Seguidores

domingo, 19 de octubre de 2014

Quenelles con salsa cremosa de parmesano. Reto Cocinas del mundo

    De nuevo me voy de viaje, bueno, exactamente de viaje viaje no, pero casi. De nuevo os traigo una receta francesa, una riquísima preparación típica de Lyon que se ha extendido a lo largo de toda Francia : quenelles.


    Muchos pueden pensar que las quenelles solo es una manera de presentar ciertos alimentos, y no les falta razón, dado que la forma característica que adquiere este suculento manjar al formarse con dos cucharas es lo que le ha dado ese nombre. Pero las quenelles son mucho más que eso.
    Sus orígenes se remontan a la antigüedad siendo muy frecuentes en los banquetes de los reyes de los siglos XVII y XVIII, estas se elaboraban con una masa de harina llamada panade. Alrededor de 1830 aparecen las quenelles de lucio en Lyon y comienzan ha elaborarse con pasta choux. La escasez de alimentos durante la Segunda Guerra Mundial hizo que se prepararan solo de masa, sin adicción de carne ni pescado y no es hasta el siglo XX cuando aparecen las quenelles dulces, generalmente envueltas en chocolate. Hoy en día se preparan con muy distintos ingredientes como base sustituyendo a la masa choux : patata, calabaza. Además podemos encontrarlas en todas las superficies comerciales del país ya sean frescas, en latas, al vacío o congeladas (fuente : Wikipedia)


    De nuevo me encuentro metida en otro reto que nos invita a descubrir la gastronomía de otros países los cuales iremos visitando por orden alfabético, es el reto de Cocinas del mundo. La idea salió de un grupo de amigas con ganas de divertirse descubriendo lo que se cuece en los hogares de todo el mundo, ellas son Marga, Tere, Concha, Mar, Nieves y Elena.


    Este reto ya lleva unos meses en funcionamiento así que ya se llegan por la letra F. La anfitriona de este mes, Marga de Acibechería, es quien nos ha propuesto viajar al país vecino.
    Este verano, mientras pasaba unos días en Donosti, me acerqué un par de días a Hendaya. Del primer día no me quedó muy buen recuerdo ya que, de repente, entró una galerna del mar y nos cayó tal cortina de agua encima que no tuvimos más remedio que regresar a casa a cambiarnos de ropa y zapatos. Teníamos empapada hasta la ropa interior y eso que llevábamos gabardinas y paraguas.
    El segundo día pasamos por un bazar en el que encontré un montón de libritos de cocina. Por supuesto unos cuantos se vinieron conmigo para casa y de uno de ellos es de donde he sacado la receta de esta delicatessen. El libro se llama Quenelles tendance,de Lucia Pantaleoni, de la editorial Giraudet.


    Ingredientes :
  • 2 huevos + 1 yema
  • 170 ml de leche (le puse semi desnatada)
  • 250 ml de nata líquida
  • 70 g de mantequilla
  • 90 g de queso parmesano rallado (120 g en la receta original)
  • 100 g de harina
  • 1 pizca de nuez moscada
  • Sal 
  • Pimienta negra de molinillo
  • Pimienta d'Espelette (la receta original no lleva)
    Poner una cazuela con 4 litros de agua con sal al fuego.
    En otra cacerola poner la leche con la sal, la nuez moscada y la pimienta negra y llevarla al fuego. Cuando arranque el hervor añadir la mantequilla y dejar que esta se funda. Retirar del fuego y echar la harina de golpe. Mezclar con unas varillas y volver a poner al fuego durante unos 5 minutos, sin parar de remover.
    Cuando la pasta se separe de las paredes de la cacerola retirar del fuego. Añadir los huevos, uno a uno, y 30 g de queso parmesano. Remover hasta integrar por completo.
    Con ayuda de dos cucharas formar quenelles e introducirlas dentro del agua hirviendo. Bajar el fuego para que tengan un hervor ligero y dejar cocer durante 12 minutos.
    Unos minutos antes de finalizar la cocción poner al fuego en un cazo la nata líquida y, cuando rompa a hervir, añadir el resto de parmesano y mezclar con una varilla. Retirar del fuego, agregar la yema de huevo y seguir batiendo hasta que esté integrado. Yo lo volví a acercar al fuego, sin dejar de batir, hasta que la salsa espesó un poco más, aunque esto no lo ponía en la receta original.
    Cuando acabe el tiempo de cocción retirar las quenelles con una espumadera y ponerlas sobre un papel de cocina para retirar el exceso de humedad.
    Colocar en los platos de servir y napar con la salsa de parmesano. Espolvorear con una pizca de pimienta d'Espelette y servir enseguida.


    Para mi gusto es un plato exquisito, ya sabéis que en mi casa el queso desaparece como por ensalmo, ahora que sino te gusta el queso más vale abstenerse ya que tiene un marcado gusto a parmesano.


    El punto ligeramente picante que le da la pimienta d'Espelette es brutal.

viernes, 10 de octubre de 2014

Szarlotka, tarta de manzana polaca

    Una de las tartas que más apetecen en esta época sin duda alguna es la tarta de manzana y esto debe pasar en innumerables países ya que es muy común encontrar diferentes formas de prepararla como receta tradicional.


    Este mes nos ponemos de nuevo las botas de siete leguas para encaminarnos al nuevo destino de las Reposteras por Europa. En este caso Sam, la repostera jefe, nos invitó a viajar a Polonia y descubrir la repostería de este país.

    
    Nada más descubrir que uno de sus dulces tradicionales era una tarta de manzana con canela no busqué más, esa era mi receta. Adoro la combinación de ambos ingredientes y es ahora, precisamente cuando el otoño comienza, cuando más me apetece degustarlos.


    Ingredientes :
  • 5 yemas
  • 1 vaso de azúcar
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 500 g de harina aproximadamente
  • 250 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 2 cucharaditas de levadura química (Royal)
  • 5-6 manzanas
  • Canela molida
  • Azúcar glass para espolvorear
    Precalentar el horno a 180ºC.
    Batir las yemas con el azúcar y el extracto de vainilla hasta que blanqueen.
    Añadir la mantequilla y batir hasta que esté bien mezclado.
    Cambiar las varillas por el gancho amasador, ir agregando la mitad de la harina junto con la levadura y mezclar. Seguir añadiendo harina poco a poco hasta que empiece a estar espeso, es probable que no necesitéis toda la harina, Yo solo usé 475 g.
    Sacar del bol y comenzar a amasar a mano. La masa tendrá que estar tierna pero sin que llegue a pegarse a los dedos.
    Dividir en 2 partes iguales y guardar una de ellas en el congelador para que se endurezca.
    Echar la otra en un molde, forrado con papel de horno, presionando con los dedos para que no queden huecos.
    Pelar las manzanas, descorazonarlas y cortar en cuartos. Hacer láminas de grosor medio y cubrir la masa del molde con ellas. Espolvorear con un poco de azúcar y canela.
    Rallar la masa del congelador, con ayuda de un rallador de agujero grueso, cubriendo totalmente la manzana de manera uniforme.
    Hornear durante una hora. Sacar y dejar enfriar sobre una rejilla.
    Desmoldar y espolvorear con azúcar glass.


    En esta ocasión la preparé para uno de los almuerzos que a veces tengo con mis compañeros y resultó todo un éxito así que decir que estaba deliciosa no es una opinión parcial por mi parte, que también lo es, sino que fue la opinión consensuada de otras 12 personas, jejjeje.


    Y menudo corte que tiene ¿verdad? Lo que peor llevaron mis compañeros fue esperar mientras hacía las fotos, jejjeje. Eso es porque les tengo mal acostumbrados, en casa ya lo tienen asumido no me hace falta decir ni mu, jejjeje.


    Lo dicho, una verdadera delicia.

    Fuente : Recetas de repostería y platos tradicionales

jueves, 9 de octubre de 2014

La "mocadorà" para el 9 d'Octubre

    Tal día como hoy, en el año 1238, entraba en la ciudad de Valencia el Rey Jaume I, es por esto que hoy se celebra el día de la Comunidad Valenciana.
    Valencia era una ciudad rica y culta. En ella los árabes trabajaban la tierra, habían desarrollado un sistema de regadío por medio de acequias que regaba sus huertas, que aún persiste en gran parte del territorio, y la noria que llevaba el agua de los ríos a las acequias. Cultivaban arroz. naranjas, olivas, trigo y uvas. Cultivaban moreras con cuyas hojas alimentaban gusanos de seda y fabricaban tejidos. También fabricaban papel y trabajaban la cerámica. Todas estas riquezas aún son importantes hoy en día en estas tierras. Por todo esto era por lo que el Rey Jaume quería hacerse con el control del Reino de Valencia.
    Las huestes cristianas, aprovechando los enfrentamientos existentes entre los diferentes reyes árabes que rodeaban el Reino, bajaron desde las tierras de Teruel comenzando a conquistar todos los pueblos que se encontraban a su paso hasta llegar a Borriana. Una vez que toda la Plana de Castelló estaba dominada, el Rey Jaume se encaminó hacia Valencia, acampando en primer lugar en el Puig para preparar la conquista de la ciudad.
    El Rey tampoco era tonto y, como lo que le interesaba era seguir disfrutando de las riquezas de esta tierra, no entró a sangre y fuego en Valencia sino que rodeó sus murallas para que no pudiera entrar alimento alguno en ella, tras el asedio al que fue sometida la ciudad por parte de las huestes cristianas, el Rey Zayyan se sentó a negociar la rendición  árabe con el Rey Jaume I firmando las Capitulaciones de Ruzafa. En ellas el Rey Jaume se comprometió a respetar a los habitantes árabes conquistados y no permitió a su ejército que los matara ni los hiciera daño, concediéndoles unas leyes propias, los fueros, y un gobierno propio, las Cortes, que residían en el Palacio de la Generalitat, lugar donde reside actualmente el gobierno de la Comunidad.
    Y, después de tanto rollo histórico para ponernos en situación, podemos comprender el porqué un pueblo doblegado por otro rey que no era el suyo agasajara, en su entrada a la ciudad de Valencia, a Jaume I y Violante de Hungría, su esposa, regalándoles productos de la huerta envueltos en un pañuelo.
    De ahí nace la tradición de regalar la mocadorà. Mocador es pañuelo en valenciano y es donde se envuelven las frutas de mazapán que se regalan en este día para conmemorar la entrada del Rey. Es tradición que se lo regalen los chicos a sus enamoradas convirtiéndose de este modo en el día de los enamorados para los valencianos. Y después de tanto rollo os dejo las frutitas que hizo el año pasado Sonia para este día y que no me dio tiempo a publicar entonces.


    Ingredientes :
  • 200 g de azúcar glass
  • 250 g de harina de almendras
  • 1 clara de huevo
  • 1 yema de huevo para pintar
  • Extracto de fresa, de naranja y de limón
  • Colorante rojo, naranja, amarillo y verde
    La masa base la hicimos con la Thermomix con la receta de mazapán del libro Imprescindible.
    Nosotras en esta ocasión utilizamos el azúcar glass comprado pero se puede utilizar azúcar normal y triturarlo 1 min, vel.10 y dejarlo enfriar.
    Precalentar el horno a 180ºC.
    Poner en el vaso la harina de almendras y el azúcar durante 15 seg, vel.6
    Incorporar la clara y mezclar 20 seg, vel.6. Sacar del vaso, retirar un trocito y dividir el resto en tres partes que pondremos en tres boles. En el primer bol añadir unas gotas de extracto de fresa y un poco de colorante rojo, en el segundo extracto de naranja y colorante naranja y en el tercero extracto de limón y colorante amarillo. En el trocito que retiramos antes de dividir la masa le pondremos unas gotas de colorante verde.


    Amasar hasta que esté todo completamente integrado y probar la mezcla por si necesitáramos añadir alguna gota más de extracto o de color.
     Dar a las masas forma de naranjas, limones y fresas y con el trocito verde formar tallitos y hojas que colocaremos en las naranjas y las fresas.
    Colocar en una bandeja de horno cubierta con papel y pincelar con la yema de huevo batida. Meter en el horno, a media altura, y cocer durante unos 5 minutos.
    Sacar del horno y dejar reposar unos 5 minutos en la bandeja antes de ponerlos a terminar de enfriar sobre una rejilla.

  
    La verdad que nos quedaron un poquitín raros pero estaban deliciosos. Creo que los próximos no los pincelaremos con la yema de huevo para que nos les quede esa película por encima, jejjeje.


    Pueden conservarse en el frigo, guardados en un recipiente hermético, durante una semana pero la verdad es que en casa volaron.

martes, 7 de octubre de 2014

Hojaldre con queso de cabra y frutos del bosque

    Últimamente veo quesos de todo tipo hechos al horno por todas partes, sobre todo en Pinterest, y, con lo quesera que soy no me podía resistir a hornear algo que lo contuviera.


    Cuando nos dijeron que el reto consistía en hacer una combinación de hojaldre, queso y fruta no me lo podía creer, jejjeje, había llegado la hora de meter un queso al horno.
    De nuevo llegó el día 7 y con él la publicación del reto ¡Qué rico, mamá!


    La anfitriona de este mes ha sido Leire de Cocina con gusto, ella ha sido la que nos ha hecho llegar esta propuesta así que es a ella a la que tengo que agradecer que se haya visto cumplido mi objetivo de meter un queso al horno.


    Ingredientes :
  • 1/4 de lámina de hojaldre comprado (el mío era de Mercadona)
  • 1 rulo de queso de cabra (75 g)
  • 1 huevo batido para pincelar
  • 1 puñado de frutas del bosque congeladas
  • 5 ó 6 tallos de cebollino
  • 1 chorrito de crema de vinagre de frambuesa 
 

    Extender la lámina de hojaldre y cortar en 4 cuadrados. Utilizaremos uno, el resto lo reservaremos para hacer otras preparaciones.
    Coger los picos del cuadrado y doblarlos hacia el centro haciendo que se unan los 4. Pinchar la parte central con un tenedor y poner el rulo de queso de cabra en el centro, encima de la unión de los 4 picos.
    Pincelar la superficie del hojaldre que queda libre con el huevo batido. Reservar en la nevera para que esté bien frío mientras precalentamos el horno a 200ºC.
    Cortar los tallos de cebollino en trocitos pequeños y reservar.
    Cuando el horno esté bien caliente, poner el hojaldre sobre una bandeja de horno cubierta con papel, colocar el puñado de frutos del bosque sobre el queso y esparcir el cebollino por encima.
     Introducir la bandeja en el centro del horno y dejar cocer durante unos 20 minutos, hasta que el hojaldre haya subido y esté bien dorado.
    Sacar del horno y poner sobre el plato de servir. Rociar con un hilo de crema de vinagre de frambuesa y servir en seguida.


    Lo mejor del plato es el contraste de sabores que tiene, además el queso de cabra con los frutos del bosque casan la mar de bien.


    Un bocado realmente exquisito para compartir si se va a comer de pinchos y acompañado de una buena ensalada de brotes tiernos puede llegar a convertirse en un gran primer plato.

domingo, 5 de octubre de 2014

Islas flotantes sobre coulis de mango al cardamomo

    Todos sabemos que la forma más apetecible de adentrarnos en la cultura y las tradiciones de un país es a través de su gastronomía. Volvemos de nuevo a Francia para descubrir una receta dulce, aunque, en esta ocasión, con ciertos matices hindúes.
 

    Cuando las chicas de FoodBloggers Trotamundos, Aisha y Mon, nos hacían llegar las recetas propuestas por Aurélie para el reto de este mes donde el país de destino, por supuesto, era Francia pensé en hacer la tarta bourdaloue pero, casualidades de la vida, en el Saveurs de Septiembre me quedé prendada con estas islas flotantes y, como esta era la otra receta dulce propuesta, me puse manos a la obra.
    La única diferencia con la receta original que vi en la revista es que, aparte de reducir a la mitad las cantidades, al coulis de mango le he añadido una pizca de cardamomo. Me encanta como se complementan ambos sabores y me gusta el toque indio que le aporta al plato.


    Ingredientes (para 2 personas) :
  • 1 clara de huevo a temperatura ambiente
  • 50 g de azúcar + 2 cucharadas
  • 1/4 l. de leche
  • 1 mango pequeño
  • 1 puñado de avellanas
  • 1 chorrito de zumo de limón
  • 1 pizca de cardamomo molido
    Lo primero que haremos será preparar el coulis.
    Pelar el mango y quitarle el hueso. Cortar su carne en trozos y poner en el vaso de una batidora.Verter el chorrito de zumo, las 2 cucharadas de azúcary la pizca de cardamomo y batir hasta que se forme una crema. Reservar en la nevera.
    Pelar las avellanas y dorarlas en el horno, precalentado a 160ºC, durante 5 minutos. Ir volteándolas de vez en cuando para que se tuesten por igual. Pasarlas a un paño limpio y, tapándolas con el mismo, hacerlas rodar para quitarles la película marrón. Dejarlas enfriar y, con ayuda de un mortero partirlas en trozos.
    Batir la clara de huevo a punto de nieve. Cuando comiencen a formarse picos añadir los 50 gramos de azúcar poco a poco, sin dejar de batir hasta que el merengue esté firme y brillante.
    Poner la leche a cocer en un cazo a fuego suave y, cuando arranque el hervor, depositar delicadamente el merengue, dándole forma de quenelles con ayuda de dos cucharas. Dejar cocer durante unos 40 segundos por cada lado y sacar con una espumadera. Depositar sobre papel absorbente para retirar el exceso de leche.
    Verter el coulis de mango en un par de cuencos. Depositar encima las islas de clara de huevo y espolvorear con las avellanas tostadas reservadas.

 
    Como podéis ver en la foto se aprecia perfectamente el juego de texturas del postre. Un juego de texturas que hace que sea irresistible y delicioso.

jueves, 2 de octubre de 2014

Soufflé de patatas con queso

    Después de acabar Septiembre un poco como toma de contacto con la rutina comenzamos ya Octubre con sus días más cortos, las clases por las tardes de los niños, las extraescolares, y lo único que nos salva de volvernos locos es pensar en nuevas escapadas, a veces de viajes imposibles a tierras distantes, otras a destinos más cercanos y asequibles, y la más rápida forma de desplazar nuestros pensamientos a esos lugares es cerrar los ojos e imaginarnos en ellos a través de olores y sabores propios de sus cocinas. Hoy, por ejemplo, nos podemos imaginar sentados a la mesa de un pequeño bistrot cercano a la torre Eiffel degustando esta pequeña maravilla, un delicioso soufflé.


    De nuevo  comenzamos a descubrir un poco más de la cocina de otros países junto a las chicas de FoodBloggers Trotamundos : Aisha (La cocina de Aisha) y Mon (April's Kitch)
    En esta ocasión es Aurélie, del blog La chef A, la encargada de elegir destino : Francia, no podía ser de otro modo, y proponernos las recetas para este mes.
    Cómo ya podéis imaginaos por la foto anterior y el título de la entrada, mi elección entre los platos salados ha sido el soufflé.
    La verdad es que ya había hecho soufflés antes, incluso tengo publicado uno en el blog (pincha aquí) pero nunca lo había hecho de esta manera. La base de mis soufflés siempre había sido una bechamel pero este es bastante más sencillo y está hecho solo con patata y huevo.


    La receta es la misma que Amélie tiene en su blog (aquí) y que Aisha nos mostró en su entrada de presentación del reto (aquí), bueno casi la misma porque Yo he variado alguna cosilla y es que no me puedo contener sin darle mi toque a cualquier plato. Además lo hice en moldes individuales.
    Pero no me enrrollo más, vamos al lío.
    Ingredientes :
  • 500 g de patatas harinosas
  • 4 huevos
  • 50 g de queso Grana Padano rallado
  • 1 cucharadita de mostaza a la antigua
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida
  • Mantequilla para engrasar los moldes
  • Pan rallado para espolvorear los moldes
 

    Pelar, cortar en dados las patatas y cocerlas en abundante agua con sal hasta que estén tiernas.
    Escurrir, chafarlas hasta reducirlas a puré y dejar que se enfríen.
    Separar las claras de las yemas. Poner en un bol estas últimas, mezclar con el puré de patatas, el queso rallado y la mostaza a la antigua. Salpimentar.
    Montar las claras a punto de nieve con una pizca de sal hasta que se formen picos fuertes.
    Añadir la mezcla de patata poco a poco mezclándola con movimientos envolventes para evitar que se bajen.
    Precalentar el horno a 220ºC.
    Engrasar los moldes con un poco de mantequilla y espolvorearlos con pan rallado. Ellas en sus recetas encamisan los moldes con harina pero a mí me gusta hacerlo con pan en los soufflés, además de evitar que se peguen queda una costrita crujiente que está riquísima.
    Rellenar los moldes con la mezcla, con esta cantidad hay para 4 moldes individuales.   
    Meter al horno durante unos 25 minutos hasta que haya subido y esté dorado.
    Servir enseguida porque puede bajarse rápidamente.


    Para que el soufflé tome su característica forma de sombrero hay un truco bastante sencillo, solo tenemos que pasar el dedo por todo el borde de los moldes.


    Me encanta lo esponjoso que queda y cuando muerdes alguna de las semillas de mostaza es una auténtica explosión de sabor en la boca. Eso sí, hay que comerlo caliente porque si se enfría pierde mucho.

martes, 30 de septiembre de 2014

Pan Deli Neoyorkino

    Siempre que pensamos en el pan de centeno imaginamos un pan denso y compacto y, sin embargo, esta descripción no casa para nada con el pan que hoy os traigo. Esto es debido a la baja proporción de centeno que tiene en su composición (17%), a pesar de ello, se nota claramente los matices de sabor que este le aporta al pan y que, unido a la alcaravea, hacen que sea extremadamente aromático y sabroso.
   

    Llegó el día de publicación del reto más panarra, Bake the World


    Este mes Clara y Virginia nos invitan a viajar a Nueva York y descubrir los secretos del pan utilizado para hacer sus famosos bocadillos, el New York Deli Rye, consumidos en los Delis (Delicatessen stores)


    La receta que he elegido para extrenarme en esta nueva temporada es la de Faragulla adecuando los tiempos de levado a la temperatura de mi cocina que, a pesar de estar a finales de Septiembre, aún es elevada.También he cambiado la harina panificable por una mezcla de harina normal y de fuerza, como digo el calor ha hecho estragos en mi cocina y el calor y las harinas no se llevan demasiado bien. También he aumentado ligeramente la cantidad de levadura para ajustar los levados a mi tiempo disponible.


    Ingredientes :
    Esponja
  • 62 g de harina
  • 50 g de harina de fuerza
  • 95 g de harina centeno
  • 350 g de agua a temperatura ambiente
  • 2 g de levadura fresca
  • 19 g de azúcar
  • 14 g de miel
    Pan
  • Toda la esponja
  • 353 g de harina de fuerza
  • 6 g de levadura fresca
  • 14 g de semillas de alcaravea
  • 10 g de sal
 
    La noche anterior poner los ingredientes de la esponja en un bol y mezclamos bien hasta que esté suave y sin grumos. Cubrir con film plástico y dejar reposar a temperatura ambiente (mi cocina estaba a 26ºC) durante unas 8 horas.
    Verter el resto de los ingredientes sobre la esponja y remover hasta que esté todo integrado.
    Pasar a una superficie de trabajo muy ligeramente enharinada y comenzar con el amasado durante
3 minutos, dejar reposar 10 minutos antes de volver a repetir el proceso. Darle un último amasado de 3 minutos, hacer una bola y dejar levar en un bol, ligeramente engrasado, hasta que haya doblado, unas 2 horas.
    Pasado este tiempo darle la forma deseada, normalmente se se suele dar forma de barrote, y dejar levar en un banneton enharinado. Yo lo dejé levar en un molde de plum cake con el dibujo que veis que ha quedado en el pan en el fondo, por supuesto con una buena capa de harina. Dejar fermentar de nevo hasta que casi vuelva a doblar, aproximadamente hora y media.
    Cuando falte una media hora de fermentación precalentar el horno a 240ºC con una bandeja en la parte de abajo, donde pondréis una fuente con agua para crear vapor, y otra en la parte central.
    Volcar sobre un papel de horno, que pondremos sobre una pala de panadero, y darle unos cortes con un cuchillo bien afilado.
    Después de greñarlo introducirlo en el horno, dejándolo resbalar junto al papel desde la pala a la bandeja central, y cocer 15 minutos. Bajar la temperatura del horno a 220ºC y sacar la fuente de agua, no importa que abramos la puerta del horno ya que favoreceremos que se elimine el vapor y baje la temperatura, y dejar cocer otros 20 minutos más.
    Sacar y dejar enfriar sobre una rejilla.


    Este pan es de los que hay que dejar asentar la miga por lo que es conveniente no empezarlo hasta unas 12 horas después de haberlo cocido. Al cortarlo observamos que, como dicen en Faragulla : es un pan claro, de miga compacta pero tierna y esponjosa, con un leve toque ácido y el inconfundible aroma de las semillas de alcaravea. Yo solo puedo añadir que está ¡¡¡absolutamente divino!!!