 25 g de miga de pan
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada
  • 1/2 cucharadita de cardamomo (le puse solo 1/4)
  • 1 cucharadita de pimienta negra de molinillo recién molida
  • Aceite de oliva para freír
    Para la salsa :
  • 90 g de mantequilla
  • 40 g de harina
  • 500ml de caldo de ave
  • 10 ml de nata de cocinar
    Poner la mantequilla en una sartén y rehogar, a fuego medio, la cebolla muy picadita hasta que empiece a tomar color. Apartar del fuego y dejar enfriar.
    Echar la miga de pan en la leche y, después de que haya reposado un poco, triturar.
    Poner en un bol la carne, la sal, las especias, el huevo ligeramente batido, la mezcla de pan y leche y la cebolla pochada e integrar todo. Puedes hacerlo con una cuchara de madera pero como queda más uniforme es haciéndolo con la mano.
    Formar albóndigas con la mezcla y freír por tandas. Dejar escurrir sobre papel de cocina para retirar el exceso de grasa mientras preparamos la salsa.
    Derretir la mantequilla en una cazuela de fondo grueso. Espolvorear la harina por encima y cocer hasta que se dore. Sin parar de remover., verter el caldo y dejar cocer unos 5 minutos. Añadir la nata y echar dentro las albóndigas. Cocer unos 15 minutos.
    Servir acompañadas con puré de patata y una cucharada de mermelada de arándanos rojos caliente.
 

    Fuente : Directo al paladar

jueves, 14 de agosto de 2014

Mermelada de fresas con cava a la pimienta rosa

    Uno de los mayores placeres de los domingos y de los días de vacaciones es poder desayunar relajadamente : un buen café o té, un poco de fruta fresca y unas ricas tostadas de pan casero con el mejor de los acompañamientos,  una deliciosa mermelada también casera.
    Hacía mucho que quería hacer mermelada de fresas con pimienta rosa (ver aquí) y también hacía mucho que quería hacerla con cava (ver aquí) así que, ¿por qué no juntarlo todo?
    Al final resultó ser una mermelada un tanto especial y festiva, una mermelada de auténtico lujo.


    Hacer una mermelada casera es bien sencillo pero si está realizada en thermomix además de sencillo es limpio, muuy limpio. Como me gusta variar mucho de sabor de mermeladas, normalmente tengo empezados 3 ó 4 botes en la nevera, nunca hago más de 2 botes de unos 250 ml de capacidad de mermelada de cada sabor.
    Ingredientes :
  • 500 g de fresas
  • 200 g de azúcar
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 100 ml de cava
  • 1/2 cucharadita de pimienta rosa
    Lavar las fresas y dejarlas escurrir. Qitarles el rabito, partirlas en trozos y ponerlas en un bol junto al azúcar. Remover, cubrir con plástico y dejar toda la noche en la nevera.
    Al día siguiente las fresas habrán sacado todo su jugo que, junto al azúcar, habrán creado bastante almíbar.
    Poner la mezcla a fuego medio en una cazuela. Al empezar a hervir se irá creando una espuma que tendremos que retirar. Añadir el zumo de limón y dejar que cueza hasta que reduzca el líquido y espese bastante. Agregar el cava, remover hasta que esté uniforme y dejar reducir de nuevo. Al tener más líquido del habitual tardará más tiempo en llegar al punto deseado, teniendo en cuenta que al enfriar espesará bastante más.
    Machacar ligeramente en un mortero la pimienta rosa y añadirla a la mermelada cuando haya llegado casi al punto de retirarla del fuego. De esta manera conseguiremos que no pierda ni un ápice del aroma y sabor de la pimienta que es lo que pasaría si la añadiéramos al principio de la cocción. Verter en botes esterilizados, tapar y dar la vuelta a los botes hasta que se enfríe la mermelada.


    Pero ya os había dicho que la forma más limpia de hacer mermeladas es hacerlas con thermomix, y de esa manera es como yo la he hecho, así que ahora os explico como.
    Después de tener las fresas con el azúcar durante la noche en la nevera eché la mezcla en el vaso de la thermomix y programé 20 min, temperatura varoma, vel. 2.
    Cuando lleve 5 minutos añadir el zumo de limón a través del bocal.
    Al acabar el tiempo agregar el cava y volver a poner otros 10 min, temperatura varoma, vel. 2, poniendo el cestillo sobre sus patitas sobre el bocal par evitar así salpicaduras y que evapore antes. Cuando falten 2 minutos para terminar el tiempo añadir la pimienta rosa ligeramente machacada. Comprobar que está en el punto de mermelada antes de verter en los botes esterilizados.
    Dejar enfriar los botes vueltos del revés para que se haga el vacío.


    Una vez que los botes estén totalmente fríos será el momento de etiquetar para guardarlos.