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miércoles, 15 de noviembre de 2017

Crema de boniato rojo y setas portobello

    No sé si os pasa también a vosotros pero odio a muerte este cambio de hora que hemos tenido hace poco. Eso de que a las 6 de la tarde ya sea de noche me deprime totalmente, y más que es precisamente esa la hora a la que salgo de trabajar. No me cunde el día en absoluto, lo único que me apetece al entrar en casa es sentarme en mi sillón preferido, arroparme con una mantita y, acompañada de una tisana bien caliente, ponerme a leer.
    Solo me saca de esta pereza el meterme en la cocina y ponerme a probar nuevas recetas o reducir la lista de las pendientes que tengo anotadas por hacer.


    Esta cremita es una receta del segundo tipo, o sea, de las pendientes por hacer y, la verdad es que, ahora me lamento de no haberla preparado antes porque está absolutamente divina.
    Por una vez, y sin que sirva de precedente, he hecho la receta de la crema al pie de la letra. Bueno, más o menos, ya que le he puesto una ramita de tomillo fresco y he variado un poco el acompañamiento a la hora de llevarla a la mesa... para adecuarla un poco más a nuestros gustos.


    Ingredientes :
  • 1 boniato rojo grande
  • 100 g de cebolla dulce (1 mediana)
  • 200 g de setas portobello
  • 1/2 litro de caldo vegetal
  • 1 ramita de tomillo fresco
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
    Para acompañar
  • 1 y 1/2 cucharada de queso rallado (usé parmesano)
  • Semillas de sésamo tostado y negro
  • 2 ramitas de tomillo fresco

    Precalentar el horno a 200ºC.
    Lavar bien el boniato y poner sobre una bandeja de horno cubierta con papel. Hornear por lo menos 1 hora, comprobar que esté bien cocido pinchando con una aguja o una brocheta, yo lo tuve 1 hora y cuarto.
    Lavar los portobellos y retirar la parte terrosa del pie. Pelar y cortar la cebolla en juliana.
    Pochar la cebolla en una cazuela, con un chorro de aceite, durante unos 4 ó 5 minutos, hasta que empiece a estar transparente.
    Añadir las setas, cortadas trozos o en láminas gordas, junto a las hojas de la ramita de tomillo y saltear.
    Pelar el boniato y agregar la carne en la cazuela. Verter el caldo. Salar ligeramente y dejar que de un hervor. Triturar y rectificar la textura, si lo queréis menos espeso añadir más caldo.
    Repartir la crema en los platos, espolvorear con el queso y las semillas de sésamo y decorar con media ramita de tomillo fresco.


    Servir la crema bien caliente. Ya me contaréis que os parece, en casa es de las que más éxito ha tenido, ha gustado mucho mucho mucho.

    Fuente : Fentdetutto

sábado, 11 de noviembre de 2017

Bundt Cake de castañas relleno

    "Castañas, castañas, las puedes tomar en un cucurucho para merendar.
     El mes de Noviembre castañas nos da, asadas, tostadas ¡qué ricas están!
     ¡A las ricas castañitas, asaditas, calentitas!"

    Llevo toda la semana escuchando los ensayos de los peques del cole de mi barrio, así que no me he podido resistir a introducir esta entrada con la dichosa cancioncilla, jejjeje... porque hoy la cosa va de eso, de castañas.
 

    Además he utilizado un molde de lo más otoñal, el Harvest leaves de Nordic Ware, que queda de lo más apropiado para la estación en la que nos encontramos.


    Ingredientes :
  • 190 g de harina de castañas
  • 150 g de harina
  • 2 cucharaditas de levadura química (tipo Royal)
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 250 ml de nata líquida
  • 100 g de azúcar
  • 150 g de mantequilla, a temperatura ambiente
  • 175 g de crema de castañas
  • 3 huevos
    Relleno :
  • 100 g de harina
  • 40 g de mantequilla, a temperatura ambiente
  • 125 g de marrón glace (1 docena aproximadamente)
  • 125 g de crema de castañas

    Precalentar el horno a 190ºC.
    Engrasar el molde y dejar reposar boca abajo sobre papel de cocina para eliminar el exceso de grasa.
    Primero prepararemos el relleno. Echar la harina tamizada sobre la mantequilla en trocitos y mezclar hasta que esté incorporada. Añadir la crema de castañas y, cuando esté homogéneo, agregar los marrón glace troceados. Reservar el relleno.
    Tamizar las harinas, la sal y la levadura y reservar.
    Batir la mantequilla y el azúcar a velocidad baja. Añadir la crema y seguir batiendo hasta que esté uniforme.
    Agregar los huevos de uno en uno, batiendo entre cada adicción. Echar la mezcla de harinas de tres veces alternando con la nata integrando cada adicción con ayuda de una espátula con movimientos envolventes sin remover demasiado, justo hasta que se integren.
    Verter la mitad en el molde preparado, presionando para que no queden huecos, añadir el relleno en el centro, sin que toque ni los laterales ni el tubo central, y cubrir con el resto de la masa. Alisar procurando que quede más alto por los laterales que por el interior.
    Golpear varias veces sobre la superficie de trabajo, protegida por un paño, para eliminar las burbujas que haya.
    Hornear durante unos 45 minutos o hasta que al pinchar con una aguja esta salga limpia.
    Sacar y dejar reposar 15 minutos antes de desmoldar. Zarandear el molde para que el bizcocho se despegue de las paredes y desmoldar sobre una rejilla. Dejar enfriar totalmente.


    Y que os voy a decir de como está... bueno no, lo siguiente.

    Fuente : Sweet & Sour

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Chips de patata caseras #estotecuidalapatata

    Pocas cosas dan más satisfacción que las hechas en casa y hoy esta máxima se cumple al 200%
    Contar con un platito de chips de patatas, a la hora del aperitivo, es lo más habitual así que ¿por qué no hacerlas caseras?


    A veces las cosas más cotidianas abren la puerta de la memoria donde se encuentran los recuerdos más entrañables. Cierro los ojos y puedo recordar con total claridad las mañanas de domingo con mi padre, el olor a la loción de después del afeitado, de fondo la música de alguna zarzuela, el pequeño vasito de vino añejo acompañado de un platito de chips que siempre siempre compartía con nosotras. De eso hace muchos muchísimos años y desde entonces no puedo entender un aperitivo dominical sin un vinito y, por supuesto, unas chips de patata.


    Dejando la parte sentimentaloide a un lado, si hoy me he decidido a preparar las chips caseras ha sido para participar en el reto #estotecuidalapatata que han organizado a través de Instagram los chicos de Cocinando sabores, vamos que me gusta a mí más un reto... 😁😂😂


    En esta ocasión solo son tres ingredientes los que hacen falta : patatas, sal y un buen aceite de oliva virgen extra. Así que venga, que os cuento como se hacen, ya veréis como es super sencillo.
    Para no complicar mucho la cosa, no os voy a meter un rollo de cual es la variedad más adecuada para preparar esta receta, vamos a utilizar patatas de las que venden especiales para freír.
    Cogeremos las patatas y retiraremos las motitas que puedan tener antes de pelarlas. Las lavamos, las secamos bien y, con el mismo pelador, vamos sacando las chips, así quedarán bien finitas.
    Ponemos una sartén con abundante aceite de oliva virgen extra a fuego medio-alto y, cuando esté bien caliente, ir echándolas de una en una no muchas de cada vez. Habrá que freírlas por tandas.
    Cuando estén doraditas sacarlas con ayuda de una espumadera e ir depositándolas en un plato cubierto con papel de cocina para retirar el exceso de grasa. Espolvorear con un poquito de sal y... voilà.


    Facilísimo ¿a qué sí? Pues están ricas no, lo siguiente.


    Dicen que se conservan bien durante algunos días guardadas en una bolsa de zip. Yo no os lo puedo asegurar porque, cada vez que las he preparado, han sido vistas y no vistas. Vamos que han volado en un suspiro, como que para poder sacar las fotos de esta entrada las he tenido que esconder 😉😉 y he terminado la sesión literalmente rodeada 😂😂

domingo, 5 de noviembre de 2017

Tiradito de vieira Nobu style {Reto Cooking the Chef}

    Hablar de Nobu Matsuhisa es hablar de unos de los pioneros de la cocina Nikkei. Su manera de entender la cocina le lleva a la creación de irresistibles delicias culinarias donde la tradicional cocina japonesa toma aires peruanos. Buena muestra de esa fusión es este sencillo plato que hoy os traigo : un delicioso tiradito de vieira.


    En cuanto encontré esta receta ya no miré nada más. Una receta de vieiras, 😵😵 con lo que a mí me gustan 😋😋; de hecho, creo que esta es la quinta vez que las uso para participar en el Cooking the Chef, ahí es ná.


    Como en todo plato Nikkei que se precie no puede faltar el cilantro y la pasta de rocotó y, Dios, ¡¡¡cómo pica!!! y solo poniendo la mitad de la puntita de un cuchillo en cada lámina.


    En la receta original la fruta que se coloca en el centro es un yamamomo y, como me ha sido imposible encontrar por estos lares, he acabado poniendo una frambuesa, como bien podéis ver en las fotos. Pero vamos con la receta.


    Ingredientes :
  • 3 vieiras
  • 1/2 pepino pequeño
  • Unas cuantas hojas de cilantro
  • Pasta de rocotó
  • Escamas de sal
  • 2 cucharaditas de zumo de yuzu
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 1 frambuesa
   
    Retirar el coral y cortar la carne de cada vieira en 3 ó 4 rebanadas de unos 3mm, dependiendo del grosor que tengan. Lavar las hojas de cilantro, poner sobre un papel de cocina y secar bien.
    Lavar el pepino y laminar con una mandolina. Colocar las rodajas en el centro del plato de servir. Rodear el pepino con las rebanadas de vieira.
    Sobre cada rebanada colocar una hoja de cilantro y una pizca de pasta de rocotó.
    Espolvorear con las escamas de sal.
    Mezclar el zumo de yuzu y el de limón y verter con cuidado alrededor de las rebanadas de vieira.
    Colocar la frambuesa en el centro.


    Procurar coger cada rebanada de vieira con alguna de pepino para que todos los sabores se aunen en la boca.
    Y después de degustar esta maravilla me voy a ver que han preparado mis compis de reto ¿me acompañáis? ¿Sí? Pues pinchar aquí y comenzar a disfrutar.

    Fuente : Cruise international

martes, 31 de octubre de 2017

Cheesecake de calabaza con salsa de caramelo salado

    Justo estábamos organizando una de nuestras comidas en el trabajo cuando vi en Instagram la espectacular foto de la maravillosa cheesecake que Pam (Uno de dos) acababa de subir.
    Ya tenía claro que iba a preparar de postre, jejjeje.
 

    Hay veces que las cosas se tuercen y la historia de esta tarta es una muestra de ello pero, como a cabezota no me gana nadie, iba a hacerla sí o sí, ¡¡faltaría más!!
    Os cuento la desventurada historia del pastel donde las calamidades se han ido sucediendo una tras otra.
    Aquí, en Valencia, en esta época es normal encontrar calabaza ya horneada en los supermercados así que, para ahorrar tiempo, me fui a comprar un trozo... ilusa de mí! No encontré ni un trocito, por lo que me tocó hornearla a mí en casa y mi ahorro de tiempo se fue al garete. Además, tampoco encontré galletas Digestive, no me lo podía creer, con lo que acabé usando galletas hojaldradas teniendo que añadir más mantequilla para que tomara la consistencia adecuada. Cuando estaba apretando la mezcla en la base del molde, este se me fue al suelo, casi me pongo a llorar de la rabia. Todo el trabajo perdido, pero no iba a poder una tarta conmigo, y volví a repetir todo el proceso... todo menos el tirarlo al suelo, claro está, jejjeje.
    Como mi molde es de 18cm me tocó reajustar las cantidades pero, por lo demás, ya no tuve demasiados problemas, menos mal porque ya estaba de los nervios ¿estaría esta tarta maldita? O¿sería el influjo de Halloween?


    Ingredientes :
    Para la base
  • 150 g de galletas hojaldradas
  • 10 g de azúcar
  • 55 g de mantequilla
  • 1 pizca de sal
    Para el relleno
  • 225 g de puré de calabaza
  • 525 g de queso crema (usé Philadelphia)
  • 185 g de azúcar
  • 35 g de créme fraiche
  • 3 huevos L
  • 1 pizca de sal
  • 1/4 de cucharadita de esencia de vainilla
  • 1/2 cucharadita de canela molida
  • Salsa de caramelo salado*
    * Como ya iba justita de tiempo utilicé un caramelo salado que me traje de Hendaya en mi última visita al País Vasco pero en la receta original viene como hacerlo en casa (mira aquí)


    Precalentar el horno a 180ºC.
    Triturar las galletas con el azúcar, la mantequilla y la sal en un robot de cocina, usé la thermomix y en dos golpes de turbo estaban perfectas.
    Forrar la base y los laterales del molde elegido con papel y echar la mezcla. Cubrir toda la base alisando al máximo la superficie. Hornear durante 10 minutos. Retirar y dejar enfriar.
    Poner una bandeja con agua caliente para hacer un baño maría con el molde.
    Batir el queso con el azúcar hasta que esté cremoso. Agregar la créme fraiche y los huevos, uno a uno, e integrar. Yo los huevos los iba batiendo antes de añadirlos ya que así es más fácil integrarlos. Echar el puré de calabaza y las especias y mezclar lo justo para que la mezcla esté homogénea ya que no debemos meter aire. De hecho, yo integré todo con una espátula aunque podéis hacerlo con la pala de la amasadora a velocidad baja. Verter la mezcla en el molde, será bastante líquida.
    Cubrir la base y los laterales del molde con papel aluminio para que no pueda entrar nada de agua del baño maría.
    Hornear durante 1 hora y 45 minutos. Para comprobar que esté hecha solo tendremos que mover suavemente el molde, el centro se moverá pero los bordes no.
    Apagar el horno y abrir la puerta un par de minutos, para que baje el calor del interior. Volver a cerrar y dejar dormir el pastel toda la noche dentro. Esto hará que, al bajar muy lentamente la temperatura, no se raje la superficie.
    Os aconsejo que pongáis un paño absorbente en la solera (el suelo) del horno para recoger el agua de la condensación. A mí se me olvidó hacerlo y, cuando me levanté a las 6:30 de la mañana, me tocó recoger el agua que había escurrido por la rendija inferior pasando por las puertas del mueble y acabando en el suelo... y, os aseguro, que no me hizo ninguna gracia.
    Al día siguiente sacar del horno, retirar el aluminio que cubría el molde y refrigerar varias horas antes de desmoldarlo.
    Desmoldar sobre un plato y verter la salsa, que debe estar tibia, por encima.


    Después de esto yo lo tuve otra media horita en la nevera antes de servirla.
    Como podéis observar en las fotos del corte se distinguen perfectamente los trocitos de calabaza, esto es debido a que la calabaza no la trituré sino que simplemente la machaqué con un tenedor. Me da a mí la sensación que si la trituro se vuelve correosa, pero quizás sean manías mías, jejjeje.


    El resultado es una pasada, hacía tiempo que no comía una cheesecake taaaan deliciosa. Pero no dejéis que os lo cuenten, tenéis que hacerla porque seguro seguro que vais a disfrutar de lo lindo. Y, sino, ya me contaréis.
       

sábado, 28 de octubre de 2017

Velouté de pera, raíz de apio, stilton y nueces

    Por fin parece que el otoño se ha instalado entre nosotros... bueno eso parece día sí y día no, pero los que sí lo parece apetece algo calentito que te entone el cuerpo. La propuesta que os traigo, desde luego, lo va a conseguir con creces.


    La mezcla es un poco rara pero desde luego que merece la pena porque está deliciosa. La receta original llevaba bastante más stilton, pero yo decidí reducir la cantidad para que fuera más del gusto de mis hijos, queda bastante más suave, y acerté plenamente. Así que os dejo las cantidades que yo le puse.


    Ingredientes :
  • 450 g de raíz de apio
  • 3 peras
  • 1 chalota
  • 25 g de mantequilla
  • 80 g de stilton
  • 1 puñado de nueces peladas y en trozos
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo recién molida
  • Perejil fresco picado

    Pelar y cortar la raíz de apio en cuadraditos de unos 2 cm. Descorazonar las peras, reservar media sin pelar para la decoración y pelar y cortar en trozos las demás.
    En una cazuela pochar en la mantequilla la chalota, picada muy finamente. Añadir la raíz de apio y las peras y dejar cocer, a fuego lento, durante unos 5 minutos. Verter un litro de agua, tapar y dejar cocer durante 25 minutos.
    Laminar la media pera reservada y dorar ligeramente, en una sartén a fuego bajo, con una nuez de mantequilla.
    Cuando pase el tiempo de cocción añadir la mitad del stilton en trozos y triturar. Salpimentar al gusto.
  

    Servir la velouté en boles añadiendo el resto del stilton en trocitos y unas láminas de pera. Espolvorear con el perejil picado y las nueces troceadas.


    Servir antes de que se enfríe. Buen provecho!!

    Fuente : Revista Regal

lunes, 18 de septiembre de 2017

Red Velvet Shortbread Cookies (sin Huevo)

    ¡¡7 años ya de blog!! Casi no puedo creerlo.
    Con muchos altibajos (ahora mismo más que bajo es subterráneo) el blog siempre ha sido un fiel compañero a lo largo de todo este tiempo. En alguna ocasión he llegado a plantearme tirar la toalla pero, ¡qué diablos!, si es algo con lo que realmente disfruto al final opté por bajar el ritmo y en ese punto, casi subterráneo como comentaba anteriormente, es en el que nos encontramos.
    En estos 7 años he publicado muchas recetas y aún quedan muchas por ver la luz así que, con un poco de paciencia, poco a poco irán desfilando por aquí.
    ¿Qué mejor manera de reiniciar la marcha tras las vacaciones que con la celebración del inicio de este séptimo año? Y, como esta entrada es de celebración, no podía traeros otra cosa que no fuera un dulce, algo sencillo y rápido de preparar y mucho más rápido de comer, jejjeje.


    Esta no era la idea original que tenía en mente para la celebración pero unas galletas parecidas se cruzaron en mi camino y no me pude resistir a comprarlas y estaban tan tan sumamente deliciosas que me puse como una loca a buscar una receta para recrearlas.


    No las he dejado tan crujientes como las que compré ya que a mí me gustan más un poco más esponjosas pero, de sabor, están igual de ricas... que digo ricas, están espectaculares.
 

    Ingredientes (para 10 galletas de 8cm de diámetro)
  • 155 g de harina
  • 65 g de azúcar
  • 10 g de cacao en polvo sin azúcar (usé Valor)
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • 100 g de mantequilla fría, en trocitos
  • 1/4 de cucharadita de colorante rojo (usé Red Extra de Sugarflai)
  • 50 g de pepitas de chocolate blanco

    Precalentar el horno a 165ºC.
    Colocar la harina, el azúcar, el cacao y la sal en un procesador de alimentos y poner en marcha hasta que la mezcla esté uniforme.
    Añadir la mantequilla y el colorante e ir dando pulsos. Primero se empezarán a hacer como migas que luego, poco a poco, se irán compactando.
    Sacar la masa del procesador y amasar un poco para formar una bola.
    Estirar entre dos hojas de papel de horno, con ayuda de un rodillo, hasta que tenga unos 6mm de grosor. Cortar con un cortapastas e ir dejando las galletas sobre una bandeja de horno forrada con papel. Repartir las pepitas de chocolate sobre las galletas apretándolas un poco sobre la masa.
    Hornear a mitad de horno durante unos 15 minutos si quieres unas galletas blanditas o unos 20 minutos si las quieres crujientes, pero siempre vigilando que no se tuesten demasiado ni se quemen... que ya sabéis que cada horno es un mundo.
    Sacar del horno y dejar templar en la misma bandeja ya que si las intentáis sacar antes se os pueden romper (os lo digo por experiencia ya que una se me partió y la mitad se fue al suelo, buuaaa, menudo desperdicio)
    Cuando estén templadas pasar, con cuidado, sobre una rejilla para que se terminen de enfriar.


    Hacía tiempo que no galleteaba en casa y ahora me ha entrado el mono, así que no descarto enseñaros algún otro tipo de galleta en breve. Mientras disfrutad de esta maravilla que merece la pena.

    Fuente : Recipe Girl

sábado, 15 de julio de 2017

Galette de melocotón, romero y lima

    A veces veo fotos de comida en las distintas redes sociales que sigo que me enamoran. El último flechazo foto-gastronómico que he tenido fue a finales del mes pasado, una dorada y sugerente galette que nos enseñaba Yotam Ottolenghi a través de su cuenta de twitter.
    Aunque el resultado del primer intento fue un poco decepcionante no cejé en el empeño y en esta siguiente ocasión por fin conseguí una galette de categoría.


    Otra manera de que los nanos coman fruta de una manera divertida, aprovechando además la gran cantidad de variedades que el verano nos ofrece.


    Y, después de disfrutar de lo buenísima que está esta combinación, se me vienen a la cabeza otras con otras frutas de verano y otras aromáticas que pueden dar lugar también a verdaderas exquisiteces... solo de pensarlo se me hace la boca agua, jejjjeje.


    Ingredientes :
  • 1 paquete de masa brisa
  • 3 melocotones
  • 1 lima
  • 4 cucharadas de azúcar moreno
  • 1 ramita de romero fresco 
  • 1 cucharadita de maicena
    Rallar la piel de la lima y exprimir el zumo.
    Lavar y secar bien la ramita de romero, separar las hojas y reservar.
    Lavar, secar y pelar los melocotones. Deshuesarlos y partir cada uno en 8 gajos. Poner en un bol, añadir 3 cucharadas de azúcar y verter por encima el zumo de la lima. Agregar la ralladura, el romero y la maicena y remover con una cuchara, con cuidado de no romper los gajos, hasta que se integre todo.
    Dejar reposar unos minutos, mientras vamos precalentando el horno a 180ºC.
    Cuando el horno esté casi a punto, sacar la masa y extenderla hasta que tenga unos 2mm de grosor, conservando el papel que lleva por debajo. Colocarla sobre una bandeja de horno.
    Colocar la mezcla de los melocotones dentro  sin llegar al borde y doblar este sobre los melocotones formando pequeños pliegues.
    Pintar con agua la masa que queda doblada por encima y espolvorear con la cucharada de azúcar reservada.
    Hornear a media altura, con calor de arriba-abajo durante 40 minutos.
    Cuando pase ese tiempo, sacar del horno, retirar la bandeja y dejar enfriar sobre una rejilla, sin retirar el papel.


    Y, si queréis que el aroma de lima sea aún más intenso, os aconsejo espolvorear un poquito más de ralladura justo poco antes de llevarla a la mesa.



miércoles, 5 de julio de 2017

Sandwich Bodega de Anthony Bourdain {Reto Cookink the Chef}

    Hay dos momentos a lo largo del año que son especialmente emotivos para mí, en ellos los recuerdos de tiempos pasados regresan dejando un sinfín de sentimientos a flor de piel. La Navidad es uno de esos momentos, aunque creo que ese es compartido por casi todos los que ya empezamos a pintar canas. El otro es este en el que estamos, aunque pueda resultar chocante. El inicio del verano hace que me transporte a esas calurosas jornadas que, en mi niñez, pasaba en el pueblo. No había nada que me gustara tanto como el ir a comprar pan, ese olor de masa madre y levadura que te acompañaba una parte del camino ya te anunciaba el exquisito manjar con el que te ibas a encontrar. y, luego, con el pan recién hecho aún caliente entre tus manos, era poco más que imposible dejar de pellizcar una punta y deleitarte con su sabor.
    Cuando leí que el último libro que ha publicado Anthony Bourdain contenía las recetas favoritas de su niñez, las que le preparaba su madre y le gustaba comer en los momentos más felices de su infancia, las que son el tipo de recuerdos de comida que quiere compartir y transmitir a su hija no dudé de que una de esas recetas iba a ser la elegida para participar en el reto de este mes de Cooking the Chef. Ojalá yo también consiga transmitir ese tipo de recuerdos culinarios a mis hijos... aunque no escriba ningún libro para ello, jejjeje.
    Y después del rollo que os he metido, valientes y pacientes si aún seguís leyendo la entrada, paso a contaros la receta elegida por mí, las del resto de los participantes podéis verlas pinchando aquí.


    Este bocadillo es uno de los iconos para el desayuno neoyorkino (bacon, huevos y queso en un bollo crujiente) que se puede tomar en cualquier corner store junto con un café, una receta muuuy sencilla pero no por ello menos deliciosa.


    Ingredientes (para 2 sandwiches) :
  • 6 rebanadas de bacon
  • 2 kaiser rolls o panecillos de viena
  • 4 huevos L
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo recién molida
  • 4 lonchas de queso cheddar
 
    Poner una plancha de hierro con fondo grueso a fuego fuerte y cocinar el bacon hasta que esté dorado y crujiente... ojo, sin llegar a quemarse. Retirar con unas pinzas y reservar.
    Abrir los panecillos por la mitad y colocarlos, boca abajo, sobre la plancha durante un par de minutos para que se calienten y absorban parte de la grasa del bacon.
    Retirar los panecillos y poner sobre papel de estraza o de horno. Repartir el bacon entre los panecillos, 3 lonchas en cada.
    Batir los huevos y salpimentarlos al gusto, verter sobre la plancha y dejar cuajar la tortilla. Cuando ya esté casi cocida del todo repartir el queso uniformemente y dejar hasta que se comience a derretir.
    Retirar y distribuir sobre el bacon de los panecillos. Cerrar los sándwiches y envolver en el papel de estraza para transportarlos con facilidad manteniéndolos además calientes.
    Servir con un café.


    Los neoyorkinos tomarán esta delicia como desayuno pero para mí es la merienda-cena ideal al llegar a casa después de una dura y calurosa jornada de trabajo.


    Fuente : "Appetites cookbook" de Anthony Bourdain

domingo, 25 de junio de 2017

Emojis macarons

    No os voy a repetir que mi vida, desde que amplié mi horario de trabajo en octubre, se ha vuelto u verdadero caos, tanto es así que apenas paso a dejaros las cositas que he ido preparando durante este tiempo.
    Estos macarons se convirtieron en un delicioso regalo de comunión para la hija de una amiga, lo cual me ahorró un montón de tiempo... sí, ya, ahora estaréis pensando : "a esta tía se le ha ido la pinza del todo. Ahorrar tiempo haciendo macarons con el trabajo y el tiempo que lleva el prepararlos!!" Pero no tener que acercarme al centro y empezar a buscar un regalo, con el consabido ¿qué le compro que le vaya a gustar a la criatura?, se puede considerar un buen ahorro de tiempo, sobre todo teniendo en cuenta que los macarons los suelo preparar en las últimas horas del día que es cuando me queda un ratito libre.
    Bueno, pues a lo que iba, que al final resultó un regalo distinto a lo habitual y gustar gustaron un montonazo.


    Lo de hacer emojis con ellos se lo había visto hacer a uno de mis gurus macaroniles en instagram, @arelio_sweetbox y me pareció una idea realmente divertida y acertada para regalárselos a una niña, así que me puse manos a la obra... más bien a la masa.


    Las coquilles son de limón, están rellenos con nata vegetal y lemon curd y decorados con rotuladores de tinta comestible.


     Ingredientes :
  • 75 g de azúcar glass
  • 75 g de harina de almendra
  • 27 g de claras
  • 2 ó 3 gotas de esencia de limón
  • 1 pizca de colorante en pasta amarillo limón de Wilton
  • 75 g de azúcar blanquilla
  • 21 g de agua
  • 27 g de claras
  • Nata vegetal montada 
  • Lemon curd
  • Rotuladores de tinta comestible marrón, azul y rojo
    Es fundamental que el azúcar glass sea comprado, no vale el que podamos preparar nosotros en casa ya que no será lo suficientemente fino, además el comercial lleva en su composición antiapelmazantes.
    La harina de almendra debe estar muy muy fina picada para que el macaron quede liso.
    Por este motivo es bueno triturar ambos juntos durante unos 10 segundos a la máxima potencia. Yo lo hago en la Thermomix pero podéis usar también un molinillo. Ojo, si os pasáis la almendra comenzará a soltar su aceite interior formándose una pasta y ya no nos serviría.
    Después es recomendable tamizar la mezcla, aunque yo no lo hago.
    Poner en un bol, añadir las primeras claras y mezclar hasta que se unifique la masa. Agregar la esencia y el colorante y mezclar hasta integrar. Tapar el mazapán resultante con film para que no se reseque.
    Para el siguiente paso necesitaremos un termómetro de cocina.
    Poner en un cazo el azúcar junto al agua y llevar al fuego. Cuando la mezcla alcance los 110º C comenzar a batir las otras claras, deberán estar casi montadas cuando el almíbar llegue a 118º C. Retirarlo del fuego, bajar la velocidad de montado de las claras y añadir en forma de hilo por un lateral (no por encima de las varillas) el almíbar. Cuando esté totalmente integrado volver a subir la velocidad y seguir batiendo hasta que la temperatura baje a unos 40º C, vamos que al tocar las paredes del bol este esté templado.
    El siguiente paso es lo que se llama el macaronage, que consiste en unir ambas preparaciones, para lo cual usaremos una lengua y mezclaremos con movimientos envolventes hasta que estén bien integradas. Deberá estar lisa y brillante y debe caer lentamente en forma de cinta si la dejamos caer desde la lengua.
    Rellenar una manga provista de una boquilla lisa de unos 12 mm y formar pequeños montoncitos de unos 3'5 mm de diámetro (más o menos el mismo diámetro que el tapón de una botellita de agua)  sobre un tapete de teflón o papel de horno, con la manga perpendicular a la bandeja. Lo ideal es hacerse una plantilla para ajustar el espacio y controlar el tamaño. Dar golpecitos a la bandeja por bajo para que los picos que nos hayan quedado al formarlos se integren.
    Dejar que se sequen para que formen una ligera costra que será determinante para que les salga un buen pie y no rompan por arriba al cocer. Al tocarlos ligeramente con los dedos no se deben pegar.
    Precalentar el horno a 150º C, con calor de arriba-abajo y sin aire, y dejarlos cocer durante unos 12 minutos a media altura. 
    Sacar y dejar enfriar sin levantarlos hasta que estén fríos que ya veréis como se despegarán casi solos. Si no es así podéis ayudaros de un cuchillito.
    Guardar en la nevera dentro un recipiente hermético durante unas 24 horas antes de rellenarlos para que se terminen de asentar y queden con esa textura tan especial que debe de tener un buen macaron.
    Una vez asentados rellenar la mitad de las coquilles de macaron con un cordón de nata y en medio una puntita de lemon curd. Cerrar con la otra mitad de coquilles y terminar de enfriar en la nevera dentro de un recipiente hermético para que el relleno coja cuerpo.
    Decorar con los rotuladores dibujando los emojis que más te gusten. Y, si te atreves, haz alguno de chocolate con forma de mierd... ya tú sabes


    Seguro que todos disfrutan al ver estos divertidos macarons... y más cuando se los coman, jejjeje.


    El problema es que se terminan demasiado rápido


    Fuente : Pierre Hermé adaptada por Cupcakes a gogó